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jueves, 29 de octubre de 2015

Clericalismo, Ralliement y la intromisión en el ámbito de lo prudencial, por Jorge Soley Climent

Reproducimos el artículo de Jorge Soley Climent, publicado originalmente en su blog en InfoCatólica.

En el último número de la revista Verbo, como siempre muy rico y sugerente, Bernard Dumont reflexiona sobre la Doctrina Social de la Iglesia. Entre sus muchas y sugerentes apreciaciones, me ha llamado la atención lo que señala sobre la intromisión indebida del clero en ámbitos propios de las decisiones prudenciales de la autoridad civil, un fenómeno que lejos de pertenecer a un pasado muy lejano es cada vez más común y que incluso me atrevería a decir que goza de una preocupante salud. Estamos acostumbrados a denunciar lo contrario, las reiteradas intromisiones del poder político en la esfera de autoridad de la Iglesia, pero esta otra intromisión inversa, aunque no provoque habitualmente la protesta de los católicos, también existe. Intromisión clerical que es compatible con una condena formal del clericalismo e incluso con reiteradas apelaciones a la “hora de los laicos”. Así, la denuncia externa del clericalismo convive con un clericalismo real cada vez más expansivo.

Escribe Dumont que “la Iglesia fue la mejor custodia de las verdades que los que tienen competencia en las diferentes esferas temporales deben respetar como principios para guiar sus opciones prudenciales”, sin olvidar que “la decisión prudencial de los gobernantes escapa como tal de la competencia directa de la jerarquía eclesiástica, lo que no impidió en la práctica ciertos abusos”. Un ejemplo ilustrativo y bien conocido, que cita Dumont, es la consigna del Ralliement en 1892 , lanzada por el cardenal Lavigerie en los siguientes términos:

Cuando la voluntad de un pueblo se ha afirmado netamente y la forma de gobierno no tienen nada de contrario, como lo ha proclamado recientemente León XIII, a los principios que pueden dar vida a las naciones cristianas y civilizadas, cuando es necesario, para apartar a nuestro país de los abismo que lo amenazan, la adhesión sin reservas a esta forma de gobierno, llega el momento de sacrificar todo lo que la conciencia y el honor permite, ordenando a todos a sacrificarse por el amor a la patria”.

El texto, ya no se le escapa a nadie, está trufado de trampas y falacias: las voluntades populares son volubles e imprecisas, las afirmaciones del Papa se refieren a las formas de gobierno en términos generales, se da por hecho que la adhesión sin reservas es necesaria y se define implícitamente aquello que la conciencia de los franceses debe dictar. Todo, ahora lo podemos afirmar, con resultados poco alentadores: a los pocos años esa “forma de gobierno compatible con la vida cristiana y civilizada”, superados sus momentos de zozobra gracias al apoyo de los católicos, desataría una ola de laicismo y persecución que llevaría a la expulsión de órdenes religiosas, el expolio de los bienes de la Iglesia y a la condena por parte de san Pío X. En definitiva, esa intromisión en el terreno de lo temporal prudencial, que partía de la incomprensión de la naturaleza del régimen republicano francés, que no era una forma de gobierno neutra, sino profundamente cargada de un contenido laicista y anticristiano, confirma por otra parte el pésimo olfato que suele distinguir al clericalismo. Acaba este pasaje Bernard Dumont señalando la moderna “multiplicación hasta el ridículo de intervenciones intempestivas supuestamente proféticas, a propósito de todo y de nada”. Ejemplos actuales, algunos tristemente cercanos, no nos faltan.

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martes, 27 de octubre de 2015

94% de los padres sinodales votó a favor de socavar los derechos parentales, denuncia Voice of the Family

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La Relazione Finale socava la enseñanza de la Iglesia sobre los derechos y deberes de los padres como los primeros educadores de sus hijos.

257 padres sinodales votaron el sábado para aprobar un párrafo en la Relazione Finale del Sínodo Ordinario de la Familia, el cual puede ser usado para oponerse al derecho de los padres a elegir ser los únicos educadores de sus hijos en materia de sexualidad.

La declaración, en el párrafo 58 del documento, reza:

“La familia, sin dejar de ser el espacio pedagógico primario (cf. Gravissimum Educationis, 3), no puede ser el único lugar para la enseñanza de la sexualidad.”

Esto socava la enseñanza de la Iglesia Católica, la cual dice, que la familia puede ser el único lugar para la enseñanza de la sexualidad, si es lo que los padres escogen para sus hijos.

En la Familiaris Consortio el Papa Juan Pablo II enseñó:

“La educación sexual, derecho y deber fundamental de los padres, debe realizarse siempre bajo su dirección solícita, tanto en casa como en los centros educativos elegidos y controlados por ellos. En este sentido la Iglesia reafirma la ley de la subsidiaridad, que la escuela tiene que observar cuando coopera en la educación sexual, situándose en el espíritu mismo que anima a los padres.” (No. 37)

En otras palabras, los padres pueden escoger educar a sus hijos en materia de sexualidad enteramente en cada, o ellos pueden involucrar los establecimientos educativos si ellos así lo escogen. Sería absolutamente errado afirmar que la familia “no puede ser el único lugar para la enseñanza de la sexualidad” a los niños.

El párrafo 58, en ausencia de una explicación completa de los derechos y deberes de los padres como primeros educadores de sus hijos, hace un gran regalo a aquellos que están trabajando para evitar que los padres puedan ejercer su debido rol de acuerdo con la Ley Natural y la Doctrina de la Iglesia.

La Relazione Finale refleja la agenda de las instituciones internacionales

Hay una determinación inequívoca de parte de los principales funcionarios de la ONU, y entre muchos de los políticos más poderosos del mundo, de evitar que los padres puedan ejercer su derecho inalienable a controlar la educación y formación de sus hijos.

Pocos meses después de que Barack Obama se convirtiera en el presidente de los Estados Unidos se confirmó que su administración promovería el aborto en el mundo, enfocándose en las adolescentes, y sin ninguna referencia a sus padres, en un giro global hacia el aborto.

A pesar de que el Artículo 26.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”, poderosas organizaciones como el Comité de la ONU para el Cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño están presionando a las naciones en desarrollo, especialmente a las naciones africanas, a dar acceso a niños desde los 12 años, a anticonceptivos y al aborto. Lo hacen recurriendo al falso argumento de que el derecho del niño a la salud exige a los Estados legalizar el acceso a la anticoncepción y el aborto para niños desde los 12, y sin el conocimiento de sus padres.

Además, UNESCO y la Organización Mundial de la Salud, junto con poderosas naciones de occidente y ONG’s están promoviendo programas de educación pornográficos y anti-vida, que apuntan a eliminar el rol de los padres como los primeros educadores y protectores de sus hijos.

La libertad de los padres a cumplir su rol como los primeros educadores de sus hijos en materia sexual está bajo amenaza severa en todo el mundo, debido a la educación sexual que impuesta por las agencias de la ONU, la IPPF y otros grupos. En 2011 en la Comisión sobre el Estatus de la Mujer, en la sede de la ONU en Nueva York, la International Planned Parenthood Federation, el Population Council y otras organizaciones pro-aborto hicieron una reunión para lanzar a nivel global un programa masivo de la así llamada educación sexual integral titulado: “It’s All One Curriculum“. (Es todo en un currículum)

La Relazione Finale refleja las actuales prácticas de muchos obispos que ya están socavando los derechos parentales

El pésimo historial de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales provee un ejemplo particularmente perturbador de la manera en la que los derechos de los padres y los niños están siendo atacados desde adentro de la Iglesia.

En Inglaterra y Gales los jóvenes pueden tener acceso a la anticoncepción y el aborto en los colegios católicos sin el consentimiento de sus padres, pero con la cooperación de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. Además. los profesores de las escuelas primarias en el Reino Unido están siendo entrenados por “Stonewall”, un grupo militante de “derechos” homosexuales el cual tiene una política de que a los niños debe enseñárseles de que ellos pueden crecer para “casarse” con una persona de cualquier sexo. El entrenamiento de Stonewall para profesores también está ocurriendo en las escuelas primarias católicas con la cooperación de las autoridades eclesiales locales.

El Cardenal Vincent Nichols, el arzobispo de Westminster, que jugó un papel crucial durante el sínodo ordinario a colaborado con las autoridades británicas por años para implementar nocivos programas de educación sexual en las escuelas católicas.Durante el periodo en que Nichols fue arzobispo de Birmingham, el Departamento Diocesano de Educación Religiosa, recibió fondos de la, pro-aborto y pro-anticoncepción, Unidad de Embarazo Adolescente para la creación de un programa de educación sexual explícita para niños de primaria. El programa llamado “All that I Am” (Todo lo que yo soy) está dirigido a niños por debajo de los 11 e incluye imágenes generadas por computador de hombres y mujeres desnudos.

El arzobispo Nichols también dio su apoyo a normas que incluían una cláusula que habría hecho obligatoria la educación sobre sexo y relaciones desde los 5 a los 16 años, con recursos gubernamentales para los niños de primaria incluyen imágenes explícitas de órganos sexuales masculinos y femeninos, lecciones sobre menstruación e clases mixtas, y detalles gráficos sobre las relaciones sexuales. El proyecto habría conducido a presiones en los colegios para vincular la educación sobre sexo y relaciones con los servicios de anticoncepción y aborto. Afortunadamente luego de una campaña lanzada por la Society for the Protection of Unborn Children y otras organizaciones provida y pro-familia, la cláusula mencionada fue eliminada de la legislación.

El episodio fue, sin embargo, uno de los muchos episodios trágicos en que los obispos no sólo abandonaron su rebaños a los lobos, sino que de hecho se alinearon con los lobos.

Los laicos católicos deben exigir que los derechos de los padres de familia y los derechos de los niños, sean mantenidos y defendidos por los obispos. Los 257 obispos que votaron para socavar los derechos de los padres sobre la educación de los niños en sexualidad deben rendir cuentas por ello.

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Un sínodo fracasado: todos han quedado derrotados, empezando por la moral católica, por Roberto de Mattei

Reproducimos el artículo del profesor Roberto de Mattei, traducido y publicado en español por Adelante la Fe.

Al día siguiente del XIV Sínodo sobre la Familia, parecería que todos han ganado. Ha ganado el papa Francisco, porque ha conseguido elaborar un texto que pone de acuerdo a dos posturas opuestas. Han ganado los progresistas, porque el texto aprobado admite la Eucaristía para los divorciados vueltos a casar. Han ganado los conservadores, porque el documento no alude en concreto a la administración de la comunión a los divorciados y rechaza el matrimonio homosexual y la teoría de género.

Para entender mejor lo sucedido, hay que partir de la tarde del 23 de octubre,cuando se encargó a los padres sinodales la redacción final, elaborada por una comisión ad hoc basándose en las enmiendas (modi) al Instrumentum laboris,propuestas por los grupos de trabajo organizados por idiomas (circuli minores).

Con gran sorpresa de los padres sinodales, el texto que se les encargó el pasado jueves por la tarde sólo estaba en lengua italiana, estando totalmente prohibido comunicarlo no sólo a la prensa, sino también a los 51 oyentes y demás participantes en la asamblea. El texto no tenía en cuenta ninguna de las 1355 enmiendas propuestas durante las tres semanas previas, y en sustancia volvía a proponer la estructura del Instrumentum laboris, que incluía los párrafos que habían suscitado tan duras críticas en el aula: los referidos a la homosexualidad y a los divorciados vueltos a casar. El debate se fijó para la mañana siguiente, con lo que sólo se podían preparar durante la noche nuevas enmiendas a un texto redactado en una lengua que sólo dominaban algunos de los padres.

Pero en la mañana del 23 de octubre, Francisco, que siempre ha seguido con atención los trabajos, se ha topado con un inesperado rechazo del documento que había redactado la comisión. Nada menos que 51 padres sinodales intervinieron en el debate, la mayor parte de los cuales se oponía al texto avalado por el Santo Padre. Entre ellos estaban el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos; Joseph Edward Kurtz, presidente de la Conferencia Episcopal estadounidense; Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal italiana; Jorge Liberato Urosa Savino, arzobispo de Caracas; Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia; monseñor Zbigņevs Gadecki, presidente de la Conferencia Episcopal polaca; Henryk Hoser, arzobispo y obispo de Varsovia y Praga respectivamente; Ignace Stankevics, arzobispo de Riga; Tadeusz Kondrusiewicz, arzobispo de Minsk-Mohilev; Stanisław Bessi Dogbo, obispo de Katiola (Costa de Marfil); Hlib Borys Sviatoslav Lonchyna, obispo de la Sagrada Familia de Londres de rito ucraniano bizantino, y muchos otros, todos los cuales expresaron con diversos matices su desacuerdo con el texto.

El documento no podía ciertamente volver a presentarse al día siguiente en el aula, por el riesgo de quedar en minoría y producir una grave división. La fórmula de conciliación se encontraba siguiendo la vía trazada por los teólogos del Germanicus, el círculo al que pertenecían los cardenales Kasper, icono del progresismo, y Müller, prefecto della Congregación para la Doctrina de la Fe. Entre la tarde del viernes y la mañana del sábado, la comisión redactó un nuevo texto,que se leyó en el aula en la mañana del sábado 24 y se sometió a votación por la tarde, obteniendo para cada uno de los 94 párrafos la mayoría exigida de dos tercios, que entre los 265 padres sinodales presentes era de 177 votos.

En la sección informativa del sábado, el cardenal Schönborn había anticipado la conclusión en lo relativo al punto más discutido, el de los divorciados vueltos a casar: «Se habla de ello, se habla con mucho interés, pero la palabra clave es discernimento, y os invito a todos a pensar que no es una cuestión de blanco o negro, de un simple sí o un no, sino de discernir. Y de eso habló exactamente San Juan Pablo II en Familiaris consortio: de la obligación de actuar con discernimiento, porque las situaciones varían mucho. Y la gran necesidad de ese discernimiento la ha aprendido desde joven el papa Francisco, buen jesuita: discernir es tratar de entender la situación de tal pareja o de tal persona».

Discernimiento e integración es el título que corresponde a los apartados 84, 85 y 86. El párrafo más polémico es el nº 85, que sienta las bases para una apertura con relación a los divorciados vueltos a casar y presenta la posibilidad de que se acerquen a los sacramentos. Eso sí, sin mencionar explícitamente la comunión. Fue aprobado con 178 votos a favor, 80 en contra y 7 abstenciones. Un solo voto de más sobre el quórum de dos tercios.

La imagen de Francisco no sale reforzada de la asamblea de obispos, sino empañada y debilitada. El documento que había avalado fue rechazado abiertamente por la mayoría de los padres sinodales el 23 por la mañana, que fue su jornada negra. El discurso de clausura pronunciado por Bergoglio no expresaba el menor entusiasmo por la Relatio final, sino una reiterada crítica de los padres que habían defendido las posturas tradicionales. Por dicho motivo, dijo entre otras cosas el Papa en la tarde del sábado:

«Concluir este sínodo significa también haber abierto los corazones sellados que con frecuencia se ocultan incluso tras las enseñanzas de la Iglesia, o tras buenas intenciones, para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialmente, los casos difíciles y las familias heridas. (…) Significa haber intentado abrir horizontes para superar toda hermenéutica conspirativa o cerrazón de perspectivas, para defender y difundir la libertad de los hijos de Dios, para transmitir la belleza de la novedad cristiana, que a veces está cubierta por el óxido de un lenguaje arcaico o simplemente incomprensible».

Palabras duras, que expresan amargura e insatisfacción. No son las palabras de un vencedor.

También han sido derrotados los progresistas, porque no sólo se ha eliminado toda referencia positiva a la homosexualidad, sino que también la apertura a los divorciados vueltos a casar es mucho menos explícita de lo que les habría gustado. Pero los conservadores no pueden cantar victoria. Si 80 padres sinodales, un tercio de los congregados, han votado contra el párrafo 86, eso quiere decir que no les satisfacía. Que este párrafo haya sido aprobado por un voto no le quita el veneno que contiene.

De acuerdo con la Relatio final, la participación de los divorciados recasados en la vida eclesial puede darse en forma de «diversos servicios»: es preciso, por tanto,

«discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional se pueden superar. Aparte de que no deben sentirse excomulgados, pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia» (nº 84);

«El itinerario de acompañamiento y discernimiento orienta a estos fieles para que tomen conciencia de su situación a los ojos de Dios. El diálogo con el sacerdote, en su fuero interno, les ayuda a formarse un juicio correcto de lo que impide una participación más plena en la vida de la Iglesia y de las medidas que pueden favorecerla y hacerla crecer» (nº 86).

Ahora bien, ¿qué significa ser «miembros vivos» de la Iglesia sino estar en gracia y recibir la Sagrada Comunión? Y para un seglar, la «más plena participación en la vida de la Iglesia», ¿no incluye participar del sacramento de la Eucaristía? Se dice que las formas de exclusión actualmente practicadas en los ámbitos litúrgico, pastoral, educativo e institucional se pueden superar «caso per caso», siguiendo una via discretionis. ¿Es posible superar la exclusión de la comunión sacramental?El texto no afirma tal cosa, pero tampoco la excluye. La puerta no está abierta de par en par, sino entreabierta, y por tanto no se puede negar que está abierta.

La Relatio no proclama que los divorciados vueltos a casar tengan derecho a recibir la comunión (y por consiguiente derecho al adulterio), pero niega de hecho a la Iglesia el derecho a definir públicamente como adulterio la situación de los divorciados vueltos a casar, dejando la responsabilidad de la valoración a la conciencia de los pastores y de los propios divorciados vueltos a casar. Retomando el lenguaje de Dignitatis Humanae, no se trata de un derecho afirmativo al adulterio, sino de un derecho negativo a que no se impida practicarlo, o sea de un derecho a la «inmunidad contra toda coerción en materia de moral». Al igual que en Dignitatis Humanae, se borra la distinción fundamental entre el fuero interno,que tiene que ver con la salvación eterna de los fieles individuales, y el foro externo, relativo al bien público de la comunidad de fieles. En realidad, la comunión no es un acto individual, sino un acto público que se realiza ante la comunidad de fieles. Sin entrar en el foro interno, la Iglesia siempre ha prohibido la comunión a los divorciados vueltos a casar porque es un pecado público; se comete en el fuero externo. La ley moral es absorbida por la conciencia, que se convierte en un nuevo lugar, no sólo teológico y moral, sino canónico. En este sentido, laRelatio finalis armoniza con los dos motu proprio del papa Francisco, cuyo significado subrayó el historiador de la escuela de Bolonia en el Corriere della Sera del pasado 23 de octubre: «Al delegar en los obispos la autoridad para juzgar sobre las nulidades, Bergoglio no ha cambiado la situación de los divorciados; lo que ha hecho es un silencioso y gigantesco acto de reforma del papado».

Atribuir a los obispos diocesanos, como jueces únicos, la facultad de instruir a su discreción procesos breves y dictar sentencia equivale a atribuirles discernimiento sobre la situación moral de los divorciados vueltos a casar. Si el obispo de la diócesis considera que ha concluido el itinerario de crecimiento espiritual y profundización de una persona que vive una nueva unión, esa persona podrá comulgar. El discurso dirigido por Francisco el 17 de octubre al Sínodo recomienda en la «descentralización» la proyección eclesiológica de la moral «caso per caso». El Papa ha afirmado:

«Más allá de las cuestiones dogmáticas bien definidas por el Magisterio de la Iglesia, hemos visto también que lo que le parece normal a un obispo de tal continente puede resultarle extraño, prácticamente un escándalo, al de otro; lo que una sociedad considera violación de un derecho, puede ser un precepto evidente e intangible en otra; y lo que para unos es libertad de conciencia, para otros no ser sino confusión. En realidad, las culturas presentan mucha diversidad entre sí, y es necesario aculturar todo principio general si se quiere que sea observado y aplicado».

La moral de la aculturación, es decir la del «caso per caso», relativiza y disuelve la ley moral que, por definición, es absoluta y universal. No hay ni buenas intenciones ni circunstancias atenuantes que puedan transformar en malo un acto bueno, y viceversa. La moral católica no admite excepciones; o bien es absoluta y universal, o no es ley moral. No se equivocan, pues, los periódicos que han presentado la Relatio final con este titular: «Desaparece la prohibición absoluta de comulgar para los divorciados vueltos a casar».

La conclusión es que nos encontramos ante un documento ambiguo y contradictorio que permite a todos cantar victoria; pero no ha ganado ninguno. Todos han quedado derrotados, empezando por la moral católica, que sale profundamente humillada del Sínodo de la Familia clausurado el 24 de octubre.

Roberto de Mattei

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domingo, 25 de octubre de 2015

El imperativo democrático, por María Virginia Olivera de Gristelli

Reproducimos el artículo de María Virginia Olivera de Gristelli publicado originalmente en su blog en InfoCatólica.

Este 25 de octubre será para muchos católicos argentinos, un día sagrado. Pero no por ser domingo, ni por la clausura del Sínodo, sino porque nuevamente habrá aquí elecciones presidenciales…! 

Ahora bien, sabemos que la Iglesia«en virtud de su misión y naturaleza, no está ligada a ninguna forma particular de civilización humana ni a sistema alguno político, económico o social” (Vat. II,GS 42d). Habida cuenta de esto, parece muy poco razonable que se inste a los fieles a proponer uno u otro sistema como preferente por sí mismo, como condición sine qua non para cumplir con la conciencia cristiana.

Más llamativo e irracional resulta esto si se tiene en cuenta  que la Iglesia también ha enseñado que algunos sistemas políticos son conciliables con el orden natural y la fe católica, pero otros NO, y no es neutral ante ellos, sino que los ha denunciado y combatido explícitamente. Fundamentalmente, hay que tener presentes, porque no han perimido, de 1878, Quod apostolici muneris (contra el socialismo laicista); 1888, Libertas præestantissimum (contra el liberalismo); 1937, Mit brennender sorge (contra el nazismo); 1937, Divini Redemptoris (contra el comunismo); etc.  Pues hay que seguir afirmando -hoy más que nunca- que el liberalismo es pecado, y que el marxismo es intrínsecamente perverso (esto es, diabólico), y cuando un sistema está inficionado hasta la raíz de sus principios, lo más perfecto ha de ser rechazarlo. Porque donde no hay verdad no puede defenderse la vida, ni las condiciones para que ésta se desarrolle plenamente, según la voluntad de Dios.

Hace un tiempo, el p. Iraburu, en la interesante serie acerca de los católicos y la política, recordaba que

La Iglesia no debe ligarse a ningún régimen político concreto, como si él fuera de suyo el mejor, el que ella prefiere. San Pío señalaba que «hay un error y un peligro en enfeudar, por principio, el catolicismo en una forma de gobierno» (1910, cta. Notre charge apostolique 31).Y cuando por un tiempo una Iglesia local o una parte del pueblo cristiano ha incurrido en ese error, se han seguido muy graves males. No hay que sacralizar la monarquía, ni satanizar la república. Tampoco hay que adorar la democracia, y mucho menos la democracia liberal pluripartidista, ni deben ser consideradas ilícitas las otras formas de gobierno.

Sin embargo, hace algunas décadas la Conferencia Episcopal Argentina se ha empeñado en hacer creer a los argentinos que la defensa de la democracia, incluso hasta la más liberal y abyecta, es el primer mandamiento de todo bautizado que quiera ser buen ciudadano, de modo que la enunciación explícita del “imperativo democrático” sería una suerte de “supra-mandamiento”: “Ama a la democracia por sobre todas las cosas. Ser perfecto es amar y defender la democracia por sí misma y a todas las demás cosas (incluida tu religión y tus dioses) por amor a Ella”.

Nos encontramos entonces con todo un conjunto de “virtudes democráticas” que no son sino falsificaciones de las virtudes genuinas, en las que el Bien (propio y ajeno) es faro rector de toda acción libre del hombre.

Lo cierto es que de esta manera, la forma mentis del cristiano viene siendo sometida a un cimbronazo permanente, como si camináramos sobre arena movediza. ¿Es este el modo apto para un camino “en ascenso”?. La “columna vertebral” espiritual, que nos debería permitir mantenernos erguidos frente al mundo y sus máximas como antorchas encendidas, va siendo sistemáticamente sometida a inyecciones periódicas para que tarde o temprano se derrumbe (algo así como la termita con que se prepararon los derrumbes-implosión  de las torres gemelas).

El católico que se resista a este proceso de “ablandamiento” será tachado paulatinamente de fundamentalista, cerrado, ultramontano, anacrónico, nostálgico, ignorante, etc., etc. Pero lo más lamentable y lacerante es que este tipo de censura ya no provenga únicamente del mundo, sino de los mismos pastores, que deberían fortalecernos y ampararnos.

Suponemos entonces que nuestros obispos deben haber sido los primeros “ablandados” ya desde los Seminarios o congregaciones donde se han formado (miremos los programas de formación de los consagrados, con severas deficiencias no sólo teológicas sino en filosofía y en historia, y tendremos la respuesta a muchísimos interrogantes que hoy dejan a  muchos perplejos).

Y así muchos irán mañana celosamente a cumplir con su “deber ciudadano", guiados por la última declaración de la CEA sobre estas elecciones, titulada “Elecciones, servicio al bien común”, en que vuelve a encomiar el valor de la democracia como “una conquista que no puede ponerse en riesgo por la existencia de prácticas que puedan socavar su legitimidad. Nos interesa la consolidación y desarrollo de nuestro sistema democrático en paz.

Como coro de la corrupción instalada cada vez con más saña en el sistema electoral, prosigue la declaración:

“El pueblo argentino vive un año de especial significación cívica con una agenda electoral intensa que representa el ejercicio soberano de la voluntad popular. Se expresa así la “Nación que queremos”.

Lamentando que el proceso eleccionario se desarrolle en un “clima de agravios, sospechas y denuncias que debilitan la credibilidad de personas e instituciones”, sugiere que  (…) no deberían escatimarse esfuerzos en orden a mejorar los procedimientos, asegurar la transparencia y evitar todo tipo de sospechas que terminen provocando desconfianza y acentúen las divisiones entre los argentinos”, limitándose a esperar  “Que ningún signo de violencia o intolerancia ensombrezca el acto eleccionario y, al mismo tiempo,esperamos actitudes de nobleza para reconocer y respetar la legítima y soberana voluntad popular”.

No importa si las sospechas son sobrecogedoramente fundadas, con extensas pruebas de la corrupción de los candidatos propuestos.

No importa el robo, la mentira y la traición, el asesinato de inocentes, la injusticia y la impunidad más grosera.

No hay que mirar lo que vemos, ni prestar oídos a lo que ensordece.

Hay que seguir bailando como ebrios, celebrando la inmundicia, porque se supone que de eso se trata “la paz que buscamos”… No es la paz de Cristo, desde ya, sino la de los cementerios.

¿Se nos propone tal vez la conversión al Evangelio, a la Verdad, a la defensa de la vida y la familia, haciendo mención explícita del orden natural, pisoteado escandalosamente por doquier? ¿Importa en algo la presencia de Cristo, a quien se ha ido borrando de la vida pública cada vez que no resulta funcional al régimen? Nada de eso:

Frente a ello sólo cabe recomponer una actitud de respeto, de diálogo sincero y de participación comprometida. Es necesario (…)  una cultura del encuentro que facilite la amistad social. Así podremos vivir las elecciones como un acontecimiento esperanzador, que refleje el nivel cívico de un pueblo que va a las urnas con la convicción de que es el mejor modo de expresar la voluntad de ser una Nación cada vez más inclusiva para todos los argentinos.
De este acontecimiento, que debe ser una auténtica fiesta cívica en el marco de la Constitución Nacional, son garantes el Estado, los Partidos Políticos y los Ciudadanos. A cada uno le corresponde un papel y una responsabilidad que hacen al bien de la República. Todos somos responsables, nadie puede sentirse ajeno…”

“Amistad social” entre el lobo y el cordero. Festejemos, porque las promesas mesiánicas se harán posibles gracias a la virtud democrática y a la legítima y soberana voluntad popular, por supuesto infalible… ¿Qué tal si hacemos un poco de historia, para recordar los regímenes criminales que subieron por esa dichosa voluntad? 

Por lo menos hablan de “fiesta cívica”, y no “fiesta religiosa”, pero todo llega, si seguimos a este paso…

Al cierre de la declaración, entonces, llegamos al clásico “sí pero no”, al que ya estamos habituados:
“Los ciudadanos, en el ejercicio de nuestra libertad y derechos, tenemos que conocer y discernir sobre las propuestas que mejor respondan a nuestros principios y convicciones, como así también sobre la idoneidad y coherencia de las personas que buscan nuestro voto. Todos tenemos derecho a desear un país mejor.”

¿Cuáles son los principios y convicciones que se supone debe haber en la grey católica?

¿Y qué hacer cuando en las “personas que buscan nuestro voto” no hay ni idoneidad ni coherencia como para merecer el gobierno de una nación a la que aspiramos legítimamente?

Una de dos, entonces. O los católicos dejan de ser católicos, porque ya han desistido de los principios, o los pastores -si son católicos- denuncian, y advierten a sus fieles acerca de las condiciones pésimas de estas elecciones, sin mirarlas como una “fiesta”, proponiendo a todos su celebración.

Los obispos de Haití, -pese a ser país consagrado al demonio-, han tenido en estas mismas circunstancias la honestidad de señalar claramente, que “según la experiencia de la Iglesia Católica, la lógica del ‘partido’ divide más que une. La misión de la Iglesia es unir, crear una comunidad unida, no separarse como hacen los partidos.”

Pero la principal unidad se da en la Verdad, que aquí hace rato ha dejado de predicarse con claridad.

Allí asomará entonces alguno: “¿Pero es posible alcanzar la santidad si no se es profundamente democrático?”…Porque esa es la cuestión. A tal punto van llegando las cosas en la manipulación ideológica de las conciencias, que si algún fiel osara cuestionar la democracia en un momento de lucidez, tal vez correría al confesionario temiendo haber sido presa de una tentación satánica, cosa que claro, no haría por el uso de anticonceptivos, o por ver espectáculos “artísticos” blasfemos, o por vivir en adulterio -en buena conciencia-, o por promover la “tolerancia” hacia la sodomía. Porque hoy, en que hasta los mandamientos deben ser debatidos y “consensuados”, nadie ose tocar el Sacrosanto Consenso y Voluntad Popular.

Hace unos años, el Papa pedía a los católicos que tuviesen en cuenta a la hora de elegir a sus gobernantes, los principios no negociables en la vida pública y que no son verdades de fe sino de orden natural , es decir, no son una meta o fin político sino una BASE para su ejercicio, a saber:

1. Vida La persona es sagrada e inviolable, desde la concepción hasta la muerte natural.
2. Familia reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa contra los intentos de equipararla jurídicamente a formas radicalmente diferentes de unión.

3. Libertad de enseñanza Los padres tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos. Son ellos -no el Estado, ni los empresarios educativos, ni los profesores- los titulares de ese derecho, que nadie puede conculcar.
4. Bien común El Estado está al servicio de la sociedad y no al revés. El papel de la autoridad es ordenar la comunidad política no según la voluntad del partido mayoritario sino atendiendo a los fines de la misma, buscando la perfección de cada persona, aplicando el principio de subsidiariedad y protegiendo al más débil del más fuerte.

La Red Federal de Familias (ojalá en nuestra Jerarquía hubiese voces tan claras) advierte que desde la creación de la Red

“la vigencia de esos principios ha sido prácticamente desterrada de nuestro sistema legal e institucional, por la acción de los diversas instituciones y órganos políticos, con el apoyo cada vez más comprometido y cómplice de los medios de comunicación masiva y de opinión, de muchos de los cuales el Estado es propietario, por sí o por conocidos personeros suyos. (…) Todo ello bajo la servil sumisión a la presión de los organismos, asociaciones e intereses internacionales, con despreciable abandono del ejercicio de la Soberanía Nacional por parte de la Argentina”,

Pero el camino de la renuncia es un inmenso tobogán con cantos de sirenas, y son muchos los que comienzan por creer que hoy “sólo” se trata de callar el nombre de Cristo o esconder la Cruz (¡ni hablar de Cristo Rey!) esgrimiendo el respeto y la tolerancia, y mañana terminarán cediendo a todas las pretensiones de la ideología de género, buscando siempre la “quinta pata al gato” para acallar sus conciencias, justificando la cuadratura del círculo.

Y bien: ante la aceptación de la necedad como sistema, parece que no cabe sino la obediencia ciega, y la suspensión de todo juicio, con un progresivo temor a pensar.  Pero no se puede ser una cosa y su contraria al mismo tiempo, y por muchos malabares que se intenten no se puede servir al Evangelio mientras se brega por un “orden” que pretende alinear a Cristo junto a Buda, la Pachamama y el mismísimo Lucifer, porque hay que ser democráticos a toda costa, para una “pacífica convivencia”.

¿Cómo hace un cristiano de HOY para defender aquellos principios no ne-go-cia-bles (QUE SOLO SON UN PISO), cuando el imperativo democrático nos impone el vivir negociando, mirando con indulgencia a quienes relativizan su escarnio cotidiano en la educación, las leyes, la familia, los medios de comunicación, la economía, y todo orden de la vida?

Lo cierto es que en las elecciones presidenciales de mañana, aunque no hay ni UN solo candidato real que sostenga realmente los principios básicos señalados,nuestros pastores siguen empujando al rebaño a las fieras, proponiendo como obligación cuasi-religiosa el sufragio, y sacralizando por doquier la voluntad popular. 

“¡Viva Barrabás! ¡Crucifíquenlo! Esto es lo justo y encomiable, porque así lo quiere el Pueblo, la voz de Dios…” ¿De verdad a nadie le repugna?

Tal vez, como decía una señora de mi parroquia, muy “piadosa y carismática”, seguramente llena del Espíritu Santo, a quien le caía muy bien el candidato Sergio Masa: “Sí, es abortista…¿pero quién no lo es, hoy en día?”  Lo que hiela la sangre es el acostumbramiento a la mentira, por parte de los presuntos hijos de la luz. Y es irónico que mientras por una parte se esgrime la “adultez”, por ej. para imponer la Comunión en la mano, o para “desmitificar” los milagros de Nuestro Señor, a muy pocos pastores se les ocurre proponer el mismo juicio crítico a las contradicciones de ciertas “pastorales”.

Para quienes se han querido enterar (pueden ir al boletín NOTIVIDA, Año XV, Nº 985, 22 de septiembre de 2015), se han presentado con meridiana claridad las trayectorias y propuestas, que nos deberían convencer de que cuando no hay Bien, no hay que elegir, máxime en un sistema que ha demostrado sobradamente el haber hecho del fraude un modus vivendi, para mantener la corrupción a cualquier precio. No es que aquí haya fraude: el sistema es ya un colosal fraude, fiesta del padre de la mentira.  

Y la doctrina del mal menor, cuando se trata de vidas humanas, es una infamia, pero si no se puede conciliar el sueño sin poner un papelito en un cajón, estimados lectores, busquen a Peter Pan, para que nos lleve al país del Nunca Jamás. ¿Pero acaso se puede vivir  eligiendo la mentira como norma de vida?

Sólo la Verdad nos hace libres, y sin Ella (que es Cristo), NADA podremos hacer.

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martes, 20 de octubre de 2015

“La misión de la Iglesia es salvar almas. En este mundo el mal proviene del pecado” Dra. Anca-María Cernea

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Reproducimos a continuación, la intervención de la doctora Anca-María Cernea, del Centro de Diagnostico y Tratamiento Victor Babes y presidenta de la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest (Rumania), ante el Sínodo de la Familia que se está llevando a cabo en Roma. Hay que decirlo, la Dra. Cernea exhibe una claridad de pensamiento y una firmeza en la fe que, lamentablemente, se hecha de menos en los documentos pastorales de nuestros obispos.

Santidad, Padres Sinodales, hermanos, represento a la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest.

Pertenezco a la Iglesia Católica rumana de rito griego.

Mi padre era un dirigente político cristiano que estuvo encarcelado durante diecisiete años por los comunistas. Aunque mis padres estaban comprometidos para casarse, no pudieron hacerlo hasta 17 años después.

Durante todos aquellos años, mi madre esperó a mi padre, sin saber siquiera si estaría aún vivo. Fueron heroicamente fieles a Dios y a su compromiso.

Su ejemplo demuestra que la gracia de Dios puede sobreponerse a unas circunstancias sociales terribles y a la pobreza material.

Los médicos católicos que defendemos la vida y la familia vemos que, ante todo, nos encontramos en una batalla espiritual.

La pobreza material y el consumismo no son la causa primera de la crisis de la familia.

La causa primera de la revolución sexual y cultural es ideológica. Nuestra Señora de Fátima dijo que los errores de Rusia se propagarían por todo el mundo.

Se hizo primero de forma violenta, con el marxismo clásico, matando a decenas de millones de personas.

Ahora se hace mediante el marxismo cultural. Hay una continuidad, desde la revolución sexual leninista, a través de Gramsci y de la Escuela de Frankfurt, hasta la actual ideología de los derechos homosexuales y de género.

El marxismo clásico pretendía rediseñar la sociedad adueñándose por medios violentos de la propiedad.

Ahora la revolución va más lejos: pretende redefinir la familia, la identidad sexual y la naturaleza humana.

Esta ideología se hace llamar progresista, pero no es otra cosa que la tentación de la serpiente antigua para que el hombre se haga el amo, reemplace a Dios y organice la salvación en este mundo.

Es un error de naturaleza religiosa; es gnosticismo.

Los pastores tienen la misión de reconocerlo y de alertar al rebaño de este peligro.

“Buscad, pues, primero el Reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura”.

La misión de la Iglesia es salvar almas. En este mundo el mal proviene del pecado. No de la disparidad de ingresos ni del “cambio climático”. La solución es: Evangelización. Conversión.

No un dominio cada vez mayor por parte de las autoridades. No un gobierno mundial. Esos son hoy en día los agentes principales de la imposición del marxismo cultural, por medio del control de la natalidad, la salud reproductiva, los derechos de los homosexuales, la ideología de genero, etcétera.

Lo que el mundo necesita hoy en día no es que se limite la libertad, sino libertad verdadera, liberación del pecado. Salvación.

Nuestra Iglesia estuvo prohibida durante la ocupación soviética. Pero ninguno de nuestros doce obispos traicionó la comunión con el Santo Padre. Nuestra Iglesia sobrevivió gracias a la determinación y el ejemplo de nuestros obispos, que resistieron en las cárceles y entre el terror.

Nuestros prelados pidieron a los fieles que no siguieran al mundo. No que cooperan con los comunistas.

Ahora necesitamos que Roma le diga al mundo: “Arrepentíos de vuestros pecados y volved a Dios, porque el Reino de los Cielos está cerca”:

No sólo nosotros los católicos laicos, sino también muchos cristianos ortodoxos están rezando fervorosamente por este Sínodo. Porque, como ellos dicen, si la Iglesia Católica se entrega al espíritu de este mundo, será muy difícil para todos los demás cristianos resistirlo.

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domingo, 18 de octubre de 2015

Ante un fallo inicuo, por P. Mario García Isaza

Reproducimos el siguiente artículo del P. Mario García Isaza, educador del Seminario Arquidiocesano de Ibagué.

Snapshot_20151017La Corte Suprema de Justicia, ante la cual había sido interpuesta apelación de un fallo del tribunal de Ibagué, ha emitido el suyo, en relación con la demanda instaurada contra la Diócesis de Líbano-Honda por abusos sexuales con menor de edad, cometidos por un sacerdote. En la inicua sentencia se condena a la Diócesis, y se la obliga a pagar una gran suma de dinero como reparación a las víctimas.

Las reacciones de los medios de comunicación con mayor poder y difusión, - El Espectador, El Tiempo, Semana, las cadenas de TV han sido una muestra más -¡por si hiciera falta!- de su inocultable malquerencia para con la Iglesia Católica. Columnistas ha habido que sin el menor recato han expresado el júbilo que les provoca cualquier cosa que mancille la imagen de la Iglesia o pretenda quitarle piso a su tarea pastoral. Tal, por citar uno, el caso del señor Felipe Zuleta, (el mismo que demandó a un Señor Obispo porque exponía argumentos contra la posible adopción de niños por parte de parejas homosexuales) quien, en El Espectador, parece solazarse ante la perspectiva de que ahora se venga una cascada de sentencias contra la Iglesia; de sujetos como él, sería ingenuo esperar una reacción distinta; pero es que hasta intelectuales habitualmente ponderados y sesudos, como Abdón Espinosa Valderrama, parecen haber perdido la objetividad y la lucidez : en su columna de El Tiempo, considera un triunfo de la justicia lo que a todas luces es una perversa decisión de la Corte.

Lo sucedido nos causa profundo dolor. Y cuando digo lo sucedido, me refiero tanto a los hechos innombrables del abuso cometido contra niños inocentes por un miembro del clero, como a la sentencia de la corte. Una y otra cosa encierran una atroz iniquidad. Tan injustificable y aberrante como el pecado cometido por el abusador, es la sentencia proferida por el alto tribunal.

No es verdad, como los medios a que me he referido afirman, que la Iglesia, universal o particular, haya sido connivente cuando se han cometido abusos; no lo es que la Diócesis ahora injustamente condenada no haya hecho cosa alguna en favor de las víctimas. Sé, y puedo aducir pruebas, que antes que muchas otras diócesis, la de Líbano-Honda tenía un Código de protección de menores, sustentado con un Decreto episcopal; sé, así mismo, que de manera inmediata, al denunciarse los hechos, la misma autoridad diocesana destituyó al sacerdote, antes de cualquier juicio y de manera preventiva; sé que, manifestó su deseo de colaborar incondicionalmente con la autoridad civil; sé que, antes de que se diera un veredicto condenatorio de los tribunales, el clérigo recibió la máxima pena que puede infligirse a un sacerdote: la suspensión del ministerio sacerdotal; y además, se inició, ante la Santa Sede, el trámite conducente a la expulsión del ministerio, que culminó bajo el actual Pontífice, el papa Francisco. Por otra parte, el Señor Obispo, desde el primer momento, buscó el contacto con las víctimas y su familia, e hizo cuanto estaba a su alcance para brindarles ayuda; esa solicitud está documentada en acta oficial, después de una visita del padrastro de los niños abusados. Los cuales recibieron, mientras fue posible, ayuda a través del Hogar del Niño, fundación diocesana. Todo lo que se diga en contrario es flagrante mentira. Pero los interesados en zaherir a la Iglesia no se toman el trabajo de indagar, antes de pronunciarse, sobre las acciones y medidas que los superiores eclesiásticos han tomado para prevenir y para castigar cualquier delito cometido por un clérigo. ¿Será honesto ese proceder? ¿Tendrán los medios de comunicación social derecho de actuar con tan poca objetividad y de manera tan evidentemente proclive en contra de la Iglesia?

Me pregunto, y con seguridad lo hacen muchísimos otros: ¿por qué se condena a la Diócesis por el delito cometido por un sacerdote? ¡Dizque porque él es un “empleado” de la institución! ¡Vaya solidez de argumento! El clérigo no cometió su crimen en ejercicio de su ministerio sacerdotal; las circunstancias de los hechos no fueron, en manera alguna, las que rodean el cumplimiento de dicho ministerio; fueron actos cumplidos en tiempo y lugar en que la persona no actuaba “quatenus sacerdos”, en cuanto sacerdote; actos absolutamente particulares, de un individuo, no en razón o en función del cargo a él encomendado por la autoridad eclesiástica; y eso no queda desvirtuado por el hecho, innegable, de que se haya prevalido de su rol y de su imagen para lograr más fácilmente su protervo propósito.

Y nos preguntamos también, muchísimos: según esta “jurisprudencia” de la inefable corte, si un militar, o un maestro, o un médico, comete abuso sexual contra niños, si el hecho se da no en momentos o circunstancias en que ellos desempeñan su oficio como tales, sino, por ejemplo, en su casa, cuando no están ejerciendo su cargo, ¿será condenado a pagar el ejército, o el ministerio de educación, o el hospital en que trabaja el profesional, ya que ellos son “empleados” de tales instituciones? ¡Sería lo lógico! Pero no, es que no se trata de la Iglesia…

MARIO GARCÍA ISAZA C.M.
Seminario Arquidiocesano - Ibagué

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sábado, 17 de octubre de 2015

El Espectador ahora quiere proscribir la presencia de la Fuerza Pública en las procesiones religiosas

El diario El Espectador, que desde hace rato se ha vuelto en uno de los principales apologetas del genocidio cometido sistemáticamente contra los niños por nacer, fieles a su liberalismo a lo Robespierre, se han querido alzar ahora a enjuiciar a la Policía Nacional por el haber participado en una serie de actos religiosos en los cuales se pedía por los niños víctimas del aborto y por el fin de tales crímenes. El diario en su editorial arremete contra la policía acusándola de hacer activismo político, y de molestar a los clientes de la abortista Profamilia.

La campaña 40 días por la Vida, es un apostolado religioso que surgió en los Estados Unidos con un sentido profundamente cuaresmal, como su nombre lo indica, para hacer oración y ayuno de forma constante durante cuarenta días seguidos, pidiendo por el fin del crimen del aborto. Como bien es sabido, el aborto tiene una dimensión espiritual que es profundamente satánica, ex satanistas han confesado la práctica ordinaria de rituales diabólicos en clínicas de aborto, y por si no fuera suficientemente claro, la organización estadounidense Templo Satánico utilizó las ganancias que obtuvieron por el evento de inauguración de una estatua de Baphomet en Detroit para la promoción del aborto tardío. Así es que no es de sorprender que la campaña de 40 días por la Vida, venga siendo tan exitosa en los Estado Unidos donde acumula testimonios de bebés salvados del aborto, y abortorios cerrados luego de haber sido puestos en oración.

Lo que le molesta al diario jacobino, es algo que lleva décadas de tradición en las instituciones de la Fuerza Pública. Cada año, para las festividades de la semana santa, el Corpus Christi, o la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, la guardia presidencial se presenta en la Catedral Primada de Colombia para participar en las procesiones. Hasta reconocidos masones, como fueron los próceres de la independencia, tuvieron que recurrir a proclamar a Jesús y a la Virgen como generales de las tropas, cuando vieron su empresa en peligro. Pero lo que más preocupa a El Espectador, es que la campaña llegue a tener éxito, y efectivamente las oraciones sean recompensadas con el cierre de los abortorios de Teusaquillo, con lo que se interrumpiría esa forma moderna del culto a Moloch que ellos tanto defienden.

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lunes, 5 de octubre de 2015

FIRMA: La CEPAL quiere imponer el aborto en Latinoamérica

Del 6 al 9 de octubre tendrá lugar en México DF la revisión del llamado Consenso de Montevideo de la Comisión Económica para América latina y Caribe, CEPAL, organismo dependiente de Naciones Unidas.

El llamado consenso de Montevideo fue el documento aprobado en la reunión mantenida del 12 al 15 de agosto de 2013. El objetivo de la reunión de México es evaluar los avances y replanificar objetivos.

El documento de trabajo censura lo que –a su juicio- son retrocesos,“síntomas de estancamiento y retroceso en la región”. Citamos textualmente:

  • Resurgimiento de discursos conservadores: oposición del aborto, exaltación de la familia
  • La ideología de la familia como valor ha florecido el resurgimiento de la alianza entre los sectores más conservadores
  • Resurge con éxito la oposición al aborto
  • Los derechos sexuales y reproductivos siguen siendo una asignatura pendiente limitando fuertemente la autonomía de la mujer.

En su opinión, las “restricciones a los derechos reproductivos de los adolescentes” supone una “imposición de la maternidad no deseada”

El informe también lamenta que en Chile, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Republica Dominicana “el aborto no haya sido despenalizado en todas sus circunstancias”

Entre los informes nacionales, Bolivia se queja de que los obstáculos que encuentra para implantar su plan integral de prevención del embarazo adolescente:

“La Iglesia católica limita las posibilidades de ejercer los derechos sexuales y reproductivos”

Por su parte, Chile, señala que su primer reto es la despenalización del aborto:

“El régimen legal prohibitivo importa la negación de los Derechos Humanos de las Mujeres”

Entre lo que consideran éxitos y avances destacan la ley de identidad de género en Argentina y el matrimonio entre personas del mismo género en Argentina, Uruguay, Colombia y Brasil.

También se felicitan por la legalización del aborto en Uruguay en el 2012 y por la sentencia T.-841 de la Corte colombiana que permite el aborto bajo el supuesto de “daños a la salud mental” de la madre.

Entre los objetivos para la agenda del futuro se encuentra el acceso universal a la salud sexual y reproductiva (eufemismo de aborto) y a los métodos anticonceptivos.

Además, el feminismo debe avanzar “promoviendo la democracia dentro de la propia familia, con políticas de derechos de todos sus miembros, incluida la política de libertad sexual”.

Incluso llegan a asegurar que para el desarrollo no es necesaria la familia, pero sí la perspectiva de género:

“El desarrollo económico y democrático, la estabilidad política, la generación de empleo y la promulgación de leyes son condiciones para el desarrollo siempre y cuando dicho proceso integre la perspectiva de género”

Sin duda se trata de una agenda con un marcado sesgo ideológico, que en lugar de reconocer el derecho a la vida y el apoyo social a las mujeres con embarazos en dificultad, defienden el descarte de la vida ‘incómoda’.

En lugar de defender la familia como célula básica de la sociedad y factor de estabilidad y desarrollo, la consideran una “ideología” y una amenaza.

Por supuesto no es lo que piensa la sociedad latinoamericana ni sus jóvenes. Muéstrales tu oposición.

Muy Srs. míos:

He repasado el llamado consenso de Montevideo y su agenda para la próxima reunión del 6 al 9 de octubre en México DF.

Observo que en lugar de defender el derecho a la vida y promover política sociales de apoyo a la maternidad, defienden el derecho al aborto, que como sabe, no está recogido en ningún tratado internacional.

Observo también que en lugar de defender y promover a la familia como célula básica de la sociedad y factor de desarrollo y estabilidad, la consideran una “ideología conservadora”.

En lugar de promover leyes y políticas con perspectiva de familia, promueven leyes y políticas con perspectiva de género.

Si de verdad quieren comprometerse con el futuro de la región, su desarrollo económico, social y democrático, necesariamente deberán de hacerlo con las familias sin descartar a nadie.

Si su agenda permanece en posiciones ideológicas estrechas, quiero que sepa que no me representa. 

Atentamente,
[Tu nombre]

Esta campaña está apoyada por Alianza Internacional por la Juventud, Asociación de Médicos por los Derechos Humanos en Guatemala, Argentinos Alerta, Sumando Vida, ALAFA, Dilo Bien Latam, Coalición Puetorriqueña por Amor a la Niñez, Save the Family, Coalición Nacional por la Vida y la Familia (México), Profesionales por la Ética AC (México), Unidos por la Vida Colombia, Fundación Vida y Familia (Panamá) y Alianza Panameña por la Vida y la Familia., Corporación Maternitas Chile, Generación Provida Paraguay, Movimiento Blanco (México), Population Research Institute, Fundación Si a la Vida de El Salvador, Red Familia Colombia, Fundación Familia y Futuro (Ecuador), Salvemos la Familia (Paraguay), Grupo de Acción Cristiana (Rep. Dominicana), Alerta Perto Rico, Enlace AC (Guatemala),  Fundación Rebeca Rivera Tull, Red por la Vida y la Familia (Chile), Jóvenes por la Paz (México), Red Interamericana de Derechos Humanos, Conciencia y Participación (México), La Familia Importa, Consejo de Laicos de Bolivia, Sí a la Vida Guatemala, Foro Nacional de la Familia (Colombia), Cristianos por la Vida (Chile), Foro de Diálogo Civil (Paraguay), Amigos del Maule por la Vida (Chile), Cruzada Nacional por la Esperanza (México)

#CepalNoMeRepresentas


Para más información:

Guía operacional para la implementación del consenso de Montevideo en Población y Desarrollo

Segunda reunión de la CEPAL en Población y Desarrollo

Informe regional Beijing en Latam

Las feministas se movilizan para la II cumbre regional de Población y Desarrollo: "Mi cuerpo, mi territorio"

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