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martes, 28 de marzo de 2017

No tengan miedo, por P. Mario García Isaza

Reproducimos el artículo del P. Mario García Isaza, sacerdote formador del semimario de la Arquidiócesis de Ibagué.

Resultado de imagen para mario garcia isazaComo los discípulos que, en la barca sacudida por la tempestad, pensaron que el Señor dormía, y sintieron miedo, (Mth. 8, 25) muchísimos colombianos, en la procelosa situación de Colombia, experimentamos la sensación de un inminente naufragio. Y es que hay negros nubarrones, y soplan vientos de veras amenazantes.

Aferrado al timón que usurpó, hay un gobierno que ha perdido toda base de legitimidad, y que, obcecado e irresponsable, cierra los oídos a toda voz que no haga parte del coro de sus áulicos, y los ojos ante la realidad de un país cuyos destinos él, el timonel, incapaz y víctima de sus desaciertos, ha entregado en manos de quienes quieren hundir a Colombia en el vórtice de ideologías deletéreas, de proyectos políticos deshumanizantes, de estructuras económicas y sociales totalmente ajenas a los valores éticos, antropológicos y religiosos que han sido, por siglos, el fundamento de nuestra vida y la luz que determinaba nuestra visión del mundo, del ser humano, de la vida y de la historia.

Pretermitido despóticamente el veredicto de las urnas, que se había comprometido a respetar porque lo suponía favorable, hace avanzar, imparable y aplastante, la llamada implementación de un “acuerdo” que en derecho realmente no existe, y que en carrera frenética va estableciendo todas las siniestras estructuras de un estado socialista, ateo, antidemocrático, en el que ideólogos comunistas, varios de ellos extranjeros, orientadores de ETA, de los MONTONEROS y de SENDERO LUMINOSO llevan la voz cantante, señalan el rumbo, y gozan de la potestad de actuar y hasta de nombrar a quienes serán nuestros jueces. Todo esto con el apoyo de unas Cortes y un Congreso abyectos, venales, genuflexos, que olvidaron su misión y sacrificaron su dignidad en aras de las dádivas con que los han comprado. Y en lo que constituye el colmo del cinismo y la avilantez, se quiere , por la fuerza de una norma constitucional infame, establecer que hasta el año 2030 los colombianos no podamos siquiera intentar cambio alguno en lo “pactado” contra el querer general.

Completamente seguros de la impunidad ignominiosa que han exigido como condición para jugar su farsa, los responsables de los más atroces crímenes de que tenga memoria el pueblo colombiano se pavonean como los nuevos próceres y comienzan ya a disfrutar, en sus “zonas veredales”, de prebendas y comodidades de que carece una gran parte de nuestras gentes que siguen sin lograr lo más elemental en materia de salud, alimentación, educación, sueldos justos, diversión, servicios públicos, justicia…

Paralelamente con ese proceso perverso, - y aunque el timonel se dice católico…- avanza también, sistemática y soterrada, la labor de zapa en los cimientos cristianos y humanos de la comunidad; ello desde ministerios como el de salud, –a  cuya cabeza tenemos a un ateo confeso que pregona que él tiene que oponerse a las pretensiones de los “mercaderes de la inmortalidad”, incluída la Iglesia católica–;  desde entidades como el ICBF , Profamilia, INVIMA y otras, que continúan aupando las campañas asesinas en favor del aborto, la eutanasia, la destrucción de la familia natural, el libertinaje sexual, etc. ¿Sabrá todo esto el timonel? Probablemente, si se lo decimos, contestará que acaba de enterarse…

Hay, pues, nubarrones bien oscuros y aguas agitadas…Estos son apenas algunos pincelazos del cuadro de la situación actual de Colombia. La nave avanza entre escollos ominosos y la empujan vientos fatídicos. Sin embargo…..

Al grito de los discípulos asustados: “¡Señor, que nos hundimos!”, el Señor respondió: hombres de poca fe, no tengan miedo. Es lo que tenemos que cultivar en nuestro corazón y en nuestra mente los colombianos de bien, que rechazamos el malhadado proyecto que quiere imponérsenos. Y eso, apoyados en nuestras convicciones, en nuestra fe, en nuestra confianza en el Dios de Colombia. Él no ha muerto, aunque sigan empeñados en desterrarlo de nuestra vida y de la de la patria. “Portæ inferi non prævalebunt” : las fuerzas infernales no prevalecerán.( Mth. 16,18). Estamos preparándonos para la celebración de la Pascua de Cristo, Señor y Rey de la historia. Es tiempo de oración. Intensifiquémosla, confiados, por Colombia. Acariciando la esperanza de la próxima visita de nuestro Santo Padre el Papa Francisco, y viviendo el espíritu cuaresmal, esforcémonos por vivir cada vez en mayor armonía con la doctrina que profesamos, por defender con actitud más paladina y enhiesta los principios y valores que hemos heredado de nuestros ancestros, por ser más coherentes en palabras y comportamientos con esa fe, esos principios y esos valores.

Mario García Isaza c.m.
c. 41079

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