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martes, 31 de enero de 2017

ALERTA: ONU nombró al comunista y abortista Diego García-Sayán en la Jurisdicción Especial de Paz

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De todos los nombramientos posibles, la ONU nos acaba de enviar a uno de los peores posibles. El peruano Diego García-Sayán, expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, fue designado pro la ONU para representarla en el mecanismo de selección de los magistrados de la Jurisdicción Especial de Paz.

Originario de la organización comunista Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Diego García-Sayán es recordado en Perú como un simpatizante y auxiliador del grupo terrorista Sendero Luminoso, que hacía apología de la guerrilla comunista desde la Comisión Andina de Juristas y luego en el Ministerio de Justicia ordenó la liberación de “varios centenares” de condenados por terrorismo, según afirmó en 2012 el hoy presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, mientras persiguió judicialmente a las Fuerzas Armadas Peruanas.

Además, su paso por la Corte Interamericana de Derechos Humanos estuvo marcado por el irrespeto absoluto del derecho que debía aplicar. No tuvo escrúpulos en participar de juicios contra el Perú en casos que él mismo había avalado antes como Ministro de Relaciones Exteriores de aquel país, y presentados con apoyo de su ONG, Comisión Andina de Juristas. Además, a pesar de haber defendido públicamente la legalización del aborto en varios artículos, no se declaró impedido frente a la demanda contra la prohibición de la Fecundación In Vitro en Costa Rica. En las audiencias públicas, los activistas provida denunciaron que él junto a otros dos jueces hacían gestos de burla y se reían frente a los funcionarios del gobierno costarricense exponían las razones de la prohibición. El caso terminó con fallo que pretende redefinir arbitrariamente el momento de la concepción por el de “implantación” y contraviene abiertamente el Artículo 4.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos, negando de plano el derecho a la vida del niño por nacer.

Como delegado de la ONU, García-Sayán nombraría a los magistrados del Tribunal Especial de Paz y a otros funcionarios de la Jurisdición Especial de Paz. Su nombramiento anuncia, por sí sólo, amnistía y manga ancha para los guerrilleros, aún los condenados por crímenes de lesa humanidad, a la vez que persecusión jurídica contra la Fuerza Pública colombiana. El nombramiento es aún más grave si se considera que el Acuerdo con las FARC concede a la Jurisdicción Especial de Paz, poderes especiales para perseguir a civiles y militares, aún en casos que ya hubiesen sido fallados por la justicia ordinaria.

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lunes, 30 de enero de 2017

30 cardenales advirtieron que Amoris Laetitia debilitaría la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio

cardenales

ROMA, 23 de enero de 2017 (LifeSiteNews) Los fieles católicos se sorprenderían de saber que al menos treinta cardenales expresaron reservas al Papa Francisco sobre su exhortación Amoris Laetitia antes de que fuera publicada en abril de 2016.

Los treinta cardenales, escribiendo al Papa Francisco individualmente o en grupos pequeños, intentaron disuadir al Papa de publicar Amoris. Le advertían que no sólo debilitaría las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio, sino también sobre la Eucaristía y la confesión, segun informó el diario francés Le Figaro el pasado Agosto.

Los cardinales sólo presentaron sus inquietudes después de revisar extensamente el texto de la exhortación, de acuerdo con el privilegio de su oficio, informó Le Figaro.

Una fuente dentro del Vaticano confirmó a Edward Pentin para el National Catholic Register la existencia de las cartas de los treinta cardenales, afirmando que a partir de ese momento, el Papa tomó la costumbre de rehusarse a responder a las preocupaciones levantadas por su exhortación.

Amoris Laetitia, como producto de dos sínodos sobre la familia, debía ser un documento que fortaleciese a las familias cristianas a vivir su vocación. Sin embargo, en lugar de ello, sus enseñanzas ambiguas sobre cuestiones morales cruciales que enfrentan las familias, ha dado a los obispos liberales la licencia de permitir a los Católicos civilmente divorciados y vueltos a casar, viviendo en adulterio, recibir la Santa Comunión.

Guías pastorales que permiten a los adúlteros acercarse a comulgar han sido escritas por los obispos de Malta, el obispo de San Diego, y los obispos de Argentina

El obispo de Kazajistán Athanasius Schneider explicó en una entrevista con LifeSiteNews en julio pasado que admitir a los adúlteros activos a la Santa Comunión profana tres sacramentos católicos:

“Una vez se admite a los divorciados y vueltos a casar a la Santa Comunión sin pedirles primero vivir en continencia y no violar sus vínculos matrimoniales sacramentales –sin requerirles el arrepentimiento y una seria intención de no pecar en el futuro, es decir, dispensándolos de este requisito– estamos al mismo tiempo destruyendo, desecrando, tres sacramentos que Cristo nos dio: El sacramento de la penitencia, el sacramento de la Eucaristía, y el sacramento del Matrimonio,” dijo.

Schneider ha criticado las guías pastorales que permiten a los católicos que viven en segundas uniones, sin abstenerse de los actos conyugales, recibir la comunion, afirmando que les conceden “el permiso de no observar el Sexto Mandamiento”.

Los clérigos que escriben tales guías para satisfacer a tales pecadores, están en realidad dicéndoles que pueden “continuar disfrutando del adulterio,” dijo.

La semana pasada, Schneider, junto a los otros dos obispos de Kazajistán, lanzó una “Cruzada Espiritual” pidiendo a los fieles oración constante para que el Papa Francisco “revoque de manera inequívoca” las guías pastorales que contravienen la Fe.

Los pastores que aprueban una unión adúltera y permiten a tales parejas recibir la Comunión son cómplices en “una ofensa contínua contra el vínculo sacramental del matrimonio, el lazo numpcial entre Cristo y la Iglesia, y el lazo nupcial entre Cristo y el alma del individuo que recibe su Cuerpo Eucarístico,” escribieron los tres obispos.

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viernes, 27 de enero de 2017

8 y 9 de febrero: VIII Congreso Internacional de la Asociación Colombiana de Juristas Católicos

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Bogotá (Jueves, 26-01-2017, Gaudium Press) Entre el 8 y el 9 de febrero próximos, se realizará, en el auditorio Las Torres de la Universidad Católica en Bogotá - Colombia, el VIII Congreso Internacional de la Asociación Colombiana de Juristas Católicos, con el tema Terrorismo y Guerra: Problemas jurídicos y políticos. El Congreso es promocionado por la Facultad de Derecho de la Universidad Católica.

Las conferencias profundizarán en los siguientes temas: Revoluciones y terrorismo; El problema del concepto de terrorismo; El problema del terrorismo en los ordenamientos jurídicos constitucionales; El problema del terrorismo en el derecho internacional vigente; El problema del terrorismo en el derecho penal; El problema de la guerra y el terrorismo; El problema del terrorismo y la guerra en Colombia.

Participarán del Congreso destacados panelistas nacionales e internacionales, como el ex Procurador General de Colombia, Alejandro Ordoñez Maldonado, y el Presidente de la Unión Internacional de Juristas Católicos, Miguel Ayuso.

La participación en el Congreso es gratuita. Para inscribirse, enviar un correo a la dirección educacion_continuada@ucatolica.edu.co o al teléfono 3277300 Ext. 5016-5003, indicando el nombre, la cédula de ciudadanía y el número telefónico.

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P. Luis Carlos Uribe Medina rompe el silencio y expone su versión sobre su suspensión a divinis

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El pasado 16 de enero, el P. Luis Carlos Uribe Medina, sacerdote de la Diócesis de Pereira, fue suspendido a divinis por su obispo, Mons. Rigoberto Corredor, bajo la acusación de haber expresado “rechazo a las enseñanzas doctrinales y pastorales del Santo Padre Francisco, principalmente con respecto al Matrimonio y la Eucaristía”, y por lo tanto haberse “apartado públicamente de la comunión con el Papa y con la Iglesia.” Luego de unas semanas de silencio, el padre Uribe ha concedido una entrevista al canal católico Teleamiga, en la que presenta su versión de los hechos, y explica que la suspensión se debe a su rechazo de la posibilidad de dar la comunión a los adúlteros públicos.

Según explicó en la entrevista, el P. Luis Carlos tomó la iniciativa y acudió ante su obispo entre abril y mayo, luego de la publicación de Amoris Laetitia,  para expresarle su preocupación sobre el numeral 305 de la exhortación, que habla de admitir a los sacramentos a las parejas que se encuentran en una situación objetiva de pecado. La respuesta del obispo fue que se debia referir a las parejas que viven en continencia, lo cual no satisfizo al sacerdote, dado que tales parejas ya no se encuentras en situación de pecado. Posteriormente, acudió de nuevo el padre en septiembre, para pedirle a Mons. Corredor que rechazara públicamente el documento de los obispos de la diócesis de Buenos Aires en que interpretan la exhortación apostólica Amoris Laetitia, en el que se afirma la posibilidad de que los divorciados vueltos a casar puedan acceder a la comunión; documento que fue avalado por el Papa Francisco diciendo que “no hay otra interpretación”.

Esta solicitud del padre no recibió respuesta de Mons. Rigoberto Corredor. Posteriormente el presbítero presentó al obispo las indicaciones sobre la Amoris Laetitia publicadas para la Diócesis de Roma, la diócesis particular del Papa Francisco, que también permite la comunión para los divorciados vueltos a casar sin que vivan en continencia. “El que no rechaza el error, lo acepta” dijo el presbítero citando al Papa Félix III, expresando su deber de denunciar tales violaciones contra la Doctrina de la Iglesia.

Sobre la suspensión, el presbitero señaló que fue su decisión personal el retirarse del ministerio parroquial. “A mí no me echó el señor obispo, yo me salí y él después sentenció todo lo que yo hice, porque tiene toda la obligación, porque no puedo estar donde yo como cabeza, pretendiendo, que una doctrina vaya contra el Señor”, dijo.

“Si le damos el permiso a una sola pareja, los que están en proceso de nulidad dirán ‘¿y nosotros para qué  estamos buscando la nulidad si estos ya tienen permiso?’, y los que están viviendo en continencia dirán ‘¿Y nosostros para qué nos estamos conteniendo si estos pueden tener relaciones?’, y ya después cuando todos los que viven en adulterio hagan esto, entonces los que viven en fornicación dirán ‘Pues yo no estoy casado por la Iglesia pero tengo una mujer, igual a como éste tiene una segunda, pues también yo puedo confesarme y comulgar’, y los homosexuales dirán ‘pues si estos comulgan, yo también tengo derecho’.”

“La mayoría de los sacerdotes de obispos saben cuál es la Doctrina, y yo sé que la gran mayoría la sabe, la cree y la ama. Que a nosotros nos ha llegado esto desde arriba, como una lluvia que nos toca a todos”, agregó el sacerdote “A mí me suspenden, pero me suspenden sin haber hecho nada contra la palabra de Dios.”

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miércoles, 25 de enero de 2017

Cinco cosas que la administración de Trump debe hacer en la ONU

united-nations

NUEVA YOTK, 13 de enero (C-Fam) Existen cinco cosas que la administración de Trump debe hacer para alinear de nuevo la política exterior de Estados Unidos en los carriles pro vida y pro familia.

En primer lugar, la nueva administración debe oponerse a una mayor consolidación de las políticas de salud sexual y reproductiva en las resoluciones y programas de las Naciones Unidas, como en anteriores administraciones republicanas.

Esto significa rechazar las políticas atroces, particularmente aquellas dirigidas a los niños, e insistir en las advertencias y calificaciones que excluyen expresamente un derecho internacional al aborto. Este trabajo comenzará ya en la primavera, durante los debates del Consejo Económico y Social de la ONU.

En segundo lugar, el presidente electo Trump debe restablecer la política de la Ciudad de México y fortalecerla para lograr el propósito por el cual el presidente Ronald Reagan lo puso en práctica: mantener la ayuda estadounidense alejada de los grupos extranjeros de aborto y, más específicamente, prevenir que promuevan el aborto a través de educación y campañas políticas, cabildeo y otras actividades alrededor del mundo.

En tercer lugar, la administración Trump debe controlar la burocracia de derechos humanos de la ONU, en particular la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, que supervisa el trabajo de todo el sistema de derechos humanos de la ONU.

La Carta de las Naciones Unidas define a la secretaría de la ONU como un órgano esencialmente burocrático. Sin embargo, los comunicados de prensa y sitios web de la ONU se han referido al Secretario General como el “jefe” de la ONU. La secretaría ha pasado de facilitar la interacción entre los Estados soberanos a un papel ejecutivo, un iniciador de políticas y procesos y una guía para el desarrollo de normas internacionales, usurpando así el papel de las naciones soberanas. Este ha sido el caso especialmente con la política social, incluyendo los derechos LGBT y el aborto.

Como parte de su esfuerzo, la administración de Trump debe protestar contra una directriz recientemente publicada sobre el derecho internacional consuetudinario de la Comisión de Derecho Internacional, que combina los derechos humanos con el derecho internacional consuetudinario. De lo contrario, alimentará afirmaciones infundadas de derechos humanos nunca acordados. El período de comentarios para los estados se abrió en enero.

En cuarto lugar, la nueva administración debe ayudar a reformar los órganos creados en virtud de tratados de las Naciones Unidas ya devolverlos a una administración responsable y juiciosa de los instrumentos internacionales de derechos humanos. Estos cuerpos han usurpado la prerrogativa de los Estados para interpretar y aplicar los tratados. Uno de sus objetivos principales ha sido promover el aborto como un derecho con varios pretextos, entre ellos la igualdad de las mujeres, la tortura, el derecho a la vida, los derechos del niño y el derecho a la salud, por nombrar sólo algunos.

El gobierno de Trump tiene la oportunidad de reflexionar sobre esto antes de marzo, que es cuando el Comité de Derechos Humanos se reúne para redibujar un documento  que busca declarar el aborto como parte del “derecho a la vida”. Los Estados Unidos debe ir más allá de las comisiones y actuar a través de la Asamblea General y la Conferencia de los Estados Partes sobre los tratados que los EEUU ha ratificado.

En quinto lugar, la administración de Trump debe apoyar la inclusión de la política familiar en las resoluciones de las Naciones Unidas en consonancia con el derecho internacional y evitar que el Departamento de Estado considere los derechos LGBT como una prioridad de política exterior. Los diplomáticos estadounidenses bajo la presidencia de Obama han pedido que se suprima el término de la “unidad de grupos naturales y fundamentales de la sociedad” en la Declaración Universal de Derechos Humanos de cualquier resolución de la ONU. Esto no sólo avergüenza a los Estados Unidos durante los debates de la ONU, sino que socava la Declaración Universal de Derechos Humanos como una norma social fundamental de los derechos humanos internacionales.

Esta es la segunda parte de una serie de dos partes. Vea la Parte I aquí: Trump enfrenta un tipo diferente de reforma de la ONU.

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martes, 24 de enero de 2017

Corte Constitucional podría poner limite temporal al aborto en Colombia

magistradoLa Corte Constitucional se encuentra estudiando una demanda que reclama el establecimiento de un límite temporal para la práctica del aborto. Actualmente, sentencias previas de la Corte han afirmado que ni la Corte, ni la ley han impuesto una edad gestacional límite, avalando abortos hasta el noveno mes de embarazo.

Se trata de una demanda de Andrés Dewdney Montero, quien reclama que no establecer un límite temporal para el aborto pone en desventaja al ser que está próximo a nacer o en una edad gestacional avanzada. En la demanda reclama “Establecerse si el interés del Estado en la protección de la vida del que está por nacer se debe incrementar o no en una etapa cerca al nacimiento, versus el derecho de la madre a abortar en los casos en que no constituye un delito”.

Según informó W Radio, el despacho del magistrado Rojas, con fecha del 20 de enero, le solicitó a varias facultades de medicina que determinen si “desde un punto de vista médico-científico, ¿deben fijarse límites temporales a la práctica del aborto, en las causales previstas en la Sentencia C-355 de 2006”. Asimismo, pidió el alto tribunal que informen “¿cuáles serían los fundamentos para la fijación de tales límites, tomando en cuenta las particularidades de cada causal?”.

En Colombia, el Código Civil establece

ARTICULO 91. PROTECCION AL QUE ESTA POR NACER. La ley protege la vida del que está por nacer. El juez, en consecuencia, tomará, a petición de cualquiera persona, o de oficio, las providencias que le parezcan convenientes para proteger la existencia del no nacido, siempre que crea que de algún modo peligra.

ARTICULO 93. DERECHOS DIFERIDOS AL QUE ESTA POR NACER. Los derechos que se diferirían a la criatura que está en el vientre materno, si hubiese nacido y viviese, estarán suspensos hasta que el nacimiento se efectúe. Y si el nacimiento constituye un principio de existencia, entrará el recién nacido en el goce de dichos derechos, como si hubiese existido al tiempo en que se defirieron. En el caso del inciso del artículo 90 pasarán estos derechos a otras personas, como si la criatura no hubiese jamás existido.

Esto, según la Corte Constitucional en la sentencia C-591 de 1995, desarrolla el antiguo principio del derecho romano que afirma que “El concebido se tiene por nacido para todo lo que le sea favorable”.

Aunque de iure sigan vigentes estas disposiciones, en la sentencia C-355 de 2006 se despenalizó el aborto bajo tres supuestos, arguyendo un supuesto juicio de proporcionalidad en el cual se consideraba la vida del concebido como un mero bien jurídico que la Constitución protegía, sin considerarlo parte del derecho fundamental a la Vida. De este modo, y a partir de este fallo, tales disposiciones parecen haber quedado sin efecto, pues en sentencias como la T-388 de 2009, la Corte avaló la práctica del aborto en edad gestacional avanzada bajo el método de “cesárea” (Es decir que el niño nació vivo y luego fue muerto por el personal abortista).

La limitación temporal del aborto ha sido motivo de fuerte discusión en Colombia, a causa de los abortos tardíos (después de las 20 semanas) practicados contra niños capaces de sobrevivir fuera del útero. Muchas instituciones de salud han rechazado la práctica, por ser de alto riesgo para la vida de la mujer y por la posibilidad del nacimiento vivo del niño, con lo cual se cruza la delgada frontera legal entre el aborto y el infanticidio.

Mientras el feminismo abortista se radicaliza en sus reclamos homicidas y ha afirmado su “derecho” al aborto en cualquier fase del embarazo, e incluso “post-parto”, en muchos estados de los EE.UU. se ha implementado legislación para prohibir la práctica del aborto después de que se detectan los primeros latidos del corazón en el bebé (14 semanas) o después de que se ha demostrado que el niño por nacer es capaz de sentir dolor físico (20 semanas).

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Fátima y las bestias apocalípticas, por Germán Mazuelo-Leytón

Reproducimos el siguiente artículo de Germán Mazuelo-Leytón, publicado originalmente en su blog en el portal católico Adelante la Fe.

Resultado de imagen para german mazuelo leytonEl sagrado libro del Apocalipsis nos expone un drama impresionante, el de la secular lucha entre el bien y el mal, ahora llegada a su culminación, y por ende radicalizada.

En el telón de fondo aparecen los dos grandes protagonistas por así decirlo. Ante todo Cristo, el Señor de la Historia, el Kyrios, el Cordero que abre el libro sellado, manifestando así su dominio plenario sobre los acontecimientos históricos. Él es el Liturgo que preside en el cielo el majestuoso culto de los ancianos, los ángeles y los seres vivientes, el Guerrero, montado sobre blanco corcel, con su túnica salpicada en la sangre de su martirio victorioso, que galopa seguido por los ejércitos de los cielos, también en caballos blancos, y en cuyo muslo está grabado su nombre: Rey de Reyes y Señor de Señores.

Frente a Cristo, el Dragón, el demonio, el abanderado de las fuerzas del mal. Aquel que al comienzo no trepidó en gritar Non serviam, encabeza ahora la rebelión decisiva y terminal, escoltado en la demanda por dos auxiliares: la Bestia del Mar, que será el dominador en el plano político (en la Escritura el mar simboliza el orden temporal), y la Bestia de la Tierra, que llevará a cabo la falsificación del cristianismo (la tierra es el símbolo de la religión); ambas Bestias en estrecha conexión y alianza.[1]

La Primera Bestia o Anticristo es, según sentencia común, el símbolo de las potencias que luchan contra el Reino de Dios, o la encarnación del Anticristo con sus secuaces. La unión de elementos tan disímiles en la misma bestia significa que las tendencias más opuestas entre sí se unirán (cf. Sal. 2, 2) para destruir la obra del Redentor, engañando a los desprevenidos (2 Ts. 2, 9 s.) con apariencia de piedad (2 Tm. 5, 3) y de paz (1 Ts. 5, 3). La historia de la Iglesia es ya una prueba de ello, porque «el misterio de la iniquidad» obra desde el principio como enseña S. Pablo (2 Ts. 2, 6 s.) y el mismo S. Juan (1 Jn 4, 3). Pero aquí se trata de la crisis final de este misterio, llevado a su colmo con el endiosamiento del hombre (2 Ts. 2, 4) en forma no ya disimulada como hasta entonces en aquel misterio, sino abierta, desembozada y triunfante (vv. 4, 12, 15, etc.).[2]

Bestia monstruosa, cruel y astuta como un leopardo, fuerte como un oso y feroz como un león, y lleva en sus cabezas títulos blasfemos (Ap 13, 1). En cada época César tratará de apropiarse de las cosas de Dios, como el culto divino. Todos los habitantes de la tierra lo adorarán, pero no aquellos cuyos nombres están inscritos en el libro de la vida, éstos perseverarán fielmente, aun cuando su fidelidad a Cristo pueda significarles el cautiverio o la muerte (Cf.: Ap 13, 5-10).

Dios nos dio el Decálogo, pero las leyes masónicas, ateas y antinaturales de hoy día se colocan por encima de la Ley de Dios.

El Padre Leonardo Castellani en sus obras parece sostener una suerte de manifestación gradual del Anticristo. Las Siete Trompetas del Apocalipsis, que simbolizan siete grandes jalones heréticos en la historia de la Iglesia, aludirán a siete sucesivos Anticristos, en el sentido en que habla Juan en su epístola, precursores del último, al cual preparan sin saberlo, acumulativamente.[3] A medida que se aproximan al «Hombre de Pecado», las herejías van creciendo en fuerza y malignidad.

«Y la venida del Anticristo está precedida por la Apostasía. El Anticristo instalará el culto pagano en el lugar santo, la abominación de la desolación, que es el culto del mismo satanás. Obviamente esa abominación de la desolación es precedida por la instalación del culto idolátrico, y eso será en el lugar santo.

Estamos así en el momento histórico más espantoso. Estamos comenzado a ver esta apostasía ante nuestros propios ojos. La vemos promovida por sacerdotes católicos… por obispos católicos…, y por el silencio y/o connivencia de otros obispos… Esto también sigue ocurriendo debido al silencio, connivencia y promoción de débiles, malos o desencaminados obispos, arzobispos y cardenales, por dignatarios en el mismo Vaticano».[4]

La apostasía general no debe llenarnos de pasmo, pues es anunciada por Jesucristo y por los apóstoles como antecedente del Anticristo y preludio del triunfo de nuestro Redentor. Siempre quedará un pequeño grupo de verdaderos y fieles cristianos, la «pequeña grey» (Lc 12, 32), aun cuando se haya enfriado a caridad de la gran mayoría (Mt 24, 12) al extremo de que si fuera posible serían arrastrados aún los escogidos (Mt 24, 24). Jesús nos enseña que sarán librados sus amigos (Lc 21, 28 y 36); los que velen guardando sus palabras y profecías «como una lámpara en lugar oscuro hasta que amanezca el día» (2 Pe 1, 19).

La Bestia surgida de la tierra, representa el brazo religioso del pagano Imperio Romano. Los dos cuernos simbolizan ese brazo, porque el sumo sacerdote judío llevaba en su cabeza una mitra con dos cuernos. Y el cordero ha sido siempre el símbolo del sacrificio, por ejemplo el cordero pascual, y el Cordero de Dios. Así pues, la bestia con dos cuernos como de cordero representaba a los sacerdotes de la Roma pagana. Quienes siguen a la Bestia pensarán y actuarán como ella. Hará del dinero su dios, del placer su única meta en la vida, haciendo de su propio yo el centro de todas sus acciones. Aceptará el ateísmo y rechazará a Dios. Será en una palabra, un materialista y un secularista.

Esta segunda bestia, que tiene mucha semejanza con el pastor insensato de Za 11, 15 ss., sirve a la primera, y ambas sirven al dragón (cf. 16, 13; Mt. 24, 23 ss.). Tertuliano y S. Ireneo creen que esta segunda bestia simboliza un gran impostor que aparece con la mansedumbre de un cordero (cf. Mt. 7, 15 y nota), pero engaña por su astucia a los hombres a tal punto que los lleva a adorar a la primera bestia (v. 12). Cf. 11, 18; Sb. 13, 6 y nota; 2 Ts. 2, 9 ss. En 16, 13; 19, 20 y 20, 10 se le da el nombre de falso profeta. Es de notar que el Cordero en el Apocalipsis no tiene dos cuernos como éste sino siete (5, 6) cf. Za. 3, 9 y 4, 10. Pirot recuerda también la advertencia de Jesús sobre los lobos que se vestirán de corderos y, luego de señalar interpretaciones que suponen haberse realizado esto en el siglo III con los sacerdotes del culto imperial romano, concluye expresando que se puede ver en la segunda Bestia todo un sistema de pensamiento que sustituye al ideal divino un ideal terrestre –estatolatría, culto de la humanidad– para hacerle adorar.[5]

La Bestia de dos cuernos como de cordero, nos indica la infiltración anti-católica en el seno de la misma Iglesia Católica a través de la masonería eclesiástica.

La Segunda Bestia es un Pseudoprofeta, el brazo derecho del Anticristo en su fáustico intento. También él se parecerá a Cristo: «Hablaba como el Dragón, pero tenía dos cuernos como de cordero» (Ap 13, 11). Si la Primera Bestia salió del mar (cf. Ap 13, 1), ésta surge de la tierra firme (cf. Ap 13, 11), es decir, del ámbito religioso, y su propósito será que todo el mundo adore al Anticristo: «Hizo que toda la tierra y sus habitantes adoraran a la Primera Bestia» (Ap 13, 12).[6]

«El misterio de iniquidad, que consiste en la inversión monstruosa del movimiento adoratorio hacia el Creador en hacia la creatura se ha verificado del modo más completo posible, sin suprimir uno solo de los dogmas cristianos…, solamente con convertirlos en mitos, es decir, en símbolos de lo divino que es lo humano» (P. Leonardo Castellani).

Estamos viviendo los días del Apocalipsis –los últimos días de nuestra era… Dos grandes fuerzas, el Cuerpo místico de Cristo, y el cuerpo místico del Anticristo, están formando filas para la catastrófica contienda.[7]

El gran Papa Pío XII en su luminoso magisterio pontificio ya nos había advertido respecto de los duros y amargos sufrimientos que padecería la humana raza: la humanidad debe prepararse para sufrir como nunca lo ha hecho, y describió a nuestros tiempos como los más tenebrosos desde el diluvio. El Pontífice dijo: la hora ha sonado para combatir en la batalla más extensa, más amarga, y más feroz que el mundo haya presenciado jamás, y habrá que luchar hasta el fin.[8]

El estado actual del mundo, como declaró Pío XII, puede fijarse así:

En realidad, el problema radical del universo está ya fundamentalmente resuelto y se apoya en la importante disyuntiva que jamás se había planteado a la libertad humana: con Dios o contra Dios. Esta es la elección que hoy planea sobre el destino de la humanidad.

San Ignacio de Antioquía, San Antonio del Desierto, y San Ignacio de Loyola nos dicen que estamos en medio de una gran batalla espiritual, ya sea que la reconozcamos o no.

En una entrevista a la revista Jesus en 1984 el entonces cardenal Ratzinger, Prefecto de la Sagrada Congregación para la doctrina de la fe, conectó respecto mensaje de Fátima, tres elementos: el Tercer Secreto, la Sagrada Escritura y otras apariciones marianas aprobadas por la Iglesia como auténticas: el contenido de ese «Tercer Secreto» corresponde a lo que ha sido anunciado en la Escritura, y lo que ha sido dicho una y otra vez en muchas otras apariciones marianas.

El Padre Joaquín Alonso y Fray Michel de la Sainte Trinité –fatimistas eruditos- nos han proporcionado inestimables penetraciones sobre el significado y contenido del Mensaje de Nuestra Señora de Fátima en su conjunto.

En 1966, el P. Alonso, sacerdote claretiano fue encomendado por el Obispo de Leiria-Fátima -con el objeto de defender el Mensaje de Fátima– realizar un completo estudio crítico de la historia de las revelaciones, ante los pérfidos ataques de los progresistas discípulos del jesuita modernista P. Edouard Dhanis.

Diez años más tarde el docto sacerdote había concluido su riguroso estudio titulado «Textos y estudios críticos de Fátima». Obra impresionante que presenta 5.396 documentos abarcando desde los inicios de las apariciones hasta el 12 de noviembre de 1974.

Asimismo «Toda la verdad sobre Fátima. El Tercer Secreto» es la monumental obra de 850 páginas de Fray Michel de la Sainte Trinité, profundo estudio en el que el reconocido erudito del Mensaje de Fátima apunta el hecho de que cuando la Hermana Lucía fue consultada sobre el contenido y significado del Secreto, ella respondió: «¡Está en el Evangelio y en el Apocalipsis, léalos!», y, observa que ella había señalado particularmente los capítulos VIII al XIII del Apocalipsis (el capítulo XIII se refiere específicamente al ascenso del Anticristo).

Fray Michel en su potente estudio sobre el Tercer Secreto, concluye consistente y convincentemente en que el Tercer Secreto es una grave advertencia de apostasía dentro de la Fe Católica y una acusación seria a aquellos miembros de la Jerarquía Eclesiástica que han promovido la disidencia y la herejía.

En las conclusiones de su estudio sobre el Tercer Secreto, sintetiza de la siguiente manera:

Al llegar al final de nuestra investigación, podemos discernir, casi con certeza, los elementos esenciales del secreto final de Nuestra Señora: mientras «en Portugal, se conservará siempre el dogma de la Fe», en muchas naciones, tal vez en casi todo el mundo la Fe se perderá. Los pastores de la Iglesia faltarán gravemente a los deberes de su oficio: por culpa suya, las almas consagradas y los fieles en gran número se dejarán seducir por errores perniciosos repartidos por todas partes. Será el momento de la batalla decisiva entre la Virgen y el diablo. Una oleada de desorientación diabólica se cernirá sobre el mundo. Satanás mismo se introducirá hasta la cumbre más alta de la Iglesia. Él cegará las mentes y endurecerá el corazón de los pastores, y Dios los entregará a sí mismos como un castigo por negarse a obedecer las peticiones del Inmaculado Corazón de María. Esta será la gran apostasía predicha para los «últimos tiempos»; «el falso cordero» y «el falso profeta» traicionarán a la Iglesia para beneficio de «la bestia», de acuerdo a la profecía del Apocalipsis.

Los acontecimientos en el mundo están sucediendo con tal rapidez que apenas podemos comprenderlos. El misterio de iniquidad está en medio de nosotros, la batalla se está librando en el ámbito de las finanzas, la política, la sociedad, la familia y la Iglesia. Un gobierno mundial único, introducido por muchos anticristos, ha sido planeado por muchas generaciones.

Fray Michel de la Sainte Trinité recordó que una profecía es más clara cuando comienza a realizarse. El diablo ha logrado traer el mal (a la Iglesia) bajo el disfraz del bien y los ciegos están comenzando a conducir a otros:

Los apóstatas pretenden ser católicos mientras quieren silenciar a los verdaderos católicos. Ellos pretenden ser hijos obedientes de la Iglesia Católica. Ellos pretenden ser católicos fieles. Ellos pretenden la dignidad de los oficios que han usurpado. A cualquiera que los cuestione, que señale su apostasía y cuestione sus negaciones del Dogma Católico, lo atacan personalmente, más que responder a sus legítimas interrogantes. Sin embargo, nosotros debemos continuar nuestra resistencia. Para defender la Fe y para defender a las almas, debemos poner en duda su buena voluntad y señalar su hipocresía cuando reivindican ser católicos, mientras niegan los dogmas católicos.[9]


Germán Mazuelo-Leytón

[1] SÁENZ S. J., ALFREDO, El Apocalipsis según Leonardo Castellani.

[2] STRAUBINGER, JUAN, Biblia comentada.

[3] SÁENZ S. J., ALFREDO, El Apocalipsis según Leonardo Castellani.

[4] GRUNER S.T.L., S.T.D. (Cand.), P. NICHOLAS, Preludio del Anticristo.

[5] STRAUBINGER, JUAN, Biblia comentada.

[6] SÁENZ S. J., ALFREDO, El Apocalipsis según Leonardo Castellani.

[7] SHEEN, Arzobispo Mons. FULTON J., Cf.: El Trueno de Justicia. Maxkol Communications, Sterling (VA), 1993, p. 20.

[8] Cf.: VINCENT, R., Please come back to Me and My Son, pág. 7.2.

[9] GRUNER S.T.L., S.T.D. (Cand.), P. NICHOLAS, Preludio del Anticristo.

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lunes, 23 de enero de 2017

El Papa, Amoris Laetitia y Lutero: El principio de no contradicción en el Magisterio de la Iglesia

Captura de pantalla 2017-01-23 01.37.44Una noticia que jamás se creyó posible ver: El Papa Francisco y el Cardenal Kurt Koch, han admitido que Mons. Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y excomulgado en 1982 por la ordenación de obispos sin permiso del Papa, tenía razón en sus denuncias contra el Concilio Vaticano II: El Concilio habría implicado la admisión del Luteranismo en la Iglesia.

¿Cómo ocurrió tal cosa? El Cardenal Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, escribió un articulo en L’Osservatore Romano, el periódico oficial de la Santa Sede, titulado “Un Aniversario en comunión”. En el artículo afirma abiertamente (Traducción de Adelante la Fe):

Es más, en el movimiento ecuménico, la idea se desarrolló hasta revelar que la Reforma no aplica solo a los protestantes sino también a los católicos y que, consecuentemente, la conmemoración de la Reforma hoy solo puede ocurrir en una comunión ecuménica. Esto se presenta a ambas partes como una invitación al diálogo sobre lo que los católicos pueden aprender de la Reforma y lo que los protestantes pueden extraer de la Iglesia Católica para enriquecer su propia vida.

En este contexto más amplio, queda más claro que a Martín Lutero sí le importaba. Él no quería en absoluto romper con la Iglesia Católica y fundar una iglesia nueva, pero tenía en mente la renovación de toda la cristiandad en el espíritu del Evangelio. Lutero ejercía presión para una reforma sustancial de la Iglesia y no una Reforma que condujera a la desintegración de la unidad de la Iglesia. El hecho de que su idea de reforma no pudiera realizarse en aquel tiempo se debe en gran parte a factores políticos. Mientras que, originalmente, el movimiento de reforma fue un movimiento de renovación dentro de la Iglesia, el nacimiento de la Iglesia Protestante fue, sobre todo, el resultado de decisiones políticas…

(…) Debido a que el verdadero objetivo de la reforma de Lutero era la renovación de toda la Iglesia, la división de la Iglesia, el nacimiento de una iglesia protestante y el alejamiento de las comunidades eclesiales protestantes de la Iglesia Católica no debieran ser considerados resultados exitosos de la Reforma sino una expresión de su fracaso temporal o al menos un recurso de emergencia. De hecho, el éxito verdadero y correcto de la reforma solo se realizará al superar las divisiones entre los cristianos, que se heredaron del pasado, y con la restauración de la Iglesia, una y unida, renovada en el espíritu del Evangelio.

Al respecto, el Concilio Vaticano Segundo, que unió de manera irrevocable el compromiso ecuménico de restaurar la unidad cristiana y la renovación de la Iglesia Católica, realizó una contribución esencial que al respecto nos permite afirmar que en el Concilio Vaticano Segundo, Martín Lutero habría “encontrado su propio concilio.” El concilio habría acudido a él en el tiempo en que él vivía.

Podría pensarse que despúes de todo se trata sólo de un cardenal, que a la sazón escribe en el medio oficial del Vaticano. Pero como si no quedara duda de que lo escrito refleja fielmente la agenda “ecuménica” de la Santa Sede, el jueves 19 de enero, el Papa Francisco recibió a una delegación de Finlandia y aprovechó para felicitar al cardenal por su artículo en L’Osservatore Romano, reafirmando de paso la idea (errónea por cierto) de que “La intención de Lutero era renovar la Iglesia, no dividirla”.

Es imposible negar el Papado sin dividir a la Iglesia

La Reforma Luterana fue una herejía, no simplemente un cisma. Es decir, que la división que se dió en 1521 no fue el producto de una controversia jurídica sobre la autoridad del Santo Padre, sino de la negación pertinaz de verdades de Fe. Basta con consultar los escritos del propio Lutero para darse cuenta de que su “renovación” tenía muy poc que ver con la crítica de los excesos de los eclesiásticos y más con su visión deformada de la Fe.

"Nosotros vivimos mal, como viven los papistas. No luchamos contra los papistas a causa de la vida, sino de la doctrina. Personalmente no digo nada sobre su forma de vivir, sino sobre la doctrina. Mi quehacer, mi combate, se centra en saber si los contrincantes transmiten la verdadera doctrina”

“Por eso, aunque el papa fuese tan santo como san Pedro, lo tendríamos por impío y nos rebelaríamos contra él" (Weimarer Ausgabe Tischreden 6421, V, 654)

“Yo no impugné las inmoralidades y los abusos, sino la sustancia y la doctrina del Papado” escribía Lutero en una de sus cartas, dejando claro que su guerra no era contra las inmoralidades del clero, o abusos como la venta de indulgencias, sino la existencia misma del Papado y la autoridad magisterial de la Iglesia Católica como depositaria de la Revelación de Nuestro Señor Jesucristo. Es absurdo creer que puede negarse la institución del papado, cuya finalidad es justamente mantener la unidad de la Iglesia en torno a la misma Fe, sin querer necesariamente la división de la Iglesia Católica.

Cierto es que la Reforma Protestante fue alimentada por el interés político de los príncipes alemanes que querían librarse de la autoridad de la Iglesia y del Emperador. Pero esto sólo alimentó un proceso que ya venía explícito en las herejías de Lutero, pues el principio de Sola Scriptura lleva inevitablemente a la disolución de toda autoridad. Sin el apoyo de tales príncipes, Lutero no habría “renovado” la Iglesia Católica, sino que habría fracaso en su afán de división y probablemente hubiera terminado en la hoguera, igual que su admirado Juan Hus.

¿Puede la Iglesia derogar la condena a Lutero?

Las afirmaciones heréticas de Lutero fueron condenadas en 1520 a través de la bula Exsurge Domine del Papa León X. En el documento fueron señaladas 41 afirmaciones públicas del monje agustino y catalogadas como “heréticas, escandalosas, falsas, ofensivas a los oídos piadosos, o simplemente como seductoras y nocivas para los no instruidos”. Posteriormente las herejías de Sola Fide y Sola Scriptura fueron condenadas de forma infalible por el Concilio de Trento.

Por eso, es motivo de total perplejidad la afirmación del Cardenal Koch de que “en el Concilio Vaticano Segundo, Martín Lutero habría encontrado su propio concilio.” Esta afirmación implica sugerir que el Concilio Vaticano II abrazó la herejía que el Concilio de Trento condenó y rechazó la Doctrina que Trento confirmó de forma dogmática. No es posible que la Iglesia cambie hoy su juicio sobre el Lutero y el Luteranismo, sin estar entrando en contradicción directa con lo que ya fue definido previamente por la Iglesia como verdades de Fe.

Algo similar ocurre con la admisión de los adúlteros públicos a la Sagrada Comunión. El Papa Juan Pablo II ya dejó muy claro en la Familiaris Consortio que los divorciados que viven en unión civil con otras personas no pueden acercarse al sacramento de la comunión a menos que se decidan a vivir “como hermano y hermana, es decir, absteniéndose de los actos conyugales”. Esto se basado en la indisolubilidad del matrimonio sacramental (“lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”), y la necesidad de estar en estado de gracia para poder comulgar. Así, es imposible que el Papa Francisco en la Amoris Laetitia pretenda que los divorciados que viven more uxorio (como esposos) con otras personas puedan acercarse a recibir la Eucaristía, sin estar contradiciendo la enseñanza de la Iglesia, confirmada por Juan Pablo II, y admitiendo implícitamente que, o bien el matrimonio sí puede ser disuelto, o bien que se puede comulgar estando en pecado mortal.

El principio de no contradicción

Aunque esto parezca una obviedad, son varios obispos que al mismo tiempo que afirman que Amoris Laetitia permite la comunión de los adúlteros públicos, dicen que el Papa Francisco no contradice en nada al magisterio anterior. Por eso mismo, no es de extrañar que muy pronto otros obispos, empezando por el mismo Card. Koch, que en tiempos de Benedicto XVI decía sobre los 500 años de la Reforma Protestante que “no podemos celebrar un pecado”, salgan a decir que celebrar la Reforma Protestante y rehabilitar la figura de Lutero y sus herejías no contradice en nada los cánones del Concilio de Trento.

¿Se ha vuelto irracional la Iglesia? La respuesta parece ser afirmativa cuando se lee el trino del P. Antonio Spadaro SJ, director de La Civilità Cattolica y amigo cercano del Papa Francisco, diciendo que “La teología no es #Matemáticas. 2+2 pueden ser 5. Porque tiene que ver con #Dios y la #vida real de la #gente.” Obviamente que si en teología 2+2=5, también A puede ser igual a la negación de A. Todo es posible en el mundo irracional del relativismo, pero la Fe Católica ciertamente no es así. La Iglesia ha enseñado desde el principio que la Fe jamás contradice la razón, tampoco lo hará a los principios elementales de la lógica.

La razón de esta deriva irracionalista dentro de la Iglesia Católica puede, tal vez, encontrarse en una deformación producida por el concepto de “obediencia ciega” que se encontraría en el carisma de la Compañía de Jesús (Nótese que tanto el Papa Francisco como el P. Spadaro son jesuitas). Un famoso texto de San Ignacio dice:

Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina; creyendo que entre Cristo nuestro Señor, esposo, y la Iglesia, su esposa, es el mismo espíritu que nos gobierna y rige para la salud de nuestras ánimas, porque por el mismo Espíritu y señor nuestro que dio los diez mandamientos es regida y gobernada nuestra santa madre Iglesia

San Ignacio pretende decirnos que hemos de confiar ciegamente en lo que enseña la Iglesia, pues en virtud del Espíritu Santo que ha recibido, no puede fallar en su Doctrina. Pero la analogía usada no podría ser más desafortunada, pues por la misma inerrancia la Iglesia jamás enseñará nada contra la razón (como que lo blanco es negro), y por eso es que podemos confiar ciegamente en Ella. Por el contrario, con ese ejemplo San Ignacio pareciera dar a entender que hemos de estar dispuestos a admitir lo que a nuestra mente parezca irracional y a nuesta conciencia resulte inmoral, si viene de parte de la Iglesia jerárquica, es decir, el clero.

Esta deformación en el concepto de obediencia parece muy difundida en la Iglesia actual. Así, no parece tan extraño que haya obispos diciendo que no hay contradicción entre dar la comunión a los adúlteros públicos y afirmar la indisolubilidad del matrimonio sacramental, que rehabilitar a Lutero y la Reforma Protestante no contradice la condena de éstos hecha por el Concilio de Trento. En fin, que aunque Gregorio XVI, Pío IX, León XIII afirmaban como parte de la Doctrina Social de la Iglesia que el Estado debe reconocer la Fe Católica como verdadera y celebrar culto público, el Papa Francisco afirma hoy que el Estado debe ser Laico y no está contradiciendo a sus predecesores. Y la mayoría de los fieles laicos asienten así a lo que los obispos dicen y creen que no hay contradicción alguna, simplemente por el hecho de que los obispos, o el Papa, así lo digan.

Pero la verdad es que ni siquiera el mismo San Ignacio defendía esta clase de “obediencia”. Cuando tuvo que definirla apropiadamente lo hizo de esta forma:

Pero quien pretende hacer entera y perfecta oblación de sí mismo, ultra de la voluntad es menester que ofrezca el entendimiento (que es otro grado y supremo de obediencia), no solamente teniendo un querer, pero teniendo un sentir mismo con su Superior, sujetando el propio juicio al suyo, en cuanto la devota voluntad puede inclinar el entendimiento.

Con lo cual queda claro que la obediencia ignaciana nunca puede anular el juicio de la razón y de la conciencia. La voluntad no puede inclinar el entendimiento a creer blanco lo que es negro, así como la obediencia a las autoridades eclesiales no puede llevar a creer algo que la mente juzga irracional, y menos a realizar algo que la conciencia juzga como inmoral.

Así pues, no puede pretenderse que por obediencia a las autoridades eclesiales haya que creer que “2+2=5” como decía el P. Spadaro, o que puede afirmarse que Lutero pretendía “la renovación de toda la cristiandad en el espíritu del Evangelio” cuando fue condenado por el Concilio de Trento por negar verdades de Fe contenidas en el Evangelio mismo. El principio de no contradicción es parte de la lógica elemental, y por la misma razón, no puede considerarse “continuidad” a una enseñanza que niega la precedente y ordena lo contrario de lo que antes se había determinado. Los católicos no pueden obedecer aquello que es irracional o inmmoral, y si lo que se afirma actualmente desde la jerarquía eclesiástica es contrario a lo que la Iglesia enseñaba anteriormente, no hay obediencia que valga para no resistir y denunciar la contradicción.

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viernes, 20 de enero de 2017

Voto Católico Colombia podría dejar de funcionar

Voto Católico Colombia

Voto Católico Colombia lleva más de cinco años desde su fundación, en los que ha funcionado gracias al esfuerzo voluntario de quienes aportamos para el mantenimiento de este portal web y de los servicios asociados. Toda la infraestructura y los servicios proporcionados en línea han sido construidos a partir de enlazar diferentes servicios gratuitos (Blogger, Google Drive, Mediafire, Mailchimp, Buffer, etc.), mientras los gastos inevitables como el pago de los dominios eran cubiertos directamente por quienes trabajamos en el proyecto o por algunos de nuestros lectores.

A través de estos cinco años hemos obtenido grandes logros, como la cancelación del Ciclo Rosa en la Universidad Javeriana, la suspensión de la exposición “Mujeres Ocultas”, la investigación contra Profamilia y Oriéntame, entre otros. Hemos constituido una comunidad amplia de católicos interesados por llevar el Evangelio de Cristo a la vida pública, con 3.850 seguidores en Facebook, 4.300 seguidores en Twitter, y 5664 suscritos a nuestros boletines de correo electrónico. Hemos establecido lazos con las principales organizaciones católicas, provida y pro-familia del país. También hemos producido listas de candidatos, marcando sus posturas sobre aborto, agenda LGBT y Libertad religiosa.

No obstante, en este último punto, que junto con el seguimiento a la labor legislativa constituye la razón principal de la fundación de Voto Católico Colombia, nos hemos encontrado con numerosos obstáculos y limitaciones al no poder recurrir más que a servicios gratuitos. La falta de recursos para construir una base de datos coherente, integrada y organizada nos ha impedido recopilar la información recolectada a lo largo de estos años y presentarla de forma accesible y de fácil comprensión para nuestros lectores. Esto, por no mencionar el recurso humano que está en la raíz de Voto Católico Colombia, unos conocimientos, un saber-hacer, y una experiencia que nos permiten producir un contenido valioso para nuestros lectores, y que podríamos perder si este proyecto no le ofrece cómo sostenerse económicamente.

Así las cosas, luego de una evaluación de la situación de Voto Católico Colombia, y de analizar los resultados de una encuesta que realizamos a finales de año, resolvimos poner a prueba el futuro de esta iniciativa. La idea es implementar el modelo de “Periodismo Comunitario” que viene aplicándose en el mundo anglosajón, en que un medio es sostenido económicamente por la comunidad que se beneficia de él, siendo sus dueños sus propios lectores. Con esto en mente, a finales del año pasado presentamos el proyecto de la Asociación Voto Católico Colombia, a través de la cual nuestros lectores podrían apoyar el sostenimiento del proyecto, a la vez que participar de su dirección.

En 2014 y 2016 hemos hecho un par de encuestas para evaluar el nivel de satisfacción de nuestros lectores frente al servicio que veníamos prestando, y a la vez preguntamos quiénes estarían dispuestos a apoyar económicamente este proyecto. Los resultados de la encuesta mostraron un alto nivel de satisfacción hacia Voto Católico Colombia, y en ambos casos alrededor de la mitad de lo encuestados ofreció un apoyo económico mensual. Sin embargo, casi un mes después de haber lanzado la Asociación, no hemos conseguido que ni la tercera parte de quienes ofrecieron, se inscriban.

De continuar así, muy pronto el proyecto Voto Católico Colombia se herá insostenible y tendría que dejar de funcionar. Si tan sólo 100 personas (Aproximadamente un 0,7% de nuestra audiencia) se comprometieran a dar un aporte mensual mínimo, podríamos ir cubriendo los gastos de mantenimiento del proyecto. Pero no se trata sólo de evaluar si Voto Católico puede conseguir los fondos necesarios para sostenerse, sino de si el proyecto tiene posibilidades de crecer. Nuestros opositores, las organizaciones de la cultura de la muerte (Profamilia, Colombia Diversa, DeJusticia, etc.) tienen fácil acceso a recursos de las élites financieras que son quienes dirigen la agenda anti-cristiana a nivel global (Rockefeller Foundation, George Soros, Ford Foundation, IPPF, etc.) Nosotros, por el contrario, no contamos más que con el apoyo que nuestros lectores nos puedan brindar.

Si consideras valiosa la labor desarrollada por esta página, si crees que es imprescindible que los católicos estemos informados sobre lo que ocurre a nivel político para poder reaccionar y defender la Fe en la vida pública, no lo dudes más y hazte socio de Voto Católico Colombia.

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jueves, 19 de enero de 2017

Dos y dos nunca son cinco: Spadaro, Orwell y la certeza de la fe católica.

screenshot-twitter.com 2017-01-19 11-05-01(Publicado en inglés en Voice of the Family) El Rvo. Antonio Spadaro, S.J., editor en jefe de La Civilità Cattolica y confidente del Papa Francisco, agitó la controversia cuando aseguro en Twitter la semana pasada que:

“La teología no es #Matemáticas. 2+2 pueden ser 5. Porque tiene que ver con #Dios y la #vida real de la #gente.”

“Dos y dos son cuatro” es frecuentemente usado como un ejemplo de una afirmación que obviamente es cierta y “dos y dos pueden ser cinco” como un ejemplo de una falsedad obvia. A menudo se usa en el contexto del abuso del poder por aquellos que impondrían la falsedad a otros en orden de fortalecer ese poder e imponer una ideología. El más famoso ejemplo de este tipo de uso es probablemente el de George Orwell quien escribió, en Mil Novecientos Ochenta y Cuatro, que:

“Al final la Fiesta anunciaría que dos y dos son cinco, y tu tendrías que creerlo. Era inevitable que ellos debieran hacer esa afirmación tarde o temprano: la lógica de su posición lo demandaba. No simplemente la validez de su experiencia, pero la mera existencia de la realidad externa, era tácticamente negada por su filosofía”

La palabras de Orwell podrían casi ser usadas como un comentario a la afirmación del Rvo. Antonio Spadaro. Spadaro es un defensor vocal de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, que muchos comentadores consideran se sostiene en directa contradicción en muchos puntos, a las enseñanzas de la Iglesia Católica. Es a causa de estas contradicciones, de acuerdo a una natural interpretación del texto, que cuatro cardenales de manera privada pidieron aclaración del Papa Francisco sobre el significado de algunas de estas páginas. El Papa Francisco dejó en claro a los cardenales que no iba a contestar su dubia, incitando a que ellos llevaran sus preguntas a la atención de la Iglesia universal. Desde la publicación de la dubia, figuras cercanas al Papa Francisco, como Antonio Spadaro, han dejado en claro que no esperan una respuesta proximamente.

Los defensores de la anterior proposición en Amoris Laetitia están en la posición inevitable de tener que estar de acuerdo (o al menos confesar públicamente que están de acuerdo) tanto con las enseñanzas de la Iglesia Católica como con las afirmaciones de Amoris Laetitia lo que, de acuerdo a cualquier interpretación razonable, parecería naturalmente contradictorio a la doctrina. De cualquier forma para el intelecto consentir, al mismo tiempo,  dos proposiciones contradictorias es contrario a su propia naturaleza, saber la verdad. Es imposible para dos posiciones contradictorias ser verdaderas al mismo tiempo; esta es la ley de la no-contradicción. Todos quienes intentan adherirse a ambas la fe Católica y a estas proposiciones en Amoris Letitia están forzados a violar el primer principio del razonamiento humano, sin el cual es imposible para los seres humanos consentir con algo como cierto. Si dos proposiciones contradictorias son sostenidas como verdaderas al mismo tiempo entonces esto necesariamente implica la negación de la existencia de una verdad objetiva que puede ser conocida con certeza por el razonamiento humano y por consiguiente la existencia de proposiciones que puedan ser afirmadas como verdaderas o falsas.

No es sorprendente entonces ver a un miembro de la “fiesta” que defiende  Amoris Laetitia ahora esté  anunciando que en la teología, dos y dos pueden ser cinco, porque, para pedir prestadas las palabras de Orwell “era inevitable que ellos debieran hacer esa afirmación tarde o temprano: la lógica de su posición lo demandaba”.

La teología es una ciencia más incuestionable que las matemáticas.

La afirmación central del Rvo. Antonio Spadaro es que mientras que en matemáticas dos y dos siempre son cuatro, ese no necesariamente es el caso de la teología. Aunque Spadaro no explica su posición detalladamente la conclusión obvia es que uno no puede alcanzar el mismo tipo de certeza en las preguntas teológicas como se puede en la matemáticas. Él parece insinuar que mientras la matemática es una ciencia objetiva, en la que siempre hay una respuesta correcta y una incorrecta, la teología es más subjetiva y sus conclusiones deben ser siempre vistas como falsas o verdaderas.

Esta posición es completamente falsa. La teología es una ciencia que tiene a Dios como su objeto primario, y la revelación divina es su objeto secundario. Santo Tomás nos dice, en la primera pregunta de la Suma Teológica, que la teología tiene “mayor certeza” que cualquier otra ciencia. [1] Las matemáticas, y otras ciencias especulativas similares, “derivan su certeza de la luz natural del razonamiento humano, que puede errar”. La teología de otro lado “deriva su certeza de la luz del conocimiento divino, que no puede engañar”. Así la Iglesia puede llamar a los Católicos a dar completo e incuestionable consentimiento a todo lo que la Iglesia define y enseña al ser revelado por Dios, y rechazar todo lo que se sostenga en contradicción a ello.

Los Católicos están llamados, con la asistencia de la gracia divina, a perseverar en la práctica de la virtud teologal de la fe, “a través de la cual, inspirados y asistidos por la gracia de Dios, creemos que las cosas que Él nos ha revelado son verdaderas; no por la intrínseca verdad de las cosas, vistas por la luz natural de la razón, sino por la autoridad de Dios en sí mismo Quien revela a ellos, y Quien no puede ser engañado ni engañar.” [2]

Agnosticismo y modernismo

En Mil Novecientos Ochenta y Cuatro George Orwell identifica la negación de “no simplemente la validez de su experiencia, pero la mera existencia de la realidad externa” como la raíz de la afirmación de la Fiesta de que “dos más dos son cinco.” Esto es de relevancia para nosotros en el contexto de nuestra discusión concerniente a la naturaleza objetiva de la teología.

La herejía del modernismo niega la habilidad del intelecto de estar de acuerdo con certeza de la verdad de cualquier realidad más allá del orden sensorial. Para el defensor del modernismo “el razonamiento humano está confinado enteramente al campo de los fenómenos, es decir, a las cosas que son perceptibles por los sentidos, y en la manera en que ellos son percibidos; no tiene derecho ni poder para transgredir estos limites.”[3] En este sistema el razonamiento humano es “incapaz de elevarse a sí mismo a Dios, y de reconocer su existencia, incluso a través de las cosas visibles.” [4] Es por lo tanto imposible para el hombre dar absoluto consentimiento a cualquier doctrina concerniente a Dios o al orden supernatural.  

Por lo tanto mientras el modernismo no niega la validez de la experiencia sensorial o la existencia de una realidad externa per se, niega la validez de la experiencia sensorial asistiéndonos para adherirnos con certeza a conclusiones sobre realidades externas más allá de los fenómenos sensoriales. De esta forma se hace imposible afirmar que cualquier proposición teológica sea con certeza verdadera, así, una vez estas premisas son aceptadas, cualquier cosa puede ser verdadera en teología – incluso una proposición del mismo nivel de ridiculez que “dos y dos son cinco.” 

La revelación divina es para nuestra salvación.

En el primer artículo de la primera pregunta de la Suma Teológica Santo Tomás de Aquino explica la verdadera nobleza de la ciencia de la teología:

“Era necesario para la salvación del hombre que hubiera un conocimiento revelado por Dios además de la ciencia filosófica construida por el razonamiento humano. En primer lugar, de hecho, porque el hombre es dirigido a Dios, como a un final que sobrepasa la comprensión de su razón: “El ojo no ha visto, a otro Dios, fuera de Ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en Él” (Isaías 64:4). Pero el final primero debe ser conocido por los hombres quienes deben dirigir sus pensamientos y sus acciones al final. Por tanto era necesario para la salvación del hombre que ciertas verdades que exceden la razón humana fueran conocidas por él por medio de la revelación divina.” [5]

Estas verdades son un regalo de Dios para permitirnos disfrutar la felicidad eterna con Él. Déjennos honrar a Dios  defendiéndolas con una innegable e  inquebrantable fe.


[1] Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica I.q.1 a 5
[2] Concilio Vaticano Primero, Constitución Dogmática sobre la Fe Católica.
[3] Papa San Pio X, Pascendi dominici gregis, (1908) No. 6.
[4] Pascendi, N. 6.
[5] Suma Teológica, I. q.1 a.1.
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miércoles, 18 de enero de 2017

Obispos de Kazajistán piden oración para que el Papa confirme la verdad de la indisolubilidad del Matrimonio

Los obispos Tomash Peta, Arzobispo Metropolitano de la archidiócesis de Santa Maria en Astana, Jan Pawel Lenga, Arzobispo emérito de Karaganda y Athanasius Schneider, Obispo auxiliar de la archidiócesis de Santa Maria en Astana, han publicado una carta conjunta en la que piden a los fieles unirse a una campaña de oración para pedir que el Papa Francisco confirme la Doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio, y ponga fin a la confusión y ambigüedad reinante en la Iglesia. Reproducimos a continuación el texto íntegro de la comunicación, traducido por Adelante la Fe.

Después de la publicación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, en algunas Iglesias particulares se han publicado normas para su aplicación e interpretaciones, según las cuales los divorciados que han contraído matrimonio civil con una nueva pareja, a pesar del vínculo sacramental con el que están unidos a sus cónyuges legítimos, podrían ser admitidos a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, sin cumplir con el deber previo, establecido por Dios, de cesar la violación del vínculo sacramental del Matrimonio.

La convivencia more uxorio con una persona que no sea el cónyuge legítimo es un insulto a la Alianza de Salvación, de la cual el Matrimonio sacramental es un signo (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 2384), e implica también una ofensa al carácter nupcial del mismo misterio eucarístico. El Papa Benedicto XVI ha explicado tal correlación: “La Eucaristía corrobora de manera inagotable la unidad y el amor indisolubles de cada Matrimonio cristiano. En él, por medio del sacramento, el vínculo conyugal se encuentra intrínsecamente ligado a la unidad eucarística entre Cristo esposo y la Iglesia esposa (cf. Ef 5,31-32)” (Exhortación apostólica Sacramentum caritatis, 27).

Los pastores de la Iglesia que toleran o incluso autorizan -aunque en casos individuales o excepcionales– administrar el sacramento de la Eucaristía a los así llamados “divorciados recasados”, sin que éstos tengan la “vestidura nupcial”, a pesar de haber sido Dios mismo en la Sagrada Escritura (cf. Mt 22,11 y 1Corintios 11:28-29) quien lo ha ordenado para la digna participación en la cena nupcial eucarística, colaboran de esta manera con la ofensa continua contra el vínculo del sacramento del Matrimonio, contra el vínculo nupcial entre Cristo y la Iglesia, y contra el vínculo nupcial entre Cristo y la persona que recibe su Cuerpo eucarístico.

Diversas Iglesias particulares han emanado o recomendado las siguientes orientaciones pastorales con tal o semejante formulación: “Si esta opción [de vivir en continencia] es difícil de practicar para la estabilidad de la pareja, Amoris Laetitia no excluye la posibilidad de acceder a la Penitencia y a la Eucaristía. Esto implica una cierta apertura, como en el caso en el que exista una certeza moral que el primer matrimonio es nulo, aunque no hayan pruebas para demostrarlo en los tribunales. Por lo tanto, será el confesor, en algún momento, en su conciencia, después de mucha reflexión y oración, que tendrá que asumir la responsabilidad ante Dios y ante el penitente, autorizando el acceso a los sacramentos en modo confidencial”.

Las mencionadas orientaciones pastorales contradicen la tradición universal de la Iglesia Católica que, a través del ininterrumpido ministerio petrino de los Sumos Pontífices, ha sido siempre fielmente preservada, sin sombra de duda o de ambigüedad, tanto en la doctrina como en la práctica, en lo que concierne a la verdad de la indisolubilidad del Matrimonio.

Las mencionadas normas y directrices pastorales también contradicen, en la práctica, las siguientes verdades y doctrinas que la Iglesia Católica ha enseñado ininterrumpidamente y de forma segura:

  • La observancia de los diez Mandamientos de Dios, en particular del sexto Mandamiento, obliga a todos los seres humanos sin excepción, siempre y en cualquier situación. En este asunto no es aceptable admitir casos o situaciones excepcionales, o hablar de un ideal más completo. Santo Tomás de Aquino dice: “Los preceptos del decálogo contienen la misma intención del legislador, esto es, de Dios. (…) De donde se sigue que absolutamente excluyen la dispensa”. (S.Th., 1-2, q. 100, a. 8c).
  • Los requisitos morales y prácticos derivados de la observancia de los diez Mandamientos de Dios y, en particular, de la indisolubilidad del Matrimonio, no son simples reglas o leyes positivas de la Iglesia, sino la expresión de la santa voluntad de Dios. Por lo tanto no se puede hablar, a este respecto, de la primacía de la persona sobre la regla o sobre la ley. Antes bien se debe hablar de la primacía de la voluntad de Dios sobre la voluntad pecaminosa de la persona humana para que ésta sea salvada, cumpliendo con la ayuda de la gracia la voluntad de Dios.
  • Creer en la indisolubilidad del Matrimonio y contradecirla con sus actos, incluso considerándose libre de pecado grave, apaciguando la conciencia con la fe solamente en la misericordia de Dios, es un auto-engaño contra el que ya advirtió Tertuliano, un testigo de la fe y de la práctica de la Iglesia en los primeros siglos: “Algunos dicen que basta aceptar la voluntad de Dios con el corazón y con el alma, aunque los hechos después no correspondan a ello. Piensan así que pueden pecar, manteniendo intacto el principio de la fe y del temor de Dios. Esto es como si una persona afirmase que mantiene el principio de la castidad, y al mismo tiempo corrompe y viola la santidad y la integridad del vínculo matrimonial” (Tertuliano, De Paenitentia 5, 10).
  • La observancia de los Mandamientos de Dios, y en particular en lo tocante a la indisolubilidad del Matrimonio, no puede ser presentada como una especie de ideal más completo al cual se debe tender según el criterio de lo posible o de lo factible. Se trata, al contrario, de un deber ordenado por Dios mismo de manera inequívoca, cuya inobservancia implica, según Su propia palabra, la condenación eterna. Decir a los fieles lo contrario sería engañarles y empujarles a desobedecer la voluntad de Dios, poniendo de esta manera en peligro su salvación eterna.
  • Dios da a cada uno la ayuda necesaria para guardar Sus Mandamientos, si se pide con rectitud, como la Iglesia ha siempre enseñado infaliblemente: “Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas, y te ayuda para que puedas” (Concilio de Trento, Ses. 6, cap. 11). Enseña también: “Si alguien dijere que, incluso para el hombre ya justificado y constituido en gracia, los Mandamientos de Dios son imposibles de observar, sea ​​anatema” (Concilio de Trento, Ses. 6, cap. 18). Siguiendo esta doctrina infalible, San Juan Pablo II enseña: “La observancia de la ley de Dios, en determinadas situaciones, puede ser difícil, muy difícil: sin embargo jamás es imposible. Ésta es una enseñanza constante de la tradición de la Iglesia” (Veritatis Splendor, 102). Enseña también: “Todos los esposos, según el plan de Dios, están llamados a la santidad en el matrimonio, y esta excelsa vocación se realiza en la medida en que la persona humana se encuentra en condiciones de responder al mandamiento divino con ánimo sereno, confiando en la gracia divina y en la propia voluntad” (Exhortación apostólica Familiaris Consortio, 34).
  • El acto sexual fuera de un Matrimonio válido, y el adulterio en particular, es siempre objetivamente un pecado grave. Ninguna circunstancia ni ningún fin pueden hacer que sea permisible y aceptable a los ojos de Dios. Santo Tomás de Aquino dice que el sexto Mandamiento es obligatorio incluso en el caso en que un acto de adulterio pudiera salvar un país de la tiranía (De Malo, q. 15, a. 1 ad 5). San Juan Paulo II enseñó esta verdad perenne de la Iglesia: “Los preceptos morales negativos, es decir, los que prohíben algunos actos o comportamientos concretos como intrínsecamente malos, no admiten ninguna excepción legítima; no dejan ningún espacio moralmente aceptable para la creatividad de alguna determinación contraria. Una vez reconocida concretamente la especie moral de una acción prohibida por una norma universal, el acto moralmente bueno es sólo aquel que obedece a la ley moral y se abstiene de la acción que dicha ley prohíbe” (Encíclica Veritatis Splendor, 67).
  • Una unión adúltera entre divorciados y “recasados” en lo civil, “consolidada” en el tiempo, como dicen, y caracterizada por una “probada lealtad” en tal pecado de adulterio, no puede cambiar la calidad moral del acto de violación del vínculo sacramental del Matrimonio, es decir de su adulterio, que será siempre un acto intrínsecamente malo. Una persona que tenga verdaderamente fe y filial temor de Dios nunca podrá mostrar comprensión hacia los actos intrínsecamente malos, como lo son los actos sexuales fuera de un Matrimonio válido, ya que estos actos ofenden a Dios.
  • Una admisión de los divorciados “recasados” a la Santa Comunión constituiría, en la práctica, una dispensa tácita del cumplimiento del sexto Mandamiento. Ninguna autoridad eclesiástica tiene el poder de conceder una tal dispensa tácita, incluso en un caso aislado, o en una situación excepcional y compleja, o con el propósito de alcanzar un buen fin (por ejemplo, la educación de los hijos comunes nacidos en una unión adúltera), invocando para la concesión de tal dispensa el principio de la misericordia, la “via caritatis”, la solicitud maternal de la Iglesia, afirmando que, en este caso, no se quiere poner tantas trabas a la misericordia. Santo Tomás de Aquino enseña: “Por ningún fin útil una persona puede cometer adulterio (pro nulla enim utilitate debet aliquis adulterium committere)” (De Malo, q. 15, a. 1 ad 5).
  • Una normativa que permita la violación del sexto Mandamiento de Dios y del vínculo sacramental del Matrimonio en un sólo caso, o en casos excepcionales, para evitar, presuntamente, un cambio general de las normas canónicas, constituye siempre una contradicción con la verdad y con la voluntad de Dios. En consecuencia, es psicológicamente engañoso y teológicamente errado hablar aquí de una norma restrictiva o de un mal menor en contraste con una legislación de carácter general.
  • Siendo el Matrimonio válido entre bautizados un sacramento de la Iglesia, y por su naturaleza una realidad de carácter público, un juicio subjetivo de la conciencia sobre la nulidad de un Matrimonio en contraste con la respectiva sentencia definitiva del Tribunal eclesiástico, no puede tener consecuencias para la disciplina sacramental, que siempre tiene un carácter público.
  • La Iglesia y, concretamente, el ministro del sacramento de la Penitencia no tienen poder para juzgar el estado de la conciencia del fiel, o la rectitud de su intención, porque “Ecclesia de occultis non iudicat” (Concilio de Trento, ses. 24, cap. 1). El ministro del sacramento de la Penitencia no es el vicario, o el representante del Espíritu Santo para poder penetrar con Su luz divina en los meandros de la conciencia, pues Dios ha reservado este acceso únicamente para Sí mismo: “Sacrarium in quo homo solus est cum Deo” (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, 16). El confesor no puede arrogarse la responsabilidad ante Dios y ante el penintente de dispensar tácitamente a éste de la observancia del sexto Mandamiento y de la indisolubilidad del vínculo matrimonial, por medio de la admisión a la Santa Comunión. La Iglesia no tiene el poder de deducir sobre la base de una presumible convicción de la conciencia sobre la invalidez del propio Matrimonio en el fuero interno, consecuencias para la disciplina sacramental en el fuero externo.
  • Una práctica que permita a las personas divorciadas y “recasadas” civilmente recibir los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, a pesar de su intención de continuar a violar en el futuro el sexto Mandamiento y el vínculo del propio Matrimonio sacramental, sería contraria a la Divina verdad, ajena al sentido perenne de la Iglesia Católica y a la probada costumbre recibida y fielmente custodiada desde los tiempos de los Apóstoles, y recientemente confirmada de forma segura por San Juan Pablo II (cfr. Exhortación Apostólica Familiaris consortio, 84), y por Benedicto XVI (cfr. Exhortación apostólica Sacramentum caritatis, 29).
  • Para todo hombre pensante, la referida práctica sería una clara ruptura y no un desarrollo en continuidad con la praxis apostólica y perenne de la Iglesia, porque frente a un hecho tan obvio no vale ningún argumento: contra factum no valet argumentum. Y además sería un anti-testimonio de la indisolubilidad del Matrimonio, una especie de colaboración de la Iglesia en la difusión de la “plaga del divorcio” contra la cual había advertido el Concilio Vaticano II (cfr. Gaudium et spes, 47).
  • La Iglesia enseña a través de lo que hace, y debe hacer lo que enseña. Sobre la acción pastoral con las personas unidas en forma irregular San Juan Pablo II enseña: “La acción pastoral tratará de hacer comprender la necesidad de coherencia entre la elección de vida y la fe que se profesa, e intentará hacer lo posible para convencer a estas personas a regular su propia situación a la luz de los principios cristianos. Aun tratándoles con gran caridad e interesándoles en la vida de las respectivas comunidades, los pastores de la Iglesia no podrán admitirles al uso de los sacramentos” (Exhortación apostólica Familiaris consortio, 82).
  • Un acompañamiento auténtico de las personas que se encuentran en estado objetivo de pecado grave, con el correspondiente camino de discernimiento pastoral, no puede escapar del deber de anunciar a estas personas, con amor, toda la verdad de la voluntad de Dios, para que se arrepientan de todo corazón de sus actos pecaminosos al convivir more uxorio con una persona que no es su cónyuge legítimo. Al mismo tiempo, un auténtico acompañamiento y discernimiento pastoral deberían animarles para que, con la ayuda de la gracia de Dios, cesen de cometer tales actos en el futuro. Los Apóstoles y toda la Iglesia a lo largo de dos mil años siempre han anunciado a los hombres toda la verdad de Dios en lo que se refiere al sexto Mandamiento y a la indisolubilidad del Matrimonio, siguiendo las enseñanzas de San Pablo Apóstol: “No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20: 27).
  • La práctica pastoral de la Iglesia sobre el Matrimonio y el sacramento de la Eucaristía tiene tanta importancia y consecuencias tan decisivas para la fe y para la vida de los fieles, que la Iglesia, para permanecer fiel a la Palabra revelada de Dios, debe evitar en esta materia toda sombra de duda o de confusión. San Juan Pablo II ha repetido esta verdad perenne de la Iglesia: “Con este llamamiento a la doctrina y a la ley de la Iglesia deseo inculcar en todos el vivo sentido de responsabilidad, que debe guiarnos al tratar las cosas sagradas, que no son propriedad nuestra, como es el caso de los Sacramentos, o que tienen derecho a no ser dejadas en la incertidumbre y en la confusión, como es el caso de las conciencias. Cosas sagradas —repito— son unas y otras —los Sacramentos y las conciencias—, y exigen por parte nuestra ser servidas en la verdad. Esta es la razón de la ley de la Iglesia” (Exhortación Apostólica Reconciliatio et paenitentia, 33).

A pesar de las reiteradas declaraciones sobre la inmutabilidad de las enseñanzas de la Iglesia acerca del divorcio, muchas Iglesias particulares ahora lo aceptan en su praxis sacramental, y este fenómeno es cada vez mayor. Sólo la voz del Pastor Supremo de la Iglesia puede evitar que en el futuro se describa la situación en la Iglesia de nuestros días con esta expresión: “El mundo entero gimió y se dio cuenta, con asombro, que había aceptado el divorcio en la práctica” (ingemuit totus orbis, et divortium in praxi se accepisse miratus est), evocando un análogo dicho con el que San Jerónimo caracterizó la crisis arriana.

Visto un tal peligro real y la amplia propagación de la plaga del divorcio en la vida de la Iglesia, implícitamente legitimado por las mencionadas interpretaciones y directrices de aplicación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitiae, visto que tales interpretaciones y directrices de las Iglesias particulares se han convertido de dominio público en nuestro mundo globalizado, vista también la ineficacia de las muchas súplicas hechas en modo privado y confidencial al Papa Francisco tanto por los fieles como por los pastores de la Iglesia nos vemos obligados a hacer esta llamada a la oración. Como sucesores de los Apóstoles, nos mueve también la obligación de levantar la voz cuando está en peligro las realidades más sagradas de la Iglesia y la salvación eterna de las almas.

Que las siguientes palabras con las que San Juan Pablo II ha descrito los ataques injustos contra la fidelidad del Magisterio de la Iglesia, sean para todos los pastores de la Iglesia en estos tiempos difíciles una luz y un impulso hacia una acción cada vez más unida: “Se reprocha frecuentemente al Magisterio de la Iglesia que está ya superado y cerrado a las instancias del espíritu de los tiempos modernos; que desarrolla una acción nociva para la humanidad, más aún, para la Iglesia misma. Por mantenerse obstinadamente en sus propias posiciones —se dice—, la Iglesia acabará por perder popularidad y los creyentes se alejarán cada vez más de ella” (Carta a las familias Gratissimam Sane, 12).

Teniendo en cuenta que la admisión de los divorciados “recasados” a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, sin pedirles que cumplan la obligación de vivir en continencia, constituye un peligro para la fe y para la salvación de las almas, y también una ofensa a la santa voluntad de Dios, teniendo también en cuenta que, en consecuencia, tal práctica pastoral nunca podrá ser expresión de la misericordia, de la “via caritatis” o de la solicitud maternal de la Iglesia hacia las almas pecadoras, hacemos con profunda solicitud pastoral esta urgente llamada a la oración para que el Papa Francisco revoque de forma inequívoca las orientaciones pastorales antes mencionadas ya introducidas en algunas Iglesias particulares. Un tal acto de la Cabeza visible de la Iglesia, confortaría a los pastores y a los fieles según el mandato que Cristo, Supremo Pastor de las almas, dió al apóstol Pedro y, por su intermedio, a todos sus sucesores: “Confirma a tus hermanos” (Lc. 22, 32).

Las siguientes palabras de un Papa santo y de Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, pueden servir para todos en la Iglesia de nuestros días como guías de luz, consuelo y fortalecimiento: “El error que no se enfrenta, se aprueba. La verdad que no se defiende, es oprimida” (Papa San Félix III, +492). “Santo Padre, Dios Os ha escogido como columna de la Iglesia, para que seáis el instrumento para extirpar la herejía, confundir las mentiras, exaltar la verdad, disipar la oscuridad y manifestar la luz” (Santa Catalina de Siena, +1380).

Cuando el Papa Honorio I (625 – 638) adoptó una actitud ambigua frente a la difusión de la nueva herejía del monotelismo, San Sofronio, Patriarca de Jerusalén, envió un obispo de Palestina a Roma pronunciando estas palabras: „Id a la Sede Apostólica, donde están los fundamentos de la santa doctrina, y no ceséis de rezar hasta que la Sede Apostólica no condene la nueva herejía“. La condenación fue efectuada después, en el 649, por el santo Papa y mártir Martín I.

Hacemos esta llamada a la oración con la conciencia de cometer un acto de omisión si así no lo hiciéramos. Cristo, Verdad y Supremo Pastor, nos juzgará cuando regrese. A Él pedimos, con humildad y confianza, que retribuya a todos los pastores y a todas las ovejas con la corona incorruptible de la gloria eterna (cfr. 1 Pt. 5, 4).

En espíritu de fe elevamos nuestra oración por Su Santidad con afecto filial y devoto: “Oremus pro Pontifice nostro Francisco: Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius. Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo Ecclesiam Meam, et portae inferi non praevalebunt adversus eam”.

Como medio concreto recomendamos rezar todos los días esta antigua plegaria de la Iglesia o una parte del santo rosario con la intención de que el Papa Francisco revoque de modo inequívoco las orientaciones pastorales que permiten a los divorciados denominados “re-casados” de recibir los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristia, sin que ellos cumplan la obligación de vivir en continencia.

18 de enero 2017, antigua fiesta de la Cátedra de San Pedro en Roma

+ Tomash Peta, Arzobispo Metropolitano de la archidiócesis de Santa Maria en Astana

+ Jan Pawel Lenga, Arzobispo emérito de Karaganda

+ Athanasius Schneider, Obispo auxiliar de la archidiócesis de Santa Maria en Astana

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La Santa Sede emitirá estampilla con la imagen de Martín Lutero para celebrar Reforma Protestante

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17 de enero 2017 (LifeSiteNews) — Si este año ocurre que recibas correo del Vaticano, no te sorprendas de ver la cara de Martín Lutero.

La oficina vaticana encargada de producir estampillas, conocida como la Oficina Filatélica y Numismática, confirmó el pasado martes a LifeSiteNews que Lutero, quien se separó de la Iglesia Católica en un acto herético y cismático hace 500 años, será homenajeado con una estampilla en 2017. La oficina se encarga de la producción anual de estampillas y otras medallas y monedas conmemorativas.

El Vaticano regularmente produce esa clase de material conmemorativo por eventos especiales, incluyendo los viajes papales y los años santos. Celebrar a Lutero y la Reforma Protestantes es una decisión poco comprensible, desbancando efemérides importantes de este años, como los 100 años de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima, y los 300 de Nuestra Señora Aparecida en Brasil.

Otros eventos mayores como Navidad, Pascua, el jubileo de la Misericordia y el Encuentro Mundial de las Familias también han merecido estampillas conmemorativas. En la época del interregnum, antes de la elección de un nuevo papa, la Oficina Filatélica y Numismática emite una estampilla de “Sede Vacante”.

Usualmente, cuando una persona ha sido conmemorada con la emisión de una estampilla con su imagen, han sido santos como Teresa de Calcuta, Juan Pablo II y Juan XXIII, el último que fue homenajeado con una estampilla.

En algunas ocasiones, el Vatcano ha colaborado con otras oficinas de correo para la emisión de estampillas sin un contenido explícitamente religioso, como la estampilla de Charlie Chaplin o la caída del Muro de Berlín. Sin embargo, la emisión de una estampilla con la imagen de Lutero tiene una connotación religiosa innegable vinculada a una hostilidad abierta hacia la Iglesia Católica.

En 1517, Martín Lutero publicó sus 95 tesis contra la Iglesia Católica y comenzó el movimiento conocido como la Reforma, llevando a un cisma en la Iglesia. Esto fue seguido con la formación de un sinnúmero de denominaciones protestantes que se expandieron por otrso países. El rompimiento de la Cristiandad medieval se consolidó con la Guerra de los Treinta Años, que con un total de 10 millones de muertes fue conocida como la guerra más sangrienta de Europa hasta la Primera Guerra Mundial.

Lutero, un monje agustino, fue excomulgado en 1521 por el Papa León X, en la bula Decet Romanum Pontificem. A la edad de 41 años, se casó con Katharina von Bora, una ex monja cisterciense de 26 años.

El año pasado, el Papa Francisco fue criticado por su viaje a Lund, Suecia, para la celebración de los 500 años de la Reforma protestante. También, el 13 de Octubre tuvo un encuentro con los luteranos en el Vaticano, el cual fue precedido por una estatua de Martín Lutero en el aula Pablo VI. También sugirió en una oportunidad que podría abrirse la posibiliad de que los luteranos recibieran la Eucaristía. A principios de año, el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos publicó un documento en el que a Lutero se le llama “testigo del Evangelio” y se le compara, junto a Calvino y Zwinglio, con santos de la contrarreforma como San Ignacio de Loyola o San Carlos Borromeo.

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