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domingo, 21 de octubre de 2012

Colombia, gravemente amenazada por la eutanasia

Colombia, seriamente amenazadaJorge Merchán Price, fundador de Médicos Azules, movimiento que busca reivindicar la práctica médica en Colombia, argumenta lo nocivo del proyecto del senador Benedetti que comienza a debatirse en el Congreso.
REDACCIÓN HO.- El Congreso de la República comenzó el pasado 8 de octubre a tramitar una propuesta de ley para reglamentar en Colombia la práctica de la eutanasia y la "asistencia al suicidio". La Comisión Primera del Senado, por 10 votos a favor y 4 en contra, le dio vía libre a una iniciativa del senador de 'la U' Armando Benedettique busca que las personas mayores de 18 años que sufran una enfermedad terminal, con intenso dolor y sin cura científica, puedan someterse al procedimiento antivida.
Este proyecto busca desarrollar el reglamento legal en orden a la sentencia 239 de 1997 de la Corte Constitucional, que sobrepasando sus funciones falló que "condenar a una persona a prolongar por un tiempo escaso su existencia, cuando no lo desea y padece profundas aflicciones, equivale no solo a un trato cruel e inhumano, sino una anulación de su dignidad". La iniciativa, que pasa a segundo debate en la plenaria del Senado, establece que los médicos que accedan a realizar esta práctica no podrán ser penalizados si cumplen con la reglamentación, que será sometida a una junta médica. .
“Cuando alguien tiene una enfermedad terminal y su vida se está deteriorando tiene el derecho a acudir a la eutanasia”, sostuvo Benedetti, que agregó que "en coma no se va a tratar la eutanasia, porque quien pide este procedimiento es el enfermo y, si está en esa condición, no está en sus cinco sentidos". Esto implica que la persona con enfermedad terminal y cerebral que en el futuro la dejará en estado de inconsciencia deberá pedir al menos con cinco años de anticipación la práctica de la muerte asistida.
La propuesta fue apoyada por el Partido Liberal: “A nadie se le puede imponer, por obligación, que sufra o que sienta dolor, que prolongue una vida dolorosa, tiene todo el derecho de ser dueña de sus destino y de tener en sus manos la posibilidad de decidir en conjunto con su familia sobre el procedimiento de la eutanasia”, enfatizó el senador Juan Manuel Galán en nombre de esta formación.

 

Distorsionando la doctrina cristiana

El senador del Partido Verde, Jorge Londoño, expuso ante el Congreso, desde su muy particular visión del cristianismo, la práctica de acabar con la vida "cuando ésta ya no es digna". Diciendose cristiano, se basó en la teoría del teólogo y sacerdote católico Hans Küng, quien indica que Dios le entregó al hombre libertad sobre su vida y la forma en que deba morir.
“Estoy convencido de que el Dios Todomisericordia que ha donado la libertad al hombre y le exige la responsabilidad de su vida, también ha confiado, precisamente al ser humano moribundo la responsabilidad y la decisión en conciencia sobre el modo y el momento de su muerte”, leyó Londoño, al momento de dar su voto positivo y explicarlo, extrayendo apartes de la obra de Küng, a quien la Iglesia le ha prohibido de oficiar Misa. Londoño concluyó advirtiendo que la responsabilidad de morir no puede ser arrebatada “no por el estado, ni la iglesia, ni el médico, ni el teólogo”.

 

La votación

Votaron por el sí: Luis Carlos Avellaneda y Parmenio Cuellar, del Polo; Armando Benedetti y Carlos Soto, de’la U’; Juan Fernando Cristo, Luis Fernando Velasco y Jesús Ignacio García, del Partido Conservador; Doris Vega y Hemel Hurtado, del PIN; y Jorge Londoño, del Partido Verde.
Por el no votaron Hernán Andrade, Eduardo Enríquez Maya y Roberto Gerlein, del Partido Conservador. Por el partido de 'la U', el no lo puso Juan Carlos Vélez. "Este proyecto desborda el derecho a la vida", dijo Andrade.

 

"Los médicos están para curar, no para matar"

Jorge Merchn PriceEn un artículo publicado en el diario El Tiempo, Jorge Merchán Price, fundador del movimiento Médicos Azules que busca reivindicar la práctica médica en Colombia, cirujano general de la Universidad Javeriana, conferencista y autor del libro 'Ética médica, abusos y atropellos', argumenta la oposición al nocivo proyecto:
Si se tiene en cuenta que la eutanasia no es un acto médico, el Congreso -al igual que la Corte Constitucional- se extralimitaría en sus funciones si impusiera a los médicos esa obligación.
Según la Corte, el médico es el llamado a practicar la eutanasia porque "es el único capaz de suministrarle (al paciente) la información y de brindarle las condiciones para morir dignamente". No veo qué tiene que ver lo uno con lo otro.
El médico puede explicarle su condición terminal, pero eso no lo convierte en la persona idónea para quitarle la vida. No se necesita ser médico para eso, ni para apagar un ventilador mecánico (oprimir un simple botón), ni para aplicar una inyección letal. Cualquiera puede hacerlo.
Los médicos existimos para defender el valor de la vida y restablecer la salud de nuestros pacientes; no tratamos personas porque ellas tengan el derecho a la vida o no; las tratamos porque están vivas.
Poner al médico a matar a sus pacientes es lo mismo que poner a los policías a robar a los ricos para alimentar a los niños pobres. Aunque la causa parezca noble, la verdad es que los policías no roban y los médicos no matan, aunque sus pacientes lo pidan.
No hay argumentos éticos médicos legítimos que permitan al médico matar. Pretender eso es pretender legitimar moralmente (haciendo uso indebido del aura moral de rectitud inherente al médico) un acto antinatural y contrario a la misión vocacional del médico.
Sé por experiencia que los pacientes no quieren morirse realmente, sino que se les preste atención, aunque solo sea para matarlos. Su soledad no es una enfermedad terminal.Si el Estado quiere la eutanasia a cualquier costo, entonces que también a cualquier costo abra el espacio jurídico para que sea un verdugo de oficio quien lo haga, o que permita a los familiares ejecutarla ante un notario. Son ellos, y no el médico, quienes deben responder ante la sociedad, ante su familia y ante sus conciencias.
De esto último debería tomar nota el magistrado Jaime Arrubla, expresidente de la Corte Suprema de Justicia. Lo acompaño en su dolor por la penosa e infortunada enfermedad de su señora esposa, recientemente fallecida, pero le exijo también, como médico y en representación de los médicos decentes de Colombia, que en su lucha jurídica en favor de la eutanasia entienda responsable y consecuentemente, como le corresponde, que quien desee la muerte de su familiar enfermo terminal no exija que sea el médico quien lo haga por él.













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