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martes, 22 de noviembre de 2016

Papa Francisco deroga de facto la excomunión latae sententiae para el pecado de aborto

Rino Fisichella211116El Papa Francisco ha publicado la Carta Apostólica Misericordia et Misera, para concluir el año jubilar de la misericordia que terminó el pasado domingo con la fiesta de Cristo Rey. En la Carta Apostólica el Papa anuncia su decisión de prolongar la medida tomada con motivo del jubileo, para que el pecado de aborto pudiera ser absuelto por cualquier sacerdote, incluyendo la remisión de la excomunión latae sententiae que establece el derecho canónico. Si esta medida en el contexto del jubileo se planteaba como una concesión excepcional, al prolongarse indefinidamente, implica una derogación de facto de la norma canónica que pena el aborto con excomunión.

12. En virtud de esta exigencia, para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto. Cuanto había concedido de modo limitado para el período jubilar, lo extiendo ahora en el tiempo, no obstante cualquier cosa en contrario. Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente. Con la misma fuerza, sin embargo, puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre. Por tanto, que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial.

Como puede verse, el texto no es canónicamente claro en cuanto a la medida que se está tomando. Los sacerdotes siempre han tenido la potestad de absolver el pecado de aborto, lo que no podían era remitir la excomunión con que este pecado estaba castigado en el Código de Derecho Canónico, lo cual corresponde al obispo o a los sacerdotes que el obispo delegara. La excomunión implica la separación de la Iglesia y todos sus sacramentos, por eso para absolver el pecado de aborto se necesitaba previamente que la excomunión fuera remitida.

¿Quedan los sacerdotes autorizados para remitir la excomunión en el caso de aborto? ¿O el Papa está simplemente remitiendo tales excomuniones de forma automática? El texto no es claro, pero lo que sí es innegable, es que con esta medida, el canon que castiga el aborto con excomunión queda en la práctica sin efecto alguno. Esto lo ha confirmado el mismo Mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, quien ha dicho al presentar la Carta Apostólica.

Por más que en el documento se ha querido insistir en que “el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente”, el mensaje que se ha dado es que para la Iglesia ya no lo es tanto. El aborto era castigado con excomunión latae sententiae, no porque se quisiera impedir que los arrepentidos del mismo pudieran aproximarse a la confesión, sino para insistir en la gravedad del mismo, y prevenir la conciencia de los católicos sobre el crímen en que pudiesen incurrir, especialmente si desde la ley civil se legaliza y se promueve.

"Creyeron además nuestros santísimos Padres. que era de grande importancia para el gobierno del pueblo cristiano, que ciertos delitos de los más atroces y graves no se absolviesen por un sacerdote cualquiera, sino sólo por los sumos sacerdotes; y esta es la razón porque los sumos Pontífices han podido reservar a su particular juicio, en fuerza del supremo poder que se les ha concedido en la Iglesia universal, algunas causas sobre los delitos más graves. Ni se puede dudar, puesto que todo lo que proviene de Dios procede con orden, que sea lícito esto mismo a todos los Obispos, respectivamente a cada uno en su diócesis, de modo que ceda en utilidad, y no en ruina, según la autoridad que tienen comunicada sobre sus súbditos con mayor plenitud que los restantes sacerdotes inferiores, en especial respecto de aquellos pecados a que va anexa la censura de la excomunión. Es también muy conforme a la autoridad divina que esta reserva de pecados tenga su eficacia, no sólo en el gobierno externo, sino también en la presencia de Dios. No obstante, siempre se ha observado con suma caridad en la Iglesia católica, con el fin de precaver que alguno se condene por causa de estas reservas, que no haya ninguna en el artículo de la muerte; y por tanto pueden absolver en él todos los sacerdotes a cualquiera penitente de cualesquiera pecados y censuras. Mas no teniendo aquellos autoridad alguna respecto de los casos reservados, fuera de aquel artículo, procuren únicamente persuadir a los penitentes que vayan a buscar sus legítimos superiores y jueces para obtener la absolución. " (Concilio de Trento, Sesión XIV, cap. VII, sobre el sacramento de la penitencia)

De hecho, los efectos de la decisión no se han hecho esperar. En Chile, donde los católicos batallan para impedir la legalización del aborto, los pro-abortistas ya han sacado a relucir la medida de Francisco como una “evolución” en el pensamiento de la Iglesia, y que “si la Iglesia ya no va a castigar el aborto por qué debería hacer el Estado”. Poco puede decirse contra esto, porque, como dejó muy claro Mons. Fisichella, en la práctica, sí se trata de una despenalización canónica del aborto.

Más aún, al igual que como ocurre con la despenalización del aborto en Colombia, con la excusa de los padecimientos o situación de necesidad de la madre se legaliza y se legitima todo el entramado industrial y político de las organizaciones pro-aborto. “El pecado nos toca a todos, y entonces, también el perdón es omnicomprensivo, es para todos los actores” ha dicho Mons. Fisichella, explicando que tampoco quedarán excomulgados ni los médicos abortistas, ni los familiares que presionaron a favor del aborto, ni quienes pagaron por el procedimiento, “médicos, enfermeros, quienes sostienen el aborto”, en contra de lo que Juan Pablo II había dejado claro en la Evangelium Vitae.

Mons. Rino Fisichella ya había estado en una polémica similar, cuando en 2009, escribió un artículo en L’Osservatore Romano criticando que se hubiera castigado con excomunión a la madre y los médicos que practicaron el aborto a una niña violada en Brasil. "Son otros los que merecen la excomunión y nuestro perdón, no los que te han permitido vivir y que te ayudaron a recuperar la esperanza y la confianza", dijo el arzobispo en aquel entonces, cuando fungía como presidente de la Academia Pontificia para la Vida, en unas declaraciones que parecían justificar abiertamente la práctica criminal.

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