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martes, 7 de marzo de 2017

Obispo de Pereira recuerda que quienes viven en adulterio no pueden recibir la comunión

screenshot-drive.google.com 2017-03-07 00-54-43Después de la polémica suscitada por la suspensión a divinis del presbítero Luis Carlos Uribe Medina, se conoció una comunicación firmada por el sacerdote y Mons. Rigoberto Corredor, obispo de Pereira, en que se le levantaba la suspensión, y se reintegraba a su ministerio sacerdotal en la diócesis. Ahora, el obispo ha publicado una carta pastoral para la cuaresma, en la cual reafirma la doctrina de la Iglesia según la cual quienes permanecen en pecado mortal, no pueden acceder a la Santa Comunión.

A lo largo de la Carta Pastoral, el obispo hace un llamado general a la conversión, y al reconocimiento de las propias culpas, y en uno de los párrafos finales, afirma textualmente:

Las enseñanzas de la Iglesia como madre y maestra, nos pide acoger a todos los fieles cristianos con bondad y amor paternal para ofrecerles todas las riquezas de la vida eclesial, como la oración, las obras de caridad, la asistencia a la Eucaristía, la pertenencia al proceso evangelizador y a los grupos apostólicos. Si bien el impedimento de ciertos estados de vida (adulterio, unión libre y unión civil), no permiten la recepción de la comunión sacramental, sin embargo, no quiere decir que estas personas no puedan participar de los demás actos de la vida eclesial que hemos señalado. El Señor dará la gracia para retornar a la plena comunión, mediante la conversión.

Con lo cual se confirma lo dicho por el P. Luis Carlos Uribe luego de su reintegro a la Diócesis de Pereira, de que volvía a la diócesis bajo la promesa del obispo de reafirmar la doctrina  de la Iglesia sobre el matrimonio y la eucaristía.

Cierto es que, como afirma el blog Secretum Meum Mihi, tanto la rehabilitación del sacerdote, como esta confirmación de la doctrina de la Iglesia, son sumamente tímidas, en comparación con la vehemencia con que fue escrita la suspensión inicial del presbítero. El obispo se limita a confirmar que no se admitirá a los adúlteros públicos a la comunión, sin mencionar una palabra sobre la confusión que existe en la Iglesia Católica a ese respecto, luego de la publicación de Amoris Laetitia por parte del Papa Francisco. No obstante, al menos deja un precedente en nuestro país de una diócesis que toma el bando de la Fe en la guerra civil que vive actualmente la Iglesia de Cristo.

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