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lunes, 8 de febrero de 2016

FIRMA: Mons. Darío de Jesús Monsalve, No a la rehabilitación de Camilo Torres Restrepo

Monsalve  Camilo Torres

Mons. Darío de Jesús Monsalve, Arzobispo de Cali, ha concedido una entrevista a El Tiempo en la que declara su intención de rehabilitar la memoria del sacerdote que se volvió guerrillero, Camilo Tores, y darle cristiana sepultura en la capilla de la Universidad Nacional.

En la entrevista, Mons. Monsalve minimiza la ideología comunista que llevó a Torres a dejar el sacerdocio y dedicarse a la guerra. Más aún, el arzobispo pareciera legitimar la línea ideologica seguida por el ELN y proponerla como base para la tranformación política del país. Por último reconoce su proyecto de abogar por una restitución de la dignidad sacerdotal del guerrillero comunista, y planea recuperar sus restos para darle cristiana seputlura en la capilla de la Universidad Nacional donde podría convertirse en ícono ideológico de los movimientos guerrilleros.

Camilo Torres Restrepo fue un sacerdote de la Arquidiócesis de Bogotá, que luego de estudiar en la Universidad Católica de Lovaina impulsó en el país la Teología de la Liberación promovida desde sectores progresistas de la Iglesia en Europa. Defendía la compatibilidad entre el Marxismo y la Fe Católica,   En 1965 abandonó el sacerdocio y se enroló en el Ejército de Liberación Nacional en donde fue abatido en el primer combate. De él se recuerdan conocidas expresiones como “No sé si el alma es mortal, lo que sí sé es que el hambre mata", o “Si Jesús viviera, sería guerrillero.”

La Teología de la Liberación fue un movimiento heterodoxo que surgió en Europa durante la Guerra Fría, impulsado por el Consejo Mundial de la Paz, organización fachada para las actividades de la KGB soviética. Se caracteriza por la aplicación del Marxismo como sistema de pensmiento, reduciendo la redención cristiana a la “liberación” temporal del hombre de las “estructuras injustas” como serían el capitalismo y la desigualdad social. La teología de la Liberación fue condenada en tiempos de Juan Pablo II y reiterada por Benedicto XVI, como opuesta a la Fe Católica.

La rehabilitación de la memoria del sacerdote tendría un efecto devastador al interior de la Iglesia, pues al exaltar la memoria de un sacerdote que abandonó a Cristo para seguir a Marx envía una señal negativa a todos los sacerdotes que se esfuerzan por ser fieles al ministerio sagrado, a la vez que abre las puertas a que se impulse de nuevo la ya condenada Teología de la Liberación. A su vez, por fuera de la Iglesia, la instalación de un panteón en honor al sacerdote en la Universidad Nacional valida ideológicamente la guerra emprendida por el ELN y alienta la combinación de las formas de lucha que finalmente llevaron a Torres a sumarse a la violencia.

Firma ahora, y pídele al Arzobispo de Cali que reconsidere las consecuencias negativas de rendir homenaje a un sacerdote que lejos de seguir su ministerio de forma ejemplar, debería ser recordado como una lamentable prueba de los perniciosos efectos de la Teología de la Liberación en el alma de los sacerdotes.

Excelentísimo Monseñor
Darío de Jesús Monsalve
Arzobispo de Cali

Excelentísimo Monseñor,
a través de la entrevista dada por usted al periódico El Tiempo me he enterado de su intención de homenajear la memoria del sacerdote Camilo Torres, dándole cristiana sepultura en un panteón en la Universidad Nacional, y buscando su rehabilitación canónica. Al tenor del Concilio Vaticano II que en su Constitucion Lumen Gentium reconoce a los laicos “la facultad, más aún, a veces el deber, de exponer su parecer acerca de los asuntos concernientes al bien de la Iglesia” (LG, 37), me permito expresarle mi preocupación por el significado y las consecuencias de tal gesto.

Camilo Torres Restrepo no fue un buen sacerdote. “Basta abrir las Encíclicas de los sumos Pontífices para darse cuenta de esta lamentable realidad. Realidad tanto más lamentable por cuanto el padre Torres preconiza una revolución, aun violenta, por la toma del poder, en momentos en que el país se debate en una crisis causada en no pequeña parte por la violencia que con grandes esfuerzos se está tratando de conjurar”, escribió el Cardenal Luis Concha en 1965, alertando a los fieles sobre la incompatibilidad entre las ideas de Camilo Torres y su ministerio sacerdotal.

Aunque no existe una doctrina teológica propiamente suya, es innegable que en sus actos, Camilo Torres fue precursor de la Teología de la Liberación, condenada por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, y por la cual muchos otros sacerdotes siguieron sus pasos hacia la revolución violenta. Conocidas expresiones suyas como “No sé si el alma es mortal, lo que sí sé es que el hambre mata" o “Si Jesús viviera, sería guerrillero.” confirman esta deriva, a la vez que reflejan una profunda falta de Fe y una total despreocupación por la salud espiritual de los fieles que tenía bajo su cuidado.

Camilo Torres abandonó el sacerdocio por seguir la violenta ideología Marxista. Su muerte en un combate contra el ejército es una prueba del pernicioso efecto de la Teología de la Liberación en el espíritu de los sacerdotes. Su vida no fue ejemplar, ni digna de homenaje.

Pretender rehabilitar su memoria, justo cuando el país trata de librarse del lastre de la violencia, envía una señal negativa a todos los sacerdotes que se esfuerzan por ser fieles al ministerio sagrado, a la vez que abre las puertas a que se impulse de nuevo la ya condenada Teología de la Liberación. A su vez, por fuera de la Iglesia, la instalación de un panteón en honor al sacerdote en la Universidad Nacional valida ideológicamente la guerra emprendida por el ELN y alienta la combinación de las formas de lucha que finalmente llevaron a Torres a sumarse a la violencia.

Por todo esto, por el bien de la Iglesia, espero que reconsidere su decisión. Camilo Torres, junto a Manuel Pérez y los sacerdotes de la Golconda, sigue siendo una herida profunda en la historia de la Iglesia en Colombia. Una lección sobre lo que ocurre cuando los pastores pierden la Fe y se olvidan del carácter y la misión sobrenatural de la Santa Iglesia Católica.

Atentamente.

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