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viernes, 7 de febrero de 2014

Card. Rubén Salazar: “Votar por la paz, no es votar por un determinado partido o un determinado candidato”

monsruben

El pasado jueves, 6 de febrero, en la rueda de prensa en que el Cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, leyó el mensaje del Episcopado colombiano para las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2014. Luego de la lectura hubo un espacio para preguntas de los periodistas, y por la importancia del tema tratado, consideramos transcribir para ustedes la entrevista completa.

Llama la atención que en el comunicado, o mejor, en el documento que prepararon los obispos del país en esta edición de la asamblea plenaria, citan la paz, como un elemento importante a tener en cuenta en estas elecciones. ¿Pudiera uno interpretar que la Iglesia está convocando a votar por la paz?

Card. Rubén Salazar: A ver, no hay que confundir votar por la paz con votar por un determinado partido o un determinado candidato. yo creo que la paz es un anhelo fundamental de todos los colombianos y es una necesidad urgente del país. Nosotros, como yo lo he dicho muchas veces, no podemos acostumbrarnos a vivir en medio de un conflicto, de un conflicto social creciente, de un conflicto armado, de un conflicto que todos los días produce víctimas. Esto es algo absolutamente anormal, algo que todos los colombianos que tener en nuestro corazón, y por lo tanto, algo que todos nosotros tenemos que trabajar activamente para alcanzar. Por lo tanto, no podemos identificar la paz con la propuesta de un candidato o con la propuesta de un partido. La paz tiene que ser el propósito de todos los colombianos, y no solamente en el campo político. En el campo económico, en el campo social, en el campo cultural, en el campo comunitario, en todos lo campos, los colombianos tenemos que comprometernos decididamente en la construcción de la paz. Porque ¿Qué significa la paz?: La paz, la definía San Agustín, un gran padre de la Iglesia, como “la tranquilidad del orden”. Cuando las cosas están en orden, cuando cada cosa está en su sitio, indudablemente hay una tranquilidad fundamental que permite que se viva en paz. ¿Y que significa esa tranquilidad? Significa que, por lo tanto, todos y cada uno de los ciudadanos en Colombia, nazcan con las mismas oportunidades. Que no haya gente que nace, como lo está haciendo en este momento, excluida de la posibilidad de integrarse plenamente en la vida económica, en la vida social. Que no haya gente que nazca marginada. Que no haya gente que no tenga acceso a sus derechos fundamentales. La paz es eso. Y por lo tanto, la paz tiene que ser el propósito de todo candidato, de todo partido, de toda propuesta que se haga en el país.

¿Pero la paz sí va a ser un elemento fundamental en las elecciones de este año?

Card. Rubén Salazar: Pues yo espero que lo sea, en el sentido en que verdaderamente, como lo decimos aquí en el comunicado, nosotros en conciencia elijamos a aquellos candidatos que garanticen que van a trabajar fundamentalmente por el respeto a la vida, por el respeto a las relaciones fundamentales dentro de la sociedad, a la equidad, a todo aquello que construye la paz.

¿Han recibido denuncia de compra y venta de votos en algunas regiones?

Card. Rubén Salazar: En este momento no hemos recibido denuncias pero hemos sido testigos permanentemente, en todo el país, de compra y venta de votos. Yo he sido testigo de ello en muchísimas oportunidades: Compraventa de votos, trasteo de electores, presión tremendamente fuerte sobre ciertas comunidades para votar por determinado candidato. Y por lo tanto, esos son vicios que nosotros aquí denunciamos, son vicios que verdaderamente se dan en el país, y que esperamos que nosotros, en Colombia, seamos capaces de ir erradicando. Por ejemplo, ayer nosotros conversábamos con el registrador nacional: Uno de los problemas gravísimos está en que los muertos votan en Colombia, en que los muertos se inscriben para votar en determinado sitio, en que cualquier cantidad de personas muertas que están funcionando electoralmente. ¿Por qué? Porque hay todo un negocio de clonación de células, porque hay todo un negocio que manipula todas esas debilidades que tiene nuestro sistema electoral para aprovecharse de ello y cometer fraudes electorales. Entonces, vivimos una situación en donde verdaderamente tenemos que tomar conciencia de que tenemos que luchar todos por la transparencia de las elecciones. Tenemos un régimen electoral que todavía es muy frágil. El registrador es consciente de que tenemos que trabajar duramente en el país para ir logrando depurar el sistema electoral, e irlo blindando contra todos estos tipos de abusos y de posibilidades de fraude.

Monseñor ¿Ustedes le recomendarían a los colombianos, a los cristianos, a los católicos, no votar por algún sector, por alguna influencia social?

Card. Rubén Salazar: No. Nosotros como católicos somos profundamente respetuosos de la conciencia individual. Nosotros estamos convencidos que cada ser humano tiene que ser responsable en su conciencia de lo que tiene que decidir. Y por lo tanto, nosotros no le decimos “este es válido”, “este no es válido”, “este sirve”, “este no sirve”. Yo creo que cada católico, cada cristiano católico, tiene que tener una conciencia moral lo suficiente madura y lo suficientemente clara, como para saber discernir qué es lo bueno y qué es lo malo, y por lo tanto, como para saber discernir en qué se debe comprometer, o en qué no se debe comprometer.

En algunos sentidos, ustedes recomendarían no votar por candidatos que promueven, por ejemplo, el matrimonio igualitario, la igualdad de los derechos de las parejas homosexuales…

Card. Rubén Salazar: Es decir, nosotros no decimos “no voten por fulano que propone esto”, sino decimos “busquen aquellos candidatos que promuevan verdaderamente la vida, que promuevan verdaderamente la familia, que promuevan verdaderamente aquellos valores fundamentales sobre los cuales se construye una sociedad justa y sólida.

Cardenal, tal vez un llamado para evitar todas estas componendas, insultos o agresiones que empiezan a verse ya entre un candidato y otro, un grupo político y otro, que eso también habla muy mal de nuestra clase dirigente.

Card. Rubén Salazar:  A ver, yo pienso que una de las claves fundamentales para una política sana. y por lo tanto, para que un país se construya democráticamente, es justamente el debate sobre ideas, sobre programas, no sobre líderes, no sobre personas. Uno de los aspectos que a mí me parece más preocupantes en Colombia, es el hecho de que nuestros partidos políticos han ido perdiendo sus características ideológicas. Por lo tanto, ya no hay una identidad de los partidos políticos desde el punto de vista de sus propuestas en el campo de la economía, en el campo de la cultura, en el campo de la vida comunitaria. Todos los partidos prácticamente van como en un vaivén, como de un lado para el otro, de acuerdo a las conveniencias. Yo pienso que, una de las cosas por las cuales nosotros tenemos que trabajar es precisamente para que se clarifique ideológicamente, la identidad de cada partido. Y que por lo tanto, cuando se den coaliciones, esas coaliciones nazcan de coincidencias en programas, de coincidencia en principios, y no simplemente por componendas de lograr un acuerdo de una persona fuerte que pueda en un momento dado, atraer más votos que otro.

Monseñor, ¿Con el Registrador se habló concretamente de algunos de estos delitos electorales que se puedan ver en estas contiendas electorales? ¿Alguna medida que le haya comunicado el registrador que vaya a asumir?

Card. Rubén Salazar:  No. El reglamento de elecciones está siendo cambiado. La Registraduría publicó como una revista (Seguramente ustedes la vieron, creo que fue a finales del año pasado), publicó una revista que circuló con El Nuevo Siglo, sobre el nuevo reglamento electoral, y también sobre las nuevas metodologías electorales. Entonces, yo pienso que poco a poco vamos avanzando hacia un sistema en que, cada vez menos es posible el fraude Pero desafortunadamente, todavía no hemos llegado a tener un sistema verdaderamente blindado contra el fraude. En Colombia siempre existe la posibilidad del fraude, desafortunadamente. Esperamos que en unos años, con el crecer la conciencia de nuestra responsabilidad política, podamos nosotros llegar a un sistema verdaderamente democrático.

Cardenal, ustedes invitan a votar para combatir la abstención ¿Qué opina del voto en blanco?

Card. Rubén Salazar:  A ver, el voto en blanco, yo pienso que tiene que ser un recurso extremo. Porque el voto en blanco significa que ningún partido, ninguno de los candidatos es persona digna de confianza. Es como el rechazo total del panorama que se presenta en una elección. Entonces, el que vote en blanco es porque realmente ha llegado al convencimiento de que no hay una sola persona por la cual sea válido votar. Entonces, repito, tiene que ser un procedimiento extremo. Lo más justo es que cada persona, eligiendo con clama, analizando los programas, analizando los planteamientos, elija a alguien por quién votar. Porque indudablemente, cuando gana el voto el blanco… ¿Qué gana? ¿Quién gana?… En realidad es muy complicado, muy difícil. Se presenta una situación muy complicada.

Pero es democrático.

Card. Rubén Salazar:  Es democrático, pero, repito, es una medida extrema. No es una medida que sea de recomendar. No lo es, porque indudablemente que plantea problemas serios.

Problemas serios, Monseñor, y es que las encuestas muestran es que el voto en blanco va ganando.

Card. Rubén Salazar:  Bueno, primero que todo, también tengamos en cuenta que las encuestas pueden ser manipuladas, y que en las encuestas tampoco tenemos que creer como si fueran dogmas de fe. Las encuestas varían muchísimo de acuerdo a que la haga una entidad o que la haga otro. Y tampoco nos debemos dejar guiar por las encuestas para ver con quién voy a votar. “Si las encuestas nos dicen que este es el candidato que tiene mayor opción de ganar, entonces voy a votar por él.” No señor. Yo tengo que mantener mi independencia frente a las encuestas. Yo tengo que mantener una clara independencia basada precisamente en mi capacidad de discernir quién es el candidato por el cual yo debo votar. No me tengo que dejar guiar por una tendencia que se presente en una encuesta. Y esto me parece a mí que es sumamente importante que nosotros lo tengamos claro. Porque si le damos a las encuestas toda esa importancia de, prácticamente hacer que el balance se incline hacia un lado  hacia el otro, indudablemente estamos perdiendo nuestra capacidad de discernimiento y nuestra responsabilidad personal frente al voto.

Pero hay menos confianza entonces de los colombianos frente a los líderes políticos.

Card. Rubén Salazar:  Se podría interpretar así. Pero también se podría interpretar como una posibilidad que tenemos todavía los colombianos, de reflexionar a fondo y de buscar cuáles son los programas. Ahora, esto precisamente plantea una necesidad bien grande: Estamos apenas empezando los debates. Aún cuando la elección del parlamento es en un mes, sin embargo, todavía no se han abierto fuertemente los debates. Entonces es un llamado a los candidatos, un llamado a los partidos, para que sean capaces de presentar con plena claridad sus propuestas. Es un llamado para que verdaderamente seamos todos los colombianos, capaces de poder discernir por quién votar. Y esto no es posible si los candidatos no tienen unas propuestas bien claras, y podemos nosotros por lo tanto identificar “si yo votos por este candidato estoy votando por esto, por esto y por esto.” Esto es una obligación que tienen los candidatos para proponer al país, para que el país pueda votar por ellos.

Señor Cardenal, ¿También es un llamado a todos los católicos frente a esta responsabilidad que tienen de ejercer su derecho a votar, y al resto de ciudadanos para que lo hagan?

Card. Rubén Salazar:  Es el primer punto del mensaje. Aún cuando en Colombia el voto no es obligatorio, hay una obligación moral, una obligación en conciencia para votar. Porque ¿Qué significa la abstención? ¿Qué significa que una persona decida “ah, yo no voto”? ( y en esto tiene un cierto parecido con el voto en blanco): Es “me desentiendo, a mí no me importa que gane el que gane, a mí no me importa que el gobierno esté constituido de esta u otra manera. Que allá decidan otros.” Yo pienso que esa es una falta cívica grave. Y esto, por lo tanto, es una falta moral grave. ¿Por qué? Porque sencillamente estamos faltando a un deber que es fundamental. Aquí en el mensaje se cita un texto del Papa Juan Pablo II, ustedes tienen ahí una sigla que puede resultar medio enigmática, esas siglas significan Christifideles Laici, que fue la exhortación apostólica post-sinodal del Papa Juan Pablo II sobre los fieles laicos y allí dice el Papa: «los fieles laicos no pueden en modo alguno abdicar de la participación activa en la vida política destinada a promover, orgánica e institucionalmente, el bien común». Ahí hay una afirmación categórica del Papa. Y es una afirmación que refleja lo que ha sido la Doctrina de la Iglesia a lo largo de los siglos. Tenemos la obligación de participar activamente en la construcción de nuestra democracia, en la construcción de nuestra sociedad.

Pero Monseñor también coloca ahí que una parte importante la falta de credibilidad y de fe en las diferentes opciones. ¿Cómo hacerle frente a esa falta de credibilidad?

Card. Rubén Salazar:  Yo creo que en Colombia nosotros tenemos que ir avanzando en la confianza. Lo he dicho en estos días acerca del problema de las chuzadas. ¿Qué significa chuzar? Significa que no se tiene confianza en lo que está pasando y que por lo tanto tengo que inventarme otros métodos para tratar de llegar a la realidad. Un punto fundamental sobre el cual se construyen las relaciones humanas es la confianza. Si yo confío en el otro, yo no puedo entrar en una relación válida con el otro. Eso ustedes lo experimentan todos los días en las relaciones, por ejemplo, al interior de la familia: Si el esposo no confía en la esposa, nunca podrá haber una relación sana entre los dos. Lo mismo pasa en la política: Si nosotros como ciudadanos no confiamos en nuestros candidatos, en nuestros posibles gobernantes, pues indudablemente se rompe la vida social. ¿Qué vamos a hacer en un país en que nadie confía en nadie, en donde todo el mundo cree que los demás son tramposos, en donde todo el mundo cree que los demás están engañando, en donde todo el mundo cree que los demás están tratando de sacar partido de la situación? No llegamos a ninguna parte. Llegamos a donde estamos llegando en este momento: Un caos. Falta de credibilidad en las instituciones, falta de credibilidad en las personas, falta de credibilidad en los procesos. Y así un país no puede ir adelante. Yo pienso que de parte de los candidatos debe haber una profunda honestidad, un profundo amor a la verdad. El candidato no puede decir mentiras, pues decir una mentira es engañar a la ciudadanía, y engañar a la ciudadanía es traicionar a la patria. El candidato tiene que presentar un programa que responda verdaderamente a lo que él juzga es la verdad, y su propósito completo. Porque después nosotros como ciudadanos tenemos la posibilidad de pedirles a ellos cuentas. “Usted se comprometió a eso y mire lo que está haciendo”, “Usted dijo esto y mire los que está haciendo”. Pero tenemos que confiar en las personas, tenemos que confiar en las instituciones, tenemos que confiar en nuestro país, porque si no, Colombia no tiene futuro.

Hay unas elecciones este año, también, que no es por un candidato en específico, si no por el “Si” o por el “No” para la refrendación de un gobierno y es el caso de Bogotá.  ¿Se tuvo en cuenta en esa reflexión de los obispos el caso de Bogotá?

Card. Rubén Salazar:  No. Sobre ese caso concreto no se ha reflexionado. Nosotros nos referimos fundamentalmente a las elecciones parlamentarias y a las elecciones presidenciales. Pero de todas maneras, como se dice, cambiando lo que hay que cambiar, esto se aplica también para el caso de una eventual votación para la revocatoria. En ese caso también tiene que haber plena libertad de conciencia en el voto, y tiene que haber también un discernimiento claro de qué es lo que le conviene a la ciudad.

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