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martes, 29 de mayo de 2012

Por qué la conciencia es importante, por la USCCB

Boletín de la Conferencia Episcopal de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, sobre los ataques de la Administración Obama a la Libertad Religiosa. Versión en PDF Aquí.

Durante el movimiento de derechos civiles de las décadas de 1950 y 1960, los estadounidenses hicieron que brillara la luz del Evangelio sobre la oscura historia de la esclavitud, la segregación y la intolerancia racial. El movimiento de derechos civiles fue esencialmente un movimiento religioso, una llamada a despertar las conciencias.

En 1963, en su famosa “Carta desde la cárcel de Birmingham”, el Rev. Martin Luther King Jr., expresó de forma audaz: “El objetivo de Estados Unidos es la libertad”. Como pastor cristiano, argumentó que para lograr que EE. UU gozara al máximo de esa libertad, se necesitaba la contribución específica que los cristianos estaban obligados a hacer. Sus argumentos legales y constitucionales sobre la justicia los enraizó en la antigua tradición cristiana: “Estoy de acuerdo con San Agustín cuando dijo: ‘Una ley injusta no es una ley’.[…] Una ley justa es un código hecho por el hombre que encuadra con la ley moral o la ley de Dios. Una ley injusta es un código que no está en armonía con la ley moral”.

Algunas leyes injustas imponen tales injusticias en individuos y organizaciones que desobedecer esas leyes puede justificarse. Hay que hacer todo lo posible para que sean anuladas. Cuando bienes humanos fundamentales, como el derecho de conciencia, están en juego, es posible que sea necesario dar testimonio de la verdad resistiendo la ley e incurriendo en sus sanciones.

La Iglesia cristiana no pide que se le trate de forma especial, simplemente pide los derechos de libertad religiosa para todos los ciudadanos. El Reverendo King también explicó que la Iglesia no es ni el amo ni el esclavo del Estado, sino que es su conciencia, su guía y su crítico.

Los católicos y muchos otros grupos estadounidenses han criticado fuertemente el reciente mandato del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, sigla en inglés) que requiere que casi todos los planes privados de seguros médicos cubran los anticonceptivos, la esterilización y las drogas abortivas. Por primera vez en nuestra historia, el gobierno federal obligará a las instituciones religiosas a facilitar y pagar por algo que es contrario a sus enseñanzas morales, pretendiendo definir cuáles instituciones religiosas son “suficientemente religiosas” como para ameritar una exención. La cuestión es que si las personas e instituciones religiosas deben ser forzadas por el gobierno a proveer tal cobertura aun cuando estas prácticas violen su conciencia.

Lo que pedimos es solo nuestro derecho a seguir nuestra conciencia en cómo vivir nuestra fe. Este derecho no consiste solo en asistir a misa los domingos o rezar el rosario en el hogar. Se trata de poder contribuir al bien común de todos los estadounidenses. ¿Podemos hacer el bien que nuestra fe nos pide sin transigir en los principios que sostienen esa fe? Sin una comprensión correcta de lo que es la libertad religiosa, todos los estadounidenses se verán afectados al faltarles aportes esenciales como educación, servicios de salud, asistencia a los que sufren hambre, derechos civiles y servicios sociales, contribuciones que los ciudadanos creyentes realizan cada día.

Lo que está en juego es si Estados Unidos continuará teniendo una sociedad civil libre, creativa y fuerte, o si será únicamente el Estado el que determine quién puede contribuir al bien común, y cómo lo podrá hacer.

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