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miércoles, 5 de febrero de 2014

ALERTA: ONU utiliza los casos de pederastia como excusa para pedir que la Iglesia cambie su doctrina

Una sola palabra: Indignación. El comité que monitorea el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño ha publicado hoy su informe de recomendaciones, y aunque en la rueda de prensa, la presidente del comité, Kirsten Sandberg, ha salido a los medios a afirmar falsamente que la Iglesia “no ha tomado las medidas necesarias para abordar los casos de abusos y proteger a los niños”; en la lectura del informe se observa que mientras los abusos a menores son apenas mencionados, las recomendaciones giran en torno a que la Iglesia cambie su doctrina sobre la sexualidad humana, la vida y la familia.

Es de recordar que este informe de recomendaciones se publica después del informe de cumplimiento a la convención que hace apenas unos días presentó la delegación de la Santa Sede ante el comité. Esta presentación fue publicitada en los medios como “un enjuiciamiento de la ONU a la Santa Sede por los casos de pederastia”, ignorando que la presentación de tales informes es un hecho rutinario y periódico que realizan los comités de vigilancia de las convenciones sobre Derechos Humanos, y que la Santa Sede no fue el único Estado en ser evaluado en esta ocasión.

Pidiendo lo que ya se hizo

En la rueda de prensa, Sandberg ha afirmado que la Iglesia “ha adoptado políticas y prácticas que han llevado a que los abusos continuaran” y recomienda "retirar de su cargo inmediatamente a todos sacerdotes conocidos o sospechosos de abusos sexuales contra los niños". Expresiones que han sido motivo de perplejidad en la delegación vaticana, pues en el informe presentado por la Santa Sede, se daba cuenta de todo lo contrario: Desde el pontificado de Benedicto XVI se han venido modificando las normas para la atención a las denuncias por abuso sexual por parte de sacerdotes, según los lineamientos publicados por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero además, en la presentación del informe había trascendido a los medios que en los últimos años de Benedicto XVI, la Iglesia había destituido a 400 sacerdotes por ser hallados culpables de abuso sexual.

Por eso resulta extraño que el comité recomiende medidas que ya han sido tomadas en la Iglesia, y así fue expuesto en el informe que se presentó, e insistiendo en el mito de que las autoridades eclesiásticas “Han puesto conscientemente  la preservación de la reputación de la Iglesia y la protección de los perpetradores por encima de los mejores intereses de los niños”. En el contenido de las recomendaciones se explica en parte que el comité llegue tales conclusiones descabelladas: El informe de recomendaciones revela una ignorancia plena por parte del Comité sobre la naturaleza de la ley canónica y sus diferencias con la ley civil. Según recoge el periodista Austen Ivereigh, el comité afirma falsamente que desde 2001 todos los casos de abuso sexual quedaron “bajo la competencia exclusiva de la Congregación para la Doctrina de la Fe”, como si los obispos locales no tuvieran competencia al respecto. La realidad es que la competencia de la CDF se dirige es a asegurarse de que los obispos están tomando las medidas pertinentes.

El informe también condena la reserva en los procesos canónicos, asumiendo que esta impedía que las autoridades eclesiásticas informaran o denunciaran a las autoridades civiles. Cuando la realidad es que la confidencialidad en el proceso canónico, y que puede encontrarse en cualquier código penal del mundo, permite que los demandantes puedan entregar pruebas a las autoridades eclesiásticas, pero además protege el buen nombre del acusado, que es considerado inocente mientras no se pruebe lo contrario. Esta reserva en nada impide que las autoridades eclesiásticas remitan a la autoridad civil los casos en que el delito canónico coincida con un delito civil, o que se entregue información a las autoridades civiles si estas lo requieren.

Es llamativo que este mismo error lo habíamos escuchado tal cual en el infame documental presentado por Pirry el año pasado. Por lo que nos queda la duda si el comité de la ONU no habrá construido su informe de recomendaciones exclusivamente a partir de las acusaciones de organizaciones como la SNAP o la CCR, a pesar de haber sido demostradas como falsas en diversos procesos judiciales en los Estados Unidos.

Presiones a favor del aborto, al anticoncepción y la homosexualidad

Como se mencionaba anteriormente, si el tema de los abusos a menores por parte de sacerdotes concentró absolutamente la rueda de prensa, en el informe de recomendaciones sólo representa un aspecto entre tantos. Lo que realmente sobresale en las recomendaciones presentadas por el comité, es la desvergonzada injerencia del organismo internacional en pretender que la Iglesia cambie su doctrina sobre la dignidad humana y la familia. Incluso, en violación de la propia convención que pretende monitorear.

Obsérvese estas perlas:

  • 26. El Comité recomienda que la Santa Sede adapte todas sus leyes y regulaciones, así como sus políticas internas y sus prácticas, de conformidad con el artículo 2 de la Convención y proceda con prontitud a abolir la clasificación discriminatoria de los niños nacidos fuera del matrimonio como hijos ilegítimos. El Comité también urge a la Santa Sede a hacer pleno uso de su autoridad moral para condenar todo tipo de hostigamiento y discriminación o violencia contra los niños por su orientación sexual o la orientación sexual de sus padres, y a apoyar los esfuerzos internacionales para la descriminalización de la homosexualidad.
  • 48. A la vez que acogemos con satisfacción la información provista por la delegación de la Santa Sede, de que procederá con una revisión de las provisiones de la Ley Canónica relativas a la familia, en el futuro próximo, el Comité está preocupado de que la Santa Sede y las instituciones de la Iglesia no reconocen la existencia de diversas formas de familia, y a menudo discriminan a los niños según su situación familiar.
    49. El Comité recomienda que la Santa Sede asegure que las disposiciones de la Ley Canónica reconozcan la diversidad de las configuraciones familiares y no discriminen a los niños según el tipo de familia en que viven.

En este aspecto, el Comité pretende que la Iglesia cambie su magisterio sobre la familia como fundada exclusivamente en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer. Pretende de paso, influir en el próximo sínodo sobre la familia, pretendiendo que la Iglesia admita la supuesta “diversidad de familias”. Además, asume en contra de la realidad, que puede hablarse de una “orientación sexual” en los niños.

  • 27. (…) El Comité lamenta que la Santa Sede continúe haciendo énfasis en la promoción de la complementariedad y la igualdad en dignidad, dos conceptos que en difieren de la igualdad en la ley y en la práctica.

    28. El Comité urge a la Santa Sede a adoptar un enfoque basado en derechos para abordar la discriminación entre niños y niñas y abstenerse de usar terminología que pudiera desafiar la igualdad entre niños y niñas. El Comité también urge a la Santa Sede a tomar medidas activas para remover de los textos en los colegios católicos, todo estereotipo sexual que podría limitar el desarrollo de los talentos y las habilidades de niños y niñas, y socavar sus oportunidades educativas y para sus vidas.

Nuevamente el Comité pretende que la Iglesia cambie su doctrina, eta vez, para imponer la Ideología de Género basada en la indiferencia entre los sexos como requisito para la “igualdad”. Según el comité, afirmar que hombre y mujer son realidades distintas y complementarias, iguales en dignidad, es una violación de la Convención sobre derechos del niños.

  • 36. (…) El Comité también urge a la Santa Sede a contribuir en el manejo del abandono de bebés a través de la provisión de métodos de planificación familiar y servicios de salud reproductiva, así como una consejería adecuada y ayuda social para prevenir los embarazos no planeados (…)
  • 56. El Comité está seriamente preocupado por las consecuencias negativas de la postura y las prácticas de la Santa Sede que niegan a los adolescentes el acceso a la anticoncepción así como a información y servicios de salud sexual y reproductiva.
    57. (…)El Comité recomienda que la Santa Sede
    (…)
    (a) Evalúe las serias implicaciones de su posición sobre el disfrute de los adolescentes del estándar de salud más alto posible, y supere todas las barreras y tabúes alrededor de la sexualidad adolescente que entorpece su acceso a información sexual y reproductiva, incluyendo métodos de planificación familiar y anticonceptivos, los peligros del embarazo precoz, la prevención del VIH/SIDA y la prevención y tratamiento de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS);
    (…)
    (c) Asegure el derecho de los adolescentes a  tener acceso a información adecuada esencial para su salud y desarrollo y para su habilidad de participar significativamente en la sociedad. A este respecto, la Santa Sede debería asegurarse de que la educación en salud sexual y reproductiva y la prevención del VIH/SIDA sea parte del currículum obligatorio de los colegios católicos para niños y niñas adolescentes, con especial atención en prevenir el embarazo precoz y las Infecciones de transmisión sexual.

Ahora, el Comité pretende presionar a la Iglesia a que modifique su doctrina sobre la dignidad de la vida y la sexualidad humana. Todo para que admita la anticoncepción y además, pretende que la Iglesia la vuelva enseñanza obligatoria en todos los colegios. Ellos todavía no se enteran de que la anticoncepción ha sido uno de los principales propagadores del VIH/SIDA, y que expertos en el tema, de la talla de Edward C. Green, han admitido que la advertencia de la Iglesia sobre el uso del condón y el aumento en el SIDA es consistente con la evidencia empírica.

  • 40. (…) (d) Haga uso de su autoridad para promover formas de crianza positivas, no violentas, y participativas, y para asegurarse de que una interpretación de la Escritura que no avale el castigo corporal esté reflejada en la enseñanza de la Iglesia y en otras actividades, e incorporada en toda la enseñanza y formación teológica.

¡Faltaba más! El Comité no sólo se arroga el derecho de exigir a la Iglesia el cambio en su Doctrina, sino que pretende imponer a la Iglesia la forma de hacer teología y de interpretar las Sagradas Escrituras.

  • 55. El Comité urge a la Santa Sede a revisar sus postura sobre el aborto, la cual pone en riesgo obvio la vida y la salud de las niñas embarazadas, y que corrija el Canon 1398 relativo al aborto con una perspectiva que identifique las circunstancias bajo las cuales el acceso al aborto puede ser permitido.

He aquí la tapa de la extralimitación. El Comité se está extralimitando al exigir a la Santa Sede cambios que van mucho más allá de su competencia, pero incluso, le está pidiendo al Estado parte que viole la misma Convención, que en su Preámbulo cita "el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento".

Como pueden ver, estamos ante uno de los peor intentos por socavar la libertad de la Iglesia y pretender imponerle el abandono del Evangelio. No podemos quedarnos callados, esto es sólo una más de las tantas extralimitaciones de los órganos que monitorean los tratados de Derechos Humanos, por lo que hay que exigir a la ONU que sin mas demora reforme el funcionamiento de tales órganos que se encuentran cooptados por las fuerzas transnacionales del lobby abortista y de la Ideología de género. Afortunadamente, la Santa Sede no se dejará someter bajo este nuevo Leviatán que busca someter a todas las naciones bajo su poder plutocrático, antes denunciará la competencia del Comité que renunciar a Cristo y al Evangelio.

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