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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Nula representación de los laicos católicos en el debate de refrendación de los acuerdos en el Senado

image_content_27488917_20161129192406Después de casi trece horas de sesión Plenaria , y con la votación favorable de 75 senadores,  fue aprobada la refrendación del Acuerdo de Paz en el Senado. En el debate fueron escuchadas las posturas de los partidos políticos, y las intervenciones de líderes y representantes de diversos sectores de la sociedad civil. Pese a que se hizo hincapié en la presencia de todos los sectores del NO en la discusión, y que fueron invitados pastores protestantes, no hubo ningún tipo de representación de los laicos católicos, que jugaron un papel fundamental en el resultado del plebiscito del 2 de octubre y fueron ignorados en el proceso de renegociación de los acuerdos, a pesar de los muchos comunicados en que reclamaron su derecho a participar.
Una vez finalizada la discusión se llevó a cabo la votación, de la cual se abstuvo de participar la bancada del Centro Democrático y cinco senadores de los partidos Conservador y Liberal, alegando que al votar la refrendación los senadores cometerían prevaricato. A continuación presentamos el listado de votación de cada uno de los senadores.
Acuerdos Senado
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martes, 29 de noviembre de 2016

Mons. Vito Pinto: Papa Francisco podría quitar el cardenalato a los que dudan de la Amoris Laetitia

Pio Vito, en el centro junto a Carlos Osoro.

Monseñor Pío Vito Pinto, Decano de la Rota Romana, ha afirmado para el portal español Religión Confidencial, que el Papa Francisco podría retirar el título de cardenales a los Cardenales Burke, Cafarra, Brandmüller, y Meisner, quienes enviaron al Papa una carta con cinco dubia (dudas) sobre la intepretación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia y su continuidad con el magisterio precedente, solicitando al Papa una clarificación de tales aspectos.

“¿Qué Iglesia defienden estos cardenales? El Papa es fiel a la doctrina de Cristo. Lo que han hecho es un escándalo muy grave que incluso podría llevar al Santo Padre a retirarles el capelo cardenalicio como ya ha pasado en algún otro momento de la Iglesia”, ha afirmado el decano, para luego matizar, “Lo cual no quiere decir que el Papa les retire su condición de cardenales, pero podría hacerlo”.

Según el Decano, los cuatro cardenales, que ya han sido apoyados públicamente por otros obispos, están cuestionando “dos sínodos de obispos sobre el matrimonio y la familia ¡no un sínodo sino dos! Un ordinario y otro extraordinario. No se puede dudar la acción del Espíritu Santo.”

Durante la conferencia Pío Vito dejó claro a los asistentes que el Papa no les ha respondido directamente a estos cuatro cardenales, “pero indirectamente les ha dicho que ellos solo ven blanco o negro, cuando en la Iglesia hay matices de colores”. Valga recordar que dado que los dubium son solicitudes formales al Papa, no se pueden dar por respuestas si no es por la misma vía formal.

Soprende que el canonista afirme que los cardenales estén causando escándalo y cuestionando la labor de los sínodos, cuando las dubium son un procedimiento tradicional y de uso regular en la Iglesia, por el cual se le plantean al Papa, o a la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuestiones sobre diversas materias para que, cumpliendo con su labor de preservar la Fe de la Iglesia, ofrezcan claridad sobre tales asuntos. En este caso, los cuatro cardenales han atestiguado las diferentes interpretaciones sobre la Amoris Laetitia que se han suscitado, en que unos obispos afirman que ahora se permite dar la comunión a los adúlteros públicos, y otros que no, y piden al Papa que defina claramente si con Amoris Laetitia se está cambiando la disciplina de la Iglesia a ese respecto.

Según recoge el Portal InfoVaticana, Mons. Pío Vito Pinto aparecería en la Lista Pecorelli, una lista de 116 clérigos pretenecientes a la Logia Masónica P2, recopilada por el periodista Mino Pecorelli y publicada en el Bulletin de l’Occident Chrétien Nr.12, Julio, 1976. La públicación de la lista habría sido el móvil del asesinato del periodista en 1979.

Post-scriptum (1/12/2016): El 30 de Noviembre, el portal Religión Confidencial publicó una rectificación sobre su entrevista, afirmando que debido a un error de traducción se habrían malinterpretado las palabras de Mons. Pinto. El sentido real de las declaraciones habría sido que “el Papa Francisco no es un Papa de otros tiempos, en los que sí se tomaron ese tipo de medidas, y que no iba a retirarles la dignidad cardenalicia.”

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La crisis arriana y la controversia actual sobre "Amoris Laetitia": un paralelo, por Claudio Pierantoni

Reproducimos el artículo del profesor Claudio Pierantoni de la Universidad de Chile, que ha sido publicado originalmente en Inglés por la revista alemana "AEMAET - Wissenschaftliche Zeitschrift für Philosophie und Theologie", y traducido al Español por José Arturo Quarracino, para el blog de Sandro Magíster.

screenshot-www.uandes.cl 2016-11-28 23-37-45Las reflexiones que siguen derivan su origen de una coincidencia bastante curiosa. En los primeros días de abril de este año, en efecto, en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Santiago de Chile se puso en movimiento un grupo de estudio sobre la controversia arriana.

En la primera reunión del grupo reflexionaron sobre la extraordinaria rapidez con la que la controversia suscitada por el presbítero alejandrino Arrio en el año 318 o 319 [d. C.], aparentemente reprimida con la condena de éste por parte de Alejandro (el obispo de la metrópoli), se difundió rápidamente en Palestina, y desde allí y en pocos años incendió todo el Oriente romano, obligando incluso al emperador Constantino a convocar un concilio ecuménico para resolverla. Aparentemente se trata sólo de un par de frases imprudentes sobre la relación del Hijo con el Padre, pero que pusieron al descubierto profundas diferencias doctrinales existentes en el episcopado, y desencadenaron una polémica evidentemente latente desde mucho tiempo atrás.

Ahora bien, justamente en esos mismos días de abril del 2016 se publicó la exhortación apostólica "Amoris laetitia", y poco tiempo después […] aparecieron las reacciones del cardenal Burke y las del cardenal Müller, y comenzó la polémica. No pasó mucho tiempo para comprender que el incendio que se estaba propagando rápidamente, justamente como en los tiempos de Arrio, era de vastas proporciones, a pesar de las modestas apariencias de basarse sólo en un par de notas imprudentes a pie de página, de las que el Papa afirmaba que ni siquiera las recordaba.

Me pareció entonces natural comenzar a hacer un parangón entre las dos crisis. […] En efecto, los dos momentos pueden ser vistos en analogía, porque en ambos casos muchos católicos perciben una intervención importante del magisterio como en conflicto con la doctrina anterior. Y además, en ambos casos se percibe un silencio ensordecedor de la jerarquía de la Iglesia Católica, naturalmente con sus excepciones.

En cuanto al contenido, las dos crisis son ciertamente diferentes. En el primer caso, el tema de la discordia es estrictamente teológico, referido al fundamento de la doctrina cristiana sobre el Dios uno y trino, mientras que en el segundo caso es teológico-moral, referido principalmente al tema del matrimonio.

Sin embargo, me parece que el elemento principal que acerca las dos crisis es el hecho que ambos afectan a un pilar del mensaje cristiano, que si es destruido el mensaje mismo pierde su fisonomía fundamental. […]

I. Paralelo entre las dos crisis, en los documentos doctrinales

Desde el punto de visto de los documentos doctrinales, el elemento paralelo que mayormente llama la atención es el carácter de ambigüedad presente en las fórmulas filo-arrianas de los años 357-360 d. C.

En efecto, […] la minoría filo-arriana, aun estando en el poder, no se arriesgó a proponer una posición que se opusiera muy claramente a la visión tradicional. No dice expresamente que el Hijo es inferior al Padre, sino que utiliza una expresión genérica, "semejante" al Padre, que podía prestarse a diversos grados de subordiacionismo. En síntesis, aun estando en el poder, la minoría filo-arriana intenta esconderse.

En modo análogo, la actual exhortación apostólica "Amoris laetitia", en el famoso capítulo VIII, no niega abiertamente la indisolubilidad del matrimonio, más bien la afirma explícitamente. Pero en la práctica niega las consecuencias necesarias que se derivan de la indisolubilidad matrimonial, pero lo hace a través de un discurso sinuoso y enrevesado, con formulaciones que abarcan una gama de posiciones diferentes, algunas más extremas, otras más moderadas.

Por ejemplo, dice que “en algunos casos” podría darse la “ayuda de los sacramentos” a las personas que viven en uniones “llamadas irregulares”. No se dicen cuáles son estos casos, por eso a partir del texto pueden darse al menos cuatro interpretaciones, de las cuales las más restrictivas son obviamente incompatibles con las más amplias. Por claridad interpretativa, es entonces útil clasificarlas en base al distinto grado de amplitud, partiendo de la más restrictiva hasta la más extensa:

1.    Sobre la base del principio de continuidad hermenéutica, la expresión “en algunos casos” debería interpretarse como referidos a los casos especificados en los documentos del magisterio vigente, como "Familiaris consortio", la cual dice que se puede dar la absolución y la comunión eucarística en esos casos en los que los convivientes prometen convivir como hermano y hermana.

Esta interpretación tiene desde ya un principio hermenéutico fundamental, el cual podría parecer irrefutable, pero esa interpretación está refutada por la nota 329, que afirma en forma explícita que justamente este comportamiento (es decir, la convivencia como hermano y hermana) sería potencialmente dañino, por eso hay que evitarlo.

2.    “En algunos casos” puede interpretarse en sentido más amplio como referido a la certeza subjetiva de la nulidad del matrimonio anterior, suponiendo que por motivos particulares no es posible probarla en un tribunal.

En tales casos podría darse ciertamente que en el secreto de la conciencia no haya culpa en la nueva unión: esto podría ser visto, en el plano de la doctrina moral, en forma acorde con "Familiaris consortio". Pero se mantiene una diferencia fundamental en el plano eclesiológico: la Eucaristía es un acto sacramental, público, en el que no puede tomarse en consideración una realidad en sí misma invisible y públicamente incontrolable.

3.     "En algunos casos” puede interpretarse, más ampliamente todavía, como referido a una responsabilidad subjetiva menor o también nula, debido a ignorancia de la norma, o bien a la incapacidad de comprenderla; o también a una “fuerza mayor”, en la que alguna circunstancia especial puede ser tan fuerte como para “forzar” a una convivencia "more uxorio", que entonces no constituiría culpa grave; más bien, incluso, según el documento, el abandono de la convivencia podría hacer incurrir en una culpa más grave.

Aquí tenemos ya serios problemas también de teología moral. Ignorancia e incapacidad de comprender pueden limitar efectivamente la responsabilidad personal, pero parece incongruente, por no decir contradictorio, invocarlas en este discurso, en el que se habla de un itinerario y de un discernimiento "acompañado", los cuales son procesos que precisamente deberían culminar en la superación de esa ignorancia e incapacidad de comprender.

En cuanto a la fuerza mayor, no es para nada obvio, más bien es contrario a toda la tradición y a importantes pronunciamientos dogmáticos que ella pueda justificar el no cumplimiento de la ley divina. Es verdad que no se puede excluir a priori que pueda haber circunstancias particulares, en las que la situación puede cambiar la especie moral de un acto externamente igual, también consciente y voluntario. Por ejemplo, el acto de sustraer un bien a alguien no puede configurarse como hurto, sino como acto de un pronto socorro a una persona o como un acto directo para evitar un mal mayor. Pero aun suponiendo, sin concederlo, que esto pueda aplicarse al adulterio, lo que aquí impide decididamente una justificación de este género es el carácter de permanencia del comportamiento objetivamente negativo: lo que es justificable en un momento puntual, de emergencia, no puede serlo en una situación estable, conscientemente elegida.

De todos modos, se mantiene firme también el principio eclesiológico por el cual en ningún caso puede hacerse mágicamente visible a nivel público lo que por su naturaleza pertenece al secreto de la conciencia.

4.    En la interpretación más extendida de todas, “en algunos casos” puede ampliarse hasta incluir a todos esos casos – que son además esos casos reales, concretos y frecuentes que todos tenemos en mente – en los que se da un matrimonio poco feliz, que fracasa por una serie de malentendidos e incompatibilidades y a los cuales les sigue una convivencia feliz, estable en el tiempo, con fidelidad recíproca, etc. (cf. AL 298).

En estos casos, parecería que el resultado práctico, en particular la duración y la felicidad de la nueva unión contra la brevedad e infelicidad de la anterior, puede interpretarse como una especie de confirmación de la bondad y, en consecuencia, legitimidad de la nueva unión. En este contexto (AL 298) se silencia cualquier consideración sobre la validez del matrimonio anterior y sobre la incapacidad de comprender y sobre la fuerza mayor. Y en efecto, cuando poco más adelante (AL 300) se pasa a considerar el tipo de discernimiento que deberá hacerse en estos casos, resulta todavía más claro que los temas en discusión en el examen de conciencia y en el arrepentimiento respectivo no serán otros que el buen o mal comportamiento frente al fracaso matrimonial y el buen éxito de la nueva unión.

Es claro aquí que el “arrepentimiento” que hay que considerar no se refiere en absoluto a la nueva unión en presencia de una unión legítima anterior; por el contrario, se refiere al comportamiento durante la crisis anterior y las consecuencias (no mejor precisadas) de la nueva unión sobre la familia y sobre la comunidad.

Es entonces evidente que el documento intenta ir más allá, tanto de los casos en los que se tiene certeza subjetiva de la invalidez del vínculo anterior, como también de los casos de ignorancia, de dificultad para comprender y de fuerza mayor o de presunta imposibilidad de cumplir la ley.

Ahora bien, es suficientemente claro que si la medida válida para juzgar la licitud de la nueva unión es, en última instancia, su éxito práctico, su felicidad visible y empírica, contra el fracaso y la infelicidad del matrimonio anterior – licitud que obviamente se supone para recibir la absolución sacramental y la eucaristía –, la consecuencia inevitable es que ahora el matrimonio anterior es considerado implícitamente, y también públicamente, sin efecto y, en consecuencia, disuelto: es decir, el matrimonio es disoluble. De este modo, en la Iglesia Católica se introduce de hecho el divorcio, mientras que se continúa afirmando de palabra su indisolubilidad.

Es también suficientemente claro que si el éxito del nuevo matrimonio basta para establecer su licitud, esto incluye la justificación prácticamente de todos los casos de nueva unión. En efecto, si se tuviera que demostrar que la nueva unión carece de éxito, no subsistirá el estímulo para justificarla y se pasará más bien a una unión ulterior, en la esperanza de un éxito mayor. Ahora bien, ésta y no otra es precisamente la lógica del divorcio.

De esto se puede luego deducir que la discusión sobre casos que podríamos llamar “intermedios”, esto es, los situados entre la posición tradicional y la más amplia – que como hemos mostrado incluye de hecho todos los casos –, si por una parte permite a muchos, más moderados, reconocerse en una u otra gradación y, en consecuencia, puede tener un valor “tranquilizador”, por el contrario, desde el punto de vista práctico termina por ser muy poco relevante. En efecto, en esencia y en líneas generales, el documento otorga carta blanca para resolver la gran mayoría de las situaciones reales con un criterio mucho más simple y en línea con la mentalidad dominante en nuestra civilización: en una palabra, está perfectamente en línea con la ideología del divorcio.

*

Volviendo a nuestro paralelo, todo esto recuerda muy de cerca la política del emperador Constancio, al buscar una expresión suficientemente genérica que se propusiera mantener contentas a muchas posiciones diferentes. En la controversia arriana, el carácter genérico de la expresión “semejante al Padre según las Escrituras” encuentra una perfecta confirmación en el carácter genérico de la expresión “en algunos casos” que encontramos en "Amoris laetitia". En teoría, se lo puede reconocer en casi todas las posiciones.

En consecuencia, las situaciones resultan análogas también en cuanto al resultado práctico. De la misma manera que casi todo el episcopado del imperio aceptó la fórmula de Rímini-Constantinopla del 359-60 d. C., así también hoy la abrumadora mayoría del episcopado ha aceptado sin quejarse el nuevo documento, aún sabiendo que esto legitima de hecho una serie de posiciones incompatibles entre ellas, algunas de las cuales es manifiestamente herética.

Hoy en día muchos obispos y teólogos calman su propia conciencia afirmando, tanto en público como a sí mismos, que decir que “en ciertos casos” los divorciados que se han vuelto a casar pueden recibir los sacramentos no es de por sí erróneo y puede interpretarse, en una hermenéutica de la continuidad, como en línea con el magisterio anterior. Justamente de la misma manera los antiguos obispos pensaban que no era de por sí erróneo decir que “el Hijo es semejante al Padre según las Escrituras”.

Pero en ambos casos, si bien en una y en otra fórmula tomada aisladamente se puede reconocer una amplia gama de posiciones, en el contexto de los respectivos documentos es muy claro que la posición ortodoxa, verdaderamente en línea con el magisterio anterior, es precisamente la que es netamente excluida. […]

En el caso de "Amoris laetitia", esto se lleva a cabo:

- con la negación de la formulación de "Familiaris consortio" sobre la abstención de la convivencia "more uxorio" como condición del acceso a los sacramentos;

- con la eliminación de los límites netos anteriores entre certeza de la conciencia y normas eclesiológicas sacramentales;

- con la instrumentalización de los preceptos evangélicos de la misericordia y del no juzgar, usados para sostener que en la Iglesia no sería posible la aplicación de censuras generales a determinados comportamientos objetivamente ilícitos;

- y por último, aunque no menos importante, censurando duramente a quienes tuvieran la “mezquina” y “farisaica” pretensión de invocar normas jurídicas precisas para juzgar cualquier caso individual, que por el contrario debe ser rigurosamente dejado al discernimiento y al acompañamiento personal.

De este modo, aún con la buena voluntad de respetar un principio hermenéutico ciertamente válido – el de la continuidad con los documentos anteriores -, se corre el riesgo de olvidar otro principio todavía más importante y evidente: el del contexto  inmediato en el que se formula una proposición.

Si se leen las afirmaciones particulares de "Amoris laetitia" no aisladamente, sino en su contexto, y el documento a su vez es leído en su contexto histórico inmediato, se descubre fácilmente que la "mens" general que lo guía es esencialmente la idea del divorcio, además de la idea hoy difundida de no plantear límites claros entre un matrimonio ilegítimo y una unión irregular. […]

II. Paralelo entre las dos crisis, en el desarrollo histórico

También se puede advertir un paralelo evidente desde el punto de vista del desarrollo histórico de la herejía arriana. Se asiste a su preparación durante la segunda mitad del siglo tercero; al hacerse pública, es condenada por el Concilio de Nicea, pero en Oriente, por el contrario, recibe un rechazo generalizado. Sin embargo, el rechazo de Nicea es más moderado en una primera fase, y el arrianismo verdadero y genuino es tolerado solamente como un mal menor, pero poco a poco esta tolerancia le permite retomar vigor, hasta que dadas las favorables circunstancias políticas llega al poder. Una vez alcanzado éste, siente sin embargo la necesidad de enmascararse: no se expresa en forma franca y directa, sino en una forma indirecta, apoyándose sobre la presión y la intimidación pública. Pero el hecho mismo de imponerse, aun cuando el arrianismo era una minoría, sobre una mayoría cobarde e indecisa, lo expone de todos modos a una refutación mucho más fuerte y clara por parte del sector más ortodoxo y consciente del episcopado que prepara, en forma gradual pero inexorable, la derrota definitiva en las dos décadas que siguen.

Análogamente, en el caso de la herejía actual, que a causa del nombre de su exponente principal podemos llamar “kasperiana”, hemos asistido a una lenta preparación, a partir de la segunda mitad del siglo XX. Se hizo pública y fue condenada en los documentos de Juan Pablo II (sobre todo en "Veritatis splendor" y "Familiaris consortio"). Pero desde un sector del episcopado y de la teología culta estos documentos fueron rechazados en forma más o menos abierta y radical, y la praxis ortodoxa fue omitida en amplias e importantes zonas de la catolicidad. Este rechazo fue tolerado ampliamente, tanto a nivel teórico como práctico, y desde allí adquirió fuerza, hasta que, dadas las circunstancias favorables, políticas y eclesiásticas, llegó al poder. Pero a pesar de haber alcanzado el poder, el error no se expresa en forma franca y directa, sino más bien a través de las no del todo claras actividades sinodales (2014-2015), y desemboca luego en un documento apostólico ejemplar por su tortuosidad. Pero el hecho mismo de haber llegado a aparecer en un documento magisterial suscita una indignación moral y una reacción intelectual mucho más fuerte y dinámica, y obliga a todo aquél que tiene los instrumentos intelectuales a repensar la doctrina ortodoxa, por una formulación todavía más profunda y clara de su parte, para preparar una condena definitiva no sólo del error puntual examinado, sino también de todos los errores vinculados a él, que llegan a incidir sobre toda la doctrina sacramental y moral de la Iglesia. Además permite, y esto no es poco, poner a prueba, reconocer y también reunir a los que adhieren verdadera y sólidamente al depósito de la fe.

Podemos decir que ésta es justamente la fase en la que nos encontramos en este momento. Recién ha comenzado y se preanuncia no privada de obstáculos. No podemos prever cuánto durará, pero debemos tener la certeza de la fe que Dios no permitiría esta gravísima crisis si no fuese para un bien superior de las almas. Será ciertamente el Espíritu Santo el que nos dé la solución, iluminando a este Papa o a su sucesor, quizás también a través de la convocatoria a un nuevo concilio ecuménico. Pero entre tanto, cada uno de nosotros está llamado, en la humildad y en la oración, a dar su testimonio y su contribución. Y a cada uno de nosotros ciertamente el Señor nos pedirá cuentas.

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Comunicado: Movimiento de Laicos Católicos de Colombia –Solidaridad– no es Laicos por Colombia

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El Movimiento de Laicos Católicos de Colombia –Solidaridad– ha publicado un comunicado a través de su página de Facebook para distinguirse de Laicos por Colombia, y así aclarar las confusiones en muchos católicos que a causa de la similitud en los nombres creían que se trataba de la misma organización.

El Movimiento Laicos por Colombia fue fundado en 1991 con el propósito de evangelizar la política, desde la Doctrina Social y Política de la Iglesia. Como partido político presentó varias candidaturas al Senado y la Cámara, consiguiendo la elección del Dr. Carlos Corsi Otálora como Senador desde 1991 hasta 2002. En 2003 con la aprobación de la reforma política para el fortalecimiento de los partidos y bancadas en el Congreso, que incluye el umbral mínimo de votación para el mantenimiento de la personería jurídica, Laicos por Colombia se convirtió en ONG, desde donde han venido trabajando a través del litigio y la veeduría ciudadana.

Por su parte, el Movimiento de Laicos Católicos de Colombia –Solidaridad– es una iniciativa surgida ante la renegociación de los acuerdos de La Habana entre el gobierno nacional y las FARC, con el propósito de exigir una representación propia de los laicos católicos en este proceso. En el comunicado, Solidaridad deja claro que no es un partido político, sino una organización de la sociedad civil.

A continuación el comunicado

ACLARACIÓN.

El movimiento de laicos católicos de Colombia - Solidaridad no es el mismo LAICOS POR COLOMBIA. Laicos por Colombia fue un partido político católico, nosotros no somos un partido político.

LAICOS POR COLOMBIA, es y sera un motivo de inspiración para nosotros y debe serlo para todo el laicado nacional. Ellos siguen trabajando incansablemente aunque a la fecha no son partido político. Laicos por Colombia es una organización que evangeliza la política, hoy son una ONG.

Al senador Carlos Corsi y a todos los LAICOS POR COLOMBIA, nuestro respecto, admiración y oración por tan digno ejemplo.

Nosotros somos un movimiento de la sociedad civil católica que busca con la oración y la acción llevar la catolicidad a la vida de lo publico. A los católicos no nos representan los pastores evangélicos ni en la Habana, ni en ningún lado.

Queremos defender nuestros valores y tradición de 2000 años para el bien de nuestras futuras generaciones.

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domingo, 27 de noviembre de 2016

Católicos se reunieron en toda Colombia a rezar un rosario por el futuro de Colombia

WhatsApp Image 2016-11-26 at 1.34.54 PMCientos de católicos se reunieron en las calles y´plazas de las principales ciudades de Colombia para elevar una plegaria por nuestro país. Recordando el mensaje de la Santísima Virgen en sus apariciones en Fátima, los laicos católicos se unieron para acudir al Santo Rosario para combatir los “errores de Rusia” que ahora pretenden instalarse en nuestro país, “promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia”.

La iniciativa, surgida de la Sociedad de Jóvenes de Cristo Rey en Bogotá, secundada por la Red Lepanto de organizaciones católicas de Medellin, y que el Movimiento de Laicos Católicos de Colombia convirtió en una gran convocatora nacional, movilizó el sentir de los fieles laicos, que ante la aparente inevitablididad de la instauración de un régimen anticristiano en nuestra patria, recurrieron a los medios sobrenaturales, siempre efectivos, ante la insuficiencia de los esfuerzos humanos. También se aprovechó para hacer un llamado a la jerarquía católica, a no permanecer muda e indiferente ante los planes del comunismo en nuestro país.

Los fieles meditaron con devoción y piedad los misterios del Santo Rosario, pidiendo por la obra de la Iglesia en nuestro país, para evitar el desarraigo de la Fe promovido por el secularismo y el Comunismo ateo; por la familias católicas que luchan por mantenerse en fidelidad a la Fe que les fue transmitida, que Dios las proteja de la agenda destructora del homosexualismo que busca su suplantación, parodia y destrucción; por la vida humana naciente, que Nuestro Señor y la Santísima Virgen la protejan de las instituciones públicas y privadas que maquinan por su eliminación; por la inocencia de los niños, que Nuestra Señora proteja en ellos la semilla de la Fe y la Virtud ante el adoctrinamiento corruptor de la Ideología de Género y el liberalismo hedonista; y por la Santa Iglesia Católica, para que el Señor Jesús la conserve en fidelidad al Evangelio que recibió y extirpe de su seno todos los errores y herejías que intentan sofocarla.

Al final del Santo Rosario, se invocó con fervor la protección de San Miguel Arcángel para nuestra patria y se renovó la Consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, pacto indeleble del Señor con su pueblo, con la Fe y la Esperanza puestas en sus promesas de salvación para nuestro país.

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sábado, 26 de noviembre de 2016

Encuesta sobre experiencia y participación en Voto Católico Colombia

En el pasado mes de septiembre, Voto Católico Colombia cumplió 5 años de funcionamiento. Han sido 5 años de muchas experiencias gratificantes en las cuales esta iniciativa ha podido crecer entre diversos éxitos y fracasos.

Ahora hemos querido aprovechar este momento de reflexión para concederles la palabra a nuestros lectores y conocer un poco más la experiencia que han tenido con Voto Católico Colombia. Con este fin, hemos diseñado una breve encuesta para nuestros lectores, suscriptores por correo y seguidores en las redes sociales. Las respuestas que nos concedan son cruciales para los posibles cambios que sufra la página en el 2017.

La siguiente encuesta busca evaluar la labor que realiza Voto Católico Colombia a la luz del propósito y principios con los que fue fundado, su interacción con los lectores, y el uso de medios de comunicación y medios de información católica como canales alternativos. La información que recolectemos a través de esta encuesta, servirá para el mejoramiento del servicio prestado por el portal, y la implementación de importantes reformas a nivel organizativo.

La encuesta toma alrededor de 15 minutos, y consta de 8 secciones en que se preguntará sobre el consumo de noticias por parte de medios masivos, el consumo de noticias en medios católicos, la experiencia con Voto Católico Colombia, la percepción frente a la calidad de información de Voto Católico Colombia, el nivel de participación en Voto Católico Colombia, y las diferentes posibilidades para el crecimiento del portal.

Acceder a la encuesta

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jueves, 24 de noviembre de 2016

Timochenko anuncia “gobierno de transición” para la implementación de los acuerdos

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El día de hoy, en el Teatro Colón de Bogotá, el Presidente Juan Manuel Santos y el Comandante de la guerrilla de las FARC, alias “Timochenko”, firmaron por segunda vez el acuerdo de La Habana con los retoques hechos luego del rechazo popular el pasado 2 de Octubre. En su discurso, Timochenko invocó la creación de un “gobierno de transición” compartido entre la “Unidad Nacional” y las FARC,  con el propósito de implementar los acuerdos.

“Destacamos la importancia que tendría para el país la conformación de un gobierno de transición cuyo propósito fundamental sea el cumplimiento cabal de los acuerdos de La Habana, el cual debería estar integrado por todas las fuerzas y sectores que han trabajado sin tregua por ello”

El anuncio confirma los temores de los promotores del NO en el plebiscito: Que los acuerdos apuntaban a llevar a las FARC al poder, desde donde podrían, en colaboración con la unidad nacional, imponer el acuerdo en contravía de la decisión del pueblo en el plebiscito y perseguir a toda oposición.

Aunque se ha insistido mucho en que el acuerdo ha recogido los aportes de todos los sectores, la realidad es que mientras las organizaciones LGBTI y los protestantes viajaron a La Habana para reunirse con las FARC, las organizaciones católicas que defendieron el NO en los acuerdos, como la Fundación Marido y Mujer fueron ignoradas por el presidente, a pesar de los muchos comunicados que enviaron, reclamando participación en la renegociación de los acuerdos.

En contravía de lo anunciado por el Presidente en un principio, de que “el pueblo tendría la última palabra” sobre el acuerdo de paz, las FARC y el gobierno anunciaron hoy la radicación del acuerdo ante el Congreso para su refrendación en esa corporación, en la cual el gobierno cuenta ya con las mayorías para su aprobación forzosa.

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La Voz Profética de Cuatro Cardenales de la Santa Iglesia Católica, por Mons. Athanasius Schneider

Reproducimos el siguiente Artículo de Mons. Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astana, Kazajistán, publicado originalmente por Rorate Caeli, y traducido por Adelante la Fe.

Athanasius-Schneider-3-cópia“Nada podemos contra la verdad, sino a favor de la verdad” (2 Cor. 13, 8)

Debido a “una profunda preocupación pastoral,” el 14 de noviembre de 2016, cuatro cardenales de la Santa Iglesia Católica Romana, Su Eminencia Joachim Meisner, Arzobispo emérito de Colonia (Alemania), Su Eminencia Carlo Caffarra, Arzobispo emérito de Bolonia (Italia), Su Eminencia Raymond Leo Burke, Patrón de la Soberana Orden Militar de Malta, y Su Eminencia Walter Brandmüller, Presidente emérito del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, publicaron un texto con cinco preguntas, llamadas dubia (“dudas” en latín), que habían enviado previamente, el 19 de septiembre de 2016, al Santo Padre y al cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, junto con una carta. Los cardenales solicitaron al papa Francisco que aclare la “grave desorientación y gran confusión” respecto a la interpretación y aplicación práctica de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, particularmente el capítulo VIII y los fragmentos relacionados a la admisión a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar, así como la enseñanza moral de la Iglesia.

En su declaración con título “Buscando Claridad: Una Súplica para Deshacer los Nudos de Amoris Laetitia,” los cardenales dicen que “para muchos – obispos, sacerdotes, y fieles, – estos párrafos aluden o inclusive enseñan explícitamente un cambio en la disciplina de la Iglesia respecto a los divorciados que viven en una nueva unión.” Al decir esto, los cardenales sólo manifestaron hechos reales de la vida de la Iglesia. Estos hechos son demostrados en orientaciones pastorales de varias diócesis y por declaraciones públicas de algunos obispos y cardenales que afirman que en algunos casos los católicos divorciados vueltos a casar pueden ser admitidos a la sagrada comunión  aunque continúen haciendo uso de los derechos reservados por ley Divina a parejas válidamente casadas.

Al publicar un pedido de claridad en un asunto que concierne simultáneamente a la verdad y a la santidad de tres sacramentos, el matrimonio, la penitencia y la eucaristía, los cuatro cardenales sólo cumplieron con el deber básico como obispos y cardenales, que consiste en contribuir activamente para que la revelación transmitida por los apóstoles pueda ser preservada sagradamente e interpretada fielmente. Fue especialmente el Concilio Vaticano Segundo que recordó a todos los miembros del colegio de obispos como legítimos sucesores de los apóstoles, su obligación según la cual “en virtud de la institución y precepto de Cristo [69], están obligados a tener por la Iglesia universal aquella solicitud que, aunque no se ejerza por acto de jurisdicción, contribuye, sin embargo, en gran manera al desarrollo de la Iglesia universal. Deben, pues, todos los Obispos promover y defender la unidad de la fe y la disciplina común de toda la Iglesia” (Lumen gentium, 23; cf. también Christus Dominus, 5-6).

Al publicar su solicitud al Papa, los obispos y cardenales debieron estar movidos por un afecto colegial genuino hacia el Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo en la tierra, siguiendo la enseñanza del Concilio Vaticano II (cf. Lumen gentium, 22); y al hacerlo ofrecer “ayuda consultiva a la función primacial” del Papa (cf. Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, 13).

En nuestros días, la Iglesia entera debe reflexionar sobre el hecho de que el Espíritu Santo no ha inspirado en vano a San Pablo para que escriba en la carta a los Gálatas el incidente de su corrección pública a Pedro. Uno debe confiar que el papa Francisco aceptará esta súplica pública de los cuatro cardenales con el espíritu del Apóstol Pedro cuando San Pablo le ofreció una corrección fraterna por el bien de toda la Iglesia. Que las palabras de aquel gran Doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, nos iluminen y nos reconforten: “en el caso de que amenazare un peligro para la fe, los superiores deberían ser reprendidos incluso públicamente por sus súbditos. Por eso San Pablo, siendo súbdito de San Pedro, le reprendió en público a causa del peligro inminente de escándalo en la fe. Y como dice la Glosa de San Agustín: Pedro mismo dio a los mayores ejemplo de que, en el caso de apartarse del camino recto, no desdeñen verse corregidos hasta por los inferiores.” (Summa theol., II-II, 33, 4c).

El papa Francisco realiza llamados frecuentes al diálogo abierto y sin miedo entre todos los miembros de la Iglesia en asuntos referidos a los bienes espirituales de las almas. En la Exhortación Apostólica Amoris laetitia, el Papa habla de la necesidad “de seguir profundizando con libertad algunas cuestiones doctrinales, morales, espirituales y pastorales. La reflexión de los pastores y teólogos, si es fiel a la Iglesia, honesta, realista y creativa, nos ayudará a encontrar mayor claridad” (n. 2). Más aún, las relaciones en todos los niveles dentro de la Iglesia deben estar libres de un clima de miedo o intimidación, tal como solicitó el papa Francisco en varios pronunciamientos.

A la luz de estos pronunciamientos del papa Francisco y del principio de diálogo y aceptación de la pluralidad legítima de opiniones, promovido por los documentos del Concilio Vaticano Segundo,  las reacciones extraordinariamente violentas e intolerantes de algunos obispos y cardenales contra la pacífica y cautelosa súplica de los cuatro cardenales provocan un gran asombro. Entre estas reacciones intolerantes uno podría leer afirmaciones tales como, por ejemplo: los cuatro cardenales son tontos, cismáticos, herejes e incluso comparables a los herejes arrianos.

Tales juicios despiadados y terminantes no revelan sólo intolerancia, rechazo al diálogo, y furia irracional, sino que también demuestran sometimiento a la imposibilidad de decir la verdad, sometimiento al relativismo en la doctrina y en la práctica, en la fe y en la vida. La reacción clerical antes mencionada contra la voz profética de los cuatro cardenales refleja, en última instancia, impotencia frente a los ojos de la verdad. Tal reacción violenta sólo tiene un objetivo: silenciar la voz de la verdad que perturba y fastidia la aparentemente pacífica y nebulosa ambigüedad de estos críticos clericales.

Las reacciones negativas a la declaración pública de los cuatro cardenales se asemejan a la confusión doctrinal general durante la crisis arriana del siglo cuarto. Es en beneficio de todos citar, en esta situación de confusión doctrinal de nuestros días, algunas afirmaciones de San Hilario de Poitiers, el “Atanasio del oeste”.

“Ustedes [los obispos de la Galia] que aún permanecen conmigo, fieles en Jesucristo, no se rindieron al verse amenazados por el surgimiento de la herejía, y ahora, al enfrentarse a dicho surgimiento han desatado su violencia. Sí, hermanos, ustedes han triunfado, para alegría inmensa de quienes comparten su fe: y su constancia inquebrantable obtuvo la doble gloria de mantener la conciencia pura y dar un ejemplo de gran autoridad.” (Hil. De Syn., 3).

“Su fe invencible [de los obispos de la Galia] mantiene la distinción honorable del valor consciente y, contentos en rechazar una acción astuta, vaga, o dubitativa, permanece segura en Jesucristo, preservando la profesión de su libertad. Debido a que todos nosotros sufrimos un dolor profundo y lamentable por las acciones de los malvados contra Dios, sólo dentro de nuestros límites se encontrará la comunión en Jesucristo, desde el tiempo que la Iglesia comenzó a verse agobiada por disturbios tales como la expatriación de obispos, la destitución de sacerdotes, la intimidación del pueblo, la amenaza de la fe, y la determinación del significado de la doctrina de Cristo por voluntad y poder humanos. Su decidida fe no pretende ser ignorante de estos hechos o profesar que puede tolerarlos, percibiendo que por el acto de consentirlos hipócritamente traería hacia sí el juicio de la conciencia” (Hil. De Syn., 4).

“He dicho lo que yo mismo creo, consciente de que era mi deber como soldado al servicio de la Iglesia, según la enseñanza del Evangelio, el enviarles por estas cartas la voz del oficio que sostengo en Jesucristo. Corresponde a ustedes discutir, proveer y actuar, que puedan guardar con corazones celosos la fidelidad inviolable que mantienen, y que continúen sosteniendo lo que hoy sostienen” (Hil. De Syn., 92).

Las siguientes palabras de San Basilio el Grande, dirigidas a los obispos latinos, pueden ser aplicadas en ciertos aspectos a la situación de quienes en nuestros días solicitan claridad doctrinal, incluyendo los cuatro cardenales: “El cargo que ciertamente asegura un severo castigo es mantener cuidadosamente las tradiciones de los padres. No estamos siendo atacados por riquezas, gloria, o beneficios temporales. Nos paramos en el campo a luchar por nuestra herencia común, por el tesoro de la fe profunda proveniente de nuestros padres. Aflíjanse con nosotros, todos ustedes que aman a sus hermanos, por el silencio de los hombres de verdadera religión y la apertura de los labios osados y blasfemos de todos los que pronuncian injusticias contra Dios. Los pilares y la base de la verdad desparramados hacia afuera. Nosotros, cuya insignificancia ha permitido que seamos ignorados, estamos privados de nuestro derecho a hablar libremente” (Ep. 243, 2.4).

Hoy, estos obispos y cardenales que solicitan claridad y que intentan cumplir su deber guardando santa y fielmente la Revelación Divina transmitida en relación a los sacramentos del matrimonio y la eucaristía, ya no están exiliados como lo estaban los obispos nicenos durante la crisis arriana. Contrario al tiempo de la crisis arriana, tal como escribió en 1973 Rudolf Graber, obispo de Ratisbona, hoy el exilio de obispos es reemplazado por estrategias para silenciarlos y campañas de difamación (cf. Athanasius und die Kirche unserer Zeit, Abensberg 1973, p. 23).

Otro campeón de la fe católica durante la crisis arriana fue San Gregorio Nacianceno. Él escribió la siguiente descripción del comportamiento de la mayoría de los pastores de la Iglesia de aquel tiempo. Esta voz del gran Doctor de la Iglesia debiera ser una advertencia beneficiosa para los obispos de todos los tiempos: ” Ciertamente los pastores actuaron como unos insensatos, porque salvo un número muy reducido, que fue despreciado por su insignificancia o que resistió por su virtud, y que había de quedar como una semilla o una raíz de donde renacería de nuevo Israel bajo el influjo del Espíritu Santo, todos cedieron a las circunstancias, con la única diferencia de que unos sucumbieron más pronto y otros más tarde; unos estuvieron en primera línea de los campeones y jefes de la impiedad, otros se unieron a las filas de los soldados en batalla, vencidos por el miedo, por el interés, por el halago o, lo que es más inexcusable, por su propia ignorancia” (Orat. 21, 24).

Cuando en el año 357 el papa Liberio firmó una de las denominadas fórmulas de Sirmium en la que descartaba deliberadamente la expresión dogmáticamente definida de “homoousios” y excomulgó a San Atanasio para tener paz y armonía con los obispos arrianos y semi-arrianos del este, algunos fieles católicos y obispos, especialmente San Hilario de Poitiers, se escandalizaron profundamente. San Hilario transmitió la carta que el papa Liberio escribió a los obispos orientales, anunciando la aceptación de la fórmula de Sirmium y la excomunión de San Atanasio. Con gran dolor y consternación, San Hilario agregó a la carta, en una especie de desesperación, la frase: “Anathema tibi a me dictum, praevaricator Liberi” (Yo te digo anatema, prevaricador Liberio), cf. Denzinger-Schönmetzer, n. 141. El papa Liberio quería paz y armonía a toda costa, incluso a expensas de la verdad divina. En su carta a los obispos heterodoxos latinos Ursace, Valence, y Germinius anunciándoles las decisiones mencionadas arriba, escribió que prefería paz y armonía antes que el martirio (cf. cf. Denzinger-Schönmetzer, n. 142).

“En qué contraste dramático yacía el comportamiento del papa Liberio frente a la siguiente convicción de San Hilario de Poitiers: “No conseguimos paz a expensas de la verdad, haciendo concesiones para adquirir la reputación de tolerantes. Conseguimos la paz luchando legítimamente según las reglas del Espíritu Santo. Hay un peligro en aliarse secretamente con el descreimiento que lleva el hermoso nombre de la paz.” (Hil. Ad Const., 2, 6, 2).

El beato John Henry Newman habló sobre estos lamentable e inusuales hechos con la siguiente afirmación sabia y equilibrada: “Si bien es históricamente cierto, no es de ninguna manera doctrinalmente falso que un Papa, como doctor privado, y mucho más los obispos, cuando no enseñan formalmente, pueden errar, tal como vemos que erraron en el siglo cuarto. El papa Liberio podía firmar la fórmula Eusebia en Sirmium, y la misa de los obispos en Ariminum u otro lugar, y a pesar de ese error seguir siendo infalible en sus decisiones ex cathedra.” (The Arians of the Fourth Century, London, 1876, p. 465).

Los cuatro cardenales con su voz profética demandando claridad doctrinal y pastoral  tienen un gran mérito frente a sus propias conciencias, frente a la historia, y frente a innumerables fieles católicos sencillos de nuestros días, empujados hacia la periferia eclesial por su fidelidad a las enseñanzas de Jesucristo sobre la indisolubilidad del matrimonio. Pero por sobre todo, los cuatro cardenales tienen un mérito grande a los ojos de Jesucristo. Debido al coraje de su voz, sus nombres brillarán ardientemente el día del Juicio Final. Debido a que obedecieron a la voz de su conciencia, recordando las palabras de San Pablo: “Nada podemos contra la verdad, sino a favor de la verdad” (2 Cor 13: 8). Seguramente, en el Juicio Final, los ya mencionados críticos de los cuatro cardenales, en su mayoría clérigos, no tendrán una respuesta fácil por su ataque violento al justo, valioso, y meritorio acto de estos cuatro miembros del Sagrado Colegio Cardenalicio.

Las siguientes palabras inspiradas por el Espíritu Santo retienen su valor profético, especialmente en vistas de la creciente confusión doctrinal y práctica respecto al sacramento del matrimonio en nuestros días: “Porque vendrá el tiempo en que no soportarán mas la sana doctrina, antes bien con prurito de oír se amontonarán maestros con arreglo a sus concupiscencias. Apartarán de la verdad el oído, pero se volverán a las fábulas. Por tu parte, sé sobrio en todo, soporta lo adverso, haz obra de evangelista, cumple bien tu ministerio.” (2 Tim. 4: 3-5).

Que todos quienes en nuestros días aún toman seriamente sus votos bautismales y sus promesas sacerdotales y episcopales, reciban la fortaleza y la gracia de Dios para reiterar, junto con San Hilario, las palabras: “¡Que pueda estar siempre en el exilio, a menos para que la verdad comience a predicarse otra vez!” (De Syn., 78). Deseamos de todo corazón esta fortaleza y gracia a los cuatro cardenales así como a quienes los critican.

+ Athanasius Schneider, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Saint Mary en Astana

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

¿Sacralización de la sodomía?, por Germán Mazuelo-Leytón

Reproducimos el artículo de Germán Mazuelo Leytón, publicado originalmente en su blog en el portal Adelante la Fe.

Resultado de imagen para germán mazuelo leytónSan Pablo denunció la estrecha asociación entre la cultura homosexual con el rechazo a Dios y la idolatría (Rom 1, 18-32). «La condenación fue hecha por causa de su asociación con la idolatría».

Como observa Santo Tomás, no lo hizo empujándolos al mal, sino abandonándolos, retirando de ellos su gracia. Así cayeron en grandes errores y en vicios vergonzosos (Gil. 5, 19; Ef. 4, 19).

Lo mismo hizo con Israel según el Salmo 80, 13. La Sagrada Escritura nos pone de aviso que esa forma pagana de vivir es incompatible con el Dios Verdadero[1], y San Pablo nos advierte que habrán tiempos en los que la verdadera doctrina será rechazada, despreciada, y los que la sigan perseguidos.[2]

«Por primera vez en la historia del Occidente cristiano, y quizás de la humanidad, la sociedad enfrenta no sólo a grupos dispersos de homosexuales influyentes sino a un movimiento organizado y visible de homosexuales declarados, que no sólo se jactan de sus hábitos, sino que se unen en un intento de imponer su ideología a la sociedad». «No es un movimiento de derechos civiles, ni aún un movimiento de liberación sexual, sino una revolución moral dirigida a cambiar la visión mortal que la gente tiene sobre la homosexualidad». [3]

Informes recientes señalan dos hechos bastante preocupantes:

El primero, indica que «los miembros de la Academia pontificia por la vida ya no tendrán que firmar una declaración manifestando que sostienen las enseñanzas pro-vida de la Iglesia».

Los estatutos aprobados por el Obispo de Roma, además de eximir a los integrantes de la misma, de firmar la Declaración de los servidores de la vida ha modificado partes sustanciales del objetivo de la Academia pontificia por la vida, por ejemplo el párrafo § 3, que en su nueva versión incluye la engañosa y ambigua palabra «género»:

«La Academia tiene una tarea de carácter prevalentemente científica, dirigida a la promoción y defensa de la vida humana (cf. Vitae Mysterium, 4). En particular, se estudian los diversos aspectos que se relacionan con el cuidado de la dignidad de la persona humana en las diferentes edades de la existencia, el respeto mutuo entre géneros y generaciones, la defensa de la dignidad de cada ser humano, la promoción de una calidad de la vida humana que integre valor material y espiritual, con vistas a una auténtica “ecología humana”, lo que puede ayudar a recuperar el equilibrio original de la Creación entre el ser humano y el universo entero».[4]

La Academia pontifica por la vida, al incorporar el término «género», incorpora sutilmente la falaz ideología de género como dice el prestigioso abogado argentino Jorge Scala una de las formas actuales de gnosticismo; es atea y anti tea: reconoce a Dios y pretende combatirlodestruyendo la familia.

Los lobbies promotores de leyes de género aplican su táctica, en un movimiento de pinzas, utilizando para ello los medios de propaganda (de ideas) y de publicidad (de mercancías), y el sistema educativo formal.

Es una estrategia en tres tiempos: «la primera consiste en utilizar una palabra del lenguaje común, cambiándole el contenido en forma subrepticia; luego, se va bombardeando a la opinión pública, a través de los medios de masas y la escuela -esto último por la mayor receptividad de los niños-, utilizando la vieja palabra, pero acercándose progresivamente al nuevo significado de la misma; y, finalmente la gente acepta el término antiguo, con el nuevo contenido. El prototipo de esta táctica es la palabra género.

Los promotores de dicha ideología sostienen que el sexo no es determinado genéticamente al nacer, sino que éste se construye, de tal forma que viene a ser el resultado del medio ambiente, los factores educativos y sociales y el deseo individual de cada cual el que determina la opción sexual.

Es diabólica esa teoría ya que busca eliminar al varón y la mujer, para llegar a una especie andrógina (que reúne los dos sexos en el mismo individuo).

El Papa Benedicto XVI ha dicho: «La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. (Con ella) el hombre moderno se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se auto-crea y se convierte en un dios para sí mismo».

Las leyes de género –graduales en los métodos pero radicales en los objetivos, al negar la naturaleza– abren las puertas de par en par a nuevas exigencias de grupos minoritarios que buscan, la destrucción del matrimonio y la familia.

El segundo hecho señala que mediados de este mes de noviembre 2016 «se han reunido en Asís más de 500 líderes de pastoral familiar para reflexionar sobre Amoris Laetitia y delinear las líneas pastorales en la materia. Aunque realmente había poco para reflexionar, sino que se trataba de tomar nota de lo que los responsables de la Conferencia Episcopal Italiana ya habían decidido. Y detrás de muchos discursos ahumados -al menos como aparece en la reseña de los tres días, publicada ayer en el periódico Avvenire- es evidente que los objetivos son dos, los de siempre: comunión de divorciados y vueltos a casar y promoción de la homosexualidad.[5]

En Italia precisamente muchas diócesis han establecido un «ministerio de acompañamiento a los homosexuales» que no es otra cosa que el fomento de las asociaciones LGBT, y que dada esa orientación no buscan el bien de las personas con tendencias homosexuales sino que se convierten en un activismo homosexualista.

«No es casualidad que la difusión y la creciente aceptación social de la homosexualidad estén acompañadas de una seria crisis en el ámbito del matrimonio y de la familia, con una mentalidad ampliamente difundida hostil a la vida, así como de una espantosa libertad sexual. (…) Sucesivamente, el ejercicio de la sexualidad se fue separando cada vez más del matrimonio y, sobre todo con la difusión mundial de los métodos anticonceptivos, de la procreación. Se afirmó que la “vieja” comprensión de la sexualidad correspondía a otra cultura, que en el ínterin se había transformado.» (Card. Ratzinger).

Apelando al argumento del sentimentalismo, los lobbies manipulan abiertamente las emociones del público. El movimiento homosexual tiene dos pilares básicos en forma de dogmas: Que se nace homosexual, y que no se puede cambiar. Nadie nace de esta manera, lo dice la ciencia, y por tanto, el cambio es posible.

Mientras la doctrina católica hace diferencia entre tendencia homosexual y conducta homosexual, los lobbies mentalizan en el público la idea de que la Iglesia se colocó fuera de la realidad, y que no toma en cuenta el desarrollo científico al respecto. Califican de carreristas y fanáticos de la Iglesia a los defensores del matrimonio según el Plan de Dios, y conjuntamente, buscan la aprobación de leyes que equiparen las uniones de personas del mismo sexo con el matrimonio, así como la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo. Paralelamente la inquisición rosa persigue a quienes no piensan como dichos promotores de la ideología homosexualista.

Afirma James Parker ex líder del lobby gay de Londres: «Ahora tengo claro que la persona no nace gay y que cualquier persona puede desarrollar esta identidad (heterosexual) que yo he encontrado».

La doctrina católica, como sabemos, se opone a la posibilidad de que una pareja homosexual o lesbiana pueda adoptar niños, por el daño psicológico y moral que éstos puedan recibir. Pero no sólo la Iglesia. La lesbiana francesa Nathalie de Williencourt, líder de Homovox, una de las asociaciones homosexuales más influyentes de Francia, declaró lo siguiente: «creemos que los niños tienen derecho a tener un padre y una madre, posiblemente biológicos, que posiblemente se amen. Un niño que nace del fruto del amor de su padre y de su madre tiene el derecho a saberlo. Si las parejas homosexuales adoptan niños que ya están privados de sus padres biológicos, entonces (los niños) estarían sin un padre y sin una madre por segunda vez».

En las uniones del mismo sexo el «misterio nupcial» –don que procede de Dioses prostituido al carecer de reciprocidad, y al rechazar la diferencia sexual asimétrica. Podemos decir, pues, que lo esencial para el matrimonio, como sacramento, es el «lenguaje del cuerpo», releído en la verdad. Precisamente mediante él se constituye, en efecto, el signo sacramental. [6]

Como dice Monseñor Straubinger: La perversión sexual tan extendida en los centros de cultura moderna, es consecuencia de la apostasía de nuestro siglo, que lo asemeja a aquellos tiempos paganos señalados por S. Pablo. La santa crudeza con que habla el Apóstol nos sirva de ejemplo de sinceridad y amor a la verdad. «El mundo suele escandalizarse de las palabras claras más que de las acciones oscuras».

Estremecedora la pastoral de los obispos de Italia que sacraliza, ni más ni menos, la práctica sodomítica.

Germán Mazuelo-Leytón


[1] cf. Éxodo 34,13; Sirácides 48,1; 1 Reyes 18, 21.

[2] cf. Hebreos 13, 9.

[3] En defensa de una Leyu superior, Acción Familia.

[4] cf. Quirógrafo, 15 de agosto de 2016.

[5] http://religionlavozlibre.blogspot.com/2016/11/conf-epicopal-italiana-promovera-la.html

[6] JUAN PABLO II, 12-01-1983.

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martes, 22 de noviembre de 2016

Papa Francisco deroga de facto la excomunión latae sententiae para el pecado de aborto

Rino Fisichella211116El Papa Francisco ha publicado la Carta Apostólica Misericordia et Misera, para concluir el año jubilar de la misericordia que terminó el pasado domingo con la fiesta de Cristo Rey. En la Carta Apostólica el Papa anuncia su decisión de prolongar la medida tomada con motivo del jubileo, para que el pecado de aborto pudiera ser absuelto por cualquier sacerdote, incluyendo la remisión de la excomunión latae sententiae que establece el derecho canónico. Si esta medida en el contexto del jubileo se planteaba como una concesión excepcional, al prolongarse indefinidamente, implica una derogación de facto de la norma canónica que pena el aborto con excomunión.

12. En virtud de esta exigencia, para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto. Cuanto había concedido de modo limitado para el período jubilar, lo extiendo ahora en el tiempo, no obstante cualquier cosa en contrario. Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente. Con la misma fuerza, sin embargo, puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre. Por tanto, que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial.

Como puede verse, el texto no es canónicamente claro en cuanto a la medida que se está tomando. Los sacerdotes siempre han tenido la potestad de absolver el pecado de aborto, lo que no podían era remitir la excomunión con que este pecado estaba castigado en el Código de Derecho Canónico, lo cual corresponde al obispo o a los sacerdotes que el obispo delegara. La excomunión implica la separación de la Iglesia y todos sus sacramentos, por eso para absolver el pecado de aborto se necesitaba previamente que la excomunión fuera remitida.

¿Quedan los sacerdotes autorizados para remitir la excomunión en el caso de aborto? ¿O el Papa está simplemente remitiendo tales excomuniones de forma automática? El texto no es claro, pero lo que sí es innegable, es que con esta medida, el canon que castiga el aborto con excomunión queda en la práctica sin efecto alguno. Esto lo ha confirmado el mismo Mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, quien ha dicho al presentar la Carta Apostólica.

Por más que en el documento se ha querido insistir en que “el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente”, el mensaje que se ha dado es que para la Iglesia ya no lo es tanto. El aborto era castigado con excomunión latae sententiae, no porque se quisiera impedir que los arrepentidos del mismo pudieran aproximarse a la confesión, sino para insistir en la gravedad del mismo, y prevenir la conciencia de los católicos sobre el crímen en que pudiesen incurrir, especialmente si desde la ley civil se legaliza y se promueve.

"Creyeron además nuestros santísimos Padres. que era de grande importancia para el gobierno del pueblo cristiano, que ciertos delitos de los más atroces y graves no se absolviesen por un sacerdote cualquiera, sino sólo por los sumos sacerdotes; y esta es la razón porque los sumos Pontífices han podido reservar a su particular juicio, en fuerza del supremo poder que se les ha concedido en la Iglesia universal, algunas causas sobre los delitos más graves. Ni se puede dudar, puesto que todo lo que proviene de Dios procede con orden, que sea lícito esto mismo a todos los Obispos, respectivamente a cada uno en su diócesis, de modo que ceda en utilidad, y no en ruina, según la autoridad que tienen comunicada sobre sus súbditos con mayor plenitud que los restantes sacerdotes inferiores, en especial respecto de aquellos pecados a que va anexa la censura de la excomunión. Es también muy conforme a la autoridad divina que esta reserva de pecados tenga su eficacia, no sólo en el gobierno externo, sino también en la presencia de Dios. No obstante, siempre se ha observado con suma caridad en la Iglesia católica, con el fin de precaver que alguno se condene por causa de estas reservas, que no haya ninguna en el artículo de la muerte; y por tanto pueden absolver en él todos los sacerdotes a cualquiera penitente de cualesquiera pecados y censuras. Mas no teniendo aquellos autoridad alguna respecto de los casos reservados, fuera de aquel artículo, procuren únicamente persuadir a los penitentes que vayan a buscar sus legítimos superiores y jueces para obtener la absolución. " (Concilio de Trento, Sesión XIV, cap. VII, sobre el sacramento de la penitencia)

De hecho, los efectos de la decisión no se han hecho esperar. En Chile, donde los católicos batallan para impedir la legalización del aborto, los pro-abortistas ya han sacado a relucir la medida de Francisco como una “evolución” en el pensamiento de la Iglesia, y que “si la Iglesia ya no va a castigar el aborto por qué debería hacer el Estado”. Poco puede decirse contra esto, porque, como dejó muy claro Mons. Fisichella, en la práctica, sí se trata de una despenalización canónica del aborto.

Más aún, al igual que como ocurre con la despenalización del aborto en Colombia, con la excusa de los padecimientos o situación de necesidad de la madre se legaliza y se legitima todo el entramado industrial y político de las organizaciones pro-aborto. “El pecado nos toca a todos, y entonces, también el perdón es omnicomprensivo, es para todos los actores” ha dicho Mons. Fisichella, explicando que tampoco quedarán excomulgados ni los médicos abortistas, ni los familiares que presionaron a favor del aborto, ni quienes pagaron por el procedimiento, “médicos, enfermeros, quienes sostienen el aborto”, en contra de lo que Juan Pablo II había dejado claro en la Evangelium Vitae.

Mons. Rino Fisichella ya había estado en una polémica similar, cuando en 2009, escribió un artículo en L’Osservatore Romano criticando que se hubiera castigado con excomunión a la madre y los médicos que practicaron el aborto a una niña violada en Brasil. "Son otros los que merecen la excomunión y nuestro perdón, no los que te han permitido vivir y que te ayudaron a recuperar la esperanza y la confianza", dijo el arzobispo en aquel entonces, cuando fungía como presidente de la Academia Pontificia para la Vida, en unas declaraciones que parecían justificar abiertamente la práctica criminal.

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Hay mucho peros frente al nuevo acuerdo, por P. Mario García Isaza

Reproducimos el artículo del P. Mario García Isaza, sacerdote formador del seminario arquidiocesano de Ibagué.

Resultado de imagen para mario garcia isazaDefinitivamente, la aceptación que el señor Presidente de la República hizo de los resultados del plebiscito del 2 de octubre, en que salió derrotado un proyecto de acuerdo precipitadamente firmado en una parafernalia ridícula de bombos y platillos internacionales, fue una aceptación de palabra, no real. Y su decisión es la de imponerle al pueblo colombiano lo por él pactado con el grupo criminal de las FARC. No tiene ningún sentido que ahora nos presente dizque un “nuevo acuerdo”, en el que el setenta por ciento, por lo menos, está constituido por el mismo texto rechazado por los colombianos en octubre. No hay derecho para que el doctor De la Calle nos notifique que ahí está lo resuelto, y que no hay lugar a nuevas modificaciones. No han entendido, o pretenden desconocer, que así como pedían que se aprobara con un SI todo el bloque del anterior acuerdo, el NO fue un rechazo a TODO el mismo. Todo parece indicar que, a sabiendas de que si lo convenido con los sediciosos fuera presentado a la aprobación popular, recibiría un nuevo rechazo, el señor Santos sencillamente le pedirá a un Congreso que, bien lo sabemos, ha renunciado a toda independencia y es venal, que le apruebe el engendro, y lo considerará entonces refrendado. Todo esto es un sinfín de martingalas y traperías para darle un golpe mortal a la democracia y abrirle camino a un nefasto proyecto de nación, ideado e impuesto a un gobierno claudicante por quienes durante cincuenta años no han hecho otra cosa que destruir a Colombia y anegarla en lágrimas y en sangre.

La lectura del segundo texto me resultó más fatigosa aún que la del primero, que ya es mucho decir. Algo que pretenden radicar ante organismos internacionales y dejar como texto normativo junto a la Constitución, merecería ser revisado desde el punto de vista gramatical y lingüístico por alguien capaz de expresarse con corrección. Esto sería lo mínimo, y no tendríamos un bodrio tan vergonzoso en materia de redacción y lenguaje. Pero eso no parece importar, ¡qué lástima! Se hallan, sí, algunos cambios en el segundo texto al cotejarlo con el primero. Se hace afirmación explícita de que no hay propósito de implantar la inmoral ideología de género; se abre la posibilidad, al menos, de que dieciséis curules parlamentarias correspondientes a las circunscripciones electorales especiales sean alcanzadas por candidatos distintos a los de las FARC; se disminuye el regalo financiero al partido en que llegue a convertirse el grupo sedicioso; se atenúan los compromisos oficiales de favorecer las actividades de la comunidad LGBTI; se explicita el respeto al derecho de los padres en la escogencia del tipo de educación para sus hijos; se consigna el compromiso de respetar la propiedad privada y se estrecha un poco el camino de expropiaciones arbitrarias; ya no se les regalan a las FARC las 31 emisoras de antes, y a las 20 que se proyectan se les asignan mecanismos de funcionamiento y de utilización más democráticos; se disminuye la participación de jueces extranjeros para los procesos judiciales que habrán de gestionarse en la JEP ; los integrantes del grupo FARC se comprometen a “inventariar” todos los activos que componen sus cuantiosas fortunas, y a que ellas sirvan para la indemnización a las víctimas de sus crímenes; el Estado, en su compromiso de luchar contra el narcotráfico, no renuncia a ninguna medida necesaria, incluida la fumigación, que antes se prohibía.

¡PERO!... Sí, hay uno y muchos peros… Se mantiene la intolerable impunidad para los principales responsables de las infamias que durante diez lustros se han cometido en Colombia; una impunidad camuflada con una vereda como cárcel… mientras tantos colombianos que han sido juzgados por delitos mucho menores se pudren por años y años en ergástulos infames e inhumanos. Se mantiene, como premio a no sé qué méritos, el regalo de diez curules en el parlamento. Se persiste en el obsequio, por el solo hecho de dejar de delinquir, de dos millones de pesos a cada guerrillero, de un sueldo asegurado por dos años y por más tiempo si así lo piden, y de unos cuantos millones si dicen querer montar un proyecto; eso mientras millones de colombianos honrados sudan de sol a sol para ganar un exiguo salario. Se promete no someter a ningún responsable de cualesquiera crímenes, si es de las FARC, a la extradición, mientras a otros compatriotas que han delinquido sin pertenecer a ese grupo se los envía a las cárceles extranjeras. Se persiste en la posibilidad de atribuirles conexidad con el delito político a crímenes como el narcotráfico y a fechorías como el secuestro extorsivo, y de ese modo se los cobija con amnistías e indultos. Las Farc no se comprometen a “entregar” sus inmensas fortunas, solo a “inventariarlas”… Ni una palabra se dice de los secuestrados, ni de los menores de edad reclutados para el crimen en las filas de las FARC. Y la aparente concesión de no atribuírle a lo acordado carácter de constitucionalidad, se desvirtúa totalmente con el hecho de asentar el acuerdo en Ginebra, y darle por ese hecho la firmeza de algo que será inmodificable en adelante y que tendrá la fuerza de norma supraconstitucional.

No es suficiente una primera, rápida y dificilísima lectura del nuevo texto, para formarse un concepto suficientemente esclarecido y seguro de lo “acordado”, de lo que se nos va a imponer… Pero en el conjunto del farragoso texto siguen apareciendo las orejas del lobo; hay un trasfondo de materialismo, de socialismo siglo XXI, de ateísmo, de injusticia, de una búsqueda de paz no importa cuales sean los valores que se sacrifiquen en sus aras. Hay un proyecto de nación del que está ausente cualquier inspiración cristiana.

Este análisis somero me lleva a preguntar: ¿no equivale este propósito de que aceptemos el “nuevo acuerdo”, a un real desconocimiento del veredicto dictado por los colombianos el 2 de octubre? Creo que sí. Y entonces, se trata de un auténtico conejo dictatorial al pueblo colombiano, de una burla refinada a la nación que se expresó en esa jornada plebiscitaria.

Mario García Isaza c.m.

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lunes, 21 de noviembre de 2016

FIRMA: Senadores, no a la manipulación de embriones o al alquiler de vientres

6126940823_a6e42e6a72_bEl próximo martes 22 de noviembre, la Comisión I del Senado de la República debatirá y votará el Proyecto de Ley 56 de 2016 Senado, que pretende legalizar las Técnicas de Reproducción Asistida, incluyendo graves violaciones contra la dignidad humana, como la Fertilización In Vitro, manipulación de embriones, el uso de donantes de gametos, y el alquiler de vientres. El proyecto desnaturaliza la maternidad y la paternidad, relativizando los vínculos de filiación que ya responderán a la identidad biológica del menor y su proceso de concepción y gestación, sino al pago de un tratamiento médico: Hijos por contrato.

Irónicamente, en el artículo 4° del proyecto de ley se afirma que “Solo se aplicarán las técnicas de inseminación artificial que no atenten contra la vida y dignidad humana”, no obstante, la gran mayoría de las prácticas que son aprobadas y descritas implican manipulación de embriones, o fractura de la unidad conyugal al permitir la tenencia de hijos que son concebidos con donantes de un tercero. De hecho, en el mismo artículo se establece que “Las técnicas de inseminación artificial a que se refiere la presente ley solo se aplicarán a solicitud del interesado cuando se diagnostiquen trastornos de la fertilidad y a fin de sustituir artificialmente la imposibilidad natural de procrear.” Una expresión lo suficientemente amplia como para permitir el uso de tales técnicas por parte de parejas homosexuales.

La Fertilización In Vitro se realiza tomando gametos masculinos y femeninos (esperma y óvulos) por separado, y produciendo la concepción de varios embriones en el laboratorio (in vitro: en vidrio) de los cuales se seleccionará a aquellos que tengan más probabilidades de implantarse exitosamente, los demás serán desechados, para ser implantados de inmediato o congelados para ser implantados posteriormente. En palabras del Prof. Julio Tudela del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia,

Si reconocemos, como la ciencia confirma con meridiana claridad, que cada uno de estos embriones es un individuo de la especie humana, parece que tratar a estos embriones como simples aglomerados de células, con los que se puede ensayar, seleccionar y descartar, constituye un atentado contra su dignidad, contra el que deben alzarse las voces de la ética bien fundamentada, la que respeta la vida y busca su bien.

De hecho, si se considera que todas estas técnicas tienen como objetivo la producción artificial de seres humanos, es evidente las violaciones que se cometen contra las personas que nacerán de tales procedimientos cuando se permite que estos sean practicados con gametos de terceras personas, diferentes a las personas que los criarán como su familia. Por esta vía, los menores serán entregados a personas que no serán sus padres biológicos, sino que el vínculo de filiación será el producto de un contrato con el donante de gametos (el verdadero padre biológico) o por intermedio de un centro que se lucra de tales procedimientos. De paso, el proyecto impide expresamente al menor acceder a la información para conocer la identidad de sus padres biológicos, y niega de plano la posibilidad de reconocer tal filiación natural, violando así el derecho del menor a su identidad.

Como si fuera poco, el proyecto legaliza el alquiler de vientres, bajo el eufemismo de “uso solidario del vientre”, con lo cual se separa la maternidad biológica de la maternidad de gestación, forzando a la gestante a renunciar a toda relación de maternidad con el niño qu gesta. Irónicamente, activistas a favor del aborto han alegado por mucho tiempo que quienes se oponen al aborto ven a la mujer como “máquinas de producir hijos”, el senador Armando Benedetti, ponente del proyecto, en su ponencia hace exactamente esa reducción que degrada abiertamente a las mujeres.

Firma Ahora, y exige a los Senadores de la Comisión I de Senado que archiven el proyecto por violar abiertamente los derechos y la dignidad de las personas producto de estas técnicas de reproducción artificial. También los invitamos a escribirle directamente a los senadores en sus cuentas de Twitter: @motoasenador, @German_VaronC, @JaimeAminH, @JOSEOBDULIO, @AlRangelS, @PalomaValenciaL, @AndradeSenador, @EnriquezMaya, @robgerlein, @mersenado, y @MoralesViviane.

Honorables Senadores:

Por medo de la presente me permito solicitar el Archivo del Proyecto de Ley 56 de 2016 Senado “por medio de la cual se reglamenta la inseminación artificial, la procreación con asistencia científica y se dictan otras disposiciones”, al considerar que viola gramente los derechos y la dignidad humana de las personas que son concebidas por medio de los procedimientos que este proyecto legaliza.

Aunque en el artículo 4° del proyecto se afirma pretender proteger la dignidad humana de los involucrados en el procedimiento de reproducción asistida, el proyecto acoge y legaliza graves violaciones a la dignidad, como la Fertilización In Vitro, la manipulación de embriones, la donación de gametos, y el alquiler de vientres.

El proyecto legaliza la Fertilización In Vitro (Art. 3), que implica la producción de múltiples embriones, que científicamente es innegable que son seres vivos de la especie humana, de los cuales la gran mayoría son manipulados, congelados, seleccionados y descartados, como parte del proceso. Tratar a seres humanos como mero materia prima, como masas de células, comporta una grave violación a su dignidad y sus derechos.

El proyecto también permite el uso de gametos de terceros donantes (Art. 12), lo cual implica que los menores que nacerán de tales procedimientos serán entregados a personas que no serán sus padres biológicos, sino que el vínculo de filiación será el producto de un contrato con el donante de gametos (el verdadero padre biológico) o por intermedio de un centro que se lucra de tales procedimientos. De paso, el proyecto niega de plano la posibilidad de reconocer la filiación natural (Art. 17), e impide expresamente al menor acceder a la información para conocer la identidad de sus padres biológicos (Art. 27), violando así su derecho a la identidad.

Además, el proyecto legaliza el alquiler de vientres, bajo el eufemismo de “uso solidario del vientre” (Art. 31), con lo cual se separa la maternidad biológica de la maternidad de gestación, forzando a la gestante a renunciar a toda relación de maternidad con el niño que gesta (Art. 33). Esto degrada a las mujeres, reduciéndolas a “máquinas de producir hijos”, y de paso, permite que en virtud del contrato con la madre biológica (Art. 32) se convierta en un modo de subsistencia, como ocurre en muchos países en vías de desarrollo.

Por todo lo anterior, solicito el ARCHIVO del proyecto de Ley.

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viernes, 18 de noviembre de 2016

El fraude LGBT ha quedado al desnudo: Mujeres Reales de Canadá

Captura de pantalla 2016-11-18 15.17.11Noviembre 15, 2016 (REAL Women) – Aquellos que están configurando nuestros –así llamados– “valores”, como el pequeño pero poderoso grupo de académicos, medios de comunicación masiva, y activistas homosexuales, lo hacen a través de la imposición de extraños mitos e ideas sin base científica.

Tales mitos incluyen aquel de que los homosexuales “nacen así”, no pueden cambiar, y deben ser aceptados “tal como son”. Más aún, aquellos que afirman pertenecer a un sexo diferente a aquel con el cual nacieron (ej. los “transexuales, que “sienten” que pertenecen al otro sexo), deben ser aceptados como tales.

El público es invitado a dejar a un lado la inteligencia y el sentido común, y respetuosamente asentir colectivamente en obediencia a las opiniones de aquellos “expertos”. Estas opiniones son, sin embargo, una completa y absurda tontería.

Sabemos instintivamente que no son auténticas, o verosímiles. Empero los fabricantes de mitos se esfuerzan por forzar su sinsentido en nosotros usando la pesada mano de la ley, alegando que es “discriminación” rehusarse a aceptar tales mitos como verdad. Las jurisdicciones que no obedecen sus fallos son económicamente castigadas, se prohibe a los padres proteger a su hijos de las monstruosas leyes que permiten a los hombres usar los baños y vestieres de las mujeres, y todo es un fraude basado en propaganda sin fundamento científico alguno.

Sin embargo, dos noticias-bomba han hecho estallar tales mitos, y los creadores de opinión aún no han controlado todavía sus efectos.

La primera bomba fue un estudio publicado en la revista The New Atlantis, (Agosto 23, 2016). La revista es una reconocida publicación de ciencia, tecnología y ética basada en Washington D.C. El artículo analiza la evidencia científica sobre temas LGBT hasta la fecha, publicado en revistas científicas.

El informe fue escrito por dos eminentes académicos. El primero de ellos, el Dr. Laurence Mayer, profesor de psiquiatría y estadística y bioestadística en la Universidad Estatal de Arizona,  declara en el prefacio del estudio haber testificado en docenas de demandas estatales y federales en apoyo de la igualdad y oponiéndose a la discriminación contra la comunidad LGBT. Sin embargo, el Dr. Mayer declara que defiende cada afirmació en el informe, sin reservas, en tanto que compete a asuntos médicos y científicos. Él también se declara alarmado al haber aprendido durante su revisión de más de 500 artículos científicos, que la comunidad LGBT presenta una tasa desproporcionada de problemas de salud mental comparada con el total de la población.

El otro autor es el Dr. Paul McHugh, uno de los más reconocidos psiquiatras en el mundo. Él fue psiquiatra en jefe en el Hospital John Hopkins en Baltimore, desde 1975 hasta 2001. Estos científicos revisaron cientos de estudios aprobados por pares académicos, sobre orientación sexual e identidad de género, desde las ciencias sociales, biológicas y psicológicas. Sus conclusiones fueron las siguientes:

  • La creencia de que la orientación sexual es una propiedad humana innata y biológicamente determinada –que las personas “nacen así– No está soportada en evidencia científica.
  • La creencia de que la identidad de género es una propiedad humana innata independiente del sexo biológico –por lo que una persona podría ser “una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre” o “un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer”– No está soportada en evidencia científica.
  • Sólo una minoría de los niños que expresan pensamientos o comportamientos atípicos para su sexo, continuarán con ellos en la adolescencia o adultez. No hay evidencia de que todos aquellos niños deban ser alentados a volverse transexuales, mucho menos a someterse a tratamientos hormonales o cirugía.
  • Las personas no-heterosexuales y transexuales tienen más altas tasas de problemas de salud mental (ansiedad, depresión, suicidio), así como problemas sociales y de comportamiento (abuso de sustancias, violencia entre parejas), que la problación en general. La discriminación por sí sola no explica tal disparidad.

La segunda bomba corresponde al estudio de una investigadora de la Asociación de Psicología Americana (APA), y también activista lesbiana, Dra. Lisa Diamond, co-autora del “Manual APA” sobre sexualidad y psicología y uno de los miembros más respetados de la APA. Ella admite que la orientación sexual era “fluida” y no era incambiable. Al hacerlo, la Dra. Diamond confirma el mito de que “los homosexuales no pueden cambiar” como teoría obsoleta. Ella resumió los hallazgos principales en una conferencia en la Universidad de Cornell, afirmando que suficiente investigación ha permitido establecer que la orientación sexual –incluyendo atracción, comportamiento e identidad– es fluida para adolescentes y adultos de ambos sexos.

El anuncio salta derecho ante la legislación en muchos Estados de los Estados Unidos y Ontario en Canadá que prohiben la “terapia reparativa”, la cual busca ayudar a los pacientes que experimentan atracción por el mismo sexo.

También destruye el argumento de los activistas homosexuales de que la orientación homosexual es el “movimiento de derechos civiles de nuestro tiempo”. Son pamplinas. El deseo sexual está basado las relaciones personales, la cultura y otras experiencias, no la genética u hormonas prenatales.

Lo único que la ciencia realmente dice es que nacemos hombres o mujeres.

Ideologias dañinas y mentiras, especialmente aquelllas que pejudican y arriesgan las vida de los niños, deberían ser condenadas sin demora.

Claramente, las leyes sobre orientación sexual y los transexuales deben ser revisadas a la luz de la verdad ahora expuesta. No podemos perder tiempo en tales inanidades.

Los medios de comunicación ignoraron estos hallazgos. El lobby homosexual Human Rights Campaign (HRC), sin embargo, reaccionó como usualmente hace cuando su base de poder, sus cerca de 49 millones que recibe anualmente de los contribuyentes, es amenazada. La ONG fue directo a la yugular del New Atlantis criticando el reporte publicado, y señalando a los Drs. Mayer y McHugh como “Anti-trans” y “anti-LGBTQ” buscando “marginalizar” y ridiculizar a los homosexuales.

Los editores del New Atlantis, sin embargo, no se dejarían por el absurdo del HRC. En una publicación especial titulada “Mentiras y matoneo de Human Rights Campaign” señala cómo el HRC distorsionó todo el estudio publicado por la revista. Podemos dar por hecho que el HRC está corriendo tras bambalinas para encontrar investigadores ideológicamente correctos para comenzar un estudio, financiado por ellos, para contradecir los hallazgos de New Atlantis Journal y la APA. Cuando sea publicado, probablemente en el curso de un año, recibirá pleno cubrimiento por parte de los medios. Será presentado como “la verdad”, no siendo más que un fraude basado en una metodología arreglada para obtender resultados pre-determinados.

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jueves, 17 de noviembre de 2016

MinSalud lanza campaña para promover el “derecho” al aborto

screenshot-twitter.com 2016-11-17 13-23-23El Ministerio de Salud, en colaboración con la ONU, ha lanzado hoy por redes sociales una campaña de promoción del aborto. La campaña consiste en varios videos con el hashtag “#DerechoaDecidir” en los que insisten en defender como “derecho” la práctica del aborto en las tres causales despenalizadas por la sentencia C-355 de 2006.

En los videos se plantean situaciones hipotéticas que entrarían en las tres causales que despenalizó la Corte Constitucional y se afirma que al estar dentro de esas tres causales el aborto es un “derecho de las mujeres”. Por último, el video invita a las mujeres a la práctica del aborto, con el slogan “Haz valer tu derecho”.

Contrario a lo que afirma la campaña del Ministerio de Salud, la sentencia C-355 de 2006 nunca definió la práctica del aborto como un derecho. En la sentencia C-355 la Corte Constitucional declaró la exequibilidad condicionada del tipo penal de aborto, consideraba que la penalización del aborto era una forma válida de proteger la vida del que está por nacer, excepto en los casos de peligro para la vida y la salud de la mujer, malformaciones incompatibles con la vida, violación, incesto, transferencia de óvulo fecunado no consentida o inseminación artificial no consentida. Es en sentencias posteriores de revisión de tutela, como la T-388 de 2009 que la Corte comenzó a interpretar el aborto como un “derecho” a partir de los pronunciamientos no vinculantes del comité de la CEDAW.

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