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domingo, 30 de marzo de 2014

Seis delitos por los que la banca nunca paga, por Daniel Marín

Reproducimos el artículo del economista Daniel Marín, publicado originalmente en La Gaceta de Intereconomía.

"Dame el control de la moneda de un país y no me importará quién hace las leyes".

Desde que el comerciante y orfebre judío Mayer Amschel Rothschild (1744-1812) pronunció estas declarativas palabras en medio del incipiente mundo capitalista, la banca no ha cesado de incrementar su influencia ante un poder político y una potestad popular cada vez más débiles.

En esta época la moral andaba ya desligándose de la economía, paso que terminó de consolidar el escocés Adam Smith en su afamado tratado sobre la riqueza de las naciones, y la Iglesia cada vez era menos escuchada en asuntos comerciales como consecuencia de la herejía y cisma protestante que dividió la antigua Cristiandad medieval.

El dinero asentó su soberanía frente a Dios y con él sus dueños. Tal vez por ello en los últimos siglos y hasta nuestros días los banqueros han disfrutado de un marco legislativo que les ha permitido labrarse grandes fortunas a costa de esclavizar a las personas y cometer delitos impunemente. Puede que el último Emperador libre fuera Carlos I de España y V del Sacro Imperio, aunque, no obstante, éste ya estuvo atado a poderosos banqueros europeos que se lucraron a costa de financiar guerras y empobrecer Castilla. Después de éste, todos los gobiernos han dependido de sus financiadores y no han movido un solo dedo sin contar con su aprobación al menos que quisieran tener problemas.

Ricos y delincuentes, pero con una delincuencia de guante blanco. Son los famosos ladrones de traje y corbata cuyo elenco de delitos recibe cobertura legal por parte de gobiernos secuestrados que aceptan su destino y mantienen el statu quo de la economía capitalista ante la amenaza y el miedo del hambre o las guerras.

Usura

El delito de usura es el más antiguo de todos. Desde la época de Aristóteles ya se condenó en virtud del Derecho natural; condena que recogió el derecho canónico y toda la tradición jurídica católica pasando por Santo Tomás y sus comentadores del siglo XVI como Domingo de Soto, hasta llegar al Magisterio de la Iglesia y el reciente recordatorio en forma de breve mención por parte del Papa Francisco.

Lo que se prohíbe como usura es todo préstamo oneroso de un bien consumible al menos que no medie algún título extrínseco al mismo que lo justifique. Por lo tanto, el negocio bancario del préstamo y del crédito no debería estar permitido. De hecho, esto fue más o menos así hasta las revoluciones liberales y el código civil de Napoleón que elevó la usura a derecho.

Hoy en día ya está institucionalizada y la economía se sustenta en ella. Quienes la practican se han convertido en los dominadores del mundo tal como lo avisó Francisco de Vitoria desde su cátedra de la Universidad de Salamanca: “¡Para que veamos cuán malo es el pecado y el oro; para que veamos cuánto mal se seguiría si por todas partes fueran permitidos los usureros! ¡Ciertamente dominarían el orbe!”

Apropiación indebida

Otro delito que también cuenta con bastante antigüedad es el de la apropiación indebida. Éste consiste en el apoderamiento de bienes ajenos con intención de lucrarse con ellos.

Además de la actividad principal de la usura, los bancos también poseen el negocio de depósito de efectivo. En virtud de este contrato el depositario debe guardar y custodiar lo entregado por el depositante. Pues bien, los bancos amparados por una ley inicua tienen el poder de disponer del dinero de sus clientes. En la actualidad como consecuencia de la política del Banco Central Europeo pueden coger para hacer su negocio usurario hasta el 99% del total, o en términos absolutos, de cada 100 euros sólo están obligados a guardar y custodiar 1.

Históricamente los banqueros disponían de las monedas de sus usuarios por decisión unilateral. La crisis económicas y la imposibilidad de hacer frente a intentos masivos de retirar lo que se suponía que tenían bajo custodia trajo la creación de los bancos centrales, y con ellos, la institucionalización de la apropiación indebida en los contratos de depósito por parte de los banqueros.

Estafa

Bajo el título de estafa también se podría englobar lo comentado más arriba.

Este delito consiste en entregar un activo haciendo creer que cuenta con la existencia de algo que en realidad no existe. Cuando un banquero presta a usura a un interesado cierta cantidad, ese dinero que entrega no es en el fondo un activo presente sino una promesa virtual de pago que debe a otro que había puesto su confianza en que su dinero iba a ser custodiado y no sustraído. Por eso, ante una hipotética situación de quiebra, los depósitos de los clientes no estarían garantizados al menos que mediase la intervención del gobierno, pues éstos estarían en posesión de un tercero que desconoce dicha obligación real contraída. Claramente, por tanto, el sujeto estafador en todo este proceso sería el banquero.

Fraude

El fraude es muy habitual y variado en la práctica financiera. En virtud del mismo se condena el aprovechamiento del error de una persona a través de la buena fe o del engaño manifiesto para obtener un beneficio o lucro.

En la presente crisis se pueden ver varios casos que aunque ya sancionados por los Tribunales han disfrutado de una impunidad que ha permitido sacar réditos económicos muy jugosos. Tales son por ejemplo el de las acciones preferentes o el de las cláusulas suelo hipotecarias.

Otra forma de fraude muy común y poco denunciada es la que las entidades cometen con las comisiones de servicio. Aprobadas con “la vista gorda” del Banco de España suponen un pellizco adicional desde donde arrascan pingües beneficios extras.

La maniobra operativa es la de cobrar comisiones tales como la de “mantenimiento de cuenta” de manera arbitraria y sin previo consentimiento contractual. Se aprovechan así los bancos de la buena fe de sus clientes o del olvido de lo firmado imponiendo un coste extra improcedente.

Blanqueo de capitales

El blanqueo de capitales es la transmisión de bienes para ocultar que su origen es delictivo.

Los bancos han conseguido importantes clientes guardando silencio y opacando la información de los mismos a las autoridades competentes. Se han beneficiado y traficado con un dinero ilícito, y no ha sido hasta fechas muy recientes cuando algunos gobiernos han incluido bajo el delito de blanqueo de capitales también a los que tienen la posesión o disponen del uso del efectivo manchado. No obstante, aún siguen en general impunes por colaboración con la infracción y el crimen, especialmente en los países considerados paraísos fiscales.

Cohecho

El delito de cohecho privado es de manera más coloquial la corrupción. Acciones a través de todo tipo de medios como los regalos o favores para conseguir decisiones injustas a favor propio.

La corrupción es muy propia de los banqueros en una economía capitalista y más en democracia cuando financian campañas de políticos, ofrecen préstamos a bajo interés, o condonan deudas a partidos para conseguir favores, como por ejemplo salvarse de la bancarrota mediante fondos públicos que pagan todos los ciudadanos con sus impuestos, o lo aquí tratado: seguir perpetuando sus acciones criminales sin ser censurados.

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sábado, 29 de marzo de 2014

FIRMA: Superintendente de Salud, Investigue y Sancione el aborto ilegal en Profamilia y Oriéntame

Profamilia aborto

En la sentencia C-355 de 2006, la Corte Constitucional de Colombia despenalizó el aborto en tres causales: Riesgo para la vida de la madre, violación y malformaciones incompatibles con la vida. Ese mismo año, el gobierno nacional expidió el Decreto 4444 de 2006 en el que convertía el aborto en un "servicio de salud" a cargo de la Seguridad Social, y establecía sanciones para las entidades de salud que no lo practicaran.

En buena hora, el Consejo de Estado declaró nulo ese Decreto el año pasado, dejando claro que el Ejecutivo no puede reglamentar sino las leyes aprobadas por el Congreso de la República, y al expedir tal decreto estaba usurpando funciones del legislativo. Sin embargo, la Superintendencia de Salud ha pretendido burlar el fallo del tribunal expidiendo una circular (003 de 2013) en la cual mantiene las presiones a las IPS para obligarlas a practicar abortos so pena de incurrir en las sanciones.

Por el contrario, la Superintendencia de Salud no parece tener ningún reparo ante la evidencia pública de que centros abortistas como Profamilia u Oriéntame (Ambas pertenecientes a la multinacional abortista IPPF), están practicando abortos por fuera de las tres causales despenalizadas en la sentencia C-355 de 2006, es decir, abortos que en el marco legal actual son delito. El año pasado, una periodista encubierta grabó para el programa Testigo Directo a los funcionarios de Oriéntame admitiendo que practicarían abortos por fuera de los tres casos de la C-355. Pero no sólo eso, la misma publicidad que Profamilia distribuye por correo y redes sociales, invita a considerar el aborto como un método de planificación familiar; Así mismo, videos producidos por Profamilia muestran cómo se utiliza la causal salud como coladero para prescribir el aborto en cualquier situación.

Estas son flagrantes violaciones a la ley colombiana, y a la sentencia C-355 de 2006 que dejó como delito todo aborto por fuera de las tres causales de despenalización. Por eso le exigimos al Superintendente de Salud, Gustavo Morales Cobo, que investigue y sancione a esas dos entidades en vez de estar usurpando funciones del Legislativo al querer obligar a las IPS a practicar abortos.

Son absolutamente claros los indicios de que entidades como Profamilia y Oriéntame, que se encuentran bajo su vigilancia, están practicando abortos por fuera de los tras casos despenalizados en la sentencia C-355 de 2006, constitutivos de delito en el ordenamiento jurídico colombiano.

En agosto de 2013, las cámaras de Testigo directo captaron a funcionarios de Oriéntame admitiendo que harían abortos así estuviesen por fuera de los tres casos despenalizados de la C-355. La misma Profamilia, en su material publicitario invita a considerar el aborto como un método de control de la natalidad, y en un video producido y publicado por ellos mismos, muestra abiertamente cómo incluyen cualquier aborto dentro de la "causal salud" sin que medie ninguna valoración seria del riesgo que para la madre representa.

Por eso exhortamos a la Superintendencia de Salud, a que cumpla con sus funciones, y en vez reproducir los efectos del anulado Decreto 4444 de 2006, investigue y sancione la comisión del delito de aborto por fuera de las causales despenalizadas en estos dos establecimientos.

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viernes, 28 de marzo de 2014

“Campaña Fecundar es dar el amor de Cristo”: Dra. Danelia Cardona

Con motivo de la Fiesta de la Anunciación, la entrega de los kits a las madres más necesitadas de la campaña Fecundar y el gesto de encender una vela para una vida, El Catolicismo le preguntó a la Doctora Danelia Cardona, Directora del Departamento de Promoción y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal de Colombia sobre la misión del Departamento, así mismo sobre la acogida que han tenido con esta propuesta provida a nivel de la Arquidiócesis de Bogotá y nacional.

Doctora Danelia Cardona: La misión del Departamento realmente es promover y defender toda la vida, no sólo la vida humana sino también el hábitat, la ecología, poner también dentro de esto al hombre, a la persona humana como centro de la creación, su misión es, digamos enaltecer la dignidad de todo ser humano desde su concepción hasta la muerte natural con los diferentes ciclos de vida que esto incluye.

El Catolicismo: La Dirección Nacional de Censo Electoral de la Registraduría recibió el pasado viernes 21 de marzo, 2 millones de firmas de respaldo para el referendo “Unidos por la Vida”, con lo que se espera modificar el artículo 11 de la Constitución para prohibir el aborto.

Dra. Danelia Cardona: Ya se recogieron las 2’000.000 de firmas, yo pienso que ya debemos esperar y orar que sean las suficientes que se necesitan para que el referendo pase a la segunda etapa que sería en el Congreso, es muy bueno que los laicos como sociedad civil se muevan hacer este tipo de iniciativas no olvidar que nuestra misión realmente es dejar un cambio en la cultura, que la gente decida promover toda vida humana por convicción.

El Catolicismo: El 25 de marzo por la vida, tuvo varios frutos de la Campaña Fecundar ¿en qué ha consistido?

Dra. Danelia Cardona: Fecundar Vida porque todos somos hijos, es una campaña que busca sensibilizar y formar a los fieles laicos en las parroquias, a través de 5 jornadas providas que coinciden con 5 fiestas marianas durante el año, la idea es que la gente reciba charlas de formación y además se sensibilice a esa comunidad parroquial frente a las necesidades de una mujer, con un embarazo inesperado, por medio de la recolección de insumos de maternidad o de la primera muda, artículos de aseo, entre otros.

El Catolicismo: ¿Hace cuánto comenzó esta Campaña y cómo ha sido la respuesta en las parroquias?

Dra. Danelia Cardona: Comenzamos en abril 8 que fue la solemnidad de la Anunciación el año pasado 2013 porque el 25 era en Semana Santa; iniciamos con 5 parroquias en Bogotá y 3 en otras partes del País, ya llevamos en este año 20 parroquias a nivel nacional, unas que ya tienen comités parroquiales provida muy bien establecidos y formados.

El Catolicismo: En la Eucaristía por la Fiesta de la Anunciación ¿qué mensaje le ha dejado el Cardenal Rubén Salazar?

Dra. Danelia Cardona: El Cardenal como siempre impecable en su alocución, dio una visión general de lo que significa promover y defender la vida, porque es la vida de todo ser humano desde su concepción hasta la muerte natural, una condena a las irrupciones violentas sobre cualquier momento de la vida del ser humano desde su concepción hasta la muerte natural y el compromiso de todos los fieles católicos a promover y a defender la vida desde su lugar de trabajo, su comunidad, oficio, desde donde estén, apostolado, para que esta misión sea más bien como un eje transversal en el vida del cristiano.

El Catolicismo: Al final de la celebración Eucarística el Cardenal consagró a los participantes a la Virgen, en la devoción Virgen de la Vida como semilla de la Clausura del Año Jubilar, enviados a evangelizar para ser misioneros del Evangelio de la Vida, Testigos del Amor de Cristo como ustedes ya lo son a través de la Campaña Fecundar.

Dra. Danelia Cardona: Sí, yo creo que esto es dar el amor de Cristo, preocuparnos por el pobre, por el desvalido, por el que no tiene que en este caso no son sólo los bebés por nacer, sino también sus madres que valientemente en condiciones difíciles han decidido promover la dignidad de ese hijo que esperan y por lo tanto continuar su embarazo a pesar de las adversidades. Querer ayudarlas y decirles sabemos que estás pasando por una dificultad estamos aquí para ayudar.

Y una de las maneras concretas desde la Campaña Fecundar Vida para apoyar las mujeres embarazadas que han decidido seguir adelante con su embarazo es promoviendo la compra de productos que ellas realizan a través del Proyecto CreoAndo, que hace parte de la Fundación Caminos de la Arquidiócesis de Bogotá.

A continuación Sandra Claudia López Rojas, Directora Proyecto Creo–Ando,  nos escribe y cuenta de qué se trata este proyecto, cómo surgió y la invitación para que muchas personas puedan apoyar a más mujeres gestantes que necesitan de un trabajo digno y justo.

CREO-ANDO ¡bisutería con sentido!

Son productos diseñados e inspirados en el amor de Jesús y María, evangelizadores, con mano de obra de mujeres que valientemente dicen SI a la vida de sus hijos. Diseñamos y capacitamos a mujeres embarazadas, para que se vinculen al proyecto y puedan esperar con tranquilidad a su bebé, apoyándola hasta que su economía logre la estabilidad que necesita para salir adelante.

Las razones que llevan a una mujer a pensar equivocadamente en el aborto como solución a un embarazo inesperado son de carácter social, familiar, proyecto de vida y económico. Siendo las tres primeras condiciones ´ideales´ que la sociedad nos ha vendido, y por último una situación difícil y real es no contar con apoyo económico y estar desempleada justo en el momento que una mujer recibe la mejor noticia ´estar embarazada´.

Me preguntaba como puedo ayudar, de ¿qué manera apoyo a una mujer que este angustiada por su embarazo? Diciendo SI al llamado de Nuestro Señor, desde la Fundación provida CAMINO, pude conocer la realidad que viven las mujeres y servir como instrumento a la obra del Señor, con un proyecto de inclusión social: CREO –ANDO.

Convencida de que la mujer embarazada necesita apoyo y no un aborto, necesita ser acogida y no la indiferencia, lo invito a que haga parte del grupo de bienvenida a los bebés, apoyando la mano de obra de sus mamitas, adquiriendo productos CREO-ANDO en el stand de la Fundación CAMINO en el Centro Comercial Unicentro piso 2, frente al Éxito en la ciudad de Bogotá.

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¿Cómo crear un Comité Parroquial Provida?

imageEl Departamento para la Promoción y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal de Colombia ha publicado un manual en que se instruye la constitución de Comités Parroquiales Provida. Esto se enmarca en la campaña Fecun-dar Vida “porque todos somos hijos”, que inició el Departamento el año pasado.

El manual presenta las funciones de los Comités Parroquiales Provida, enseña cómo organizar el Comité y qué organización debe tener para cumplirlas. Así mismo propone la realización de una campaña Fecun-dar Vida en la parroquia como forma de impulsar la labor del comité, al tiempo que invita a la integración con la red provida para la orientación de ayudas y la alimentación con herramientas formativas.

Mayor información en los correos electrónicos vidacec@hotmail.com o fecundarvida@gmail.com

Descargar el Manual sobre Comités Parroquiales Provida

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jueves, 27 de marzo de 2014

«Hay miedo al compromiso» Cardenal Rubén Salazar

El cardenal y arzobispo de Bogotá, S.E.R. Rubén Salazar, ha concedido una entrevista a InfoCatólica en la que aborda temas fundamentales: el amor matrimonial como la entrega de uno mismo, la importancia de la familia cristiana como referencia para los jóvenes o la evangelización en el área del matrimonio. El Cardenal subraya también los grandes retos a los que se enfrenta la pastoral matrimonial en nuestra época, como el miedo al compromiso, la separación de bienes, la sexualización de la sociedad y la idolatría del dinero

El Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, es una persona muy consciente del problema que abunda en la sociedad actual: un amor mal entendido. Esto, para los jóvenes, viéndose reflejado en los noviazgos y según piensa el Prelado, nace en la familia. «Cuando el joven no ha vivido en un ambiente de familia, en donde ve el amor de los papás como esposos, y por lo tanto no ha tenido la experiencia clara de lo que es un compromiso de amor, serio, profundo, pues indudablemente que no tiene un referente y por lo tanto fácilmente se desorienta», declaró Monseñor Salazar.

Según él, uno de los más grandes problemas es vivir en una sociedad tremendamente sexualizada, la cual ha perdido totalmente el sentido del amor y ha pensado que el amor es simplemente tener sexo, y sexo indiscriminado. «Pienso que para poder verdaderamente darles a los jóvenes orientaciones profundas, se necesita partir de una renovación de la familia. Ahora, esto no es fácil», precisó.

Como a las generaciones actuales no les gusta que les digan qué deben hacer, el Cardenal recomienda, para enseñarles, hacerles experimentar y gustar a partir del testimonio. «Por ejemplo, si verdaderamente ellos ven familias, bien constituidas, matrimonios que se aman, que son capaces de superar problemas, que son capaces de vivir en el amor, indudablemente que van a descubrir la belleza del amor y van a poder seguir, una línea de amor verdadero y amor auténtico», dijo agregando que esto también depende de los sacerdotes que deben dar testimonio de amor.

El amor, según él, en su verdadero sentido, es fundamentalmente un salir de sí mismo para buscar el bien de los demás. En este aspecto, la Iglesia, en Colombia, se ha movido a través de la Pastoral Juvenil y la Pastoral Infantil, los colegios católicos. «(También) tenemos la Pastoral Familiar, que precisamente busca consolidar las parejas para que puedan dar un testimonio claro de su amor. Tenemos todo lo que es la evangelización que va fundamentalmente hacia aprender, todos juntos, lo que es el amor. Porque, el Evangelio se puede resumir en una sola palabras, que es amor», declaró el Purpurado.

Según Monseñor Salazar, hay muchos factores que influyen en las crisis matrimoniales del mundo actual. «Especialmente, precisamente, esa sexualización de la sociedad», expresó agregando que actualmente vivimos en una cultura de lo provisorio, de lo temporal y transitorio. Según él, hablar de palabras como siempre, para siempre, absolutamente, no tiene sentido porque, hoy, todo es relativo y todo se pone en juego. «Entonces, hay una cultura ambiental, en este momento, que no favorece el matrimonio. Y si se llega al matrimonio, entonces favorece, más bien, la separación en la primera dificultad que se presente», dijo el Cardenal.

«A mí me aterra que hay muchas parejas que, antes de casarse, van ante un juez, o ante un notario, y hacen separación de bienes. Por lo tanto, ya previendo que se van a separar. Si se entra con esa mentalidad al matrimonio, de que el matrimonio es algo temporal, y que por lo tanto hay que garantizar previamente las condiciones de una separación, pues indudablemente que nada va a durar», añadió el Prelado.

En este orden de ideas, lo que pareciera es que los jóvenes actuales, tienen una actitud reacia hacia la idea del matrimonio. Monseñor Salazar cree que eso se debe a esa cultura de lo provisional. «Estaba leyendo, hace poco, un artículo sobre, precisamente, esa dificultad grande de que, incluso, las relaciones desde la juventud, prácticamente son relaciones perfectamente temporales y esporádicas. Es decir, no se busca una relación sólida, una relación estable, sino que sencillamente se quiere vivir el momento como se presente. Y, generalmente, ese momento es un momento más bien sexual que de amor», agregó.

Por otra parte, actualmente hay diferentes factores que tiene el concepto de familia desdibujado. Monseñor Salazar afirma que esto es porque hay muchos ataques contra la familia, empezando por el matrimonio, debido a esa mentalidad que impera, y manda en el mundo de hoy. Es una mentalidad para separar totalmente la relación sexual del amor; no darle ningún sentido al amor como una entrega, definitiva y estable, de dos personas que verdaderamente quieren crear una familia.

«Al mismo tiempo, también, hay un problema muy serio que es todo esto de la mentalidad, o la cultura de género que se está tratando de implantar; esto ataca fundamentalmente el matrimonio porque ataca esa realidad de que somos varones y mujeres y por lo tanto estamos llamados a crear un matrimonio entre varón y mujer, un matrimonio verdaderamente estable que sea fuente de vida y de felicidad, no solamente para los que contraen matrimonio sino también para toda la sociedad», añadió.

Pero el Prelado piensa que también hay un miedo al compromiso. «Se quiere vivir la vida sin comprometernos. Se quiere vivir la vida de una manera fácil, barata, que no implique sacrificio, donación, entrega. Entonces, todo esto, indudablemente es una mentalidad que hace muy difícil el que los jóvenes piensen en un matrimonio con todas las de la ley», declaró.

Ahora, otro factor que influye, fundamentalmente al deseo de crear familia –a tener hijos–, es que el dinero, en el mundo de hoy, se ha puesto como valor central, casi como valor único acerca del cual se puede juzgar todo lo demás. «(Por esto) indudablemente que el rendimiento económico de la persona pasa a ser lo más importante y al volverse lo más importante, se exige cada vez más. Indudablemente que esto lleva a que las personas tengan miedo de traer hijos al mundo, porque piensan que las exigencias económicas son tan grandes, tan altas, que se hace prácticamente imposible», expresó agregando que eso era una distorsión de la realidad.

La Iglesia, en todo el mundo, está tratando de hacer caer en cuenta a la gente que el dinero no puede ser el único valor fundamental, según afirma Monseñor Salazar. «El dinero es necesario para la vida pero es un instrumento, no un fin y no lo único importante por lo que hay que luchar. Esto lo estamos haciendo a través de la educación que se hace especialmente en el campo de la pastoral social» afirmó el Prelado. Esto es un problema que preocupa mucho a la Iglesia pero que, según el Cardenal, debe preocuparnos a todos y que como cristianos, como buenos seres humanos, debemos actuar para corregir estos errores.

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miércoles, 26 de marzo de 2014

“Nadie está autorizado para atentar contra la vida del ser humano” Card. Rubén Salazar

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(CEC) Con estas palabras el Cardenal Rubén Salazar Gómez, Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y arzobispo de Bogotá, centró su reflexión durante la eucaristía presidida en la Catedral, para conmemorar el Día Mundial del Niño por Nacer.

"A la luz de Jesucristo que se hace uno como nosotros y que tiene que ser respetado, nadie está autorizado para atentar contra la vida del ser humano y para irrumpir con ese proceso de vida", advirtió el prelado.

Al explicar en su homilía el Misterio de la Encarnación como el eje central de la fe, el arzobispo anotó que la vida de todo ser humano debe ser respetada desde el momento de su concepción hasta una muerte natural.

Al finalizar la ceremonia eucarística el Cardenal Salazar Gómez, ofreció una bendición especial a las madres gestantes y a sus familias, invitados de honor a este acto.

En el marco de esta celebración también se hizo el lanzamiento de la Campaña "Fecundar Vida", iniciativa animada por el Departamento de Promoción y Defensa de la Vida de la CEC, que tiene por objeto evangelizar en las parroquias colombianas sobre la cultura de la vida y generar una mayor sensibilización sobre la importancia de apoyar a las mujeres con embarazos inesperados

Durante esta jornada del Niño por nacer, la Iglesia colombiana entregó a un grupo de mujeres gestantes, un kit con la primera muda de ropa y pañales para sus bebés.

Al acto celebrativo le siguieron espacios de oración, reflexión, música y charlas que tuvieron como objeto fomentar la defensa de la vida humana.

El Día del Niño por Nacer se celebra cada año con motivo de la Solemnidad de la Anunciación, el 25 de marzo. Fue el Papa Juan Pablo II, en su Encíclica 'Evangelium Vitae', publicada justamente en dicha solemnidad, quien determinó esta fecha para conmemorar el don de la vida humana.

A continuación el Acto de Consagración a la Virgen María para el apostolado de defensa de la Vida Humana

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martes, 25 de marzo de 2014

Violencia de distinto género, por Ignacio Aréchaga

Reproducimos el artículo de Ignacio Aréchaga, publicado originalmente en su blog El Sonar.

El asesinato de cuatro mujeres en 48 horas a manos de sus parejas ha disparado las alarmas sobre la violencia de género en España. De repente, parece que este trágico fenómeno, que ha causado ya 17 víctimas mortales este año, estuviera fuera de control. Algún político asegura que “estamos en una situación de emergencia nacional”. Personajes que antes se felicitaban de los buenos resultados de la ley contra la violencia de género de 2004, piden ahora su urgente revisión. Entre los análisis abundan los que detectan las raíces de esta violencia en el supuesto machismo de la sociedad española.

La reacción frente a la violencia de género es sana y necesaria. Pero una concentración puntual de casos no debe llevar a legislar en caliente. En este tema da la impresión de que si no dices que el fenómeno está muy extendido y se está agravando, es que no te preocupa.

Si medimos la violencia de género por su manifestación más llamativa que son las víctimas mortales, las estadísticas de los últimos diez años muestran más bien estabilidad o incluso descenso: normalmente han oscilado entre un máximo de 76 y un mínimo de 52, con tendencia a cifras más bajas en los últimos años, sin que haya una explicación clara de estos cambios.

El hecho de que las denuncias por violencia de género hayan bajado (en torno a un 5% en el último año con datos completos) se interpreta como un signo negativo, es decir, no significaría que hay menos maltrato sino que las mujeres no se atreven a denunciar. Pero esto no deja de ser una suposición. Según este tipo de interpretación, la situación nunca mejoraría: si hay más denuncias, es que hay más violencia; si hay menos, es que la violencia no se denuncia. Tampoco cabe alegar que denunciar no sirve para nada, ya que 5.461 hombres están en la cárcel por esta causa.

Como muestra de que hay mucha violencia soterrada y no denunciada se aduce que –según una macroencuesta europea recién publicada por la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE– el 22% de las españolas dicen haber sufrido violencia física o sexual alguna vez. Un buen dato para martillear en titulares.

Pero cuando se va al informe original, hay muchos más matices. No se trata siempre de violencia en la actualidad, sino de haberla sufrido alguna vez en todo el arco vital desde los 15 años. Esa violencia puede haber sido causada por su pareja actual, una pareja anterior o incluso por alguien que no es pareja (un jefe o colega, un conocido o incluso un extraño). Si se tienen en cuenta estos matices, las españolas que declaran haber sufrido alguna vez violencia física o sexual por parte de su actual pareja son el 4%. Hay que tener en cuenta también que la gama de la violencia contemplada en la encuesta es muy variada, desde un empujón a un apuñalamiento o a la imposición de relaciones sexuales.

Más representativa de la situación actual es la pregunta que se refiere a haber experimentado violencia física o sexual en los últimos doce meses. En este aspecto, resulta que el 1% de las españolas dicen haberla sufrido a manos de su actual pareja, otro 1% a manos de un “ex” y un 2% a manos de alguien que no es pareja. La encuesta advierte que el escaso número de mujeres de la muestra (se hizo con 1.500) que han estado en esta situación en España hace que los resultados sean menos fiables.

Es decir, del titular del 22% de españolas que han sufrido violencia de género hemos pasado a un 1-2% en la situación actual. En comparación con los otros 27 países europeos de la encuesta, España es, junto con Austria, el que tiene la menor tasa de violencia física por parte de la pareja o expareja.

La extensión del maltrato se puede calibrar también por la percepción de los problemas sociales que registra mensualmente el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas. A la pregunta “¿Cuál es el problema que a usted, personalmente, le afecta más?” –sin mencionar ninguno, sino registrando la respuesta espontánea– solo el 0,1% de la muestra menciona la violencia contra la mujer, mientras que el 0,4% lo señala entre los tres primeros cuando se pregunta en general. Si el fenómeno estuviera tan extendido como se dice, resulta extraño que tan pocas mujeres se sientan afectadas.

Esto no quiere decir que sea un problema menor. Pero para afrontarlo bien son necesarios los números y los matices. Tampoco ayuda mucho al diagnóstico atribuirlo, en general, a una “cultura machista” que impregnaría la sociedad española. Habría que estudiarlo también en relación con los problemas de desestructuración familiar –es sabido que la violencia de género se da más en parejas de hecho que en matrimonios–, con la trivialización de las relaciones sexuales, con los condicionantes biográficos del maltratador, o con la crispación familiar que pueden producir los problemas económicos.

El respeto mutuo entre hombre y mujer exige una educación más profunda que un mero adoctrinamiento en la igualdad, que por lo que se ve entre adolescentes no está sirviendo para mucho.

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Mons. Cristóbal Bialasik: “Grupos subversivos quieren imponer la cultura de la muerte”

En el día internacional del niño por nacer, el obispo de Oruro y Presidente de la Fundación Vida y Familia de la Conferencia Episcopal de Bolivia ha concedido una entrevista a Germán Mazuelo-Leytón para Infovaticana.

Germán Mazuelo- Leytón: Excelencia, primeramente quiero agradecerle su deferencia para Infovaticana.

Después de casi dos años, el Tribunal Constitucional de Bolivia, rechazó la despenalización del aborto. ¿Cuál es su postura al respecto?

Mons. Cristóbal Bialasik: Primeramente pienso, que el Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia, como también las políticas que se implementan, están dirigidas por el mismo Gobierno central, y por ese motivo hay mucha confusión respecto de los derechos sexuales y reproductivos, de un lado están diciendo que no hay que abortar, y de otro lado también dan paso para que se busque y regule los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Es una situación muy compleja, se nota que hay intereses por debajo y no se busca la protección de la Patria y la Nación, solamente buscan desarrollar las una agenda ideológica, que el mismo gobierno influenciado por ideologías y políticas externas las está imponiendo en el país. Hay mucho dinero por detrás, y estos grupos subversivos quieren proponer justamente las ideologías que promueven la cultura de la muerte.

Políticas, egoístas, separatistas, que buscan el hedonismo, relativismo y el libertinaje sexual especialmente de nuestros jóvenes. Es el reflejo de tantas políticas que surgen de las Naciones Unidas para desarrollarlas a nivel global, impuestas por estos grupos subversivos a la mayoría de la sociedad que quiere vivir los valores, ellos quieren imponer políticas contrarias, y políticas para destrozar la Nación, en el campo de la salud, así como en la educación, las escuelas y colegios, y ni hablar de las Universidades, buscan formar nuevas generaciones con una ideología contraria a la vida, favoreciendo la cultura de la muerte.

Ojalá que tanto el Tribunal Constitucional como la Asamblea Legislativa y todo el Gobierno reflexionen sobre la importancia de los valores, reflexionen sobre la importancia de la enseñanza religiosa y que realmente piensen en el bienestar espiritual de nuestro pueblo que es religioso, y quiere seguir al Señor, que desde sus raíces ha protegido la familia y la vida, valores que el mismo pueblo ha cultivado siempre.

GML: No obstante que la Constitución Política del Estado reconoce el respeto a la vida desde la concepción, el sistema de salud pública continúa entregando la Píldora del Día Siguiente, llamada Píldora del Día Después en calidad de método anticonceptivo, ¿esa política no resulta incoherente con el reciente fallo constitucional?

CB: Por supuesto, este fallo del Tribunal Constitucional, es ambiguo, por un lado es a favor de la vida, a favor de proteger la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Ahora están promoviendo la Píldora del Día Siguiente, es una píldora anticonceptiva abortiva, ya se ha demostrado eso, y a pesar de todo, como dije, desde mi punto de vista significa que el Tribunal Constitucional  de Bolivia, como también la Asamblea Legislativa y otras instancias políticas, están bajo la dirección del Gobierno Central, así como de algunas instancias ideológicas y políticas que influyen, para que se vaya promoviendo, a pesar del fallo del Tribunal Constitucional a favor de la vida, junto a la PDD, están promoviendo políticas de derechos sexuales y reproductivos, de una manera subterránea están trabajando distintas ideologías para imponer políticas públicas sobre el aborto y sobre el control de la vida, entonces es necesario trabajar muchísimo todavía para dejar en claro lo que buscan estas políticas e ideologías que están imponiendo, a pesar que el pueblo está favor de la vida, a pesar que el pueblo en general se ha expresado a favor de la familia, a pesar del pronunciamiento del Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia, sobre todo lo que justamente está destrozando la vida del ser humano, y particularmente del más inocente en el vientre de la mamá.

GML: En aquellos países en los que se ha efectuado una distribución masiva de profilácticos, así como la Píldora del Día Siguiente, se dispararon las ETS. En nuestro medio, vemos también campañas símiles dirigidas a los más jóvenes, tanto de parte de las instituciones públicas como de ONGs, ¿cómo enfrentar esas campañas?

CB: Estas campañas habría que enfrentar con una formación adecuada en valores, y decir toda la verdad. Sabemos bien que esta píldora como también algunas políticas anticonceptivas no protegen de las enfermedades de transmisión sexual,  especialmente entre los jóvenes.

Hay que explicar con claridad las trampas que se están proponiendo y dictando, que se están utilizando, no para proteger de las ETS, sino únicamente para ganar dinero, sabemos bien que las instituciones farmacéuticas multinacionales promueven los anticonceptivos con un objetivo económico, cuidan más su bolsillo que la vida de un ser humano, por este motivo, hay que enfrentarlas con una explicación clara, transparente, decir la verdad sobre eso, y demostrar que todas las políticas anticonceptivas que promueven las ONGs son falsas, y no tienen por objetivo proteger la vida, sino solamente lucrar.

GML: Recientemente en Francia los masones arremetieron en contra de la Iglesia, por su oposición al matrimonio homosexual, y en España, las logias masónicas de mujeres y hombres, han efectuado –por primera vez en su historia- manifestaciones públicas a favor del aborto. ¿Qué opinión le merece estos hechos?

CB: Esto demuestra que tanto los masones -como otros grupos- están a favor de la cultura de la muerte, y están procurando, y haciendo las políticas, con el fin de imponerlas a la sociedad mundial, es necesario aclarar esto y decir con trasparencia la verdad. Estos grupos están imponiendo sus agendas buscando distorsionar la mentalidad y las vidas, especialmente de tantos jóvenes, presentando su ideología que es anti-vida y anti-familia.

Hasta ahora actuaron clandestinamente, hoy están saliendo a las calles, para promover todo eso, diciendo que están a favor de los jóvenes,  promoviendo el libertinaje sexual, el hedonismo, el relativismo y todas esas ideologías, oponiéndose a todo lo que son los valores, la vida humana, y por ese motivo, también se oponen a la presencia de Dios en la vida de cada ser humano.

Hay que decir la verdad, siempre hay que decirla. La Iglesia Católica es la Iglesia verdadera fundada por Cristo. “La verdad nos hace libres” nos dice el Señor, por eso, cuando -como en estas situaciones- los grupos masónicos y otros están proponiendo  políticas anti-vida y anti-familia, hay que explicar su realidad y destapar lo que ellos están queriendo hacer con la humanidad y con cada ser humano.

GML: Un grupo de mujeres feministas radicales, hace poco en el atrio de la Catedral de Santa Cruz ha protagonizado un hecho bastante inusual en Bolivia -frecuente en otros países- ¿cómo deberemos actuar los católicos ante la posibilidad de que estos actos se repitan en el futuro?

CB: En primer lugar hay que dar a conocer este caso a la opinión pública. Es un acto de discriminación a la Iglesia. En el atrio de una Iglesia Catedral, expresaron su descontento con la Iglesia, con la enseñanza que la Iglesia transmite a nuestro pueblo, que es la enseñanza que nuestro Señor nos ha indicado llevar a todo el mundo, están en contra de la verdad que Dios nos ha enseñado, en una actitud de desprecio a la Iglesia, y la libertad religiosa.

Además, no han protegido de ninguna forma la dignidad de la mujer, más bien han destrozado el verdadero sentido de ser mujer, pues se burlaron de su cuerpo, se desnudaron, realmente es triste esa postura, y por supuesto yo personalmente haría todo lo posible para publicar todo eso, el desprecio con el que estas mujeres, estas “católicas por el derecho a decidir” (que no tendrán por qué llevar bajo ninguna forma el nombre de católicas), han despreciado a la mujer, su cuerpo, su alma y su vida.

Promoviendo el aborto, no están protegiendo su cuerpo, más bien quieren destrozar el cuerpo de un ser humano que está en el vientre de la mamá. Una postura de personas muy negativas, promoviendo anti-valores, discriminando a la mayoría, discriminando a toda la población que en su casi totalidad, es cristiana, que tiene la fe, y que quiere proteger la dignidad del ser humano, la vida, la familia, los valores que marcan los hogares.

GML: Excelencia, muy poco se habla en las instancias eclesiales de juventud y en otras, de la abstinencia sexual como parte de una estrategia de regeneración moral, ¿por qué ese silencio?

CB: Es difícil responder. Por un lado, habría que preguntar en distintos lugares, por qué hay tanto silencio, pero yo pienso que muchos sectores, también religiosos, religiosas y sacerdotes, no están muy preparados en este tema de la sexualidad, y por ese motivo no se toca este tema en distintos lugares, yo pienso que es necesario ir formándose en este aspecto, pero también no tener miedo de hablar de este tema tan vigente hoy día, hay que hablar de esto con especialistas, sacerdotes, y con todas las personas, sobre todo con padres de familia bien preparados, para que se enfrente este tema tan vital hoy día en el ambiente juvenil. Hoy están hablando de sexualidad y promoviendo el libertinaje sexual desde los 12 años. Nunca había sucedido eso, por eso, es necesario hablar abiertamente con los niños, los jóvenes, para que no cometan errores.

Estas agendas buscan destruir la vida, y no podemos crear este silencio. Pienso que es un impacto que hace callar a las personas, también en vida de la Iglesia, pero pienso que si queremos evangelizar, si queremos realmente cumplir la voluntad del Señor en nuestra vida, tenemos que hablar de estos temas, no solamente en las homilías, sino también en las catequesis, en las escuelas, en los movimientos, grupos, Pastoral Juvenil, donde sea. Ojalá que ningún sector, ni los sacerdotes, ni las religiosas o religiosos, se callen en este sentido, hay que decir la verdad, hay que dar a conocer la verdadera enseñanza en este aspecto, y hay que enfrentar las problemáticas en las cuales viven la mayoría de los jóvenes, si alguien calla en este tema, entonces comete un pecado de omisión, difícil de perdonar si buscamos un camino de conveniencia nuestra callándonos. Si somos pasivos otorgamos, y si otorgamos cometemos un pecado gravísimo y es necesario abrir la boca, hay que hablar, y enseñar la verdad en éste y otros aspectos.

GML: El 25 de marzo en la Fiesta de la Encarnación del Señor, celebramos el Día del Niño por Nacer, ¿cuál es su mensaje para esa jornada Excelencia?

CB: Todos estamos llamados a la vida. El Señor nos ha dicho claramente “Yo soy Dios de los vivos no de los muertos”, nosotros como sus hijos, necesitamos proteger la vida en todas sus etapas –desde la concepción hasta la muerte natural-, y sobre todo, tenemos que proteger la vida del niño por nacer. Tenemos que protegerlo, pues no puede hablar, no puede gritar, en el vientre de la mamá, donde vive y siente los peligros y alegrías que vive la misma madre, por ese motivo es necesario unir todas las fuerzas, trabajar por la vida, en todo sentido, pero especialmente por los niños por nacer, porque son los más vulnerables, que están en la etapa más preciosa porque están en contacto permanente con su mamá, pero también la más difícil.

Contrariamente a los tiempos antiguos, cuando se decía que el vientre de la mamá es el lugar más seguro para un niño, hoy lamentablemente el vientre de la madre, no es un lugar seguro para el niño. Tenemos que concienciar a las mamás embarazadas, en general a los matrimonios, para que protejan la vida, para que todos descubran este tesoro, este don que Dios nos ha dado, que es la vida.

Y decir, y pedir a todas las personas, a todos los hermanos y hermanas, tanto a nivel de Bolivia, cuanto a nivel mundial, para que nos unamos en este trabajo por la vida, nos unamos en el trabajo por la defensa de la familia, para que los niños que nacen, encuentren una familia unida, una familia llena de felicidad y bendecida por Dios, para que puedan crecer y desarrollarse adecuadamente, pues ellos serán los futuros presidentes, obispos, futuros papas, futuros ministros, futuros padres de familia.

Que Dios con su gracia y con su bendición, haga que en el corazón de cada persona, se despierte el deseo de la vida, se despierte esta gracia de proteger la vida de cada ser humano.

Pido la bendición de Dios para todas las personas que se han unido a distintos grupos para proteger la vida.

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sábado, 22 de marzo de 2014

Registraduría recibió 2 millones de firmas que respaldan el Referendo por el Derecho a la Vida

(Registraduría) Bogotá, viernes 21 de marzo de 2014. Una vez cumplido el plazo de un mes concedido por la Dirección Nacional de Censo Electoral de la Registraduría Nacional a los Promotores del Referendo Unidos por la Vida, que pretenden modificar el artículo 11 de la Constitución para prohibir el aborto, este viernes 21 de marzo hicieron entrega de 78 cajas que dicen contener 2 millones de firmas de apoyo a esta iniciativa.

El comité tenía un plazo inicial de seis meses para recoger apoyos equivalentes al 5% del censo electoral que para la fecha de la entrega de los formularios de recolección de apoyos era de 32.168.200, es decir, que deben entregar 1.608.410 apoyos para que el proyecto pueda ser convocado a las urnas.

Oficialmente el 22 de agosto de 2013 el comité promotor inició la recolección de las firmas, lo que quiere decir que el plazo para entregar los apoyos ante la Dirección de Censo Electoral de la Registraduría, vencía el próximo domingo 23 de febrero de 2014.

La Ley 134 de 1994, estipula en su artículo 22 que “si el número mínimo de firmas requerido no se ha cumplido y aún no ha vencido el plazo para la recolección de firmas podrá continuarse con el proceso por el periodo que falte y un mes más. Vencido este plazo, las firmas adicionales serán entregadas para que la Registraduría expida un nuevo certificado”.

El 20 de febrero de 2014 los integrantes del Comité Promotor hicieron la entrega de 58 folios que decían contener cerca de 580 firmas de apoyo para el referendo y una comunicación adjunta donde solicitaban la prórroga para la entrega de los apoyos, que dice “de acuerdo a la Ley 134 de 1994 que dicta las normas sobre mecanismos de participación ciudadana, solicitamos en nuestra calidad de miembros del comité promotor del Referendo por el Derecho por la Vida, sea aprobada la extensión del plazo de entrega de firmas la cual se cumple el día 23 de febrero del año en curso”.

El Comité Promotor del Referendo Unidos por la Vida se constituyó el 19 de julio de 2013, cuando la Registraduría Nacional del Estado civil certificó que de los 330.094 apoyos entregados, 195.972 resultaron válidos superando el 5 por mil del censo electoral exigido.

Los promotores del referendo Unidos por la Vida son: Marcela Posada Arbeláez, quien además es la vocera, Verónica Yulieth Cardona Montoya, Lina Fernanda Morera Montaño, Deyssi Karina Sterling Zuluaga, Amanda Rodríguez López, Claudia Rodríguez de Castellanos, Vicente José Carmona Pertuz, Nicolás David Garzón Contreras y Marcel Fernando Tangarife Torres.

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viernes, 21 de marzo de 2014

FIRMA: Canciller María Ángela Holguín, Exigimos respeto a la familia colombiana en la ONU

Durante la realización del 58° período de sesiones de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW por sus siglas en inglés), en la ciudad de Nueva York, son diversas las conclusiones que se pueden establecer como asertivas en torno a la promoción de la dignidad de la mujer, pero hay otras que resultan altamente preocupantes para el futuro social y político de la familia en nuestro país.

Lo anterior resulta crítico considerando la actuación inconsistente de la Misión Diplomática de Colombia ante las Naciones Unidas, no sólo en esta Comisión sino también en otras. Precisamente, para esta Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), los representantes de nuestras organizaciones en este período de sesiones nos han manifestado con gran desconcierto que los delegados de Colombia ante el Comité apoyan y además promueven “la idea de las familias diversas”, así como la supuesta “necesidad” de que el documento de conclusiones de la CSW “refleje más de un tipo de familia”.

Al parecer los delegados o bien desconocen la Constitución Política de Colombia y las leyes nacionales que establecen con claridad la definición de familia, o bien están promoviendo discusiones ideologizadas en torno al favorecimiento de un lobby minoritario en el país. La normatividad colombiana es muy clara en establecer las definiciones de familia:

Constitución Política de Colombia, Artículo 42: “La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla.”

Ley 1361 de 2009, Artículo 2°: “Definiciones. Para los efectos de esta ley, se entenderá por: Familia. Es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla.”

Asimismo, incluso durante la sesión número 56 del año pasado del Comité para la Eliminación de toda forma de Discriminación de contra de la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés), como ciudadanos también denunciamos* la posición de los delegados de Colombia de seguir una línea ideológica que promoviera, a toda costa, cambiar la definición de familia estructural, constitucional y legalmente establecida en nuestro país.

Y si nuestra misma normatividad así lo expresa, nos preguntamos con preocupación: ¿Cuál es el interés de la Misión Diplomática de Colombia ante la ONU de atacar con tanto “fervor” la familia consagrada en la Constitución? ¿Por qué hay tanta insistencia en quitarle a la familia el valor social, económico y humano que ha tenido históricamente en nuestro país?  ¡Están atacando la FAMILIA, nuestra FAMILIA!

Como organizaciones comprometidas con la promoción de la dignidad humana y de la familia en Colombia debemos manifestar nuestro profundo desacuerdo frente a las actuaciones inconsistentes e irregulares de los delegados colombianos, y mostrarle a la ciudadanía que a nuestras espaldas se quieren imponer ideologías y tendencias que –a todas luces– no sólo son contrarias a la normatividad legítimamente establecida en nuestro país (y por ende contrarias al sentir del mismo pueblo colombiano), sino que además van en detrimento de la célula fundamental del futuro social en Colombia: la familia.

¡Movilízate Ya! y exige a la Cancillería de Colombia que tome las respectivas medidas que sancionen y controlen la actuación de los delegados de la Misión Diplomática del país ante la ONU, para que no impongan sus ideologías a la sociedad, contrariando la misma Constitución y la normatividad legítimamente vigente en nuestro país. Pídeles también a los delegados que no excedan sus competencias, y que respeten la cultura y la voluntad soberana del pueblo colombiano. Tu mensaje llegerá a la Canciller de Colombia María Ángela Holguín y a los delegados de la Misión Diplomática de Colombia ante la ONU. ¡No permitas que destruyan vilmente la familia!

En concreto tu mensaje llegará a las siguientes personas:

  • Canciller de Colombia, María Ángela Holguín
  • Miguel Camilo Ruíz (Embajador Extraordinario plenipotenciario)
  • María Paulina Dávila (Ministro Consejero)
  • Marcela Ordóñez (Ministro Consejero)
  • David Orlando Rodríguez (Primer Secretario)
  • Germán Calderón (Segundo Secretario)

Firman esta campaña:

  • Plataforma Ciudadana ¡Movilízate Ya!
  • Plataforma Unidos por la Vida
  • Red Familia Colombia
  • Tu Sí Cuentas

Estimada Canciller Holguín

C/c Ministro Plenipotenciario en NNUU, Miguel Camilo Ruiz

C/c Ministros Consejeros, Primer Secretario y Segundo Secretario de la delegación colombiana en NNUU

Respetuosamente le pedimos que tome las medidas necesarias para controlar la actuación de los delegados de la Misión Diplomática de Colombia ante las Naciones Unidas (en sesiones como la de la CSW en marzo de 2014 y la de la CEDAW en octubre de 2013), especialmente por actuar en contra de la familia colombiana, comprometiendo seriamente el futuro de la misma.

No estamos de acuerdo con las posturas sesgadas e ideologizadas de los delegados colombianos y le pedimos que éstas no se sigan dando en escenarios internacionales, ya que resultan –a todas luces– contrarias a la normatividad legítimamente establecida en nuestro país (Artículo 42-Constitución Política de Colombia, y Artículo 2°-Ley 1361 de 2009), por ende contrarias al sentir del mismo pueblo colombiano, y porque van en detrimento de la célula fundamental de Colombia y de toda sociedad: la familia.

Esperamos que tome las medidas del caso y le manifestamos nuestro firme compromiso para continuar haciendo el respectivo seguimiento de este proceso.

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Para mayor información:

La ONU quiere imponer en Colombia el mal llamado "matrimonio homosexual"

Período 58° de sesiones CSW- Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer

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martes, 18 de marzo de 2014

Conversión de las ideologías, por Germán Mazuelo-Leytón

Compartimos el artículo de Germán Mazuelo-Leytón, publicado originalmente en su blog Agere Contra.

No podemos negar que para los cristianos este tiempo es psicológicamente desgastante ya que vivimos bombardeados por la creciente paganización y masificación del mundo que nos hace creer que estamos fuera de la realidad. Hay ciertamente perplejidad y agitación.

Sin embargo, la Iglesia debe reconocer con toda humildad que ella no ha sabido responder siempre ni con plena fidelidad a su vocación. Ella es un pueblo llamado a la santidad, pero formado por hombres pecadores. Sólo en los santos que han vencido el pecado, la Iglesia ha logrado ser plenamente ella misma. Donde la santidad ha estado ausente, el egoísmo del pecado ha debilitado muchas veces la claridad de su testimonio y de su eficacia de su amor al hombre.

Pero el reconocimiento de sus humanas flaquezas, de su necesidad de perdón y misericordia por parte del Señor de la Historia, no puede llevarla a oscurecer su misión, a no atreverse a proclamarla tal como Jesucristo se la dio, aunque a su luz pueda ser ella misma juzgada. Por el contrario ella debe renovar continuamente su voluntad de fidelidad total a Jesucristo y de luchar en Él y con Él (Conferencia Episcopal de Chile, abril 1971).

Todos quisiéramos cambiar el mundo cuya situación nos desagrada, pero sin cambiar nuestra propia personalidad tan llena de telarañas. ¿Cómo pretendemos cambiar el mundo nosotros que no somos capaces de cambiarnos, aunque sepamos que somos víctimas de debilidades y de vicios?

Ahí está la clave, no podemos dar lo que no tenemos, y para transformar el mundo, debemos antes transformarnos nosotros.

Hoy, con el Papa Francisco, esta ofensiva ha cambiado de cara: se reviste de una aprobación universal e incondicionada a la presunta "revolución" del nuevo Papa, pero en realidad su objetivo es neutralizar la Iglesia en un humo indistinto, reduciéndola a una realidad inocua e insignificante. El riesgo es que dentro de la misma Iglesia no nos demos cuenta de esta insidia y nos hagamos la ilusión de que con el Papa "bueno" y "popular" la suerte gire infaliblemente hacia un futuro radiante (Sandro Magister).

La reforma de la Curia, -por ejemplo, es decir una reforma eclesial desde arriba, es un tema que acaparó una vasta cobertura mediática, pero no así a nivel de los simples fieles, los que en una proporción muy amplia se quedan en los signos y gestos del Papa reinante.

Este mundo está lleno de reformadores que no han empezado siquiera a reformarse a sí mismos. ¿Cómo va a ser uno pacifista si no se respira paz? ¿Cómo hablar de la libertad si no es espiritualmente libre? ¿Cómo predicar el amor si no se ama? ¿Qué sentido tiene exigir la justicia con palabras agresivas, injustas? ¿Cómo esperar respeto de los hijos si no se les respeta? ¿Cómo exigir a los padres cuando uno no es exigente con uno mismo?

Eclesialmente la muerte de Juan Pablo II en 2005, y últimamente la elección de Francisco fueron 

grandes acontecimientos, y sin embargo, aunque nos emocionan, no logran modificar nuestra vida. La emoción aunque sincera, si no trae frutos de conversión es estéril, porque la emoción por sí sola no basta; puede afectar, pero no lleva a término un proceso

de auténtica conversión.

Yo me temo que muchas de las repeticiones de cambio a nivel de la cúpula eclesial, no sean sino una coartada para esquivar nuestro fracaso propio a la hora de cambiarnos. Nos metemos a redentores cuando tanta labor de redención deberíamos de realizar en nuestra propia persona, pero para ello hemos de alcanzar ese conocimiento personal que es tan difícil y añadirle ese deseo sincero que es la rectificación de nuestros proyectos y de nuestras actividades, porque cambiar nuestro mundo interior está a nuestro alcance, pero no está el transformar el mundo, cuya purificación depende de tantas personas.

Dejarse instrumentar, es decir convertirse en satélite de ideologías, sistemas, causas, es un peligro siempre presente en la evangelización.

El Evangelio no es una ideología porque es ante todo el anuncio de un hecho salvífico que ya aconteció y sigue aconteciendo. Y este hecho más que defender o legitimar –como sucede con las ideologías- los intereses de grupos o personas, critica e interpela todos los intereses. El Evangelio sólo se recibe por la conversión que es ya, en cierto sentido, una des-ideologización (La evangelización de lo político, Ricardo Antocich, S.J.).

No tratemos de engañarnos y comencemos por nosotros mismos en esa hermosísima tarea de podar nuestros defectos y fomentar nuestros nobles sentimientos.

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lunes, 17 de marzo de 2014

Enrique Peñalosa apoya el aborto libre y el “matrimonio” entre personas del mismo sexo

En entrevista con La FM, el candidato Presidencial por la Alianza Verde, Enrique Peñalosa reconoció que fumó marihuana cuando tenía 17 años y consideró “ideal” que se pudiera legalizar la droga. Además, respondió que apoyaba la legalización total del aborto y el “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

A continuación el fragmento de la entrevista.

¿Aborto Si o aborto No?

Enrique Peñalosa: Yo creo que lo que ha dicho la Corte Constitucional, lo respeto. Que se lleve a cabo el aborto en circunstancias necesarias, está bien. Pero, más aún, lo cierto es que hoy tenemos en Colombia más de 300.000 abortos al año, entonces la pregunta no es si “aborto sí o aborto no”, sino “aborto legal o aborto en condiciones espantosas, especialmente para las mujeres más pobres”. Entonces yo sí preferiría que hubiera una opción legal, aunque no me gusta que haya aborto, y tengo que hacer hasta lo infinito por prevenirlo, prefiero que haya una igualdad; porque en este momento, para no decir mentiras, las mujeres  jóvenes de estrato alto tienen acceso a abortos bien hecho, y las pobres mueren en el proceso en muchas ocasiones.

 ¿O sea que me parece que está de acuerdo con el aborto para quien quiera hacerlo, de manera adecuada? 

EP: Si, yo prefiero eso a la gran mentira que tenemos hoy. Todo lo que nos lleve a una sociedad más igualitaria y más justa, así me cueste la elección, voy a defenderlo.

Doctor Peñalosa, ¿Y el matrimonio gay?

EP: También, yo creo que eso hace a unas personas más felices y no le hace daño a nadie.

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domingo, 16 de marzo de 2014

La Llamada de la Selva, por Juan Manuel de Prada

Reproducimos la interesante columna del escritor Juan Manuel de Prada, publicada en el ABC de Madrid.

Hace algunas semanas, en los colegios de Madrid (ignoro si sucedió lo mismo en otros lugares) se decretó un viernes festivo. Traté de averiguar, sin éxito, cuál era la efeméride o el santo cuya memoria se conmemoraba; finalmente, tras no pocas pesquisas, supe que el viernes de marras se había decretado festivo por una muy mostrenca y cerril razón: al confeccionarse el calendario escolar o firmarse los convenios docentes, se había resuelto que hubiese X días lectivos; y, puesto que restaba un día excedente de la cifra tasada, se había determinado declarar festivo, a mitad del segundo trimestre, un día cualquiera, a ser posible arrimado al fin de semana. La medida se me antojó (como todo lo que es irracional o caprichoso) aberrante y hórrida, aunque no más que esos «traslados» que se hacen de las fiestas cuando caen en fin de semana, trasplantándolas a otras latitudes del calendario con el mismo desparpajo bárbaro con que Stalin trasplantaba de una región a otra gigantescas poblaciones, desarraigándolas de su suelo y de su cielo, para que nunca más recordasen los paisajes que explicaban su biografía y su genealogía.

A simple vista, parece mucho más salvaje y desaprensivo trasladar de región a una población entera que trasladar las fiestas del calendario, o inventarse fiestas para celebrar la nada. Pero ya Sade, el más influyente ideólogo de la Revolución, lo dejó escrito en «La filosofía en el tocador», obra salida del caletre de un degenerado furioso que, sin embargo, se ha convertido –sin que nadie lo advierta– en el gran prontuario o vademécum inspirador de nuestra época: «No propongo matanzas ni deportaciones; todos estos horrores están demasiado lejos de mi alma para concebirlos ni un minuto siquiera. No, no asesinéis ni desterréis: esas atrocidades son propias de los reyes o de los malvados que los imitaron (…) Sólo hemos de emplear la fuerza contra los símbolos: basta con ridiculizar a quienes los sirven; los sarcasmos de Juliano perjudicaron más a la religión cristiana que todos los suplicios de Nerón».

Hay una sabiduría muy honda –tenebrosa y pérfida, desde luego, pero muy honda– en este desiderátum sadiano (que es, también, muy sibilinamente sádico). Al exhortar al «empleo de la fuerza contra los símbolos», Sade sabía que estaba incitando a destruir la propia naturaleza humana, puesto que el hombre –aun el más chabacano y utilitarista– es, antes que ninguna otra cosa, un «animal simbólico»: antes, desde luego, que el animal mecánico o económico que postula el materialismo, antes incluso –o siquiera al mismo tiempo– que el «animal político» que definió Aristóteles, porque la vocación sobrenatural inscrita en el alma humana sólo puede expresarse mediante símbolos. Devástense los símbolos –indicaba con acierto Sade– y el hombre prerrevolucionario habrá dejado de existir. En honor a la verdad, aquella devastación de los símbolos que postulaba Sade se había iniciado algunos siglos antes, con el protestantismo, que había vaciado de imágenes las iglesias, haciendo leña de santos y vírgenes y dejando tan sólo una cruz escueta, una pura geometría que invitaba más al libre (¡libérrimo!) examen que a la contrición del alma. Después vendrían las revoluciones, que continuaron destrozando los símbolos más arraigados y sustituyéndolos por sucedáneos chabacanos y alegóricos, generalmente señoras descamisadas y opulentas –doña Razón o doña Revolución o doña Opinión o cualquier otra doña que rimase con cojón– que siempre acababan enseñando un seno frutal, como una poma arrancada del árbol del Edén.

El progresismo o «religión del hombre» –coyunda voluptuosa entre las escurrajas del liberalismo y las escurrajas del marxismo–, menos destrozón y energúmeno que la Revolución, impondría luego una variante de esa fuerza contra los símbolos mucho más acaramelada y merengosa, envuelta en los ropajes de la «neutralidad», como corresponde a una época tan «pacífica y tolerante» como la nuestra; mas no por ello menos nociva. Agustín de Foxá ya lo advertía hace más de medio siglo: «Los nuevos símbolos son cursis y delicuescentes, de un humanitarismo débil y llorón: la Fiesta del Árbol, el Día del Niño y la Semana de Turismo (para hacer olvidar la Semana Santa), la de Bondad, el minuto de silencio (que es la cáscara vacía de la oración); el Soldado Desconocido, socialización del héroe y opuesto al admirable lema tradicionalista de que "Para Dios no hay ningún héroe anónimo"».

En esta aniquilación paulatina de los símbolos, los hijos de Sade siempre han profesado una especial –y lógica– inquina al calendario cristiano, que organiza el tiempo como un don espiritual venido del cielo. Primero los vástagos nacidos directamente del tronco revolucionario pretendieron imponer un calendario desquiciado, inspirado en el zodiaco griego, que bautizaba los meses con nombres meteorológicos y los salpimentaba de festividades que siempre eran ocasión para celebrar a una doña Cojoncia de las que citábamos más arriba. Fracasado aquel intento arbitrista, los hijos epigonales de la revolución, nacidos de sus escurrajas, se han resignado a seguir utilizando el calendario cristiano, pero disfrazándolo de tal modo que no lo reconociese ni siquiera la madre que lo parió (lo cual, dicho sea de paso, tampoco parece importarle demasiado a la madre, un poco distraída o contemporizadora). Y así, mientras la Iglesia reducía sus fiestas de precepto, las escurrajas revolucionarias se pusieron a urdir fiestas civiles, a cada cual más superferolítica y mamarracha, hasta tupir por completo el calendario; para finalmente, con la golosina de «liberalizar» los horarios, cepillarse también el domingo y, con él, la observancia ritual del descanso. Y, una vez banalizadas las fiestas auténticas por una caterva de fiestas mamarrachas, una vez aniquilado el domingo como día de descanso contemplativo –a imitación del Dios del Génesis, que también descansó, y no precisamente porque estuviese cansado, sino porque deseaba «contemplar» la obra nacida de sus manos– y suplantado por días de descanso puramente orgánico, una vez –en fin– convertidas las fiestas en un automatismo vacuo, desgajado del símbolo originario, ¿qué más da trasplantarlas de fecha, como Stalin trasplantaba de región poblaciones enteras? ¿Qué más da, incluso, instituir fiestas jubilares que celebren la nada, como esa fiesta absurda empotrada en mitad del calendario lectivo de la que hablábamos al principio?

Y lo que hemos dicho de las fiestas del calendario valdría para otros muchos símbolos que hasta hace poco vertebraron nuestra vida y hoy han sido reducidos a fosfatina, tras una soterrada pero incansable labor de violencia sadiana. Así, despojándolos de los símbolos que los habitaron durante siglos o milenios, se obtienen pueblos sordos y mudos ante todo su pasado, pueblos zombificados, vacíos de religiosidad, de poesía, de historia; o más exactamente, pueblos que han sustituido la historia de Herodoto por la historia natural de Plinio, dejando de ser pueblo para convertirse en hormiguero o manada (lo que antaño se denominaba «masa» y hogaño «ciudadanía»). Pero que nadie piense que los pueblos despojados de símbolos son desiertos calmos y monótonos; por el contrario, tarde o temprano terminan revelándose eriales escabrosos y acechados de precipicios: porque el alma de los pueblos tiene horror al vacío y los símbolos actúan como barreras que la protegen de ese vacío; y, despojados de sus símbolos, los pueblos se vuelven desalmados y primitivos, vuelven a hacerse fieras, vuelven a acudir, solícitos y rugientes, a la llamada de la selva.

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sábado, 15 de marzo de 2014

Au revoir les enfants, por Hernán Corral Talciani

Reproducimos la columna del Dr. Hernán Corral Talciani, publicada en InfoCatólica

Hernán Corral TalcianiNo pude dejar de rememorar aquella inolvidable película de Louis Malle y sus desgarradoras escenas en que los niños del internado francés gritan adiós a sus compañeros judíos que han sido descubiertos por la Gestapo, al enterarme de que el Parlamento belga había aprobado la eutanasia infantil. Es otra manera de despedir a niños cuya vida no es valorada, ahora con la excusa de que ellos mismos piden «libremente» su muerte.

Aclaremos que la ley no se refiere a la posibilidad de omitir o suspender medios extraordinarios que prolongarían artificialmente la vida de un menor. Esto procede conforme a todos los códigos deontológicos médicos. La reforma, en cambio, legaliza el homicidio directo del enfermo cuando se cumplen ciertos requisitos. El texto legal aclara que «acto de eutanasia» es el «realizado por un tercero que termina intencionalmente con la vida de una persona, a petición de esta última». Para aplicarse a niños se establece que deben encontrarse en una situación médica sin esperanza, padecer sufrimiento físico constante e insoportable que no puede ser aliviado y que ocasione la muerte a corto plazo. Se exige, sí, que sea un menor dotado de «capacidad de discernimiento». Para constatar esta capacidad, un psiquiatra o psicólogo debe examinarlo, explicándole el motivo de la consulta. El médico tratante, a su vez, debe hablar con los padres o representantes legales del menor y asegurarse de que presten también su consentimiento, antes de proceder al acto eutanásico.

No extraña que en la misma sociedad belga se produjera una encendida polémica sobre esta ampliación de la ley de eutanasia. Una carta de más de un centenar de pediatras trató de hacer ver a los parlamentarios que nunca habían conocido infantes que solicitaran morir, así como que las unidades de cuidados paliativos tenían toda la capacidad necesaria para suprimir o aliviar sustancialmente el dolor de los pacientes. También sorprende la incoherencia de la ley, de contemplar para efectos de pedir la muerte una «capacidad de discernimiento» respecto de una persona vulnerable, no solo por la edad y su dependencia respecto de los adultos, sino por la enfermedad terminal que padece.

Uno podría pensar que, si se aplicaran estrictamente y de buena fe los requisitos de la nueva ley, la eutanasia de un niño no podría practicarse. Pero si esto fuera correcto, la ley resultaría ser aún más peligrosa, porque invitaría a saltarse las exigencias y a relajar los requerimientos, pues el mensaje que ella pretende entregar a la comunidad es que un niño con una enfermedad grave posee una vida menos valiosa y puede ser desechada por inútil. Una muestra de lo que el Papa Francisco ha llamado la «cultura del descarte».

Lo que produce estupor es que se ponga sobre los hombros del mismo niño la decisión de poner fin a su existencia. Si esto ya es terrible cuando se trata de un anciano, es todavía más cruel cuando involucra a un infante. Todo el sistema legal y sanitario susurrará al oído del niño enfermo que quizás está siendo egoísta y obstinado al hacer sufrir a sus padres y familiares, al obligarlos a incurrir en cuantiosos gastos, todo por su persistencia en querer vivir, cuando bastaría con decir que sus dolores le resultan insoportables: «Sé un poco más generoso y ayúdanos a no tener que hacernos cargo de ti…». Si esto no es una tortura, está muy cerca de serlo.

Y no hablemos del peso agobiante que se hace recaer en los padres que deberán aprobar o rechazar la voluntad del hijo de que sus propios médicos le quiten la vida.

Cuando el Parlamento belga aprobó una ley de aborto, el rey Balduino se negó a firmarla, y llegó incluso a la abdicación para evitarlo. Organizaciones civiles remitieron miles de firmas al actual monarca para pedirle una actitud parecida, pero el lunes 3 de marzo el rey Felipe sancionó esta nueva forma de eutanasia, que en vez de aliviar el dolor de los niños enfermos, prefiere decirles adiós.

Hernán Corral Talciani

Tomado de Viva Chile. Publicado originalmente en El Mercurio.

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Carta pastoral de los Obispos del Ecuador sobre Laicidad y Libertad Religiosa

Carta pastoral de los Obispos del Ecuador

 

LAICIDAD Y LIBERTAD RELIGIOSA
Amistad y colaboración

A los fieles católicos del Ecuador, a las autoridades públicas y a todos los ciudadanos de buena voluntad.

Introducción

La Iglesia Católica y la convivencia social y política

La Iglesia Católica, que “es en Cristo signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano”[1], consciente que en el mundo crece cada vez más el intercambio entre las personas “y que las relaciones entre los diferentes pueblos aumentan”, reafirma el sentido de su misión propia, que comprende el “fomento de la unidad y de la caridad entre todos”. Este compromiso se fundamenta en la convicción de que “todos los pueblos forman una única comunidad y tienen un mismo origen, así como un único fin último, que es Dios”, de donde surge espontáneamente el deseo de contribuir en todo lo que “conduzca a la mutua solidaridad”[2].

Estas expresiones del Concilio Vaticano II, utilizadas para destacar la importancia del diálogo y de la justa valoración de las religiones no cristianas, son también muy válidas para expresar las actitudes y motivaciones de la Iglesia Católica en el contexto actual de la sociedad ecuatoriana.

En nuestro país asistimos –dentro del más amplio fenómeno planetario de globalización– a momentos de especial interés por la diversidad de mentalidades, a un intercambio de conocimientos y a la valoración de las diferentes culturas.

En este contexto histórico, la Iglesia católica[3] en el Ecuador, a través de sus Obispos, quiere ratificar su sincero deseo –inspirado en el Evangelio– de ofrecer su aporte para que toda esta nueva sensibilidad se encauce hacia una convivencia civil y política cada vez más sana.

Con tal propósito, además de renovar nuestro compromiso de servir a la sincera fraternidad entre los ciudadanos, a través de las actividades pastorales ordinarias, queremos compartir algunos conceptos sobre la laicidad, el Estado laico y la libertad religiosa. Su adecuado planteamiento reviste no poca importancia y actualidad para una mejor convivencia que todos los ciudadanos deseamos, ya sea como fieles católicos, creyentes de diferentes confesiones o no creyentes.

La convivencia social y política se basa en una sincera amistad civil

Una convivencia social y política justa y libre se desarrolla con solidez “si se basa en la amistad civil y en la fraternidad”[4]. No se trata de establecer acuerdos “neutros” y formalidades impersonales, sino de construir sobre vínculos humanos reales y la valoración positiva de las personas en sus diferentes dimensiones.

Para ello, en cualquier sociedad –también para la ecuatoriana–, es imprescindible incluir, entre los niveles de la convivencia social y del aprecio público, las dimensiones inseparables de la persona individual y de los grupos humanos, como la religiosa en sus distintos aspectos y manifestaciones. Si se la marginara, en la práctica, se estaría negando que pueda aportar algo positivo para la construcción de la convivencia social y política y, también, se daría a entender que no es digna de estar presente o “visible” en los ámbitos importantes de la sociedad. Un mensaje como este no favorece, ciertamente, el fortalecimiento sincero y amistoso de los vínculos sociales, ni el verdadero aprecio.

Con estas reflexiones, los Obispos del Ecuador no pretendemos defender intereses particulares, aunque estos pudieran ser legítimos. Lo que queremos, por fidelidad al Evangelio, es servir al bien integral de las personas, cuya naturaleza comprende inseparablemente “espíritu, alma y cuerpo” (cf. 1 Tesalonicenses 5, 23), como al bien común de la sociedad, que es garantía del bien personal, familiar y asociativo[5]. El sentido y el espíritu de nuestra Carta, por lo mismo, van más allá de cuestiones circunstanciales, –sean políticas, jurídicas o administrativas– y tratan cuestiones más de fondo.

  1. Laicidad y Estado laico

Superar viejos esquemas ideológicos

Es frecuente la confusión entre laicidad y “laicismo”. El “laicismo” busca la “total separación entre el Estado y la Iglesia, sin que ésta tenga título alguno para intervenir sobre temas relativos a la vida y al comportamiento de los ciudadanos”. Además, pretende reducir la vida religiosa de los ciudadanos a la sola esfera privada, sin ninguna manifestación social y pública[6]. Así piensan aún muchos; incluso llegan a presentar esta concepción como una conquista dentro del reconocimiento y la tutela de los derechos humanos.

Este planteamiento “laicista” proviene de una visión “arreligiosa” y “reductiva” de la vida y del pensamiento, heredera de circunstancias conflictivas del pasado, que definitivamente deben quedar atrás.

El tema de la “laicidad” no puede seguir considerándose, como era frecuente en el siglo XIX, en términos de “relaciones de poder” entre instituciones (Iglesia-Estado). Las circunstancias históricas y las sociedades han cambiado. El día de hoy, a motivo del pluralismo cultural y de los intensos intercambios, es necesario proteger y favorecer positivamente la expresión de todas las riquezas auténticamente humanas.

El Papa Francisco señala que “ya no se puede decir que la religión debe recluirse en el ámbito privado y que está sólo para preparar las almas para el cielo”[7]. No es legítimo entonces “relegar la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional”, sin que los creyentes puedan preocuparse por la salud de las instituciones de la sociedad civil, u opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos[8].

En este sentido, destacamos como muy positivo que nuestra Constitución política señaleel derecho a practicar, conservar, cambiar, profesar en público o en privado, su religión o sus creencias, y a difundirlas individual o colectivamente, con las restricciones que impone el respeto a los derechos”; como también que “el Estado protegerá la práctica religiosa voluntaria, así como la expresión de quienes no profesan religión alguna, y favorecerá un ambiente de pluralidad y tolerancia[9].

No se habla de “permitir” o “tolerar” puramente en el ámbito privado, sino que se reconoce a la expresión y propuesta religiosa –sea esta individual o colectiva, pública o privada– como un “derecho” que el Estado “garantiza” y “protege” y, además, que “favorece” un ambiente propicio para el ejercicio de este derecho. Sería muy positivo sacar todas las implicaciones y consecuencias sociales, culturales, educativas y tributarias de este derecho constitucional, tanto respecto de la legislación secundaria, como en relación con las actitudes personales de funcionarios públicos y de los ciudadanos.

Nos satisface el claro reconocimiento constitucional de este “derecho de libertad”. Su tenor responde en gran medida a lo que el Concilio Vaticano II había propuesto, en su documento sobre la libertad religiosa, como deber y responsabilidad propia del poder público: “es esencialmente obligación de todo poder civil proteger y promover los derechos inviolables del hombre, debe asumir con eficacia, mediante leyes justas y otros mecanismos adecuados, la tutela de la libertad religiosa de todos los ciudadanos y crear condiciones propicias para fomentar la vida religiosa, para que los ciudadanos puedan realmente ejercer sus derechos y cumplir las obligaciones de su religión”[10].

El mismo documento conciliar subraya la importancia de traducir estos principios generales en derechos y garantías concretas, como “el derecho de los padres a elegir con verdadera libertad las escuelas u otros medios de educación, sin imponerles ni directa ni indirectamente cargas injustas por esta libertad de elección”, la garantía de que no se obligará “a los hijos a asistir a lecciones escolares que no corresponden a la persuasión religiosa de los padres”, ni que se les impondrá “un sistema único de educación del que excluya totalmente la formación religiosa”[11].

Con un concepto positivo de laicidad, en cuanto principio que garantiza y favorece toda expresión y contribución religiosa legítima, se supera la concepción negativa que propicia la ausencia de lo religioso en el mayor número posible de espacios de la sociedad, a no ser que estos fueran estrictamente privados.

Hacia un concepto positivo de laicidad y de Estado laico

Un concepto verdaderamente positivo y libre de presupuestos ideológicos sobre la laicidad y el Estado laico es indispensable para dejar de entender a la religión de manera reductiva, como si fuera solo un mero sentimiento que se limita al ámbito de lo íntimo. Ninguna religión histórica ha tenido tales características. La más elemental constatación muestra que todas las religiones han influido en los diferentes ámbitos de la vida humana: personales, familiares y comunitarios. Sin esta “nota peculiar” no se da religión alguna.

Estos hechos son avalados por las ciencias de las religiones. Lo cual es perfectamente lógico, ya que lo propio de la religión es ofrecer un camino de búsqueda y ser un intento de respuesta a los interrogantes más amplios y abarcantes de la existencia humana[12]. Circunscribir, por ello, la dimensión religiosa al ámbito exclusivamente privado e íntimo, excluyéndola de lo familiar, lo social, lo educativo y lo cultural no puede ser fruto más que de una construcción ideológica y ficticia.

Un Estado civilizado y una sociedad madura, por lo tanto, deben respetar, servir y promocionar a las personas y a los grupos humanos tal como son, con sus características e instancias legítimas, sin temores injustificados. Sería inconcebible, comentaba Benedicto XVI, que los creyentes “tengan que suprimir una parte de sí mismos – su fe – para ser ciudadanos activos”[13].

La “laicidad”, en este sentido, no significa exclusión de lo religioso del ámbito público, cultural o social, en general. Se trata tan sólo de la distinción entre la esfera política y la esfera religiosa; distinción que es “un valor adquirido y reconocido por la Iglesia y pertenece al patrimonio de civilización alcanzado”[14].

La Encíclica Deus Caritas est también afirma que “es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinción entre ‘lo que es del César’ y ‘lo que es de Dios’ (cf. Mateo 22, 21), esto es, entre Estado e Iglesia o, como dice el Concilio Vaticano II, el reconocimiento de la autonomía de las realidades temporales”[15].

Desde una exacta concepción, igualmente, Estado laico no significa Estado “arreligioso” o, peor, antirreligioso, sino tan sólo “aconfesional”, es decir, que no profesa ninguna confesión religiosa determinada. Por este motivo, “el Estado no puede imponer la religión, pero sí tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones; y la Iglesia, como expresión social de la fe cristiana, por su parte, tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar”[16].

Un principio sano y positivo de laicidad, por consiguiente, implica el respeto de cualquier confesión religiosa por parte del Estado, el cual debe asegurar el libre ejercicio de las actividades celebrativas, espirituales, culturales, familiares, caritativas y educativas de las comunidades de creyentes. En una sociedad pluralista, hacia la que nos encaminamos cada vez más, esta laicidad positiva está llamada a ser “un lugar de comunicación entre las diversas tradiciones espirituales y la nación”[17].

Derecho de los creyentes a la participación social y política

Si la religión no puede ser limitada exclusivamente a su dimensión espiritual y cultual, las implicaciones sociales y culturales, con sus necesarias consecuencias éticas, así como las distintas propuestas políticas de los creyentes, tienen pleno derecho a que se les reconozca su legítima presencia en el ámbito público, sin que la inspiración religiosa de sus planteamientos –en mayor o menor medida que los tuvieren– les reste valor alguno frente a los demás[18].

La verdadera laicidad debe “tener en la debida consideración la dimensión pública de la religión y, por tanto, la posibilidad de que los creyentes contribuyan a la construcción del orden social”[19]. Por consiguiente, quienes, “en nombre del respeto de la conciencia individual, pretenden ver en el deber moral de los cristianos de ser coherentes con la propia conciencia un motivo para descalificarlos políticamente, negándoles la legitimidad de actuar en política de acuerdo con las propias convicciones acerca del bien común, están cayendo simplemente en un laicismo intolerante”, lo cual no favorece “el futuro de ningún proyecto de sociedad ni la concordia entre los pueblos”[20].

El campo de la política no tiene por qué ser un espacio religiosamente “neutro”. ¿Por qué debería serlo? La política es el espacio propicio para el encuentro respetuoso y el diálogo abierto entre las diferentes visiones de la sociedad, – también las inspiradas en lo religioso– condicionado exclusivamente por el sincero deseo de todos los actores de servir al bien común. Por esta razón “los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la “política”, entendida como la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común[21].

Los pastores, ha recordado el Papa Francisco, “también tienen derecho a emitir opiniones sobre todo aquello que afecte a la vida de las personas, ya que la tarea evangelizadora implica y exige una promoción integral del ser humano”; pues “todos los cristianos, también los Pastores, están llamados a preocuparse por la construcción de un mundo mejor”[22].

La responsabilidad de los pastores se refiere a la política en cuanto búsqueda del bien común en sentido amplio, propia de todos los ciudadanos y de las instituciones sociales. Este compromiso no puede entenderse como una injerencia indebida en el ámbito político, de la gestión estatal o de las luchas partidistas, por parte de las autoridades religiosas.

La misión de los pastores y la de los laicos, por lo que hemos afirmado, son muy diferentes. Mientras la primera se circunscribe al campo de los principios, los juicios de valor y las actitudes generales; la segunda implica entrar ya, en primera persona, en las circunstancias e intereses de las luchas partidistas y de la gestión de la cosa pública.

Desde esta óptica, es muy saludable el compromiso asumido por la Santa Sede, en el Modus vivendi firmado con el Ecuador, de renovar “sus órdenes precisas al clero ecuatoriano a fin de que se mantenga fuera de los partidos y sea extraño a sus competiciones políticas” (art. 4), y que es un compromiso que se deriva de la misma ley canónica (cf. Código de Derecho Canónico, c. 285 § 3). Esto, sin embargo, no afecta para nada “la plena libertad para predicar, exponer y defender la doctrina y moral católica”, que el mismo Estado ecuatoriano reconoce a la Iglesia en este acuerdo internacional[23]

  1. Libertad religiosa

La Iglesia Católica proclama la libertad religiosa

La Iglesia Católica, “fundada en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la Palabra revelada de Dios y por la misma razón natural”, considera que toda persona humana tiene derecho a la libertad religiosa[24].

La libertad religiosa, como lo ha expresado el Concilio Vaticano II, consiste “en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de personas particulares como de grupos sociales y de cualquier poder humano, de modo que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida actuar conforme a ella en privado o en público, solo o asociado con otros”[25].

La libertad religiosa es indispensable para garantizar un Estado de Derecho

La libertad religiosa no es un “derecho más” entre otros; menos aún, una “concesión” del Estado a grupos particulares de una sociedad. Es la base más firme donde los derechos humanos se fundamentan de manera sólida.

La libertad religiosa garantiza, protege y potencia la apertura del ser humano hacia Dios, que, al ser buscado como Verdad plena y sumo Bien, muestra, de una manera especial, el valor superior de la persona humana y su dignidad inviolable. Restringir y limitar lo que da tanto sentido a la vida e indica la grandeza y profundidad del alma humana, sería claramente imponer una visión reductiva de la persona.

En efecto, ¿en virtud de qué valor “superior” se podría justificar que se coarte aquello que ha otorgado la mayor dignidad posible a las personas, como es su vinculación con el mismo Dios? Si existen “derechos humanos” reconocidos como inviolables, es porque tenemos conciencia de que existe algo “especial” en las personas, que les da un valor que nunca se pierde y se debe respetar siempre.

La religión, en sus diversas expresiones históricas, de hecho, ha sido la que mejor destaca y preserva esta conciencia de la “grandeza” de la persona. Entre nosotros, concretamente, ha contribuido de forma decisiva a la formación de la nacionalidad. Por ello, todo intento por limitar la dimensión y la práctica religiosa de las personas, –o subordinarlas a cuestiones cambiantes– implica una disminución de la conciencia de su valor y dignidad. Si esto sucediera, se abre la puerta a irrespetar, por motivos cada vez más secundarios, los derechos más fundamentales. En cambio, “cuando se reconoce la libertad religiosa la dignidad de su persona se respeta en su raíz”. El grado de libertad religiosa es un buen indicador “para verificar el respeto de todos los demás derechos humanos”[26].

El llamado Pacto internacional de derechos civiles y políticos, que firmaron los Estados miembros de las Naciones Unidas en 1966, también reconoce que “la libertad de manifestar la propia religión o las propias creencias estará sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o moral públicos, o los derechos y libertades fundamentales de los demás” (art. 18 § 3)[27], sin otro tipo de restricciones.

La libertad religiosa, por consiguiente, no es patrimonio exclusivo de los creyentes, sino de toda la familia de los pueblos de la tierra. Es una auténtica conquista de progreso político y jurídico, y un elemento actualmente imprescindible para un verdadero Estado de Derecho.

La libertad religiosa exige garantías públicas

La libertad religiosa no se limita a la mera convivencia de ciudadanos que practican privadamente su religión, al solo ejercicio libre del culto, ni se agota en la simple dimensión individual. La libertad religiosa se concreta también en la propia familia -constituida en la unión entre un hombre y una mujer, generadora de vida-, en la comunidad y en la sociedad, por la propia naturaleza relacional de las personas y la dimensión social de toda religión.

Los creyentes, en tal virtud, deben contar con la garantía de poder manifestar públicamente su religión, en los diferentes espacios de la sociedad, de dar testimonio de lo que creen y de proponerlo a los demás y, por supuesto, de aportar a la consecución del bien común y del recto orden familiar, social, de acuerdo con los principios inspirados o derivados de su fe.

La fe cristiana propone un modo integral de vida. No es posible entonces pretender que los creyentes tengan dos vidas paralelas; por una parte, la vida “espiritual”, con sus valores y exigencias; y, por otra, la vida “secular” de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, del servicio público, del compromiso político y de la cultura. “Vivir y actuar políticamente en conformidad con la propia conciencia no es un acomodarse a posiciones extrañas al compromiso político o una forma de confesionalidad, sino expresión de la aportación de los cristianos para que, a través de la política, se instaure un orden social más justo y coherente con la dignidad de la persona humana”[28].

El Estado y los diferentes miembros de la sociedad, en consecuencia, no sólo deben “tolerar” la expresión pública de las propuestas sociales inspiradas en la fe, sino proteger y promoverla. Es así cómo se fortalece el respeto de la conciencia y la igualdad de los ciudadanos y el reconocimiento de todos los aspectos de la dimensión religiosa.

El Estado laico, de esta forma, está llamado a servir a los ciudadanos y a la sociedad de acuerdo con las características propias de ésta, ya sean culturales, económicas, lingüísticas o religiosas. El Estado, precisamente por ser “Laico”, no debe poner a sus ciudadanos, cuando estos recurren a él o deban recibir sus servicios, condiciones religiosas excluyentes, que no hagan justicia a su idiosincrasia o que desconozcan en la práctica la innegable dimensión social de la religión.

El Estado laico, en consonancia con lo anterior, debe también destinar parte de los recursos que administra, –que en último término pertenecen a todos los ciudadanos– para facilitar que los hijos reciban la educación religiosa y moral de acuerdo con las convicciones de las familias, sin que éstas deban asumir ulteriores cargas. Igualmente, debe hacer accesible la atención espiritual de los creyentes en situaciones y lugares particularmente sensibles a lo religioso (hospitales, cárceles), ayudar a las misiones católicas para sostener sus servicios de educación y salud, apoyar la asistencia espiritual de las fuerzas del orden, entre otras.

Conclusión

La laicidad del Estado está llamada a reconocer, valorar y garantizar la presencia de la fe cristiana y de las otras confesiones religiosas en el ámbito familiar, social y cultural. Esta visión positiva de laicidad no excluye, por lo tanto, las expresiones religiosas de los espacios públicos, como una opción para favorecer una eventual “neutralidad” religiosa estatal.

La laicidad, en este sentido positivo, debe ser asumida como un valor de suma importancia en las familias, en los centros educativos, en las instancias públicas, en las iglesias, en los medios de comunicación y en otros ámbitos, en aras de la amistad civil y de la colaboración respetuosa entre todos, tan necesarias para la construcción de un mundo mejor.

La libertad religiosa es un derecho inviolable e irrenunciable del ser humano; un derecho que redunda en una mayor valoración de la persona, en cuanto reconoce como lícitas, buenas y dignas de ser compartidas las visiones religiosas, que esencialmente implican un significado profundo y trascendente de la vida.

El Estado laico tiene el deber de proteger, garantizar y promover la laicidad y la libertad religiosa, como instrumentos para fortalecer la democracia y la misma sociedad, debido a que estas favorecen una mayor participación de la ciudadanía y ayudan a superar prejuicios ideológicos e injustificadas limitaciones al interior de la sociedad, en un ambiente de mutua amistad y colaboración.

Quito, 13 de marzo de 2014


[1] Constitución dogmática Lumen gentium, n. 1.

[2] Cf. Declaración Nostra Aetate, n. 1.

[3] La “Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él” (Lumen gentium, n. 8).

[4] Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, n. 390.

[5] Cf. ibid., n. 61.

[6] Cf. S. S. Benedicto XVI, Discurso a los participantes del 56º Congreso Nacional de la Unión de Juristas Católicos Italianos (9 de diciembre de 2006). En este mismo sentido el Cardenal Bertone afirma que “es necesario distinguir el laicismo como privatización de lo religioso y exclusión de la vida pública, de la laicidad, que supone la necesaria separación entre la Iglesia y el Estado, asumiendo lo religioso como parte de la esfera social” (L’Osservatore Romano 18 de julio de 2008).

[7] Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, n. 182.

[8] Cf. Ibid., n.183.

[9] Art. 66 § 8.

[10] Declaración Dignitatis humanae, n. 6).

[11] Ibid., n. 5.

[12] “La Religión no es un problema que los legisladores deban solucionar, sino una contribución vital al debate nacional” (S. S. Benedicto XVI, Discurso al Parlamento Británico, 17 de septiembre de 2010).

[13] S. S. Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea General de la ONU (18 de abril de 2008).

[14] Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, n. 6 (24 noviembre de 2002).

[15] N. 28 a; “A los laicos corresponde, por propia vocación, tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios. Viven en el siglo, es decir, en todos y cada uno de los deberes y ocupaciones del mundo, y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las que su existencia está como entretejida” (Lumen gentium, 31).

[16] S. S. Benedicto XVI, Carta encíclica Deus Caritas est, n. 28.a (2005).

[17] Beato Juan Pablo II, Discurso al Cuerpo Diplomático (12 de enero de 2004).

[18] Cf. Documento de Aparecida, n. 504.

[19] S. S. Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea General de la ONU (18 de abril de 2008).

[20] Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, n. 6.

[21] Beato Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Christifideles laici, n. 42 (1988).

[22] Exhortación Evangelii Gaudium, nn. 182-183.

[23] Cf. Convención adicional, art. 1.

[24] Cf. Declaración Dignitatis humanae, n. 2.

[25] Ibid.

[26] S. S. Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada mundial de la paz 2011, n. 5.

[27] Resolución 2200 A (XXI) de la Asamblea General del 16 de diciembre de 1966.

[28] Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, n. 6.

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