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martes, 31 de mayo de 2016

El sacerdote Pedro María Ramírez, Mártir de Armero, será beatificado.

(CEC) La Santa Sede anunció oficialmente sobre la beatificación del Siervo de Dios Pedro María Ramírez (Mártir de Armero), así lo ha comunicado el obispo de Garzón, monseñor Fray Fabio Duque Jaramillo.

“El parecer de los teólogos sobre la causa del martirio ha sido por unanimidad positivo”, aseguró el prelado en un comunicado.

Monseñor Duque Jaramillo informó que desde ahora el padre Pedro María Ramírez puede ser considerado Venerable, sin que pueda tener todavía ninguna expresión de culto, hasta el día en el que la Iglesia proclame Solemnemente su Beatificación.

“Les agradezco de antemano todas las manifestaciones de fe que han tenido, y que nos han unido por esta causa”, afirmo el jerarca.

El padre Pedro María Ramírez, más conocido como el Mártir de Armero, murió durante la revuelta del 9 de abril de 1948 luego de que se negase huir de la ciudad de Armero y que considerará su presencia necesaria para ayudar a la población. El 10 de abril, hacia las cinco de la tarde, una multitud de radicales liberales entró en la iglesia, profanando el templo y pidieron a las monjas y al padre Pedro que entregaran unas supuestas armas que tenían escondidas en el convento. Al no encontrar nada, sacaron al sacerdote y en el centro de la plaza lo asesinaron a machetazos.

Según recoge Gaudium Press, los dramáticos acontecimientos de esos días hicieron presentir al Padre horas antes, que sería martirizado inevitablemente, lo que lo llevó a redactar un breve pero conmovedor y muy sentido testamento: "Santísima Trinidad. De mi parte deseo morir por Cristo y su fe", encabezaba el texto en el que daba gracias a su Obispo, que lo había ordenado y hecho párroco en Armero. Mencionaba con grata recordación a su consejero el P. Dávila y a las religiosas de la comunidad de las Madres Eucarísticas prometiéndoles velar por ellas desde el Cielo. A su querida familia la invitaba a seguir el ejemplo de él, muriendo por Cristo.

Nunca antes realmente se había visto en la historia de nuestra querida patria Colombiana del siglo XX, un crimen tan horroroso y sanguinario. Asesinado a las 4 de la tarde, su cadáver permaneció toda la noche insepulto porque nadie se atrevía a rescatarlo para darle cristiana inhumación, ya que el puñado minoritario pero radical de asesinos había conseguido dominar con el amedrentamiento a toda la población.

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