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domingo, 5 de febrero de 2017

Editorial: La Iglesia al revés

Esta ha sido una semana convulsa en la Iglesia Católica. Parece inverosímil que tengamos que asistir a la sanción y persecución de quienes mantienen la Fe Católica, mientras los que la niegan o desvirtúan gozan de total impunidad, cuando no son premiados.

Sin duda alguna, la noticia que ha sacudido a la Iglesia Católica es la "anexión de facto", en palabras del Dr. Rober Shaw, de la Soberana Orden de Malta, por parte de la Santa Sede. La Orden de Malta, la orden de caballería más antigua existente, es una entidad soberana de derecho público internacional, emite pasaportes y tiene embajadas. Aunque sus miembros de más alto rango hacen votos religiosos, y por lanto están sujetos a obediencia al Papa, la Orden como tal no es una orden religiosa, sino que tiene sus propios organismos de gobierno y administración de Justicia. No obstante, la semana pasada la máxima autoridad de la Orden, el Gran Maestre, fue obligado a renunciar por el Papa Francisco, y obedeció en virtud de su voto de obediencia, pero además el Papa anunció que anulaba los últimos actos de gobierno y nombraría un delegado pontificio para dirigir una reorganización de la Orden.

¿La razón? El Gran Maestre, Frey Matthew Festing, había ordenado la dimisión del Gran Canciller de la Orden, Albrecht von Boeselager, responable de unas actividades de caridad en Myanmar en la cuales se encontró que la Orden estaba distribuyendo anticonceptivos. Ahora, con la anulación de los actos del Gran Maestre, el Papa ha restituido a von Boeselager en el cargo, de quien se supo recientemente que su hermano Georg Freiherr von Boeselager entró a trabajar en el Banco Vaticano el pasado diciembre.

Otra de las noticias que ha sacudido los medios católicos esta semana, es la blasfemia de Sor Lucía Caram, una monja dominica española, quien en una entrevista televisiva afirmó que la Virgen María y San José tenían relaciones sexuales. Las herejíasde Lucía Caram no son novedad, ya ha causado escándalo por su defenda del aborto y la homosexualidad. Lo que sorprende y resulta incomprensible, es que ante la negación de verdades de Fe, como la Virginidad Perpetua de María, los obispos se limitan a "lamentar lo ocurrido" rehusándose a aplicar las sanciones previstas en el Derecho Canónico para la negación de las verdades de Fe. Al fin y al cabo, es lo mismo que ha ocurrido aquí en Colombia con los escándalos provocados por miembros de la Compañía de Jesús, como el P. Carlos Novoa, P. Alberto Múnera, o el P. Alfonso Llano.

Y mientras los que contradicen la Fe católica siguen igual de campantes, aquí en Colombia un sacerdote fue suspendido a divinis, bajo cargos de romper la comunión con el Papa Francisco y sus enseñanzas sobre el matrimonio y la eucaristía, es decir, por negarse a que se diera la comunión a los adúlteros públicos como se pretende en la exhortación apostólica Amoris Laetitia. Un caso no muy distinto del del P. Giovanni Cavalcoli OP, quien ha sido censurado canónicamente por afirmar, acorde con la enseñanza de la Iglesia, que los recientes terremotos ocurridos en Italia podrían ser un castigo divino a causa de la legalización de las uniones homosexuales.

¿Qué  es lo que está pasando en la Iglesia? Mientras los herejes campan a sus anchas y se les permite difundir su veneno fatal por todo el cuerpo de Cristo, los clérigos fieles son condenados injustamente. Mientras von Boeselager, el repartidor de condones, es rehabilitado en el cargo, Festing, el que buscaba purificar a la orden es destituido. Mientras Caram y los jesuitas se muestran intocables, sacerdotes fieles como el P. Medina o el P. Cavalcoli son sancionados. En fin, mientras un encubridor de pederastia como el Card. Daneels es nombrado asesor del Sínodo, un defensor de la familia como el Card. Burke es expulsado de la curia. Como explica el Dr. Joseph Saw en su artículo, hace al menos 50 años que en la Iglesia el Derecho Canónico es usado arbitrariamente, con manga ancha para los desviados y estrecha para los fieles. El prejuicio antilegalista, como el que ha expresado el Papa Francisco en muchos pronunciamientos, parece ignorar que el propósito de la ley, tanto civil como canónica, es evitar el abuso de poder por parte de quienes lo detentan.

Afortunadamente, esta semana hemos podido saber que Mons. Rigoberto Corredor ha recapacitado y ha readmitido al P. Luis Carlos Medina en su ministerio sacerdotal, prometiendo además que prohibirá que se administre la comunión a quienes se encuentran en pecado público, como el adulterio. Roguemos a Dios que se repitan estos casos en la jerarquía, y cada vez más obispos se animen a enfrentar el mal y el error con honestidad y valentía.

"Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?" (Lc 18, 8)

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