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viernes, 20 de enero de 2017

Voto Católico Colombia podría dejar de funcionar

Voto Católico Colombia

Voto Católico Colombia lleva más de cinco años desde su fundación, en los que ha funcionado gracias al esfuerzo voluntario de quienes aportamos para el mantenimiento de este portal web y de los servicios asociados. Toda la infraestructura y los servicios proporcionados en línea han sido construidos a partir de enlazar diferentes servicios gratuitos (Blogger, Google Drive, Mediafire, Mailchimp, Buffer, etc.), mientras los gastos inevitables como el pago de los dominios eran cubiertos directamente por quienes trabajamos en el proyecto o por algunos de nuestros lectores.

A través de estos cinco años hemos obtenido grandes logros, como la cancelación del Ciclo Rosa en la Universidad Javeriana, la suspensión de la exposición “Mujeres Ocultas”, la investigación contra Profamilia y Oriéntame, entre otros. Hemos constituido una comunidad amplia de católicos interesados por llevar el Evangelio de Cristo a la vida pública, con 3.850 seguidores en Facebook, 4.300 seguidores en Twitter, y 5664 suscritos a nuestros boletines de correo electrónico. Hemos establecido lazos con las principales organizaciones católicas, provida y pro-familia del país. También hemos producido listas de candidatos, marcando sus posturas sobre aborto, agenda LGBT y Libertad religiosa.

No obstante, en este último punto, que junto con el seguimiento a la labor legislativa constituye la razón principal de la fundación de Voto Católico Colombia, nos hemos encontrado con numerosos obstáculos y limitaciones al no poder recurrir más que a servicios gratuitos. La falta de recursos para construir una base de datos coherente, integrada y organizada nos ha impedido recopilar la información recolectada a lo largo de estos años y presentarla de forma accesible y de fácil comprensión para nuestros lectores. Esto, por no mencionar el recurso humano que está en la raíz de Voto Católico Colombia, unos conocimientos, un saber-hacer, y una experiencia que nos permiten producir un contenido valioso para nuestros lectores, y que podríamos perder si este proyecto no le ofrece cómo sostenerse económicamente.

Así las cosas, luego de una evaluación de la situación de Voto Católico Colombia, y de analizar los resultados de una encuesta que realizamos a finales de año, resolvimos poner a prueba el futuro de esta iniciativa. La idea es implementar el modelo de “Periodismo Comunitario” que viene aplicándose en el mundo anglosajón, en que un medio es sostenido económicamente por la comunidad que se beneficia de él, siendo sus dueños sus propios lectores. Con esto en mente, a finales del año pasado presentamos el proyecto de la Asociación Voto Católico Colombia, a través de la cual nuestros lectores podrían apoyar el sostenimiento del proyecto, a la vez que participar de su dirección.

En 2014 y 2016 hemos hecho un par de encuestas para evaluar el nivel de satisfacción de nuestros lectores frente al servicio que veníamos prestando, y a la vez preguntamos quiénes estarían dispuestos a apoyar económicamente este proyecto. Los resultados de la encuesta mostraron un alto nivel de satisfacción hacia Voto Católico Colombia, y en ambos casos alrededor de la mitad de lo encuestados ofreció un apoyo económico mensual. Sin embargo, casi un mes después de haber lanzado la Asociación, no hemos conseguido que ni la tercera parte de quienes ofrecieron, se inscriban.

De continuar así, muy pronto el proyecto Voto Católico Colombia se herá insostenible y tendría que dejar de funcionar. Si tan sólo 100 personas (Aproximadamente un 0,7% de nuestra audiencia) se comprometieran a dar un aporte mensual mínimo, podríamos ir cubriendo los gastos de mantenimiento del proyecto. Pero no se trata sólo de evaluar si Voto Católico puede conseguir los fondos necesarios para sostenerse, sino de si el proyecto tiene posibilidades de crecer. Nuestros opositores, las organizaciones de la cultura de la muerte (Profamilia, Colombia Diversa, DeJusticia, etc.) tienen fácil acceso a recursos de las élites financieras que son quienes dirigen la agenda anti-cristiana a nivel global (Rockefeller Foundation, George Soros, Ford Foundation, IPPF, etc.) Nosotros, por el contrario, no contamos más que con el apoyo que nuestros lectores nos puedan brindar.

Si consideras valiosa la labor desarrollada por esta página, si crees que es imprescindible que los católicos estemos informados sobre lo que ocurre a nivel político para poder reaccionar y defender la Fe en la vida pública, no lo dudes más y hazte socio de Voto Católico Colombia.

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jueves, 19 de enero de 2017

Dos y dos nunca son cinco: Spadaro, Orwell y la certeza de la fe católica.

screenshot-twitter.com 2017-01-19 11-05-01(Publicado en inglés en Voice of the Family) El Rvo. Antonio Spadaro, S.J., editor en jefe de La Civilità Cattolica y confidente del Papa Francisco, agitó la controversia cuando aseguro en Twitter la semana pasada que:

“La teología no es #Matemáticas. 2+2 pueden ser 5. Porque tiene que ver con #Dios y la #vida real de la #gente.”

“Dos y dos son cuatro” es frecuentemente usado como un ejemplo de una afirmación que obviamente es cierta y “dos y dos pueden ser cinco” como un ejemplo de una falsedad obvia. A menudo se usa en el contexto del abuso del poder por aquellos que impondrían la falsedad a otros en orden de fortalecer ese poder e imponer una ideología. El más famoso ejemplo de este tipo de uso es probablemente el de George Orwell quien escribió, en Mil Novecientos Ochenta y Cuatro, que:

“Al final la Fiesta anunciaría que dos y dos son cinco, y tu tendrías que creerlo. Era inevitable que ellos debieran hacer esa afirmación tarde o temprano: la lógica de su posición lo demandaba. No simplemente la validez de su experiencia, pero la mera existencia de la realidad externa, era tácticamente negada por su filosofía”

La palabras de Orwell podrían casi ser usadas como un comentario a la afirmación del Rvo. Antonio Spadaro. Spadaro es un defensor vocal de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, que muchos comentadores consideran se sostiene en directa contradicción en muchos puntos, a las enseñanzas de la Iglesia Católica. Es a causa de estas contradicciones, de acuerdo a una natural interpretación del texto, que cuatro cardenales de manera privada pidieron aclaración del Papa Francisco sobre el significado de algunas de estas páginas. El Papa Francisco dejó en claro a los cardenales que no iba a contestar su dubia, incitando a que ellos llevaran sus preguntas a la atención de la Iglesia universal. Desde la publicación de la dubia, figuras cercanas al Papa Francisco, como Antonio Spadaro, han dejado en claro que no esperan una respuesta proximamente.

Los defensores de la anterior proposición en Amoris Laetitia están en la posición inevitable de tener que estar de acuerdo (o al menos confesar públicamente que están de acuerdo) tanto con las enseñanzas de la Iglesia Católica como con las afirmaciones de Amoris Laetitia lo que, de acuerdo a cualquier interpretación razonable, parecería naturalmente contradictorio a la doctrina. De cualquier forma para el intelecto consentir, al mismo tiempo,  dos proposiciones contradictorias es contrario a su propia naturaleza, saber la verdad. Es imposible para dos posiciones contradictorias ser verdaderas al mismo tiempo; esta es la ley de la no-contradicción. Todos quienes intentan adherirse a ambas la fe Católica y a estas proposiciones en Amoris Letitia están forzados a violar el primer principio del razonamiento humano, sin el cual es imposible para los seres humanos consentir con algo como cierto. Si dos proposiciones contradictorias son sostenidas como verdaderas al mismo tiempo entonces esto necesariamente implica la negación de la existencia de una verdad objetiva que puede ser conocida con certeza por el razonamiento humano y por consiguiente la existencia de proposiciones que puedan ser afirmadas como verdaderas o falsas.

No es sorprendente entonces ver a un miembro de la “fiesta” que defiende  Amoris Laetitia ahora esté  anunciando que en la teología, dos y dos pueden ser cinco, porque, para pedir prestadas las palabras de Orwell “era inevitable que ellos debieran hacer esa afirmación tarde o temprano: la lógica de su posición lo demandaba”.

La teología es una ciencia más incuestionable que las matemáticas.

La afirmación central del Rvo. Antonio Spadaro es que mientras que en matemáticas dos y dos siempre son cuatro, ese no necesariamente es el caso de la teología. Aunque Spadaro no explica su posición detalladamente la conclusión obvia es que uno no puede alcanzar el mismo tipo de certeza en las preguntas teológicas como se puede en la matemáticas. Él parece insinuar que mientras la matemática es una ciencia objetiva, en la que siempre hay una respuesta correcta y una incorrecta, la teología es más subjetiva y sus conclusiones deben ser siempre vistas como falsas o verdaderas.

Esta posición es completamente falsa. La teología es una ciencia que tiene a Dios como su objeto primario, y la revelación divina es su objeto secundario. Santo Tomás nos dice, en la primera pregunta de la Suma Teológica, que la teología tiene “mayor certeza” que cualquier otra ciencia. [1] Las matemáticas, y otras ciencias especulativas similares, “derivan su certeza de la luz natural del razonamiento humano, que puede errar”. La teología de otro lado “deriva su certeza de la luz del conocimiento divino, que no puede engañar”. Así la Iglesia puede llamar a los Católicos a dar completo e incuestionable consentimiento a todo lo que la Iglesia define y enseña al ser revelado por Dios, y rechazar todo lo que se sostenga en contradicción a ello.

Los Católicos están llamados, con la asistencia de la gracia divina, a perseverar en la práctica de la virtud teologal de la fe, “a través de la cual, inspirados y asistidos por la gracia de Dios, creemos que las cosas que Él nos ha revelado son verdaderas; no por la intrínseca verdad de las cosas, vistas por la luz natural de la razón, sino por la autoridad de Dios en sí mismo Quien revela a ellos, y Quien no puede ser engañado ni engañar.” [2]

Agnosticismo y modernismo

En Mil Novecientos Ochenta y Cuatro George Orwell identifica la negación de “no simplemente la validez de su experiencia, pero la mera existencia de la realidad externa” como la raíz de la afirmación de la Fiesta de que “dos más dos son cinco.” Esto es de relevancia para nosotros en el contexto de nuestra discusión concerniente a la naturaleza objetiva de la teología.

La herejía del modernismo niega la habilidad del intelecto de estar de acuerdo con certeza de la verdad de cualquier realidad más allá del orden sensorial. Para el defensor del modernismo “el razonamiento humano está confinado enteramente al campo de los fenómenos, es decir, a las cosas que son perceptibles por los sentidos, y en la manera en que ellos son percibidos; no tiene derecho ni poder para transgredir estos limites.”[3] En este sistema el razonamiento humano es “incapaz de elevarse a sí mismo a Dios, y de reconocer su existencia, incluso a través de las cosas visibles.” [4] Es por lo tanto imposible para el hombre dar absoluto consentimiento a cualquier doctrina concerniente a Dios o al orden supernatural.  

Por lo tanto mientras el modernismo no niega la validez de la experiencia sensorial o la existencia de una realidad externa per se, niega la validez de la experiencia sensorial asistiéndonos para adherirnos con certeza a conclusiones sobre realidades externas más allá de los fenómenos sensoriales. De esta forma se hace imposible afirmar que cualquier proposición teológica sea con certeza verdadera, así, una vez estas premisas son aceptadas, cualquier cosa puede ser verdadera en teología – incluso una proposición del mismo nivel de ridiculez que “dos y dos son cinco.” 

La revelación divina es para nuestra salvación.

En el primer artículo de la primera pregunta de la Suma Teológica Santo Tomás de Aquino explica la verdadera nobleza de la ciencia de la teología:

“Era necesario para la salvación del hombre que hubiera un conocimiento revelado por Dios además de la ciencia filosófica construida por el razonamiento humano. En primer lugar, de hecho, porque el hombre es dirigido a Dios, como a un final que sobrepasa la comprensión de su razón: “El ojo no ha visto, a otro Dios, fuera de Ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en Él” (Isaías 64:4). Pero el final primero debe ser conocido por los hombres quienes deben dirigir sus pensamientos y sus acciones al final. Por tanto era necesario para la salvación del hombre que ciertas verdades que exceden la razón humana fueran conocidas por él por medio de la revelación divina.” [5]

Estas verdades son un regalo de Dios para permitirnos disfrutar la felicidad eterna con Él. Déjennos honrar a Dios  defendiéndolas con una innegable e  inquebrantable fe.


[1] Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica I.q.1 a 5
[2] Concilio Vaticano Primero, Constitución Dogmática sobre la Fe Católica.
[3] Papa San Pio X, Pascendi dominici gregis, (1908) No. 6.
[4] Pascendi, N. 6.
[5] Suma Teológica, I. q.1 a.1.
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miércoles, 18 de enero de 2017

Obispos de Kazajistán piden oración para que el Papa confirme la verdad de la indisolubilidad del Matrimonio

Los obispos Tomash Peta, Arzobispo Metropolitano de la archidiócesis de Santa Maria en Astana, Jan Pawel Lenga, Arzobispo emérito de Karaganda y Athanasius Schneider, Obispo auxiliar de la archidiócesis de Santa Maria en Astana, han publicado una carta conjunta en la que piden a los fieles unirse a una campaña de oración para pedir que el Papa Francisco confirme la Doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio, y ponga fin a la confusión y ambigüedad reinante en la Iglesia. Reproducimos a continuación el texto íntegro de la comunicación, traducido por Adelante la Fe.

Después de la publicación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, en algunas Iglesias particulares se han publicado normas para su aplicación e interpretaciones, según las cuales los divorciados que han contraído matrimonio civil con una nueva pareja, a pesar del vínculo sacramental con el que están unidos a sus cónyuges legítimos, podrían ser admitidos a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, sin cumplir con el deber previo, establecido por Dios, de cesar la violación del vínculo sacramental del Matrimonio.

La convivencia more uxorio con una persona que no sea el cónyuge legítimo es un insulto a la Alianza de Salvación, de la cual el Matrimonio sacramental es un signo (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 2384), e implica también una ofensa al carácter nupcial del mismo misterio eucarístico. El Papa Benedicto XVI ha explicado tal correlación: “La Eucaristía corrobora de manera inagotable la unidad y el amor indisolubles de cada Matrimonio cristiano. En él, por medio del sacramento, el vínculo conyugal se encuentra intrínsecamente ligado a la unidad eucarística entre Cristo esposo y la Iglesia esposa (cf. Ef 5,31-32)” (Exhortación apostólica Sacramentum caritatis, 27).

Los pastores de la Iglesia que toleran o incluso autorizan -aunque en casos individuales o excepcionales– administrar el sacramento de la Eucaristía a los así llamados “divorciados recasados”, sin que éstos tengan la “vestidura nupcial”, a pesar de haber sido Dios mismo en la Sagrada Escritura (cf. Mt 22,11 y 1Corintios 11:28-29) quien lo ha ordenado para la digna participación en la cena nupcial eucarística, colaboran de esta manera con la ofensa continua contra el vínculo del sacramento del Matrimonio, contra el vínculo nupcial entre Cristo y la Iglesia, y contra el vínculo nupcial entre Cristo y la persona que recibe su Cuerpo eucarístico.

Diversas Iglesias particulares han emanado o recomendado las siguientes orientaciones pastorales con tal o semejante formulación: “Si esta opción [de vivir en continencia] es difícil de practicar para la estabilidad de la pareja, Amoris Laetitia no excluye la posibilidad de acceder a la Penitencia y a la Eucaristía. Esto implica una cierta apertura, como en el caso en el que exista una certeza moral que el primer matrimonio es nulo, aunque no hayan pruebas para demostrarlo en los tribunales. Por lo tanto, será el confesor, en algún momento, en su conciencia, después de mucha reflexión y oración, que tendrá que asumir la responsabilidad ante Dios y ante el penitente, autorizando el acceso a los sacramentos en modo confidencial”.

Las mencionadas orientaciones pastorales contradicen la tradición universal de la Iglesia Católica que, a través del ininterrumpido ministerio petrino de los Sumos Pontífices, ha sido siempre fielmente preservada, sin sombra de duda o de ambigüedad, tanto en la doctrina como en la práctica, en lo que concierne a la verdad de la indisolubilidad del Matrimonio.

Las mencionadas normas y directrices pastorales también contradicen, en la práctica, las siguientes verdades y doctrinas que la Iglesia Católica ha enseñado ininterrumpidamente y de forma segura:

  • La observancia de los diez Mandamientos de Dios, en particular del sexto Mandamiento, obliga a todos los seres humanos sin excepción, siempre y en cualquier situación. En este asunto no es aceptable admitir casos o situaciones excepcionales, o hablar de un ideal más completo. Santo Tomás de Aquino dice: “Los preceptos del decálogo contienen la misma intención del legislador, esto es, de Dios. (…) De donde se sigue que absolutamente excluyen la dispensa”. (S.Th., 1-2, q. 100, a. 8c).
  • Los requisitos morales y prácticos derivados de la observancia de los diez Mandamientos de Dios y, en particular, de la indisolubilidad del Matrimonio, no son simples reglas o leyes positivas de la Iglesia, sino la expresión de la santa voluntad de Dios. Por lo tanto no se puede hablar, a este respecto, de la primacía de la persona sobre la regla o sobre la ley. Antes bien se debe hablar de la primacía de la voluntad de Dios sobre la voluntad pecaminosa de la persona humana para que ésta sea salvada, cumpliendo con la ayuda de la gracia la voluntad de Dios.
  • Creer en la indisolubilidad del Matrimonio y contradecirla con sus actos, incluso considerándose libre de pecado grave, apaciguando la conciencia con la fe solamente en la misericordia de Dios, es un auto-engaño contra el que ya advirtió Tertuliano, un testigo de la fe y de la práctica de la Iglesia en los primeros siglos: “Algunos dicen que basta aceptar la voluntad de Dios con el corazón y con el alma, aunque los hechos después no correspondan a ello. Piensan así que pueden pecar, manteniendo intacto el principio de la fe y del temor de Dios. Esto es como si una persona afirmase que mantiene el principio de la castidad, y al mismo tiempo corrompe y viola la santidad y la integridad del vínculo matrimonial” (Tertuliano, De Paenitentia 5, 10).
  • La observancia de los Mandamientos de Dios, y en particular en lo tocante a la indisolubilidad del Matrimonio, no puede ser presentada como una especie de ideal más completo al cual se debe tender según el criterio de lo posible o de lo factible. Se trata, al contrario, de un deber ordenado por Dios mismo de manera inequívoca, cuya inobservancia implica, según Su propia palabra, la condenación eterna. Decir a los fieles lo contrario sería engañarles y empujarles a desobedecer la voluntad de Dios, poniendo de esta manera en peligro su salvación eterna.
  • Dios da a cada uno la ayuda necesaria para guardar Sus Mandamientos, si se pide con rectitud, como la Iglesia ha siempre enseñado infaliblemente: “Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas, y te ayuda para que puedas” (Concilio de Trento, Ses. 6, cap. 11). Enseña también: “Si alguien dijere que, incluso para el hombre ya justificado y constituido en gracia, los Mandamientos de Dios son imposibles de observar, sea ​​anatema” (Concilio de Trento, Ses. 6, cap. 18). Siguiendo esta doctrina infalible, San Juan Pablo II enseña: “La observancia de la ley de Dios, en determinadas situaciones, puede ser difícil, muy difícil: sin embargo jamás es imposible. Ésta es una enseñanza constante de la tradición de la Iglesia” (Veritatis Splendor, 102). Enseña también: “Todos los esposos, según el plan de Dios, están llamados a la santidad en el matrimonio, y esta excelsa vocación se realiza en la medida en que la persona humana se encuentra en condiciones de responder al mandamiento divino con ánimo sereno, confiando en la gracia divina y en la propia voluntad” (Exhortación apostólica Familiaris Consortio, 34).
  • El acto sexual fuera de un Matrimonio válido, y el adulterio en particular, es siempre objetivamente un pecado grave. Ninguna circunstancia ni ningún fin pueden hacer que sea permisible y aceptable a los ojos de Dios. Santo Tomás de Aquino dice que el sexto Mandamiento es obligatorio incluso en el caso en que un acto de adulterio pudiera salvar un país de la tiranía (De Malo, q. 15, a. 1 ad 5). San Juan Paulo II enseñó esta verdad perenne de la Iglesia: “Los preceptos morales negativos, es decir, los que prohíben algunos actos o comportamientos concretos como intrínsecamente malos, no admiten ninguna excepción legítima; no dejan ningún espacio moralmente aceptable para la creatividad de alguna determinación contraria. Una vez reconocida concretamente la especie moral de una acción prohibida por una norma universal, el acto moralmente bueno es sólo aquel que obedece a la ley moral y se abstiene de la acción que dicha ley prohíbe” (Encíclica Veritatis Splendor, 67).
  • Una unión adúltera entre divorciados y “recasados” en lo civil, “consolidada” en el tiempo, como dicen, y caracterizada por una “probada lealtad” en tal pecado de adulterio, no puede cambiar la calidad moral del acto de violación del vínculo sacramental del Matrimonio, es decir de su adulterio, que será siempre un acto intrínsecamente malo. Una persona que tenga verdaderamente fe y filial temor de Dios nunca podrá mostrar comprensión hacia los actos intrínsecamente malos, como lo son los actos sexuales fuera de un Matrimonio válido, ya que estos actos ofenden a Dios.
  • Una admisión de los divorciados “recasados” a la Santa Comunión constituiría, en la práctica, una dispensa tácita del cumplimiento del sexto Mandamiento. Ninguna autoridad eclesiástica tiene el poder de conceder una tal dispensa tácita, incluso en un caso aislado, o en una situación excepcional y compleja, o con el propósito de alcanzar un buen fin (por ejemplo, la educación de los hijos comunes nacidos en una unión adúltera), invocando para la concesión de tal dispensa el principio de la misericordia, la “via caritatis”, la solicitud maternal de la Iglesia, afirmando que, en este caso, no se quiere poner tantas trabas a la misericordia. Santo Tomás de Aquino enseña: “Por ningún fin útil una persona puede cometer adulterio (pro nulla enim utilitate debet aliquis adulterium committere)” (De Malo, q. 15, a. 1 ad 5).
  • Una normativa que permita la violación del sexto Mandamiento de Dios y del vínculo sacramental del Matrimonio en un sólo caso, o en casos excepcionales, para evitar, presuntamente, un cambio general de las normas canónicas, constituye siempre una contradicción con la verdad y con la voluntad de Dios. En consecuencia, es psicológicamente engañoso y teológicamente errado hablar aquí de una norma restrictiva o de un mal menor en contraste con una legislación de carácter general.
  • Siendo el Matrimonio válido entre bautizados un sacramento de la Iglesia, y por su naturaleza una realidad de carácter público, un juicio subjetivo de la conciencia sobre la nulidad de un Matrimonio en contraste con la respectiva sentencia definitiva del Tribunal eclesiástico, no puede tener consecuencias para la disciplina sacramental, que siempre tiene un carácter público.
  • La Iglesia y, concretamente, el ministro del sacramento de la Penitencia no tienen poder para juzgar el estado de la conciencia del fiel, o la rectitud de su intención, porque “Ecclesia de occultis non iudicat” (Concilio de Trento, ses. 24, cap. 1). El ministro del sacramento de la Penitencia no es el vicario, o el representante del Espíritu Santo para poder penetrar con Su luz divina en los meandros de la conciencia, pues Dios ha reservado este acceso únicamente para Sí mismo: “Sacrarium in quo homo solus est cum Deo” (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, 16). El confesor no puede arrogarse la responsabilidad ante Dios y ante el penintente de dispensar tácitamente a éste de la observancia del sexto Mandamiento y de la indisolubilidad del vínculo matrimonial, por medio de la admisión a la Santa Comunión. La Iglesia no tiene el poder de deducir sobre la base de una presumible convicción de la conciencia sobre la invalidez del propio Matrimonio en el fuero interno, consecuencias para la disciplina sacramental en el fuero externo.
  • Una práctica que permita a las personas divorciadas y “recasadas” civilmente recibir los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, a pesar de su intención de continuar a violar en el futuro el sexto Mandamiento y el vínculo del propio Matrimonio sacramental, sería contraria a la Divina verdad, ajena al sentido perenne de la Iglesia Católica y a la probada costumbre recibida y fielmente custodiada desde los tiempos de los Apóstoles, y recientemente confirmada de forma segura por San Juan Pablo II (cfr. Exhortación Apostólica Familiaris consortio, 84), y por Benedicto XVI (cfr. Exhortación apostólica Sacramentum caritatis, 29).
  • Para todo hombre pensante, la referida práctica sería una clara ruptura y no un desarrollo en continuidad con la praxis apostólica y perenne de la Iglesia, porque frente a un hecho tan obvio no vale ningún argumento: contra factum no valet argumentum. Y además sería un anti-testimonio de la indisolubilidad del Matrimonio, una especie de colaboración de la Iglesia en la difusión de la “plaga del divorcio” contra la cual había advertido el Concilio Vaticano II (cfr. Gaudium et spes, 47).
  • La Iglesia enseña a través de lo que hace, y debe hacer lo que enseña. Sobre la acción pastoral con las personas unidas en forma irregular San Juan Pablo II enseña: “La acción pastoral tratará de hacer comprender la necesidad de coherencia entre la elección de vida y la fe que se profesa, e intentará hacer lo posible para convencer a estas personas a regular su propia situación a la luz de los principios cristianos. Aun tratándoles con gran caridad e interesándoles en la vida de las respectivas comunidades, los pastores de la Iglesia no podrán admitirles al uso de los sacramentos” (Exhortación apostólica Familiaris consortio, 82).
  • Un acompañamiento auténtico de las personas que se encuentran en estado objetivo de pecado grave, con el correspondiente camino de discernimiento pastoral, no puede escapar del deber de anunciar a estas personas, con amor, toda la verdad de la voluntad de Dios, para que se arrepientan de todo corazón de sus actos pecaminosos al convivir more uxorio con una persona que no es su cónyuge legítimo. Al mismo tiempo, un auténtico acompañamiento y discernimiento pastoral deberían animarles para que, con la ayuda de la gracia de Dios, cesen de cometer tales actos en el futuro. Los Apóstoles y toda la Iglesia a lo largo de dos mil años siempre han anunciado a los hombres toda la verdad de Dios en lo que se refiere al sexto Mandamiento y a la indisolubilidad del Matrimonio, siguiendo las enseñanzas de San Pablo Apóstol: “No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20: 27).
  • La práctica pastoral de la Iglesia sobre el Matrimonio y el sacramento de la Eucaristía tiene tanta importancia y consecuencias tan decisivas para la fe y para la vida de los fieles, que la Iglesia, para permanecer fiel a la Palabra revelada de Dios, debe evitar en esta materia toda sombra de duda o de confusión. San Juan Pablo II ha repetido esta verdad perenne de la Iglesia: “Con este llamamiento a la doctrina y a la ley de la Iglesia deseo inculcar en todos el vivo sentido de responsabilidad, que debe guiarnos al tratar las cosas sagradas, que no son propriedad nuestra, como es el caso de los Sacramentos, o que tienen derecho a no ser dejadas en la incertidumbre y en la confusión, como es el caso de las conciencias. Cosas sagradas —repito— son unas y otras —los Sacramentos y las conciencias—, y exigen por parte nuestra ser servidas en la verdad. Esta es la razón de la ley de la Iglesia” (Exhortación Apostólica Reconciliatio et paenitentia, 33).

A pesar de las reiteradas declaraciones sobre la inmutabilidad de las enseñanzas de la Iglesia acerca del divorcio, muchas Iglesias particulares ahora lo aceptan en su praxis sacramental, y este fenómeno es cada vez mayor. Sólo la voz del Pastor Supremo de la Iglesia puede evitar que en el futuro se describa la situación en la Iglesia de nuestros días con esta expresión: “El mundo entero gimió y se dio cuenta, con asombro, que había aceptado el divorcio en la práctica” (ingemuit totus orbis, et divortium in praxi se accepisse miratus est), evocando un análogo dicho con el que San Jerónimo caracterizó la crisis arriana.

Visto un tal peligro real y la amplia propagación de la plaga del divorcio en la vida de la Iglesia, implícitamente legitimado por las mencionadas interpretaciones y directrices de aplicación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitiae, visto que tales interpretaciones y directrices de las Iglesias particulares se han convertido de dominio público en nuestro mundo globalizado, vista también la ineficacia de las muchas súplicas hechas en modo privado y confidencial al Papa Francisco tanto por los fieles como por los pastores de la Iglesia nos vemos obligados a hacer esta llamada a la oración. Como sucesores de los Apóstoles, nos mueve también la obligación de levantar la voz cuando está en peligro las realidades más sagradas de la Iglesia y la salvación eterna de las almas.

Que las siguientes palabras con las que San Juan Pablo II ha descrito los ataques injustos contra la fidelidad del Magisterio de la Iglesia, sean para todos los pastores de la Iglesia en estos tiempos difíciles una luz y un impulso hacia una acción cada vez más unida: “Se reprocha frecuentemente al Magisterio de la Iglesia que está ya superado y cerrado a las instancias del espíritu de los tiempos modernos; que desarrolla una acción nociva para la humanidad, más aún, para la Iglesia misma. Por mantenerse obstinadamente en sus propias posiciones —se dice—, la Iglesia acabará por perder popularidad y los creyentes se alejarán cada vez más de ella” (Carta a las familias Gratissimam Sane, 12).

Teniendo en cuenta que la admisión de los divorciados “recasados” a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, sin pedirles que cumplan la obligación de vivir en continencia, constituye un peligro para la fe y para la salvación de las almas, y también una ofensa a la santa voluntad de Dios, teniendo también en cuenta que, en consecuencia, tal práctica pastoral nunca podrá ser expresión de la misericordia, de la “via caritatis” o de la solicitud maternal de la Iglesia hacia las almas pecadoras, hacemos con profunda solicitud pastoral esta urgente llamada a la oración para que el Papa Francisco revoque de forma inequívoca las orientaciones pastorales antes mencionadas ya introducidas en algunas Iglesias particulares. Un tal acto de la Cabeza visible de la Iglesia, confortaría a los pastores y a los fieles según el mandato que Cristo, Supremo Pastor de las almas, dió al apóstol Pedro y, por su intermedio, a todos sus sucesores: “Confirma a tus hermanos” (Lc. 22, 32).

Las siguientes palabras de un Papa santo y de Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, pueden servir para todos en la Iglesia de nuestros días como guías de luz, consuelo y fortalecimiento: “El error que no se enfrenta, se aprueba. La verdad que no se defiende, es oprimida” (Papa San Félix III, +492). “Santo Padre, Dios Os ha escogido como columna de la Iglesia, para que seáis el instrumento para extirpar la herejía, confundir las mentiras, exaltar la verdad, disipar la oscuridad y manifestar la luz” (Santa Catalina de Siena, +1380).

Cuando el Papa Honorio I (625 – 638) adoptó una actitud ambigua frente a la difusión de la nueva herejía del monotelismo, San Sofronio, Patriarca de Jerusalén, envió un obispo de Palestina a Roma pronunciando estas palabras: „Id a la Sede Apostólica, donde están los fundamentos de la santa doctrina, y no ceséis de rezar hasta que la Sede Apostólica no condene la nueva herejía“. La condenación fue efectuada después, en el 649, por el santo Papa y mártir Martín I.

Hacemos esta llamada a la oración con la conciencia de cometer un acto de omisión si así no lo hiciéramos. Cristo, Verdad y Supremo Pastor, nos juzgará cuando regrese. A Él pedimos, con humildad y confianza, que retribuya a todos los pastores y a todas las ovejas con la corona incorruptible de la gloria eterna (cfr. 1 Pt. 5, 4).

En espíritu de fe elevamos nuestra oración por Su Santidad con afecto filial y devoto: “Oremus pro Pontifice nostro Francisco: Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius. Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo Ecclesiam Meam, et portae inferi non praevalebunt adversus eam”.

Como medio concreto recomendamos rezar todos los días esta antigua plegaria de la Iglesia o una parte del santo rosario con la intención de que el Papa Francisco revoque de modo inequívoco las orientaciones pastorales que permiten a los divorciados denominados “re-casados” de recibir los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristia, sin que ellos cumplan la obligación de vivir en continencia.

18 de enero 2017, antigua fiesta de la Cátedra de San Pedro en Roma

+ Tomash Peta, Arzobispo Metropolitano de la archidiócesis de Santa Maria en Astana

+ Jan Pawel Lenga, Arzobispo emérito de Karaganda

+ Athanasius Schneider, Obispo auxiliar de la archidiócesis de Santa Maria en Astana

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La Santa Sede emitirá estampilla con la imagen de Martín Lutero para celebrar Reforma Protestante

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17 de enero 2017 (LifeSiteNews) — Si este año ocurre que recibas correo del Vaticano, no te sorprendas de ver la cara de Martín Lutero.

La oficina vaticana encargada de producir estampillas, conocida como la Oficina Filatélica y Numismática, confirmó el pasado martes a LifeSiteNews que Lutero, quien se separó de la Iglesia Católica en un acto herético y cismático hace 500 años, será homenajeado con una estampilla en 2017. La oficina se encarga de la producción anual de estampillas y otras medallas y monedas conmemorativas.

El Vaticano regularmente produce esa clase de material conmemorativo por eventos especiales, incluyendo los viajes papales y los años santos. Celebrar a Lutero y la Reforma Protestantes es una decisión poco comprensible, desbancando efemérides importantes de este años, como los 100 años de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima, y los 300 de Nuestra Señora Aparecida en Brasil.

Otros eventos mayores como Navidad, Pascua, el jubileo de la Misericordia y el Encuentro Mundial de las Familias también han merecido estampillas conmemorativas. En la época del interregnum, antes de la elección de un nuevo papa, la Oficina Filatélica y Numismática emite una estampilla de “Sede Vacante”.

Usualmente, cuando una persona ha sido conmemorada con la emisión de una estampilla con su imagen, han sido santos como Teresa de Calcuta, Juan Pablo II y Juan XXIII, el último que fue homenajeado con una estampilla.

En algunas ocasiones, el Vatcano ha colaborado con otras oficinas de correo para la emisión de estampillas sin un contenido explícitamente religioso, como la estampilla de Charlie Chaplin o la caída del Muro de Berlín. Sin embargo, la emisión de una estampilla con la imagen de Lutero tiene una connotación religiosa innegable vinculada a una hostilidad abierta hacia la Iglesia Católica.

En 1517, Martín Lutero publicó sus 95 tesis contra la Iglesia Católica y comenzó el movimiento conocido como la Reforma, llevando a un cisma en la Iglesia. Esto fue seguido con la formación de un sinnúmero de denominaciones protestantes que se expandieron por otrso países. El rompimiento de la Cristiandad medieval se consolidó con la Guerra de los Treinta Años, que con un total de 10 millones de muertes fue conocida como la guerra más sangrienta de Europa hasta la Primera Guerra Mundial.

Lutero, un monje agustino, fue excomulgado en 1521 por el Papa León X, en la bula Decet Romanum Pontificem. A la edad de 41 años, se casó con Katharina von Bora, una ex monja cisterciense de 26 años.

El año pasado, el Papa Francisco fue criticado por su viaje a Lund, Suecia, para la celebración de los 500 años de la Reforma protestante. También, el 13 de Octubre tuvo un encuentro con los luteranos en el Vaticano, el cual fue precedido por una estatua de Martín Lutero en el aula Pablo VI. También sugirió en una oportunidad que podría abrirse la posibiliad de que los luteranos recibieran la Eucaristía. A principios de año, el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos publicó un documento en el que a Lutero se le llama “testigo del Evangelio” y se le compara, junto a Calvino y Zwinglio, con santos de la contrarreforma como San Ignacio de Loyola o San Carlos Borromeo.

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martes, 17 de enero de 2017

¿Estudiar en una Universidad Jesuita influye en apoyar la legalización del aborto?

Jesuit congress

La Asociación de Institutos y Universidades Jesuitas (AJCU por sus siglas en inglés) publicó recientemente una nota de prensa celebrando el hecho de que 56 miembros del nuevo 115 Congreso de Estados Unidos (un 10%) asistió a una universidad o instituto de educación superior jesuita.

El Presidente de la AJCU el Padre Michael Sheeran, S.J., dijo, “un sello distintivo de la educación jesuita es el servicio a los demás, y nosotros estamos orgullosos de ver que el compromiso representado por los alumnos de las instituciones jesuitas que sirven en la Cámara y el Senado. Apreciamos su liderazgo y esperamos trabajar con ellos durante el 115 Congreso.“ No obstante, Matt Archbold de la Cardinal Newman Society, publicó un artículo mostrando a pesar de provenir de una Universidad Jesuita, la gran mayoría de tales congresistas son contrarios a la moral católica en temas como el aborto.

“Busqué su record de votaciones y encontré que de los 12 Senadores educados por jesuitas, sólo hay dos legisladores confiablemente pro-vida. ¡Dos! El resto son o confiablemente pro-aborto o tienen un record de votaciones en ambos sentidos.”

“Aquellos que defienden y promueven el aborrecedor mal del aborto no son merecedores de los elogios por el “liderazgo” ni por el “servicio a los demás”. Uno podría pensar que el rechazo a las enseñanzas Católicas fundamentales en la dignidad de la vida por los alumnos puede causar a los Jesuitas reconsiderar cómo están educando a sus estudiantes”, afirmó Archbold.

En Colombia

En Colombia, la universidad de la Compañía de Jesús es la Pontificia Universidad Javeriana, que a pesar de ser una de las universidades más prestigiosas del país, ha sido fuente de varios escándalos por la defensa, desde su interior, de posturas abiertamente contrarias a la doctrina de la Iglesia. Sacerdotes jesuitas como el P. Carlos Novoa SJ o el P. Alberto Múnera SJ, que además son profesores en la Javeriana, han provocado escándalo entre los fieles por su oposición pública y frontal al magisterio de la Iglesia.

Aún más notorio, fue el hecho de que durante varios años, la Universidad Javeriana fue sede de lo que se denominó “Ciclo Rosa Académico”, una serie de conferencias y eventos de difusión y promoción de la agenda e ideología homosexual. Afortunadamente, luego de una campaña de recogida de firmas, la Javeriana tuvo que cancelar el evento de forma definitiva.

Reconocidas activistas a favor del aborto, como Catalina Ruiz-Navarro y Carolina Dueñas Orozco, son egresadas de la Universidad Javeriana, así como la ex congresista y ex ministra del gobierno Santos, Gina Parody, que desde el Ministerio de Educación intentó imponer la Ideología de Género en los colegios. Grupos de investigación en facultades como psicología o derecho, también han hecho parte de esfuerzos del lobby LGBT por conseguir el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, o la adopción por personas homosexuales.

Pero, concentrándonos en los egresados de la Universidad Javeriana que se encuentran en el Congreso de nuestro país, ¿Se repite el mismo patrón que en Estados Unidos? En total 21 congresistas son egresados de la Javeriana. De entre ellos, a favor del aborto se encuentran, desde el activista pro-aborto, pro-eutanasia y pro-LGBT Armando Benedetti del Partido de la U, Carlos Felipe Mejía y Susana Correa del Centro Democrático, Guillermo García Realpe del Partido Liberal, y Alexánder López del Polo Democrático. Otros egresados son abiertamente opositores a la legalización del aborto, tales como Roberto Gerlein del Partido Conservador, Manuel Enríquez Rosero del Partido de la U,  y Honorio Henríquez y Thania Vega de Plazas del Centro Democrático.

De la mayoría de congresistas no se conoce aún su posición respecto del aborto, sencillamente porque no es un tema que haya sido votado en el Congreso de la República aún. Si vamos a otros temas como el de la adopción homosexual, vemos que a favor del referendo para prohibir la adopción homosexual votaron los javerianos Susana Correa, Roberto Gerlein, Carlos Felipe Mejía, Manuel Guillermo Mora, León Rigoberto Barón Neira, Honorio Miguel Henriquez, Manuel Enríquez Rosero, y Thania Vega de Plazas, mientras que en contra votaron Guillermo García Realpe, Miltón Arlex Rodríguez, Armando Benedetti e Iván Name.

Ha sido la Corte Constitucional en donde realmente se han discutido y votado los asuntos más controversiales moralmente hablando. En los años que lleva la Corte Constitucional funcionando, cuatro de sus magistrados han sido egresados de la Pontificia Universidad Javeriana: José Gregorio Hernández Galindo, Rodrigo Escobar Gil, Nilson Pinilla Pinilla y Luis Guillermo Guerrero Pérez. José Gregorio Hernández acompañó la postura mayoritaria de la Corte en la sentencia C-133 de 1994 y fue además ponente de la sentencia C-013 de 1997, en las que se declaró exequible la penalización del aborto. Rodrigo Escobar Gil, por su parte se apartó de la decisión mayoritaria en las sentencias C-647 de 2001 y C-355 de 2006, presentando sendos salvamentos de voto en defensa del derecho a la vida del niño por nacer. Nilson Pinilla se opuso con constancia a numerosas sentencias a favor del aborto, posteriores a la C-355 de 2006, y a las que homologaron a las parejas homosexuales con la familia heterosexual, como la C-075 de 2007, o la C-577 de 2011. Por último, Luis Guillermo Guerrero, aunque llegó a la Corte posando de magistrado conservador, fue el ponente de la sentencia SU-617 de 2014 en la que defendió la adopción por parte de la pareja homosexual del padre biológico del menor.

Así las cosas, es verdad que personajes clave de los lobby homosexual y pro-aborto sí han salido de la Pontificia Universidad Javeriana, y sus posturas representan un claro fracaso en cuanto al papel formativo de la Universidad. Sin embargo, si se les observa en el universo de los egresados de tal universidad, que comparten puestos similares a nivel del Estado, se ve que sus posturas no son siquiera mayoritarias como para considerar que la educación en la Javeriana pudo ser una influencia determinante en la adopción de tales posturas. Puede decirse, que en el caso colombiano no se cumple el patrón hallado por la Cardinal Newman Society respecto de las universidades jesuitan en los Estados Unidos.

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lunes, 16 de enero de 2017

Card. Caffarra: “Sólo un ciego puede negar que en la Iglesia hay una gran confusión”

screenshot-www.ilfoglio.it 2017-01-16 00-38-22(Traducción de Adelante la Fe) El Cardenal Carlo Caffarra, arzobiso emérito de Bolonia y uno de los cuatro firmantes de las dubia presentadas al Papa Francisco sobre la interpretación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, ha dado una entrevista a Il Foglio en la cual responde a las críticas que han sido lanzadas contra los cuatro cardenales e insiste en la pertinencia y necesidad de que las dubia sean resueltas. En la entrevista aborda y refuta las diferentes doctrinas insinuadas en Amoris Laetitia que permitirían el acceso a los sacramentos de los adúlteros públicos.

“Creo que deben aclararse varias cosas. La carta -y los dubia adjuntos- fue largamente reflexionada, durante meses, y largamente discutida entre nosotros. Por lo que me respecta, fue largamente llevada a la oración ante el Santísimo Sacramento”.

El Cardenal Carlo Caffarra empieza diciendo esto, antes de comenzar la larga conversación con Il Foglio sobre la ya célebre carta “de los cuatro cardenales” enviada al Papa para pedirle aclaraciones en relación a Amoris laetitia, la exhortación que expresa las conclusiones del doble Sínodo sobre la familia y que tanto debate -no siempre con garbo y elegancia- ha desencadenado dentro y fuera de los muros vaticanos.

“Eramos conscientes de que el gesto que estábamos realizando era muy serio. Nuestras preocupaciones eran dos. La primera era no escandalizar a los pequeños en la fe. Para nosotros pastores este es un deber fundamental. La segunda preocupación era que nadie, creyente o no creyente, pueda encontrar en la carta expresiones que aun lejanamente sonaran como una, aun mínima, falta de respeto hacia el Papa. El texto final, por tanto, es el fruto de muchas revisiones: textos revisados, descartados, corregidos”.

Puestas estas premisas, Caffarra entra en materia.

“¿Qué es lo que nos ha movido a este gesto? Una consideración de carácter general-estructural y una de carácter contingente-coyuntural. Comencemos por la primera. Existe para nosotros cardenales el deber grave de aconsejar al Papa en el gobierno de la Iglesia. Es un deber y los deberes obligan. De carácter más contingente, por el contrario, existe el hecho -que sólo un ciego puede negar- de que en la Iglesia existe una gran confusión, incertidumbre, inseguridad causadas por algunos párrafos de Amoris laetitia. En estos meses está sucediendo que, sobre las mismas cuestiones fundamentales al respecto de la economía sacramental (matrimonio, confesión y eucaristía) y la vida cristiana, algunos obispos han dicho A y otros han dicho lo contrario de A. Con la intención de interpretar bien los mismos textos”. Y “este es un hecho, innegable porque los hechos son testarudos, como decía David Hume. El camino de salida de este ‘conflicto de interpretaciones’ era el recurso a los criterios interpretativos teológicos fundamentales, usando los cuales pienso que se puede racionalmente mostrar que Amoris laetitia no contradice Familiaris consortio. Personalmente, en encuentros públicos con laicos y sacerdotes, siempre he seguido este camino.

No ha bastado, observa el arzobispo emérito de Bolonia.

“Nos hemos dado cuenta de que este modelo epistemológico no era suficiente. El contraste entre estas dos interpretaciones continuaba. Había sólo un modo e llegar al principio: pedir al autor del texto, interpretado de dos maneras contradictorias, cuál es la interpretación acertada. No hay otro camino. Se planteaba seguidamente el problema del modo en el cual dirigirse al Pontífice. Hemos elegido un camino muy tradicional en la Iglesia, los así llamados dubia”.

¿Por qué?

“Porque se trataba de un instrumento que, en el caso que, según su soberano juicio, el Santo Padre hubiera querido responder, no lo comprometía con respuestas elaboradas y largas. Debía responder “Sí” o “No”. Y emplazar, como a menudo han hecho los Papas, a los probados autores (en jerga: probati auctores) o pedir a la Doctrina de la fe que emanase una declaración conjunta con la que explicar el Sí o el No. Nos parecía el camino más simple. La otra cuestión que se planteaba era si hacerlo en privado o en público. Hemos razonado y llegado al acuerdo que habría sido una falta de respeto hacer público todo en seguida. Así, se ha hecho de manera privada y, sólo cuando hemos tenido la certeza de que el Santo Padre no habría respondido, hemos decidido publicarlo”.

Es este uno de los puntos sobre los que se ha discutido más, con polémicas surgidas en relación a él. El último ha sido el cardenal Gerhard Ludwig Müller, prefecto del ex-Santo Oficio, que ha juzgado equivocada la publicación de la carta. Caffarra explica:

“Hemos interpretado el silencio como autorización a continuar el debate teológico. Y, además, el problema implica tan profundamente tanto el magisterio de los obispos (que, no lo olvidemos, lo ejercitan no por delegación del Papa sino en virtud del sacramento que han recibido) como la vida de los fieles. Unos y otros tienen derecho a saber. Muchos fieles y sacerdotes decían “vosotros cardenales en una situación como esta tenéis la obligación de intervenir ante el Santo Padre. De otro modo ¿para qué existís si no ayudáis al Papa en cuestiones tan graves?”. Comenzaba a hacer camino el escándalo de muchos fieles, de manera que nosotros nos comportábamos como los perros que no ladran de los que habla el Profeta. Esto es lo que hay detrás de esas dos páginas”.

Y sin embargo las críticas han llovido, también por hermanos obispos o monseñores de la curia:

“Algunas personas continúan diciendo que nosotros no somos dóciles al magisterio del Papa. Es falso y calumnioso. Precisamente porque no queremos ser indóciles hemos escrito al Papa. Yo puedo ser dócil al magisterio del Papa si sé lo que el Papa enseña en materia de fe y de vida cristiana. Pero el problema es exactamente este: que sobre puntos fundamentales no se entiende bien lo que el Papa enseña, como demuestra el conflicto de interpretaciones entre obispos. Nosotros queremos ser dóciles al magisterio del Papa, pero el magisterio del Papa debe ser claro. Ninguno de nosotros -dice el arzobispo emérito de Bolonia- ha querido “obligar” al Santo Padre a responder: en la carta hemos hablado de soberano juicio. Simple y respetuosamente hemos hecho preguntas. No merecen, finalmente, atención las acusaciones de querer dividir la Iglesia. La división, que existe ya en la Iglesia, es la causa de la carta, no su efecto. Por el contrario, cosas indignas dentro de la Iglesia son, en un contexto como este sobre todo, los insultos y las amenazas de sanciones canónicas”.

En la premisa a la carta se constata

“un grave desconcierto de muchos fieles y una gran confusión respecto a cuestiones muy importantes para la vida de la Iglesia”.

¿En qué consisten, específicamente, la confusión y el desconcierto? Responde Caffarra:

“He recibido la carta de un párroco que es una fotografía perfecta de lo que está sucediendo. Me escribía: ‘En la dirección espiritual y en la confesión ya no sé qué decir. Al penitente que me dice: vivo a todos los efectos como marido con una mujer que está divorciada y ahora me acerco a la Eucaristía. Propongo un camino en orden a corregir esta situación, pero el penitente me detiene y responde en seguida: mire, padre, el Papa ha dicho que puedo recibir la eucaristía, sin el propósito de vivir en continencia. Yo no puedo más con esta situación. La Iglesia me puede pedir todo, pero no que traicione mi conciencia. Y mi conciencia hace objeción a una supuesta enseñanza pontificia que admite a la eucaristía, dadas ciertas circunstancias, a quien vive more uxorio sin estar casado’. Así escribía el párroco. La situación de muchos pastores de almas, entiendo sobre todo los párrocos -observa el cardenal- es esta: encuentran sobre sus espaldas un peso que no son capaces de llevar. Es en esto en lo que pienso cuando hablo de gran desconcierto. Y hablo de los párrocos, pero muchos fieles están todavía más desconcertados. Estamos hablando de cuestiones que no son secundarias. No se está discutiendo si el pescado rompe o no la abstinencia. Se trata de cuestiones gravísimas para la vida de la Iglesia y para la salvación eterna de los fieles. No lo olvidemos nunca: esta es la ley suprema en la Iglesia, la salvación eterna de los fieles. No otras preocupaciones. Jesús fundó su Iglesia para que los fieles tengan la vida eterna y la tengan en abundancia”.

La división a la que se refiere el cardenal Carlo Caffarra se originó ante todo con la interpretación de los párrafos de Amoris laetitia que van del número 300 al 305. Para muchos, incluidos varios obispos, aquí se encuentra la confirmación de un cambio no sólo pastoral sino también doctrinal. Otros, por el contrario, que todo está perfectamente insertado y en continuidad con el magisterio precedente. ¿Cómo se sale de este equívoco?

“Pondré dos premisas muy importantes. Pensar en una praxis pastoral no fundada y radicada en la doctrina significa fundar y radicar la praxis pastoral en el arbitrio. Una Iglesia con poca atención a la doctrina no es una Iglesia más pastoral, sino que es una Iglesia más ignorante. La Verdad de la que nosotros hablamos no es una verdad formal, sino una Verdad que da salvación eterna: Veritas salutaris, en términos teológicos. Me explico. Existe una verdad formal. Por ejemplo, quiero saber si el río más largo del mundo es el Amazonas o el Nilo. Resulta que es el Amazonas. Esta es una verdad formal. Formal significa que este conocimiento no tiene ninguna relación con mi modo de ser libre. Aunque la respuesta hubiera sido la contraria, no habría cambiado nada sobre mi modo de ser libre. Pero hay verdades que yo llamo existenciales. Si es verdad -como ya Sócrates enseñó- que es mejor sufrir una injusticia antes que cometerla, enuncio una verdad que provoca a mi libertad a actuar de manera muy distinta a si fuera verdad lo contrario. Cuando la Iglesia habla de verdad -añade- habla de verdad del segundo tipo, la cual, si es obedecida por la libertad, genera la verdadera vida. Cuando oigo decir que es solamente un cambio pastoral y no doctrinal, o se piensa que el mandamiento que prohíbe el adulterio es una ley puramente positiva que puede cambiarse (y pienso que ninguna persona recta pueda mantener esto), o significa admitir que sí, el triángulo tiene generalmente tres lados, pero que existe la posibilidad de construir una con cuatro lados. Esto es, digo, una cosa absurda. Ya los medievales, al fin y al cabo, decían: theoria sine praxis, currus sine axis; praxis sine theoria, caecus in via”.

La segunda premisa que pone el arzobispo de Bolonia se refiere al “gran tema de la evolución de la doctrina, que siempre acompañó al pensamiento cristiano, y que sabemos que ha sido retomado de manera espléndida por el beato John Henry Newman. Si hay un punto claro es que no hay evolución donde hay contradicción. Si yo digo que s es p y después digo que s no es p, la segunda proposición no desarrolla la primera sino que la contradice. Ya Aristóteles había enseñado acertadamente que al enunciar una proposición universal afirmativa (e. g. todo adulterio es injusto) y al mismo tiempo una proposición particular negativa que tiene el mismo sujeto y predicado (e. g. algún adulterio no es injusto), no se hace una excepción a la primera, se contradice. Al final, si quisiera definir la lógica de la vida cristiana, usaría la expresión de Kierkegaard: ‘Moverse siempre, permaneciendo siempre fijos en el mismo punto’”. El problema, añade el purpurado, “es ver si los famosos párrafos nn. 300-305 de Amoris laetitia y la famosa nota n. 351 están o no en contradicción con el magisterio precedente de los Pontífices que afrontaron la misma cuestión. Según muchos obispos, está en contradicción. Según otros muchos obispos, no se trata de una contradicción sino de un desarrollo. Y es por esto por lo que hemos pedido una respuesta al Papa”.

Se llega así al punto más disputado y que ha animado tanto las discusiones sinodales: la posibilidad de conceder a los divorciados vueltos a casar civilmente el acercarse de nuevo a la eucaristía, lo cual no encuentra lugar explícitamente en Amoris laetitia, pero que, a juicio de muchos, es un hecho implícito que no representa nada más que una evolución respecto al n. 84 de la exhortación Familiaris consortio de Juan Pablo II.

“El problema en su nodo es el siguiente”, argumenta Caffarra: “¿Puede el ministro de la eucaristía (normalmente el sacerdote) dar la eucaristía a una persona que vive more uxorio con una mujer o con un hombre que no son su mujer o su marido y no quiere vivir en la continencia? Las respuestas son sólo dos: Sí o No. Nadie, por otro lado, pone en cuestión que Familiaris consortio, Sacramentum Caritatis, el Código de derecho canónico y el Catecismo de la Iglesia católica responden No a dicha pregunta. Un No válido hasta que el fiel no se proponga abandonar el estado de convivencia more uxorio. ¿Ha enseñado Amoris laetitia que, dadas ciertas circunstancias precisas y realizado un cierto camino, el fiel podría acercarse a la eucaristía sin comprometerse a la continencia? Hay obispos que han enseñado que se puede. Por una simple cuestión de lógica se debe entonces enseñar que el adulterio no es en sí ni por sí un mal. No es pertinente apelar a la ignorancia o al error respecto a la indisolubilidad del matrimonio: un hecho desgraciadamente muy difundido. Esta apelación tiene un valor interpretativo, no orientativo. Debe ser usado como método para discernir la imputabilidad de las acciones cometidas pero no puede ser principio para las acciones que serán cometidas. El sacerdote -dice el cardenal- tiene el deber de iluminar al ignorante y corregir al que yerra”.

“Lo que, por el contrario, Amoris laetitia ha aportado de nuevo sobre dicha cuestión es la llamada a los pastores de almas a no contentarse con responder No (no contentarse, sin embargo, no significa responder Sí), sino tomar de la mano a la persona y ayudarla a crecer hasta el punto en que ella comprenda que se encuentra en una condición tal que no puede recibir la eucaristía si no cesa las intimidades propias de los esposos. Pero no se trata de que el sacerdote pueda decir ‘ayudo a su camino dándole también los sacramentos”. Y es sobre esto que sobre lo que el texto es ambiguo en la nota n. 351. Si yo digo a la persona que no puede tener relaciones sexuales con quien no es su marido o su mujer pero, entre tanto, dado que le cuesta tanto, puede tenerlas… sólo una vez en vez de tres a la semana, esto no tiene sentido; y no uso misericordia hacia esta persona. Porque para poner fin a un comportamiento habitual -un habitus, dirían los teólogos- es necesario que exista el decidido propósito de no cometer más ningún acto propio de aquel comportamiento. En el bien hay progreso, pero entre el dejar el mal y comenzar a hacer el bien, hay una decisión instantánea, aunque largamente preparada. Durante un cierto periodo Agustín oraba: ‘Señor, dame la castidad, pero no en seguida’”.

Al recorrer los dubia, parece entenderse que lo que está en juego, quizá más que Familiaris consortio, es Veritatis splendor. ¿Es así?

“Sí”, responde Carlo Caffarra. “Aquí está en cuestión lo que enseña Veritatis splendor. Esta encíclica (6 de agosto de 1993) es un documento altamente doctrinal, en las intenciones del Papa san Juan Pablo II, hasta el punto -cosa excepcional hasta el momento en las encíclicas- que está dirigida sólo a los obispos en cuanto responsables de la fe que se debe creer y vivir (cfr. n. 5). A ellos, al final, el Papa recomienda que sean vigilantes acerca de las doctrinas condenadas o enseñadas por la encíclica misma. Las primeras para que no se difundan en las comunidades cristianas, las segundas para que sean enseñadas (cfr. n. 116). Una de las enseñanzas fundamentales del documento es que existen actos que pueden ser calificados como deshonestos en sí mismos, prescindiendo de las circunstancias en las cuales son cometidos y del fin que se propone el agente. Y añade que negar este hecho puede conllevar negar el sentido del martirio (cfr. nn. 90-94). Todo mártir, en efecto -subraya el arzobispo emérito de Bolonia-, habría podido decir: ‘Me encuentro en una circunstancia… en tal situación que el deber grave de profesar mi fe o de afirmar la intangibilidad de un bien moral ya no me obliga’. Piénsese en las dificultades que la mujer de Tomás Moro presentaba a su marido condenado ya en la cárcel: ‘Tienes deberes hacia la familia, hacia los hijos’. No es, por lo tanto, solamente un tema de fe. Aunque use la sola recta razón, veo que negando resistencia a actos intrínsecamente deshonestos, niego que exista un confín más allá del cual los poderosos de este mundo no pueden y no deben pasar. Sócrates fue el primero que comprendió esto en occidente. La cuestión es, por lo tanto, grave, y sobre esto no se puede dejar incertidumbre. Por esto nos hemos permitido pedir al Papa que dé claridad, ya que hay obispos que parecen negar dicho hecho, invocando Amoris laetitia. El adulterio, en efecto, se incluyó dentro de los actos intrínsecamente malos. Basta leer lo que dice Jesús al respecto, San Pablo y los mandamientos dados a Moisés por el Señor”.

Pero ¿hay todavía hoy espacio para los actos así llamados “intrínsecamente malos”? ¿O quizá es el momento de mirar más al otro lado de la balanza, al hecho de que todo, ante Dios, puede ser perdonado?

Atención, dice Caffarra: “Aquí se crea una gran confusión. Todos los pecados y las decisiones intrínsecamente deshonestas pueden ser perdonadas. Por lo tanto “intrínsecamente deshonestos” no significa “imperdonables”. Jesús, sin embargo, no se contenta con decir a la adúltera: ‘Tampoco yo te condeno’. Le dice también: ‘Ve y en adelante no peques más’ (Jn 8, 10). Santo Tomás, inspirándose en San Agustín, hace un comentario bellísimo, cuando escribe que ‘Habría podido decir: ve y vive como quieras y ten por seguro mi perdón. No obstante todos tus pecados, yo te liberaré de los tormentos del infierno. Pero el Señor que no ama la culpa y no favorece el pecado, condena la culpa… diciendo: y en adelante no peques más. Aparece así cuán tierno es el Señor en su misericordia y justo en su verdad’ (cfr. Comm. a Juan 1139). Nosotros somos verdaderamente, no por así decir, libres ante el Señor. Y por lo tanto el Señor no nos tira detrás de su perdón. Debe haber un admirable y misterioso matrimonio entre la infinita misericordia de Dios y la libertad del hombre, el cual debe convertirse si quiere ser perdonado”.

Preguntamos al cardenal Caffarra si una cierta confusión derive también de la convicción, radicada también entre tantos pastores, de que la conciencia es una facultad para decidir autónomamente con respecto a lo que está bien y lo que está mal, y que, en ultima instancia, la palabra decisiva corresponda a la conciencia de cada uno.

“Considero que este es el punto más importante de todos”, responde. “Es el lugar donde encontramos y nos enfrentamos con la columna de carga de la modernidad. Comencemos aclarando el lenguaje. La conciencia no decide porque ella es un acto de la razón; la decisión es un acto de la libertad, de la voluntad. La conciencia es un juicio en el cual el sujeto de la proposición que lo expresa es la decisión que estoy a punto de tomar o que ya he tomado y el predicado es la calificación moral de la decisión. Es, por lo tanto, un juicio, no una decisión. Naturalmente, todo juicio racional se ejercita a la luz de criterios, de otro modo no es un juicio, sino otra cosa. Criterio es aquello en base a lo cual yo afirmo lo que afirmo y niego lo que niego. En este punto resulta particularmente iluminador un pasaje del Tratado sobre la conciencia moral del beato Rosmini: ‘Hay una luz que está en el hombre y hay una luz que es el hombre. La luz que hay en el hombre es la ley de Verdad y la gracia. La luz que es el hombre es la recta conciencia, ya que el hombre se convierte en luz cuando participa de la luz de la ley de Verdad mediante la conciencia por aquella luz confirmada’. Ahora bien, frente a esta concepción de la conciencia moral se opone al concepción que erige como tribunal inapelable de la bondad o malicia de las propias decisiones a la propia subjetividad. Aquí, para mí -dice el purpurado-, está el enfrentamiento decisivo entre la visión de la vida que es propia de la Iglesia (porque es la propia de la Revelación divina) y la concepción de la conciencia propia de la modernidad”.

“Quien ha visto esto de manera lucidísima -añade- fue el beato Newman. En la famosa Carta al duque de Norfolk, dice: ‘La conciencia es un vicario aborigen de Cristo. Un profeta en sus informaciones, un monarca en sus órdenes, un sacerdote en sus bendiciones y en sus anatemas. Para el gran mundo de la filosofía de hoy, estas palabras no son sino verbosidades vanas y estériles, privas de un significado concreto. En nuestro tiempo hay una guerra  encarnizada, diría casi una especie de conspiración contra los derechos de la conciencia’. Más adelante añade que ‘en el nombre de la conciencia se destruye la verdadera conciencia’. He aquí por qué entre los cinco dubia la duda número cinco es la más importante. Hay un pasaje de Amoris laetitia, en el n. 303, que no es claro; parece -repito: parece- admitir la posibilidad de que exista un juicio verdadero de la conciencia (no invenciblemente erróneo; esto ha sido siempre admitido por la Iglesia) en contradicción con lo que la Iglesia enseña como atinente al depósito de la divina Revelación. Parece. Y por eso hemos presentado la duda al Papa”.

“Newman -recuerda Caffarra- dice que ‘si el Papa hablase contra la conciencia tomada en el verdadero sentido de la palabra, cometería un verdadero suicidio, se cavaría la fosa bajo sus pies’. Son cosas de una gravedad inquietante. Se elevaría el juicio privado a criterio último de la verdad moral. No decir nunca a una persona: ‘Sigue siempre tu conciencia’ sin añadir siempre y en seguida: ‘Ama y busca la verdad acerca del bien’. Lo pondrías en sus manos el arma más destructiva de su humanidad”.

Matteo Matzuzzi – [Fuente: Il Foglio, 14 de enero de 2017]

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viernes, 13 de enero de 2017

Sentencia sobre aborto SI permite la objeción de conciencia de instituciones y personal administrativo

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Como informamos a principios de semana, el Consejo de Estado ha anulado parcialmente la Circular 003 de 2013 de la Superintendencia de Salud, en la cual se pretendía reglamentar el aborto e impartir instrucciones a las EPS e IPS sobre la práctica. Ahora, las organizaciones abortistas, aliadas con medios de comunicación como El Tiempo, pretenden convencer de que la anulación de la circular no tiene ningún efecto y las entidades de salud siguen obligadas a realizar la práctica.

En su editorial de el día de hoy, el diario El Tiempo afirma:

Hay que ser claros y entender que en su fallo, el Consejo de Estado determinó que un asunto como la objeción de conciencia no debería ser parte de la citada circular, pero de ningún modo eliminó o contravino los preceptos que la Corte ya había establecido en tal sentido, por lo que no es cierto que se haya autorizado el ejercicio de la objeción de conciencia institucional. De hecho, reitera que esta posibilidad está reservada para las personas que prestan directamente el servicio y deja por fuera, de paso, a aquellas con tareas administrativas.

Aunque aún no se ha podido tener acceso al texto completo de la sentencia de la sección primera del Consejo de Estado, los apartes citados por medios de comunicación son bastante claros respecto de lo que El Tiempo y el lobby del aborto pretende negar. Cita, por ejemplo, el diario El Espectador:

Uno de los puntos centrales del debate consistió en la objeción de conciencia a la hora de practicar este tipo de acciones. Para la Sala se negó la posibilidad de ejercer este derecho “a las personas jurídicas y se reserva a personas naturales que prestan de manera directa el servicio, con lo cual también se deja por fuera de su órbita de cobertura al personal administrativo al servicio de los entes hospitalarios”.

El texto citado directamente de la providencia, es claro en desmentir el editorial de El Tiempo. La sentencia anuló la instrucción cuarta de la circular de la SuperSalud, porque se excedía en sus funciones al pretender limitar el derecho a la libertad de conciencia, establecido contra toda limitación en la Consitución Política de Colombia (Artículo 18): “Se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar contra su conciencia.”

Si esta controversia suena a Dejá Vu, es porque están repitiendo la misma estrategia del Ministerio de Salud luego de la anulación del Decreto 4444 de 2006. En aquel entonces, el Consejo de Estado resolvió que ninguna entidad del ejecutivo podría reglamentar la práctica del aborto, mientras no existiese una ley del Congreso que lo hiciese. El Ministro de Salud respondió afirmando que la sentencia del Consejo de Estado era inocua y la SuperSalud expidió las circulares externas 058 de 2009 y 003 de 2011 para tratar de burlar la decisión del alto tribunal. En 2013, el Consejo de Estado anuló esas dos circulares y emitió una advertencia al Ministerio de Salud sobre la reproducción de un acto administrativo anulado. La respuesta vino de parte de la Superintendencia de Salud que expidió la circular 003 de 2013, insistiendo en reglamentar el aborto.

Esta nueva sentencia del Consejo de Estado confirma la denuncia hecha entonces por organizaciones provida y grupos de laicos católicos: La circular 003 continúa reproduciendo una práctica que el mismo tribunal había reprobado al anular el Decreto 4444 de 2006. El ejecutivo se viene valiendo de la demora del Consejo de Estado en resolver las denuncias de nulidad, para emitir actos administrativos tratando de reglamentar la práctica del aborto, sabiendo que serán anulados por el Alto Tribunal pero varios años después, y cuando esto ocurra emitirán uno nuevo, y así ad náuseam.

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jueves, 12 de enero de 2017

La Mujer y la serpiente, por Germán Mazuelo-Leytón

Reproducimos el siguiente artículo de Germán Mazuelo-Leytón, publicado originalmente en su blog en el portal católico Adelante la Fe.

Resultado de imagen para german mazuelo leytonEste 2017, es un año que se sitúa en la Historia de la Salvación como un año de especial relevancia en los hitos mariano-salvíficos de la última centuria.

¿Qué celebra un católico en 2017?

Los hijos de María, celebramos el 13 de mayo de 2017, el Jubileo Centenario de las apariciones de la Madre de Dios y Madre nuestra en Fátima.

Pero también este año glorioso de 2017, y fatimista por excelencia, marca tres hechos:

  1. Un siglo de la llegada de los bolcheviques al gobierno en Rusia.
  2. La Francmasonería celebrará la tercera centuria de su fundación de 1717.
  3. Los protestantes celebrarán quinientos años del cisma de Lutero aquel 1517.

CINCO SIGLOS DE LA REBELIÓN DE LUTERO CONTRA DIOS.

«Lutero establece un abismo impasable».[1]

En el siglo XVI, que la historia considera el inicio de los tiempos modernos, el mal provino de Alemania con la revolución protestante:«con la afirmación del hombre, la ruptura entre el cielo y la tierra por la negación de las mediaciones que los unan: Cristo, María, y primero que todo la Iglesia”, [2] echó raíces el Jansenismo “que logró enfriar el corazón del mismo Cristo». Lutero fue el gran divisor que dio inicio a la rebelión de los tiempos modernos contra Dios.

Como respuesta a la negación de Su amor, Cristo mismo vino una vez más para abrirnos Su Corazón por medio de las revelaciones a Santa Margarita María de Alacoque.

Paray-le-Monial constituye todo un acontecimiento en la historia de la Iglesia «que fue al mismo tiempo tanto antiguo como nuevo: antiguo porque la profecía siempre había sido un factor, y nuevo por la forma que tomó».

La rebelión contra Dios alcanzó su punto culminante en el siglo XVIII cuando el hombre rechazó al Dios Verdadero para hacerse su propio dueño con la Revolución Francesa. «El primer gran acto de rebelión política organizada contra Dios. Fue una consecuencia de la negación y de las rupturas del siglo XVI, del enfriamiento de la fe del siglo XVII, de la exaltación de la razón del siglo XVIII, y de la explotación de esta rebelión por el poder de la Francmasonería».

Dos grandes manifestaciones sobrenaturales: Lourdes 1858 y Fátima 1917, «se produjeron cuando más necesidad tenía el mundo de ellas. La primera de las manifestaciones celestes se verificó en el año en que nacieron las ideas que han formado nuestro mundo moderno y la segunda en el año en que esas ideas se tradujeron en hechos»: en 1858 John Stuart Mill publicó su «Ensayo sobre la libertad», Darwin su «Origen de las especies», Richard Wagner compuso sus óperas «con las que hizo revivir el mito de la superioridad de la raza teutónica» y Carlos Marx escribió su «Introducción a la teoría política».

«De estos cuatro hombres nacieron las ideas madres que han regido y dominado al mundo» los últimos cien años.

Como sabemos ese mismo año nuestra Señora en Lourdes vino a confirmar la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que cuatro años antes el Papa había hecho, así en el preciso momento que el mundo negaba la culpa de origen, y, sin saberlo, afirmaba que toda persona nace sin pecado original, nuestra Bendita Madre declaraba «Yo sola soy la Inmaculada Concepción».[3]

LA FRANCMASONERÍA

En efecto, ha sido obra de la masonería que Francia la hija mayor de la Iglesia se hubiera apartado de la Verdadera Fe.

Carlton J. H. Hayes, renombrado historiador escribió:

«En Francia, donde la francmasonería fue abiertamente ateísta en sus principios, y en su tendencia práctica, casi todos los políticos radicales eran masones».[4]

Fueron los autores de la creación de una Francia impía Garibaldi, Jules Ferry (redactor de las infames leyes laicas de 1881 que secularizaron las escuelas de Francia), Arístide Briand, George Clemenceau y Emile Combes (un activo y radical miembro de la masonería francesa quien hizo cumplir rigurosamente las Leyes de Asociación que pretendían nacionalizar todas las propiedades de la Iglesia).[5]

Franklin Delano Rooselvet y Harry S. Truman, masones de grado 33, atiborraron de jueces masónicos la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, entre 1941 y 1971 nunca hubo en dicha Corte menos de 5 jueces masones o pro masonería, y en esos tres decenios dichos jueces hicieron en ese país lo que se hizo con la Francia del siglo diecinueve: secularizaron a través del poder judicial, al otrora Estados Unidos temeroso de Dios. [6]

En efecto la masónica Corte Suprema de los Estados Unidos declaró ilegal la oración en las escuelas, legitimó la pornografía, legalizó el aborto, etc.

En todos los países de tradición católica, la masonería a través del poder judicial laicizaron los estados, promulgaron leyes inicuas.

La masonería conduce a los hombres a la idolatría del hombre bajo la máscara de creer en Dios. En los días de su fundación la logia masónica enfocó directamente su ataque contra la autoridad del Romano Pontífice, dice: La autoridad es el mal, y el más grande mal es la autoridad representada por el Papa.

EL COMUNISMO

Los escritos de Marx exponen el propósito verdadero del comunismo: el exterminio de la religión y la abolición de todas las libertades bajo una dictadura única-mundial; que el enemigo último del marxismo no es el capitalismo, sino Dios mismo: No es la religión la que crea al hombre, sino el hombre que crea la religión… la religión es el gemido de la criatura oprimida… es el opio del pueblo. La destrucción de la religión, como una felicidad ilusoria del pueblo, es el requisito de su felicidad verdadera.[7]

Richard Wurmbrandt dice «es esencial declarar enfáticamente, que Marx y sus compañeros, siendo anti-Dios, no eran ateos (como públicamente fingían ser)», sino que «odiaban a un Dios en quien creían, de lo que resulta que el comunismo, es esencialmente y por último una guerra contra la religión, en palabras de Marx “el ateísmo es el primer principio del comunismo”. También Lenín afirmó: «Dios es el enemigo personal de la sociedad comunista».[8]

«Si oís hablar de la maldad diabólica de unos hombres cuya bandera está enrojecida con la sangre de sus víctimas; si oís hablar de los que martirizan los cuerpos y las almas, creando lo que podríamos llamar martirios áridos, como el de Mindszenty, Stepinac y Beran, estad seguros de que las mentes hechas pedazos y los cuerpos macilentos provocarán un castigo del cielo más terrible que el originado por la sangre del inocente Abel, y que alboreará un nuevo día de esperanza cuando estos varones perseguidos entonen un “réquiem” sobre la tumba de los que ganaron una batalla, pero perdieron la guerra. Dios no consiente nunca el mal sin sacar de él un bien».[9]

El objetivo del Dragón Rojo[10] es hacer que toda la humanidad se aparte y abstenga de glorificar a la Santísima Trinidad, el Dragón Rojo busca oscurecer la obra del Padre que es la creación, difundiendo el ateísmo a un grado nunca antes conocido. Busca destruir la obra del Hijo que es su Iglesia, difundiendo en ella el error y la infidelidad como un cáncer.Bloquea la obra del Espíritu Santo, que es la santificación, causando la pérdida del sentido del pecado en incontables almas a través de la negligencia del Sacramento de la Confesión.[11]

Fátima es la aparición mariana clave de nuestros días, porque el mensaje de Nuestra Señora no puede ser comprendido completamente sin conocer el comunismo ateo, sin saber lo que pasó en Rusia. Al respecto, Nuestra señora al respecto, hizo pedidos generales y un pedido particular: para impedir el castigo del mundo por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones contra la Iglesia y el Santo Padre, Ella dijo: «Vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado y la Comunión Reparadora de los primeros sábados».

Nuestra Señora cumplió su palabra, y el 13 de junio de 1929 en Tuy, España, en una aparición imponente y sublime, que representaba a la Santísima Trinidad, Ella dijo a la Hermana Lucía: «Ha llegado el momento en que Dios pide que el Santo Padre haga, en unión con todos los obispos del mundo, la consagración de Rusia a Mi Corazón Inmaculado».

Pero no se ha escuchado la petición de Nuestra Señora a Sor Lucía, Rusia no se convirtió, vino la II Guerra Mundial y los errores de Rusia, del comunismo ateo, se extendieron en el mundo entero.

GÉNESIS 3, 15

Luego del pecado de origen cometido por nuestros padres en el Paraíso, Dios dijo a la serpiente:

«Pondré enemistades entre ti y la mujer y entre tu descendencia y la suya; ella misma te aplastará la cabeza, y tú pondrás asechanzas contra su talón».[12]

«Por esta divina profecía (Gen 3, 15), el misericordioso Redentor de la humanidad, Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios, fue claramente preanunciado; que Su beatísima Madre, la Virgen María, fue proféticamente indicada; y, al mismo tiempo, la misma enemistad de ambos contra el Malo fue significativamente expresada. De ahí que, tal como Cristo es Mediador entre Dios y hombre, asumió forma humana, borró lo escrito en el decreto existente contra nosotros, lo clavó triunfalmente en la Cruz, para que la Santísima Virgen, unida a Él en el más íntimo e indisoluble vínculo, fuera, con Él y por Él, eternamente enemistada con la maligna Serpiente, y más completamente triunfara sobre ella…».[13]

«Como “Madre de los redimidos”. María es la “Mujer”… que grita en sus dolores de parto, en tormento por dar a luz (Ap 12, 2). Este texto se refiere precisamente al Calvario, o a la Mujer “permaneciendo al pie de la Cruz de Jesús” (Jn 19, 25), para Ella que en el Gólgota fue constituida “verdadera Madre de los miembros de Jesucristo”, para usar la expresión de San Agustín… “Mujer, he ahí a tu hijo” y “la Mujer que grita sus dolores de parto, en tormento de dar a luz” están mutuamente relacionados los textos y cuando son leídos, forman una unidad revelando el misterio de María Corredentora.Juan 19 y Apocalipsis 12, escribe Rene Laurentin, empalman precisamente el uno con el otro. En los dos textos la maternidad de María en relación con los discípulos está penetrada por el contexto del sufrimiento”».[14]/ [15]

«Dios no ha hecho ni formado nunca más que una sola enemistad, mas ésta irreconciliable, que durará y aumentará incluso hasta el fin, y es entre María, su digna Madre, y el diablo; entre los hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y secuaces de Lucifer, de suerte que el más terrible de los enemigos que Dios ha creado contra el demonio es María».[16]

Es por lo tanto necesario establecer el lugar correcto de María al lado de Jesús para preparar el cumplimiento de la promesa hecha por Nuestra Señora de Fátima, que era la conversión de Rusia y un período de paz mundial. Hoy, es el largamente esperado Triunfo de su Corazón Inmaculado prometido en Fátima, que traerá la paz al mundo. El mundo católico, los hijos de María, anhelamos esta victoria, la promesa de que Rusia se convertiría, condicionada a una solemne consagración de Rusia hecha por el Romano Pontífice en unión de todos los obispos del mundo al Corazón Inmaculado de María, y en el reconocimiento de toda la Iglesia de que dicha victoria se estaba dando por el Corazón de la Señora.

CORRELACIÓN

Debido a la perpetua lucha mística con Satanás –donde está en juego la salvación eterna de las almas- Nuestra Madre celestial todavía sigue ofreciendo sus dolores místicos de parto por todos nosotros los creyentes, al mismo tiempo que actúa como Medianera de todas las Gracias, para santificarnos.

«Las apariciones de la Milagrosa en París (1830) representan el inicio de una nueva etapa para la humanidad. Si se hubiera hecho más caso de estas revelaciones las apariciones de Lourdes (1858) se habrían producido también en París. Entre ambas distan 28 años, al igual que entre las de Fátima (1917), las de Ámsterdam (1945), las de Akita (1973), y la milagrosa lacrimación de una copia de la Señora de todos los Pueblos en Colombia (2001). Con esta identidad de intervalos la Providencia nos indica la correlación entre ellas.

Además estando Ida Peerdeman en la capilla de la Milagrosa en París el 31 de mayo de 1969 sintió en su interior las palabras «lo que fue comenzado aquí será continuado por la Señora de todos los Pueblos».

También Sor Lucía al contemplar la imagen de la Milagrosa en la capilla del colegio de la Hijas de la Caridad en Tui exclamó espontáneamente «¡Así la vi yo en Fátima!», contó el P. Veremundo Pardo.

Y el 13 de octubre de 1973, 56 aniversario del milagro del sol en Fátima, la Virgen se aparece en una reproducción en madera de la Señora de todos los Pueblos en Akita. Precisamente 56 es el número de sus apariciones en Holanda».[17]

Aquí vemos que en estos tres mensajes: Fátima, Amsterdam y Akita hay una correlación, están entrelazados guiando el destino de la humanidad: «La justicia de Dios debe intervenir en la historia en algún punto, porque no permitirá al Mal que siga devorando almas eternamente».[18]

La Sagrada Escritura empieza y termina con la batalla entre la Mujer y la antigua serpiente. Esta batalla, del Dragón Rojo contra la Verdadera Religión, «es también guerra de sus respectivas iglesias: la sinagoga de satanás (masonería) contra la Iglesia de Cristo, es decir, es el establecimiento de la enemistad interpuesta por Dios entre la serpiente y la Mujer y entre los linajes o descendencias de ambos».[19]


Germán Mazuelo-Leytón

[1] DE SAINTE MARIE, P. JOSEPH, Nuestra Señora de Fátima en el cumplimiento de la profecía bíblica

[2] DE SAINTE MARIE, P. JOSEPH, Nuestra Señora de Fátima en el cumplimiento de la profecía bíblica.

[3] Cf.: SHEEN, Arzobispo Mons. FULTON J., La virgen y Rusia.

[4] HAYES, CARLTON J. H., A political and Cultural History of Modern Europe, Vol. 2, p. 555.

[5] Cf.: HAYES, Idem., Vol. 2, p. 564).

[6] FISHER, PAUL, Behind the Lodge Door, págs. 131-134, 160ss, 255, 159, Apéndice A.

[7] MARX, KARL, Crítica de la filosofía de Hegel.

[8][8] OUSSET, J., Le marxisme-laninisme , p.132.

[9] SHEEN, Arzobispo Mons. FULTON J., La Virgen y el sol.

[10] Ap 12, 3.

[11] Cf. SHAMON, P. ALBERT, Apocalipsis el libro para estos tiempos.

[12] Gén 3, 15.

[13] PAPA PÍO IX, Encíclica Ineffabilis Deus, 8-XII-1854.

[14] MANELLi, P. STEFANO, Fundamentos II, página 101.

[15] MAZUELO-LEYTÓN, GERMÁN, La Señora, el Dragón y el Anticristo, http://adelantelafe.com/la-senora-el-dragon-y-el-anticristo/

[16] MONTFORT, San LUIS Mª GRIGNION DE, Tratado de la Verdadera Devoción.

[17] Hoja digital Periscopio.

[18] SHEEN, Arzobispo Mons. FULTON J.

[19] Cf. Gén 3, 15 hasta Ap12, 1.

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