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jueves, 14 de junio de 2012

El niño no nacido y el aborto en el derecho internacional, por Austin Ruse

Ponencia de Austin Ruse, director de C-Fam, en el Congreso Mundial de las Familias recogida y publicada, en texto y en video, por Argentinos Alerta.

El niño no nacido y el aborto en el derecho internacional

Austin Ruse. Congreso Mundial de las Familias, Madrid, 26 de mayo de 2012.

Durante muchos años, los que estuvimos en el movimiento pro-vida y pro-familia dentro de las Naciones Unidas nos hemos centrado en los documentos objeto de negociación y se podría decir que los árboles no nos han dejado ver el bosque. Esta es una expresión norteamericana que significa que nos hemos centrado en los detalles y se perdió la imagen más grande.

Es cierto que hemos tenido éxito en evitar que el aborto se convirtiera en un derecho humano internacional y hemos detenido en gran medida al movimiento homosexual. Tan grandes como son estas cuestiones, todavía hay cuestiones más amplias en la ONU que casi hemos perdido.

Lo que voy a describir en esta charla es la imagen más grande, que consiste en que los radicales de la ONU, aliados con abogados radicales y jueces y abogados de todo el mundo, están intentando la mayor concentración de poder que el mundo jamás haya conocido. Están buscando decidir por toda la humanidad sobre los detalles más íntimos de la vida de las personas y están decididos a hacerlo a partir de sus arrogantes posiciones de élite en la ONU en Nueva York, en la Unión Europea en Bruselas y en otros centros de poder internacional.

Para lograr ésto también deben rehacer el sistema internacional. Cuando alguna vez las relaciones internacionales implicaron relaciones entre los estados, ésto ahora significa organismos internacionales que interfieren con la vida de los individuos. Cuando alguna vez los estados soberanos determinaron lo que era mejor para la gente que vive dentro de sus fronteras, los progresistas transnacionales buscan usurpar este poder de los estados y de las personas.

Lo que enfrentamos es un cambio tsunámico en política social y en el sistema internacional. El resultado de esto es un déficit democrático monumental. Pregúntense, ¿quién es tu representante en las Naciones Unidas? El hecho de que ninguno de ustedes pueda responder, muestra un enorme déficit democrático, porque son ellos los que han asumido la responsabilidad de dirigir nuestras vidas íntimas.

Este es el panorama general, y afecta a todas las familias del mundo entero y también golpea a todos los países, en el norte y el sur, este y oeste, ricos y pobres. Todos estamos juntos en esta lucha. La coalición pro-vida y pro-familia en la ONU comenzó nuestro trabajo durante la fase preparatoria de la Conferencia de El Cairo sobre la Población y el Desarrollo en 1994.

Nuestros oponentes comenzaron en ese momento a avanzar sobre el derecho al aborto en los documentos de la ONU. Al principio intentaron aprobar un derecho explícito al aborto. Fueron derrotados en El Cairo y en la posterior conferencia de la ONU por una coalición de cristianos y musulmanes creada por el Papa Juan Pablo II.

Debido a que esta gran alianza derrotó los esfuerzos radicales para hacer del aborto un derecho universal, iniciaron un amplio esfuerzo para avanzar en su agenda a través de la mentira y el engaño. Crearon palabras clave tales como "salud reproductiva". Desde la época de El Cairo hasta el día de hoy, han logrado colocar "salud reproductiva" o "derechos reproductivos" en innumerables documentos de la ONU.

Lo más importante que hay que saber acerca de esta frase es que nunca ha sido definida por los gobiernos en ningún documento de carácter vinculante para incluir el derecho al aborto.

Nuestra sofisticación sobre esta cuestión ha aumentado considerablemente desde aquellos días. Con el paso los años hemos llegado a conocer sus intenciones para agregar esta frase en documentos de la ONU no vinculantes y esto es lo que llamamos la "estrategia de ley blanda" (soft law strategy).

Estrategia de ley blanda

La ley blanda se refiere a los esfuerzos de los radicales internacionales para avanzar en una idea conocida como derecho internacional consuetudinario. Derecho internacional consuetudinario es el derecho que no es necesariamente puesto por escrito, pero se entiende que con el tiempo obliga a los estados de todas formas. Esto se logra mediante prácticas universales de larga data de los estados con el entendimiento de que existe una obligación legal.

Para que pueda surgir un derecho consuetudinario, deben estar presentes tres cosas. En primer lugar, debe existir una práctica estatal uniforme y universal. Esto significa que todos los países deben practicar ésto. En segundo lugar, esta práctica debe haberse mantenido durante mucho tiempo. No puede suceder de la noche a la mañana ni siquiera a lo largo de algunas pocas décadas. En tercer lugar, los Estados deben practicarla comprendiendo que tienen la obligación legal de hacerlo. Esto implica una exigencia muy alta y explica por qué hay tan pocos items considerados como derecho internacional consuetudinario. Uno de ellos lo constituye la circulación de diplomáticos. Otro es la piratería.

Los defensores del aborto argumentan que si la frase "salud reproductiva" se repite suficientes veces en documentos no vinculantes de la ONU, se podrá alcanzar un derecho internacional consuetudinario. Quiero dejar en claro que esto es falso, y que nuestros adversarios saben que esto es falso.

El derecho internacional consuetudinario no puede establecerse a partir de documentos no vinculantes, y tampoco puede establecerse en tan sólo 15 años. Se tarda décadas y hasta siglos. Ellos no han tenido éxito en los tribunales de justicia o en los parlamentos con sus argumentos de derecho internacional consuetudinario. Lo cual nos lleva a lo que se ha convertido en una estrategia más exitosa que nosotros llamamos la "estrategia de ley dura" ("hard law strategy").

Estrategia de ley dura

La segunda cosa que nos dimos cuenta a lo largo del tiempo fue la naturaleza agresiva de las deliberaciones a favor del aborto en los distintos comités de la ONU encargados de vigilar el cumplimiento de los tratados de derechos humanos vinculantes. Todos los tratados vinculantes tienen comités ante los cuales un gobierno debe comparecer periódicamente para informar sobre la forma en que están poniendo en práctica el tratado.

Hace doce años comenzamos a monitorear el comité encargado de supervisar la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Lo que observamos fue que el comité les estaba diciendo a los gobiernos que tenían que cambiar sus leyes sobre el aborto. Cabe señalar que este comité no tiene autoridad para obligar a los gobiernos a hacer algo. También hay que señalar que el tratado de CEDAW ni siquiera menciona el aborto. Ni siquiera menciona la palabra clave que se utiliza para aludir al aborto, "salud reproductiva". Sin embargo, en los últimos años, hemos contabilizado que el comité ha instado a más de 90 países para cambiar sus leyes sobre el aborto. ¿Cómo pueden hacer esto y cuál es su propósito?

El comité de CEDAW está compuesto por 22 personas que son propuestas y votadas por los estados parte en el tratado. Ellos no representan a los gobiernos. Una vez que han sido elegidos, están en deuda con nadie más que consigo mismos. Estos 22 provienen principalmente de grupos de izquierda que son defensores del aborto. Lo que tenemos aquí es que el espectro de estados soberanos firmantes del tratado tienen que informar a individuos, la mayoría de cuales son defensores de extrema izquierda del aborto. Además de reprender a los gobiernos, este grupo de individuos -ciudadanos privados- se ha tomado la libertad de re-escribir el tratado bajo supervisión.

Nos detengamos en ésto un momento más. La CEDAW es un tratado de legislación dura. Es legalmente vinculante para los Estados que lo ratifiquen. Los Estados soberanos trabajan a veces durante años para negociar estos tratados. Estos estados generalmente tienen que llevar estos tratados ante sus Parlamentos para obtener la ratificación. Este es un proceso largo y laborioso y altamente democrático. Al final, el tratado tan ampliamente debatido, vincula los estados legalmente. Sin embargo, con este comité existe un grupo de ciudadanos privados ideologizados que se han tomado la atribución de re-escribir los tratados de legislación dura y, a continuación, tratan de imponer esta reinterpretación a los estados soberanos que originalmente negociaron el tratado.

Esto es precisamente lo que el comité de la CEDAW ha hecho. El tratado de CEDAW no se pronuncia sobre el aborto. Ni siquiera lo menciona. Ni siquiera menciona la salud reproductiva. Pero, en algo llamado la Recomendación General 24, el Comité de la CEDAW constituido por ciudadanos privados, ha leído la palabra aborto en el documento y ahora rutinariamente le dice a los gobiernos que deben cambiar sus leyes sobre el aborto.

Esto es un golpe al corazón del proceso democrático. Los ciudadanos de un Estado soberano por lo general están satisfechos de que su gobierno pueda y efectivamente represente sus deseos y sus mejores intereses. Este ciudadano permite a su gobierno negociar tratados que luego son vinculantes para el Estado y, en ocasiones, para el ciudadano. Este ciudadano, al menos tiene la oportunidad de influir en las políticas de su propio gobierno. Pero, ¿cómo tiene este ciudadano alguna oportunidad de influir en los procesos del comité de la CEDAW?, un grupo de ciudadanos privados en gran parte desconocido y que no debe rendir cuentas a nadie sino a ellos mismos. Esto constituye un pofundo déficit democrático.

¿Qué efecto tienen estas decisiones del Comité de la CEDAW? ¿Alguien escucha? ¿Sus decisiones tienen algun efecto legal? Sí que lo tienen y hay quienes escuchan. En los últimos meses, la Corte Constitucional de Colombia ha anulado las leyes del país que prohíben el aborto y en el proceso citaron lo que consideraron como obligaciones emanadas del tratado de CEDAW. Los jueces de la Suprema Corte de México han determinado la misma cosa, que existen obligaciones emanadas del tratado de CEDAW para revocar las leyes en contra del aborto. Todo esto es una mentira.
Este argumento ya está en marcha en todo el mundo y no proviene solamente del tratado de CEDAW, sino también del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, donde la cláusula de "derecho a la vida" es interpretada ahora por abogados radicales que incluyen el derecho al aborto.

No es sólo la causa de los no nacidos la que se ve amenazada por estas reinterpretaciones radicales de los tratados de legislación dura. Los grupos radicales homosexuales, junto con representantes de la ONU, ahora interpretan los tratados internacionales como si incluyeran la orientación sexual e identidad de género como categorías de no discriminación al igual que el sexo, raza, religión, origen nacional y las otras categorías bien establecidas. Los Comités de la ONU pronto comenzarán a dirigir a los Estados para que exijan el matrimonio homosexual, la adopción homosexual y la enseñanza de la propaganda homosexual a los niños pequeños.

No hay que pensar que estas maniobras escandalosas afectan sólo a los países en el mundo en desarrollo. Está sucediendo en el mundo desarrollado, también. De hecho, ha sucedido en los Estados Unidos. Hace unos años, la Corte Suprema de los EE.UU. hizo de la sodomía homosexual un derecho constitucional. Al hacer esto, el Tribunal Supremo se refirió a las así llamadas nuevas normas internacionales y a las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Cuando la Corte Suprema de EE.UU. anuló la pena de muerte para aquellos cuyo delito fue cometido como menor de edad, el Tribunal citó la Convención sobre los Derechos del Niño, un tratado que los EE.UU. no ha ratificado nunca.
Esta estrategia de ley dura de la extrema izquierda afectará a todos los países del mundo.

Gobierno mundial

De lo que estamos hablando es de algo que se llama Gobierno Mundial. Mediante el uso de la ley blanda y la ley dura existe un entramado de nuevas normas que están siendo reclamadas y que están siendo impuestas a los gobiernos y a las personas. Estas nuevas normas no han sido nunca decididas oficialmente o sometidas a votación. Se ha llegado a ellas a través de la traición, la mentira, el engaño y la fuerza bruta. Los que hacen ésto no creen en el proceso democrático. Ellos creen en su propia superioridad. Ellos creen que saben más que los funcionarios elegidos democráticamente y sin duda creen saber más que las madres y padres y otros ciudadanos de todo el mundo.

El panorama general es que se están moviendo en muchos frentes. Se están moviendo en el frente de las Naciones Unidas a través de la redacción de documentos, duros y blandos, y luego a través de la interpretación de estos documentos. Se están moviendo a través de los sistemas judiciales de todo el mundo e imponiendo cambios legales sobre la base de estas reinterpretaciones de los tratados de ley dura y resoluciones no vinculantes.

¿Por qué ésto es importante?

Esta guerra se está librando en contra de tres soberanías sagradas; la soberanía de la nación, la soberanía de Dios y su Iglesia, y la soberanía de la familia. Vamos a comparecer ante el tribunal de Dios, como individuos, pero en esta tierra Él nos provee ciertas instituciones cuya única finalidad es enseñarnos su Ley.

Estas instituciones mediadoras que denominamos la nación, la Iglesia y la familia son en realidad nuestros únicos maestros. Si alguno de ellos falla, es posible que nos perdamos. Si cada uno de ellos falla, vamos a estar totalmente perdidos. Nuestros opositores insisten en que cada una de estas instituciones deben cambiar, deben llegar a ser diferentes de como Dios las hizo y, en este cambio, serán destruidas.

Estas son las apuestas. No pueden ser más altas.

La buena noticia es que Dios nos llamó a este tiempo peligroso y a este lugar con un propósito y no para una vida fácil. Él nos llamó a este tiempo y a este lugar, que es un tiempo de gran tumulto. Él nos llamó a este tiempo y este lugar para defender su creación de aquellos que la quieren mancillar. Algunos pueden anhelar una vida de comodidad y confort, y esto no es lo que Dios tenía en mente para usted y para mí.

No existe un tiempo más hermoso para estar vivos que ahora mismo, puesto que jamás ha existido un tiempo en que se necesite tanto de buenos hombres y buenas mujeres.

La promesa de este Congreso y otros como éste es ésta, vuestra promesa y la mía. Vamos a defender nuestra Iglesia. Vamos a defender nuestras familias. Vamos a defender nuestros países. Vamos  a encontrarnos con los radicales en los tribunales, vamos a su encuentro en los Parlamentos, los encontraremos en las universidades y las escuelas secundarias y las escuelas primarias y en el ámbito público. Dondequiera que estén, allí estaremos.

Nunca nos daremos por vencidos. Nunca cederemos. Nunca nos rendiremos. Nunca. Nunca. Nunca. Nunca.

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