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viernes, 26 de febrero de 2016

¿En verdad el Papa autorizó el uso de anticonceptivos contra el Zika?

Los medios de comunicación están reproduciendo unas declaraciones del Papa Francisco en la rueda de prensa del vueldo de regreso desde México, en que habría autorizado el uso de anticonceptivos en la epidemia contra el Zika como forma de evitar el embarazo. Consideramos que ante la confusión reinante es imprescindible dejar algunos puntos en claro.

¿Qué fue lo que dijo el Papa?

Reproducimos íntegra la respuesta del Papa Francisco:

Pregunta: Santo Padre, desde hace algunas semanas hay mucha preocupación en bastantes países latinoamericanos pero también en Europa por el virus Zika. El riesgo mayor sería para las mujeres embarazadas –hay angustia–. Algunas autoridades han propuesto el aborto o evitar el embarazo. En este caso, ¿la Iglesia puede tomar en consideración el concepto de mal menor?

Respuesta: El aborto no es un mal menor: es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto. Sobre el mal menor… lo de evitar el embarazo… Hablamos en términos de conflicto entre el Quinto y el Sexto mandamiento. Pablo VI, el grande, en una situación difícil en África permitió a las monjas usar anticonceptivos para casos en los que fueron violentadas.

No confundir el mal de evitar el embarazo, por sí solo, con el aborto. El aborto no es un problema teológico: es un problema humano, es un problema médico. Se asesina a una persona para salvar a otra (en el mejor de los casos) o para vivir cómodamente. Va contra el juramento hipocrático que los médicos deben hacer. Es un mal en sí mismo, pero no es un mal religioso al inicio: no, es un mal humano. Después, evidentemente, como es un mal humano cada asesinato es condenado.

En cambio, evitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, como en este, como en el que he nombrado de Pablo VI, era claro. También yo exhortaría a los médicos a que hagan de todo para encontrar también las vacunas contra estos mosquitos que contagian esta enfermedad. Sobre esto se debe trabajar.

¿Es verdad que Pablo VI permitió a unas monjas el uso de anticonceptivos?

La historia circula desde hace tiempo en internet, al igual que otra según la cual en tiempos de Juan XXIII unas monjas que habrían quedado embarazadas a causa de violaciones en el Congo, habrían sido llevadas a Bélgica para que abortasen. Ninguna de estas historias tiene algún soporte documental. Quienes han investigado el hecho, han encontrado que la única fuente que podría haber originado el rumor sería un artículo de tres conocidos moralistas en 1961 en que argumentaban la licitud del uso de anticonceptivos ante el riesgo de sufrir violaciones.

¿Pero quiso hablar el Papa Francisco de anticonceptivos en el caso del Zika?

Esa es la interpretación que han hecho los medios de comunicación. Algunos medios católicos como ACIPrensa han tratado de decir que Francisco no hablaba de anticonceptivos sino de Planificación Familiar Natural. Sin embargo, la mención de la supuesta autorización de Pablo VI como si se tratase de un precedente, no tiene sentido bajo esas hipótesis.

Para la muestra, el P. Lombardi S.J., protavoz de la Santa Sede, salió en Radio Vaticana a aclarar lo dicho por el Papa, y lo que dijo fue:

“El Papa distingue netamente la radicalidad del mal del aborto como supresión de una vida humana de la posibilidad de recurrir a la contracepción o a los preservativos en casos de emergencia o situaciones particulares, en los que no se suprime una vida humana sino que se evita un embarazo. No es que diga que sea aceptado o usado este recurso sin ningún discernimiento, lo que ha declarado claramente es que pueden ser tomados en consideración en casos de emergencia particular. […] Los anticonceptivos o el preservativo, en casos de particular emergencia y gravedad, pueden ser objeto de un discernimiento de conciencia serio. Esto es lo que dice el Papa”.

Y por si faltaban más pruebas, La Conferencia Episcopal de Filipinas, que tanto luchó contra el gobierno cuando éste quiso implantar una ley de “Salud Reproductiva” que incluía la promoción masiva de la anticoncepción, ha publicado un documento invitando a replantear la prohibición:

Después ha afirmado la idea de que el mal de la anticoncepción no tiene la misma magnitud que el mal del aborto. Claramente, este es un razonamiento moral correcto. El mal de robar un par de pesos no puede compararse con el mal de saquear. El Papa no ha cambiado en absoluto la enseñanza de la Iglesia sobre lo inaceptable de los medios artificiales de anticoncepción.

Sin embargo, de manera útil ha recordado dos importantes preceptos morales. En primer lugar, pueden existir circunstancias que invitan a un replanteamiento del juicio sobre los medios artificiales de anticoncepción. Segundo, el apremio de la conciencia debe ser constantemente escuchado siempre y cuando se hagan todos los esfuerzos posibles para formarla adecuadamente.

Así es que no importa cuánto se esfuercen algunos por decir que eso no fue lo que quiso decir el Papa: Eso fue lo que se dió a entender, no sólo por parte de los medios seculares, sino también al interior de la Iglesia y por boca del mismo portavoz de la Santa Sede, cuyos pronunciamentos se pueden considerar como oficiales.

¿Pero es posible que el Papa abra la puerta al uso de los anticonceptivos?

No. Basta con leer lo que la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI al respecto:

Hay que excluir igualmente, como el Magisterio de la Iglesia ha declarado muchas veces, la esterilización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer [15]; queda además excluida toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación [16].

Tampoco se pueden invocar como razones válidas, para justificar los actos conyugales intencionalmente infecundos, el mal menor o el hecho de que tales actos constituirían un todo con los actos fecundos anteriores o que seguirán después y que por tanto compartirían la única e idéntica bondad moral. En verdad, si es lícito alguna vez tolerar un mal moral menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande [17], no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien [18], es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social. Es por tanto un error pensar que un acto conyugal, hecho voluntariamente infecundo, y por esto intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto de una vida conyugal fecunda.

Así es que la idea de que evitar el embarazo usando métodos anticonceptivos como mal menor ya está rechazada de antemano por la Doctrina de la Iglesia. Ni el Papa, ni el P. Lombardi, ni la Conferencia Epsicopal de ningún país tiene la autoridad para cambiar esa doctrina. No existe la posibilidad de que se presente un conflicto entre el quinto (no matarás) y el sexto (no cometerás actos impuros) mandamientos. No se trata de un parte de tranquilidad, en el sentido en que sigue siendo preocupante que el Papa haya dado a entender algo que está en contra de la Doctrina, pero es claro que el Papa es un servidor de la Tradición de la Iglesia y no puede cambiar la enseñanza del Magisterio de un día para otro.

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