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domingo, 14 de diciembre de 2014

FIRMA: Senadores, no a la legalización de la marihuana

La Plenaria del Senado se encuentra citada este lunes para votar el Proyecto de Ley 80 de 2014 Senado con el que se pretende autorizar al gobierno para reglamentar el “uso terapéutico” de la marihuana. Como advertimos en su momento, el proyecto no reglamenta la disposición constitucional, sino que pone en manos del gobierno la facultad de reglamentar, permitiendo que este tome cualquier decisión por vía de decreto.

Ya hemos señalado hasta la saciedad, que el verdadero autor del proyecto no es otro que el gobierno nacional, quien está utilizando toda la maquinaria para impulsarlo, empezando por el mismo Ministro de Salud Alejandro Gaviria, que ya era un entusiasta de la legalización de las drogas cuando era decano en la Universidad de los Andes. También está siendo apoyado por la Fundación Buen Gobierno, el motor de la reelección del presidente Santos, en cabeza de César Gaviria, cuya militancia a favor de la legalización de las drogas viene de aquella Comisión Global sobre Política de Drogas junto con el brasilero Fernando Cardoso y el mexicano Ernesto Zedillo, financiada por la fundación Open Society de George Soros.

George Soros, un húngaro radicado en Estados Unidos que se ha hecho multimillonario gracias a la especulación financiera, es quien ha financiado la gran mayoría de iniciativas alrededor del globo para la legalización de la marihuana. En Colombia patrocina ONGs como DeJusticia y la abortista Women’s Link Worldwide de Mónica Roa y medios como La Silla Vacía, desde donde financia campañas a favor de la legalización de las drogas y del aborto. Es públicamente conocido que en Uruguay, Soros puso 60 mil dólares para financiar el proyecto del presidente Mújica de legalizar la marihuana. Por eso, no resulta extraño que el pasado 23 de septiembre el presidente Juan Manuel Santos se haya reunido con él en la sede de la ONU.

El proyecto toma como excusa una disposición del artículo 49 de la Constitución Política, producto del Acto Legislativo 02  de 2009 en el cual quedó establecido que

El porte y el consumo de sustancias estupefacientes o sicotrópicas está prohibido, salvo prescripción médica.

Claramente en la Constitución aparece como una excepción, pero ahora el proyecto de Galán intenta invertir esto y, con la excusa del “uso terapéutico” del cannabis, subvertir la prohibición expresa del porte y consumo de drogas. Su objetivo es la legalización plena de las drogas, no sólo la marihuana, y aunque esto lo nieguen en otros escenarios, se han puesto en evidencia, por ejemplo, cuando Roy Barreras ofreció a sus compañeros de comisión “té de coca” para defender el proyecto, o cuando Galán defendió la legalización como forma de combatir el narcotráfico, que en nuestro país se mueve más con cocaína que con marihuana. También es explícita la intención de los proponentes cuando el proyecto despenaliza la plantación, fabricación, trafico o porte de marihuana, con la excusa del “uso medicinal”.

“Esto estaría sujeto a la reglamentación del proyecto y normatividad que expida el Invima, las autoridades sanitarias, el Ministerio de Justicia y de Salud, que liderarán una mesa intersectorial, en donde quedarían consignados los detalles de en qué condiciones se autorizan esos cultivos, pero no se perseguirían penalmente, eliminaríamos el tipo penal que hoy está”, dijo el senador Galán.

¿Hay realmente ese vacío jurídico que el senador Galán dice estar resolviendo? No, en absoluto. El acto legislativo 02 de 2009 no necesita reglamentación ninguna, pues es suficientemente explícito en señalar que no se persiguen penalmente las sustancias que son usadas bajo prescripción médica. Esta salvedad fue establecida por el Congreso para reconocer el hecho de que algunos medicamentos son utilizados como estupefaciente recreativo, y que no podía privarse de él a quienes los necesitaran para tratar sus enfermedades.

Sin embargo, es evidente que ningún médico prescribiría marihuana a sus pacientes, pues a pesar de la especulación sobre los efectos positivos que la droga pueda tener como paliativo, también está documentado el daño que el THC provoca en el cerebro de quien lo consume regularmente. Daños que el Ministro de Salud ha querido pasar por alto, afirmando irresponsablemente que “la marihuana es menos dañina que el alcohol o el tabaco”, con lo cual podemos ver borrados de un plumazo todos los esfuerzos hechos en materia de prevención del consumo de drogas entre adolescentes.

Firma ahora, y expresa a los senadores tu oposición a que se abra la puerta a la legalización de las drogas en el país con la excusa del “uso terapéutico” de la marihuana.

Honorables Senadores,

Este lunes tendrán la responsabilidad de examinar la propuesta de legalización de la marihuana. Supuestamente se trata de cubrir un vacío jurídico para los casos de uso medicinal. Pero tal vacío no existe. El acto legislativo 02 de 2009 es suficientemente explícito: "El porte y el consumo de sustancias estupefacientes o sicotrópicas está prohibido, salvo prescripción médica".

Si de verdad se pretende legalizar su discutible uso medicinal bastaría con la que las autoridades sanitarias lo aprobaran como se hace con cualquier medicamento: con control facultativo, bajo prescripción médica. 

Sin embargo, es evidente que ningún médico prescribiría marihuana a sus pacientes, pues a pesar de la especulación sobre los efectos positivos que la droga pueda tener como paliativo, también está documentado el daño que el THC provoca en el cerebro de quien lo consume regularmente. Así, la marihuana crea adicción en el 9% de los consumidores; pero la proporción sube al 17% si se empezó de joven (y al 50% si se toma a diario). Los que la consumen con frecuencia en su juventud experimentan un descenso del coeficiente intelectual, que se mantiene en la edad adulta aun cuando ya hayan dejado la droga. (Meier, MH., Caspi, A. y otros: 2012) (Volkow, N., Baler, R. y otros: 2014)

No existe absolutamente ningún estudio que evalúe el supuesto beneficio ocasionado por los diferentes componentes activos del cannabis frente a grupos de control para descartar el efecto placebo, y tampoco se ha evaluado la proporción costo-beneficio entre los daños ocasionados por el THC, frente a los beneficios terapéuticos estimados.

Los laboratorios de legalización de la marihuana “medicinal” como California o Colorado, son presentados a menudo por sus promotores como éxitos ejemplares, pero la experiencia indica una realidad muy distinta. Mark Kleiman experto estadounidense en la lucha contra las drogas, reconoce que con la legalización de la Marihuana “terapéutica” en California su consumo recreativo se disparó. “En Venice Beach, en California, encontrabas hombres con batas blancas y estetoscopios caminando por ahí y ofreciendo darte una prescripción”, dice Kleiman. (NPR, 13/09/2013) Un simple debilitamiento puede servir como excusa para conseguir una prescripción de marihuana, y a la vez, con la fachada del “uso científico” se están fabricando productos con una concentración de THC mucho mayor que la marihuana convencional. Además, la experiencia de ambos Estados confirma que la legalización “medicinal” de la marihuana es sólo un caballo de Troya para su liberalización recreativa.

Todos estos daños, el Ministro de Salud ha querido pasarlos por alto, afirmando irresponsablemente que “la marihuana es menos dañina que el alcohol o el tabaco”, con lo cual podemos ver borrados de un plumazo todos los esfuerzos hechos en materia de prevención del consumo de drogas entre adolescentes. En Estados Unidos, una encuesta encargada por el Instituto Nacional sobre Drogas (NIDA), dependiente del gobierno federal, descubrió el año pasado que el 60% de los alumnos de último curso de secundaria (17-18 años) creen que la marihuana no es dañina, y por tal razón se venía presentando un aumento en su consumo.

¿Existe la necesidad de legalizar el uso de cannabinoides como medicamento? El propio Jefe del Departamento de Salud Pública, Larry Wolk, reconoce en una entrevista para JAMA que en muchos casos no hay justificación médica para recomendar el cannabis en cuadros clínicos para los que ya existen analgésicos de eficacia probada: “Tiene que ver con las preferencias del paciente”. Además, normalmente no es el médico quien prescribe la dosis de marihuana, sino que el paciente la pide y al facultativo la autoriza o no. En la práctica –como también reconoce Wolk–, se ha dado una gran permisividad por parte de los médicos.

Pero da la sensación de que lo se pretende es otra cosa, quizás la generación de un nuevo mercado legalizado, que ha sido la pretensión histórica del financiero George Soros. Quizás una salida legal al narcotráfico de las FARC. En todo caso, objetivos inaceptables.

Por todas estas razones queremos manifestar nuestro rechazo al Proyecto de Ley 80 de 2014 Senado "Por medio de la cual se reglamenta el Acto legislativo 2 de 2009", por cuanto contradice el espíritu de la norma constitucional y pretende valerse de una salvedad para subvertir el sentido del artículo 49 de la Constitución Política de Colombia, así es que solicitamos de ustedes, Senadores de la República el ARCHIVO del proyecto de Ley

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