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miércoles, 15 de marzo de 2017

Editorial: Pidamos a nuestros obispos reafirmar la Doctrina de la Iglesia

Obispos-formacion1La semana pasada se conoció la Carta Pastoral que Mons. Rigoberto Corredor Bermúdez publicó para la Diócesis de Pereira. En esta carta, el obispo reafirma la Doctrina de la Iglesia frente a las personas que, teniendo un matrimonio canónicamente válido, se han divorciado y casado civilmente con otra persona. Esta doctrina fue confirmada por el Papa Juan Pablo II en su exhortación apostólica Familiaris Consortio (N. 84) según lo que el magisterio apostólico ha definido a través de los siglos:

La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.

La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos».

Esta es la doctrina que el obispo de Pereira, Mons. Rigoberto Corredor, recuerda en su Carta pastoral:

Si bien el impedimento de ciertos estados de vida (adulterio, unión libre y unión civil), no permiten la recepción de la comunión sacramental, sin embargo, no quiere decir que estas personas no puedan participar de los demás actos de la vida eclesial que hemos señalado. El Señor dará la gracia para retornar a la plena comunión, mediante la conversión.

La reafirmación del Magisterio Infalible de la Iglesia Católica, por parte del obispo de Pereira, debe ser un signo de ánimo para el resto de sus hermanos en el episcopado, para que no tengan miedo en confirmar a sus fieles en las verdades de Fe que la Iglesia siempre ha enseñado, aunque en los últimos años se pretendan poner todas en duda.

En Voto Católico Colombia hemos recibido una copia de la carta que el Dr. José Galat, presidente de la Universidad la Gran Colombia y fundador del canál católico Teleamiga, está enviando a todos los obispos del país diciendo que "Los laicos pensamos que la actitud asumida por el prelado de Pereira, es un magnífico ejemplo en la defensa de la Fe y de los Sacramentos. Por eso, encarecidamente suplico de usted, señor obispo, que en su diócesis de una clara directriz válida para su territorio en este mismo sentido."

Los invitamos a unirse a este esfuerzo y enviar cartas a nuestros obispos de Colombia para solicitar muy respetuosa y filialmente que confirmen la Doctrina de la Iglesia sobre los sacramentos del matrimonio y la eucaristía, tal como el Papa Juan Pablo II recordó en la Familiaris Consortio y la Veritatis Splendor.

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