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miércoles, 18 de octubre de 2017

Hugh Hefner, Harvey Wienstein y lo que el feminismo abortista ha hecho con las mujeres

Hefner WiensteinEn los pasados días, dos hechos han sacudido a la izquierda estadounidense. Primero fue la muerte de Hugh Hefner fundador y dueño de la corporación pornográfica Playboy, y el segundo ha sido el escándalo al conocerse los continuos abusos por parte del productor de Hollywood Harvey Wienstein contra varias actrices. Ambos personajes, además de ser depredadores sexuales, tenían en común su cercanía al Partido Demócrata y su apoyo público a la multinacional del aborto Planned Parenthood. Los dos fueron prominentes financiadores de la industria del aborto, y prueban la degradación contra las mujeres que ha ocasionado el feminismo sexual.

Playboy, creada en 1953, estuvo desde sus primeros años vinculada a la promoción del aborto casi tanto como a la pornografía. Entre 1963 y 1973, más de 350 supuestas cartas de mujeres comentando sus abortos fueron publicadas por Playboy, en un esfuerzo por crear un ambiente favorable a la legalización de esta práctica en Estados Unidos. Además, la revista incluía números de contacto para que las mujeres se sometan a abortos supuestamente “seguros”.

Pero no solo la publicación, editorialmente, favorecía el aborto, sino que Playboy Foundation, la fundación creada por Hefner, financiaba a organizaciones que hacían lobby y activismo a favor de esta práctica. Cuando era abogada de la organización de activistas pro-aborto Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), Ruth Bader Ginsburg, hoy jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, escribió una carta de agradecimiento a Playboy por su “generoso apoyo”, que eventualmente sumó 100 mil dólares. En un diálogo en vivo con los lectores realizado el 23 de diciembre de 2003 por el diario estadounidense The Washington Post, Christie Hefner, hija del creador de Playboy y por entonces presidenta y directora ejecutiva de Playboy Enterprises, aseguró que su organización trabaja “muy de cerca con NARAL y Planned Parenthood”, dos de las organizaciones abortistas más grandes del mundo.

Por su parte, Harvey Weinstein un reconocido magnate de Hollywood  a quien un artículo publicado el 5 de octubre por el diario estadounidense The New York Times acusó de diversos acosos sexuales y pagos de acuerdos fuera de corte a actrices y trabajadoras de las compañías cinematográficas que fundó con su hermano Bob: Miramax y The Weinstein Company, es un generoso donante del Partido Demócrata y de Planned Parenthood. Tras las publicaciones, al menos 51 actrices, modelos y trabajadoras de producciones de Hollywood han declarado haber sufrido algún tipo de acoso o abuso sexual por parte de Weinstein, entre ellas Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Kate Beckinsale, Cara Delevingne, Heather Graham y Rose McGowan.

Weinstein y su esposa –la reputada diseñadora de moda Georgina Chapman– participaron el pasado 2 de mayo en la celebración del centésimo aniversario de la organización fundada por Margaret Sanger. Durante el transcurso de este festejo, en el que Hillary Clinton fue agasajada con el premio de ‘Campeona del Siglo, el lascivo magnate donó 100.000 dólares a Planned Parenthood, que dirige la mayor parte del dinero que recibe de particulares a la práctica de abortos.

Pero ahora parece que todo es muy diferente y que tras el productor de Miramax caerán más. “Hay muchos Harvey Weinstein en Hollywood”, declaraba hace unos días la actriz británica Emma Thomson. Y ya están saliendo más nombres. Los primeros en salir a la luz pública en boca de distintas actrices son personajes de gran influencia como el polémico y también progresista Oliver Stone, el actor y director Ben Affleck y el también director Lons Lars von Trier. Se les acusa de conductas inapropiadas y de abusos sexuales, aunque no de violaciones.

¿Qué tienen en común todos estos personajes? Su apoyo a la izquierda política y a la agenda del progresismo cultural. Defensores de la liberación sexual, el aborto, la ideología de género, etc. Pero ¿Acaso ha de sorprender que quienes defienden la inmoralidad resulten ellos mismos envueltos en inmoralidades? ¡Qué proféticas resultan hoy las palabras del Papa Pablo VI que en 1968 decía lo siguiente!: “Podría también temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoístico y no como a compañera, respetada y amada.” (Humanae Vitae, 17)

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