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viernes, 18 de noviembre de 2016

El fraude LGBT ha quedado al desnudo: Mujeres Reales de Canadá

Captura de pantalla 2016-11-18 15.17.11Noviembre 15, 2016 (REAL Women) – Aquellos que están configurando nuestros –así llamados– “valores”, como el pequeño pero poderoso grupo de académicos, medios de comunicación masiva, y activistas homosexuales, lo hacen a través de la imposición de extraños mitos e ideas sin base científica.

Tales mitos incluyen aquel de que los homosexuales “nacen así”, no pueden cambiar, y deben ser aceptados “tal como son”. Más aún, aquellos que afirman pertenecer a un sexo diferente a aquel con el cual nacieron (ej. los “transexuales, que “sienten” que pertenecen al otro sexo), deben ser aceptados como tales.

El público es invitado a dejar a un lado la inteligencia y el sentido común, y respetuosamente asentir colectivamente en obediencia a las opiniones de aquellos “expertos”. Estas opiniones son, sin embargo, una completa y absurda tontería.

Sabemos instintivamente que no son auténticas, o verosímiles. Empero los fabricantes de mitos se esfuerzan por forzar su sinsentido en nosotros usando la pesada mano de la ley, alegando que es “discriminación” rehusarse a aceptar tales mitos como verdad. Las jurisdicciones que no obedecen sus fallos son económicamente castigadas, se prohibe a los padres proteger a su hijos de las monstruosas leyes que permiten a los hombres usar los baños y vestieres de las mujeres, y todo es un fraude basado en propaganda sin fundamento científico alguno.

Sin embargo, dos noticias-bomba han hecho estallar tales mitos, y los creadores de opinión aún no han controlado todavía sus efectos.

La primera bomba fue un estudio publicado en la revista The New Atlantis, (Agosto 23, 2016). La revista es una reconocida publicación de ciencia, tecnología y ética basada en Washington D.C. El artículo analiza la evidencia científica sobre temas LGBT hasta la fecha, publicado en revistas científicas.

El informe fue escrito por dos eminentes académicos. El primero de ellos, el Dr. Laurence Mayer, profesor de psiquiatría y estadística y bioestadística en la Universidad Estatal de Arizona,  declara en el prefacio del estudio haber testificado en docenas de demandas estatales y federales en apoyo de la igualdad y oponiéndose a la discriminación contra la comunidad LGBT. Sin embargo, el Dr. Mayer declara que defiende cada afirmació en el informe, sin reservas, en tanto que compete a asuntos médicos y científicos. Él también se declara alarmado al haber aprendido durante su revisión de más de 500 artículos científicos, que la comunidad LGBT presenta una tasa desproporcionada de problemas de salud mental comparada con el total de la población.

El otro autor es el Dr. Paul McHugh, uno de los más reconocidos psiquiatras en el mundo. Él fue psiquiatra en jefe en el Hospital John Hopkins en Baltimore, desde 1975 hasta 2001. Estos científicos revisaron cientos de estudios aprobados por pares académicos, sobre orientación sexual e identidad de género, desde las ciencias sociales, biológicas y psicológicas. Sus conclusiones fueron las siguientes:

  • La creencia de que la orientación sexual es una propiedad humana innata y biológicamente determinada –que las personas “nacen así– No está soportada en evidencia científica.
  • La creencia de que la identidad de género es una propiedad humana innata independiente del sexo biológico –por lo que una persona podría ser “una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre” o “un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer”– No está soportada en evidencia científica.
  • Sólo una minoría de los niños que expresan pensamientos o comportamientos atípicos para su sexo, continuarán con ellos en la adolescencia o adultez. No hay evidencia de que todos aquellos niños deban ser alentados a volverse transexuales, mucho menos a someterse a tratamientos hormonales o cirugía.
  • Las personas no-heterosexuales y transexuales tienen más altas tasas de problemas de salud mental (ansiedad, depresión, suicidio), así como problemas sociales y de comportamiento (abuso de sustancias, violencia entre parejas), que la problación en general. La discriminación por sí sola no explica tal disparidad.

La segunda bomba corresponde al estudio de una investigadora de la Asociación de Psicología Americana (APA), y también activista lesbiana, Dra. Lisa Diamond, co-autora del “Manual APA” sobre sexualidad y psicología y uno de los miembros más respetados de la APA. Ella admite que la orientación sexual era “fluida” y no era incambiable. Al hacerlo, la Dra. Diamond confirma el mito de que “los homosexuales no pueden cambiar” como teoría obsoleta. Ella resumió los hallazgos principales en una conferencia en la Universidad de Cornell, afirmando que suficiente investigación ha permitido establecer que la orientación sexual –incluyendo atracción, comportamiento e identidad– es fluida para adolescentes y adultos de ambos sexos.

El anuncio salta derecho ante la legislación en muchos Estados de los Estados Unidos y Ontario en Canadá que prohiben la “terapia reparativa”, la cual busca ayudar a los pacientes que experimentan atracción por el mismo sexo.

También destruye el argumento de los activistas homosexuales de que la orientación homosexual es el “movimiento de derechos civiles de nuestro tiempo”. Son pamplinas. El deseo sexual está basado las relaciones personales, la cultura y otras experiencias, no la genética u hormonas prenatales.

Lo único que la ciencia realmente dice es que nacemos hombres o mujeres.

Ideologias dañinas y mentiras, especialmente aquelllas que pejudican y arriesgan las vida de los niños, deberían ser condenadas sin demora.

Claramente, las leyes sobre orientación sexual y los transexuales deben ser revisadas a la luz de la verdad ahora expuesta. No podemos perder tiempo en tales inanidades.

Los medios de comunicación ignoraron estos hallazgos. El lobby homosexual Human Rights Campaign (HRC), sin embargo, reaccionó como usualmente hace cuando su base de poder, sus cerca de 49 millones que recibe anualmente de los contribuyentes, es amenazada. La ONG fue directo a la yugular del New Atlantis criticando el reporte publicado, y señalando a los Drs. Mayer y McHugh como “Anti-trans” y “anti-LGBTQ” buscando “marginalizar” y ridiculizar a los homosexuales.

Los editores del New Atlantis, sin embargo, no se dejarían por el absurdo del HRC. En una publicación especial titulada “Mentiras y matoneo de Human Rights Campaign” señala cómo el HRC distorsionó todo el estudio publicado por la revista. Podemos dar por hecho que el HRC está corriendo tras bambalinas para encontrar investigadores ideológicamente correctos para comenzar un estudio, financiado por ellos, para contradecir los hallazgos de New Atlantis Journal y la APA. Cuando sea publicado, probablemente en el curso de un año, recibirá pleno cubrimiento por parte de los medios. Será presentado como “la verdad”, no siendo más que un fraude basado en una metodología arreglada para obtender resultados pre-determinados.

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