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domingo, 9 de septiembre de 2012

En la Convención Demócrata, el Cardenal Dolan oró por el respeto la vida, la libertad religiosa y la ley natural.

Al terminar la convención del Partido Demócrata, luego de que los principales líderes del Partido, incluyendo a Barack Obama y a Joe Biden, se hubieran comprometido abiertamente en la promoción del aborto y en la violación de la libertad religiosa. El Cardenal Dolan elevó una oración denunciando abiertamente las políticas abortistas y tiránicas que había tomado el Partido Demócrata.

Oración en la Convención del Partido Demócrata 2012

Con una “firme confianza en la protección de la Divina Misericordia”, cerremos esta convención orando por esta tierra que tanto apreciamos y amamos.
Oremos.

Dios Padre Todopoderoso, padre de Abraham, Isaac y Jacob, revelado para nosotros tan poderosamente en tu Hijo, Jesucristo, te agradecemos por derramar tus bendiciones sobre esta nación nuestra a la que queremos. Bendice a todos los aquí presentes y a todos los que, a lo largo de esta gran tierra,  trabajan duramente por el día en que una mayor parte de tu justicia, y una medida más amplia de tu cuidado por los pobres y sufrientes, prevalezca en estos Estados Unidos.

Ayúdanos a ver que la grandeza de una sociedad se encuentra sobre todo en el respeto que muestra por los más débiles y necesitados entre nosotros.
Te suplicamos, Todopoderoso Dios, volcar tu gracia en este noble experimento en libertad ordenada, que empezó con la afirmación confiada de derechos inalienables, los que Tú nos otorgaste: vida, libertad y búsqueda de la felicidad.

Así te alabamos por el don de la vida. Danos coraje para defenderla, porque sin la vida ninguno de los otros derechos está seguro.
Te pedimos tu bendición sobre aquellos que están esperando a nacer, para que sean bien recibidos y protegidos.

Fortalece a nuestros enfermos y a nuestros mayores, esperando ver tu Santa Faz al final de la vida. Que se les acompañe con compasión auténtica y se les cuide con la dignidad debida a los frágiles y débiles.

Te alabamos y agradecemos el don de la libertad. Que esta tierra de los libres nunca carezca de aquellos que son suficientemente valientes para defender nuestra libertades básicas.

Renueva en todo nuestro pueblo un profundo respeto por la libertad religiosa: la primera y más valiosa de las libertades reconocidas en nuestra fundación.

Que nuestra libertad esté en armonía con la verdad; libertad ordenada hacia la bondad y la justicia.

Ayúdanos a vivir nuestra libertad con fe, esperanza y amor.

Haznos siempre agradecidos con aquellos que, durante más de dos siglos, han dado sus vidas por defender la libertad. Encomendamos sus nobles almas a tu cuidado eterno, así como suplicamos la protección de tu brazo poderoso sobre nuestros hombres y mujeres en uniforme.

Te alabamos y te damos gracias por concedernos la vida y la libertad con las cuales podemos buscar la felicidad.

Muéstranos que la felicidad se encuentra sólo al respetar las leyes de la naturaleza, y de la naturaleza de Dios. Capacítanos con tu gracia para que podamos resistir la tentación de sustituir la ley moral por ídolos de nuestra fabricación, o de rehacer esas instituciones que tú nos diste para nutrir la vida y la comunidad.

Que demos la bienvenida a aquellos que ansían respirar libres y buscar la felicidad en esta tierra de libertad, añadiendo sus dones a aquellos cuyas familias han vivido aquí durante siglos.

Te alabamos y damos gracias por el genio americano de gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Oh, Dios de sabiduría, justicia y poder, pedimos tu guía para los que nos gobiernan: el presidente Barack Obama; el vicepresidente Joseph Biden, el Congreso, el Tribunal Supremo, y todos aquellos, incluyendo al gobernador Mitt Romney y al congresista Paul Ryan, que buscan servir al bien común en un cargo público. Hazles a todos dignos de servirte a Ti sirviendo a nuestro país. Ayúdales a recordar que el único gobierno justo es el que sirve a sus ciudadanos más que a sí mismo. Con tu gracia, que todos los americanos elijan sabiamente al plantearse el curso futuro de la política pública.

Y finalmente, Señor, pedimos tu bendición para todos los que saldremos de aquí esta noche y para todos los que, en cualquier lugar, desean conducir sus vidas con libertad y justicia.

Te pedimos que recuerdes, como nos comprometemos a recordar, a los que no son libres, a los que sufren por causa de la libertad, a los pobres, los que no tienen trabajo, los necesitados, los enfermos, los que están solos, los perseguidos por sus convicciones religiosas, lo que aún sufren la guerra.

Y, sobre todo, Dios Todopoderoso, te damos gracias por el gran don de nuestro amado país. Porque verdaderamente somos “una nación bajo Dios” y “en Dios confiamos”.

Así, querido Dios, bendice a América. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos, ¡amén!

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