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jueves, 23 de febrero de 2012

Padres rechazan pedagogía del Distrito en educación sexual

Padres rechazan pedagogía del Distrito(El Tiempo.com) Dicen que es un modelo que fracasó en Europa y que vulnera los derechos de padres y alumnos.

"¿Usted, como padre de familia que trabaja, estaría de acuerdo con que su hijo se esté masturbando en clase bajo la dirección de un profesor?", dijo Ana María Ramírez, uno de los 500 padres de familia que apoyan la causa de la organización no gubernamental Red Familia Colombia que le dice no a la forma como el Distrito y algunas instituciones están abordando la educación sexual en los colegios públicos y privados de Bogotá. La pregunta de Ramírez surge de una actividad pedagógica propuesta en una de las cartillas que utiliza la Secretaría de Educación para enseñarles a los profesores sobre pedagogía de la sexualidad. "Dice así: A media luz... le proponemos invitar a cada persona para que estimule diversas partes de su cuerpo. Deberán identificar la reacción que se produce y la idea que les deja esa sensación. Un gimnasio con colchonetas es perfecto para este ejercicio", dice el texto de la cartilla que mostró la madre familia.


Ninguno de los padres de la ONG está de acuerdo con estas actividades. "Es una pedagogía volcada a lo físico, es reduccionista del amor. La prueba es que cada vez hay más jóvenes deprimidos, con tendencias suicidas o con embarazos prematuros", dijo Ramírez. El movimiento crítica, sobre todo, que estos ejercicios se impartan a niños desde los diez años. "Eso es un abuso contra el menor. La educación sexual debe estar acorde con su edad y no solo volcada al placer físico, sino a la dignificación de las personas. Hay otras dimensiones de la sexualidad", dijo Pilar Arango, sicóloga y miembro de la ONG. Ramírez denunció que uno de los videos muestra una imagen animada de una niña mientras se masturba. "No es tabú, pero este tipo de imágenes violenta la intimidad de un niño. Luego puede encontrarle el gusto a la pornografía, a la droga, a todo lo que lo estimule sólo físicamente", añadió.


También traían una cartilla, con el logotipo de la Alcaldía, que era distribuida, según dijeron, en sitios públicos, en la que se explicaba a la gente el significado de ser lesbiana, gay, bisexual, chica o chico 'trans'. "A esta cartilla la desaparecieron luego de una denuncia de un concejal llamado Marco Fidel Ramírez. El manual decía que, según como los niños se perciban, pueden ser hombre, mujer o intersexual. Eso no es cuestión de percepción, es una realidad que abarca lo biológico, lo afectivo, lo intelectual y lo espiritual. Romper con esta relación física y psíquica termina en graves consecuencias sicológicas de identidad", dijo Arango. Los padres de familia señalaron que, de no llegar a un acuerdo con el Distrito para que sean tomados en cuenta en la educación de sus hijos, están dispuestos a evaluar mecanismos legales para revertir la forma en la que los colegios están abordando el tema. Con cartillas en mano, criticaron que se inviertan más de 2.600 millones de pesos en "elementos pedagógicos vacíos", dijo Catalina de Bedout, otra miembro de la ONG.

Un fracaso en Europa


La denuncia de los padres de familia va más allá de la sola crítica. Señalaron que estas cartillas fueron importadas de España. "Todo eso, con nuestros impuestos", dijo Arango. Explicaron que ese modelo de educación (el de las cartillas y los videos) fue implementado en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con pésimos resultados. "Hay estudios que comprueban que, después de 8 años, esa educación fue un desastre y por eso, gracias a una lucha de padres en ese país, todo se está reversando", dijo Ramírez. Por eso, la ONG critica que en Bogotá se esté educando con materiales que, según ellos, fracasaron en Europa. "No admitimos que nos llamen homofóbicos. Peleamos por que no vulneren nuestros derechos. A nosotros, los padres de familia, sí que nos están discriminando", dijo Ramírez.

Secretaría se defiende

Julián Moreno, coordinador de Salud al Colegio, dijo que "la cartilla está avalada por la Organización Panamericana de la Salud y diseñada por una agencia europea experta en generación de didácticas para la formación que defiende el modelo de que todo ciudadano debe tener como proceso formativo situaciones concretas de la vida". Explicó que la cartilla no está pensada para los estudiantes sino para que el docente se eduque y luego  transmita sus conocimientos. Agregó que hay más de 205 docentes con la cartilla, que no ha recibido quejas y que se ha cumplido el objetivo de que los maestros hablen con sus alumnos.

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miércoles, 22 de febrero de 2012

Procurador denuncia cristianofobia entre sus opositores

BOGOTÁ, 22 Feb. 12 / 06:38 am (ACI/EWTN Noticias).- El Procurador General de la Nación y defensor de la vida y la familia, Alejandro Ordóñez Maldonado, señaló que entre los grupos minoritarios que lo critican "hay una especie de ‘cristianofobia’, que se manifiesta tratando de generar inhabilidades morales". Ordóñez Maldonado señaló al diario El País de Cali que "hay un problema de intolerancia de un pequeño sector", en el que se encontrarían miembros de la izquierda radical colombiana, así como de grupos abortistas y contra la familia.

Recientemente la activista Mónica Roa, responsable junto a trasnacionales anti-vida de la despenalización del aborto en el año 2006, presentó junto a la ONG abortista Women’s Link la campaña Procura, para evitar la reelección del actual Procurador General, este año. Sin embargo, la prensa colombiana ha indicado que, a la fecha, Alejandro Ordóñez Maldonado cuenta con gran apoyo en el Senado para continuar en su cargo por un periodo adicional.

Ordóñez Maldonado también indicó que quienes los critican por su fe "están expresando una gran intolerancia y asumiendo una actitud discriminatoria, porque al Procurador no se lo critica por las providencias, sino por lo que piensa. Eso no lo permito". Para el Procurador, esa forma de pensar impediría que los católicos puedan acceder a cargos públicos, por lo que "sólo podrían pagar impuestos y prestar el servicio militar, porque no pronunciarían un pensamiento jurídica, política o éticamente correcto". El Procurador colombiano cuestionó que la mayoría de sus críticos desconocen los conceptos que ha presentado ante la Corte Constitucional en materia de matrimonio, aborto y adopción, pues en ellos "no hay una cita religiosa, son argumentos basados en la Constitución y en la jurisprudencia". "Pueden decir todo lo que quieran. Si uno solo de los argumentos de esos ‘inconsecuentes librepensadores’ fuera cierto, no hubiera ganado las diez tutelas que me han puesto por eso", afirmó.
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martes, 21 de febrero de 2012

Mónica Roa se disfraza de “obispa” y se burla de la Iglesia

BOGOTÁ, 21 Feb. 12 / 06:01 am (ACI/EWTN Noticias).- La famosa abortista Mónica Roa, responsable junto a trasnacionales anti-vida de la despenalización del aborto en Colombia en el año 2006, se disfrazó de "obispa" burlándose de la Iglesia Católica y de la fe que profesan millones de colombianos.

Roa, también dirigente de la ONG abortista Women’s Link International, publicó en su cuenta de Facebook una foto en la que usa una mitra y algo parecido a una casulla de color morado. En la publicación de la imagen pidió opiniones de sus seguidores y nombres para su "disfraz". En los comentarios solo hay insultos contra el Vaticano y el Papa.

Al respecto, el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia, Mons. Juan Vicente Córdoba, señaló el 20 de febrero a ACI Prensa que "eso va más allá de algo jocoso o de un chiste de mal gusto, llega al plano del irrespeto. Una cosa es tener principios o ideas distintas y otra cosa es mofarse de los cargos o las instituciones, sean de la Iglesia o no". Mons. Córdoba dijo además que "su burla, hecha en los días de halloween es intolerable para la Iglesia, sabiendo que es una anti-vida y estando claro que la Iglesia Católica no está de acuerdo con su posición porque la Iglesia siempre defenderá la vida". "Lo que hizo es un burla infantil que no se compara con lo que se puede decir de una enfermera, un policía, un doctor, etc.", añadió. El Prelado recordó luego que "en su momento nosotros lo denunciamos, y no fue en un plano de conflicto, sino fue necesario hacer un pronunciamiento por no estar de acuerdo con lo que hizo, la Iglesia no debe ser burlada de esa forma".

En su campaña por la imposición del aborto como un "derecho" en Colombia, en la que es apoyada por los principales medios de comunicación del país, Mónica Roa ahora apunta al Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado. Roa no tolera que Ordónez se haya manifestado a favor de la vida y contra del aborto en repetidas oportunidades, así como a favor del matrimonio y la familia, y por lo tanto en contra de las uniones homosexuales. Esta postura le ha valido al procurador el reiterado ataque de Roa y de otros grupos abortistas en Colombia, que junto a diversos miembros de la izquierda han iniciado una campaña titulada "Procura", para evitar que Ordóñez sea reelegido en el cargo. "Procura", que también tiene un sitio web creado por Women’s Link, recoge los testimonios de algunos colombianos que agreden al procurador por su defensa de la vida.

Al respecto, Alejandro Ordóñez Maldonado dijo al diario colombiano El País que los ataques personales y contra su gestión son producto de una especie de "cristianofobia, que se manifiesta tratando de generar inhabilidades morales". El procurador Ordóñez es fuertemente criticado por una minoría que ignora que en agosto del año pasado más de 5 millones de colombianos manifestaron su posición contraria al aborto, acompañando con su firma una propuesta legislativa que buscaba un cambio constitucional –finalmente rechazado– para proteger el derecho fundamental a la vida desde la concepción. Ordóñez Maldonado explicó que, según la lógica de quienes lo critican, "los católicos no podrían aspirar a cargos públicos y sólo podrían pagar impuestos y prestar el servicio militar, porque no pronunciarían un pensamiento jurídica, política o éticamente correcto".

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Sobre la cartilla “Retomemos” y el sesgo de Séptimo Día

En los últimos días, hemos sido testigos de una creciente polémica en Bogotá. Todo comenzó cuando Oscar Sánchez, el nuevo secretario de educación del distrito, propuso la creación de una “Cátedra LGTB” en los colegios distritales. La concejal Clara Lucía Sandoval denunció que tal cátedra en realidad se ha venido aplicando en varios colegios distritales a lo largo de la ciudad a espaldas de los padres de familia. Posteriormente, el concejal Marco Fidel Ramírez denunció la implementación de la cartilla “Retomemos”, un proyecto educativo español que, entre otras cosas, introducía a los estudiantes a la pornografía y la masturbación. Después de la denuncia, el programa Séptimo Día del Canal Caracol decidió realizar un especial al respecto del tema, que fue transmitido el pasado domingo.

Ya en otra ocasión, en la sección “Crónicas Caracol” del noticiero se había tocado el tema del aborto, y la parcialidad que en su momento se mostró me llevó a mantener sospechas sobre la objetividad con que sería abordado este programa. En efecto, desde el principio del programa los presentadores establecieron la discusión como “acerca de si se debe o no tocar el tema de la masturbación en el colegio”, cuando en las intervenciones de los padres de familia claramente se veía que su postura no criticaba el hecho de que se tocase el tema, sino que el enfoque de las clases fuera el inducir directamente a los estudiantes a practicar la masturbación. A lo largo de todo el programa separó a las partes entre los padres, quienes abogaban por el silencio y el tabú en el tema, y los “expertos”, personas de “mentalidad abierta” que sólo querían que se pudiera tocar esos temas de forma abierta con los estudiantes. Incluso, con el pretexto de “un experimento”, el programa se dio el lujo de ridiculizar la postura de los padres. Al final, el programa pretende adoptar una postura “intermedia” al decir que el enfoque de la cartilla es para una sociedad “más abierta” como la española.

En el fondo, el programa parece destinado a aliviar a los funcionarios que implementaron el uso de tal material, pues al centrarse en el tema de la masturbación ha pasado de largo frente al verdadero problema que esta cartilla representa: Una abierta violación a los Derechos Humanos por parte de la Alcaldía Distrital. El Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece (las negrillas son mías):

  • 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
  • 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
  • 3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

iconoPor lo tanto, el debate acerca de si se debe o no tocar tal o cual tema en el colegio resulta en cierto modo superfluo: Tal decisión corresponde exclusivamente a los padres, y nadie, por muy “experto” que sea, tiene la potestad de violar ese derecho de los padres. En ese sentido, la administración distrital viola la Constitución y la DUDH. Sorprende que un funcionario de la Administración Distrital considere que un derecho reconocido nacional e internacionalmente sea “una perspectiva adultocéntrica” que deba ser “superada”, y que además tenga la desfachatez de llamar “criterio científico” a afirmaciones perversamente ideológicas como “uno puede tener sexo cuando quiera” o “la masturbación es una forma diferente de madurez”, en palabras de los estudiantes que han recibido esos cursos. La realidad es muy diferente, y los psicólogos y psiquiatras en Estados Unidos y Europa están alarmados por la expansión epidémica de la adicción al sexo.

El adoctrinamiento sexual en los colegios públicos no es un asunto de “apertura de la sociedad” como lo pretende hacer ver el Canal Caracol, es una violación de los Derechos Humanos. España, país de donde proviene la cartilla “Retomemos”, y que fue mencionado en el programa como ejemplo de “sociedad abierta”, acaba de sustituir una asignatura similar, Educación para la Ciudadanía, al considerar que se "convirtió en una asignatura con una carga de adoctrinamiento" y después de una protesta generalizada por parte de los padres de familia ante la violación de sus derechos que tal adoctrinamiento supone.

Los contenidos de la cartilla no parten de ningún criterio científico, ni de ningún valor constitucional. La cartilla tampoco pretende brindar información completa a los jóvenes, sino que miente y oculta información según los criterios de la ideología de género. Su único propósito es inducir a los estudiantes al consumo sexual compulsivo (No por nada organizaciones como Profamilia han apoyado ese tipo de contenidos). ¿Puede que haya algún padre que esté de acuerdo con que se eduque a sus hijos con ese enfoque? Yo personalmente dudo que tal exista, pues aunque un padre de familia esté de acuerdo con adoctrinar a sus hijos en la ideología de género es menos probable que admita que en el colegio les enseñen a sus hijos a desconfiar de sus propios padres. Tales afirmaciones pueden encontrarse textualmente en la cartilla, según denunció en su momento el concejal Marco Fidel Ramírez, y buscan separar a los jóvenes del consejo y la guía de sus padres, los únicos que pueden defenderlos de la industria del aborto. Ahora la administración distrital, probablemente temerosa de ser investigada por violación a los derechos fundamentales, anunció que dejará de implementar la cartilla. Habrá que ver si esto realmente significa que se deje de impartir ese tipo de contenidos.

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viernes, 17 de febrero de 2012

Dossier académico sobre el aborto

En esta entrada iré enlistando diversos textos académicos útiles para entender la realidad del aborto en Colombia desde diversas áreas. No todos los textos se podrán descargar por internet pero colocaré la Bibliografía completa para que cualquier estudiante pueda acceder a ellos con facilidad.
  • La despenalización del aborto en una sociedad liberal: El caso colombiano. [Ficha] [PDF]
    Andrés Balcázar González.Universidad del Rosario: 2010.

    El presente artículo pretende exponer un debate de filosofía política sobre un problema moral álgido: el aborto. Partiendo de la base de que en todas las democracias occidentales una cuestión central en esta discusión tiene que ver con quién es, en último término, el que debe o puede decidir sobre la legalidad del mismo, lo que aquí se analiza es el problema de diseño y legitimidad constitucional con que se responde en una democracia liberal a esta controversia. Reconociendo que no son pocas las ocasiones en que este controvertido debate moral ha dividido profundamente a la sociedad, el presente artículo tiene como objetivo específico  explicar brevemente cuál fue el mecanismo utilizado para lograr la “despenalización” del aborto en Colombia, para luego analizar la justicia del procedimiento, las pretensiones de quienes promovieron la acción de constitucionalidad y, así mismo, la decisión de la Corte Constitucional a la luz del modelo de justicia de John Rawls, especialmente a la luz del concepto de consenso traslapado. Lo anterior, con el propósito de defender la postura de que, al menos en el modelo jurídico-político colombiano, existen serios reparos frente a quienes consideran que la Corte Constitucional es el órgano democráticamente competente para cerrar el debate respecto al aborto.
  • La despenalización del aborto en algunos casos y bajo ciertos supuestos: Consideraciones acerca de la Sentencia C-355 de 2006 de la Corte Constitucional colombiana. [Ficha] [PDF]Iván Darío Garzón Vallejo. Revista Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Vol. 37, Núm. 106, enero-junio, 2007, pp. 181-211. Universidad Pontificia Bolivariana.

    La sentencia C – 355 de 10 de Mayo de 2006 de la Corte Constitucional colombiana despenalizó el aborto en algunos casos y bajo ciertos supuestos. A partir de dicho fallo, y desde los aspectos filosófico–jurídicos que se han reiterado en jurisprudencias de años anteriores, el artículo examina críticamente algunos asuntos centrales que deberían abordarse en un debate público acerca del papel institucional del Tribunal Constitucional en el país en vistas a su reforma, tales como la cosa juzgada constitucional, la Corte como organismo de actuación política y la crisis de la hermenéutica constitucional. Con tal análisis el autor concluye que algunos principios constitucionales se han desvirtuado por la actuación de la Corporación en este caso concreto. Las consecuencias de ello son la mengua del organismo en su capacidad de dotar de seguridad jurídica y certeza interpretativa al ordenamiento jurídico nacional. Asimismo, se sugiere la tesis de estar ante un “gobierno de los jueces”.

  • La despenalización del aborto en Colombia: una solución innecesaria[Ficha] [PDF]
    Martha Isabel Cotes Maestre. Revista Persona y Bioética, Vol 9, No. 2 (2005). Universidad de la Sabana.

    Desde abril del 2005 Colombia se debate en un dilema ético sobre la despenalización del aborto, en pro de los derechos de la mujer. Se plantean, entonces, dos problemas serios e importantes: por un lado, la aprobación de un derecho para nosotras las mujeres, que durante tantos siglos hemos sido minusvaloradas, y por el otro, la violación del derecho fundamental de la vida, para otro individuo aún mucho más vulnerable que nosotras, el no nacido.

    La sociedad colombiana se encuentra parcializada, y se escuchan opiniones sustentadas en corrientes de pensamiento –más o menos explícitas– abanderadas en la defensa a ultranza de la libertad de la mujer, convirtiéndola en norma moral absoluta, que niega hasta la existencia misma de una naturaleza humana, con la consecuencia de que no admite que la dignidad de la persona tiene un valor incondicional, del que no se puede disponer, especialmente en el inicio de la misma. Así, para una buena y digna causa se recurre a un medio indigno y contradictorio de la causa que se defiende. Me propongo demostrar que la solución del aborto es innecesaria en las tres causales específicas que plantea el proyecto de ley, y presentar probables soluciones éticas a ambos problemas, con sustentación científica, antropológica y de derecho natural coherente con la dignidad del ser humano, para motivar al lector a consultar los dictados fundamentales de los primeros principios de esa ley natural que resuena en su corazón –invitándolo siempre a hacer el bien y a evitar el mal–, y a tratar de que se mantenga independiente de los condicionamientos culturales y personales que han marcado la historia íntima de cada individuo, con el fin de encontrar juntos soluciones que lleven a la aceptación de que todas las personas merecen vivir.

  • Doctrina de la iglesia y despenalización del aborto: algunas reflexiones. [Ficha] [PDF]
    Catalina Bermúdez Merizalde. Revista Persona y Bioética, Vol 9, No. 2 (2005). Universidad de la Sabana.

    La enseñanza y la postura de la Iglesia ante la vida por nacer es, sobre todo, una afirmación eminentemente positiva y constructiva: un homenaje a la obra más grande de la creación: dar la vida, sacar vida de la nada. El debate contemporáneo y el juicio ético relativo a la despenalización del aborto en Colombia se ha convertido, una vez más, en objeto de discusión pública, y ha adoptado tonos y manifestaciones cada vez más refinados. Las motivaciones y argumentos en este sentido son abundantes y cada vez más sofisticados. En el ámbito propio del debate sobre bioética se acuñó la palabra antilengua, para señalar un lenguaje que cambia el significado de las palabras. Es el caso de la sustitución del término    “aborto” por el de “interrupción voluntaria del embarazo” (IVE). Existe también la expresión “interrupción médica del embarazo” (IME). En estas líneas se intenta considerar brevemente algunas de las causas que favorecen una cultura pro abortista. En último término, la raíz más profunda de la así llamada “cultura de muerte” está en el eclipse del sentido de Dios y, por lo tanto, en el eclipse del sentido del hombre. La violación sistemática del derecho a la vida, y de cualquier principio moral fundamental, conduce inevitablemente a una progresiva ofuscación de la conciencia y al materialismo práctico, en el que se alimentan y difunden el individualismo, el utilitarismo y el hedonismo. De este modo, los valores del ser son sustituidos por los del tener, o los del placer. El único fin que cuenta es el bienestar material, la calidad de vida, interpretada como eficiencia económica, consumismo desenfrenado, rechazo de toda forma de sufrimiento, para terminar instrumentalizando la sexualidad, la convivencia y, en definitiva, la persona humana y la norma moral que permite distinguir entre el bien y el mal. A la luz de estos presupuestos se aborda enseguida el tema del juicio moral sobre la práctica del aborto provocado y se hacen algunas reflexiones sobre las enseñanzas de la Iglesia en esta materia.

  • La constitución de las falacias. Antecedentes de una sentencia. [PDF]
    Ilva Myriam Hoyos. Revista Persona y Bioética, Vol 9, No. 2 (2005). Universidad de la Sabana.

    Esta reseña corresponde a la presentación del libro que hizo personalmente la editora, doctora Ilva Myriam Hoyos Castañeda, Profesora Investigadora del Departamento de Ciencia Política y Derechos Humanos de la Universidad de La Sabana. La constitucionalización de las falacias. Antecedentes de una sentencia  es un libro polémico y actual. «Polémico», porque intenta defender, contra la posición mayoritaria de los medios de comunicación colombianos, la penalización del aborto. «Actual», porque su origen ha de ubicarse en las intervenciones ciudadanas presentadas por tres de los autores de este libro, para impugnar las demandas interpuestas ante la Corte Constitucional contra el artículo 122 de la ley 599 de 2000 (Código Penal), aunque no se queda en ellas porque va más allá de las acciones interpuestas. He dividido esta presentación en tres partes. La primera aborda la naturaleza jurídica del libro. La segunda presenta de manera sintética los rasgos más significativos de las dos demandas contra el artículo 122 del actual Código Penal. Y, finalmente, la tercera da cuenta de los capítulos en los que se encuentra dividido el libro y hace una breve presentación de cada de uno sus autores.

  • Controversia jurídica en torno a la despenalización del aborto "en circunstancias especiales". Primeros aportes para un debate [PDF]
    Gloria Patricia Naranjo Ramírez. Elementos de Juicio, No. 3 (2006).

    El artículo elabora una crítica a la sentencia de la Corte Constitucional que despenalizó el delito de Aborto para tres circunstancias a saber: a) cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud de la mujer, certificado por un médico; b) cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico y c) cuando el embarazo sea resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusico o de inseminación artificial o de transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de incesto. Analiza la inconveniencia de la sentencia desde una óptica que incluye: el Derech Internacional, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, la ética médica y la utilización de la figura del aborto para facilitar la comisión de otros tipos penales, entre otras.

  • El aborto y la dignidad de la persona humana. [Ficha] [PDF]
    María Helena Restrepo R. Revista Persona y Bioética, Vol 9, No. 1 (2005). Universidad de la Sabana.

    El respeto a la vida humana desde la concepción es un principio ético fundamental, es el respeto a la dignidad humana, la sociedad actual, frente al aborto, quiera anteponer como más relevantes: la reivindicación de unos derechos malentendidos de la mujer; problemas de salud pública, que no van a la raíz y fondo de los mismos, y que tampoco plantean soluciones acordes con el respeto a la persona humana; un concepto de persona humana redefinido por una sociedad “moderna”, pragmática y utilitarista; una concepción de calidad de vida que se lleva por delante la consideración a la dignidad del otro, aún no nacido; problemas sociales de violencia, precariedad económica, abandono de la mujer, que no se solucionan quitándole la vida a otro, y para rematar, la astucia de quienes quieren promover la despenalización del aborto, buscando las rendijas por donde los tratados internacionales se puedan interpretar y anteponer a la conciencia de las pocas naciones que, en estas circunstancias, aún respetan la vida del no nacido.

  • El aborto visión antropológica [Ficha] [PDF]
    Ramón Córdoba Palacio. Revista Persona y Bioética, Vol 9, No. 1 (2005). Universidad de la Sabana.

    El autor analiza el aborto desde las perspectivas antropológica, médica y jurídica, basándose en la evidencia biológica de que el individuo humano es un continuo biológico, que no se interrumpe desde la concepción hasta la muerte. Por lo tanto, el aborto es atentar contra un individuo humano en la etapa de su ciclo vital en la que es más inocente e indefenso. La medicina no incluye, entre sus tratamientos, la destrucción del paciente. Declarar inexequible el artículo que penaliza el aborto sería proclamar, por parte del Estado, que la muerte provocada consciente y voluntariamente a personas humanas en estado de indefensión es tolerada por él, y que él libera de la humana responsabilidad por dicha acción a quienes la cometen.

  • Salud pública y aborto [Ficha] [PDF]
    Francisco Lamus, Sandra Rocha. Revista Persona y Bioética, Vol 9, No. 1 (2005). Universidad de la Sabana.

    El giro que ha tomado este debate en Colombia, ubicándolo en el terreno de la salud pública antes de dictar sentencia respecto a la decisión que debe tomar una sociedad, cuando se enfrentan el derecho a la vida y el derecho a la libertad, obliga a hacer unas precisiones al respecto, especialmente si la evidencia utilizada para respaldar la primacía del derecho a la libertad de una sobre el derecho a la vida de otra(o) descansa en argumentos debatibles desde el terreno de la salud pública. Hasta el año 2005, el aborto inducido se ha considerado una práctica ilegal en Colombia. Con este antecedente, es clara la posición que el Estado colombiano ha mantenido hasta el momento, conservando una postura en la que antepone el derecho a la vida de los sujetos concebidos sobre cualquier otro derecho, distinto al de la vida, que trate de privilegiarse, respecto de estos nuevos seres humanos.

  • Aspectos internacionales de la demanda contra la penalización del aborto. [Ficha] [PDF]
    Rafael Nieto Navia. Revista Persona y Bioética, Vol 9, No. 1 (2005). Universidad de la Sabana.

    El propósito de este artículo es el de demostrar que los mal llamados “comités de monitoreo” de los tratados de protección a los derechos humanos, que ha ratificado Colombia, no tienen facultades para obligar al país, ni sus recomendaciones –en las que se basa la demanda– tienen rango constitucional, y que, en cambio, el derecho sustantivo de esos tratados obliga a respetar la vida desde el momento de la concepción. Para ello se analiza el artículo 93 de la Constitución, que ordena que los tratados de derechos humanos prevalezcan en el orden interno y sirvan para interpretar las normas constitucionales. Se determina el sentido de las palabras “tratado o convenio” y cuándo ellos califican para el artículo 93. Luego se estudia cómo se interpretan en el derecho internacional y, a la luz de esa interpretación, se analizan los tratados y el papel de los comités, para concluir que la Corte constitucional no puede –con base en esas recomendaciones– declarar inexequible el artículo 122 del Código Penal, que penaliza el aborto provocado.

  • La defensa de la vida humana en Colombia: una visión laica, jurídica y cultural. [Ficha] [PDF]
    Andrés Forero M., Pedro A. Sandoval G. Revista Persona y Bioética, Vol 9, No. 1 (2005). Universidad de la Sabana.

    Los autores exponen los motivos por los que solicitó a la H. Corte Constitucional el rechazo de la demanda de inconstitucionalidad del artículo 122 del Código Penal Colombiano, porque la considera cosa juzgada en la Sentencia vigente C-133 de 1994, y argumenta por qué no tienen razón los demandantes al basar el concepto de violación en las aclaraciones o salvamentos de voto, por su falta de fuerza vinculante para hacer efectiva una nueva revisión. Expone el rechazo voluntario del pueblo colombiano al aborto, desde la tradición indígena hasta la Constitución de 1991, el Código Penal y las sentencias de la Corte, y reconoce que las recomendaciones de los Comités de Seguimiento de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos no son, de hecho ni de derecho, fuente de derecho internacional, ni tampoco pueden ser vinculantes jurídicamente. Aprobar el aborto sería calificar a algunos congéneres como cosas e ir contra norma de ius cogens
    .
  • Derecho internacional y comités de defensa de la vida [Ficha] [PDF]María Carmelina Londoño Lázaro. Revista Persona y Bioética, Vol 9, No. 1 (2005). Universidad de la Sabana.

    La persona humana es el fundamento del orden jurídico. Actualmente no hay debate acerca de la humanidad de los no nacidos, y el derecho internacional les reconoce sus derechos humanos fundamentales antes del nacimiento. Algunos están malinterpretando el derecho internacional para promover el aborto, y negar así el valor absoluto de la persona humana. Van contra el espíritu del sistema jurídico internacional, como lo están haciendo actualmente varios comités de la ONU, que ejercen su función de modo ilegítimo. Estos comités no gozan de estatus normativo, y los Estados deben asumir la responsabilidad de disentir de las interpretaciones inadecuadas que están haciendo estos comités.

  • Sobrestimación del aborto inducido en Colombia y otros países latinoamericanos [Ficha] [PDF]Elard Koch, Miguel Bravo, y otros. Revista Ginecología y obstetricia de México, V Volumen 80, núm. 5, mayo 2012 . Nieto Editores.

    Hace poco, el Instituto Guttmacher estimó que en Colombia se realizan 400,400 abortos clandestinos. Por las implicaciones que este informe pudiera tener en distintas áreas de interés, se revisó en detalle el método de estimación. La metodología utilizada por el Instituto Guttmacher fue la siguiente: primero los autores estimaron las pérdidas espontáneas y los abortos a partir de la opinión de 289 sujetos en un número igual de instituciones de salud colombianas mediante la encuesta de opinión denominada “Encuestas IPS”. Posteriormente, a los números obtenidos con la encuesta se les aplicó un factor multiplicador expansivo (x3, x4, x5, etc.) que también emergió de la opinión subjetiva de otros 102 entrevistados seleccionados por conveniencia. No hay datos objetivos basados en hechos vitales reales; toda la estimación se basa en números imaginarios subyacentes de opiniones. Aún como encuesta de opinión, la técnica de muestreo tuvo graves sesgos de selección en el levantamiento de la información. Con la utilización de métodos epidemiológicos de estimación válidos, objetivos y reproducibles, escogiendo los casos paradigmáticos de Chile y España como tasas estándar aplicadas a estadísticas vitales colombianas, se observó que la metodología del Instituto Guttmacher sobrestima en más de nueve veces las complicaciones hospitalarias por aborto inducido y en más de 18 veces el número total de abortos. En otros países de Latinoamérica, como Argentina, Brasil, Chile, México, Perú, Guatemala y República Dominicana, la metodología del Instituto Guttmacher también sobrestimó largamente la cifra de abortos. Estos resultados llaman a la cautela con este tipo de informes que alarman a la opinión pública. 
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miércoles, 15 de febrero de 2012

El precio de la igualdad: la pérdida de la esencia femenina y masculina, por María Calvo Charro

Tomado de la revista ConoZe.com

1. Mujeres frustradas e infelices

En la lucha por la igualdad entre los sexos en derechos y deberes, el feminismo, como señaló Sigrid Undset, feminista de inicios del siglo XX, «se ha ocupado tan sólo de las ganancias y no de las pérdidas de la liberación». Y es que, en este arduo proceso hacia la igualdad, las mujeres hemos sufrido un enorme daño colateral, al dejar en el camino algo que nos es consustancial: la esencia femenina, la feminidad.
Asumimos de forma espontánea, y sin queja alguna, que los roles masculinos eran los justos y oportunos, que debíamos imitarlos para lograr la igualdad. Y así lo hicimos, ocultando nuestros sentimientos y afectividad por miedo a ser tachadas de débiles o blandas, intentando ser frías y competitivas y adoptando un aspecto varonil, nos traicionamos a nosotras mismas, sacrificamos nuestra alma femenina, a cambio de ser aceptadas en el universo masculino y nos transformamos en «hombretonas», imitando los comportamientos y maneras de vestir de los varones.
Recordemos cómo en España la gran jurista Concepción Arenal, a mediados del XIX, accedió a las aulas de Derecho de la Universidad Complutense bajo ropajes de caballero, para colmar su deseo e interés por esta licenciatura. O cómo Clara Campoamor, en 1931, para lograr el derecho al sufragio femenino, renunció expresamente a su condición de mujer: «Señores Diputados: Yo, antes que mujer, soy ciudadano».
En la sociedad actual está profundamente implantada la idea de que trabajar en casa, ser buena esposa y madre es atentatorio contra la dignidad de la mujer, algo humillante que la degrada, esclaviza e impide desarrollarse en plenitud. Y que, para ser una mujer moderna, es preciso previamente liberarse del yugo de la feminidad, en especial, de la maternidad entendida como un signo de represión y subordinación: la tiranía de la procreación.
Esta ideología, que ha calado con enorme fuerza en las más altas instancias políticas, ha provocado el desprestigio e incluso el desprecio hacia las mujeres que trabajan en su casa o cuidan de sus hijos, que resultan estigmatizadas, considerándolas poco atractivas o interesantes y nada productivas para la sociedad; frente a aquellas otras mujeres que renuncian a la maternidad o al cuidado personalizado de sus hijos desde sus primeros días de vida, que aparecen ante la opinión pública como heroínas, auténticas mujeres modernas, que lejos de esclavizarse «perdiendo el tiempo» en la atención a sus retoños, se entregan plenamente a su profesión, por la que lo sacrifican todo, lo que las libera y convierte en estereotipos de la emancipación femenina.
Sin embargo, lejos del mundo idealizado de las imágenes estereotipadas de mujeres hiperliberadas que gozan exultantes de su elevada vida profesional que nos trasmiten los medios, en la vida real, nos encontramos actualmente con demasiadas mujeres que, a pesar de su rotundo éxito profesional, se sienten frustradas e insatisfechas, cansadas de imitar los modos de actuar masculinos, atadas a unos roles que no les pertenecen y que no encajan en su esencia más profunda. Mujeres que se han esforzado por cumplir sus funciones «exactamente como un hombre» y a las que su naturaleza, rechazada y reprimida, luego se hace valer en forma de depresión, ansiedad e infelicidad.
Esta situación se produce especialmente en aquellas mujeres que han renunciado a la maternidad o que se han visto obligadas a dejar a sus hijos muy temprano al cuidado de terceros para reincorporarse al trabajo. Y ésto porque, como cualquier hombre, podemos llegar a ser médicos, ingenieros o artistas, pero solo nosotras podemos ser madres. La maternidad supone un cambio radical en la vida de cualquier mujer. Un cambio en su propia esencia, ya que, la producción en el parto, de oxitocina, y después, en cada contacto, caricia, beso o abrazo al bebé, genera una dependencia y unión madre e hijo de una intensidad y profundidad que nada tiene que ver con la relación paterno-filial, sencillamente porque los hombres, por muy «padrazos» que sean, no generan esta hormona que te engancha a los hijos hasta extremos que nunca antes habías imaginado. Esta poderosa «pócima del amor» genera en nuestro cerebro una fascinante reacción química que induce al deseo de estar con el bebé y a una preocupación constante por él. La naturaleza, y no la cultura, nos ha dotado a las mujeres de un vínculo profundamente sinérgico y simbiótico con nuestros vástagos. De manera que la reincorporación al trabajo y la separación del hijo puede ser, incluso para las mujeres más independientes y profesionales, una experiencia realmente traumática.
Ha llegado el momento de reivindicar que la actividad profesional se adapte a nuestra condición femenina y no al revés. El nuevo feminismo defiende un reconocimiento social para la labor de la mujer, cuya forma de ver la vida y comprender la realidad es un valor incuestionable que habrá de reflejarse en unas condiciones laborales favorables específicas y, por lo tanto, no idénticas a las de los hombres; con una especial atención a la maternidad, que lejos de ser opresiva, es en la mayoría de los casos profundamente liberadora, enriquecedora y hace a la mujer un ser aún más pleno.
Además el «trabajo de madre» concede a la mujer unas aptitudes que demuestran ser muy útiles en diferentes situaciones profesionales: poder gestionar varios asuntos al mismo tiempo; ser práctica y versátil; ser afectiva pero objetiva; constante; paciente; ágiles en la adopción de decisiones en situaciones imprevistas y con un enorme espíritu de sacrificio y capacidad de sufrimiento[4]. Todas estas son cualidades muy valoradas en las nuevas empresas más ágiles, flexibles y agradables. Se trata de aprovechar lo que Juan Pablo II denominó «el genio de la mujer». La mujer sólo alcanzará su plena realización existencial cuando se comporte con autenticidad respecto de su condición femenina.

2. Varones desubicados. La masculinidad escamoteada

El gran énfasis que se está poniendo en conseguir la «emancipación» de la mujer han provocado un fenómeno colateral curioso con el que nadie contaba: un oscurecimiento de lo masculino, cierta indiferencia, cuando no desprecio hacia los varones y una inevitable relegación de éstos a un segundo plano. Esta situación, si bien puede ser lógica —han sido muchos los siglos de «dominación» masculina— no debe ser ignorada o minusvalorada, pues una crisis del varón nos conduce —igual que si se tratase de la mujer— a una crisis de la sociedad entera. Los hombres son, como afirmaba Chesterton (2007) «una clase incomprendida en el mundo moderno». Ignorados y desubicados, parecen estar convirtiéndose en el nuevo «sexo débil», sumidos en una profunda crisis y en una seria depresión de la que no les va a resultar nada fácil salir.
Mayo de 1968 significó para los hombres el inicio de una mutación en su propia esencia que ha culminado actualmente con la implantación por la ideología de género de la neutralidad sexual. Esto ha implicado para los varones una alteración de las relaciones paterno-filiales y de pareja en las que cualquier manifestación de la masculinidad es interpretada como un ejercicio de violencia intolerable. Se encuentran llenos de confusión respecto al papel que desempeñan. Cualquier elevación del tono de voz puede ser calificada de autoritarismo y el intento de imponer alguna norma como cabeza de familia le puede llevar a ser tachado de tirano o maltratador.
La sociedad actual ha desprovisto de valor la función del padre, no les tiene en cuenta, su autoridad ha sido ridiculizada, las mujeres prescinden de ellos de forma manifiesta lo que provoca que los hijos les pierdan absolutamente el respeto. En estas circunstancias, cuando el padre no es significativo para la madre, el niño lo percibe y él mismo se coloca en su lugar convirtiendo la función paterna en inexistente.
La devaluación de la paternidad comienza a mostrar actualmente sus perversos efectos sobre el correcto desarrollo de los niños. Y es que la relación madre-hijo, por mucho que algunos quieran, nada tiene que ver con la relación paterno-filial.
La función paterna es indispensable para que el niño asuma su propia individualidad, identidad y autonomía psíquica necesaria para realizarse como sujeto. El padre, habiéndose ausentado, física o psíquicamente, no juega ya su papel de «separador» que es el que, precisamente, permite al niño diferenciarse de la madre.
El niño que no ha experimentado el conflicto edípico —chocar con el padre y sus corolarios sociales— tiene muchas posibilidades de lanzarse en su juventud a comportamientos asociales, violentos, agresivos e incluso a tendencias homosexuales. Las madres animales parecen conocer de esta necesidad y —en ausencia del macho— para hacer combativos a sus vástagos y para permitirles vivir en una naturaleza profundamente hostil en la que cualquiera se arriesga a ser devorado, no dudan en maltratarlos para alejarlos de ellas mismas. Las madres humanas, por el contrario, luchan por evitar a sus crías todo tipo de sufrimiento y tienden a darles cuanto necesiten; haciéndolas adictas al placer —reproduciendo y prolongando así la placentera vida uterina— y provocándoles a largo plazo la más inmensa de las infelicidades, pues los convierten en seres carentes de la dimensión adulta, niños eternos, en palabras de Savater (2004), «envejecidos niños díscolos». Situación que es del todo antinatural, porque hace perdurar indebidamente la vida pueril impidiendo la realización del deseo inherente a todo niño de incorporarse al universo del adulto.
Este papel fundamental del padre en la educación primaria del hijo, así como en su equilibrio emocional, ha sido reconocido por filósofos y pedagogos de muy diferentes tendencias.
El pediatra Aldo Naouri (2005), considera esencial la figura paterna que rompe la dependencia del niño con la madre, fuente de satisfacción de todos sus deseos desde el útero. Gracias a esa ruptura se permite al niño percibirse plenamente como ser vivo. La intervención del padre coloca al niño en el tiempo real porque «Este respeto forzado del tiempo que se deslizará entre madre e hijo pondrá al niño en el tiempo del que tiene una necesidad vital y del que sus congéneres se han visto privados seriamente en estos últimos decenios. Este niño aceptará mejor el límite, la disciplina, no será más el tirano que vemos todos los días y será, por fin, un adolescente más sereno».
La negación de la función paterna pone en peligro a toda la sociedad. En ausencia del padre, surge una relación de pareja entre la madre y el hijo que perjudica el equilibrio psíquico de ambos. Una vez adolescentes, muchos de aquellos niños no tienen otro medio de probar su virilidad más que el de oponerse a la mujer-madre, incluso por medio de la violencia: «cuando el padre está ausente, cuando los símbolos maternales dominan y el niño está solo con mujeres, se engendra violencia». Estos niños, luego en la edad adulta tendrán dificultad para ejercer debidamente la paternidad por falta de ejemplos masculinos.

3. Matrimonios rotos

El empeño por negar la existencia de diferencias entre los sexos es asimismo una de las principales causas de tantas rupturas y desavenencias en las relaciones de pareja.
Los hombres y las mujeres piensan de distinta manera, abordan los problemas de diferente modo, enfatizan la importancia de las cosas de distinta forma y experimentan el mundo que les rodea a través de unos filtros totalmente diferentes. Tanto es así que la unión de un hombre con una mujer con una pretensión de continuidad indefinida deviene uno de los hechos más extraordinarios jamás vistos.
La profunda asimetría que caracteriza las posiciones respectivas del hombre y de la mujer es tan grande que hace de su eventual alianza una forma de milagro.
Son precisamente las diferencias las que nos complementan y enriquecen, dotándonos del equilibrio preciso para nuestro pleno desarrollo personal. Dos piezas de un puzzle no encajan si son iguales, es su diferente forma lo que permite unirlas, simulando ser una sola, para mostrarnos el dibujo al completo, en toda su perfección y dimensión. El hecho de reconocer y respetar dichas diferencias reduce drásticamente la confusión cuando se trata con el sexo opuesto, mientras que el empeño por negarlas llena nuestras relaciones de conflictos, tensiones y frustración.
Hombres y mujeres habitamos en dos realidades emocionalmente diferentes, comprender esto y aprender sinceramente las estrategias más eficaces de nuestra pareja nos ayudará a acortar el espacio que nos separa.
La colaboración activa entre el hombre y mujer debe partir precisamente del previo reconocimiento de la diferencia misma. En general nos sentimos frustrados o enojados con el otro sexo porque hemos olvidado esta verdad importante. Los hombres esperan erróneamente que las mujeres piensen, se comuniquen y reaccionen de la forma en que lo hacen ellos; y las mujeres esperan equivocadamente que los hombres sientan, se comuniquen y respondan de la misma forma que ellas. Como resultado de esta situación las relaciones se llenan de fricciones.
Es preciso reconocer, aceptar e incluso celebrar las características propiamente masculinas: magnifica comprensión de las relaciones espaciales; competitividad; razonamiento abstracto; gusto por el riesgo; valentía; capacidad de elaboración de sistemas; capacidad de abstraerse y focalizar la atención en un único asunto.
También las femeninas: habilidad verbal; capacidad para interpretar el lenguaje no hablado (posturas, gestos, expresiones faciales, llanto infantil…); sensibilidad emocional; empatía; solidaridad y afectividad… Si somos capaces de llegar a una comprensión de nuestras diferencias que aumente la autoestima y la dignidad personal, al tiempo que inspire la confianza mutua, la responsabilidad personal, una mayor cooperación y un amor más grande, solucionaremos en gran medida la frustración que origina el trato con el sexo opuesto y el esfuerzo por comprenderlo, resultando una forma inteligente de evitar conflictos innecesarios y, en definitiva, de querernos más.
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Notas
[4] Freud consideraba que las mujeres eran tan propensas al autosacrifio que las calificaba de «masoquistas morales». Por su parte, Darwin (1936, 873) afirmaba que la mujer difiere del hopmbre «principalmente por su mayor ternura y menor egoismo».
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lunes, 13 de febrero de 2012

Algunas preguntas y respuestas acerca del voto pro-vida

Voto Pro-vida Habrá a quien le parezca que los criterios que he presentado para señalar a los candidatos “no-eligibles” son bastante radicales y excluyen a la gran mayoría de candidatos, dejándonos con pocas o ninguna opción. En esta entrada responderé a algunas de esas posibles objeciones respecto del tema del aborto. Algunas de estas respuestas pueden ser aplicadas también para otros temas como la ideología de género o la libertad religiosa.
  1. ¿Por qué he de considerar temas como el aborto o la ideología de género en elecciones locales y regionales, para cargos que no tienen capacidad de decisión sobre estos temas?

    R: Los alcaldes y gobernadores, así mismo los concejos y asambleas, manejan presupuesto destinado a inversión social, como salud, educación y cultura, y en muchos casos administraciones abiertamente abortistas han utilizado este presupuesto para la promoción de la anticoncepción, el “sexo libre” y el aborto con el dinero de laos contribuyentes. El caso de la alcaldía del Polo Democrático Alternativo en la ciudad de Bogotá es absolutamente paradigmático.
  2. ¿Por qué no se puede votar por un candidato que pro-vida pero se encuentra en un partido programáticamente abortista?

    R: El ejemplo del voto de Jorge Londoño contra el PAL 6/11S es ilustrador, y además puede verse el mismo resultado en otros países, como España, en donde los políticos pro-vida dentro de un partido que es programáticamente abortista, son disciplinados para votar o actuar contra su conciencia.
  3. ¿Por qué no se puede votar por un candidato que dice estar en contra del aborto pero se atiene a las sentencias de la Corte Constitucional?

    R: Tal afirmación expresa una total contradicción y además revela una ausencia total de criterio moral y jurídico que debería ser razón suficiente para rechazar a ese candidato. El candidato que se atiene a lo que diga la Corte está declarando su moral totalmente heterónoma de un organismo totalmente falible y además sometido a las presiones políticas que ellos conocen perfectamente. Tal postura sólo puede ser emanada de un relativismo iuspositivista según el cual bien y mal son construcciones sociales institucionalizadas por el legislador. Pero además, la sentencia de la Corte Constitucional C-355 de 2006 adolece de una grave pobreza argumental, a la vez que se sustenta en una subversión del Estado de Derecho, Puesto que supone la competencia de la Corte Constitucional para decir quien es y quien no es un ser humano. Que un candidato diga someterse a tal sentencia sólo puede provenir de la incapacidad para percibir tal hecho o de la aceptación del mismo,  razones ambas para su descarte. Y es que por la misma razón, la sentencia de la Corte Constitucional no puede ser nunca considerada como una postura moderada, un punto medio, porque ya ha eliminado la causa que sustentaba la penalización del aborto. De ahí que sea abiertamente contradictorio autodenominarse pro-vida, y respetar la sentencia C-355 de 2006.
  4. ¿Por qué no se puede votar por un candidato que dice estar en contra del aborto pero a la vez dice no sentirse capaz de someter a las mujeres a la disyuntiva entre sufrir profundamente o ir a la cárcel?

    R:
    Esa postura, al igual que la anterior, revela una falta grave de criterios por parte del candidato. En este caso específico, la realidad es que suponer el aborto como solución a un dolor es una figuración arbitraria carente de todo fundamento. Son muchos los casos de mujeres que afirman no sentir dolor por el hecho de no haber abortado a hijos con discapacidades o producto de una violación y son aún ´mucho mayores los testimonios de mujeres que dicen haber sufrido mucho por haber abortado. Y es que en el fondo de esa cuestión, lo que hace que sea imposible de solucionar, es que el dolor, al igual que el placer, es una realidad absolutamente subjetiva e incomunicable. El gran problema en este caso está en la aberración jurídica que implica sustentar una ley en algo tan subjetivo como el placer o el dolor. Bajo la misma suposición podrían justificarse todos los crímenes habidos y por haber.
Y es que la realidad del siglo XX atestigua como de los peores crímenes de la historia son culpables tanto los políticos que los apoyaron como aquellos que simplemente los permitieron. A la hora de la verdad, un político que apoye, o que simplemente permita el aborto legal, es un peligro para la sociedad que pretende dirigir.
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viernes, 10 de febrero de 2012

La Lista Negra

En la siguiente lista pretendemos ir recopilando la información de Partidos Políticos, Personajes públicos y organizaciones privadas que manejan agendas abiertamente en contra de la doctrina de la Iglesia y que han hecho parte de esfuerzos por la legalización del aborto o por la ideología de género. La información se irá actualizando constantemente. 

La Lista Negra

Partidos Políticos
Los siguientes partidos se han adherido a agendas políticas que van abiertamente en contra de la doctrina de la Iglesia y la moral cristiana. Por esta razón un católico no debe votar a ningún candidato que se presente en estos partidos.
PDA
Polo Democrático Alternativo
 
Desde su conformación como partido, el PDA estableció en su ideario la legalización del aborto y la imposición de la ideología de género. En el gobierno del Polo en la alcaldía de Bogotá, se han impulsado todo tipo de campañas en los colegios para promover el "sexo seguro", el aborto y la homosexualidad. Así mismo, la administración se ha negado a cumplir la ley en cuanto a perseguir las clínicas clandestinas de aborto.
PLiberal
Partido Liberal Colombiano
 
En el último año, el Partido Liberal tomó una posición definitiva y apoyó abiertamente el aborto y la ideología de género. La militancia del Partido Liberal a favor del aborto les permitió dilatar el debate del PAL 06/2011 Senado y restringir la participación de los ponentes.
PVerde
Partido Verde
 
Durante la discusión del PAL 06/2011 Senado, el Partido Verde resolvió manifestarse en unidad a favor del aborto, e imponer la disciplina de partido en el voto, obligando al senador Jorge Londoño a votar contra su conciencia. Así mismo, la bancada del Partido Verde en el Congreso está conformada por promotores de la ideología de género, y el partido también se ha manifestado unánime a favor del "matrimonio" homosexual.
Movimiento Progresistas
 
El movimiento Progresistas, organizado por Gustavo Petro y ahora a cargo de la alcaldía de Bogotá, está guiado por la agenda política de su fundador y en ese sentido apoya abiertamente el aborto y la ideología de género.
Políticos
Los siguientes personajes han trabajado o influido en la política a favor de una agenda en contra de las enseñanzas de la Iglesia. Un católico no debe votar por ninguno de ellos, y aún más debe desconfiar de votar por algún candidato al que ellos apoyen. No se incluyen en la lista los políticos que pertenecen a alguno de los partidos arriba mencionados.
 Roy Barreras
Roy Barreras

Lideró la ponencia en contra del PAL 06/2011 Senado, utilizando una argumentación malsana cargada de falacias y ridiculizaciones al movimiento pro-vida. Así mismo se ha pronunciado en otras ocasiones de forma abiertamente hostil en contra de la Iglesia, como en la ocasión en que propuso la castración química de todo el clero.

“Aunque todos estamos en favor de la vida y nadie quiere que una mujer aborte, eso no significa que legislemos alegremente y pensemos que puede meterse a la cárcel a una mujer o una adolescente que ha sido víctima de una violación, espero que en una semana se pueda avanzar en la redacción de un proyecto que proteja la vida pero no se meta a la cárcel a las mujeres en Colombia que lleguen a la decisión de abortar en las tres excepciones aceptadas”

 Armando Bendetti
Armando Benedetti

Lideró junto a Gina Parody varias iniciativas de promoción de la ideología de género. También se pronunció en contra del PAL 06/2011 Senado e hizo parte importante del lobby para hundir la iniciativa.

“Logramos archivar la prohibición del aborto. Se mantienen las tres excepciones fijadas por la Corte"

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Gina Parody

En su trayectoria por el congreso, Gina Parody no sólo se manifestó constantemente a favor del aborto y la alienación familiar, sino que dirigió varias iniciativas basadas totalmente en la ideología de género.

"Respaldo la posición de la Corte de permitir el aborto solo en los tres casos especiales"

 Carlos Enrique Soto

Carlos Enrique Soto

Votó en contra del PAL 06/2011 Senado

 Karime Mota y Morad

Karime Mota y Morad

Votó en contra del PAL 06/2011 Senado

“Sinceramente yo no me siento con la autoridad moral de condenar a una madre a llevar nueve meses un hijo en su vientre que sabe que no es un niño que va a vivir sino unas cuantas horas. Considero que debe ser la madre la que tome la determinación si ella quiere esperar esos nueve meses, tener ese niño una, dos o tres horas en sus brazos, o definitivamente interrumpir ese embarazo y dedicarle todo ese amor materno muy probablemente a los otros hijos que deba tener esta mujer”

 Dilian Francisca Toro

Dilian Francisca Toro

"Soy médica y conozco el sufrimiento de una mamá que tendrá un niño con malformaciones congénitas. Apoyo el aborto en este caso."

 GERMAN VARON COTRINO

Germán Varón Cotrino

"Creo que hay que respetar la sentencia de la Corte Constitucional como fue expedida y esperar a ver qué es lo que van a presentar."

 Rodrigo Lara Restepo

Rodrigo Lara Restrepo

"No celebro el aborto pero es una necesidad social. Fueron los métodos anticonceptivos y no el aborto los que fueron un gran avance para la mujer. Acepto las excepciones existentes, pero tiene que evitarse que se extienda la práctica y se use como un método anticonceptivo más."

 Germán Vargas Lleras

Germán Vargas Lleras

"Comparto la decisión de la Corte Constitucional de despenalizar el aborto en los tres casos que ella señaló: en caso de riesgo a la salud de la madre, en caso de violación o en caso de malformación del feto."

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Antanas Mockus

" en la medida que la penalización de una práctica médica que sólo requieren las mujeres viola el derecho a la igualdad e ignora los efectos diferenciales que un embarazo no deseado puede generar en la vida de las mujeres y más de aquellas de bajos recursos dentro de la sociedad colombiana. Una norma que penaliza el aborto materializa el estereotipo de la mujer como máquina reproductora olvidando que la mujer puede decidir diferentes opciones para su vida hasta el punto de imponerle un proyecto de vida"

 Juan-Manuel-Santos

Juan Manuel Santos

"Seguiremos los mandatos de la Corte Constitucional, que despenalizan el aborto cuando la vida de la madre está en peligro, cuando el feto presenta malformaciones o en caso de embarazos producto de una violación o un acto no consentido."

Organizaciones
Las siguientes organizaciones trabajan activamente por agendas contrarias a la doctrina de la Iglesia. En este orden es menester evitar cualquier apoyo y promoción de estas para no hacerse cómplice de la cultura de la muerte.

 

 Profamilia
 
Profamilia es la filial en Colombia de la International Planned Parenthood Federation, la multinacional de abortos más grande del mundo, y la principal promotora de la anticoncepción, el aborto y la ideología de género. En Colombia la organización ha trabajado en numerosas oportunidades con el gobierno en desarrollar campañas para promover el “sexo seguro” y el aborto.
 orientame

Oriéntame

La fundación Oriéntame pertenece al conglomerado abortista de la International Planned Parenthood Federation, dirigido en Colombia por Profamilia, la organización se dedica a ofrecer consejería a las adolescentes en temas de sexualidad y reproducción para así promover la anticoncepción y luego dirigirlas a los centros abortistas.

 WLW

Women's Link Worldwide

La ONG financiada por la International Planned Parenthood Federation y otras organizaciones, dirigida por Mónica Roa, ha sido la fuente de la mayoría de las acciones judiciales con miras a la legalización del aborto en Colombia.

 logo-dejusticia

DeJusticia

El Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia, ha sido una de las organizaciones más involucradas en la lucha a favor de la ideología de género en el país, a través de la promoción del activismo judicial.

  CDD

Católicas por el Derecho a Decidir

La organización, filial de su homónima estadounidense, fue creada con el único propósito de engañar: Su labor es engañar incautos haciéndoles creer que se puede ser católico y a la vez apoyar el aborto.

 Alvear Restrepo

Colectivo de Abogados Alvear Restrepo

El Colectivo de Abogados Alvear Restrepo es uno de los lobbies más fuertes en el país, se ha convertido en uno de los principales tanques de pensamiento de la extrema izquierda a la vez que promueve el activismo judicial como forma de acción política a favor de los grupos terroristas y la ideología de género.

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miércoles, 8 de febrero de 2012

El derecho a ser laico, por Francisco J. Contreras

Un magnífico artículo publicado en la revista ConoZe.com

El derecho a ser laico

Buena parte de la polémica acerca del lugar de la religión en el espacio público gira en torno al concepto de laicidad. Los católicos no debemos temer una laicidad rectamente entendida; en realidad, la laicidad es una de las grandes aportaciones del cristianismo a la cultura occidental. Como han recordado Jürgen Habermas o Philippe Nemo, Israel surge en la Historia como una excepcióndualista en un mundo de «monarquías sagradas» teocráticas y reyes divinizados. En Israel –y, después, en la cristiandad– el poder es desacralizado: sólo Dios es Dios; el Estado no es divino; el Estado es falible (y, por tanto, su autoridad debe ser sometida a control y limitación). A diferencia del Islam –donde lo religioso es inseparable de lo lo político– el cristianismo reconoce la autonomía de lo temporal: «al César, lo que es del César». El corolario de este reconocimiento es la relativización del poder, su sometimiento a un constante escrutinio moral: precisamente porque no es sagrado, el Estado puede incurrir en desafuero, y el cristiano se reserva la facultad de enjuiciar moralmente su actuación desde criterios de justicia superiores.

Ciertamente, el cristianismo no siempre permaneció fiel a esta doctrina de la dualidad de órdenes y la libertad de crítica: tras el giro constantiniano, la Iglesia entró en una estrecha simbiosis con el poder político. Pero a partir de finales del siglo XIX se recuperó paulatinamente el dualismo de los orígenes, culminando en la doctrina del Vaticano II sobre la libertad religiosa (Dignitatis Humanae) y la plena aceptación de la democracia y la laicidad en el magisterio pontificio más reciente. En su importante alocución a la Curia del 22 de diciembre de 2005, Benedicto XVI vino a reconocer que, al renunciar al concepto de Estado confesional y volver a la idea de una «Iglesia libre en un Estado libre», el Vaticano II recuperó la perspectiva genuinamente cristiana sobre los asuntos políticos.

Se da la paradoja histórica, sin embargo, de que, justo cuando la Iglesia acepta incorporarse al juego democrático «sin privilegios» (es decir, asumiendo que sólo podrá esperar ver reflejadas en la legislación sus propuestas morales en la medida en que consiga convencer de ellas a los votantes), se desarrolla en la cultura secular una interpretación distorsionada de la laicidad que cierra el paso a dicha incorporación. Se ha acuñado la expresión «laicismo» para designar a esta versión sectaria y desnaturalizada de la laicidad. En el Estado laicista, la «neutralidad» oficial encubre una situación de efectiva «confesionalidad inversa»: el poder asume de hecho la cosmovisión materialista-atea, recela de la religión como una amenaza al sistema y trata a los creyentes como ciudadanos de segunda, impidiéndoles jugar el juego democrático en pie de igualdad con los demás. Como indica Martin Rhonheimer, el laicismo viene a ser una especie de paternalismo, que intenta proteger al ciudadano de toda influencia religiosa, porque estima que tal influjo es irracional y corrosivo de la libertad.

Ciertamente, la frontera entre laicidad y laicismo es sutil, y a menudo pasan por laicos planteamientos que en realidad son laicistas. Es el caso, a mi parecer, de la llamada doctrina de las razones públicas, muy influyente en la filosofía política actual; su formulación más conocida se debe a John Rawls. El punto de partida es lo que Rawls llama «pluralismo razonable»: la razón humana es incapaz de obtener conclusiones inequívocas sobre las preguntas más importantes (¿cómo empezó todo?, ¿qué es el hombre?, ¿qué ocurre tras la muerte?, ¿cómo deberíamos vivir?); por tanto, una sociedad libre se caracterizará por el pluralismo cosmovisional, la diversidad de creencias: la gente habrá llegado a conclusiones distintas sobre dichas preguntas (habrá materialistas, agnósticos, creyentes en diversas religiones, etc.). Dichas sociedades, sin embargo, necesitan leyes y reglas del juego; la dificultad estriba en poner de acuerdo sobre lo penúltimo (lo jurídico-político) a personas que discrepan sobre lo último (lo metafísico). Para esto, según Rawls, es imprescindible que las reglas del juego sean cosmovisionalmente neutrales: que no se inspiren en ninguna de las concepciones del mundo (el materialismo, el cristianismo, etc.) que compiten en la sociedad. Y, en los debates sobre leyes y políticas estatales, será obligado emplear sólo razones públicas, es decir, argumentos que no apelen a ninguna cosmovisión concreta, y que por tanto resulten asumibles por cualquier persona razonable, cualesquiera que sean sus creencias metafísicas.

¿Qué actitud podemos adoptar los católicos frente a esta doctrina? En principio, una actitud positiva. La Iglesia considera que la mayor parte de su doctrina moral se basa, precisamente, en «razones públicas» que cualquiera puede entender, crea en Dios o no. El cristianismo ha confiado siempre en la capacidad de la razón humana para alcanzar la verdad moral, al margen de cualquier Revelación divina. En la Carta a los Romanos, San Pablo arguye que los paganos, pese a no conocer la Revelación, «tienen escrita la ley [moral] en sus corazones» (Rom. 2, 15). Por eso Santo Tomás pudo después asumir la ética aristotélica, añadiéndole un suplemento trascendente, pero conservando gran parte de su estructura. En definitiva, el cristianismo considera haber descubierto su propia versión de la doctrina de las razones públicas muchos siglos antes que Rawls: es la idea de la ley natural: la verdad moral racional, válida no sólo para los que tienen fe, sino para todos los que son capaces de pensar. Como indicara el entonces cardenal Ratzinger, en su debate con Habermas: «el Derecho natural ha constituido siempre la figura de pensamiento con la que la Iglesia en su diálogo con la sociedad secular ha apelado a la razón común y ha buscado las bases para un entendimiento acerca de principios éticos en una sociedad pluralista».

¿Coincide pues la «laicidad rawlsiana» con lo que tradicionalmente se ha llamado «ley natural»? No. El propio Rawls deja claro que, en su opinión, la doctrina de la ley natural es una más entre esas visiones del mundo omnicomprensivas que deben ser dejadas de lado cuando se argumenta en el espacio público. O sea: quien se refiere a la ley natural está invocando «convicciones privadas», que no debería intentar imponer a los demás. La creencia en la posibilidad de alcanzar racionalmente la verdad moral objetiva es considerada ahora como una creencia «privada», «sectaria», no utilizable en el espacio público …

Los católicos nos enfrentamos a esta dificultad cada vez que intentamos terciar en el debate social: aunque utilicemos argumentos rigurosamente laicos, aunque no invoquemos en ningún momento a Dios, nuestras tesis serán tachadas sistemáticamente de «confesionales» y caerá sobre nosotros el estigma de «intentar imponer nuestras creencias a los demás». Si defendemos la vida del no nacido recurriendo a argumentos no religiosos (la ciencia demuestra que existe un nuevo individuo humano desde la concepción; la dignidad humana no puede depender del tamaño, grado de desarrollo o estado de salud del sujeto, etc.), nuestro interlocutor laicista intentará taparnos la boca alegando que todo eso no es más que la racionalización impostada de una creencia religiosa previa. Si defendemos el matrimonio como unión vitalicia del hombre y la mujer, nos dirán también que estamos intentando imponerles la visión de la familia propia de nuestra iglesia. De nada servirá que demostremos que la institución matrimonial es muy anterior al cristianismo, que se basa en el hecho biológico (no religioso) de que sólo la asociación entre hombre y mujer es fecunda, etc.

La pretensión cristiana de dialogar con el mundo increyente utilizando el lenguaje común de «la razón» y «la naturaleza» parece, por tanto, cada vez más utópica. No parece haber un marco de referencia común. Los esfuerzos del cristiano por poner entre paréntesis sus creencias religiosas y argumentar en términos laicos no son tomados en serio. Las apelaciones a la «naturaleza humana» levantan sospechas en una cultura en la que, más bien, se afirma cada vez más el dogma de que nada es «natural» y todo es relativo; todo es cultural, convencional, construido.

Esta hipersensibilidad laicista para sospechar motivaciones religiosas de fondo en cualquier tesis moral o jurídica aducida por un católico contrasta con una irritante ceguera a la hora de reconocer las motivaciones metafísicas de las tesis que ellos mismos defienden. Por ejemplo: Rawls, el teórico de las «razones públicas», sostiene que la solución «cosmovisionalmente neutral» al dilema del aborto es el derecho al aborto libre en el primer trimestre de embarazo. Está convencido de que sólo se puede disentir de esta solución desde posturas religiosas. Pero Rawls, como los demás laicistas, no es consciente de hasta qué punto su propio pro-abortismo, lejos de ser cosmovisionalmente neutral, está probablemente condicionado por creencias metafísicas. Rawls era ateo: creía que la humanidad no es más que una especie animal dotada de un cerebro particularmente complejo, producto del azar evolutivo. Si el hombre es sólo un animal más, no se ve por qué todos los individuos de la especie tendrían que ser sagrados: ¿por qué no eliminarlos cuando todavía son muy pequeños y su llegada al mundo puede representar un engorro?

Si el ateo insiste en sospechar un condicionamiento religioso en la oposición del cristiano al aborto …exactamente con el mismo derecho podemos los cristianos sospechar un condicionamiento «religioso» (metafísico) en la defensa laicista del mismo. La clave estriba aquí en comprender que todos –tanto los cristianos como los ateos– tenemos ciertas creencias metafísicas: nosotros creemos que el mundo viene de una Inteligencia eterna y buena; ellos creen que el mundo viene de la nada y volverá a la nada. Y si las posiciones morales de los cristianos están quizás condicionadas por nuestras creencias metafísicas, las de los ateos no lo están menos.

La doctrina de las razones públicas, por tanto –al menos, en la versión que tiene carta de naturaleza en la sociedad actual– es engañosa e impone el laicismo so capa de laicidad. Su presunta «imparcialidad» es tramposa y asimétrica: en realidad, prima a las opiniones basadas en la cosmovisión atea y penaliza a las basadas en una cosmovisión religiosa.

No digo que todos los laicistas pretendan deliberadamente «jugar sucio». Muchos se consideran sinceramente «neutrales». No son conscientes de cómo sus posiciones morales y políticas están condicionadas por sus creencias ateas. Y es que ellos creen no tener creencias. El ateo típico considera la inexistencia de Dios, la ausencia de cualquier propósito o plan en la creación, la aniquilación de la conciencia en la muerte física, etc., no como opiniones filosóficas suyas, sino como la expresión del «sentido común» neutral, universal, accesible a todos (salvo a esos pintorescos creyentes religiosos, instalados todavía en el pensamiento mágico). El ateo medio cree no creer nada: está convencido de que él no cree, sino que sabe. En la medida en que considera sus tesis materialistas como conocimientos (y no como creencias), no se siente obligado a hacer abstracción de ellas cuando participa en debates morales o jurídicos-políticos.

Los católicos deberíamos, pues, recusar estas falsas neutralidades y reclamar sin ambages nuestro derecho a ser laicos: nuestro derecho a participar en el debate democrático, en estricto pie de igualdad con los ciudadanos de otras convicciones.

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