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miércoles, 22 de mayo de 2013

Alejandro Ordóñez: "el aborto se está convirtiendo en el más cruel y silencioso holocausto contemporáneo"

El pasado lunes, líderes políticos y sociales, seguidores y admiradores de la labor de Alejandro Ordóñez como Procurador General de la Nación, le celebraron un homenaje en Medellín, al que asistieron cerca de mil personas. Allí, el Procurador tuvo ocasión de dar un discurso y en él criticó duramente las pretensiones de indulto de las FARC, secundadas por otros servidores públicos. Pero en la primera parte del discurso, la que pasó desapercibida a los medios de comunicación, el Procurador hizo un llamado a defender la vida y la familia y rechazó que haya quienes pretendan hacer pasar el aborto o la desintegración del matrimonio como “Conquistas democráticas”. En el discurso califico de “holocausto silencioso” al aborto, y de “verdadera herencia del nazismo” a la eutanasia y la eugenesia, en lo que puede verse como una contundente respuesta a Daniel Coronell y otros columnistas que en los medios de comunicación han querido acusarle de nazi.

Este es el fragmento del discurso.

A la familia corresponde la función, el costo y el riesgo de mantener vertebrada la sociedad. La familia no admite equivalentes funcionales no tiene sustitutos. Ni el Estado, ni el mercado la pueden desplazar de su función educadora. Todo atentado contra la familia es un atentado contra la sociedad. Se atenta contra la familia cuando se considera que el aborto es un derecho fundamental, ello se está convirtiendo en el más cruel y silencioso holocausto contemporáneo, prohijado, protegido y promovido por los Estados modernos y por los organizamos multilaterales, entre otros con argumentos económicos. La Industria del aborto produce al año, en el mundo más de 10.000 millones de dólares. Igualmente se atenta contra ella otorgándole a la cultura de la muerte instrumentos jurídicos para convertir en derecho cualquier acción contra el que está por nacer o el que está por morir.  Hoy el derecho a la eutanasia o la eugenesia aparece como políticamente correcto, esta es la verdadera herencia del nazismo. Vivimos un auténtico colonialismo cultural del cual nadie puede discrepar a riesgo de ser estigmatizado por algunas cátedras inquisitoriales. Pero bienvenida tal estigmatización. Hoy se pretende que defender la vida o la familia tradicional, conformada por el matrimonio celebrado entre uno y una, es igualmente reaccionario, antidemocrático y homófobo. Las cuestiones familiares o de vida, no son confesionales y tampoco arbitrarias. En la democracia las opiniones son honradas cuando respetan los hechos. Que el aumento de los divorcios es una desgracia para la sociedad, es un hecho. Que es una pena que haya más niños que no puedan gozar de un hogar estable con un padre y una madre, es un hecho. Que aumente el número de madres solteras adolescentes es un hecho y una desgracia. Que anualmente aumente el número de hijos que van a la basura antes de nacer, es un hecho y es una tragedia para todos. Juzgar estas cosas como conquistas democráticas, es un escándalo. Ahora comprendo lo que afirmaba Bujarín: “No será posible ninguna revolución mientras exista la familia”. Tenemos hoy claro por qué la quieren destruir. Bien nos lo recordó el inolvidable Chesterton: “Quien ataca la familia no sabe lo que hace, porque no sabe lo que deshace”. No nos digamos mentiras, el turismo sexual infantil, el abandono escolar, la maternidad precoz, la violencia entre las bandas juveniles, el consumo de drogas, el suicidio infantil, la violencia intrafamiliar, el reclutamiento de niños para la guerra, la violencia escolar, el abuso sexual infantil, el trabajo infantil, el maltrato infantil, la feminización de la pobreza, todo eso es posible por la desintegración del tejido social, por el rompimiento de la unidad familiar. Y a su turno, son beneficios de las familias estables, los menores índices de mortalidad infantil, los menores índices de alcoholismo y drogadicción, los menores índices de delincuencia a partir de la pubertad, los mejores resultados académicos, las menores incidencias en enfermedades mentales, menos relaciones sexuales precoces, y por tanto menos embarazos adolescentes, menor abuso y maltrato infantil. Los miembros de las familias estables, son más disciplinados en el cumplimiento de las normas legales y sociales. La creación de capital humano y capital social es inigualable. La sociedad no tendría con que pagar lo que la familia hace gratuitamente. Incluso desde el punto de vista macroeconómico, la familia genera grandes beneficios. El Estado debe fomentar políticas públicas y económicas que generen el surgimiento de más y más familia. Una buena política económica o social debe tener como centro a la familia.

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