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jueves, 28 de enero de 2016

Alcalde de Ibagué retira imagen de la Virgen María del Palacio Municipal

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El Alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo, ordenó retirar una imagen de la Virgen María del Palacio Municipal. La decisión ha provocado protestas entre los funcionarios de la Alcaldía. La imagen de Nuestra Señora de Fátima, estaría ahora en una bodega del edificio.

Según el ex representante a la Cámara, Alfredo Bocanegra, esa vírgen fue adquirida por una colecta que realizaron los funcionarios de la misma Alcaldía hace casi una década. “si el señor alcalde es Gnóstico nosotros lo respetamos porque él tiene derecho a no creer”, dijo el abogado, exigiendo que “respete los derechos de quienes creemos y que al menos la imagen no sea arrojada a un basurero o a una bodega, sino que sea entregada a la iglesia católica o a quienes la compraron en su momento”.

Un grupo de fieles católicos, a los que se ha unido el sindicato de trabajadores de la Alcaldía, preparan una solicitud al alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, para que restituya la imagen de la Virgen. En la misma solicitud se expresa al mandatario Jaramillo que respetando su postura atea también debe comprender que la mayoría de la población Ibaguereña profesa la religión católica y como tal desean conservar la imagen de la Virgen María.

La comunidad también hará una solicitud al arzobispo de Ibagué Monseñor Flavio Calle Zapata para que realice una mediación ante el mandatario local con el fin de persuadirlo para restituir la imagen que fue llevada a una bodega municipal o de lo contrario sea entregada a la Iglesia católica para darle un mejor uso.

En su discurso de posesión el pasado 30 de diciembre, Guillermo Alfonso Jaramillo se declaró "agnóstico y socialista". Incluso trascendió que por solicitud del mandatario, en la toma de juramento, se omitió la palabra "Dios" del texto leído por el Notario Germán Eugenio Alvarado a la hora del acto protocolario.

Guillermo Alfonso Jaramillo fue secretario de salud de la administración de Gustavo Petro en Bogotá, y fue el encargado de implementar los “centros amigables para las mujeres” desde donde se promovió la práctica del aborto en cualquier circunstancia, bajo la excusa de “riesgo para la salud mental”.

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Arzobispo de Cali plantea rehabilitar al sacerdote guerrillero Camilo Torres

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Mons. Darío de Jesús Monsalve, Arzobispo de Cali, ha concedido una entrevista a El Tiempo en la que declara su intención de rehabilitar la memoria del sacerdote que se volvió guerrillero, Camilo Tores, y darle cristiana sepultura en la capilla de la Universidad Nacional.

En la entrevista, Mons. Monsalve minimiza la ideología comunista que llevó a Torres a dejar el sacerdocio y dedicarse a la guerra:

La lucha de Camilo se arraiga en el humus cristiano: más que en lo ideológico, en la experiencia popular; más que en la lucha de clases, en la unidad como principio ético de toda acción transformadora colectiva y en el aprendizaje y la pedagogía desde el mundo de los pobres. Camilo se vuelve ahora una figura ‘puente’ y un jalón hacia el reencuentro más posible entre orillas opuestas; una conexión entre el evangelio social de la Iglesia de ayer y la que emerge hoy, impulsada por la figura y el mensaje “revolucionario” del papa Francisco.

Más aún, el arzobispo pareciera legitimar la línea ideologica seguida por el ELN y proponerla como base para la tranformación política del país:

El único homenaje aceptable del Eln a Camilo es honrar su arraigo popular y no empoderarse ni ideologizar su memoria. El Eln ha sido y es ‘camilista’, y ha sido el único, quizás, que en estos 50 años custodió el legado de Camilo, lo profundizó y desarrolló, mientras su nombre y memoria, sus investigaciones y libros, y hasta sus restos mortales fueron proscritos, y lo son aún, por algunos sectores de la Iglesia y de la sociedad colombiana.

Hay que dejarse llevar de la mano de Camilo Torres para sentarse a la mesa de acuerdos pero, sobre todo, como lo están planteando, sentar al pueblo colombiano y a su Gobierno a una mesa social de transformaciones en economía, ecología, democracia social y política, planes de desarrollo local y regional, desarme y convivencia ciudadana, entre otras.

Este sería el gran homenaje del Eln a quien legitimó sus ideales y la opción, en ese breve lapso de su vida, por la lucha armada. Al Eln Camilo le entregó su legado y se lo confió, con su muerte en las selvas. El Eln deberá devolverlo al modo de hoy, no de hace 50 años.

Por último reconoce su proyecto de abogar por una restitución de la dignidad sacerdotal del guerrillero comunista, y planea recuperar sus restos para darle cristiana seputlura en la capilla de la Universidad Nacional donde podría convertirse en ícono ideológico de los movimientos guerrilleros:

Mediando las reflexiones y críticas necesarias, ¿sería partidario de restituir la dignidad de sacerdote a Camilo Torres?

Sí. Yo creo que la Arquidiócesis de Bogotá lo podrá considerar. La Iglesia y el mundo, cuando revisan el pasado para construir su futuro, tienen que revisar personas, su mensaje, su obra, su impacto. Y rehabilitarlos, si fuere del caso, reintegrarlos, reivindicarlos. Y aquí Camilo Torres es un gigante: no encaja entre los perpetradores de hechos violentos, de delitos de lesa humanidad, de terrorismo.

No encaja como victimario, pero los últimos meses, de 2 a 4, si mucho, los pasó en el monte con el Eln, y murió en una acción cuyo simbolismo aún está por ser establecido con mayor profundidad, pues pareciera más una obra de misericordia con un compañero que una acción de guerra con un adversario.

¿Espera que para el inicio de la negociación con el Eln la devolución de sus restos sea el primer hecho de paz con ese grupo?

Debo ser prudente, pero en cuanto a los restos, espero que sea así. Ni siquiera un ‘NN’ del conflicto, de la guerra, carga con tal suerte, pues ahora el Gobierno ha pedido ubicarlos, identificarlos y devolverlos a sus familias.

Le he dicho al doctor Ramón Fayad, de la Universidad Nacional, que espero celebrar la memoria de Camilo Torres el 15 de febrero con sus cenizas para que podamos sepultarlas en la capilla Cristo Maestro de esa institución, tan querida para él. Ello depende del avance de las gestiones habladas y ya anunciadas por el presidente Santos.

El obispo ya había participado de un evento en la memoria del guerrillero, llamado “Camilo Torres, sígno de Reconciliación” con la presencia de los sacerdotes y así mismo promotores de la Teología de la Liberación, François Houtart OP y Javier Giraldo SJ.

Camilo Torres Restrepo fue un sacerdote de la Arquidiócesis de Bogotá, que luego de estudiar en la Universidad Católica de Lovaina impulsó en el país la Teología de la Liberación promovida desde sectores progresistas de la Iglesia en Europa. Defendía la compatibilidad entre el Marxismo y la Fe Católica,   En 1965 abandonó el sacerdocio y se enroló en el Ejército de Liberación Nacional en donde fue abatido en el primer combate. De él se recuerdan conocidas expresiones como “No sé si el alma es mortal, lo que sí sé es que el hambre mata", o “Si Jesús viviera, sería guerrillero.”

La Teología de la Liberación fue un movimiento heterodoxo que surgió en Europa durante la Guerra Fría, impulsado por el Consejo Mundial de la Paz, organización fachada para las actividades de la KGB soviética. Se caracteriza por la aplicación del Marxismo como sistema de pensmiento, reduciendo la redención cristiana a la “liberación” temporal del hombre de las “estructuras injustas” como serían el capitalismo y la desigualdad social. La teología de la Liberación fue condenada en tiempos de Juan Pablo II y reiterada por Benedicto XVI, como opuesta a la Fe Católica.

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viernes, 22 de enero de 2016

Asociación Colombiana de Juristas Católicos realiza su VII Congreso Internacional el 3 y 4 de febrero

Agendas Institucional Ucatolica

Bogotá (Martes, 19-01-2016, Gaudium Press) Entre el 3 y 4 de febrero próximos se realizará, en la sede de la Universidad Católica en la capital colombiana, el VII Congreso Internacional de la Asociación Colombiana de Juristas Católicos, esta vez con el tema "La Libertad de Expresión y sus Problemas". Tal Congreso se constituye también en las II Jornadas de extensión de la Maestría en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Universidad Católica de Colombia.

"La libertad de conciencia y de religión en las raíces del derecho a la libertad de expresión", "Libertad de expresión y derecho a la información en el constitucionalismo europeo"; "Libertad de expresión y derecho a la información en la legislación penal colombiana"; "Libertad de expresión y medios de comunicación", son algunos de los temas de las diversas palestras pronunciadas en dos días de congreso.

Entre los diversos conferencistas de gran renombre internacional, se destaca la presencia de Juan Manuel de Prada, escritor y columnista del diario español ABC, y la de Miguel Ayuso, presidente de la Unión Internacional de Juristas Católicos.

La inscripción al evento es gratuita. Para mayor información e inscripción al evento hacer clic aquí o en el tel. (571) 3277300 Exts. 1089 1090 o 3292.

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jueves, 21 de enero de 2016

Ministro de Salud abre la puerta a que el miedo al Zika presione a las mujeres a abortar

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Según el Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, la infección con el virus del Zika podría ser una causal válida para la práctica del aborto. Tal como informa Noticias RCN:

Si una mujer embarazada contagiada con el virus del zika argumenta riesgo para su salud mental y bienestar cuando se comprueba que el bebé nacerá con microcefalia, podría recurrir  al aborto legal.

“Es el médico el que evalúa y es la mujer quien decide. El tema del aborto no puede ser una recomendación explícita del Ministerio de Salud, nunca lo va a ser”, explicó el ministro de Salud, Alejandro Gaviria. 

Un feto con microcefalia no está en riesgo de muerte, aunque sí de complicaciones que una madre puede decidir asumir o no. La posibilidad de malformaciones asociadas a infecciones  es mayor en los primeros tres meses de embarazo.

Los especialistas sostienen que entre más temprana sea la infección, más grave la malformación, pero no descartan riesgos al final del embarazo.

“En nuestro país no existen límites al número de semanas para realizar un aborto, en la jurisprudencia”, agregó el ministro Gaviria. 

En algunos casos, la microcefalia sólo se detecta con un estudio al recién nacido, que puede durar más de 10 meses.

“Algunos de esos recién nacidos tienen que seguirse hasta el año de vida”, explicó Martha Lucía Ospina, directora encargada del Instituto Nacional de Salud.

El Ministro trata de matizar sus declaraciones diciendo que “Es el médico el que evalúa y es la mujer quien decide. El tema del aborto no puede ser una recomendación explícita del Ministerio de Salud, nunca lo va a ser”. Pero, ¿Por qué introducir el tema del aborto, en una cuestión que le es completamente ajena? El Ministerio reconoce que el Zika no implica riesgo de muerte para el niño que está por nacer, y además, que las posibles malformaciones a menudo no se detectan sino hasta después del parto, por lo que a todas luces no se trata de la causal segunda de la sentencia C-355 de 2006 “Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico.”

En ese orden, cuando el Ministro evoca el tema del aborto, no se refiere a la causal de aborto por malformación, puesto que ni la malformación es detectada aún, ni esta hace inviable la vida extrauterina del menor. En realidad, como el texto mismo de la noticia recoge, está invitando a considerar la causal primera de la C-355 “Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud de la mujer”. ¿Cuál riesgo para la vida y la salud? Claramente no se trata del virus del Zika, cuyo tratamiento no se afecta con el hecho de que la mujer continúe con el embarazo. Se trata del “riesgo” para la salud de la madre, de criar a un niño con microcefalia, lo cual muestra una vez más cómo el Ministerio de Salud promueve el uso indiscriminado de la causal salud como motivación para cualquier aborto, en este caso, el eugenésico.

Pero claro “El tema del aborto no puede ser una recomendación explícita del Ministerio de Salud, nunca lo va a ser”, entonces ¿Qué tiene que ver el aborto con el virus del Zika, Sr. Ministro?

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miércoles, 20 de enero de 2016

Humberto Sierra Porto estaría haciendo lobby para remplazar a Montealegre en la Fiscalía.

Según informa Noticias Uno, el ex magistrado de la Corte Constitucional y actual juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Humberto Sierra Porto, estaría haciendo lobby ante el presidente Santos para ser nominado para remplazar a Eduardo Montealegre en la Fiscalía General de la Nación. Mientras tanto, su hermano Hernando estaría en campaña para hacer se elegir como gerente de la Rama Judicial, cargo que reemplaza al Consejo Superior de la Judicatura luego de la pasada reforma a la justicia.

Humberto Sierra Porto en la Corte Constitucional fue uno de los mayores promotores del aborto, siendo ponente en casi todas las sentencias de revisión de tutela relacionadas con el aborto, particularmente en la Sentencia T-627/12 que fue notificada después de que él ya había dejado el cargo, en la cual le ordenaba al Procurador rectificar declaraciones y circulares de la Procuraduría en que se definía la píldora del día después como abortivo, se negaba que hubiera derecho al aborto en Colombia, y se defendía la objeción de conciencia por parte de las instituciones.

Como informa Noticias Uno, si los dos hermanos lograsen ser elegidos en los cargos a los que apuntan, obtendrían un control casi absoluto de la rama judicial, administrando el presupuesto y el control disciplinario de los jueces, al vez que dirigiendo el ente investigador y acusador. Sin duda alguna que continuarían la política de Eduardo Montealegre que ha venido haciendo la vista gorda ante las múltiples pruebas de abortos ilegales cometidos en Profamilia y Oriéntame.

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lunes, 18 de enero de 2016

Democracia y totalitarismo, por Juan Manuel de Prada

Reproducimos la siguiente columna del escritor Juan Manuel de Prada, publicada orriginalmente en su columna en el ABC.

Siempre hay personas que se sublevan cuando un escritor se atreve a desafiar las convenciones del pensamiento hegemónico. Chesterton y Belloc, por ejemplo, ponían frenéticos a ciertos lectores del G. K’s Weekly cada vez que escribían que capitalismo y comunismo eran herejías que, bajo su apariencia dialéctica, encubrían una meta común; y los lectores mandaban a los periódicos cartas furibundas en las que los tildaban de «papistas», ante lo que Chesterton y Belloc enarbolaban el rosario y los espantaban. Hoy hay personas que se siguen enfadando si un escritor se atreve a equiparar capitalismo y comunismo; pero ya nadie utiliza el denuesto de «papista», tal vez porque el Papado ha perdido ascendencia intelectual, o porque conviene hacer como que el Papa es un tipo estupendo. Así que, cuando alguien se irrita contra ti por repetir exactamente lo mismo que Chesterton y Belloc denunciaban hace un siglo, ya no te llaman papista, sino «integrista» (¡y ni siquiera hace falta que enarboles el rosario!), que es insidia que, en un mundo tan tontiprogre como el nuestro, arroja una condena indeleble sobre el réprobo.

También se tiende a tildar a un escritor de «integrista» cuando se atreve a denunciar la deriva totalitaria de la democracia. Ya nos advertía Ortega, ese feroz integrista, que «la democracia, como democracia, es decir, estricta y exclusivamente como norma del derecho político, parece una cosa óptima. Pero la democracia exasperada y fuera de sí es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad»; pues «cuanto más reducida sea la esfera de acción propia a una idea, más perturbadora será su influencia, si se pretende proyectarla sobre la totalidad de la vida». Y es que, en efecto, la democracia, en esta fase de la Historia, ha dejado de ser una forma de gobierno para convertirse en una religión antropoteísta que, a la vez que difumina o prostituye el mandato representativo, se proclama instancia última para establecer lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, entregando a la aritmética de las mayorías toda la regulación de la vida humana. Esta «voluntad de regular la totalidad de la vida humana» –nos recordaba Malraux, otro integrista descomunal y lefevriano– es lo que caracteriza el totalitarismo; y de la deriva totalitaria de la democracia ya nos advertía Tocqueville, sumo pontífice del integrismo, en La democracia en América: «Cadenas y verdugos eran los instrumentos groseros que antaño empleaba la tiranía, pero en nuestros días la civilización ha perfeccionado hasta el mismo despotismo. Los príncipes habían, por así decirlo, materializado la violencia; pero las repúblicas democráticas de nuestros días la han hecho tan intelectual como la voluntad humana que quieren reducir. Bajo el gobierno absoluto de uno solo, el despotismo, para llegar al alma, golpeaba vigorosamente el cuerpo; y el alma, escapando a sus golpes, se elevaba gloriosa por encima de él. Pero en las repúblicas democráticas la tiranía deja el cuerpo y va derecha al alma. El amo ya no dice: “Pensad como yo o moriréis”, sino: “Sois libres de no pensar como yo. Vuestra vida, vuestros bienes, todo lo conservaréis, pero a partir de ese día seréis un extraño entre nosotros. Permaneceréis entre los hombres, pero perderéis vuestros derechos de humanidad. Cuando os acerquéis a vuestros semejantes, huirán de vosotros como de apestados e incluso aquellos que crean en vuestra inocencia os abandonarán. Os dejo la vida, pero la que os dejo es peor que la muerte”».

Ese infierno totalitario ya está entre nosotros. Y en él languidecemos los apestados, mientras las masas desprevenidas campan por sus respetos y eructan felicísimas los vapores de la alfalfa sistémica que se tragan sin rechistar.

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lunes, 11 de enero de 2016

En nombre de los “derechos humanos” están dejando al hombre sin derecho a la Verdad

Según informa LifeSiteNews, la administración de la ciudad de Nueva York ha hecho, por vía administrativa, una “reinterpretación” de la norma anti-discriminación contra transexuales, estableciendo una nueva serie de reglas y sanciones contra conductas que han querido calificar como “discriminatorias” hacia los transexuales. Entre las prohibiciones, se encuentra el hecho de separar baños para hombres y mujeres, usar diferentes códigos de vestimenta para hombres y mujeres en el trabajo, usar registros y documentación en que la categoría “sexo” sólo admita masculino y femenino, e incluso, el usar el pronombre correcto a la hora de referirse a las personas transexuales (Hablar de “él” para referirse a un hombre transexual, o “ella” para hablar de una mujer que quiere parecer hombre).

En Colombia, el gobierno Santos expidió un decreto en el cual se ordena a los notarios cambiar el registro civil de las personas que quieran aparecer con otro sexo registrado, distinto al biológico. No se requiere nada más que la declaración de la persona de que así lo desea. A su vez, la Corte Constitucional ha fallado una sentencia en la que ordena a la Registraduría inscribir como “hijos biológico” de dos hombres, a dos menores que adquirieron es Estados Unidos por medio de un proceso de alquiler de vientres (contrataron a una mujer para que los gestara a cambio de dinero). Así mismo, en otra sentencia le ordena al Ministerio de Educación revisar todos los manuales de convivencia de los colegios, públicos y privados, para “determinar que los mismos sean respetuosos de la orientación sexual y la identidad de género de los estudiantes”.

No demoran en saltar Benedetti, Uprimny y toda la plana mayor del lobby de la Cultura de la Muerte, a proponer la nueva normativa neoyorquina como modelo que deberíamos seguir en Colombia en materia de “derechos humanos”. De hecho, la Corte Constitucional ya ha sancionado colegios por haber impedido a estudiantes hombres irse vestidos de mujeres, y viceversa. No les basta con obligar al Estado a enseñar como blanco lo que es negro, y presentar como bueno lo que es malo, si no que ahora quieren prohibir al hombre el reconocer y afirmar la verdad que está ante sus ojos.

En el fondo, no estamos viviendo más que las consecuencias necesarias, ya advertidas hasta el cansancio por el magisterio de los santos padres, de la aceptación de la Libertad de Conciencia como base de la democracia liberal. La idea de que el hombre tiene la libertad de creer lo que voluntariamente crea y que el Estado no puede forzarlo a admitir verdades que no quiere, significa desterrar del debate público la búsqueda de la verdad y reducir el ejercicio político a un mero choque entre voluntades. Así lo previno SS. Gregorio XVI en la encíclica Mirari Vos:

10. De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. ¡Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error! decía San Agustín[21]. Y ciertamente que, roto el freno que contiene a los hombres en los caminos de la verdad, e inclinándose precipitadamente al mal por su naturaleza corrompida, consideramos ya abierto aquel abismo[22] del que, según vio San Juan, subía un humo que oscurecía el sol y arrojaba langostas que devastaban la tierra. De aquí la inconstancia en los ánimos, la corrupción de la juventud, el desprecio -por parte del pueblo- de las cosas santas y de las leyes e instituciones más respetables; en una palabra, la mayor y más mortífera peste para la sociedad, porque, aun la más antigua experiencia enseña cómo los Estados, que más florecieron por su riqueza, poder y gloria, sucumbieron por el solo mal de una inmoderada libertad de opiniones, libertad en la oratoria y ansia de novedades.

También SS León XIII advirtió en la Libertas Praestantíssimum sobre los fundamentos metafísicos del Liberalismo y cómo tales principios no conducen a otro camino más que el de la tiranía inicua.

12. El naturalismo o racionalismo en la filosofía coincide con el liberalismo en la moral y en la política, pues los seguidores del liberalismo aplican a la moral y a la práctica de la vida los mismos principios que establecen los defensores del naturalismo. Ahora bien: el principio fundamental de todo el racionalismo es la soberanía de la razón humana, que, negando la obediencia debida a la divina y eterna razón y declarándose a sí misma independiente, se convierte en sumo principio, fuente exclusiva y juez único de la verdad. Esta es la pretensión de los referidos seguidores del liberalismo; según ellos no hay en la vida práctica autoridad divina alguna a la que haya que obedecer; cada ciudadano es ley de sí mismo. De aquí nace esa denominada moral independiente, que, apartando a la voluntad, bajo pretexto de libertad, de la observancia de los mandamientos divinos, concede al hombre una licencia ilimitada. Las consecuencias últimas de estas afirmaciones, sobre todo en el orden social, son fáciles de ver. Porque, cuando el hombre se persuade que no tiene sobre si superior alguno, la conclusión inmediata es colocar la causa eficiente de la comunidad civil y política no en un principio exterior o superior al hombre, sino en la libre voluntad de cada uno; derivar el poder político de la multitud como de fuente primera. Y así como la razón individual es para el individuo en su vida privada la única norma reguladora de su conducta, de la misma manera la razón colectiva debe ser para todos la única regla normativa en la esfera de la vida pública. De aquí el número como fuerza decisiva y la mayoría como creadora exclusiva del derecho y del deber.

Todos estos principios y conclusiones están en contradicción con la razón. Lo dicho anteriormente lo demuestra. Porque es totalmente contraria a la naturaleza la pretensión de que no existe vínculo alguno entre el hombre o el Estado y Dios, creador y, por tanto, legislador supremo y universal. Y no sólo es contraria esa tendencia a la naturaleza humana, sino también a toda la naturaleza creada. Porque todas las cosas creadas tienen que estar forzosamente vinculadas con algún lazo a la causa que las hizo. Es necesario a todas las naturalezas y pertenece a la perfección propia de cada una de ellas mantenerse en el lugar y en el grado que les asigna el orden natural; esto es, que el ser inferior se someta y obedezca al ser que le es superior. Pero además esta doctrina es en extremo perniciosa, tanto para los particulares como para los Estados. Porque, si el juicio sobre la verdad y el bien queda exclusivamente en manos de la razón humana abandonada a sí sola, desaparece toda diferencia objetiva entre el bien y el mal; el vicio y la virtud no se distinguen ya en el orden de la realidad, sino solamente en el juicio subjetivo de cada individuo; será lícito cuanto agrade, y establecida una moral impotente para refrenar y calmar las pasiones desordenadas del alma, quedará espontáneamente abierta la puerta a toda clase de corrupciones. En cuanto a la vida pública, el poder de mandar queda separado de su verdadero origen natural, del cual recibe toda la eficacia realizadora del bien común; y la ley, reguladora de lo que hay que hacer y lo que hay que evitar, queda abandonada al capricho de una mayoría numérica, verdadero plano inclinado que lleva a la tiranía.

Empezaron proclamando la libertad para el error, y han terminado prohibiendo la Verdad.

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