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jueves, 19 de julio de 2012

Ay de vosotros, políticos, por Bruno Moreno

Artículo de Bruno Moreno Ramos en su blog en InfoCatólica.

Este blog trata temas de religión y filosofía y en él no se habla de política, excepto cuando un tema político está directamente relacionado con la religión o con temas de gran calado. Como en esta ocasión: Quiero dejar constancia de que la medida aprobada recientemente de suprimir la paga extra de Navidad de los funcionarios me parece repugnante, injusta y vergonzosa.

En primer lugar, porque, en tiempos de crisis,siempre debe rebajarse el sueldo de los puestos altos antes de rebajar el sueldo de los puestos bajos. Antes de quitar la paga extra a maestros, administrativos o secretarias, habría que haber suprimido el sueldo entero de ese mes de todos los cargos políticos de España, de Director General para arriba. Empezando por aquellos que toman la decisión en cuestión. Es muy simple: si los que deciden son los primeros en sufrir las consecuencias de sus decisiones, tendrán mucho cuidado de no causar sufrimientos excesivos con esas decisiones.

En segundo lugar, porque para un funcionario que cobra mil doscientos euros al mes, la paga extra es fundamental para sobrevivir. En cambio, para quien cobra cinco mil, la medida apenas se nota. Es decir, es una medida injusta, que afecta más precisamente a aquellos que están más necesitados.

En tercer lugar, porque son medidas de cara a la galería, que apenas suponen beneficio para el país y en cambio son un gran perjuicio para los afectados. El prestigio y la credibilidad de los gobernantes se compra con el sufrimiento y las lágrimas de los que tienen menos.

En cuarto lugar, porque la forma razonable de ahorrar no es perjudicar a los que menos tienen, sino suprimir las innumerables estupideces innecesarias que pagan todos los gobiernos de este país, nacionales, autonómicos y locales, empezando por reducir drásticamente la numerosísima casta política y sindical que vive en buena parte del cuento. Lo que no es razonable es ahorrar en los sueldos de gente que trabaja para seguir gastando ese dinero en tonterías.

Como católico, éste es mi mensaje para los políticos:

Ay de vosotros, gobernantes, que imponéis cargas abrumadoras sobre las espaldas de los pobres y vosotros ni las tocáis con el dedo.
Ay de vosotros, poderosos de este mundo, que creéis que podéis hacer lo que queráis, sin asumir las consecuencias, como si estuvierais por encima de la ley y la justicia.
Ay de vosotros, dirigentes, que buscáis los primeros puestos, salir en la televisión y que la gente os admire y os rinda pleitesía, en lugar de servir humildemente a vuestros conciudadanos, diciendo “siervos inútiles somos”.
Ay de vosotros, políticastros, que estáis más preocupados de ser reelegidos que de vuestro deber para con el país.
Ay de vosotros, administradores injustos, que sois hábiles para buscar vuestro bien y torpes para buscar el bien de los demás.

Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Os aseguro que ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Dad, pues, frutos dignos de conversión, y no andéis diciendo en vuestro interior: “Hemos sido elegidos democráticamente”, porque os digo que de nada os servirá eso si sois arrojados, con todos vuestros votos, al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

¿Qué debéis hacer? No exijáis más de lo que os está fijado y no hagáis leyes injustas, a la medida de quienes os pagan o apoyan, sino buscando ser justos con todos. No hagáis extorsión a nadie, defended al débil, a las viudas, a los huérfanos y a los que aún no han nacido. No uséis el dinero público como si fuera vuestro o de vuestro partido. No hagáis denuncias falsas contra vuestros enemigos políticos. No busquéis enriqueceros, sino contentaos con vuestra soldada, y compartid las estrecheces que imponéis a los demás. El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo.

Dichosos seréis si, por ser sinceros y justos, perdéis el apoyo de empresas que os patrocinan, de los sindicatos que os apoyan o de los lobbies que os tiranizan.
Dichosos vosotros, si preferís la verdad a la propaganda y las consignas de vuestro partido, aunque no vuelvan a nombraros para ningún cargo.
Dichosos vosotros si sufrís en vuestra carne los recortes antes de imponérselos a los que apenas tienen nada.
Dichosos seréis si por defender a los niños no nacidos perdéis los votos que sean menester.
Dichosos vosotros, si edificáis vuestra política sobre la ley natural, la verdad y la justicia y no sobre las encuestas.
Dichosos vosotros si reconocéis vuestros errores, en lugar de pretender que tenéis siempre razón y que la culpa es de los otros.
Dichosos vosotros si tenéis presente en todo momento que la política es un deber, un servicio a todos los hombres, especialmente a los más débiles, y una vocación de Dios.
Dichosos vosotros si buscáis primero el Reino de Dios y su justicia, porque todo lo demás se os dará por añadidura.

Entonces escucharéis las palabras de Cristo: “Siervo bueno y fiel, pasa al banquete de tu Señor”. Grande será vuestra recompensa en el cielo y allí os recibirán Santo Tomás Moro, San Luis Rey, San Francisco de Borja y tantos otros que supieron convertir la política en un camino para servir a Dios y a los hombres.

Que el Espíritu Santo os ilumine, os fortalezca en el cumplimiento de vuestro deber y os guíe por caminos de verdad y vida eterna. Amén.

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