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Proyectos en trámite en el Congreso

viernes, 12 de febrero de 2016

Diego Arango sale del canal Teleamiga, polémica sobre postura de José Galat hacia el Papa Francisco

Diego Arango Jose Galat

Según informan los medios de comunicación, el Dr. José Galat propietario del canal Teleamiga canceló el contrato del Dr. Diego Arango, quien había sido gerente del canal y su cofundador. En la carta de Diego Arango que publica El Catolicismo, se da cuenta de su participación en la construcción del canal y de que

el doctor Galat en su autonomía como presidente de la universidad la Gran Colombia propietaria del canal; presidente de la fundación ICTUS, presidente del consejo de fundadores y la junta directiva quien es la operadora del canal, decidió prescindir de mi participación en el canal a partir de la fecha, lo que me obliga en contra de mi voluntad decirle adiós a Teleamiga, pues nunca hubiera querido hacerlo.

En la carta no menciona nada acerca de sus diferencias de criterio con el Dr. Galat, las cuales, según él mismo ha declarado en otros medios de comunicación como Blu Radio, serían las opiniones de Galat frente al Papa Francisco. El Dr. Galat habría señalado en su programa “un café con Galat” algunos indicios de que el Papa fuera el falso profeta que menciona el Apocalipsis para abrir la puerta a una religión universal en torno al Anticristo.

En entrevista con Todelar, el Dr. José Galat ha negado que la salida de Arango del canal estuviera relacionada con sus opiniones sobre el Papa Francisco. Calificó de “cortina de humo” las declaraciones de Arango y dijo que “su ciclo había terminado” en el cargo, y el canal tiene que emprender una serie de transformaciones.

No obstante, Galat no ocultó su pensamiento sobre el Papa Francisco. Dijo que él nunca ha afirmado que el Papa Francisco fuera el anticristo o el falso profeta. “No he dicho que Francisco sea un falso Papa, si me dejan dudas algunas afirmaciones de él que contradicen los dogmas (…) Necesitamos que el Papa nos aclare muchas afirmaciones de las que viene haciendo”, dijo a la emisora.

Sobre el tema, el secretario de la Conferencia Episcopal de Colombia, Mons. José Daniel Falla Robles, publicó un comunicado en que rechaza los señalamientos de Blu Radio en que habría mencionado a algunos obispos de estar el contra del Papa Francisco. También rechaza enfáticamente las afirmaciones hechas en el canal por parte de José Galat y Rafael Arango.

Nota de la Oficina de Prensa del Episcopado

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jueves, 11 de febrero de 2016

En defensa de la Vida, ¡No a la campaña abortista!, por P. Mario García Isaza

Reproducimos el artículo del P. Mario García Izasa, formador del seminario arquidiocesano de Ibagué.

CUARENTA DÍAS POR LA VIDA. Así reza el eslogan de una plausible iniciativa, que ha recibido apoyo de la Jerarquía de la Iglesia Católica; ojalá ese apoyo fuera aún más fuerte, más unánime, más comprometedor; y ojalá, sobre todo, que tuviera eco y respuesta decidida y clara de todos nosotros, clérigos y laicos. Se trata de una campaña fervorosa y valiente en defensa de la vida y contra el sórdido y criminal empeño que, con feroz recrudecimiento en los últimos meses, se ha desencadenado para incitar a las mujeres a que asesinen a sus propios hijitos no nacidos aún.

Se está instrumentalizando maliciosamente la muy justa preocupación que causa la epidemia de la infección llamada ZIKA, para impulsar esa campaña asesina, llenándoles a muchos la cabeza de fantasmas y la voluntad de pánico ante esa enfermedad y sus posibles consecuencias en los niños cuyas madres lo contraen. Mónica Roa, la gran defensora del aborto en Colombia, ha vuelto a salir a los estrados para gritar que, ante el peligro de malformaciones o enfermedades que el Zika podría ocasionar, el gobierno debe ampliar más aún los estímulos y las facilidades para que las mujeres interrumpan el embarazo (¡ah, los eufemismos hipócritas!) Florence Thomas, la señora extranjera que hace tanto tiempo pretende dictarnos a los colombianos lecciones de ética y de antropología…, se suma, en su columna de ayer en El Tiempo, a esa misma aleve campaña. Y , lo que me parece más grave, el gobierno mismo, en la voz del viceministro de salud, tiene la desfachatez de afirmar que, por razón de la epidemia, se puede afirmar que hoy, en Colombia, todo embarazo es “de alto riesgo”. Recordemos que según la sentencia 355 de la Corte, el que un embarazo sea de alto riesgo puede considerarse como una causal que legitime el aborto. Es una campaña orquestada internacionalmente. Planned Parenthood, organismo del que es representante en Colombia Mónica Roa, recomienda abiertamente a las madres gestantes el aborto. La OMS, (Organización Mundial de la Salud), llama a los gobiernos a “rectificar y modificar sus leyes del aborto”…

Y sin embargo : ayer, miércoles, en reunión de la misma OMS, se reconoció que “actualmente no se puede afirmar que haya correlación entre el virus del Zika y la microcefalia” ¿Entonces? ¿Nos dedicamos a matar a los niños no nacidos, a pedirles a sus madres que los maten, “porque de pronto” el Zica les va a traer malformaciones?

¡Bienvenida, pues, la campaña cuaresmal “CUARENTA DÍAS POR LA VIDA”  Respaldémosla; participemos en ella. Se trata de impetrar del Señor luz y fuerza para seguir defendiendo la vida, desde su origen. Se trata de decirle a Colombia y al mundo que, desde nuestra fe , seguimos acatando el “no matarás” . Se trata de darles aliento a las mamás que han concebido para que amen y cuiden esa vida que Dios les ha confiado. Se trata de decirle al gobierno que no vaya en contravía de su obligación constitucional de “proteger la vida” de todos los colombianos. Se trata de recordarles a organismos como el ICBF que constituye un contrasentido aberrante el hecho de que se vuelvan promotores de la muerte, cuánto más si se trata de la muerte de seres indefensos.

Mario García Isaza c.m.
c.c. 41079
Seminario Arquidiocesano- Ibagué.

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El Espectador arremete contra la campaña 40 Días por la Vida

40 dias por la vida

Con el inicio de la Cuaresma comienza también la campaña 40 días por la vida, en que grupos de laicos se reunirán en las principales ciudades del país a orar y hacer penitencia y ayuno por el fin del aborto en Colombia. Obviamente el lobby del aborto está fastidiado por ello, y a través de sus voceros en El Espectador tratan de enlodar a la fuerza una manifestación pácífica, invocando un inexistente riesgo de violencia.

El diario cita a las directivas de los abortorios Profamilia y Oriéntame quienes alegan temores ante la supuesta violencia que podría generar la procesión. Y va más allá al afirmar que “ejemplos internacionales muestran el alcance violento de organizaciones conocidas con el nombre de pro vida, a la cual pertenece 40 Días por la Vida”, para luego contradecirse en el párrafo siguiente “no hay evidencia de que la organización que lidera la cadena de oración haya perpetrado agresiones violentas”.

El periódico cita una funcionaria de uno de los abortorios que menciona una cifra de actos violentos contra abortorios en EE.UU. y Canadá, diciendo “Con estos casos vemos el potencial violento de organizaciones en contra del aborto. Por eso creemos importante que las autoridades estén al tanto de lo que vamos a vivir desde hoy”, pero lo cierto es que no existe ninguna prueba que vincule tales actos con organizaciones provida. 3 de los 8 asesinatos mencionados por la abortista, corresponden al asalto de Robert Lewis Dear contra un abortorio en Colorado Springs en noviembre pasado. El personal de Planned Parenthood de inmediato acusó a las organizaciones provida de ser las culpables del asalto, pero lo cierto es que Dear jamás había participado siquiera en alguna movilización contra el aborto, e incluso su esposa reconoció que el tema del aborto nunca había sido tratado.

El Espectador manipula de manera abierta y descarada declarando sin escrúpulos su carácter sectario y sesgado frente al aborto. Dice el diario “El problema de este apoyo es que la Policía participó en la manifestación realizada en septiembre, pero en el bando equivocado.” No tiene ningún rubor el diario en revelar que informa desde un bando muy concreto: El de las organizaciones que al año asesinan alrededor de 10.000 bebés antes de nacer.

¿Por qué los abortistas aborrecen la oración pública contra el aborto?

Tal vez lo que mejor explica la reacción tan prevenida de los abortorios y su portavoz de El Espectador, contra una campaña de oración, sean los resultados que estos han mostrado en otros países. En todo el mundo, la sola oración constante en frente de los abortorios ha conseguido salvar 11.165 bebés de ser abortados, ha logrado la deserción de 127 funcionarios de los abortorios y ha conseguido cerrar 64 de estos centros.

El diario cita a la abortista Catalina Ruiz-Navarro diciendo “La gente que hace este tipo de cadenas están agrediendo a las mujeres que buscan hacer respetar sus derechos. Las personas que llegan hasta estos centros se sienten intimidadas y amedrentadas por los gritos y oraciones”, pero ¿se preocupó el diario por conocer el parecer de estas personas que fortuitamente se encontraron con la procesión?

Actuall recoge el testimonio de Sandra Milena Tejada, una joven de 26 años que planeaba abortar a su bebé, y el día en que iba a hacerlo se encontró de frente con la manifestación.

“Se me acercó un señor que no he vuelto a ver en mi vida y me entregó una estampa. Yo le dije que me dejara en paz que iba con prisa, pero el insistió en hablar conmigo y me acercó al grupo de personas. De repente todo tuvo sentido y yo sólo me puse a llorar”, comentó Tejada.

Entre abrazos y apoyo, la joven contó su historia y recibió apoyo por parte de las redes de acogida a mujeres embarazada que estaban presentes. “Nunca me juzgaron, sólo sentí amor y misericordia ese día”, dijo la joven.

Ahora, con siete meses de embarazo, Sandra espera ansiosa el nacimiento de su hija, Violeta, en abril y cuenta con orgullo cómo la protección de esa vida es fruto de la primera campaña de oración para promover el “principio del fin del aborto”.

Ergo, no se trata de los “derechos de las mujeres” lo que tiene tan atemorizados a los centros de muerte. Ellos saben que las mujeres que acuden buscando un aborto, se encuentran en un estado de fragilidad emocional y pueden fácilmente cambiar de opinión. Lo que tanto les preocupa es que sus millonarios ingresos se vean menguados a causa de la campaña.

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lunes, 8 de febrero de 2016

Ordenarían demolición del templo satánico en el Quindío

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Según informa El Tiempo, el alcalde del municipio de Quimbaya, Jaime Andrés Pérez, anunció que sancionaría al propietario del ‘templo luciferino’ que se levantó en una vereda de esta población, por no tener la licencia de construcción requerida para realizar la obra.

“Allí se realizó una construcción de manera ilegal y el propietario deberá pagar una multa de 64 millones de pesos. Si no se subsana esto, haremos la demolición pertinente”, afirmó Pérez. El templo satánico está ubicado en la vereda Aguacatal de Quimbaya, en una finca de propiedad de Héctor Londoño, quien se identifica en redes sociales como Víctor Damián Rozo.

Londoño ha dicho a KienyKe, que no permitirá la demolición del edificio. “Es verdad que hay mucha gente que quiere demoler,pero no dejaré qie eso pase, eso no es tan sencillo. Eso se soluciona pagando la multa. Es verdad que cometí un error administrativo pero eso no quiere decir que se va a demoler”.

El gobernador del Quindío, Carlos Eduardo Osorio, quien es sacerdote, había señalado en días recientes su rechazo. “La Corte Constitucional dijo muy claro que eso no es un culto y por eso no se pueden amparar en la libertad de culto”, precisó el mandatario.

La población del Quindío está atemorizada desde que se hizo pública la apertura del templo y han expresado recelos frente a su seguridad y la de sus familias. El 15 de enero Crónica del Quindío reportó la historia de un joven que después de visitar el templo habría tenido que ser internado en un pabellón psiquiátrico ante un comportamiento de aparente esquizofrenia.

“Permanecía callado todo el tiempo. No hablaba conmigo, ni con la prima, ni con nadie. Él era muy juicioso, trabajaba en Mercar todo el día y se venía para la casa, pero desde que empezó a ir a ese templo dejó el trabajo tirado y se la pasaba encerrado en el cuarto. Eso fue al principio, luego las cosas se pusieron peores”, cuenta la madre del joven David Julián Cardona, de 20 años. “Siempre se expresaba con una voz muy bajita, como si susurrara todo el tiempo. No me ponía cuidado cuando me dirigía a él, hablaba con el piso, los espejos y las paredes. Ahí empecé a preocuparme, las cosas no estaban bien y eso se le notaba”.

Con el pasar de los días, el quindiano empezó a mostrar más comportamientos extraños como apuñalar el colchón y los muñecos, orinar sobre la cama mientras estaba despierto y hacer nudos en cualquier objeto que se lo permitiera. “Un día me preguntó cómo se rezaba el Credo, yo pensé que iba a orar y le entregué un libro donde tenía estos textos, pero después me dijo que en la iglesia donde estaba yendo le habían dicho que se aprendiera la oración al revés. Cada día el comportamiento era más aterrador. A todas las cosas, como las correas y las telas, les hacía nudos, incluso un día lo vi ponerse una cinta en el cuello y amarrarse fuerte, eso me dio mucho miedo. Le gustaba la oscuridad, se quedaba horas hablando solo en medio de una habitación sin luz. Yo ya no sabía qué hacer con él”.

Una familiar, que prefirió mantener su nombre en reserva, llegó hasta el templo del diablo en la zona rural de Quimbaya, donde encontró a su líder Víctor Damián Rozo Villarreal, a quien le hizo varias preguntas que no fueron resueltas. “En ese lugar hay demonios por todas partes, velas negras, cruces al revés y una cantidad de cosas que causan mucho miedo, pero lo que más me impactó fue que los que estaban adentro eran niños de 12 años en adelante. Yo le pregunté si le habían dado algo, de pronto una droga o cualquier sustancia que hubiera causado el estado mental, pero me contestó que yo no era digna de entrar a su templo, me dijo que él tenía mucho poder y que podía hacerme cosas a mí, que no me metiera”, narró.

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FIRMA: Mons. Darío de Jesús Monsalve, No a la rehabilitación de Camilo Torres Restrepo

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Mons. Darío de Jesús Monsalve, Arzobispo de Cali, ha concedido una entrevista a El Tiempo en la que declara su intención de rehabilitar la memoria del sacerdote que se volvió guerrillero, Camilo Tores, y darle cristiana sepultura en la capilla de la Universidad Nacional.

En la entrevista, Mons. Monsalve minimiza la ideología comunista que llevó a Torres a dejar el sacerdocio y dedicarse a la guerra. Más aún, el arzobispo pareciera legitimar la línea ideologica seguida por el ELN y proponerla como base para la tranformación política del país. Por último reconoce su proyecto de abogar por una restitución de la dignidad sacerdotal del guerrillero comunista, y planea recuperar sus restos para darle cristiana seputlura en la capilla de la Universidad Nacional donde podría convertirse en ícono ideológico de los movimientos guerrilleros.

Camilo Torres Restrepo fue un sacerdote de la Arquidiócesis de Bogotá, que luego de estudiar en la Universidad Católica de Lovaina impulsó en el país la Teología de la Liberación promovida desde sectores progresistas de la Iglesia en Europa. Defendía la compatibilidad entre el Marxismo y la Fe Católica,   En 1965 abandonó el sacerdocio y se enroló en el Ejército de Liberación Nacional en donde fue abatido en el primer combate. De él se recuerdan conocidas expresiones como “No sé si el alma es mortal, lo que sí sé es que el hambre mata", o “Si Jesús viviera, sería guerrillero.”

La Teología de la Liberación fue un movimiento heterodoxo que surgió en Europa durante la Guerra Fría, impulsado por el Consejo Mundial de la Paz, organización fachada para las actividades de la KGB soviética. Se caracteriza por la aplicación del Marxismo como sistema de pensmiento, reduciendo la redención cristiana a la “liberación” temporal del hombre de las “estructuras injustas” como serían el capitalismo y la desigualdad social. La teología de la Liberación fue condenada en tiempos de Juan Pablo II y reiterada por Benedicto XVI, como opuesta a la Fe Católica.

La rehabilitación de la memoria del sacerdote tendría un efecto devastador al interior de la Iglesia, pues al exaltar la memoria de un sacerdote que abandonó a Cristo para seguir a Marx envía una señal negativa a todos los sacerdotes que se esfuerzan por ser fieles al ministerio sagrado, a la vez que abre las puertas a que se impulse de nuevo la ya condenada Teología de la Liberación. A su vez, por fuera de la Iglesia, la instalación de un panteón en honor al sacerdote en la Universidad Nacional valida ideológicamente la guerra emprendida por el ELN y alienta la combinación de las formas de lucha que finalmente llevaron a Torres a sumarse a la violencia.

Firma ahora, y pídele al Arzobispo de Cali que reconsidere las consecuencias negativas de rendir homenaje a un sacerdote que lejos de seguir su ministerio de forma ejemplar, debería ser recordado como una lamentable prueba de los perniciosos efectos de la Teología de la Liberación en el alma de los sacerdotes.

Excelentísimo Monseñor
Darío de Jesús Monsalve
Arzobispo de Cali

Excelentísimo Monseñor,
a través de la entrevista dada por usted al periódico El Tiempo me he enterado de su intención de homenajear la memoria del sacerdote Camilo Torres, dándole cristiana sepultura en un panteón en la Universidad Nacional, y buscando su rehabilitación canónica. Al tenor del Concilio Vaticano II que en su Constitucion Lumen Gentium reconoce a los laicos “la facultad, más aún, a veces el deber, de exponer su parecer acerca de los asuntos concernientes al bien de la Iglesia” (LG, 37), me permito expresarle mi preocupación por el significado y las consecuencias de tal gesto.

Camilo Torres Restrepo no fue un buen sacerdote. “Basta abrir las Encíclicas de los sumos Pontífices para darse cuenta de esta lamentable realidad. Realidad tanto más lamentable por cuanto el padre Torres preconiza una revolución, aun violenta, por la toma del poder, en momentos en que el país se debate en una crisis causada en no pequeña parte por la violencia que con grandes esfuerzos se está tratando de conjurar”, escribió el Cardenal Luis Concha en 1965, alertando a los fieles sobre la incompatibilidad entre las ideas de Camilo Torres y su ministerio sacerdotal.

Aunque no existe una doctrina teológica propiamente suya, es innegable que en sus actos, Camilo Torres fue precursor de la Teología de la Liberación, condenada por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, y por la cual muchos otros sacerdotes siguieron sus pasos hacia la revolución violenta. Conocidas expresiones suyas como “No sé si el alma es mortal, lo que sí sé es que el hambre mata" o “Si Jesús viviera, sería guerrillero.” confirman esta deriva, a la vez que reflejan una profunda falta de Fe y una total despreocupación por la salud espiritual de los fieles que tenía bajo su cuidado.

Camilo Torres abandonó el sacerdocio por seguir la violenta ideología Marxista. Su muerte en un combate contra el ejército es una prueba del pernicioso efecto de la Teología de la Liberación en el espíritu de los sacerdotes. Su vida no fue ejemplar, ni digna de homenaje.

Pretender rehabilitar su memoria, justo cuando el país trata de librarse del lastre de la violencia, envía una señal negativa a todos los sacerdotes que se esfuerzan por ser fieles al ministerio sagrado, a la vez que abre las puertas a que se impulse de nuevo la ya condenada Teología de la Liberación. A su vez, por fuera de la Iglesia, la instalación de un panteón en honor al sacerdote en la Universidad Nacional valida ideológicamente la guerra emprendida por el ELN y alienta la combinación de las formas de lucha que finalmente llevaron a Torres a sumarse a la violencia.

Por todo esto, por el bien de la Iglesia, espero que reconsidere su decisión. Camilo Torres, junto a Manuel Pérez y los sacerdotes de la Golconda, sigue siendo una herida profunda en la historia de la Iglesia en Colombia. Una lección sobre lo que ocurre cuando los pastores pierden la Fe y se olvidan del carácter y la misión sobrenatural de la Santa Iglesia Católica.

Atentamente.

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sábado, 6 de febrero de 2016

ONU se une a la campaña abortista para aprovechar el virus del Zika

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El pasado viernes, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos publicó un comunicado en el que se une a la campaña de la industria internacional del aborto para presionar la legalización de la práctica criminal en los países de América Latina. La recomendación se basa en la supuesta relación que habría entre el virus y el riesgo que que los niños puedan nacer con microcefalia.

Uno de esos países en que todavía protegen la vida de los niños por nacer, El Salvador, acaba de confirmar que de 13 nacimientos que ha habido de mujeres enfermas con Zika, ninguno de los menores ha nacido con microcefalia. En Colombia, se ha pretendido hacer caber el Zika dentro de las tres causales de despenalización del aborto, aunque la microcefalia no hace inviable la vida del menor. Organizaciones abortistas como la “Mesa para la Vida y la Salud de las Mujeres” han ido más allá y han dicho que aunque no haya malformación en el menor, la mujer puede pedir el aborto, sólo alegando afectación de su salud mental.

Hace unos días, el Ministerio de salud confirmó la muerte de tres personas en el país a causa del Zika y precedido por el Síndrome de Guillain-Barré. No se menciona si se trata de hombres o mujeres, ni de si entre ellas había alguna mujer en embarazo, sencillamente porque es un dato irrelevante: el embarazo no agrava la condición de la mujer enferma de Zika, así como el aborto tampoco le produce mejoría. Detrás de la promoción indiscriminada del aborto con la excusa del Zika, no hay el menor interés por la salud de los contagiados, si no el mero aprovechamiento de una oportunidad de mercado.

Para la muestra, basta ver el comunicado de prensa de Profamilia, reproducido por medios irresponsables como Cúcuta 7 Días, en que simplemente llaman a todas las mujeres embarazadas que tengan Zika a la práctica del aborto, sin mencionar siquiera que según los datos en Brasil donde de 4.000 casos de microcefalia, sólo 6 han podido ser vinculados estrechamente con el virus.

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jueves, 28 de enero de 2016

Alcalde de Ibagué retira imagen de la Virgen María del Palacio Municipal

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El Alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo, ordenó retirar una imagen de la Virgen María del Palacio Municipal. La decisión ha provocado protestas entre los funcionarios de la Alcaldía. La imagen de Nuestra Señora de Fátima, estaría ahora en una bodega del edificio.

Según el ex representante a la Cámara, Alfredo Bocanegra, esa vírgen fue adquirida por una colecta que realizaron los funcionarios de la misma Alcaldía hace casi una década. “si el señor alcalde es Gnóstico nosotros lo respetamos porque él tiene derecho a no creer”, dijo el abogado, exigiendo que “respete los derechos de quienes creemos y que al menos la imagen no sea arrojada a un basurero o a una bodega, sino que sea entregada a la iglesia católica o a quienes la compraron en su momento”.

Un grupo de fieles católicos, a los que se ha unido el sindicato de trabajadores de la Alcaldía, preparan una solicitud al alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, para que restituya la imagen de la Virgen. En la misma solicitud se expresa al mandatario Jaramillo que respetando su postura atea también debe comprender que la mayoría de la población Ibaguereña profesa la religión católica y como tal desean conservar la imagen de la Virgen María.

La comunidad también hará una solicitud al arzobispo de Ibagué Monseñor Flavio Calle Zapata para que realice una mediación ante el mandatario local con el fin de persuadirlo para restituir la imagen que fue llevada a una bodega municipal o de lo contrario sea entregada a la Iglesia católica para darle un mejor uso.

En su discurso de posesión el pasado 30 de diciembre, Guillermo Alfonso Jaramillo se declaró "agnóstico y socialista". Incluso trascendió que por solicitud del mandatario, en la toma de juramento, se omitió la palabra "Dios" del texto leído por el Notario Germán Eugenio Alvarado a la hora del acto protocolario.

Guillermo Alfonso Jaramillo fue secretario de salud de la administración de Gustavo Petro en Bogotá, y fue el encargado de implementar los “centros amigables para las mujeres” desde donde se promovió la práctica del aborto en cualquier circunstancia, bajo la excusa de “riesgo para la salud mental”.

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Arzobispo de Cali plantea rehabilitar al sacerdote guerrillero Camilo Torres

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Mons. Darío de Jesús Monsalve, Arzobispo de Cali, ha concedido una entrevista a El Tiempo en la que declara su intención de rehabilitar la memoria del sacerdote que se volvió guerrillero, Camilo Tores, y darle cristiana sepultura en la capilla de la Universidad Nacional.

En la entrevista, Mons. Monsalve minimiza la ideología comunista que llevó a Torres a dejar el sacerdocio y dedicarse a la guerra:

La lucha de Camilo se arraiga en el humus cristiano: más que en lo ideológico, en la experiencia popular; más que en la lucha de clases, en la unidad como principio ético de toda acción transformadora colectiva y en el aprendizaje y la pedagogía desde el mundo de los pobres. Camilo se vuelve ahora una figura ‘puente’ y un jalón hacia el reencuentro más posible entre orillas opuestas; una conexión entre el evangelio social de la Iglesia de ayer y la que emerge hoy, impulsada por la figura y el mensaje “revolucionario” del papa Francisco.

Más aún, el arzobispo pareciera legitimar la línea ideologica seguida por el ELN y proponerla como base para la tranformación política del país:

El único homenaje aceptable del Eln a Camilo es honrar su arraigo popular y no empoderarse ni ideologizar su memoria. El Eln ha sido y es ‘camilista’, y ha sido el único, quizás, que en estos 50 años custodió el legado de Camilo, lo profundizó y desarrolló, mientras su nombre y memoria, sus investigaciones y libros, y hasta sus restos mortales fueron proscritos, y lo son aún, por algunos sectores de la Iglesia y de la sociedad colombiana.

Hay que dejarse llevar de la mano de Camilo Torres para sentarse a la mesa de acuerdos pero, sobre todo, como lo están planteando, sentar al pueblo colombiano y a su Gobierno a una mesa social de transformaciones en economía, ecología, democracia social y política, planes de desarrollo local y regional, desarme y convivencia ciudadana, entre otras.

Este sería el gran homenaje del Eln a quien legitimó sus ideales y la opción, en ese breve lapso de su vida, por la lucha armada. Al Eln Camilo le entregó su legado y se lo confió, con su muerte en las selvas. El Eln deberá devolverlo al modo de hoy, no de hace 50 años.

Por último reconoce su proyecto de abogar por una restitución de la dignidad sacerdotal del guerrillero comunista, y planea recuperar sus restos para darle cristiana seputlura en la capilla de la Universidad Nacional donde podría convertirse en ícono ideológico de los movimientos guerrilleros:

Mediando las reflexiones y críticas necesarias, ¿sería partidario de restituir la dignidad de sacerdote a Camilo Torres?

Sí. Yo creo que la Arquidiócesis de Bogotá lo podrá considerar. La Iglesia y el mundo, cuando revisan el pasado para construir su futuro, tienen que revisar personas, su mensaje, su obra, su impacto. Y rehabilitarlos, si fuere del caso, reintegrarlos, reivindicarlos. Y aquí Camilo Torres es un gigante: no encaja entre los perpetradores de hechos violentos, de delitos de lesa humanidad, de terrorismo.

No encaja como victimario, pero los últimos meses, de 2 a 4, si mucho, los pasó en el monte con el Eln, y murió en una acción cuyo simbolismo aún está por ser establecido con mayor profundidad, pues pareciera más una obra de misericordia con un compañero que una acción de guerra con un adversario.

¿Espera que para el inicio de la negociación con el Eln la devolución de sus restos sea el primer hecho de paz con ese grupo?

Debo ser prudente, pero en cuanto a los restos, espero que sea así. Ni siquiera un ‘NN’ del conflicto, de la guerra, carga con tal suerte, pues ahora el Gobierno ha pedido ubicarlos, identificarlos y devolverlos a sus familias.

Le he dicho al doctor Ramón Fayad, de la Universidad Nacional, que espero celebrar la memoria de Camilo Torres el 15 de febrero con sus cenizas para que podamos sepultarlas en la capilla Cristo Maestro de esa institución, tan querida para él. Ello depende del avance de las gestiones habladas y ya anunciadas por el presidente Santos.

El obispo ya había participado de un evento en la memoria del guerrillero, llamado “Camilo Torres, sígno de Reconciliación” con la presencia de los sacerdotes y así mismo promotores de la Teología de la Liberación, François Houtart OP y Javier Giraldo SJ.

Camilo Torres Restrepo fue un sacerdote de la Arquidiócesis de Bogotá, que luego de estudiar en la Universidad Católica de Lovaina impulsó en el país la Teología de la Liberación promovida desde sectores progresistas de la Iglesia en Europa. Defendía la compatibilidad entre el Marxismo y la Fe Católica,   En 1965 abandonó el sacerdocio y se enroló en el Ejército de Liberación Nacional en donde fue abatido en el primer combate. De él se recuerdan conocidas expresiones como “No sé si el alma es mortal, lo que sí sé es que el hambre mata", o “Si Jesús viviera, sería guerrillero.”

La Teología de la Liberación fue un movimiento heterodoxo que surgió en Europa durante la Guerra Fría, impulsado por el Consejo Mundial de la Paz, organización fachada para las actividades de la KGB soviética. Se caracteriza por la aplicación del Marxismo como sistema de pensmiento, reduciendo la redención cristiana a la “liberación” temporal del hombre de las “estructuras injustas” como serían el capitalismo y la desigualdad social. La teología de la Liberación fue condenada en tiempos de Juan Pablo II y reiterada por Benedicto XVI, como opuesta a la Fe Católica.

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viernes, 22 de enero de 2016

Asociación Colombiana de Juristas Católicos realiza su VII Congreso Internacional el 3 y 4 de febrero

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Bogotá (Martes, 19-01-2016, Gaudium Press) Entre el 3 y 4 de febrero próximos se realizará, en la sede de la Universidad Católica en la capital colombiana, el VII Congreso Internacional de la Asociación Colombiana de Juristas Católicos, esta vez con el tema "La Libertad de Expresión y sus Problemas". Tal Congreso se constituye también en las II Jornadas de extensión de la Maestría en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Universidad Católica de Colombia.

"La libertad de conciencia y de religión en las raíces del derecho a la libertad de expresión", "Libertad de expresión y derecho a la información en el constitucionalismo europeo"; "Libertad de expresión y derecho a la información en la legislación penal colombiana"; "Libertad de expresión y medios de comunicación", son algunos de los temas de las diversas palestras pronunciadas en dos días de congreso.

Entre los diversos conferencistas de gran renombre internacional, se destaca la presencia de Juan Manuel de Prada, escritor y columnista del diario español ABC, y la de Miguel Ayuso, presidente de la Unión Internacional de Juristas Católicos.

La inscripción al evento es gratuita. Para mayor información e inscripción al evento hacer clic aquí o en el tel. (571) 3277300 Exts. 1089 1090 o 3292.

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jueves, 21 de enero de 2016

Ministro de Salud abre la puerta a que el miedo al Zika presione a las mujeres a abortar

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Según el Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, la infección con el virus del Zika podría ser una causal válida para la práctica del aborto. Tal como informa Noticias RCN:

Si una mujer embarazada contagiada con el virus del zika argumenta riesgo para su salud mental y bienestar cuando se comprueba que el bebé nacerá con microcefalia, podría recurrir  al aborto legal.

“Es el médico el que evalúa y es la mujer quien decide. El tema del aborto no puede ser una recomendación explícita del Ministerio de Salud, nunca lo va a ser”, explicó el ministro de Salud, Alejandro Gaviria. 

Un feto con microcefalia no está en riesgo de muerte, aunque sí de complicaciones que una madre puede decidir asumir o no. La posibilidad de malformaciones asociadas a infecciones  es mayor en los primeros tres meses de embarazo.

Los especialistas sostienen que entre más temprana sea la infección, más grave la malformación, pero no descartan riesgos al final del embarazo.

“En nuestro país no existen límites al número de semanas para realizar un aborto, en la jurisprudencia”, agregó el ministro Gaviria. 

En algunos casos, la microcefalia sólo se detecta con un estudio al recién nacido, que puede durar más de 10 meses.

“Algunos de esos recién nacidos tienen que seguirse hasta el año de vida”, explicó Martha Lucía Ospina, directora encargada del Instituto Nacional de Salud.

El Ministro trata de matizar sus declaraciones diciendo que “Es el médico el que evalúa y es la mujer quien decide. El tema del aborto no puede ser una recomendación explícita del Ministerio de Salud, nunca lo va a ser”. Pero, ¿Por qué introducir el tema del aborto, en una cuestión que le es completamente ajena? El Ministerio reconoce que el Zika no implica riesgo de muerte para el niño que está por nacer, y además, que las posibles malformaciones a menudo no se detectan sino hasta después del parto, por lo que a todas luces no se trata de la causal segunda de la sentencia C-355 de 2006 “Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico.”

En ese orden, cuando el Ministro evoca el tema del aborto, no se refiere a la causal de aborto por malformación, puesto que ni la malformación es detectada aún, ni esta hace inviable la vida extrauterina del menor. En realidad, como el texto mismo de la noticia recoge, está invitando a considerar la causal primera de la C-355 “Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud de la mujer”. ¿Cuál riesgo para la vida y la salud? Claramente no se trata del virus del Zika, cuyo tratamiento no se afecta con el hecho de que la mujer continúe con el embarazo. Se trata del “riesgo” para la salud de la madre, de criar a un niño con microcefalia, lo cual muestra una vez más cómo el Ministerio de Salud promueve el uso indiscriminado de la causal salud como motivación para cualquier aborto, en este caso, el eugenésico.

Pero claro “El tema del aborto no puede ser una recomendación explícita del Ministerio de Salud, nunca lo va a ser”, entonces ¿Qué tiene que ver el aborto con el virus del Zika, Sr. Ministro?

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miércoles, 20 de enero de 2016

Humberto Sierra Porto estaría haciendo lobby para remplazar a Montealegre en la Fiscalía.

Según informa Noticias Uno, el ex magistrado de la Corte Constitucional y actual juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Humberto Sierra Porto, estaría haciendo lobby ante el presidente Santos para ser nominado para remplazar a Eduardo Montealegre en la Fiscalía General de la Nación. Mientras tanto, su hermano Hernando estaría en campaña para hacer se elegir como gerente de la Rama Judicial, cargo que reemplaza al Consejo Superior de la Judicatura luego de la pasada reforma a la justicia.

Humberto Sierra Porto en la Corte Constitucional fue uno de los mayores promotores del aborto, siendo ponente en casi todas las sentencias de revisión de tutela relacionadas con el aborto, particularmente en la Sentencia T-627/12 que fue notificada después de que él ya había dejado el cargo, en la cual le ordenaba al Procurador rectificar declaraciones y circulares de la Procuraduría en que se definía la píldora del día después como abortivo, se negaba que hubiera derecho al aborto en Colombia, y se defendía la objeción de conciencia por parte de las instituciones.

Como informa Noticias Uno, si los dos hermanos lograsen ser elegidos en los cargos a los que apuntan, obtendrían un control casi absoluto de la rama judicial, administrando el presupuesto y el control disciplinario de los jueces, al vez que dirigiendo el ente investigador y acusador. Sin duda alguna que continuarían la política de Eduardo Montealegre que ha venido haciendo la vista gorda ante las múltiples pruebas de abortos ilegales cometidos en Profamilia y Oriéntame.

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lunes, 18 de enero de 2016

Democracia y totalitarismo, por Juan Manuel de Prada

Reproducimos la siguiente columna del escritor Juan Manuel de Prada, publicada orriginalmente en su columna en el ABC.

Siempre hay personas que se sublevan cuando un escritor se atreve a desafiar las convenciones del pensamiento hegemónico. Chesterton y Belloc, por ejemplo, ponían frenéticos a ciertos lectores del G. K’s Weekly cada vez que escribían que capitalismo y comunismo eran herejías que, bajo su apariencia dialéctica, encubrían una meta común; y los lectores mandaban a los periódicos cartas furibundas en las que los tildaban de «papistas», ante lo que Chesterton y Belloc enarbolaban el rosario y los espantaban. Hoy hay personas que se siguen enfadando si un escritor se atreve a equiparar capitalismo y comunismo; pero ya nadie utiliza el denuesto de «papista», tal vez porque el Papado ha perdido ascendencia intelectual, o porque conviene hacer como que el Papa es un tipo estupendo. Así que, cuando alguien se irrita contra ti por repetir exactamente lo mismo que Chesterton y Belloc denunciaban hace un siglo, ya no te llaman papista, sino «integrista» (¡y ni siquiera hace falta que enarboles el rosario!), que es insidia que, en un mundo tan tontiprogre como el nuestro, arroja una condena indeleble sobre el réprobo.

También se tiende a tildar a un escritor de «integrista» cuando se atreve a denunciar la deriva totalitaria de la democracia. Ya nos advertía Ortega, ese feroz integrista, que «la democracia, como democracia, es decir, estricta y exclusivamente como norma del derecho político, parece una cosa óptima. Pero la democracia exasperada y fuera de sí es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad»; pues «cuanto más reducida sea la esfera de acción propia a una idea, más perturbadora será su influencia, si se pretende proyectarla sobre la totalidad de la vida». Y es que, en efecto, la democracia, en esta fase de la Historia, ha dejado de ser una forma de gobierno para convertirse en una religión antropoteísta que, a la vez que difumina o prostituye el mandato representativo, se proclama instancia última para establecer lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, entregando a la aritmética de las mayorías toda la regulación de la vida humana. Esta «voluntad de regular la totalidad de la vida humana» –nos recordaba Malraux, otro integrista descomunal y lefevriano– es lo que caracteriza el totalitarismo; y de la deriva totalitaria de la democracia ya nos advertía Tocqueville, sumo pontífice del integrismo, en La democracia en América: «Cadenas y verdugos eran los instrumentos groseros que antaño empleaba la tiranía, pero en nuestros días la civilización ha perfeccionado hasta el mismo despotismo. Los príncipes habían, por así decirlo, materializado la violencia; pero las repúblicas democráticas de nuestros días la han hecho tan intelectual como la voluntad humana que quieren reducir. Bajo el gobierno absoluto de uno solo, el despotismo, para llegar al alma, golpeaba vigorosamente el cuerpo; y el alma, escapando a sus golpes, se elevaba gloriosa por encima de él. Pero en las repúblicas democráticas la tiranía deja el cuerpo y va derecha al alma. El amo ya no dice: “Pensad como yo o moriréis”, sino: “Sois libres de no pensar como yo. Vuestra vida, vuestros bienes, todo lo conservaréis, pero a partir de ese día seréis un extraño entre nosotros. Permaneceréis entre los hombres, pero perderéis vuestros derechos de humanidad. Cuando os acerquéis a vuestros semejantes, huirán de vosotros como de apestados e incluso aquellos que crean en vuestra inocencia os abandonarán. Os dejo la vida, pero la que os dejo es peor que la muerte”».

Ese infierno totalitario ya está entre nosotros. Y en él languidecemos los apestados, mientras las masas desprevenidas campan por sus respetos y eructan felicísimas los vapores de la alfalfa sistémica que se tragan sin rechistar.

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lunes, 11 de enero de 2016

En nombre de los “derechos humanos” están dejando al hombre sin derecho a la Verdad

Según informa LifeSiteNews, la administración de la ciudad de Nueva York ha hecho, por vía administrativa, una “reinterpretación” de la norma anti-discriminación contra transexuales, estableciendo una nueva serie de reglas y sanciones contra conductas que han querido calificar como “discriminatorias” hacia los transexuales. Entre las prohibiciones, se encuentra el hecho de separar baños para hombres y mujeres, usar diferentes códigos de vestimenta para hombres y mujeres en el trabajo, usar registros y documentación en que la categoría “sexo” sólo admita masculino y femenino, e incluso, el usar el pronombre correcto a la hora de referirse a las personas transexuales (Hablar de “él” para referirse a un hombre transexual, o “ella” para hablar de una mujer que quiere parecer hombre).

En Colombia, el gobierno Santos expidió un decreto en el cual se ordena a los notarios cambiar el registro civil de las personas que quieran aparecer con otro sexo registrado, distinto al biológico. No se requiere nada más que la declaración de la persona de que así lo desea. A su vez, la Corte Constitucional ha fallado una sentencia en la que ordena a la Registraduría inscribir como “hijos biológico” de dos hombres, a dos menores que adquirieron es Estados Unidos por medio de un proceso de alquiler de vientres (contrataron a una mujer para que los gestara a cambio de dinero). Así mismo, en otra sentencia le ordena al Ministerio de Educación revisar todos los manuales de convivencia de los colegios, públicos y privados, para “determinar que los mismos sean respetuosos de la orientación sexual y la identidad de género de los estudiantes”.

No demoran en saltar Benedetti, Uprimny y toda la plana mayor del lobby de la Cultura de la Muerte, a proponer la nueva normativa neoyorquina como modelo que deberíamos seguir en Colombia en materia de “derechos humanos”. De hecho, la Corte Constitucional ya ha sancionado colegios por haber impedido a estudiantes hombres irse vestidos de mujeres, y viceversa. No les basta con obligar al Estado a enseñar como blanco lo que es negro, y presentar como bueno lo que es malo, si no que ahora quieren prohibir al hombre el reconocer y afirmar la verdad que está ante sus ojos.

En el fondo, no estamos viviendo más que las consecuencias necesarias, ya advertidas hasta el cansancio por el magisterio de los santos padres, de la aceptación de la Libertad de Conciencia como base de la democracia liberal. La idea de que el hombre tiene la libertad de creer lo que voluntariamente crea y que el Estado no puede forzarlo a admitir verdades que no quiere, significa desterrar del debate público la búsqueda de la verdad y reducir el ejercicio político a un mero choque entre voluntades. Así lo previno SS. Gregorio XVI en la encíclica Mirari Vos:

10. De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. ¡Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error! decía San Agustín[21]. Y ciertamente que, roto el freno que contiene a los hombres en los caminos de la verdad, e inclinándose precipitadamente al mal por su naturaleza corrompida, consideramos ya abierto aquel abismo[22] del que, según vio San Juan, subía un humo que oscurecía el sol y arrojaba langostas que devastaban la tierra. De aquí la inconstancia en los ánimos, la corrupción de la juventud, el desprecio -por parte del pueblo- de las cosas santas y de las leyes e instituciones más respetables; en una palabra, la mayor y más mortífera peste para la sociedad, porque, aun la más antigua experiencia enseña cómo los Estados, que más florecieron por su riqueza, poder y gloria, sucumbieron por el solo mal de una inmoderada libertad de opiniones, libertad en la oratoria y ansia de novedades.

También SS León XIII advirtió en la Libertas Praestantíssimum sobre los fundamentos metafísicos del Liberalismo y cómo tales principios no conducen a otro camino más que el de la tiranía inicua.

12. El naturalismo o racionalismo en la filosofía coincide con el liberalismo en la moral y en la política, pues los seguidores del liberalismo aplican a la moral y a la práctica de la vida los mismos principios que establecen los defensores del naturalismo. Ahora bien: el principio fundamental de todo el racionalismo es la soberanía de la razón humana, que, negando la obediencia debida a la divina y eterna razón y declarándose a sí misma independiente, se convierte en sumo principio, fuente exclusiva y juez único de la verdad. Esta es la pretensión de los referidos seguidores del liberalismo; según ellos no hay en la vida práctica autoridad divina alguna a la que haya que obedecer; cada ciudadano es ley de sí mismo. De aquí nace esa denominada moral independiente, que, apartando a la voluntad, bajo pretexto de libertad, de la observancia de los mandamientos divinos, concede al hombre una licencia ilimitada. Las consecuencias últimas de estas afirmaciones, sobre todo en el orden social, son fáciles de ver. Porque, cuando el hombre se persuade que no tiene sobre si superior alguno, la conclusión inmediata es colocar la causa eficiente de la comunidad civil y política no en un principio exterior o superior al hombre, sino en la libre voluntad de cada uno; derivar el poder político de la multitud como de fuente primera. Y así como la razón individual es para el individuo en su vida privada la única norma reguladora de su conducta, de la misma manera la razón colectiva debe ser para todos la única regla normativa en la esfera de la vida pública. De aquí el número como fuerza decisiva y la mayoría como creadora exclusiva del derecho y del deber.

Todos estos principios y conclusiones están en contradicción con la razón. Lo dicho anteriormente lo demuestra. Porque es totalmente contraria a la naturaleza la pretensión de que no existe vínculo alguno entre el hombre o el Estado y Dios, creador y, por tanto, legislador supremo y universal. Y no sólo es contraria esa tendencia a la naturaleza humana, sino también a toda la naturaleza creada. Porque todas las cosas creadas tienen que estar forzosamente vinculadas con algún lazo a la causa que las hizo. Es necesario a todas las naturalezas y pertenece a la perfección propia de cada una de ellas mantenerse en el lugar y en el grado que les asigna el orden natural; esto es, que el ser inferior se someta y obedezca al ser que le es superior. Pero además esta doctrina es en extremo perniciosa, tanto para los particulares como para los Estados. Porque, si el juicio sobre la verdad y el bien queda exclusivamente en manos de la razón humana abandonada a sí sola, desaparece toda diferencia objetiva entre el bien y el mal; el vicio y la virtud no se distinguen ya en el orden de la realidad, sino solamente en el juicio subjetivo de cada individuo; será lícito cuanto agrade, y establecida una moral impotente para refrenar y calmar las pasiones desordenadas del alma, quedará espontáneamente abierta la puerta a toda clase de corrupciones. En cuanto a la vida pública, el poder de mandar queda separado de su verdadero origen natural, del cual recibe toda la eficacia realizadora del bien común; y la ley, reguladora de lo que hay que hacer y lo que hay que evitar, queda abandonada al capricho de una mayoría numérica, verdadero plano inclinado que lleva a la tiranía.

Empezaron proclamando la libertad para el error, y han terminado prohibiendo la Verdad.

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lunes, 28 de diciembre de 2015

El Satanismo no está protegido bajo el concepto de Libertad Religiosa.

Según informa Caracol Radio, en el municipio de Calarcá, Quindío, han abierto una Iglesia Satánica que tiene preocupados a los habitantes del sector:

Se trata de los habitantes de la vereda El Aguacatal en Calarcá quienes más que preocupados están asustados, pues en una finca del sector construyeron el templo de adoración a satanás, por lo que el comandante de la policía en esta parte del país coronel Ricardo Suarez dijo que si bien Colombia es un país con libertad de culto y se debe respetar las creencias, genera temor las practicas que en este templo se vayan a realizar.

“Las prácticas satánicas nos llaman la atención, pero vivimos en un país en el que se respeta la libertad de culto y aunque venimos trabajando con nuestros hombres de inteligencia, lo único que podemos hacer es trabajar de la mano con las autoridades eclesiásticas”, indicó Suarez.

El uniformado señaló que lo único que se puede hacer, es verificar y que se cumpla que el templo cuente con los permisos y documentos de funcionamiento para lo que se está trabajando de la mano con la iglesia católica.

Irónicamente, los primeros defensores de esta inauguración no son otros que los ateos del lobby laicista. En el blog “De Avanzada” afirman que “La Policía y Suárez se están buscando una demanda por discriminación”, mientras la “Asociación de Ateos de Pereira”  exige “respeto señores, respeto” en su Facebook diciendo que en “en Colombia hay libertad de cultos y pueden construir cientos de iglesias de estas si les place”.

Pues ahí es donde todos, tanto la policía como los ateos laicistas, se equivocan: En Colombia el satanismo no está protegido por el derecho fundamental a la Libertad Religiosa. Lo dice la Ley Estatutaria de Libertad Religiosa (133 de 1994, la misma que establece el marco legal de lo que ellos llaman “Estado Laico”).

Artículo 5º.- No se incluyen dentro del ámbito de aplicación de la presente Ley las actividades relacionadas con el estudio y experimentación de los fenómenos psíquicos o parapsicológicos; el satanismo, las prácticas mágicas o supersticiosas o espiritistas u otras análogas ajenas a la religión.

Y como si fuera poco, es de menester recordar que la Corte Constitucional declaró exequible este artículo de la ley, ratificando que el satanismo no puede pretender la protección que el Estado está obligado a conceder a las religiones.

"Artículo 5 No se incluyen dentro del ámbito de aplicación de la presente Ley las actividades relacionadas con el estudio y experimentación de los fenómenos psíquicos o parapsicológicos; el satanismo, las prácticas mágicas o supersticiosas o espiritistas u otras análogas ajenas a la religión".

La Corte Constitucional declaró exequible la norma, destacando que "obviamente este tipo de actos es y puede ser objeto de control de legalidad y de tutela judicial específica de un derecho constitucional fundamental" (Cfr. Corte Constitucional. Sala Plena. Sentencia C-088 del 3 de marzo de 1994).

La Corte reitera lo dicho en el sentido de que el precepto transcrito desarrolló las disposiciones constitucionales y dió al concepto de libertad religiosa un alcance, que no es otro que el resultante del conjunto normativo plasmado en la Ley Estatutaria

Esta Sala añade a lo ya dicho que el satanismo y las prácticas mágicas o supersticiosas no pueden constituir expresión ni forma de la libertad de cultos, en cuanto por definición contradicen la idea de la divinidad, son esencialmente opuestas a la religión y, por ende, en ellas no puede ampararse nadie, como si hiciera ejercicio de un derecho constitucional, menos todavía si comportan violación o amenaza de derechos fundamentales.

Así es que la práctica del satanismo no constituye en Colombia una práctica religiosa ni puede entenderse como tal, o como la expresión de un derecho fundamental, y por ende puede ser restringida legítimamente por el Estado.

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martes, 15 de diciembre de 2015

La religión de los Derechos Humanos, por Germán Mazuelo-Leytón

Reproducimos el artículo de Germán Mazuelo-Leytón publicado originalmente en su blog en Adelante la Fe.

La rebelión contra Dios se manifestó durante la Edad Apostólica bajo la forma de gnosticismo, rebrotando durante la Edad Media con el dualismo gnóstico de la herejía albigense, y finalmente irrumpió a comienzos de la Edad Moderna alentada por la filosofía atea de la Iluminación del siglo XVI.

La Revolución religiosa comenzó con «el libre examen» de Lutero, erigiéndose el criterio personal en norma suprema de la verdad cristiana. En vez de aceptar el hombre las verdades de la fe tales como fueron reveladas por Dios e interpretadas y enseñadas por el Magisterio de la Iglesia, se auténtica depositaria, convirtió su propia inteligencia en «cátedra», aun contra la autoridad de la Iglesia docente.

Lutero había limitado su rebelión al campo religioso. La Revolución Francesa franqueará el próximo paso agregando a la negación luterana del carácter sobrenatural de la Iglesia, el rechazo de la divinidad de Cristo, quedándose con un Dios etéreo y vaporoso, el Ser Supremo, el Gran Arquitecto.[1]

El orgullo dio origen al espíritu de duda, al libre examen, a la interpretación naturalista de la Escritura, produjo la insurrección contra la autoridad eclesiástica, y la obra política de la Revolución Francesa no fue sino la trasposición, al ámbito del Estado, de la «reforma» que las sectas protestantes más radicales adoptaron en materia de organización eclesiástica. De la Revolución Francesa nació el movimiento comunista de Babeuf. Y más tarde, del espíritu cada vez más vivaz de la Revolución, irrumpieron las escuelas del comunismo utópico del siglo XIX y del comunismo llamado científico de Marx. [2]

El ateísmo ideológico, violentamente antirreligioso de la Iluminación es la base del ataque moderno contra la Civilización Cristiana, con la deificación del mito de los derechos.

Durante el reino del terror de la Revolución Francesa, el hombre sin fe buscó rechazar a Dios y la autoridad divina. La Revolución de 1789 en su punto más alto de su depravada y sanguinaria acción, hizo levantar un altar a la Diosa Razón: «¡La Razón es nuestro dios!».  «No resulta un hecho fortuito –escribe el P. Alfredo Sáenz, S.J.- que la exaltación racionalista llegase a su paroxismo en la adoración de la Diosa Razón, simbolizada en aquella prostituta que en los días aciagos de la Revolución Francesa reemplazó a la imagen de Nuestra Señora nada menos que en Notre-Dame de París». La Revolución Francesa fue el primer gran acto de rebelión política organizada contra Dios.

Sin embargo ésta, «fue una consecuencia de la negación y de las rupturas del siglo XVI, del enfriamiento de la fe en el siglo XVII, de la exaltación de la razón en el siglo XVIII, y de la explotación de esta rebelión por el poder de la fracmasonería fundada en 1717»  (Padre José de Sainte Marie).

Los derechos del hombre tienen su origen en Dios y no en el Estado, mientras que «Los Derechos del Hombre y del Ciudadano» de 1789 se inspiraron en la declaración de independencia estadounidense de 1776 y en el espíritu filosófico del siglo XVIII, que se resumen en los tres principios: libertad, igualdad y fraternidad.

«Pero es obvio que el valor específico de esos tres principios en el sistema de 1789 consiste precisamente en convertirse en un valor en sí mismo sin referencia axiológica a Dios.

No sólo se desconoce la oposición entre los dos principios de dependencia y de independencia, sino que se impulsa la confusión hasta creer que las máximas de 1789 son la sustancia del Cristianismo, confesando a la vez que la Iglesia comenzó tarde a defenderlas: es decir, a reconocer su propia sustancia.

Así dice el documento del Episcopado francés publicado en La croix de 8 de diciembre de 1981. Por otra parte, todos los partidos de la democracia cristiana adoptan implícita o explícitamente los Derechos del hombre de 1789 y laDeclaración de la ONU sobre los derechos del hombre. Explícitamente, por ejemplo, lo ha hecho la Democracia cristiana de Francia por medio de su presidente, respondiendo a una encuesta de Itinémires, n. 270, p. 71».[3]

La Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano  de 1791, de inspiración masónica, marca la rebelión moderna a la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo.

La Declaración Universal de Derechos Humanos promulgada por la ONU en 1948, fue firmada para su aprobación y cumplimiento por las naciones más importantes del mundo, lo que no significa que esta Carta coincida totalmente con la doctrina de la Iglesia. Un solo ejemplo: en el artículo 16 se concede: Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

Luego, la Declaración de los DD. HH., considera un derecho la disolución del matrimonio, en tanto que para la Iglesia Católica el matrimonio es indisoluble, inseparable, mientras vivan los dos cónyuges, esta Declaración ignora que el manantial de todos los derechos es Dios.

Un humanismo naturalista que sustentándose en los «Derechos del Hombre» pretende sacralizar todas las exigencias de los denominados derechos civiles, que se constituye antes que en un movimiento de derechos civiles en una revolución moral: una perversión de los derechos humanos que pretende imponer como derechos: escoger una «opción sexual», el aborto, garantizar la distribución gratuita de anticonceptivos de emergencia (abortivos), la sodomía, las relaciones sexuales adolescentes (derechos sexuales y reproductivos), etc.

«Los organismos internacionales más importantes han producido una sacralización de los derechos humanos, entendidos sin Dios, han formado “una especie de pensamiento único ante el cual deberían desaparecer todas las demás formas culturales, incluidas las religiones tradicionales. Las religiones son en realidad las formas culturales e institucionales más demonizadas por los organismos internacionales, porque son consideradas como enemigas del pensamiento único de los derechos. En particular, la Iglesia católica es considerada enemiga principal, ya que es una de las instituciones que con mayor claridad se rebela contra la religión de los derechos, y la más importante por su gran prestigio internacional. Es una ética [la de los derechos humanos] que tiende a configurarse como una religión que comprende y supera a todas las demás, y que debería garantizar el progreso universal y la convivencia pacífica de cualquier forma de diversidad. La imposición de esta utopía a los países del Tercer Mundo parece constituir el objetivo principal de la actividad de muchas organizaciones internacionales, y condiciona ayudas financieras y relaciones diplomáticas». [4]

Una vez más tengamos en cuenta estas fechas: 1517: la rebelión de Lutero; 1717: la fundación de la Francmasonería; 1917: el nacimiento del bolchevismo y la respuesta de Dios por el Inmaculado Corazón de María (en Fátima) también en 1917.

Germán Mazuelo-Leytón


[1] cf.: SÁENZ S.J., ALFREDO, La Cristiandad una realidad histórica, cap. VI.

[2] CORREA DE OLIVEIRA, PLINIO, Revolución y Contra-Revolución.

[3] ROMANO, AMERIO, Iota Unum, cap. 33.

[4] ROSELLA Eugenia, y SCARAFFIA Lucetta, Contra el cristianismo. La ONU y la Unión Europea como nueva ideología, Cristiandad, Madrid 2008.

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sábado, 12 de diciembre de 2015

Magistrada Gloria Stella Ortiz impone el aborto e ideología de género

La magistrada Gloria Stella Ortiz ha sido ponente en dos recientes fallos de la Corte Constitucional. Uno es el recurso de nulidad presentado por colegios y padres de familia, y el Procurador General, contra la sentencia T-478/15 sobre Sergio Urrego, y el otro es una demanda de constitucionalidad que presentó la organización abortista Women’s Link Worldwide, contra un aparte de la ley de víctimas de violencia sexual.

Varias asociaciones de padres y colegios habían interpuesto recursos de nulidad contra la sentencia de la Corte en el caso de Serio Urrego, ya que esta ordena al Ministerio de Educación una revisión completa de los manuales de convivencia de los colegios, públicos y privados, para ajustarlos a la Ideología de Género y la promoción pública de la homosexualidad, y esto les afecta directamente a pesar de no estar involucrados al proceso, ya que los manuales de convivencia son el producto de un trabajo conjunto de elaboración entre las directivas del colegio y los padres de familia, y tienen además el valor de un contrato entre las partes. Pues bien, la magistrada desestima sus reclamaciones alegando que

no se puede predicar ni admitir la alegada afectación de los derechos de los nulicitantes derivada de las órdenes dirigidas al Ministerio de Educación Nacional, ya que éstas no comportan una carga específica para aquéllos y se corresponden con el objeto y las prescripciones de la Ley de Convivencia Escolar y su decreto reglamentario, que constituyen normas vigentes, generales, impersonales y de carácter obligatorio.

Sin embargo, como bien puede comprobarse, ni la Ley de Convivencia Escolar, ni el decreto reglamentario autorizan la modificación unilateral por parte del Ministerio de Educación de los manuales de convivencia, pues en ninguno de aquellos se establece la obligatoriedad para los colegios de admitir y promover la homosexualidad (Una norma así jamás habría sido aprobada por el Congreso).

En la otra sentencia, la magistrada declaró exequibilidad condicionada  al artículo 23 de la ley 1719 de 2014 sobre atención a Víctimas de Violencia Sexual, para hacer que el protocolo expedido por el Ministerio de Salud, en el cual se obliga a la administración de la píldora de día después a las mujeres, sin preguntarles siquiera, y se impone la práctica del aborto, sea de obligatoria aplicación para todas las entidades de salud. Aún no conocemos el texto de la sentencia, pero pareciera ser que la magistrada ni siquiera se tomó el trabajo de revisar el trámite del proyecto de ley, puesto que la razón por la que en el Congreso decidieron modificar el proyecto de ley en el sentido de corregir la obligatoriedad que se pretendía dar al protocolo, fue que de otra forma se invierte la jerarquía normativa, haciendo depender una ley de una resolución expedida por el Ministerio de Salud. De forma tal que ahora, según lo fallado por la Corte Constitucional, el Ministerio podría modificar el protocolo a través de otra resolución y tales cambios podrían cambiar sustancialmente el sentido de la ley 1719.

Baste recordar que la magistrada Gloria Stella Ortiz fue elegida con votos del Partido Conservador, luego de un costoso lobby por parte del Fiscal General, para hacer ver que de nada le sirve a los congresistas ahora irse quejando de que la Corte Constitucional usurpa sus competencias, si a través del clientelismo son ellos los que han alimentado ese monstruo insaciable en que se ha convertido la Corte.

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lunes, 7 de diciembre de 2015

Arzobispo amenaza con excomunión automática a quienes critiquen el actual pontificado

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(Voice of the Family) Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, ha levantado controversia al sugerir que algunas críticas al Papa Francisco podrían resultar en una excomunión automática. Particularmente sorprende que las declaraciones hayan ocurrido durante la presentación del “jubileo de la misericordia” convocado por el Papa Francisco.

El Arzobispo hizo sus declaraciones mientras explicaba cómo operarán los nuevos “misioneros de la misericordia” del Papa Francisco. Los 800 misioneros tendrán la potestad de absolver penas canónicas anteriormente reservadas a la Santa Sede.

Refiriéndose al Canon 1370, el cual impone excomunión automática por “violencia fisica” contra el Romano Pontífice, Fisichella dijo:

“Yo diría que tenemos que comprender bien la ‘violencia física,’ porque a veces las palabras, también, son rocas y piedras, y por lo tanto, creo que algunos de estos pecados, también, son más generalizados de lo que podríamos pensar”

Los comentarios de Mons. Fisichella fueron interpretados por muchos como un intento de silenciar a los fieles católicos que se encuentran profundamente inquietos por la dirección con que están llevando a la Iglesia aquellos que ostentan cargos en los más altos niveles de la Iglesia. Estas inquietudes han sido avivadas a lo largo de los últimos dos años y medio, acerca de:

Frente a estos y otros escándalos, los Católicos tienen no sólo el derecho, si no el deber de ofrecer una crítica respetuosa, pero firme. Este grave deber es señalado en los Cánones 211 y 212 del Código de Derecho Canónico:

211 Todos los fieles tienen el deber y el derecho de trabajar para que el mensaje divino de salvación alcance más y más a los hombres de todo tiempo y del orbe entero.

212 § 1.    Los fieles, conscientes de su propia responsabilidad, están obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia.

§ 2.    Los fieles tienen derecho a manifestar a los Pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos.

§ 3.    Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.

Voice of the Family confía en que los Católicos en todos los niveles de la Iglesia continuarán cumpliendo su deber de defender la fé católica a lo largo del “Año de la Misericosrdia” y durante los años siguientes.

Por su parte, el reputado canonista Edward Peters, recordó que el Canon 17 requiere que los cánones sean entendidos según el significado propio de las palabras, y el Canon 18 requiere que las normas sobre las penas canónicas deben interpretarse estrictamente, a la vez que el Canon 221 § 3 protege a los fieles contra toda sanción canónica que no sea autorizada por la ley. De modo tal, que no hay ninguna interpretación posible en que la expresión “violencia física” incluya los dichos o palabras contra el Santo Padre.

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miércoles, 2 de diciembre de 2015

La resistencia al Poder Civil según el Magisterio de la Iglesia, por José Fermín Garralda Arizcun

Reproducimos este interesante estudio del Dr. José Fermín Garralda Arizcun, publicado originalmente en el No. 126 de la revista Arbil.

IS_Cierre_campaña_Pamplona_(3)1 Introducción de actualidad

En España se están retirando los crucifijos de los lugares públicos como expresión de la apostasía del Estado -y además en una sociedad todavía católica-, y para mostrar que la confesionalidad declarada laicista sustituye necesariamente, en un plazo breve o paulatinamente -como ocurre en el actual caso español-, a la pérdida de la confesionalidad católica de los poderes civiles.

La retirada del Crucifijo es un ataque directo, concreto y emblemático, a Dios y a la sociedad católica. Por su parte, la confesionalidad laicista es el resultado final de un proceso de degradación de una legislación, un Gobierno y un Régimen concretos. Esta degradación ya estaba en germen en la Ley de Reforma política de 1976 y luego más claramente en la Constitución de 1978. Lo denunciado entonces tiene ahora sus resultados. Es tarde para que hablen los difuntos Hernández Gil, Ruiz Giménez y Antonio Fontán; lo es para que hablen el sr. Suárez, y Fernández Miranda. Don Juan Carlos de Borbón ha hablado de nuevo firmando la última ley del aborto.

El Gobierno, al arrancar al Crucificado de los lugares públicos, impone a los españoles la sumisión total a la legalidad y al Estado. Así mismo, a través de la asignatura “Educación para la Ciudadanía” (o la tiranía), el Estado laico o laicista usurpa la patria potestad de los padres y se apropia de los hijos para corromper sus entendimientos y almas en las escuelas. Ahí está también el supuesto “derecho” al aborto voluntario. El Estado, la voluntad humana de quienes mandan -que ni siquiera es verdaderamente la del pueblo (1)-, quiere dominar todo: Dios, familia, hijos y vida. Sin Dios, tarde o temprano vienen los ídolos, y, con ellos, llega la destrucción del propio hombre. Se denunció ayer, y aquí están los resultados. Pero –inquiétese Vd. un poco- los liberales y “católico-liberales” nunca reconocerán que se tenía razón. Este es el gran drama del que cae en el liberalismo -cuyo espíritu todo lo oculta, excusa y disimula-, de cuyo árbol ya se dijo que es preciso hacer mil astillas.

Estos aspectos y otros muchos que les preceden, desarrollados durante más de 43 años (desde la por entonces innecesaria ley de “libertad religiosa” de 1967), plantean la relación de los católicos hacia los poderes constituidos de hecho.

Estudios como este son necesarios porque, a veces, se esparcen teorías que, con anhelos de paz y de concordia, encienden más las discordias. Nada hay tan cordial y tan pacífico como la verdad. También en los temas espinosos y comprometidos como el que se presenta en estas páginas.

Estos temas hoy son tabú entre los católicos porque, en el actual democratismo liberal, hoy domina el poder de hecho y el culto a la legalidad y a lo establecido de hecho. Este dominio comenzó en germen al considerar la forma democrática como única realidad legítima. Sobre todo, cuando esta forma tenía un contenido ideológico racionalista o liberal. A veces los males son inapreciables y pequeños, sin aparente maldad, pero, al ser males graves, y al crecer mientras crece el mal derivado del mal raíz, conducen a extremos insostenibles. Hoy el gobierno socialista español ha llegado a prohibir la presencia de los signos religiosos católicos en las instituciones públicas (un extremo de laicismo), a declarar el derecho a asesinar –claro es que la ley no lo dice así- al concebido y aún no nacido, y a sustraer a los padres la patria potestad mediante la “Educación para la ciudadanía” (la tiranía) y la corrupción de sus hijos en las escuelas. Basta leer el BOE y conocer la práctica seguida en muchas Comunidades Autónomas.

En estas páginas se ha elegido el Magisterio de la Iglesia hasta la guerra mundial, no porque después éste cambie, sino porque tras 1945 existe un marco histórico diferente, debido a los desastres de la última guerra, a la “Guerra Fría” con la amenaza de una tercera guerra mundial, a la carrera de armamentos, y a que los temas más inquietantes promueven una resistencia activa que se desea hacer dentro de la legalidad, aunque corrigiendo ésta como labor de los hombres que es.

2. Planteamiento

2.1. El Magisterio Pontificio

No iluminan estas páginas las opiniones privadas por cualificadas que sean, ni diferentes diplomacias vaticanas, ni tratamientos coyunturales y circunstanciales por prolongados que estos sean en relación con situaciones dadas, ni teologías menores y sin respaldo en el magisterio de la Iglesia… Las iluminan las doctrinas inmortales de la Iglesia, incluyendo, como hijas menores, las afirmaciones de los grandes teólogos, sobe todo los declarados doctores de la Iglesia. Decimos como hijas menores porque la doctrina de la Iglesia se encuentra en un plano muy diferente al de las afirmaciones de los grandes teólogos, ya que, a diferencia estos, sólo Ella tiene el poder de jurisdicción y de magisterio como Iglesia docente.

2.2. Las aportaciones de los grandes teólogos.

Se parte del Magisterio de la Iglesia, explicado y ampliado con las afirmaciones de los teólogos más significativos, sobre todo los declarados doctores de la Iglesia, cuyas afirmaciones forman parte del acervo y la Doctrina católica.

Aunque no se citará expresamente sus enseñanzas, se ha estudiado a los grandes teólogos, y especialmente a los doctores de la Iglesia. No se citarán expresamente para que sea el Magisterio de la Iglesia quien lo haga, y, además, para abreviar esta exposición. Se ha comprobado que los teólogos realizan más afirmaciones que el Magisterio, lógicamente las explican más, y que sus afirmaciones y las del Magisterio eclesiástico coinciden.

¿De qué teólogos se está hablando? Elijamos a los clásicos antiguos y modernos, escolásticos y neoescolásticos.

Entre los antiguos destacan San Agustín (De Libero Arbitrio, cap. VI, lib. I), Sto. Tomás de Aquino (Summa theologica, De rege et regno), Suárez (De legibus, Defensio fidei, De charitare), Bañez (De justitia et jure), Vitoria (Relectiones), Molina (De justitia et jure), Mariana (Historia general de España), Salas (El gobernador cristiano), San Roberto Belarmino, Lessio, Lugo, Castropalao, Gerson, Kenrick, Bossuet, Márquez. Para ellos “es lícito repeler la fuerza con la fuerza”.

A mediados del s. XVIII, San Alfonso Mª de Ligorio, y los que le siguen como Ferreres y Noldin, son contrarios a toda sublevación: “nunca jamás es lícito rebelarse” contra el tirano. Su argumento no sólo niega el tiranicidio sino toda resistencia a cualquier clase de tirano, aun del más intruso y cruel (337-341). Es muy posible que esta posición se deba a la influencia del absolutismo de la época, y a la demagogia liberal de las escuelas filosóficas de los s. XVIII y XIX. Félix Amat es uno de los más entregados al poder de hecho. Poco a poco irá cambiando esta postura de la mano de La Serviére, Cathrein, y Prummer.

Autores más modernos y neoescolásticos del siglo XIX y comienzos del XX, sin coincidir entre sí en todos sus extremos, son De la Taille, Castelein, Cardenal Cayetano, Cepeda, Prummer, Zigliara, Janvier (1909), Mendive, Costa Rossetti, Cathrein, La Serviére, Noldin, Lehmkul, Genicot, cardenal Mercier, cardenal Hergenrocther, San Ezequiel Moreno y Díaz (Cartas Pastorales), Costa-Rosetti, Casanova, Márquez, Mendizábal, Menéndez Reigada (2), Castro Albarrán etc.

En algún punto, algunos de estos últimos –que no los grandes doctores- se mostraron algo condescendientes con los usurpadores, pues sostienen la necesidad de reconocer verdadera autoridad en todo poder de hecho, por más ilegítimo y usurpador que sea: Ligorio, Schiffini, Tongiorgi, Taparelli, Ferretti, Meyer, Liberatore, Zallinger (124).

Se omiten otros autores por no ser teólogos como Balmes (3) , Vázquez de Mella (4) , Gil Robles (Enrique y en menor grado José María) (5), Havard de la Montagne (6), Senante (7), Maeztu (8), Herrera Oria (9), Vegas Latapie (10), Yaben (11), Marcial Solana… y a otros de diversas escuelas.

¡Qué maravilla es la exposición de tratadistas políticos católicos, en sus tesis o bien en discusión con los católicos que optaban por el oportunismo, la sumisión a los hechos consumados o poderes constituidos de hecho!

Las páginas de los juristas tradicionalistas, que surgirán al final de trabajo, como anclaje de las doctrinas en la vida del pueblo católico, están llenas de luz y colorido, más que suficiente para la admiración intelectual y la elevación del corazón. ¡Y qué diremos de las realizaciones de nuestros mayores católicos, que no doblegaron la cerviz ante el ídolo del capitolio y, es más, lo tiraron por tierra para restaurar así el reinado del Derecho, de Cristo y del pueblo español católico en general.

Hablemos del pasado siempre vigente, porque hoy, año 2010, si bien hay grandes pensadores católicos y concretamente de la escuela tradicionalista, sus oponentes acomodaticios no abordan estos temas porque durante décadas han cerrado filas para hacer posible –y no ya para tolerarlos como mal menor- los hechos revolucionarios dominantes. Es la tragedia del oportunista resabiado de liberalismo, que de tolerar, por tolerar demasiado…, acepta y aprueba el mal.

2.3. Dificultades en la exposición:

  • Primera. Esta exposición asume la gran dificultad de diferenciar el Magisterio de los Papas y Concilios, de la doctrina de los grandes teólogos, incluidos los doctores de la Iglesia, cuyas tesis más esenciales son asumidas por el Magisterio. En realidad, los teólogos explican la doctrina de la Iglesia, formulada primero y después perfilada con las aportaciones de aquellos. Omitiremos los textos de los teólogos y nos quedaremos con los del Magisterio.

  • Segunda. En el Magisterio hay que distinguir los principios doctrinales de las normas y consejos prácticos circunstanciales, como fue el ralliement francés de finales del s. XIX.

  • Tercera. Desarrollar el tema sobre “la resistencia al poder civil” es complejo. Pongamos un ejemplo: al hablar de la legitimidad de origen y de ejercicio, sabemos que el poder ilegítimo de origen podría con ciertas condiciones legitimarse proscribiendo así la legitimidad del poder legítimo derrocado y, por otra parte, sabemos también que la tiranía de ejercicio tiene sus grados y proceso. También debiera evitarse la complicación de la exposición de estos temas, porque hay abundantes disquisiciones doctorales de escuela.

  • La cuarta observación es importante, porque, si se olvida, se originan muchas simplificaciones y disputas inútiles. Tal es no descontextualizar los textos pontificios. En efecto, De La Taille afirmaba:“Del mismo modo que para la interpretación de un texto legal o de jurisprudencia no es superflua la ciencia del derecho, hay ciertas enseñanzas pontificias (alude concretamente a las normas que tratamos sobre la obediencia, sumisión o acatamiento etc. al poder ilegítimo), que exigen ser interpretadas a la luz de los principios teológicos en que se inspiran y de la doctrina tradicional, que los encuadra” (12).

2.4. Un tema gravísimo, colofón de otros muchos temas y preludio de cuestiones muy serias

Es colofón de las afirmaciones sobre el origen del poder político, su naturaleza, los hechos consumados, la resistencia y sus diversas formas, el espíritu o talante con el cual los católicos se enfrentan a la vida. Es preludio de la doctrina sobre la resistencia al poder político y sus formas, la objeción de la verdadera y recta conciencia, la desobediencia civil, y la resistencia armada.

Este tema es piedra de toque que deslinda el sentir católico del sentir revolucionario, ya sea liberal, católico-liberal, resabiado de liberalismo y todas sus derivaciones extremas. Deslinda el sentir católico del sentir comprendido en el racionalismo, el naturalismo y la secularización o, mejor dicho, en el carácter legalista y sumisionero (reconocementero), que lo es mucho más por comodidad, debilidad, y buen vivir que por convicción de algo. La prueba es cuando les ocas el bolsillo, sus derechos o su vida.

2.5. Temas a tratar

Castro Albarrán (13), al que sólo en parte seguimos en esta exposición, mantiene el siguiente orden analítico. Estudia el origen del poder civil y sus teorías, la finalidad y formas del poder, la legitimidad de origen y ejercicio, y la resistencia y posible legitimación del poder ilegítimo de origen. Analiza también la resistencia y/o sumisión al poder ilegítimo de ejercicio por sus leyes injustas, distinguiendo entre leyes, Gobiernos y Regímenes, y la relación con el poder ilegítimo en términos de sumisión, obediencia, acatamiento, aceptación o adhesión, colaboración. Explica el Magisterio de León XIII en materia de sumisión al poder así como sus Normas prácticas en el ralliement francés. Por último, describe la resistencia al poder, y sus tipos, uno de los cuales y en calidad de extremo es la resistencia armada.

3. El origen del Poder y la Sumisión

3.1. Magisterio de la Iglesia:

Nos referimos al Magisterio de todos los Papas, especialmente los de los s. XIX y primera mitad del XX. Omito el magisterio ordinario de los obispos en cada diócesis o bien los textos de varios obispos juntos. Todos los Pontífices recuerdan la doctrina en las encíclicas recogidas en los documentos politicos, jurídicos y sociales editados por la BAC. También hay manuales que recogen los textos más sobresalientes; por citar algunos mencionemos los de Herrera Oria (14), y más recientemente –por poner unos ejemplos- de Daniel Boira (15), José Ricart Torrens (16) etc. (17).

Los Pontífices insisten en los temas más candentes del momento, como eran El sometimiento a la autoridad superior, el origen divino del poder, que toda potestad viene de Dios, que no se puede resistir a la autoridad, que la autoridad no es enemiga de los buenos, y que hay que someterse a ella por deber de conciencia (18). Todo gobernante legítimo es ministro de Dios (Rom. 13, 1-4) y como tal se le debe de obedecer en conciencia. La dignidad del poder político es mayor que la meramente humana (León XIII, Diuturnum Illud, nº 8).

El que manda lo hace como cosa propia, como derecho propio, sin que el pueblo pueda revocar la entrega del poder a su antojo en el caso de haberle transmitido la autoridad y elegido (Diuturnum Illud, nº 3). Para la Iglesia, el pueblo que traspasa la autoridad o poder al gobernante, no permanece como sujeto detentador del poder, pues en tal caso “¿en qué queda convertida la autoridad? Una sombra, un mito; no hay ley propiamente dicha, no existe ya la obediencia…”. Así rechazó Pío X las tesis de Le Sillon en Notre Chargue apostolique (nº 22).

El origen divino lo afirma desde N. S. Jesucristo a Pilato (“No tendrías poder alguno sobre mí, si no te fuera dado de arriba”, Juan, 19,11), San Pablo (Rom 13,1-4) y la Iglesia universal durante todos los tiempos. Luego es errónea, una herejía, la doctrina rusoniana del “contrato social” que establece la llamada “soberanía nacional” o “soberanía popular” sostenida por el “derecho nuevo” liberal, por la que se afirma que el poder político emana de la nación, del pueblo, de la multitud. También es herética la doctrina, consecuencia de la anterior, por la que se concede a la muchedumbre el “derecho de rebelión” contra los poderes legítimos (19).

Destaca por su importancia –y por ser arrinconado o atacado por todo tipo de liberales- el Syllabus de Pío IX, que rechaza decir que “Las leyes morales no tienen necesidad alguna de sanción divina; ni es tampoco necesario que las leyes humanas se conformen con el derecho natural o reciban de Dios su fuerza obligatoria” (prop. 56), o bien que “La autoridad no es otra cosa que la mera suma del número y de las fuerzas materiales” (prop. 60). También rechaza afirmar que “La injusticia de un hecho coronada con el éxito no perjudica en nada a la santidad del derecho” (prop. 61), o bien que “Hay que proclamar y observar el principio llamado de no intervención” (prop. 62) o que “Es lícito negar la obediencia a los gobernantes legítimos, incluso rebelarse contra ellos” (Prop. 63).

Herrera Oria recoge los documentos pontificios que demuestran que:

las dañosas novedades del siglo XVI trastornaron el orden cristiano, creando a la larga un derecho nuevo; sus principios supremos son la igualdad, autonomía y libertad de todos los hombres; se prescindió, por tanto, de Dios en la sociedad; y los Estados se sintieron desligados de toda relación sobrenatural, con lo cual la Iglesia quedó reducida a una deplorable situación, y se minaron las mismas bases sobre las que se apoyan los Estados” (20).

El Magisterio no señala si Dios delega directamente la autoridad al gobernante o bien la entrega a la comunidad para que la traslade al titular del poder, aunque en una encíclica León XIII (Diuturnum Illud, nº 4) parece apostar por la primera solución. En general, los autores hablan de del poder a través del pueblo. En tal caso, el pueblo conserva siempre una habitual facultad constituyente, en el sentido de una potestad habitual y radical para cambiar de régimen cuando el orden y la paz lo exijan (lo recuerda Pla y Deniel en 1936) (21). En realidad, la cuestión del origen mediato o inmediato del poder no es cuestión principal, porque el origen divino del poder muestra que Dios y el Bien Común originado en Él (la Ley y el Derecho Natural) obligan al Estado y al gobernante, y que el Estado y la ley positiva no se deben deificar.

Por un lado, la Iglesia se inhibe en las concreciones que cada pueblo tiene para transmitir el poder (León XIII, Notre Consolation, nº 13). Así, la Iglesia también se inhibe en los posibles pleitos “domésticos” sobre la legitimidad de los poderes nacionales, pues las reglas de transmisión del poder es una cuestión que Dios deja al arbitrio de los hombres. Por eso, la conducta de la Iglesia con uno u otro Gobierno no implica ni aprobación, ni reprobación de tales poderes (22).

Por otra parte, la Iglesia admite todas las formas de Gobierno, siempre que sean justas. Ahora bien, no por eso la Iglesia es accidentalista, ni indiferente, sino que es inhibicionista al dejar a los hombres las aplicaciones concretas en estos temas. No enseña la indiferencia de las formas de Gobierno desde un punto de vista práctico y político, pues indica la posibilidad de discernir si a un pueblo le conviene más una forma que otra, pues cada pueblo tiene su carácter y circunstancias propias (León XIII, Au milieu des sollicitudes, nº 16) (23).

Basta mostrar el origen divino del poder para justificar el derecho y a veces el deber de la resistencia al poder ilegítimo y/o tiránico, y para responder satisfactoriamente a cuales pueden ser las formas de resistencia.

El pueblo honrado y sufrido tiene mucho que decir al gobernante, debido al origen divino del poder, a la naturaleza de la autoridad, a que Dios comunica el poder a través del pueblo, a la existencia del Bien Común, y, a que –por ejemplo- en la monarquía tradicional (aportación de la Corona de Aragón y Navarra) el rey y el pueblo realizan su propio pacto político. El rey era rey en su Derecho y el pueblo tenía algo de rey (24).

En consecuencia de todo lo dicho, la potestad ilegítima no es potestad (Balmes) (25). El gobernante ilegítimo de origen ataca al soberano legítimo si lo hubiere, a la sociedad, a los súbditos, y a los soberanos legítimos de otros países que pueden socorrer al soberano legítimo. El gobernante ilegítimo de ejercicio o régimen atenta directamente contra el Bien Común.

3.2. Las Normas prácticas de León XIII para Francia

León XIII, que es el Papa de la defensa de la autoridad y el poder legítimo, de la obediencia a la legítima autoridad, condena el desenfreno, la demagogia y las rebeldías contra la autoridad, pero no condena las defensas legítimas y las resistencias justificadas. En ningún momento abandona el rumbo tradicional de la doctrina católica. Por un lado León XIII especifica no pocas veces con el término legítimacuando habla de la humana potestad (Inmortale Dei, nº 2; Libertas, nº 10; Au milieu des sollicitudes, nº 17 etc.). Por otro, dirá que “es justo no obedecer a los hombres cuando falta el derecho a mandar” (Libertas). Así mismo, “cuando no existe el derecho de mandar, o se manda algo contrario a la razón, a la ley eterna, a la autoridad de Dios, es justo entonces desobedecer a los hombres para obedecer a Dios. Cerrada así la puerta de la tiranía, no lo absorberá todo el Estado” (Libertas, nº 10).

En su encíclica Au milieu, León XIII insiste en que a veces los gobiernos distan mucho de ser legítimos en su origen (Au milieu… nº 18-24; Notre consolation nº 15), pero sin embargo “cuando de hecho quedan constituidos nuevos regímenes políticos (…) su aceptación no sólo es lícita, sino incluso obligatoria, con obligación impuesta por la necesidad del bien común” (Au milieu, nº 23). Esta encíclica ha hecho correr ríos de tinta, como si el Papa prohibiese oponerse a la usurpación y no sólo a las leyes injustas. Nada de eso. Habla para Francia, 23 años después de la caída del IIIer Imperio y 20 años del advenimiento de la III República anticlerical. Además, la legitimación de la República podría no ser definitiva sino tan sólo provisional (26); en realidad sería provisional pues “quedan en suspenso las reglas ordinarias de la transmisión de los poderes y aun puede ocurrir que con el tiempo se encuentren abolidas” (Carta de León XIII a los Cardenales franceses). También dirá León XIII que “jamás hemos querido añadir nada, ni a las apreciaciones de los grandes doctores sobre el valor de las diversas formas de gobierno, ni a la doctrina católica y a las tradiciones de esta Sede Apostólica sobre el grado de obediencia debido a los poderes constituidos” (Carta de León XIII a Mgr. Mathieu” (27).

El principio clave es el Bien Común, como tal objetivo, conforme al Derecho Natural y según lo declara la Santa Madre Iglesia, sabiendo no obstante que no sólo importa cómo es la legislación, sino también la legitimidad e ilegitimidad del que ocupa el poder.

Añadamos la opinión del jurista Víctor Pradera que interpreta a León XIII de esta manera:

De modo que el gobierno constituido no es el gobierno de bandoleros; de modo que el gobierno de hecho o constituido no es el gobierno que contra el sentir de la nación va a derrocar un poder legítimo, que existe, sino es este otro completamente distinto. Es un gobierno que viene a remediar un estado de anarquía por la falta en la nación del poder legítimo; es un gobierno que va a llenar una necesidad social. No es un gobierno que venga a producir la anarquía y que venga a causar multitud de necesidades” (Discurso en el Monumental Cinema, Madrid, 5-II-1933 (28). Las palabras de Pradera se corresponden con lo que León XIII dice en Au milieu… nº 21 y 24.

Si se retoma la doctrina o los principios, digamos que según los textos pontificios el poder de mero hecho no es autoridad legítima. El poder ilegítimo no tiene autoridad y puede ser y a veces debe ser combatido. La potestad ilegítima no es potestad, pues la idea de potestad supone el derecho, de manera que sólo se rinde obediencia a las potestades legítimas (Balmes) (29). El poder ilegítimo carece de verdadera autoridad y de verdadero poder y no debe ser aceptado. Todo en él es tiranía, tanto su origen como su ejercicio, por lo que nadie tiene obligación de verdadera obediencia a un poder ilegítimo. Notado poder constituido de hecho debe ser admitido ni aceptado , porque –según León XIII- no todo poder de hecho está unido al bien común: a unos poderes de hecho está unido el bien común, con otros está reñido y divorciado. No se puede atribuir verdadera autoridad a los poderes de hecho mientras sean ilegítimos. La regla moral no son los hechos consumados ni la fuerza sobre el derecho (30).

Otra cosa son estos tres temas: uno, la necesidad de obedecer al poder ilegítimo de origen y ejercicio en lo que sea justo y necesario para el bien común; dos, el tema de la prescripción de los derechos del poder legítimo; y tres, la legitimación del poder ilegítimo de origen -legitimación temporal o definitiva- precisamente por su buen gobierno y consolidación social. Queda pendiente saber si pudiera legitimarse el poder ilegítimo de origen porque está más consolidado en la sociedad que el poder legítimo desterrado, a pesar de su pésima legislación o ejercicio. En tal caso parece que la oposición social se justificaría por el mal ejercicio.

En otro orden de cosas, aunque relacionado con lo anterior, Castro Albarrán (31) sintetiza así la práctica de la Iglesia ante los poderes temporales:

  1. La Iglesia trata con los poderes establecidos de hecho.

  2. La Iglesia, con su conducta, no prejuzga la cuestión de la legitimidad de estos poderes.

  3. La Iglesia, cuando prescinde de la legitimidad o ilegitimidad de un poder, prescribe la sumisión exigida por el bien común; cuando le da por ilegítimo, no impone, ante niega, la obligación de obedecerle”.

4. La Resistencia al poder ilegítimo de origen o de ejercicio (del Régimen)

4.1. Observaciones previas

Realicemos unas observaciones previas en el punto central de este trabajo.

  • Este tema es en muchos un tema tabú. El suminisionismo (los reconocementeros, legalistas etc. tan bien desvelados en España por Balmes, Navarro Villoslada, Ortí y Lara, Vázquez de Mella, Corbató, Nocedal etc.) crea temas tabú cuya oscuridad culpable para factura. Según Balmes, lo que realmente libera es decir la verdad y no ser timorato al tratar del tema de la “rebeldía” legítima (32).

  • Entre los católicos hay dos actitudes: los que enseguida se rebelan, y los que en cualquier oposición ven una rebelión (33).

  • La Iglesia ha hablado sobre “la resistencia al poder civil”, aunque –dicho coloquialmente- no lo hace todos los días. Tiene su doctrina, aunque no la haya definido dogmáticamente.

Son contadísimos los casos en que los Papas aterrizan a casos concretos. Son textos generales y además siempre defienden la autoridad o poderes legítimos, en cuanto que legítimos. El Magisterio anatemiza el abuso del poder en su origen (una revolución, un pronunciamiento militar) y/o su ejercicio (leyes injustas) así como el principio anárquico (34). No se hallará un solo texto en el que se ordene la obediencia a un poder ilegítimo, tengamos en cuenta o no la distinción de León XIII entre poder y legislación francesa.

4.2. Tesis centrales

4.2.1. Tesis generales

Herrera Oria (35) destaca que la obediencia a la autoridad es voluntad de Dios, por lo que deben ser obedecidos los poderes constituidos, a no ser que manden algo contra la ley de Dios y de la Iglesia, porque si la ley repugna al orden natural o divino no es lícito obedecer. Esta resistencia no sería rebelarse contra la autoridad, como mostró la doctrina y el ejemplo de los apóstoles, de los primeros cristianos, que obedecían en cuanto era lícito y daban la vida por obedecer a Dios antes que a los hombres cuando era preciso. De esta manera, ante las leyes inicuas, obedecían a Dios. La Iglesia defiende que es necesario luchar con todos los medios contra la legislación perversa de un Gobierno. Esta lucha no es manteniéndose en una postura meramente pasiva, sino también activa con todos los medios lícitos y con las debidas condiciones. Nada de eso sería rebelarse (injustamente) contra el poder constituido, porque son cosas distintas.

Permítanme discrepar de dos afirmaciones de Herrera Oria. Una, en cuando dice que los primeros cristianos desobedecían las leyes inicuas sin rebelarse contra los Césares romanos. Esto es un hecho, pero, como dice San Roberto Belarmino, era porque los cristianos no tenían fuerza para evitarlo, y por otra parte convenía entonces al Evangelio presentarse como de religión de paz frente a la violencia romana. Mi mayor discrepancia, y en ello sigo a gran parte de los autores, es que cite la postura del raillement de León XIII para Francia, como si fuese un principio doctrinal. Al hablar de la resistencia a las leyes y poderes injustos, Herrera Oria concluye: “Es necesario, por tanto, someterse al poder constituido porque lo exige el bien común”. La apelación al Bien común la hace León XIII como justificación del ralliement –que no objeto-, pero, en principio, la justicia, la legitimidad etc. es parte básica del bien común, de modo que este último no exige siempre el acatamiento a los poderes constituidos de hecho. Es más, el usurpador y al tirano, que hacen fuerza, se les combate en último caso con la fuerza, según los doctores de la Iglesia. Por lo mismo discrepo de la afirmación de que, en todo caso de resistencia activa, la autoridad siempre ha de quedar intacta. Al parecer, Herrera Oria seguía cierta tendencia sumisionista y pensaba con una excesiva delicadeza -o poca entereza- al tratar estos temas, pues sigue la corriente del ralliement creada circunstancial y coyunturalmente por León XIII para Francia, con olvido de las doctrinas de los doctores de la Iglesia e incluso de los Papas cuando, como él, se generaliza lo circunstancial y coyuntural.

4.2.2. Concretemos sobre la resistencia al poder ilegítimo

Lo que prohíbe la Iglesia es la rebeldía estricta y una especie –o en algún caso- de tiranicidio.

En el poder ilegítimo de origen todo es tiranía, tanto su origen como su ejercicio, por eso la resistencia no debe limitarse a la oposición contra los actos de gobierno sino que es acción directa contra el mismo poder (36).

Así como hay un poder ilegítimo de origen (ilegitimidad de origen) y una ilegitimidad de ejercicio (tiranía de régimen), existe una resistencia al tirano mediante el derrocamiento y una resistencia al ejercicio tiránico del poder. Es lícito rechazar la fuerza con la fuerza (37).

La Iglesia no puede aprobar, en manera, alguna la usurpación ni los hechos consumados por el mero hecho de serlo, no sólo en el orden particular, sino tampoco en el orden civil o político (38).

Según se deduce del magisterio, y sobre todo de los grandes teólogos de la Iglesia que son más explícitos, la Iglesia prohíbe la rebelión ilícita, es decir, según sintetiza Castro Albarrán:

“La desobediencia a las leyes justas de una autoridad legítima, no ilegitimada.

La lucha legal, la resistencia civil, la violencia armada contra esas mismas leyes.

La guerra privada o pública, de individuos o de la sociedad, contra un poder legítimo, no tirano.

La agresión privada y directa contra el poder legítimo, aun tirano.

El tiranicidio del tirano en el régimen (ejercicio), con autoridad privada y no sin legítima defensa” (p. 344) (39).

Por el contrario, la legítima rebeldía supone:

“La desobediencia a las leyes injustas de una autoridad, aun legítima.

La desobediencia a las leyes, aun justas, de un poder ilegítimo, mientras una razón de bien común no exija su cumplimiento.

La lucha legal, resistencia civil y aun resistencia armada –defensiva- contra la tiranía del soberano legítimo.

La violencia armada contra el poder usurpador.

El tiranicidio usurpador, llevado a cabo por la sociedad, o por un particular, con autoridad pública” (40).

Ante los gobiernos ilegítimos de origen y/o de ejercicio hay que rechazar la servidumbre del sumisionismo y obedecer las disposiciones justas del poder civil en aras al Bien Común. Es una máxima absurda decir: “La ley es ley; mientras lo sea, aunque sea injusta, hay que acatarla”. Una ley injusta no es ley, es corrupción de al ley, y por ello no obliga. La Iglesia acepta muchas rebeldías al permitir que sus teólogos y moralistas las enseñen. La no resistencia no es un dogma.

Según Balmes (41), hay que obedecer al poder civil legítimo, se puede –y a veces se debe- resistir a los poderes ilegítimos, y se puede y a veces se debe resistir a la tiranía de los legítimos. Así, es lícito resistir con la fuerza a un poder ilegítimo de origen, pues la religión católica no prescribe la obediencia a todos los gobiernos de mero hecho, y si el poder es legítimo de origen pero tiránico de ejercicio es lícita la resistencia en extremos graves.

Nada obsta a ello (42) el recto entendimiento de las palabras del Concilio de Constanza, la carta de San Pedro Damián, la Mirari Vos de Gregorio XVI, y el Syllabus de Pío IX. Tampoco obsta la actuación de los primeros cristianos que se dejaban matar sin oponer resistencia, como San Mauricio; si no se sublevaron era porque no podían según San Roberto Belarmino, y además la sumisión venía mejor a los designios divinos para vencer al militarista y violento imperio romano. Digamos más bien: a la legalidad justa, acatamiento; a la injusta, rebeldía.

4.3. Resistencia entre la sumisión forzosa y la colaboración activa.

De un extremo a otro hay mucho camino y posiciones de hecho. Las circunstancias indicarán la situación aunque hay algunas posiciones que nunca son admisibles.

Hablemos primero de las circunstancias y después de las posiciones de sumisión hasta la colaboración activa.

4.3.1. Las circunstancias influyen

Según las realidades concretas, cambia la exigencia de sumisión a los poderes de hecho (43). Así, en 1808, Pío VII prohibía cooperar, participar, dar fidelidad, aceptar con Napoleón cuando éste invadió los Estados Pontificios, permitiendo sólo una “obediencia pasiva, que garantice el orden público”. Desde 1870, Pío IX y los restantes pontífices rechazarán la aceptación del Reino de Italia, y durante décadas prohibirán a los católicos que cooperen con las nuevas autoridades. León XIII inauguró el ralliement en Francia y, en España (44), una relación amistosa con el régimen de la Restauración liberal moderada alfonsina que pudo significar, contra los carlistas y el legitimismo, cierta legitimación temporal.

En 1909, Pío X, siguiendo los pasos de León XIII sobre Francia, exigía a los católicos franceses obediencia y sumisión a los poderes humanos, lo que ni significa –dice- que con ellos se les otorgue “veneración y amor”. Ello significaba que Pío X no les exigía un sumisionismo intelectual o práctico. En 1914, el cardenal Mercier decía que “en el fondo de vuestra alma, no le debéis ni estima, ni adhesión, ni obediencia” a la constitución del gobierno alemán en el Estado belga después de invadir Bélgica. En 1919 Benedicto XV pedía “someterse sin reservas al poder establecido de hecho” en Portugal, 10 años después de la Revolución, una vez que se había instaurado relaciones amistosas con la Santa Sede, y con una recta ordenación en el ejercicio de la autoridad. En 1931 el cardenal Segura decía a los católicos españoles que debían “respeto y obediencia (al poder de la IIª República) para el mantenimiento del orden y para le bien común”.

4.3.2. Malas consecuencias de la táctica de “vuelo bajo”, adaptación y condescendencias

Todos los Papas hablan de virtudes y vicios. Una virtud heroica puede ser someterse al tirano por el bien común o bien impedir su tiranía. León XIII señala diferentes debilidades del “milites Christi” en Sapientiae christianae nº 18:

No hacer frente al descubierto a la impiedad para no exasperar a los enemigos, que la Iglesia deje propagar impunemente ciertas opiniones, tener una excesiva indulgencia y disimulo, indignarse contra el Papa cuando enseña, no exponerse a los azares del combate, desconocer que el enemigo se ha propuesto a todo trance destruir hasta los cimientos de la religión católica, amedrentar el valor de los buenos. A continuación (SC, nº 19) el Papa expone los peligros de los que se apropian de un papel que no les pertenece y son excesivamente audaces o bien son imprudentes.

Por su parte, Vázquez de Mella añade otros inconvenientes de los condescendientes (45):

  • Siempre están a la defensiva y nunca toman la ofensiva.

  • Al hacer una transacción con el enemigo para lograr un “modus vivendi”, lo primero que conceden es la dignidad y el territorio perdido.

  • La Revolución no permitirá ser vencida por los medios legales que ella ha creado.

  • La actual legalidad es cada vez más mezquina, más tiránica, más opresora, más por la revolución mansa que por la violenta; una legalidad menguada, parcial e imposible.

  • “¡Legalidad! ¡Legalidad! La política de la conquista de la justicia por medio de la legalidad injusta, y del triunfo de la verdad católica por medio de la legalidad anticatólica, ha muerto ya como doctrina en el mundo” (46).

  • Hacer la guerra, sin la guerra, y ganar batallas, sin librarlas.

  • El adversario se envalentona.

  • Al menguar el ideal, disminuye el esfuerzo para recobrarle.

  • Produce la parálisis nacional que a nada reacciona (47).

Los Cardenales y Arzobispos franceses advierten también que la táctica de la condescendencia:

  • Deja las leyes en pie

  • Las leyes más perjudiciales continúan actuando.

  • La condescendencia anima a los adversarios,

  • Por lo que, concluyen:

“Es por lo que la mayoría de los católicos, verdaderamente apegados a su fe, piden que se adopte una actitud más militante y más enérgica. Esa mayoría reclama que, sobre todo los terrenos, en todas las regiones del país, se declare abierta y unánimemente la guerra al laicismo y a sus principios hasta la abolición de las leyes inicuas que de él emanan; que, para conseguirlo, se sirvan de todas las armas legítimas” (48).

4.3.3. Posiciones legítimas en relación con los verbos de estado o acción

En los textos pontificios la terminología es importante, pero no vamos a examinarla nosotros. Fiamos nuestros juicio al de Castro Albarrán.

En casos podrá existir una sumisión y sometimiento voluntario o forzoso. La debida sumisión no significa colaborar formalmente con un régimen que no reúna las requeridas condiciones que el bien común exige. Significa que no debemos obstaculizar el ejercicio del poder en la medida y grado que reclama el bien social.

En otros, como el ralliement francés, cuando se pudieron suspender las leyes ordinarias de la sucesión política, se pudo acatar al poder constituido, es decir, ofrecer una sumisión y respeto sin sombra de hostilidad y hasta lealtad al Régimen. Ahora bien, el ralliement no supuso ni adhesión cordial, ni sacrificio de sentimientos internos, sino aceptación del régimen de la República, respeto y sumisión.

Ante el usurpador puede existir sumisión, pero no la obediencia. En efecto, la obediencia responde al derecho de autoridad, y el que ocupa el poder injustamente no tiene autoridad.

No hay que obedecer a todos poder constituido sin distinción alguna. Puede existir una obediencia pasiva al poder ilegítimo o usurpador para garantizar el orden público. Sin embargo, en ningún caso se podrá obedecer y cumplir la ley injusta, que es la excusa de los que caen en el legalismo. Dice León XIII: “Pero cuando falta el derecho de mandar, o se ordena algo contrario a la razón, a la ley eterna, a la autoridad de Dios, es justo entonces no someterse a los hombres para someterse a Dios. Cerrada así la puerta a la tiranía, no lo absorberá todo el Estado” (Libertas, nº 10). “Este respeto al poder constituido (francés) no puede exigir ni imponer como cosa obligatoria ni el acatamiento ni mucho menos la obediencia ilimitada o indiscriminada a las leyes promulgadas por ese mismo poder constituido. Que nadie lo olvide: la ley es un precepto ordenado según la razón, elaborado y promulgado para el bien común por aquellos que con este fin han recibido el poder. Por consiguiente, jamás deben ser aceptadas las disposiciones legislativas, de cualquier clase, contrarias a Dios y a la religión. Más aún: existe la obligación estricta de rechazarlas” (Au milieu des sollicitudes, nº 28-32). En su Carta a los Cardenales y Arzobispos franceses de 1892, dirá: “no nos está permitido obedecerlas, tenemos el derecho y la obligación de combatirlas y de exigir por todos los medios honestos su abrogación” (169). En otra ocasión enseñará: “(…) entonces el resistir es deber, obedecer es crimen” (Sapientiae Christianae, nº 3).

En relación con la obediencia a la ley injusta puede existir una casuística para situaciones comprometidas, manteniéndose sin embargo que “es obligatoria la desobediencia cuando lo que manda la ley es, en sí, malo. Si el cumplimiento de ella implica la trasgresión de un precepto de ley natural, o de una ley divina positiva, o de una humana superior, la conciencia exige la desobediencia, el “no quiero” de una obligada rebeldía”. La desobediencia a las leyes sería compatible con la debida subordinación a un gobierno y el obligado acatamiento a un régimen.

No siempre los poderes constituidos si son ilegítimos deben ser aceptados simple e incondicionalmente. El acatamiento (sumisión más respeto) a estos, cuando se dé, no significa aceptación simple e incondicional, sea aceptación transitoria o definitiva. Rechazada la aceptación, con más motivo rechazaremos adhesión, que es entusiasmo, conformidad, apego y colaboración activa (49). Quien dice adhesión dice fidelidad, lealtad, estima, obediencia plena.

De por sí, la colaboración con el poder político ilegítimo tiene una gran fuerza para la consolidación de ese poder (203). Sea lo que fuere, digamos un No a la colaboración que afiance directa o indirectamente el poder ilegítimo.

4.3.4. Posiciones legítimas según la práctica de la resistencia

El tema es importante, porque pensemos: ¿qué puede ocurrir si la resistencia es floja? Así dice Vázquez de Mella sobre el ralliement francés:

“En Alemania, luchando sin cesar y aceptando durante un lustro, en el período del Kulturkampf, la pérdida del presupuesto eclesiástico, antes que transigir en un punto ni conceder al Estado el patronato, como lo deseaba Bismarck, el catolicismo prospera hasta ser la fuerza social más poderosamente organizada y vigorosa del Imperio, hacia la cual parece inclinarse Guillermo II; y en Francia, cediendo, transigiendo siempre, aceptando el poder constituido contra la Iglesia, entrando en la legitimidad revolucionaria, no rompiendo violentamente con el Estado oficial, ni siquiera al día siguiente de promulgarse la ley contra las asociaciones religiosas, digna de los más opresores Césares de Roma, el catolicismo es tan continuadamente acosado, que, para poder salvar el último de los derechos, el de que no dejen de ser cristianos los hijos, tienen que luchar en las plazas los padres católicos tardíamente y lamentando no haberlo hecho antes, cuando no se habían gastado tantas resistencias, y el enemigo hubiera retrocedido al empezar la batalla” (50).

Sería un imperdonable error de planteamiento limitar nuestro tema a la guerra justa y al tiranicidio. Hay cuestiones que siguen siendo muy actuales y que no llegan a estos extremos como el de cortar la Hidra de las mil cabezas. La Revolución, para que abandonemos el terreno de la lucha real, desea que nos polaricemos en querer ser guerreros, pero sin armas ni posibilidades. Así, mismo, los extremos de resistencia armada son el refugio del que no quiere trabajar día a día en la sociedad y la política. Así lo reconoce Castro Albarrán.

En relación con los medios, no todos los medios legales son lícitos y no todos los medios moralmente lícitos son legales, pues la ley civil no es la norma de la moralidad.

Los tipos de resistencia son los siguientes:

  1. Resistencia pasiva. Es el no hacer.

  2. La resistencia activa no armada. Puede ser legal (dentro de la legalidad) hasta la apelación a los tribunales internacionales, o bien ilegal (pero no armada), es decir, la resistencia civil aplicada a entorpecer la administración y las finanzas, o bien llamada desobediencia civil.

  3. La resistencia armada.

Comencemos por la resistencia pasiva. Se trata de “no cumplir”, “no obedecer”. La hemos comentado al hablar de la obediencia.

En no pocos casos los hechos hacen obligatoria la desobediencia y aún la resistencia activa legal. Es oposición al poder, positiva, pero empleando sólo los medios permitidos por las leyes. Es, según frase, “dentro de la legalidad”. En relación con la resistencia pasiva y activa legal, dice el cardenal Gomá (52):

“ ‘Legis iniquae nullus honor’, dice enérgicamente Tertuliano; una ley decididamente injusta no merece respeto ni acatamiento… Esta resistencia pasiva a la ley no es ofensa al legislador, ni pecado de desobediencia. No lo primero, porque quien hace la ley debe mantenerse en el coto de su deber, señalado por los límites de su jurisdicción y por las conveniencias del bien de sus administrados, especialmente en orden a sus supremos destinos. El que hace injuria a su oficio de legislador es quien promulga una ley injusta. La ley es orden y factor de orden, y la injusticia es esencialmente desorden.

Ni es desobediencia no acatar la ley injusta, sino obediencia a un orden y a una ley superior. ‘Resistir a la ley, dice el Apóstol, es resistir a la ordenación de Dios’; pero cuando es Dios mismo quien manda una cosa a la que la ley es contraria, entonces ‘es menester obedecer a Dios más que a los hombres’. La historia del martirio, la de los grandes vejámenes, que han sufrido los hombres de la Iglesia por el poder abusivo del Estado, es una de las más grandes lecciones que ha dado al mundo la verdadera libertad, que sabe morir, pero que no se dobla ante la injusticia” (Pastoral, 12-VII-1933).

Lo mismo dicen los Cardenales y Arzobispos franceses en su Declaración (10-III-1925) –por lo que se ve el ralliement fue un total fracaso- sobre las leyes laicas:

“Las leyes del laicismo son injustas (….) Por lo tanto, las leyes del laicismo no son leyes. No tienen de ley más que el nombre, un nombre usurpado. No son más que corrupciones de la ley, violencias, más bien que leyes (…) Pero como las leyes del laicismo atentan a los derechos de Dios, como nos hieren en nuestros intereses espirituales, como después de haber arruinado los principios esenciales sobre los cuales descansa la sociedad, son enemigas de la verdadera religión que nos ordena reconocer y adorar, en todos los dominios, a Dios y a Jesucristo, el adherirnos a sus enseñanzas, el someternos a sus mandamientos, el salvar a todo precio nuestras almas, no nos está permitido obedecerlas, tenemos el derecho y la obligación de combatirlas y de exigir por todos los medios honestos su abrogación” (53).

Así se llega a la situación en que resistencia legal es totalmente ineficaz, y se hace posible la resistencia armada. Hablar de la resistencia armada es el capítulo más llamativo por el tema, más trágico en su vivencia, más serio. No debe alarmar a nadie porque a pesar de ser nuestro mundo pacifista, está lleno de violencia, lleno de guerras, e incluso hoy, el Gobierno del PSOE de España tiene tropas en Afganistán. En las condiciones que se dirán, la resistencia armada es siempre un derecho, y en algunos casos es además un deber.

La Iglesia acepta, con graves condiciones, no pocas sanas “rebeldías”. Incluso Pablo VI, en Populorum progressio (1967) rechaza las sublevaciones y levantamientos “a no ser que se trate de tiranía manifiesta y duradera, en la que se lesionen los derechos primarios de la persona humana y se cause grave daño al bien común del estado”. Pero no queremos utilizar el Magisterio posterior a la guerra mundial, que no tiene el tema de la guerra defensiva abierta (había guerra fría) como principal.

Como dice Boira: “no condena de manera absoluta la Iglesia toda insurrección o resistencia violenta frente a la usurpación o frente a la tiranía. En determinadas circunstancias puede ser lícita y hasta obligatoria la rebelión contra un poder ciertamente usurpador o contra un poder tiránico que llegue a extremos verdaderamente intolerables contra el bien común, siempre que se hayan agotado, sin resultado alguno, todos los medios pacíficos etc.” (54). Esto es lo que expone Pío XI en Acerba animi (1932) y Firmissimam constantiam (1937) al Episcopado Mexicano, y que dará origen a la sublevación de los cristeros. Por ejemplo, según Suárez en Defensio fidei, “entre los cristianos debe reputarse tirano, de muy especial manera, al príncipe que induce a sus vasallos en herejía u otro género de apostasía o en cisma público”. El Magisterio de Pío XI con motivo de los sucesos de Méjico y de España es fundamental debido a la proximidad a nuestro mundo moderno anterior a la dramática guerra mundial.

Pla y Deniel, en su pastoral Las dos ciudades, explica lo siguiente:

“Si en la sociedad hay que reconocer una potestad habitual o radical para cambiar un régimen cuando la paz y el orden social, suprema necesidad de las naciones, lo exija, es para Nos, clarísimo (…) el derecho de la sociedad, no de promover arbitrarias y no justificadas sediciones, sino de derrocar un gobierno tiránico y gravemente perjudicial a la sociedad, por medios legales, si es posible, pero, si no lo es, por un alzamiento armado. Esta es la doctrina claramente expuesta por dos santos Doctores de la Iglesia: Santo Tomás de Aquino, Doctor el más autorizado de la Teología Católica, y por S. Roberto Belarmino; y, junto con ellos, por el preclarísimo Doctor el Eximio Francisco Suárez” (Las dos Ciudades, Salamanca, 1936) (55).

La Carta Colectiva de los Obispos españoles del 7-VII-1937 (56) se expresa en este mismo sentido, y recoge el cumplimiento de todas las condiciones para la guerra justa. A ello sumemos las declaraciones de Pío XI y Pío XII sobre la guerra en España. El Obispo de Madrid Leopoldo Eijo Garay, expresa en La hora presente (Madrid, 1939): “Cuando la sustancia de la legalidad es la injusticia, no le queda a la conciencia y a la acción más recurso que buscar la justicia en la legítima ilegalidad”, siendo la legítima defensa una realidad “sagrada porque es ley de naturaleza” (57). Son unos ejemplos.

4.3.5. ¿Cómo es el cuadro de la tiranía?

Hemos hablado de tiranía, más ¿puede esbozarse qué es la tiranía?

Un conferenciante de Notre Dâme de París, Janvier, decía en Cuaresma de 1909 :

“Que la sociedad explotada, agotada, acosada, agarrotada por opresores sin vergüenza, tenga el derecho de sacudir el yugo, de defenderse como el viajero asaltado por los bandidos, eso no es dudoso. Me diréis “es sedición”. No, señores. La sedición es la revuelta contra el bien, y, en el caso extremo al que me refiero, el verdadero sedicioso es el Poder, que usa de su soberanía para arrancar las almas al respeto de la verdad, del orden, de la justicia; no lo es la multitud que lucha con el fin de salvar su honor, su dignidad y su vida. La Iglesia y la sabiduría han tenido siempre este lenguaje: no he disminuido yo los derechos de la autoridad; no me estaba permitid mutilar los derechos de la libertad” (58)

Dice Balmes: “Si el poder supremo abusa escandalosamente de sus facultades, si las extiende más allá de los límites debidos, si conculca las leyes fundamentales, persigue la religión, corrompe la moral, ultraja el decoro público, menoscaba el honor de los ciudadanos, exige contribuciones ilegales y desmesuradas, viola el derecho de propiedad, enajena el patrimonio de la nación, desmembra las provincias, llevando sus pueblos a la ignominia y a la muerte” (59)

Castro Albarrán (60) dice que no son necesarios tantos males juntos para justificar un levantamiento en armas. La situación descrita “sería ya el caso de la pérdida de toda legitimidad en el poder, y, entonces, no sólo se justificaría la resistencia a los actos de gobierno, sino la misma agresión directa al poder”. Este autor no debe conocer la situación de 2010. Afortunadamente, los católicos españoles sólo están de hecho para intentar una resistencia activa legal a base de manifestaciones millonarias, firmas millonarias, y quejas millonarias.

El Dr. Eijo Garay pinta otro cuadro, el que veía en La hora presente (Madrid, 1939), para señalar el deber de sublevarse:

“Por los caminos ordinarios, España no podía ya salvarse. El mal había echado raíces tan profundas, que se levantaba vigoroso, asfixiando nuestra vida cristiana y española. Carcomidas por el marxismo, se habían bastardeado las instituciones nacidas para aumento del bienestar de las clases humildes; el materialismo degradante había envenenado las almas, difundido por un falso e hipócrita espíritu de libertad, que, dando rienda suelta a toda propaganda del error y del mal, ahogaba toda difusión de la verdad y del bien; bajo la careta de formas legales se habían entronizado, por el atropello y la suplantación, las opresiones más tiránicas y persecutorias de los genuinos sentires de la nación; el crimen, a mansalva, segaba la vida de cuantos valientemente osasen oponerse a los designios de la revolución roja; enfundada en un conglomerado político heterogéneo e inconsciente, la daga comunista había subido, con fraude, al poder, donde preparaba la ahora de desnudarse y clavarse en el corazón de España; los sentimientos religiosos padecían ultrajes y cruel persecución; las escuelas católicas eran sometida a vejámenes, cuando no ilegalmente clausuradas; bajo la protección oficial se aventaba el fuego que mantenía el hervor del ocio contra la fe católica, odio que, como siempre ha ocurrido, se convertía en odio a España, y había subido éste a tal punto que vitorearla se consideraba como grito subversivo, mientras se daban clamorosamente los vivas, con sentido criminal, a una nación extranjera… España tenía el derecho y el deber de rebelarse contra la autoridad prostituida y usurpadora, antinacional y anticristiana, tiránica y delincuente (…)” (61).

4.3.6. La virtud española.

Según Castro Albarrán (62), le resistencia a la tiranía puede ser virtud cristiana y la legítima rebeldía es virtud española.

Es muy conocido el discurso de Vázquez de Mella sobre las tácticas mozárabes y muladíes, o bien el de la fórmula de la unión de los católicos (63). Dice que el alma española nunca fue mozarábe, ni muladí, ni se afrancesó. Tampoco se hizo isabelina ni alfonsina, ni se republicanizó o se hizo marxista. Y hoy, ¿qué se ha hecho? Las manifestaciones millonarias en Madrid y el descontento general algo dicen del alma española, y más diría de no estar dirigida o flanqueada por malos políticos liberales. Para evitarlo estamos nosotros.

En nuestros días la Iglesia lidera un tipo de resistencia activa, que es la objeción de la recta norma de la conciencia (no objeción de conciencia sin más) contra las injerencias del Estado en ámbitos donde no tiene competencia, y además de una forma inmoral. Objeción de conciencia de médicos y enfermeras, de farmacéuticos, de maestros y de padres etc.

Por ejemplo, en el documento “Acerca de la objeción de conciencia ante una ley radicalmente injusta que corrompe la institución del matrimonio” (Madrid, 5-V-2005), la Conferencia Episcopal Española señala: “recordamos que los católicos, como todas las personas de recta formación moral, no pueden mostrarse indecisos ni complacientes con esta normativa, sino que han de oponerse a ella de forma clara e incisiva”. Esta en una resistencia activa.

Por lo visto, hoy la única salida es la objeción de conciencia a la ley injusta: objeción de conciencia de médicos, enfermeras, farmacéuticos, jueces y magistrados, profesores, padres… de toda la sociedad. Por una parte, aclaremos que no es igual la libertad de conciencia que la libertad de las conciencias, como señaló Pío XI en Non abbiamo bisogno (nº 50). Por otra, una cosa es la recta norma de la conciencia, como decía Juan XXIII en Pacen in Terris, y otra la conciencia sin más. En efecto, apelar a la objeción de conciencia sin más, se ha visto inútil en España, no está recogida en ningún ordenamiento legal y es complicadísimo que se recoja, y además es fruto del liberalismo. Otra cosa es la objeción de la recta norma de la conciencia, que supone unas exigencias morales al poder civil, parte de la norma objetiva y supone su reconocimiento por el poder civil. En realidad, esto implicaría que el Estado acepta sobre él una verdad objetiva. Por eso, al defender la objeción de conciencia a la asignatura “Educación para la Ciudadanía” (la tiranía) es preciso marcar distancias del liberalismo. En lo que todos estaremos de acuerdo en mostrar la limitación del poder de cualquier Estado que no sea totalitario, sin confundir no obstante el totalitarismo con el Estado no liberal.

¿Qué hacer?. Decía Vázquez de Mella:

“Cuando no se puede gobernar desde el Estado, con el deber, se gobierna desde fuera, desde la sociedad, con el derecho. ¿Y cuando no se puede gobernar con el derecho sólo, porque el poder no lo reconoce? Se apela a la fuerza para mantener el derecho y para imponerle ¿Y cuando no existe la fuerza? Nunca falta en las naciones que no han abandonado totalmente a Cristo, y menos en España. Pero, si llegara a faltar por la desorganización, ¿qué se hace? ¿Transigir y ceder? No, no. Entonces, se va a recibirla a las catacumbas y al circo, pero no se cae de rodillas, porque estén los ídolos en el Capitolio” (64).


José Fermín Garralda Arizcun

NOTAS:

(1) Además de todos el magisterio pontifício o encíclicas de los Papas de los siglos XVIII a XX, y de los doctores de la Iglesia citados al comienzo de este trabajo, aportamos diferentes citas bibliográficas.

Vázquez de Mella decía en su discurso a la Juventud Carlista de Pamplona el 30-I-1904: “¿Dónde está el Poder constituido? La Legitimidad del Parlamento nacerá de la legitimidad de las elecciones; de la de aquél, la legitimidad de las mayorías; de la de éstas, la legitimidad del Gabinete; de la de éste, la del refrendo ministerial, y de la legitimidad del refrendo ministerial nacerá la legitimidad del ejercicio del Poder armónico; pero, viceversa, de la ilegitimidad de las elecciones nacerá la de las Cámaras, y de la de éstas, la del Ministerio; y de la de éste, la del refrendo ministerial, y de esta ilegitimidad surgirá la ilegitimidad del Poder armónico: viniendo a ser ilegítimo todo el ejercicio del gobernante.

He aquí ahora otras preguntas. ¿Son legítimas las elecciones? Es claro que no pregunto por las verificadas recientemente en el distrito de Aoiz. ¡Qué contraste para los doctores parlamentarios! (…) (luego habla de la corrupción del cuerpo electoral y de la necesidad de la reforma electoral según Sagasta, Cánovas, Silvela, Maura) (…); y si es verdad, como yo he dicho en el Parlamento, que allí el país está representado al revés, siendo mayoría en él lo que allí está en minoría y viceversa; si la representación está invertida, volvemos a recordar el sorites, o mejor dicho, epiquerema, porque va acompañado de pruebas; de la corrupción del Cuerpo electoral e ilegitimidad de las Cámaras deduciremos lógicamente la ilegitimidad del Poder armónico, lo mismo en una República parlamentaria que en una Monarquía constitucional”.

Ved, pues, a qué queda reducida la famosa obediencia a los Poderes constituidos.

Y si se dijese que era caso de conciencia el prestar adhesión al Poder constituido, traduciendo el concepto a su verdadero sentido y sin jugar con el equívoco, diríamos que, en una Monarquía parlamentaria, el prestar adhesión a los Poderes constituidos equivaldría a rendir obediencia y acatamiento a estas oligarquías de los partidos que se suceden en el mando.

Pero esto no se atreve nadie a decirlo (…)”. VÁZQUEZ DE MELLA, Juan, Obras completas, Madrid, 1932, V. XV, 387 pp., p. 224-227.

Hoy no se observa visiblemente la corrupción electoral de la Restauración alfonsina (oligarquía, encasillado y pucherazo), sino que la trampa del sistema se produce de otra manera: el sufragio individual y voluntarista en vez del sufragio por intereses reales y organizados, el control de la representación por la partitocracia, la sustitución de las instituciones sociales por los partidos políticos en el funcionamiento político y hasta social, la tendencia al estatismo y al dirigismo de la administración y la burocracia, exigir al votante una capacidad que no tiene y que decida sobre lo que ignora, igualar todas las capacidades de los ciudadanos en la Constitución y en el acto electoral, decidir sobre cuestiones que Dios no ha dejado al arbitrio de los hombres, la falta de mandato imperativo, se omite el juicio de residencia, la escasa incompatibilidad de los cargos públicos, la vaciedad e incumplimiento de los programas electorales, la imposibilidad de reclamaciones por parte del elector en concreto o en general, el posible transfuguismo, la dependencia del dinero durante la campaña y después de ella cuando los partidos se reparten el peculio público para gastos, el triunfo de la imagen sobre los contenidos, las falsas promesas, el cheque en blanco, la ley D’ Hont que favorece el bipartidismo en vez del recuento proporcional, las listas cerradas…

(2) MENÉNDEZ REIGADA, Ignacio, O.P., La guerra nacional española ante la moral y el derecho, Salamanca, 1937, vid. en “Ciencia Tomista”, Bilbao, Editora Nacional; otra edición en Valparaíso, Imp. Liguria, 24 pp.

(3) BALMES, Jaime, El protestantismo comparado con el catolicismo, vol. 4, cap. 54, 55 y 56.

(4) VÁZQUEZ DE MELLA, Juan, Obras completas, Madrid, 1932; “Constitucionalismo” en Ideario I, v. II, 474 pp., pág. 91-150; “La nueva estrategia y la nueva táctica para la restauración católica” y “Los medios legales y pacíficos” en Ideario II v. III, 403 pp., pág. 114-139; La persecución religiosa y la Iglesia independiente del Estado ateo, v. V, 2ª ed. 1934, 361 + 6 pp, pág. 11-64 y 65-108; Discurso “En la Juventud Carlista de Pamplona” (30-I-1904), vol. XV, 1932, pág. 203-236;

(5) GIL ROBLES, Tratado de derecho político, 1ª ed. Salamanca, 1899, Madrid, Aguado, 1961, 2 vols. V. II, 734 pp.

(6) HAVARD DE LA MONTAGNE, Historia de la Democracia Cristiana. De Lamennais a Georges Bidault, Madrid, Ed. Tradicionalista, 1950, 402 pp.

(7) SENANTE, Manuel, “Verdadera doctrina sobre acatamiento, obediencia y adhesión a los poderes constituidos, y sobre la licitud de la resistencia a los poderes ilegítimos y de hecho”, Madrid, 1932, 96 pp.; “La presunta obligación de adherirse al Poder constituido”, en El Tradicionalismo español. Su ideario. Su historia. Sus hombres. Reportaje político, San Sebastián, 1934, 183 pp. + 25 s.n. pág. 30-46.

(8) MAEZTU, Ramiro de, Frente a la República, Madrid, Rialp, 1956, Bibl. del Pensamiento Actual, 310 pp. pág. 74-81 etc.

(9) HERRERA ORIA, Ángel, La Palabra de Cristo. Repertorio orgánico de textos para el estudio de las homilías dominicales y festivas, Tomo VIII, Madrid, BAC, 1953, 1366 pp., pág. 607-711.

(10) VEGAS LATAPIE, Eugenio, Catolicismo y República, Madrid, 1932.

(11) YABEN, “La resistencia al poder”, Madrid, Rec. “Eclesiástica” (nov. 1932)

(12) CASTRO ALBARRÁN, A. de, El derecho al alzamiento, Salamanca, 1941, 421 pp., pág. 213.

(13) CASTRO ALBARRÁN, A, de, El Derecho a la Rebeldía, 1934, reeditado con adiciones y un cambio del título como El Derecho al alzamiento, Salamanca, 1941; ÍDEM. Guerra Santa. El sentido católico de la guerra española, Burgos, 1937, 248 pp.; ÍDEM. “Los católicos y la República”, Madrid, 1934, 80 pp.

(14) HERRERA ORIA, Ángel, La Palabra de Cristo. Repertorio orgánico… o. cit.

(15) BOIRA, Daniel, Liberalismo y socialismo ante la doctrina católica, Barcelona, 1977, 349 pp. pág. 7-22

(16) RICART TORRENS, José, Catecismo social, Barcelona, Ave María, 1979, 331 pp.

(17) VEGAS LATAPIÉ, Eugenio, Consideraciones sobre la democracia, Madrid, 1965, 298 pp., pág. 213-235; Rev. “Roma” nº 63-64 sobre La Iglesia y el liberalismo. Magisterio de los Papas, 118 pp.

(18) Un elenco de textos pontificios en: HERRERA ORIA, Ángel, La Palabra de Cristo. Repertorio orgánico de textos para el estudio de las homilías dominicales y festivas, Tomo VIII, Madrid, BAC, 1953, 1366 pp., pág. 635-637

(19) BOIRA, Daniel, Liberalismo y socialismo… o. cit. pág. 7-22

(20) HERRERA ORIA, Ángel, La Palabra de Cristo. Repertorio orgánico de textos para el estudio de las homilías dominicales y festivas, Tomo VIII, Madrid, BAC, 1953, 1366 pp., pág. 686-687

(21) CASTRO ALBARRÁN, o. cit., pág. 47 ss., 50, 63, 112, 137, 361

(22) CASTRO ALBARRÁN, o. cit., 68-79, 227

(23) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 211, 215

(24) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 377

(25) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p 131, 350

(26) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 233 ss.

(27) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p 238

(28) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 243

(29) BALMES, Jaime, El Protestantismo comparado con el Catolicismo, tomo IV, cap. LV y LVI

(30) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 237-243

(31) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 209

(32) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 154

(33) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 257

(34) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 156-157

(35) Recoger varios textos pontificios en: HERRERA ORIA, Ángel, La Palabra de Cristo. Repertorio orgánico de textos para el estudio de las homilías dominicales y festivas, Tomo VIII, Madrid, BAC, 1953, 1366 pp., pág. 691-698.

(36) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 319

(37) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p.334

(38) BOIRA, Daniel, o. cit. pág. 10

(39) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 344

(40) CASTRO ALBARRÁN, o.cit. p. 345

(41)BALMES, Jaime, El Protestantismo comparado con el Catolicismo, v. 4, cap. 54, 55 y 56; CASTRO ALBARRÁN o. cit. p. 384-385

(42) CASTRO ALBARRÁN, o. cit. pág. 350-354

(43) CASTRO ALBARRÁN, o. c. pág. 212, 214-217

(44) GAMBRA Andrés, “Los católicos y la Democracia (Génesis histórica de la Democracia Cristiana)”, en Los católicos y la acción política, Madrid, Speiro, 1982, pág. 113- 284, 422 pp.; ROUSSEL A. Linéralismo et Catholicisme, 1926, 173 pp. pág. 116-126.

(45) CASTRO ALBARRÁN, o. c. pág. 268-273

(46) VÁZQUEZ DE MELLA, Obras completas, v. I, pág. 149

(47) VÁZQUEZ DE MELLA, Obras completas, v. V, pág. 55-62, 148-159

(48) CASTRO ALBARRÁN, o. cit. pág. 274-275

(49) CASTRO ALBARRÁN, o. cit. pág. 199

(50) VÁZQUEZ DE MELLA, Obras completas, v. V, 2ª ed., 1934, 361 pp., pág. 87-88

(51) CASTRO ALBARRÁN, o. cit. pág. 258-259, 285

(52) GOMÁ, Isidro, Carta Pastoral “Horas graves”; Carta Pastoral “El caso de España. Instrucción a sus diocesanos y respuesta a unas consultas sobre la guerra actual”, Pamplona, 1936, 24 pp.; “Carta Pastoral. Lecciones de la guerra y deberes de la paz”, publicada en el “Boletín Oficial del Obispado de Pamplona”, nº 1909, 1-XI-1939, pág. 337-391. Estas tres pastorales están publicadas en la biografía escrita por GRANADOS, Anastasio, El cardenal Gomá, Primado de España, Madrid, Espasa-Calpe, 1969, 434 pp., págs. 277-429

(53) CASTRO ALBARRÁN, o. cit. pág. 168-169

(54) BOIRA, Daniel, o. cit. pág. 14

(55) CASTRO ALBARRÁN, o. cit. pág. 361

(56) CARTA colectiva del Episcopado Español, 1-VII-19, en GRANADOS, Anastasio, El cardenal Gomá, Primado de España, Madrid, Espasa-Calpe, 1969, 434 pp., págs. 342-358; VV.AA., Ha hablado la Iglesia. Documentos de Roma y del Episcopado español a propósito del Movimiento Nacional salvador de España, Burgos, Editorial Española (Imp. Aldecoa), 1937, 238 pp. VV.AA., Documentos colectivos del Episcopal Española 1870-1974, Madrid, BAC, 1974, 557 pp.

(57) CASTRO ALBARRÁN, .o. cit. pág. 362

(58) CASTRO ALBARRÁN, o. cit. pág. 318

(59) BALMES J., El Protestantismo… L. IV, c. LI; CASTRO ALBARRÁN. o. cit. pág. 308

(60) CASTRO ALBARRÁN, o. cit. pág. 308

(61) CASTRO ALBARRÁN. o. cit. pág. 397

(62) CASTRO ALBARRÁN. o. cit. pág. 376

(63) VÁZQUEZ DE MELLA, Obras completas, v. V, 2ª ed., 1934, 361 pp., pág. 88-94; CASTRO ALBARRÁN, o. cit. pág. 380

(64) VÁZQUEZ DE MELLA , Obras completas, o. cit. v. I, pág. 69-70

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