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miércoles, 4 de abril de 2012

“Retomemos” y la educación sexual infantil: No sabemos lo que viene detrás

¿Qué tienen que ver la cartilla “Retomemos”, la International Planned Parenthood Federation y una Corte en Brasil? Puede sonar extraño, pero a pesar de su distancia, tres realidades distintas hacen parte de un movimiento global por la legalización de la pederastia.

La cartilla “Retomemos” no es nada que no conozcamos ya, pues hace parte de todo un paradigma en la educación sexual que desde hace varios años se ha vuelto absolutamente hegemónica en la educación pública: instructivos para “gozar”, “disfrutar” la sexualidad en forma “segura” y “responsable”. Un enfoque que parte del supuesto de que los jóvenes ya son sexualmente activos, y por tanto no queda más que “encauzar”, “orientar” esa vida sexual hacia la prevención del embarazo y de las enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, lo que quedó en evidencia luego del escándalo alrededor de la cartilla, es que tales programas de “prevención”, en realidad inducen un comportamiento que no es generalizado en lo jóvenes de esa edad. Cito un estudio del 2004 realizado por investigadores de la Universidad de los Andes:

Consistentemente con los resultados de estudios como los de Kinsman y colaboradores (1998) se encontró que otro factor que explica la actividad sexual de los adolescentes, es la percepción que tienen sobre la cantidad de amigos de su edad que ya han comenzado a tener relaciones sexuales. Estos resultados confirman lo que plantean Small y Luster (1994) acerca de que si el adolescente percibe que la "mayoría" o "muchos" de los jóvenes de su edad han empezado a tener relaciones sexuales, puede llegar a creer que este es un comportamiento "esperado" o "deseable" para su edad. Esta creencia de que "la mayor parte" de los jóvenes tiene actividad sexual puede ser un factor que motiva a los adolescentes, que no han tenido relaciones genitales, a creer que hacen parte de una minoría y que, por lo tanto, deben preocuparse por satisfacer aquello que perciben como "norma de pares".

Lo anterior nos lleva a hacer un llamado de atención a los padres de familia, a los educadores y a los medios de comunicación masiva, sobre el cuidado que deben tener cuando hacen referencia a la actividad sexual de los adolescentes. Muchos de los mensajes que provienen de estas fuentes de información transmiten la idea de que actualmente "la mayoría" o "una alta proporción" de los jóvenes tienen relaciones sexuales.

Los datos de este estudio, al igual que los de estudios previos realizados por el mismo grupo de investigación, revelan que sólo alrededor de un 31% de los adolescentes entre los 12 y los 18 años ha tenido relaciones sexuales penetrativas. Estos resultados son muy importantes en tanto debe considerarse que la información que le llega al público en general, es que la proporción de adolescentes que ya ha iniciado su vida sexual es mucho más alta.

Los padres pueden contribuir a esta tarea proporcionando a sus hijos elementos que les ayuden a interpretar adecuadamente la información ambigua que pueden trasmitirle sus amigos y los medios de comunicación sobre las relaciones sexuales. Las instituciones educativas y los padres, pueden aunar esfuerzos para fomentar en el/a adolescente una postura crítica que le permita poner en duda o cuestionar lo que se da por hecho.

Pues bien, recientemente, durante la Comisión sobre Población y Desarrollo en las Naciones Unidas, la International Planned Parenthood Federation, el mayor proveedor de abortos del mundo, presentó un documento en que abogaba por presionar a los gobiernos para la eliminación de normas de consentimiento parental, aduciendo que:

1. Creemos que los jóvenes tienen el derecho de decidir en aspectos concernientes a su salud sexual y reproductiva acorde con su capacidad evolutiva, no su edad.
(...)
4. Creemos que ningún joven debería ser forzado por la ley a revelar su actividad sexual a nadie, incluidos padres o tutores.
5. Creemos que las leyes de consentimiento y notificación parental deben ser abolidas.

Según recoge el semanario Friday Fax, la Comisión sobre Población y Desarrollo estaría considerando el reconocimiento de derechos sexuales y reproductivos para niños de diez años (Recordemos que el Secretario de Educación de Bogotá habló de educación sexual “desde el grado cero”):

La Comisión de Población y Desarrollo de las Naciones Unidas está considerando «la salud y los derechos sexuales y reproductivos» para los niños de sólo diez años.
Hasta el secretario general Ban Ki-Moon está de acuerdo con esto. En una declaración publicada recientemente dijo: «Los jóvenes, al igual que todas las personas, participan del derecho humano a la salud, que incluye la salud sexual y reproductiva».
En la actualidad, el derecho internacional no reconoce un «derecho» a la salud sexual y reproductiva, y, ciertamente, no lo contempla en el caso de menores. Pero tan sólo el año pasado, el Relator Especial de la ONU para la Salud, Anand Grover, desató una significativa polémica cuando afirmó que existe un «derecho» a la salud sexual y reproductiva y, además, intentó definir ese derecho incluyendo en él el acceso al aborto, a la anticoncepción y a la educación sexual.
(…)
En su declaración oficial, la IPPF afirma: «las leyes que restringen el acceso de los jóvenes a los servicios de salud sexual y reproductiva, que incluyen las leyes de consentimiento conyugal o de los padres» deben ser eliminadas o debe evitarse que se implementen. Ipas va aún más lejos  y argumenta que los jóvenes deberían ser considerados actores independientes, libres de cualquier obstáculo que ignore su propia «capacidad para tomar decisiones informadas». Su principal objetivo en esta conferencia será marginar la participación de los padres y alentar a los países que apoyan su postura para que ejerzan mayor presión que favorezca la clase de lenguaje que el Secretario General ha estado ya proponiendo.

Detrás de todo este movimiento en favor de promover la actividad sexual en los jóvenes, y del reconocimiento de su “autonomía sexual y reproductiva” y su “capacidad de consentimiento”, existe una transformación legal que para los menores de edad representa más pérdida que ganancia, pues como bien hacía notar Wendy Wright en el blog de Turtle Bay and Beyond:

Mientras la ONU considera crear “derechos reproductivos” para niños de 10 años, una corte en Brasil muestra lo que esto puede significar.

Los adultos pueden violar niñas o niños con total impunidad.

Esto no les garantizará derechos a los niños, sino a los abusadores que son perversamente, sexualmente atraídos por los niños.

LifeSiteNews reporta que una Corte Federal de apelaciones en Brasil ha absuelto a un pederasta aduciendo que sus tres víctimas de 12 años de edad habían sido prostituidas.

Dado que las niñas habían sido vendidas para actos sexuales, la corte considera que “las víctimas estaban lejos de ser inocentes.”

El tribunal de primera instancia ha decidido, “Las pruebas ofrecidas durante los procedimientos demostraron, abrumadoramente, que las víctimas, en ese momento, lamentablemente, estaban ya lejos de ser inocentes, ingenuas ignorantes y desinformadas respecto al sexo.”

Así, dado que hombres habían robado la inocencia de las niñas utilizándolas sexualmente, ellas además perdieron la protección que merecían por ser menores. Los menores, a los ojos de la ley, carecen de la capacidad de consentir en tanto que no son lo suficientemente maduros para tomar ciertas decisiones. Esto tiene la intención de protegerlos de los adultos quienes pueden abusar de ellos en miles de formas – a partir de cosas mundanas como aprovecharse de ellos a través de contratos financieros para actos con profundas consecuencias, como el sexo.

En efecto, la campaña por reducir la edad mínima de consentimiento para las relaciones sexuales, más que proteger los derechos de los menores, llevaría a una revisión obligada de las leyes contra la pederastia. Como bien resaltó Pío Moa en su antiguo blog en Libertad Digital:

Otro aspecto, que aquí interesa directamente, es la promoción alcahueteril de las relaciones sexuales a edades cada vez más bajas, creando entre los niños ambiente propicio a ellas y de rechazo del pudor. Porque el progresismo pinta tales cosas como una "liberación", un "progreso" (¿cómo no van a ser un progreso, si se oponen a la enseñanza tradicional cristiana?). En esa alcahuetería están enfrascados el Gobierno colaborador, no por casualidad, de la ETA, de las dictaduras y del aborto, y una multitud de periodistas y "educadores", y es por sí sola una forma de pederastia y corrupción de menores. Ahora bien, si estos adultos promueven activamente la relación sexual entre individuos de edad muy baja, ¿por qué no hacer lo mismo entre esos niños y los adultos que les "instruyen" y que, naturalmente, son más expertos y hasta, podrían decir en su demagogia, más responsables? Desde el punto de vista progre no hay absolutamente ningún argumento en contra. Simplemente, esos políticos y "educadores", aun si muchos de ellos no practican la pederastia, están creando el ambiente propicio para que esta cunda al máximo. No la defienden abiertamente –todavía no, porque entienden que el rechazo social sigue siendo demasiado fuerte, los "tabúes" cristianos no se erradican de la noche a la mañana–, pero todo se andará: sin decirlo, crean la atmósfera propicia para su desarrollo. Un desarrollo que vemos a diario, como el de tantos otros registros de degradación moral.

No hago asociaciones imaginarias, o especulaciones respecto de lo que mueve estas campañas. El portal de noticias Forum Libertas recoge en un par de artículos ( “Solo el homosexualismo político defiende la ‘iniciación sexual’ de menores por adultos” y “Una gran parte de la cultura pedófila encuentra su encaje en la homosexual”) una buena lista de los movimientos que han intentado la legalización de la pederastia y cómo han acampado dentro de las organizaciones del lobby homosexual, y otras hijas de la revolución sexual.

Termino con una frase de Pío Moa que bien da cuenta de lo que envuelven estos programas de educación sexual:

Si unos chicos de doce años, pongamos por caso, pueden tener relaciones sexuales entre ellos, ¿por qué no iban a tenerlos con personas mayores? Esto antes se llamaba corrupción de menores, pero la corrupción se está convirtiendo en una virtud fomentada desde ciertas instituciones.

1 comentario:

  1. Los promotores de todas estas aberraciones sexuales, tales como la total despenalización del aborto, la abolición de la patria potestad y del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus principios y no según los del Estado, el "matrimonio gay", y otras más, NO TIENEN POR FINALIDAD MEJORAR LA SOCIEDAD E INCREMENTAR LA CULTURA, SINO FOMENTAR EL CAOS, EL ENFRENTAMIENTO Y LA VIOLENCIA, para lograr, mediante la entronización de LA CULTURA DE LA MUERTE, la disminución de la población del planeta, para el beneficio personal de estos tenebrosos promotores agrupados en potentes corporaciones.

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