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lunes, 31 de octubre de 2016

Viviane Morales pacta con las FARC una aclaración del “enfoque de género” en el acuerdo de La Habana

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El día de ayer se conoció por parte de los medios de comunicación que la senadora liberal Viviane Morales, y su esposo Carlos Alonso Lucio, sostuvieron una reunión con la delegación de las FARC en La Habana para discutir aspectos del “enfoque de género” en los acuerdos entre el gobierno nacional y las FARC. Al final, la senadora publico un comunicado conjunto en que se adhiere a la tesis de las FARC de que el “enfoque de género” puede mantenerse en los acuerdos si se “aclara” que se refiere exclusivamente al trato diferencial hacia las mujeres.

Este es el texto del comunicado:

En esta etapa de construcción de consensos por la paz, nos reunimos en La Habana, los días 23 y 24 de octubre, la Delegación de Paz de las FARC-EP, Viviane Morales y Carlos Alonso Lucio, en condiciones de senadora y de líder cristiano, con el fin de escuchar sus propuestas para revisar y enmendar el Acuerdo Final de Paz, atendiendo a las observaciones públicas que han formulado distintos sectores cristianos.

Con base en las conversaciones sostenidas y en el intercambio respetuoso y cordial de criterios y opiniones, concluimos en que las FARC-EP, en uso de su autonomía y competencias, como una de las partes en diálogo, llevarán ante el Gobierno Nacional para su análisis y posible incorporación al Acuerdo, los siguientes puntos:

-1. Una redacción que constituya criterio de interpretación en relación con el “enfoque de género” bajo el entendimiento claro de que se refiere a la reivindicación y protección especial de los derechos de la mujer como víctima principal del conflicto y como protagonista esencial en la construcción de la paz y el posconflicto.

2. Que sobre el “enfoque de género” de los Acuerdos se sentarán los elementos suficientes que permitan, a posteriori, por instancias públicas o privadas, interpretaciones inequívocas respecto al concepto de la familia redactado con claridad en el artículo 42 de la Constitución Política.

3. Que, en tal sentido, los planteamientos referidos a la no estigmatización y a la no victimización de cualquier población vulnerable, redactados en el Acuerdo, deben armonizar con la libertad de conciencia, la libertad religiosa, el derecho a la autonomía educativa de las instituciones, y con el derecho de los padres de familia a educar a sus hijos conforme a sus principios y valores.

-4. El Acuerdo deberá incorporar entre las víctimas del conflicto, el reconocimiento y visibilizarían de quienes fueron víctimas en razón de sus creencias religiosas, particularmente de los pastores y comunidades cristianas.

-5. Deberán reconocer a las iglesias cristianas entre los actores de la reconciliación para la paz, posibilitando su participación dentro de las etapas de la implementación de los Acuerdo. Tal situación, debe darse en todos los espacios de participación ciudadana, incluyendo los espacios de trabajo sobre temas de familia, libertad de religión y libertad de conciencia, en el marco de la comisión de implementación, seguimiento, verificación y resolución de diferencias. Asimismo, contarán las congregaciones de fe y cultos religiosos, incluyendo al cristianismo, con espacios de participación en las instancias de construcción de paz surgidas del Acuerdo, que sean pertinentes, en función de la consolidación de la reconciliación y la paz.

Los esfuerzos consignados en este documento, los hacemos inspirados en el ánimo de construir el mayor consenso posible en el camino de la paz para Colombia.

Fraternalmente:

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP

VIVIANE MORALES (Senadora de la República)

CARLOS ALONSO LUCIO (Líder Cristiano).

Como se mencionó anteriormente, en el comunicado se observa que Morales y Lucio, promotores del Referendo contra la adopción por parejas homosexuales, compraron la tesis de que el “enfoque de género” pactado entre el gobierno y las FARC se refiere exclusivamente al reconocimiento y protección especial de la mujer como víctima del conflicto. Esta es la misma tesis de Mons. Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, cuando defendió que no había ideología de género en los acuerdos.

Lo que ni Mons. Castro, ni la pareja de protestantes parecen percibir, es que el uso del concepto “género” para referirse a la diferencia entre hombres y mujeres, es uno de los elementos nucleares que marcan la transición entre el feminismo y la agenda homosexual en lo que se ha denominado “Ideología de Género”. La Ideología de Género no surgió de la nada sino que es el producto de la evolución del pensamiento marxista hacia los aspectos sociales y culturales señalados por la Escuela de Frankfurt como factores de desigualdad.

Cuando se publicó el acuerdo sobre género en La Habana, muchos se preguntaban qué tenía que ver la agenda homosexual con la lucha marxista-leninista de las FARC. Esto evidencia una desprevención total frente a la evolución que ha sufrido la ideología marxista, de la cual el animalismo, el ecologismo o la agenda homosexual son sus últimas manifestaciones. Marx redujo la historia a la dialéctica entre un sistema opresor y una “clase” oprimida. Aunque en sus inicios tal opresión era definida en términos estríctamente económicos, ideólogos marxistas posteriores como Antonio Gramsci llevaron el concepto al campo social, y en el siglo XX feministas como Simone de Beauvoir, a quien cita Humberto de la Calle en su discurso sobre el enfoque de género, utilizaron el paradigma marxista para describir las relaciones entre hombres y mujeres.

Este es el origen de la disociación entre “sexo” como dato biológico, y “género” como realidad socio-cultural. Para Beauvoir lo que se entiende socialmente por “ser mujer” o “feminidad” es una imposición cultural a través de la cual se introduce a las mujeres una mentalidad que garantiza su sumisión ante los hombres y mantiene su exclusión de la vida pública y la independencia reservada a los hombres. Esto incluye evidentemente el rechazo a la visión cristiana del matrimonio y la familia en que marido y mujer conforman “una sola carne” (Mt 19, 5) y el marido se hace cabeza del hogar (Ef 5, 23).

Esa filosofía es el punto de partida de los “estudios de género”, “teoría de género” o “perspectiva de género”. Tal línea de pensamiento ha desarrollado los postulados del feminismo neomarxista, llevando esa separación entre “sexo” y “género” al campo de la sexualidad. De ahí, feministas como Judith Butler han reivindicado el sexo como mera construcción social, para defender la homosexualidad o transexualidad como meras expresiones de la autoconstrucción de la identidad humana.

Esa es, brevemente, la genealogía de la ideología de género, tal como pretende ser introducida en los contenidos educativos de los programas de educación sexual, y tal como viene siendo aplicada desde altas esferas del Estado al reivindicar la homosexualidad y la transexualidad como opciones igualmente válidas y equiparables a la sexualidad natural en el contexto de la familia. Ellos niegan la Ideología de Género, y prefieren llamarlo “enfoque de género” o “perspectiva de género”, pero en sus declaraciones evidencian que se trata exactamente de lo mismo. Le llamamos “Ideología de Género” para resaltar que se trata de una visión sesgada de la realida basada en la aplicación de principios de la ideología marxista, absolutamente infundados.

Por eso, las FARC y el gobierno nacional han tratado de vender el “enfoque de género” como si se refiriese específicamente a la mujer, cosa que han negado los mismos redactores de la subcomisión de género. En realidad se trata de un retroceso estratégico a una fase anterior del desarrollo de la misma ideología, conscientes de que la introducción de tales principios (la disociación entre el “sexo” biológico y el “género” construido) tarde o temprano llevará a las mismas conclusiones. Por eso, cuando Viviane Morales, o Mons. Luis Augusto Castro defienden el “enfoque de género” como si se tratase de una perpectiva inocua, en realidad están defendiendo la “ideología de Género” sólo que en su etapa larval.

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sábado, 29 de octubre de 2016

Documento sobre “conmemoración conjunta de la Reforma” Luterana niega la transubstanciación

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Se acerca la fecha de la anunciada “Conmemoración conjunta Católico-Luterana de la Reforma” que realizará el Papa Francisco en Lund, Suecia el próximo 31 de Octubre. La celebración, como tal, ha levantado numerosas críticas en el mundo católico, pues implica la celebración de una herejia que dividió irremediablemente a la cristiandad y abrió la caja de pandora de todos los males que ha traído la modernidad. Vale recordar que cuando en 2012 se mencionó la posibilidad de que el Papa Benedicto XVI viajara a Alemania a celebrar el 500 aniversario de la reforma en 2017, la respuesta del Card. Kurt Koch fue que la Iglesia,  no tenía “nada que celebrar”, y que “no podemos celebrar un pecado”.

Pues bien, se ha publicado el programa del viaje del Papa Francisco a Suecia, que incluye abiertamente una “Oración ecuménica común” en la catedral luterana de Lund. En la presentación del programa, el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Greg Burke, ha invitado a remitirse al documento “Del conflicto a la comunión”, del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Federación Luterana Mundial, publicado por la editorial Sal Terrrae.

El documento se pretende como una especie de “hoja de ruta” hacia la unidad católico-luterana, pero de acuerdo con numerosas denuncias por parte de renombrados teólogos, en el documento se están negando los principales dogmas de la Iglesia sobre el sacrificio de la Eucaristía, tales como la transubstanciación de las especies en el cuerpo y sangre de Cristo, o la renovación del sacrificio de Cristo en la cruz.

El Documento afirma en su numeral 154 (Subrayas nuestras):

Comprensión común de la presencia real de Cristo

Tanto luteranos como católicos pueden afi rmar en conjunto la presencia real de Jesucristo en la Cena del Señor: «En el sacramento de la Cena del Señor, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, está presente total y enteramente, con su cuerpo y su sangre, bajo los signos del pan y del vino» (Eucaristía 16). Esta declaración en común afirrma todos los elementos esenciales de la fe en la presencia eucarística de Jesucristo sin adoptar la terminología conceptual de «transustanciación». De esta forma, católicos y luteranos entienden que «el Señor exaltado está presente en la Cena del Señor, en el cuerpo y la sangre que él ofreció, con su divinidad y su humanidad, mediante la palabra de promesa, en los dones del pan y del vino, en el poder del Espíritu Santo, para su recepción mediante la congregación»52

Esto pretende dar “solución salomónica” a la herejía luterana respecto de la Santa Eucaristía simplemente omitiendo el concepto de “transubstanciación”, cuando en realidad se está es negando abiertamente el dogma definido por el Concilio de Trento. La Fe Católica siempre ha enseñado que en el sacrificio eucarístico los dones del pan y el vino, dejan de serlo para convertirse en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Así lo define el Concilio de Trento:

“D-877 Cristo Redentor nuestro dijo ser verdaderamente su cuerpo lo que ofrecía bajo la apariencia de pan [Mt. 26, 26 ss; Mc. 14, 22 ss; Lc. 22, 19 s; 1 Cor. 11, 24 ss]; de ahí que la Iglesia de Dios tuvo siempre la persuasión y ahora nuevamente lo declara en este santo Concilio, que por la consagración del pan y del vino se realiza la conversión de toda la sustancia del pan en la sustancia del cuerpo de Cristo Señor nuestro, y de toda la sustancia del vino en la sustancia de su sangre. La cual conversión, propia y convenientemente, fue llamada transubstanciación por la santa Iglesia Católica.”

“D-884 Can. 2. Si alguno dijere que en el sacrosanto sacramento de la Eucaristía permanece la sustancia de pan y de vino juntamente con el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y negare aquella maravillosa y singular conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo y de toda la sustancia del vino en la sangre, permaneciendo sólo las especies de pan y vino; conversión que la Iglesia Católica aptísimamente llama transubstanciación, sea anatema.”

En este sentido, el concepto de transubstanciación no es accesorio a la Fe en la presencia real Jesucristo en la Eucaristía, sino que define exactamente de qué se está hablando cuando se habla de esa “presencia real”: Que las especies han dejado de ser pan y vino, y son en sustancia, es decir, son verdaderamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La transubstanciación es un elemento esencial de la Fe en la Sagrada Eucaristía.

En contra de este dogma, Lutero, siguiendo la filosofía nominalista de Guillermo de Ockham, afirmaba la “consubstanciación” es decir la unión entre las sustancias del pan y el vino con las del Cuerpo y la Sangre de Jesús. Esto, aunque parezca mantener la creencia en la “presencia real” de Cristo en la Eucaristía, claramente no es tan real como lo exige la Fe Católica. La clave está además en el final del párrafo citado, en que se afirma “para su recepción mediante la congregación”, lo cual de cierto modo condiciona la “realidad” del sacramento a su receptor. Esto recuerda abiertamente la tesis de la “transignificación”  de teólogos modernistas como Rahner o Schillebeeckx, que sostenían que el pan y el vino sólo pasaban a significar el Cuerpo y Sangre de Cristo para los creyentes.

Posteriormente, en los numerales 158 y 159 se pretende que la actualidad del sacrificio de Cristo en el sacramento de la Eucaristía responde al concepto de “anamnesis” (memorial), mientras que se abandona la doctrina de la Iglesia en cuanto a la renovación del sacrificio de Cristo en la celebración de la Ecuaristía. Como decía el santo Padre León XIII:

Por el sacrificio de la Misa «se renueva de modo admirable el sacrificio supremo en el Calvario». El sacrificio de la Misa «no es una vacía y pobre conmemoración de la muerte de Jesucristo sino que es una verdadera y admirable renovación, si bien incruenta y mística». «El sacrificio [de la Cruz] se continúa en el sacrificio eucarístico... Pues ya que era menester que el rito sacrificial acompañara siempre a la religión, fue decisión enteramente propia de la divinidad del Redentor el que se hiciera perpetuo y perenne el sacrificio consumado una sola vez en la Cruz. Ahora bien la razón de' esta perpetuidad se da en la sacratísima Eucaristía, la cual no aporta una semejanza vacía o solo un recuerdo del hecho, sino la verdad misma, si bien en especie distinta».

Así pues, lo que propone el documento del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y que se plantea como fundamento teológico de la conmemoración de la Reforma Protestante que celebrará el Papa Francisco este 31 de octubre en Suecia no es otra cosa que el abandono de la Fe Católica, y la adherencia a las tesis de Lutero sobre la Eucaristía. Como católicos no podemos renunciar al que es nuestro mayor tesoro: Que cuando comulgamos en la Santa Misa, no estamos recibiendo mero pan o vino, sino el verdadero Cuerpo y la verdadera Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, inmoladas en el sacrificio del Calvario.

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jueves, 27 de octubre de 2016

Medios confirman la intención del gobierno de desconocer los resultados del plebiscito

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Cada vez se perfila con mayor detalle que la intención del gobierno Santos es desconocer los resultados del plebiscito del pasado 2 de octubre. El principal síntoma de tal plan es la campaña que han emprendido los medios de comunicación afines al gobierno para desprestigiar y delegitimar las posturas de los más de seis millones de colombianos que votaron NO en el plebiscito.

Esta estrategia venía delineada en las declaraciones del presidente Santos en su alocución luego de la derrota de los acuerdos en el plebiscito: “como presidente conservo intactas mis facultades y mi intención de buscar la paz”. Esto es cierto, pero detrás de esa expresión se está promoviendo la idea de que el plebiscito no era necesario, y el presidente puede implementar los acuerdos prescindiendo de la refrendación popular.

La Revista Semana publicó hace unos días una entrevista con el jurista italiano Luigi Ferrajoli, en la cual se promueve abiertamente esta idea:

Semana.com: Usted siempre ha dicho que derechos como la paz no pueden llevarse a plebiscito. ¿Por qué?

Luigi Ferrajoli: La paz es un principio contramayoritario. Por esto, como lo he sostenido tantas veces, el Acuerdo para lograr la paz no tenía por qué ser sometido a un referéndum popular. El referéndum no era y no es necesario para legitimar la paz, y mucho menos era y es suficiente para deslegitimarla.

Semana.com: ¿A su juicio, qué significan entonces los resultados del plebiscito en Colombia?

L.F.: Los resultados negativos del plebiscito del 2 de octubre (sobre todo por pocos miles de votos) no pueden comprometer el proceso de paz. El principio de la paz –al igual o mucho más que otros principios fundamentales como la dignidad de la persona, la igualdad, la libertad y otros derechos humanos- representa, en efecto, una precondición de la convivencia civil. Es el valor político supremo, precedente de cualquier otro, pues representa el presupuesto necesario de todos los demás. Su naturaleza reside en su carácter supremo y fundamental, en el sentido de que la paz no necesita el consenso de la mayoría, ni mucho menos puede ser derogado por la voluntad de cualquier mayoría.

(…)

Semana.com: Al Acuerdo final suscrito entre el Gobierno y las FARC se le ha dado el carácter de “especial” a la luz de los Convenios de Ginebra. ¿Usted cree que esto lo hace vinculante?

L.F.: Efectivamente, eso hace vinculantes todos los Acuerdos. Por esto es vinculante para ambas partes negociadoras. Pero más allá de la cuestión puramente jurídica, es evidente que, realmente, la ejecución del imperativo de la paz no puede suceder sino con base en aquellos Acuerdos, alcanzados con esfuerzo en la larga negociación de La Habana: el desarme de los combatientes, su reinserción en la vida civil y política y, sobre todo, las normas sobre la llamada Justicia Transicional, destinada a los excombatientes y acordada por virtud del Marco Jurídico para la Paz aprobado en el Congreso colombiano el 14 de junio del 2012 y del Acto Legislativo no. 1 del 31 de julio del 2012.

Tres ideas se ventilan en este fragmento de la entrevista: El referendo no era necesario, carece de legitimidad y el acuerdo, que tiene vigencia, puede implementarse en contra de la voluntad popular.

Respecto de lo primero, es importante señalar que se ha pretendido confundir a la opinión pública a través de la idea del “Derecho Constitucional a la paz”. Es cierto que la Constitución Política garantiza la paz como un derecho fundamental, y que el presidente tiene competencias constitucionales para procurar las paz por todos los medios. Sin embargo, el presidente quiso que los acuerdos de La Habana pasar por un proceso de refrendación popular. Esto, que ha sido vendido por los medios como una conceción graciosa de Santos, responde la naturaleza de los acuerdos de La Habana, como una amplia agenda política de reformas económicas, sociales e institucionales para el país.

En efecto, el presidente tiene la capacidad de negociar y firmar acuerdos de paz con los grupos armados en armas, pero esta competencia para implementar tales acuerdos no tienen carácter vinculante más que para él mismo. El presidente deberá en todo caso tramitar las reformas que el acuerdo requiriese por la vía ordinaria y sometido a la participación y discusión de los diferentes sectores políticos en el Congreso, y con la posibilidad de las reformas o el posible rechazo a estas por el órgano legislativo. El acuerdo de La Habana iba más allá de la simple desmovilización, dejación de armas y sometimiento a la justicia de las FARC, sino que implicaba una amplía agenda política que según el acuerdo, se convertiría en materia constitucional a través del Acto Legislativo 01 de 2016 con el que se otorgaban al presidente competencias especiales para legislar por decreto e imponer reformas constitucionales al Congreso en tres debates.

El presidente necesitaba la refrendación popular de los acuerdos para que su implementación, que evidentemente iba a causar amplia oposición en sectores de la población, tuviera la legitimación de un mandato popular. En este sentido, el plebiscito proyectado por el presidente funcionaba igual que el de las “dictaduras plebiscitarias” en que la votación popular legitima la concentración de poderes en manos del dictador. Sin embargo perdió, el Acto Legislativo 01/16 quedó sin vigencia, y el Acuerdo de La Habana se volvió inaplicable.

Es falso que el Acuerdo se encuentre vigente. La sentencia C-379 de 2016 dejó muy claro que “si el plebiscito no es aprobado”, “el efecto es la imposibilidad jurídica de implementar el Acuerdo Final”. Por su parte, el mismo acuerdo de La Habana, en su punto 6.6, reconoce el mecanisco de refrendación como condición para la vigencia e implementación de los acuerdos de paz.

Los medios de comunicación se han valido de las declaraciones de Juan Carlos Vélez, para difundir la idea de que quienes votaron NO lo hicieron “por ignorancia, o por no haberse leído los acuerdos” (palabras de Juan Manuel Santos al haber recibido la noticia del Nobel de Paz). Esta idea absolutamente infundada, pues no existe ninguna evidencia de que los más de seis millones de colombianos hayan votado motivados por las campañas del Centro Democrático, implica además un desconocimiento de las instituciones fundamentales del sistema democrático: La misma acusación podría lanzarse contra cualquier otra elección, con el propósito de desconocer su resultado. Por esta razón, están invitando por redes sociales a defender la victoria del NO en el plebiscito, este próximo sábado 29 de octubre a las 10:00 AM en las principales ciudades del país.

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miércoles, 26 de octubre de 2016

El supuesto “Nobel de la Iglesia” concedido a Santos

Hace unos días, los medios de comunicación del país difundieron la noticia de que al presidente Santos se le concedería el “Nobel de la Iglesia Católica”, la “Lámpara de la paz de San Francisco” que concede el monasterio de la Orden de Frailes Menores de Asis, Italia. Para quienes llevamos años en la labor de informar sobre la Iglesia Católica, sorprende la mención de un supuesto galardón del que nunca antes se había oído.

En efecto, basta con una breve búsqueda en Google en diferentes idiomas para ver que jamás se había usado la expresión “Nobel de la Iglesia Católica” hasta el día de hoy, ni con ese, ni con ninguna otra distinción de la Iglesia Católica. La expresión “Nobel” dentro de la Iglesia Católica sólo había sido usada de manera extraoficial con el premio Ratzinger, llamado coloquialmente por los periodistas “el Nobel de teología”. Tal expresión de “Nobel” para referirse a la “Lámpara de la Paz” sólo se encuentra en el comunicado de prensa difundido por la Presidencia de la República.

De hecho, cuando se leen las declaraciones de Fr. Enzo Fortunato, Director de la Revista San Francesco Patrono di Italia, en ningún momento se habla de la Lampada della Pace di san Francesco como si se tratara de un premio o galardón. En efecto, la lámpara de la paz la han recibido personajes no católicos como Shimon Peres y Abu Mazen, no como premio, sino como regalo para invitarlos a procurar la paz en el medio oriente. Por la misma razón, ser un regalo y no una condecoración, la lámpara no es entregada año tras año, sino en ocasiones específicas. La lámpara tampoco está asociada con la entrega de un premio monetario, a diferencia del Nobel.

A diferencia de la lámpara de la paz, sí existen en la Iglesia Católica numerosas condecoraciones y distinciones concedidas especialmente por el Papa. Entre ellas se encuentran las órdenes ecuestres, siendo la Suprema Orden de Cristo, la más elevada distinción concedida por la Iglesia Católica, Cruces como la medalla Pro Ecclesia et Pontifice, u otros títulos nobiliarios o distinciones como la Rosa de Oro.

En resumen, la lámpara de la paz, que será regalada al presidente Santos en Assis, ni es un galardón, mucho menos “el Nobel de la Iglesia Católica”. Tales descripciones parecen haber salido de la nada en el comunicado de prensa difundido por la Presidencia de la República.

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lunes, 24 de octubre de 2016

Las cifras lo confirman: Los homosexuales no querían el “matrimonio igualitario” para casarse

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Antes de la aprobación del “matrimonio” homosexual en el país por parte de la Corte Constitucional, advertíamos cómo numerosas declaraciones de personas homosexuales, así como los datos de otros países, demostraban que a pesar de todo el esfuerzo que el lobby gay y el establecimiento político invertían en la redefinición, legal del matrimonio y la familia, eran una proporción muy baja de homosexuales la que acudía a “casarse”. Esto, afirmábamos, es un claro síntoma de que el propósito del “matrimonio” homosexual, no tiene nada que ver con una supuesta necesidad de una población específica, y más con las consecuencias simbólicas y jurídicas de alterar la célula natural de la sociedad.

Hoy, tal previsión ha sido confirmada por las estadísticas oficiales de “matrimonios” entre personas del mismo sexo en el país. Desde el pasado mes de abril, cuando la Corte Constitucional sancionó la sentencia SU-214/16 en la que ordena se tramiten como “matrimonio” las solicitudes hechas por parejas del mismo sexo ante notarios o jueces, sólo se han realizado 47 de estas uniones en todo el país.

En los medios de comunicación plantean, de forma retórica, si el escaso número de “matrimonios igualitarios” no será también un asunto de discriminación contra los homosexuales. Una pregunta irónica, si se considera que en la argumentación de los proponentes, el “matrimonio igualitario” era fundamental para acabar con la discriminación contra los LGBTI. Frente a esto, Álvaro Rojas, presidente de la Unión Colegiada del Notariado Colombiano responde que hasta el momento no se ha presentado ninguna queja o reclamo por parte de parejas homosexuales a las que se les haya negado el “matrimonio igualitario”.

“La expectativa de matrimonios entre parejas del mismos sexo fue muy alta. Se tuvo la sensación de que iban a llegar en masa, pero la verdad es que no se dio tal situación, y los matrimonios que se han tenido que registrar se han hecho de la misma manera en que se hacen todos los matrimonios”, dijo Rojas.

En El Tiempo se muestran sorprendidos por la baja cifra de matrimonios en el país, en comparación con los celebrados en otros países como Holanda, España o Argentina. No obstante, en tales países, que fueron de los primeros en admitir las uniones homosexuales, las cifras descendieron aceleradamente después del primer año, además de que en ese primer año se convirtieron destino de parejas extranjeras del mismo sexo  que trataron de usar los acuerdos internacionales de reconocimiento del matrimonio civil para introducir el “matrimonio” homosexual en sus propios países.

Por su parte, Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa ha tenido que admitir que su campaña por el “matrimonio igualitario” tenía menos que ver con una necesidad insatisfecha, y más con el valor simbólico y jurídico de tal medida. “No se luchó por una figura legal, sino por un derecho a la igualdad de quien decida optar por el matrimonio civil”, afirmó en entrevista con El Tiempo.

A nivel simbólico, la alteración de la definición legal del matrimonio, implica la igualación forzosa entre la relaciones entre personas del mismo sexo con la familia constituida por un hombre y una mujer, a la vez que implanta la idea de que cualquier cosa es familia, y por lo tanto, la familia pierde todo significado. Por su parte, a nivel jurídico, el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, se convierte en herramienta fundamental para poner a la sociedad entre la espada y la pared, haciendo uso de la violencia estatal para forzar a la gente a renunciar a sus principios so pena de sufrir sanciones y persecución.

En palabras del abogado español Daniel Vicente Carrillo:

Los gays reclaman el derecho al matrimonio para escarnecer el amor y, mediante su marginación, parecer ellos menos enfermos. Se intenta dar una solución sociológica a un problema a la postre psicológico, arrastrándose a todo el cuerpo social en una caída en picado hacia la animalidad.

(…)

Debo insistir: los gays no buscan ser naturalmente iguales que el resto de parejas, porque es imposible, ya que su condición física y espiritual se lo niega. Buscan que esas parejas sean iguales a ellos: eso sí es posible, y la ley aquí es sólo un instrumento para perpetuar esa práctica marginal.

El “matrimonio” homosexual no se trata, como queda demostrado por las cifras, de que los homosexuales puedan acceder a una insttución a la que han renunciado al dar la espalda a su propia naturaleza, sino de rebajar la institución familiar al nivel degradativo de sus propias relaciones, arrancándole todo fin trascendente y reduciéndola a un mero contrato de cópula, con sanción estatal para amenazar a todo el que siga insistiendo en que la familia la constituyen un hommbre y una mujer.

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Evento de la ONU muestra cómo la agenda sexual pisotea los derechos del niño

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NUEVA YORK, 14 de octubre (C-Fam) Que todos los niños tienen un padre y una madre es un hecho biológico. Que tienen el derecho de conocer y ser criados por sus padres, en la medida de lo posible,  está consagrado en los tratados ratificados de la ONU sobre los derechos humanos.  Un evento de la ONU la semana pasada puso de relieve que esos derechos se ven socavados por los esfuerzos por redefinir la familia en la legislación y normalizar las técnicas de reproducción en la política.

“Durante muchos años, este sufrimiento ha sido silencioso”, dijo la vicepresidente de C-Fam Susan Yoshihara, quien moderó un panel de académicos y profesionales de los derechos del niño. El evento fue convocado por C-Fam, editor de Friday Fax, y co-patrocinado por la Misión de Belarús, el Grupo de 25 naciones de los Amigos de la Familia, y los 175 miembros de la organización de la Sociedad Civil para la Familia.

Mark Regnerus presentó su trabajo, el cual ilustra el impacto profundo de la estructura de la familia en la vida de los niños en la edad adulta, y el efecto protector significativo de ser criados por los propios padres, casados y biológicos.  El profesos de la Universidad de Texas discutió cómo en las últimas dos décadas lo que antes se consideraba evidente para los científicos sociales se ha convertido en un tabú, en el afán de legitimar la crianza por parte de parejas del mismo sexo

La evidencia que respalda los beneficios de la crianza de los hijos del mismo sexo proviene de un pequeño número de investigadores, quienes generalmente trabajan con muestras pequeñas y no-aleatorias, señaló Regnerus. “Sugerir que existe un verdadero consenso sobre esto es hacer una declaración política, no científica ni empírica”, remarcó.

La mejor evidencia apoya lo que los derechos humanos han sostenido durante años: que los niños se desarrollan mejor cuando son criados por sus padres naturales, en el contexto de una unidad familiar estable, dijo Regnerus.  La presión social para normalizar la autonomía sexual sin trabas entre adultos, y el creciente desacoplamiento de sexo y procreación, debido a prácticas como la subrogación y la donación de esperma, han hecho que los intereses por el bienestar de los niños sea una idea secundaria, concluyó.

Algunos de los niños afectados por estas nuevas prácticas están hablando en contra de las mismas.  Uno de los participantes, el profesor Robert López, criado por una pareja del mismo sexo, publicó  un libro con los testimonios de otras personas que, como él, han sido víctimas de la redefinición de la familia. Al igual que Regnerus, López ha sufrido ataques en su vida personal y profesional por hablar en contra del matrimonio homosexual, y perdió una posición titular de la Universidad de California.

Katy Doran habló sobre la devastación que ella y su hermano experimentaron cuando descubrieron, como adultos, que fueron concebidos por donación de esperma, lo que llevó a una búsqueda incansable para encontrar a su padre biológico. Descubrieron que tenían alrededor de 500 hermanos y hermanas que viven relativamente cerca y que podrían haberse casado y tener familiar entre ellos sin saberlo; un hecho que Doran afirma que debe ser visto como un problema de salud pública. Su hermano, Matt, lanzó un sitio web para ayudar a otros niños concebidos a través de donación de esperma para encontrar a sus padres y medios hermanos.

Katy Faust de CanaVox hizo hincapié en el hecho de que el reconocimiento de la importancia de la conexión biológica dentro de una familia no menosprecia la  adopción. “La adopción tiene por objeto reparar una herida”, dijo Faust, quien personalmente es madre adoptiva. “La paternidad no intencional… crea la herida.”

El panel de expertos estuvo de acuerdo en que cuando los derechos de los niños no prevalecen sobre la autonomía sexual y reproductiva, todos los derechos, incluyendo el derecho a la vida, se vuelven reemplazables y sacrificables. En cuanto a la reproducción por parte de terceros, Doran advirtió: “Cuando los seres humanos se convierten en productos con etiquetas de precio, el aborto se utiliza como un instrumento de control de calidad.”

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viernes, 21 de octubre de 2016

FIRMA: Señores Obispos, Pedimos una evaluación moral clara del acuerdo de La Habana

El pasado 2 de Octubre, los colombianos fuimos citados para votar la refrendación de los acuerdos de La Habana entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC. Desde la Iglesia Católica, personalidades como el ex presidente del Tribunal Eclesiástico Nacional Mons. Libardo Ramírez, la procuradora delegada para los derechos de la familia, la infacia y adolesencia Ilva Myriam Hoyos, el ex procurador Alejandro Ordóñez, La Red Familia Colombia, y el Consejo Nacional de Laicos, entidad reconocida por la Conferencia Episcopal, advirtieron sobre diferentes aspectos de los acuerdos de paz que lesionaban gravemente la Vida y la Familia, como la inclusión del “Enfoque de Género y diversidad sexual” como eufemismo para encubrir la Ideología de Género que los padres de familia rechazaron en las marchas del pasado 10 de agosto, y los “Derechos Sexuales y Reproductivos” con los que se viene promoviendo la anticoncepción, el aborto y el libertinaje sexual entre los menores de edad.

En esa oportunidad, se dijo desde la Conferencia Episcopal :

Este enfoque ideológico, que el Cardenal Salazar ha definido como “peligroso y destructivo”, no ha sido invención de la Ministra Parody. Se ha convertido en pieza imprescindible de las políticas estatales, no solo de este gobierno, que –hay que reconocerlo y denunciarlo- ha terminado potenciando la nefasta influencia de esta ideología, hasta el punto de incluir sus postulados en el texto de los acuerdos de paz. Es pues claro, que el problema al que nos enfrentamos es mucho mayor y más grave que el de las modificaciones de los manuales de convivencia escolar. La ideología de género, incluida en los acuerdos de paz, entrará –sin mayores debates- a hacer parte de nuestro ordenamiento constitucional. Algo se tendrá que decir también sobre esto…

Quienes nos sumergimos en la lectura del documento, encontramos la confirmación de tales denuncias, pues el “enfoque de género y diversidad sexual” aparece reiteradamente a lo largo de todo el acuerdo de paz. Además, el carácter ideológico del “Enfoque de Género y diversidad sexual” ha sido evidenciado por el mismo equipo de negociadores. Humberto de la Calle, jefe de la delegación de gobierno, dejó claro en un discurso presentando el trabajo de la subcomisión, que “desde el gobierno, la delegación procuró que las discusiones fueran más allá de una concepción de género tradicional”, y que “hablar de personas del género masculino o femenino en términos de sexo masculino o femenino es un expresión jocosa”, porque “no se nace mujer, se llega a serlo, y hoy podríamos decir, no se nace hombre, se llega a serlo”.

No obstante, a partir de la victoria del NO en el plebiscito del 2 de octubre, por diversas vías, el gobierno y los medios de comunicación han pretendido negar que la Ideología de Género se encuentre presente en los acuerdos, acusando a quienes hemos advertido de ello como “desinformadores” y a los fieles católicos que por proteger la Vida y la familia votaron NO en el plebiscito de “ignorantes”. Lamentablemente a estas acusaciones se han sumado las intervenciones de algunos obispos, que por apoyar el proceso de paz no han dudado en atacar a sus propios feligreses.

Mientras el pasado 14 de octubre, la asamblea general del Episcopado Colombiano publicó un comunicado en que invita a las partes negociadoras a escuchar los reclamos legítimos de los colombianos: “Solicitamos al Presidente de la República y a las instituciones responsables del país que acojan los aportes que están surgiendo de diversos miembros de la sociedad, para configurar este proyecto, que dé unidad nacional y que dé respuesta a los múltiples problemas que tenemos”, “la unidad de los colombianos, la defensa de la vida y de la familia, la educación, la participación política, la solidez de la democracia y de las instituciones, las víctimas de la violencia, el narcotráfico, la corrupción, la crisis de la salud, la crisis de la justicia, la inequidad social y la ideología de género.”, Mons. Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal ha dicho ante los medios de comunicación que “Lo primero que tengo que decir es que [la ideología de género] no existe dentro de los acuerdos de paz”, y que quienes advirtieron de ello “interpretaron mal el término ‘género’, como pura ideología,”.

Por eso, como fieles laicos queremos presentar esta solicitud filial ante el Episcopado Colombiano para que corrija los mensajes contradictorios y se pronuncie frente a los aspectos morales del acuerdo. Firma Aquí, y envía esta carta a la Secretaría General de la Conferencia Episcopal de Colombia, para que los obispos se pronuncien de forma clara, precisa y pedagógica sobre cada uno de los aspectos morales contenidos en los Acuerdos de La Habana, en especial sobre cada uno de los apartados en los que se menciona el “Enfoque de Género”, de modo que los católicos podamos hacer un juicio moral sobre las implicaciones que lo acordado entre el Gobierno y el grupo guerrillero FARC-EP puedan tener en el bien común, en el orden social y político de nuestro país.

Carta respetuosa de fieles laicos al Episcopado Colombiano

Confiados en estar movidos por el sensus fidei (instinto de la fe) que Dios concede a todos los fieles, y por el deseo de fortalecer la unidad de la Iglesia colombiana y su acción misionera, los abajo firmantes queremos manifestar nuestra extrañeza y preocupación por los mensajes contradictorios que hemos recibido por parte de la Jerarquía en los últimos días, en relación con el proceso de negociación del gobierno con las FARC-EP.

Quienes hemos asumido con valentía y sacrificio la defensa de la Vida y la Familia en el orden social y político, recibimos con esperanza y alegría el mensaje de respaldo de nuestra Conferencia Episcopal del pasado 14 de octubre, en cual pide al Gobierno que sean tenidos en cuenta nuestros aportes en esta materia, y coincide con nuestra preocupación por la infiltración de la “ideología de género” en los acuerdos de La Habana.

Sin embargo, mucho mayor eco han tenido las declaraciones del Presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Luis Augusto Castro, en las cuales expresa que el tema de vida y familia en los Acuerdos de La Habana eran cosas de expertos, que no eran importantes para “el común del país”, al tiempo que de forma tajante concluyó que la ideología de género “no existe dentro de los acuerdos de paz”, que nuestras denuncias fueron una simple estrategia para “asustar a la población”, la cual “se comió el cuento”.

Dichas palabras nos hieren profundamente porque deslegitiman nuestro trabajo y aportes, dejándonos como manipuladores e ignorantes.

Como fieles católicos, respetuosos de nuestros Obispos y necesitados de su orientación, les solicitamos se pronuncien de forma clara, precisa y pedagógica sobre cada uno de los aspectos morales contenidos en los Acuerdos de La Habana, en especial sobre cada uno de los apartados en los que se menciona el “Enfoque de Género”, de modo que los católicos podamos hacer un juicio moral sobre las implicaciones que lo acordado entre el Gobierno y el grupo guerrillero FARC-EP puedan tener en el bien común, en el orden social y político de nuestro país.

Les renovamos nuestros sentimientos de filial adhesión y oramos por ustedes, confiados en que el Señor sabrá iluminarlos y fortalecerlos en estos momentos en los que la Iglesia y el país tanto necesitan de su discernimiento.

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jueves, 20 de octubre de 2016

Agridulce victoria de la Semana Santa de Popayán en la Corte Constitucional

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Con una votación de 7 a 1 (Voto en contra del magistrado Jorge Iván Palacio) la Corte Constitucional resolvió la exequibilidad de la financiación pública de las celebraciones de la Semana Santa de Popayán. Aunque la decisión representa ciertamente una victoria frente al ataque laicista de pretender excluir a las festividades religiosas del patrimonio cultural colombiano, las razones de la decisión todavía insisten en esquivar el reconocimiento del papel fundamental de la Fe Católica en la cultura colombiana.

Según el representante del Ministerio de Cultura, Eduardo Cifuentes: “La Corte Constitucional entiende que cuando elementos de orden cultural tienen mayor importancia se puede lograr la protección del Estado, independientemente del origen religioso de la celebración”, y agregó que “Para la Corte no se viola el principio de Estado laico ni existe discriminación del Estado con otras iglesias, ya que hay una distinción entre lo que es puramente religioso y lo que es una celebración cultural”.

La decisión era de esperarse, pues hubiera representado una contradicción patente que la semana santa de Popayán fuera reconocida por la UNESCO como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y no fuera reconocida por el Estado como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. No obstante, resulta inconsistente la supuesta “distinción” que la Corte pretende, entre el carácter religioso de la celebración y los elementos culturales. Para cualquiera resulta obvio que ninguno de los elementos culturales de la Semana Santa de Popayán subsistirían de forma independiente al fundamento religoso de la celebración.

Así, la Corte está recurriendo a una maniobra argumentativa insostenible, la separación entre lo religioso y lo cultural, para seguir mantieniendo la idea de que no deben financiarse las expresiones religiosas de la Fe Católica. Por el contrario, lo que se requiere es honestidad por parte del Estado, para reconocer que la Fe Católica representa un papel fundamental en la cultura de nuestro país, y la gran mayoría de nuestras expresiones culturales que forman parte del patrimonio inmaterial tienen su fundamento en la Religión Católica.

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miércoles, 19 de octubre de 2016

La Iglesia frente a la Revolución Comunista en España (1937)

Profanaciones comunistas en Iglesias y monasterios

El Pasado domingo, el Papa Francisco canonizó a siete nuevos santos, entre ellos José Sánchez del Río, el niño cristero, que murió mártir por defender a la Iglesia mexicana del Laicismo masónico, y el obispo español Manuel González. quien sufrió la persecución de los comunistas en la guerra civil española. Justamente, al recordar este episodio de la historia de San Manuel González es imposible no detenerse en la Carta Colectiva firmada por él junto a otros 48 obispos, recordando que el origen de la guerra civil estuvo en las elecciones de Febrero de 1936, cuando “con más de medio millón de votos de exceso sobre la izquierdas, obtuviesen las derechas 118 diputados menos que el Frente Popular, por haberse anulado caprichosamente las actas de provincias enteras, viciándose así en su origen la legitimidad del Parlamento”, y así, desconociendo la votación popular, se instaló un gobierno de mayoría absoluta de la izquierda que dió inicio a la revolución comunista a sangre y fuego.

El documento ilustra el grave peligro de imponer un régimen en contra de la elección popular, y el craso error en que incurriría la Iglesia mostrándose neutral o favorable ante la agenda comunista. A continuación u fragmento de esta, que pueden leer íntegra en el siguiente link.

5º. El alzamiento militar y la revolución comunista

El 18 de Julio del año pasado se realizó el alzamiento militar y estalló la guerra que aún dura. Pero nótese, primero, que la sublevación militar no se produjo, ya desde sus comienzos, sin colaboración con el pueblo sano, que se incorporó en grandes masas al movimiento que, por ello, debe calificarse de cívico-militar; y segundo, que este movimiento y la revolución comunista son dos hechos que no pueden separarse, si se quiere enjuiciar debidamente la naturaleza de la guerra. Coincidentes en el mismo momento inicial del choque, marcan desde el principio la división profunda de las dos Españas que se batirán en los campos de batalla.

Aún hay más: el movimiento no se produjo sin que los que lo iniciaron intimaran previamente a los poderes públicos a oponerse por los recursos legales a la revolución marxista inminente. La tentativa fue ineficaz y estalló el conflicto, chocando las fuerzas cívico-militares, desde el primer instante, no tanto con las fuerzas gubernamentales que intentaran reducirlo como con la furia desencadenada de unas milicias populares que, al amparo, por lo menos, de la pasividad gubernamental, encuadrándose en los mandos oficiales del ejército (pf) y utilizando, a más del que ilegítimamente poseían, el armamento de los parques del Estado, se arrojaron como avalancha destructora contra todo lo que constituye un sostén en la sociedad.

Esta es la característica se la reacción obrada en el campo gubernamental contra el alzamiento cívico-militar. Es, ciertamente, un contraataque por parte de las fuerzas fieles al Gobierno; pero es, ante todo, una lucha en comandita con las fuerzas anárquicas que se sumaron a ellas y que con ellas pelearán juntas hasta el fin de la guerra. Rusia, lo sabe el mundo, se injertó en le ejercito gubernamental tomando parte en sus mandos, y fue a fondo, aunque conservándose la apariencia del Gobierno del Frente Popular, a la implantación del régimen comunista por la subversión del orden social establecido. Al juzgar de la legitimidad del movimiento nacional, no podrá prescindirse de la intervención, por la parte contraria, de estas "milicias anárquica incontrolables" - es palabra de un ministro del Gobierno de Madrid - cuyo poder hubiese prevalecido sobre la nación.

Y porque Dios es el más profundo, cimiento de una sociedad bien ordenada- lo era de la nación española- la revolución comunista, aliada de los ejércitos del Gobierno, fue, sobre todo, antidivina. Se cerraba así el ciclo de la legislación laica de la Constitución de 1931 con la destrucción de cuanto era cosa de Dios. Salvamos toda intervención personal de quienes no han militado conscientemente bajo este signo; sólo trazamos la trayectoria general de los hechos.

Por esto se produjo en el alma una reacción de tipo religioso, correspondiente a la acción nihilista y destructora de los sin-Dios. Y España quedó dividida en dos grandes bandos militantes; cada uno de ellos fue como el aglutinante de cada una de las dos tendencias profundamente populares; y a su alrededor, y colaborando con ellos, polarizaron, en forme de milicias voluntarias y de asistencia y servicios de retaguardia, las fuerzas opuestas que tenían divida a la nación.

La guerra es, pues, como un plebiscito armado. La lucha blanca de los comicios de Febrero de 1936, en que la falta de conciencia política del gobierno nacional dio arbitrariamente a las fuerzas revolucionarias un triunfo que no había logrado en las urnas, se transformó, por la contienda cívico-militar, en la lucha cruenta de un pueblo partido en dos tendencias: la espiritual, del lado de los sublevados, que salió a la defensa del orden, la paz social, la civilización tradicional y la patria, y muy ostensiblemente, en un gran sector, para la defensa de la religión; y de la otra parte, la materialista, llámese marxista, comunista o anarquista, que quiso sustituir la vieja civilización de España, con todos sus factores, por la novísima "civilización" de los soviets rusos.

Las ulteriores complicaciones de la guerra no han variado más que accidentalmente su carácter: el internacionalismo comunista ha corrido al territorio español en ayuda del ejército y pueblo marxista; como, por la natural exigente de la defensa y por consideraciones de carácter internacional, han venido en ayuda de la España tradicional armas y hombres de otros países extranjeros. Pero los núcleos nacionales (pf) siguen igual aunque la contienda, siendo profundamente popular, haya llegado a revestir caracteres de la lucha internacional.

Por esto observadores perspicaces han podido escribir estas palabras sobre nuestra guerra: "Es una carrera de velocidad entre el bolchevismo y la civilización cristiana". "Una etapa nueva y tal vez decisiva en la lucha entablada entre la Revolución y el Orden". "Una lucha internacional en un campo de batalla nacional; el comunismo libra en la Península una formidable batalla, de la que depende la suerte de Europa".

No hemos hecho más que un esbozo histórico, del que deriva esta afirmación: El alzamiento cívico-militar fue en su origen un movimiento nacional de defensa de los principios fundamentales de toda sociedad civilizada; en su desarrollo, lo ha sido contra la anarquía coaligada con las fuerzas al servicio de un gobierno que no supo o no quiso titular aquellos principios.

Consecuencia de esta afirmación son las conclusiones siguientes:

Primera: Que la Iglesia, a pesar de su espíritu de paz, y de no haber querido la guerra ni haber colaborado en ella, no podía ser indiferente en la lucha: se lo impedía su doctrina y su espíritu el sentido de conservación y la experiencia de Rusia. De una parte se suprimía a Dios, cuya obra a de realizar la Iglesia en el mundo, y se causaba a la misma un daño inmenso, en personas, cosas y derechos, como tal vez no la haya sufrido institución alguna en la historia; de la otra, cualesquiera que fuesen los humanos defectos, estaba el esfuerzo por la conservación del viejo espíritu, español y cristiano.

Segunda: La Iglesia, con ello, no ha podido hacerse solidaria de conductas, tendencias o intenciones que, en el presente o en lo porvenir, pudiesen desnaturalizar la noble fisonomía del movimiento nacional, en su origen, manifestaciones y fines.

Tercera: Afirmamos que el levantamiento cívico-militar ha tenido en el fondo de la conciencia popular de un doble arraigo: el del sentido patriótico, que ha visto en él la única manera de levantar a España y evitar su ruina definitiva; y el sentido religioso, que lo consideró como la fuerza que debía reducir a la impotencia a los enemigos de Dios, y como la garantía de la continuidad de su fe y de la práctica de su religión.

Cuarta: Hoy, por hoy, no hay en España más esperanza para reconquistar la justicia y la paz y los bienes que de ellas deriva, que el triunfo del movimiento nacional. Tal vez hoy menos que en los comienzos de la guerra, porque el bando contrario, a pesar de todos los esfuerzos de sus hombres de gobierno, no ofrece garantías de estabilidad política y social.

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martes, 18 de octubre de 2016

Monseñor Luis Augusto Castro niega que haya Ideología de Género en los acuerdos

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En entrevista con el diario El Tiempo, Mons. Luis Augusto Castro, Arzobispo de Tunja y Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia ha afirmado que la Iglesia reclama un acuerdo pronto, y ha negado que en los acuerdos de paz de la Habana se encuentre incluida la Ideología de Género.

¿Y qué decir frente a la polémica de la ideología de género?

Lo primero que tengo que decir es que no existe dentro de los acuerdos de paz. Las expresiones usadas son otras y el contenido y el contexto del que se quiere hablar allí es el de la mujer que ha sido sacrificada por la guerra y a la que hay que poner atención como una víctima privilegiada. Eso no es ideología de género, eso es una perspectiva que busca favorecer a las mujeres víctimas del conflicto. La ideología de género no tiene nada que ver con eso.

El voto evangélico tuvo mucho peso en el triunfo del ‘No’. Muchos pastores invitaron a votar por el ‘No’ argumentando que los acuerdos de paz implementarían la tal ideología de género y que eso sería destruir la familia. ¿Qué opina?

Me parece muy bueno que las iglesias cristianas no católicas se hayan comprometido fuertemente en todo este asunto de la paz. Ahora, si ellos interpretaron mal el término ‘género’, como pura ideología, era lógico que iban a rechazar los acuerdos. Y junto con eso rechazaron todo el acuerdo de La Habana.

¿Cree que se equivocaron y confundieron a sus fieles?

Lo único que puedo decir es que hicieron una interpretación diferente.

En contra de las declaraciones del arzobispo, la Ideología de Género fue denunciada por el Secretario Adjunto de la Conferencia Episcopal de Colombia para las relaciones con el Estado, Mons. Pedro Mercado Cepeda, en su artículo convocando a las marchas  del 10 de Agosto, y Monseñor Libardo Ramírez Gómez, obispo emérito de Garzón y ex presidente del Tribunal Eclesiástico Nacional.

Más aún, la idea de que el “enfoque de Género” se refiere específicamenta a “favorecer a las mujeres víctimas del conflicto”, ha sido desmentida por los mismos miembros de la “subcomisión de género” que redactó la inclusión de tal enfoque:

-¿El enfoque de género de los acuerdos está limitado a la mujer?

El enfoque de género, después de desarrollos increíbles que ha tenido esta manera de leer la realidad, habla de las relaciones de poder que existen en la sociedad. Y no solamente devela las relaciones de poder sino la manera como se comportan y se construyen los géneros dentro de la sociedad. Y la sociedad, al menos la colombiana, ha sido constituida a través de una mirada donde hay dos géneros: femenino y masculino. Esto ha sido producto de una construcción cultural que ha determinado que hay una manera de ser mujer y una manera de ser hombre. 

Pero resulta que los seres humanos se comportan de maneras más diversas. Hay múltiples maneras de ser mujer y hombre. Y no una manera hegemónica de serlo. Eso genera debates muy interesantes. Por ejemplo, decir que toda personas humana tienen en sí lo masculino y lo femenino, como parte de su propia dinámica. Ahí aparece una teoría sobre los múltiples géneros; entonces hay mujeres y hombres tradicionales heterosexuales, pero también lesbianas, gays, transexuales, y todas esas formas que hay de ser hombres o mujeres.

Lo importante que aporta la teoría de género es que no hay géneros hegemónicos. Hay una gran diversidad de expresiones frente al género. Esto es muy importante, porque en este proceso de paz, las organizaciones LGBTI también han sido convocadas a hacer parte de la discusión. Eso es demasiado novedoso. Nunca habían sido convocadas a un acuerdo de paz. Así como el eje de las víctimas fue tan importante, en el tema de género son claves las conversaciones no hegemónicas; es decir, no solamente con mujeres, no solamente con hombres, sino que la población en su diversidad ha podido expresar cómo el conflicto la ha afectado y cómo tener acciones afirmativas para que las distintas expresiones de género puedan tener condiciones adecuadas en derechos.

Estas declaraciones coinciden perfectamente con el discurso de Humberto de la Calle, jefe de la delegación de gobierno, en que dejó claro que la concepción de género incluida en los acuerdos iba “más allá de la concepción de género tradicional”. De la Calle ha publicado un escrito en El Tiempo, en que afirma que su declaración “ha sido recortada y malinterpretada”, y que “El enfoque de género corresponde exactamente a los principios constitucionales vigentes. Su única ideología es la Constitución.” Si esto fuera cierto, la inclusión de tal enfoque dentro de los acuerdos sería jurídicamente irrelevante, y su eliminación del acuerdo tampoco debería ser motivo de mayor controversia. Por el contrario, la militancia activa de las organizaciones homosexuales para mantener el “enfoque de género y diversidad sexual” en los acuerdos, prueba el valor de este en función de su agenda política e ideológica.

Mons. Luis Augusto Castro ya había estado envuelto en una´polémica similar en 2015, cuando afirmó ante los medios de comunicación que estaba de acuerdo con la adopción de niños por la pareja homosexual de uno de sus padres biológicos. En ese entonces el obispo tuvo que presentar posteriormente una retractación en que reafirmaba la oposición de la Iglesia a la adopción homosexual.

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lunes, 17 de octubre de 2016

¿Reivindicación del guerrillero Camilo Torres Restrepo en Expocatólica?

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Ya se ha publicado la programación de la Expocatólica que se llevará a cabo en Bogotá del 20 al 23 de octubre en las instalaciones de Conpensar, Av. 68. En el programa del viernes aparece un conversatorio titulado “Un Camilo Torres por descubrir” organizada por la editorial PPC y dirigida por Javier Darío Restrepo, director de la conocida revista pro-Teología de la Liberación, Vida Nueva.

En el conversatorio participa además Fernando Torres Millán, Biblista integrante de KairosEd. En la página de KairosEd puede verse desde reivindicaciones abiertas de la Teología de la Liberación, en donde aparece una foto de Torres Millán participando de una manifestación pro-homosexual. hasta reivindicaciones a Camilo Torres y Fernando Cardenal, pasando por campaña a favor del SI en el plebiscito y participación de la organización en la “Marcha de orgullo LGBTI”.

Camilo Torres Restrepo fue un sacerdote de la Arquidiócesis de Bogotá, que luego de estudiar en la Universidad Católica de Lovaina impulsó en el país la Teología de la Liberación promovida desde sectores progresistas de la Iglesia en Europa. Defendía la compatibilidad entre el Marxismo y la Fe Católica,   En 1965 abandonó el sacerdocio y se enroló en el Ejército de Liberación Nacional en donde fue abatido en el primer combate. De él se recuerdan conocidas expresiones como “No sé si el alma es mortal, lo que sí sé es que el hambre mata", o “Si Jesús viviera, sería guerrillero.”

La Teología de la Liberación fue un movimiento heterodoxo que surgió en Europa durante la Guerra Fría, impulsado por el Consejo Mundial de la Paz, organización fachada para las actividades de la KGB soviética. Se caracteriza por la aplicación del Marxismo como sistema de pensmiento, reduciendo la redención cristiana a la “liberación” temporal del hombre de las “estructuras injustas” como serían el capitalismo y la desigualdad social. La teología de la Liberación fue condenada en tiempos de Juan Pablo II y reiterada por Benedicto XVI, como opuesta a la Fe Católica.

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jueves, 13 de octubre de 2016

Las propuestas de Alejandro Ordóñez ante el rechazo de los acuerdos de La Habana

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El sitio web Razón+Fe ha presentado los documentos que el ex procurador Alejandro Ordóñez ha presentado al gobierno como propuestas y puntos de partida para la renegociación de los acuerdos con las FARC. Se trata de cinco documentos en los cuales se plantean las consecuencias y efectos jurídicos de la victoria del NO en el plebiscito del 2 de octubre, se presentan los puntos inaceptables del acuerdo firmado el 26 de septiembre, que motivaron la victoria del NO en el plebiscito, y se proponen modificaciones sustanciales en temas como Justicia, Victimas, lucha contra la impunidad, familia, infancia y adolescencia.

Los documentos presentados oficialmente al Presidente Santos el día martes, comienzan con el denominado “Hacia un pacto para la paz. Ruta temática para un Acuerdo Nacional”, en el cual recuerda al presidente sus palabras de respetar la decisión del pueblo colombiano, el cual tendría “la última palabra” sobre lo acordado en La Habana, así como lo dispuesto por la Corte Constitucional en la Sentencia C 379 de 2016 en cuanto a que debería renegociarse el acuerdo o hacer uno nuevo, incluso con diferentes partes (otros grupos guerrilleros, por ejemplo), para volver a ponerlo a consideración del pueblo.

Para lograrlo, Ordóñez propone un Acuerdo Nacional que debería comenzar por tratar al menos 32 puntos, agrupados en 7 temas: a) Víctimas, justicia y lucha contra la impunidad; b) Protección de la familia y de los niños. Compromiso con los derechos de las mujeres; c)  Democracia y participación política; d)  Garantías de no repetición y desmantelamiento del aparato armado; e)  Estado de derecho y equilibrio de poderes; f)  Seguridad jurídica para el campo, no institucionalización de las FARC en el territorio; y g)  Transparencia. Completar los Acuerdos.

Publicamos cinco documentos con las propuestas de Ordóñez en esos puntos, comenzando por el más interesante para los católicos que votamos contra el aborto y la ideología de género el pasado 2 de octubre, el cual propone que se introduzca en el nuevo acuerdo de paz un “Enfoque de Familia”, que proteja a la familia, en su calidad de célula fundamental de la sociedad, frente a las amenazas que representa la ideología “difusa y confusa” de género, que se incluyó en los acuerdos rechazados.

Este documento comienza por denunciar la plataforma económica y política que se ofrece al activismo LGTBI, el cual amenaza 1.) el reconocimiento de la complementariedad biológica entre el hombre y la mujer, la cual está orientada a preservar y promover la vida en el seno del hogar; y 2.) el reconocimiento de la unión entre hombre y mujer como referente para la crianza de los niños.

También denuncia cómo se crean organismos que podrían perseguir como delincuentes a defensores de la realidad natural del matrimonio, ya que varios grupos de activismo LGTBI han aprovechado el nuevo marco penal que permite criminalizar a quienes se resistan a las exigencias de la agenda gay.

Se destaca también que en el acuerdo de La Habana en materia de género, se califica de forma genérica el cuidado y la maternidad como obstáculos para la participación de la mujer.

Se pide un reconocimiento expreso de la familia como víctima de la violencia armada, así como de su calidad de sujeto colectivo de derechos, los cuales se enumeran, y para los cuales se pide que se haga un compromiso para su respeto y garantía.

En especial se destaca el principio de subsidiaredad en la educación de los hijos, de la cual los padres son los principales responsables, se pide respeto para la unión monógama, heterosexual y estable, dejar en claro que no se promoverá el aborto, ya que es una forma de violencia, que las reformas a la educación sexual y afectiva cuenten con participación de la sociedad, que se eliminen expresiones estigmatizantes contra las familias inspiradas en principios religiosos, respeto por la libertad de cultos, de la conciencia, así como que se reconozca a la familia colombiana como un agente de paz y reconciliación.

Ahora nos toca a todos nosotros demostrar por todas las formas posibles, comenzando por nuestra oración, el respaldo del pueblo colombiano a las propuestas de negociación presentadas por Alejandro Ordóñez, en nombre de los que votamos no como una exigencia de nuestras convicciones morales fundamentales.

EFECTOS JURÍDICOS Y POLÍTICOSDEL PLEBISCITO DE OCTUBRE 2 DE 2016

Ruta temática para un Acuerdo Nacional

VÍCTIMAS, JUSTICIA Y LUCHA CONTRA LA IMPUNIDAD

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS SOBRE INFANCIA, ADOLESCENCIA YJUVENTUD PARA SER TENIDA EN CUENTA EN LA RENEGOCIACIÓN DELACUERDO FINAL

PROPUESTA DE UN ENFOQUE DE FAMILIAEN EL NUEVO ACUERDO FINAL

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¿Portazo de Santos a los reclamos de los promotores del NO?

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El pasado martes, los colombianos que defendemos la familia tuvimos una grata sorpresa que nos hacía recuperar la esperanza en el proceso de renegociación de los acuerdos con las FARC, cuando el ex Procurador Alejandro Ordóñez anunció que el gobierno Santos había accedido a presentar una propuesta para eliminar el “enfoque de género” de los acuerdos. Sin embargo, al día siguiente, tales esperanzas se vieron desmentidas por las declaraciones públicas de Juan Manuel Santos, en que insistía en negar que el acuerdo incluyera la Ideología de Género.

El martes, luego de una extensa reunión a puerta cerrada con el presidente, el ministro del interior y el senador Roy Barreras, en la cual se abordó, entre otros temas, la Ideología de Género. “El presidente me manifestó que compartía a esas preocupaciones y acordamos que el Gobierno elaborará un documento para purgar la ideología de género de los acuerdos de La Habana”, dijo Ordóñez a los medios al salir de la reunión.

Frente a las afirmaciones de que el término “Ideología de Género” no aparece en el documento, respondió que “el concepto aparece hasta en los rincones del documento. Es claro que cuando se habla de enfoque, esa denominación tiene dos usos: una que tiene que ver con los derechos de la mujer, pero hay otras utilizaciones, por ejemplo, cuando se habla de la cultura sexista, cuando se habla de las familias patriarcales, cuando se refiere a la imposición de estereotipos, cuando se define género sin relación con el sexo que es el concepto que va implícito”.

No obstante, en contra de la idea que había dejado el ex procurador de que el gobierno había admitido revisar y retirar toda referencia al “enfoque de género”, el día de ayer, el presidente Santos volvió a negar que hubiera Ideología de Género en los acuerdos de La Habana. Haciendo un recuento de las reuniones sostenidas con los promotores del NO. el presidente dijo haberse reunido con el  ex procurador y con pastores protestantes. "Pude explicarles que el acuerdo no promueve la ideología de género. Lo que sí está en el acuerdo es un reconocimiento y una defensa de las mujeres como víctimas y como constructoras de paz", dijo.

Tal como advertimos previamente, Santos parece continuar su estrategia en línea con los reclamos de las FARC de que el acuerdo de La Habana no puede modificarse. En vez de confrontar a las FARC con la realidad del rechazo popular al acuerdo firmado el 26 de septiembre, y la necesidad de construir uno nuevo, el gobierno estableció una especie de filtro doble, en que primero el gobierno negocia directamente con los promotores del NO, y las pocas propuestas que el gobierno haya aceptado, serán después llevadas ante las FARC quienes a su vez podrán rechazarlas.

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miércoles, 12 de octubre de 2016

Comités promotores del NO piden al presidente incluirlos en la renegociación de los acuerdos

Un grupo de comités promotores del NO en el pasado plebiscito refrendatorio de los acuerdos de La Habana ha enviado una carta al presidente Santos, pidiendo ser incluidos en la renegociación de los acuerdos luego de que estos fueran rechazados por el pueblo en la votación del 2 de octubre. Los documentos han sido remitidos al Dr. Alejandro Ordóñez Maldonado quien ha acogido la invitación para para ser vocero de los ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil ante el Gobierno Nacional.

En representación de  todos esos ciudadanos, mayorías de comunidades de católicos  y cristianos, se constituyeron en asamblea permanente de la sociedad civil y se inscribieron ante la Registraduría Nacional del Estado Civil varios Comités promotores del No como el Comité “Marido y Mujer votan No” y el Comité “El Acuerdo Final no traerá la paz”, que ahora le  recuerdan al Gobierno Nacional que debe generarse espacios activos, presenciales y permanentes de participación en la renegociación del Nuevo Acuerdo, escuchando las propuestas de todos los sectores que venían siendo ignorados en la negociación de la Habana con las FARC EP y que deben ser considerados en las nuevas negociaciones de Quito con el ELN.

En efecto, los grupos sociales católicos  y cristianos enviaron una carta al Presidente Juan Manuel Santos, haciéndole un llamado urgente ha tener en cuenta la sociedad civil y meterle pueblo a la paz cuando solamente se ha convocado a los partidos políticos, algunos notables o personalidades, líderes de diversas iglesias cristianas evangélicas, dejando  claramente por fuera a quienes promovieron el No, desde la sociedad civil y que ahora legítimamente reclaman su participación en los equipos de trabajo para apoyar al Gobierno Nacional en renegociar con nuevas propuestas el proceso de paz con las FARC y el ELN. Si el objetivo es que todos los ciudadanos se sientan implicados, ademas de los promotores del No,  se deben incluir a quienes votaron “Sí” con sus reservas  para que puedan resolver y librarse de los "sapos" y también escuchar a los abstencionistas, con las todas las partes y vocerías.

Se han enviado propuestas y comentarios para revisar los Acuerdos de Paz, que se adjuntan.

  1. Los Comités promotores del No de la Sociedad Civil proponen un “Acuerdo de Consenso Nacional para la Paz y la Convivencia” con un especial acento en el reconocimiento de los derechos fundamentales de las familias y sus miembros   padres madres e hijos que las conforman, por lo tanto, debe incluirse un enfoque de familia como elemento transversal, que aplique sobre todos los nuevos acuerdos.

  1. El nuevo Acuerdo deberá excluir cualquier referencia a las ideologías, incluida la ideología de género,  que estaba presente en el antiguo texto del Acuerdo Final con el ambiguo concepto de “enfoque de género”, el cual cobija diversas reivindicaciones que son ajenas al objetivo de los acuerdos de paz y nunca estuvo señalado en la Agenda  de Oslo de 2012 y que resultan discriminatorios contra la familia y los miembros que la conforman.

  1. También deberá excluirse del Nuevo Acuerdo la interferencia indeseada de organismos internacionales como el Fondo de Población de Naciones Unidas o  de las recomendaciones de la CEDAW  que promueven el aborto y afectan la autodeterminación del pueblo colombiano en materia de libertad de educación desde la familia y el derecho a la vida desde la concepción, la libertad religiosa y el desarrollo humano integral.

  1. Para avanzar en las nuevas fases de la renegociación del post plebiscito,   tanto en  el proceso de paz con las FARC como con el ELN,  deberán hacerse  liberación y entrega de todos los menores de edad, niños y niñas y jóvenes cautivos y sometidos al trabajo y explotación  de la guerra como miembros de la guerrilla de las FARC-EP, o ELN. De acuerdo a la jurisprudencia de la Corte Constitucional, estos menores son también víctimas del conflicto que deber ser restituidas en sus derechos. Apoyamos las exigencias de la Federación Colombiana de Víctimas de las FARC  sobre la liberación de menores reclutados y las victimas.

Convencidos de que el Estado tiene que ejercer una gestión preventiva de los riesgos sociales y, en este sentido, que el derrotado texto  “Acuerdo Final” no procuraba la solución de raíz del conflicto armado, los Comités promotores del No le reiteran el llamado al Presidente de la República Juan Manuel Santos para que escuche a  todos y a  la representación legítima de estos comités en nombre de los millones de colombianos que ejercieron el derecho al voto para decir “No” desde la Sociedad Civil.

Carta de la Fundación Marido y Mujer al presidente Santos

Consideraciones de la Sociedad Civil sobre los nuevos acuerdos de paz

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martes, 11 de octubre de 2016

Parlamento polaco rechaza ley que protegía la vida, luego de intervención de los obispos

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La verdad sobre el rechazo del proyecto de ley anti-aborto en Polonia: La voz de los obispos fue decisiva.

Nos sorprende escuchar las noticias que aparecen en los medios occidentales sobre la supuesta "derrota del Partido Ley y Justicia y los obispos" en la lucha por la prohibición total del aborto en Polonia.

Esto exige una rectificación categórica, porque la verdad es completamente diferente! El proyecto de ley, firmado por más de medio millón de polacos fue rechazado con los votos de los diputados el partido Ley y Justicia. Esto sucedió porque los obispos dieron su permiso para rechazar el proyecto de ley.

A la luz de la información aparecida en algunos medios de comunicación occidentales, queremos dejar las cosas claras. Los hechos son los siguientes:

En primer lugar, el Parlamento polaco autorizó el trámite legal de ley civil que exige la protección total de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Este no fue un proyecto de ley creado por el Partido Ley y Justicia, sino el resultado de una iniciativa popular, preparado por una ONG de católicos, representada por el Comité "Stop Aborto".

En segundo lugar, el proyecto de ley fue aceptado para su primera etapa del proceso legislativo con los votos del Partido Ley y Justicia, quien se comprometió a debatir todas las iniciativas populares, e hizo esto para diferenciarse de sus predecesores en el gobierno. En este momento, los diputados del Partido Ley y Justicia elogiaron la iniciativa, declarándose categóricamente pro-vida por el hecho de ser católicos.

En tercer lugar, manifestaciones que traen a la memoria reuniones satánicas, se produjeron en Polonia y evidentemente asustaron al gobierno. A pesar del hecho de que estas manifestaciones fueron organizadas por personas y organizaciones que han sido siempre hostiles al Partido Ley y Justicia y en general hacia la derecha polaca y la Iglesia, los políticos del partido en el poder, sin embargo, se asustaron de lo que podría resultar de estas protestas. Esto ocurrió a pesar de que durante el trascurso del año pasado ha habido las numerosas protestas de la oposición, y que frente a ellas el gobierno mantuvo la cabeza fría, ignorándolas por completo.

En cuarto lugar, las protestas de las feministas forzaron al Partido Ley y Justicia a convocar de manera precipitada y embarazosa una sesión ilegal de una comisión parlamentaria, y en ella recomendar el rechazo de la iniciativa popular por el parlamento. Ese mismo día - y esto debe ser especialmente realzado - la Conferencia Episcopal polaca publicó un documento sorprendente, en el que se oponía a la iniciativa legal de los pro-vida, porque el proyecto de ley pedía la punición de todos los responsables de la realización de un aborto, incluyendo a las mujeres que permiten que sus hijos sean asesinados.

En quinto lugar, el Partido Ley y Justicia votó por el rechazo de la iniciativa popular con una mayoría aplastante en la segunda etapa del proceso legislativo (en Polonia, la aprobación de una ley tiene tres etapas), y no permitió un debate a fondo del problema o que se hicieran preguntas. Los autores del proyecto de ley (es decir, los católicos en la mencionada ONG) fueron informados de que un debate sobre el proyecto de ley tendría lugar apenas unas horas antes de la reunión de la comisión, por lo tanto antes de la votación final, y esto a pesar del hecho de que las reglas del Parlamento polaco requieren que esto ocurra con tres días de antelación. Como resultado de este mini golpe, algunos representantes de los autores del proyecto de ley no llegaron a tiempo al Parlamento.

En sexto lugar, los políticos del Partido Ley y Justicia de repente decidieron que se sienten incómodos con la idea de castigar a las mujeres que abortan, como se estipula en el proyecto de ley de iniciativa popular. A pesar de tener los votos necesarios para simplemente borrar esta sección de la ley y seguir trabajando en el proyecto legislativo eliminando las consecuencias penales para las mujeres que matan a sus hijos, se abstuvieron de hacer esto. Fue evidente que hubo un completo acuerdo con la posición de los obispos polacos emitida el mismo día en que fue a toda prisa decidió rechazar el proyecto de ley en su totalidad. Consecuencia: el Parlamento rechazó la iniciativa popular. De los 460 diputados, apenas 50 votaron a favor del proyecto.

En séptimo lugar, los diputados del Partido Ley y Justicia que, de repente, cambiaron su posición, hicieron mención a la posición oficial de los obispos. Krystyna Pawlowicz escribió abiertamente en su página de Facebook que "fue el episcopado quien nos autorizó a hacer esto".

Estos hechos demuestran de forma irrefutable que decir que esto fue un "revés para el Partido Ley y Justicia y los obispos" a respecto de la defensa de la vida es una mentira intencional. Los políticos del Partido Ley y Justicia y los miembros del gobierno están contentos con el resultado. Aun así, un día después del rechazo del proyecto de ley emitieron un comunicado en que afirman que “la plena protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural” debe seguir siendo el objetivo de los miembros del Parlamento. Este comunicado fue emitido unas horas después de la primera declaración de los obispos, que ellos que aceptaron en su sentido literal, por lo que rechazaron la iniciativa popular para la completa defensa de la vida inocente por nacer.

Sławomir Skiba
Polonia Christiana

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¿El arzobispo de Cali está invitando a desconocer la votación del 2 de octubre?

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El pasado fin de semana, Mons. Darío de Jesús Monsalve, Arzobispo de Cali, ha publicado en su cuenta de Twitter una serie de mensajes que han causado perplejidad entre los fieles católicos. En los tweets el arzobispo felicita la entrega del premio Nobel de paz a Juan Manuel Santos, y lo interpreta como una señal para el “blindaje” e implementación de los acuerdos que fueron rechazados por los colombianos en el plebiscito del 2 de octubre.

“Rodear y agradecer al Presidente, "blindar" lo acordado y firmado en La Habana, abrir nuevo horizonte en fase pública con ELN: NOBEL DE PAZ!”, “Que los políticos plebiscitarios ACUERDEN lo que quieran, pero que no metan mano en un proceso irreversible,en marcha más allá de alegatos.”, o “Guardar el sentido de las proporciones: lo modificable es la forma política de APOYAR O NO los ACUERDOS,no a estos mismos,ante un NO EXIGUO.” fueron algunos de los trinos del arzobispo de Cali, que ya ha estado involucrado en polémica, a causa de sus ataques a los opositores al acuerdo con las FARC.

En ese entonces, Mons. Monsalve dijo que “todo colombiano honesto, dará su voto por el SI”, acusando implícitamente de “deshonestos” a los promotores del NO. De hecho, sus declaraciones han sido desmentidas por la votación del 2 de octubre, en la cual el 50,21% de los votos válidos fueron por el NO. No obstante haber obtenido la mayoría, el obispo insiste en llamarlo un “NO EXIGUO”. El obispo también ha sido criticado por los homenajes hechos a Camilo Torres Restrepo, que dejó el sacerdocio para unirse a la guerrilla del ELN en donde murió.

De acuerdo con la sentencia de la Corte Constitucional C-379 de 2016, el rechazo del acuerdo con las FARC en el plebiscito, implica la imposibilidad jurídica y política de implementar los acuerdos. En ese mismo sentido, el acuerdo de La Habana en el punto 6.6 reconoce el mecanismo de refrendación. De forma tal que con el NO mayoritario del 2 de octubre, el documento firmado el 26 de septiembre carece de cualquier validez. La propuesta del arzobispo de Cali no sólo resulta inconstitucional sino que afrenta abiertamente  a los más de seis millones de colombianos que rechazaron la implementación de los acuerdos con las FARC.

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