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Proyectos en trámite en el Congreso

lunes, 23 de octubre de 2017

Editorial: La trampa de la corrupción como criterio a la hora de votar

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Después de varios meses de investigaciones, el Consejo Nacional Electoral resolvió absolver a Óscar Iván Zuluaga de las acusaciones de recibir dineros de la multinacional Odebrecht. La investigación fue iniciada en febrero por denuncia de su popio partido, el Centro Democrático, bajo investigación de otro pre-candidato, el senador Iván Duque Márquez. La semana pasada el CNE determinó que no existe ninguna prueba de que Odebrecht hubiera financiado la campaña presidencial de Zuluaga, la Fiscalía también reconoció que no existen pruebas del ingreso de dineros ilegales en la campaña.

No es el único proceso judicial del que Zuluaga sale ileso. En 2014, en el momento más álgido de la campaña se denunció que Zuluaga habría contratado un “hacker” para interceptar ilegalmente a los negociadores con las FARC en La Habana. Al poco tiempo, la Revista Semana publicó un video, que haría parte del material probatorio de la Fiscalía, en el que se veía una reunión del candidato con el hacker Sepúlveda. El video levantó numerosas sospechas cuando varios peritos técnicos señalaron que el video publicado por Semana tenía numerosos cortes y puntos de edición que no se correspondían en absoluto con el audio de la conversación, que podría haber sido fabricada digitalmente. Estas sospechas se confirmaron cuando El Tiempo publicó el video original y completo de la reunión, en el que buena parte de los diálogos incriminatorios del video de Semana eran inexistentes. Tres años después, ya reelegido Santos, se hizo público por boca de Julián Quintana, ex director del CTI, que la investigación partió de la Dirección Nacional de Inteligencia que había logrado infiltrar a Daniel Bajaña y el español Rafael Revert en la campaña de Zuluaga. En enero de este año, la investigación contra el ex candidato presidencial fue archivada.

En la campaña presidencial de 2014, Óscar Iván Zuluaga era el único candidato que defendía públicamente el derecho a la vida de los que están por nacer, así como el matrimonio y la familia natural. Había firmado y apoyado públicamente el Referendo por el Derecho a la Vida, y es muy posible que muchos católicos que por estas razones habían decidido votar por él, luego del escándalo del caso hacker le retiraron su apoyo. No es Zuluaga el único que ha sido injustamente incriminado con el propósito de truncarle sus posibilidades electorales. Luis Alfredo Ramos fue acusado de parapolítica en 2013 y estuvo varios años preso hasta que en 2016 se demostró su inocencia y la existencia de un cartel de falsos testigos detrás de su caso. Hoy, Alejandro Ordóñez, el único precandidato que promete desmontar por completo el acuerdo con las FARC, está siendo investigado por la Corte Suprema, la misma corte que está envuelta en un escándalo por cobrar fallos a los acusados, por una demanda interpuesta por Rodrigo Uprimny, el principal litigante a favor de la agenda laicista, LGBT y abortista en el país.

En 2014 algunas personas criticaron que en Voto Católico Colombia nos limitáramos a estudiar a los candidatos según sus posturas respecto de temas morales como el aborto, la eutanasia, las uniones homosexuales o la ideología de género, sin tener en cuenta la corrupción o las investigaciones que el candidato tenga en contra. La experiencia nos ha venido demostrando que es mucho más fiable conocer la postura moral de un candidato según sus propias declaraciones públicas, que a través de acusaciones por parte de terceros. Si la política colombiana nada en corrupción, no es de extrañar en lo absoluto que permanentemente quiera enlodar e inculpar a los candidatos que no participen de ella. Por esta razón, el hecho de que desaconsejemos guiarse de las acusaciones e investigaciones por corrupción a la hora de votar, no significa ni mucho menos apoyo o indiferencia frente a la corrupción, sino simplemente desconfianza hacia las instituciones judiciales del Estado colombiano, así como respeto por la presunción de inocencia.

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miércoles, 18 de octubre de 2017

Hugh Hefner, Harvey Wienstein y lo que el feminismo abortista ha hecho con las mujeres

Hefner WiensteinEn los pasados días, dos hechos han sacudido a la izquierda estadounidense. Primero fue la muerte de Hugh Hefner fundador y dueño de la corporación pornográfica Playboy, y el segundo ha sido el escándalo al conocerse los continuos abusos por parte del productor de Hollywood Harvey Wienstein contra varias actrices. Ambos personajes, además de ser depredadores sexuales, tenían en común su cercanía al Partido Demócrata y su apoyo público a la multinacional del aborto Planned Parenthood. Los dos fueron prominentes financiadores de la industria del aborto, y prueban la degradación contra las mujeres que ha ocasionado el feminismo sexual.

Playboy, creada en 1953, estuvo desde sus primeros años vinculada a la promoción del aborto casi tanto como a la pornografía. Entre 1963 y 1973, más de 350 supuestas cartas de mujeres comentando sus abortos fueron publicadas por Playboy, en un esfuerzo por crear un ambiente favorable a la legalización de esta práctica en Estados Unidos. Además, la revista incluía números de contacto para que las mujeres se sometan a abortos supuestamente “seguros”.

Pero no solo la publicación, editorialmente, favorecía el aborto, sino que Playboy Foundation, la fundación creada por Hefner, financiaba a organizaciones que hacían lobby y activismo a favor de esta práctica. Cuando era abogada de la organización de activistas pro-aborto Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), Ruth Bader Ginsburg, hoy jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, escribió una carta de agradecimiento a Playboy por su “generoso apoyo”, que eventualmente sumó 100 mil dólares. En un diálogo en vivo con los lectores realizado el 23 de diciembre de 2003 por el diario estadounidense The Washington Post, Christie Hefner, hija del creador de Playboy y por entonces presidenta y directora ejecutiva de Playboy Enterprises, aseguró que su organización trabaja “muy de cerca con NARAL y Planned Parenthood”, dos de las organizaciones abortistas más grandes del mundo.

Por su parte, Harvey Weinstein un reconocido magnate de Hollywood  a quien un artículo publicado el 5 de octubre por el diario estadounidense The New York Times acusó de diversos acosos sexuales y pagos de acuerdos fuera de corte a actrices y trabajadoras de las compañías cinematográficas que fundó con su hermano Bob: Miramax y The Weinstein Company, es un generoso donante del Partido Demócrata y de Planned Parenthood. Tras las publicaciones, al menos 51 actrices, modelos y trabajadoras de producciones de Hollywood han declarado haber sufrido algún tipo de acoso o abuso sexual por parte de Weinstein, entre ellas Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Kate Beckinsale, Cara Delevingne, Heather Graham y Rose McGowan.

Weinstein y su esposa –la reputada diseñadora de moda Georgina Chapman– participaron el pasado 2 de mayo en la celebración del centésimo aniversario de la organización fundada por Margaret Sanger. Durante el transcurso de este festejo, en el que Hillary Clinton fue agasajada con el premio de ‘Campeona del Siglo, el lascivo magnate donó 100.000 dólares a Planned Parenthood, que dirige la mayor parte del dinero que recibe de particulares a la práctica de abortos.

Pero ahora parece que todo es muy diferente y que tras el productor de Miramax caerán más. “Hay muchos Harvey Weinstein en Hollywood”, declaraba hace unos días la actriz británica Emma Thomson. Y ya están saliendo más nombres. Los primeros en salir a la luz pública en boca de distintas actrices son personajes de gran influencia como el polémico y también progresista Oliver Stone, el actor y director Ben Affleck y el también director Lons Lars von Trier. Se les acusa de conductas inapropiadas y de abusos sexuales, aunque no de violaciones.

¿Qué tienen en común todos estos personajes? Su apoyo a la izquierda política y a la agenda del progresismo cultural. Defensores de la liberación sexual, el aborto, la ideología de género, etc. Pero ¿Acaso ha de sorprender que quienes defienden la inmoralidad resulten ellos mismos envueltos en inmoralidades? ¡Qué proféticas resultan hoy las palabras del Papa Pablo VI que en 1968 decía lo siguiente!: “Podría también temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoístico y no como a compañera, respetada y amada.” (Humanae Vitae, 17)

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lunes, 16 de octubre de 2017

Editorial: La guerra de Profamilia y DeJusticia contra 40 días por la Vida

screenshot-www.profamilia.org.co 2017-10-16 14-49-22-994Hace algunos dias se conoció el informe de actividades de la principal organización abortsta del país, Profamilia, en 2016. En el informe destaca un párrafo que dice literalmente: "Coordinación de una estrategia de incidencia política para contener y reducir los efectos causados por las manifestaciones masivas en contra del aborto lideradas por el grupo "40 días por la vida", movilizaciones desarrolladas dos veces al año, frente a las instalaciones de las clínicas de Profamilia ubicadas en doce ciudades del país. La estrategia de contención fue gestionada en alianza con el Centro de Derechos Reproductivos, Dejusticia y la Fundación Oriéntame y contó con la asistencia técnica de Planned Parenthood Federation of America - PPFA."

Lo primero que conviene señalar al respecto, es que se trata indudablemente de una confirmación del impacto de la campaña de 40 días por la vida y cómo está afectando negativamente su negocio abortista. Podemos hacernos una idea de cuán grave les parece el desarrollo de la campaña a partir de las organizaciones que están involucradas. Para la estrategia han tenido que llamar a todas las organizaciones abortistas del país y al lobby jurídico DeJusticia, y de paso solicitar el apoyo de la casa madre de Planned Parenthood en Estados Unidos.

Ahora bien ¿En qué puede consistir esa "estrategia de contención"? El informe no arroja más detalles, por lo que intentaremos evaluar las posibilidades de acción de la industria pro-aborto al respecto. En primer lugar, nótese que se trata de una "estrategia de incidencia política", lo cual quiere decir que el medio buscado para contrarrestar la campaña de oración es a través de las leyes o las políticas públicas. Eso es lo que justifica la presencia de DeJusticia, la organización que ha liderado las demandas ante la Corte Constitucional para legalizar el aborto, el matrimonio homosexual, la ideología de género, etc.

A juzgar por las reacciones inmediatas, la primera opción de la industria proaborto fue intentar criminalizar la campaña pretendiendo vincularla con supuestos actos de violencia. Cuando 40 días por la vida llegó a Colombia en 2015, los medios pro-aborto como El Espectador publicaron artículos tratando de asociar la campaña de oración con atentados y tiroteos en otros países, insinuando que una cosa podría llevar a la otra, y cuando la Policía Nacional acompañó la procesión con el Santísimo Sacramento, intentaron un linchamiento mediático contra la institución acusándolos de estar violando los derechos de las mujeres y el Estado Laico.

Ahora bien, pretender prohibir directamente una manifestación pacífica y de carácter abiertamente religioso podría provocar una reacción aún más fuerte, pues implicaría la violación de al menos tres derechos fundamentales (libertad de reunión, libertad religiosa y libertad de expresión). Por lo tanto, lo más probable es que intentasen un desarrollo normativo, por vía legislativa o jurisprudencial, del supuesto "derecho al aborto" que obligase a las autoridades locales a garantizar el "acceso al aborto" en forma tal que indirectamente les impusiese restringir la permanencia de la campaña en frente de los abortorios. Ya el año pasado hubo un intento de impedir la oración frente al Oriéntame de Pereira, que afortunadamente no trascendió.

Hacemos la salvedad de que se trata de un ejercicio especulativo para tratar de adelantarnos a la estrategia de los abortistas. No tenemos ninguna información que pueda confirmar o al menos apoyar estas hipótesis. No obstante, vale la pena adelantarse a los hechos y tener la defensa preparada.

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jueves, 12 de octubre de 2017

Tres posturas ante la crisis del Catolicismo, por P. Alfonso Gálvez

Reproducimos el siguiente artículo del P. Alfonso Gálvez publicado originalmente en su página web personal.

Imagen relacionadaAnte la crisis que actualmente sufre la Iglesia, la más profunda quizá de todas las que ha padecido a lo largo de su historia, caben tres posturas diferentes a adoptar por parte de sus miembros. Dos de ellas son extremadamente fáciles de seguir, mientras que la tercera supone, para quienes se deciden a adoptarla, un cúmulo de dicultades y no pocos problemas. Las vamos a llamar aquí, con vistas a la simplicación, Posturas A, B y C.

La Postura A es sencilla de entender y relativamente fácil de adherirse a ella. La integran algunos católicos convencidos que piensan que cierto número de principios, a los que hay que añadir enseñanzas del Magisterio, además de ser inmutables son también intangibles. Olvidarlos, escamotearlos o falsicarlos, supone para ellos atentar contra la Fe. Que es precisamente lo que ha hecho según los partidarios de esta posición la actual Jerarquía de la Iglesia. Admitido lo cual, y ante la imposibilidad de llegar a ningún entendimiento, los seguidores de la actitud A han optado por romper el vínculo que les unía a la Jerarquía. Todo ello con el fin de mantener los principios, y a pesar de que el Derecho Canónico tipica ese comportamiento como cismático.

Preciso es reconocer honradamente la verosimilitud de esta Postura, en cuanto que parece cierto al menos casi todo lo que defiende. Y es de alabar también la honradez y entereza de sus seguidores, en los que no hay porqué dejar de suponer la mejor de las intenciones.

Adolece, sin embargo, esta actitud al menos así es como yo lo entiendo de un fallo importante, el cual afecta precisamente a uno de los principios que dice profesar: la necesidad de mantener la delidad y sumisión a la legítima Jerarquía, por muy inoperante y mundana que pueda parecer en el mejor de los casos, o incluso corrupta en el peor de ellos. Pero un el católico no puede prescindir nunca del principio fundamental según el cual nada sin el Obispo, nada sin la Iglesia. Por lo demás, como se sabe, los casos de corrupción de la Jerarquía, incluso en sus más Altas Esferas, no son enteramente extraños a la sufrida historia de la Iglesia, sin que por eso los verdaderos eles se hayan sentido justicados para romper con ella: Donde está Pedro, allí está la Iglesia.

El problema es ciertamente tan grave como delicado, como corresponde a los difíciles tiempos en los que vivimos. En cuanto a la posible sumisión a una Jerarquía mundana, y hasta dudosamente el a los principios de la verdadera Fe y de la sana Tradición, parece que se va a convertir en una de las pruebas que el Señor permitirá que sufran sus discípulos; sobre todo cuando se aproximen los últimos tiempos (cf Mt 24:15). Si la participación en los sufrimientos de su Señor ha sido siempre la condición del verdadero fiel, es evidente que, llegado el momento en que se aproxime la gran confrontación nal, tal posibilidad habrá llegado a su clímax. Y existe algo también que los auténticos discípulos no olvidan; cual es el hecho de que la participación en la cruz del Señor, si bien no puede ser sobrellevada sino bajo hombros doloridos, ni contemplada sino con ojos cargados de lágrimas, es en realidad algo glorioso y un anticipo de la Corona final.

La Posición B es fácil de entender y todavía más fácil de seguir. Sus partidarios mantienen con rmeza la delidad a la Jerarquía, incluso aunque tal determinación pueda parecer a veces un tanto excesiva. La ignorancia, por parte de tantos fieles, acerca del verdadero alcance de la debida sumisión al Magisterio y a la Jerarquía, permite aprovecharse de la circunstancia a determinados ideólogos y a grupos de presión.

Poniendo entre paréntesis (que no es lo mismo que negarlos), bien sea de momento o bien indenidamente, la fidelidad a los principios intangibles -dogmas incluidos-, los seguidores de esta Postura apoyan decididamente lo que el Papa dice, habla, piensa o hace; aunque sin poner demasiada atención en cuanto al verdadero contenido, signicado y límites del Magisterio. Menos aún piensan que sea necesario distinguir entre el Magisterio Ordinario, el Magisterio Solemne, o los simples discursos u opiniones vertidos por los Pastores de la Iglesia aquí y allá, con o sin formalidad alguna. Ni caen en la cuenta de la necesidad de integrar lo dicho por ellos con lo ya dicho por el Magisterio anterior (el Magisterio no puede contradecirse a sí mismo; una realidad en la que los mantenedores de esta Postura no suelen pensar), y que, por lo tanto, también puede formar parte del único y sagrado Magisterio. En resumen y para concluir, y por muy extraño que pueda parecer, para los partidarios de la Postura B todo lo que diga o haga el Papa, sea lo que fuere, es dogma de fe; por lo que la menor discrepancia al respecto supone, según ellos, dejar de ser fiel a la Iglesia.

Desde luego es preciso reconocer que la Posición B es la más segura. Supone dejar los principios y su interpretación en las exclusivas manos de la Jerarquía –¿pero es seguro que se trata siempre efectivamente de la Jerarquía?- y seguirla fiel y ciegamente. Con lo que la fidelidad queda asegurada y los problemas resueltos. Por otra parte, la adhesión a esta Postura es absolutamente necesaria, si es que se aspira a poseer una cierta posición dentro de la Iglesia, la cual, de otro modo, jamás se alcanzaría: Si alguno aspira al episcopado, desea una noble cosa; (Tim 3:1) y además probablemente lo conseguirá, cosa que sería impensable sin suscribirse a esta Postura.

La Posición C, sin embargo, es la más difícil de entender y la más dura de practicar. Y puesto que es la Cenicienta en esta especie de singular contienda (aunque sin Príncipe enamorado ni nal feliz), quizá alguien podría pensar que no vale la pena hablar de ella, con lo que tal vez no andaría equivocado. De antemano se puede asegurar que está condenada a ser una actitud despreciada, y aun aborrecida, por parte de unos y de otros. Las Posiciones A y B se ponen de acuerdo en esto para condenarla -como Herodes y Pilatos-, y de ahí que sus seguidores sean siempre pocos y merecedores, además, (aunque no se les reconozca) del distintivo de héroes.

Los seguidores de la Posición C están convencidos de que no pueden hacer caso omiso de los principios evangélicos, siempre intangibles, así como de que tampoco pueden abandonar su actitud de sumisión inquebrantable a la legítima Jerarquía de la Iglesia. Lo cual los coloca, en la presente coyuntura eclesial, en una posición sumamente inestable y bastante difícil. Los partidarios de la Posición A suelen señalar a estos fieles como vendidos miserablemente al Sistema. Mientras que los seguidores de la Posición B no están dispuestos a reconocer la lucha de estas gentes por mantener su fidelidad a la verdadera Fe, por lo que no cesan de acusarlos de insumisos y de integristas, por más que hayan obedecido siempre hasta el heroísmo.

Los que se suscriben a esta Postura se saben condenados de antemano a no ser tenidos en cuenta en la Iglesia, seguros de que jamás les serán conferidas responsabilidades o prebendas de ninguna clase. Ni tampoco ellos las desean, pensando quizá que la realmente merecida atribución de rangos y la distribución de recompensas no tendrán lugar por ahora, hasta que venga de nuevo Aquél que dará a cada uno según sus obras (Ap 22:12).

De esta forma, despreciados y abandonados de todos, su propia locura -que ellos piensan que es divina- los conduce a considerar su condición como un timbre de gloria, y aun como garantía de su participación en los sufrimientos del Señor. Y puesto que se saben efectivamente destinados al desprecio y al anonimato, es por lo que esperan con certeza llegar a saborear de antemano un anticipo de la felicidad del Cielo; convencidos como están de que, al fin y al cabo, siempre será verdad aquello de que de los hombres se puede decir lo que de los pueblos: dichosos los que no tienen historia.

Existe curiosamente, sin embargo, una cuarta Posición, bastante peculiar y única: la de la Iglesia Católica (?) Estatal China, enteramente sometida al Estado comunista chino y separada de la comunión con Roma. Con lo cual, como puede verse, participa, conjuntamente y a la vez, de las Posiciones A y B. Como cosa curiosa, y aunque parezca extraño, esta Iglesia goza de la comprensión y simpatía de las Altas Esferas Vaticanas; al contrario de lo que sucede con la Iglesia Católica China del underground, que se ha mantenido fiel a Roma a pesar de las persecuciones que ha sufrido por parte de las Autoridades comunistas, pero que no suele recibir gestos de comprensión y aliento por parte del Vaticano. En cambio, así como los lefrevianos han agotado en contra suya el tarro de los anatemas, no ha sucedido lo mismo con la Iglesia Católica Estatal China; y en cuanto a las razones que puedan justicar estas diferencias de trato, son por ahora desconocidas para el común de los fieles, tanto chinos como de todo el mundo.

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miércoles, 11 de octubre de 2017

Gratis: Conferencia Internacional sobre Control Demográfico y su infiltración en la Iglesia Católica

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(OnPeterFive) Expertos católicos de alrededor del mundo están preparando una conferencia internacional online para desenmascarar a los entusiastas del control demográfico que han logrado puestos importantes en la curia vaticana. Los próximos 17, 18 y 19 de Octubre, el obispo auxiliar de Astana, Athanasius Schneider, Fr. Shenan Boquet, presidente de Human Life International, Steven Mosher, presidente del Population Research Institute, el escritor Riccardo Cascioli, el expresidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, John Henry Westen, fundador de LifeSiteNews, y muchos otros, se reunirán en este evento online. El registro a la conferencia es completamente gratuito en: www.populationconference.com

De varios años para acá, los fieles católicos han visto con preocupación cómo los activistas del control poblacional han venido recibiendo una posición preeminente en eventos en el Vaticano. Por ejemplo, en Mayo de 2014, justo unos meses después de que el Papa Francisco anunciara su intención de publicar una encíclica sobre “ecología humana”, la UNFPA (el Fondo de Población de las Naciones Unidas) informó que el Papa Francisco había “comprometido a la Iglesia Católica a apoyar los esfuerzos por los Objetivos de Desarrollo Sustentable”.

Los Objetivos de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas son nada más que un programa de control demográfico, sutilmente disfrazado como un programa de reducción de la pobreza. El Objetivo Tres de los ODS afirma buscar “Asegurar vidas saludables y promover el bienestar en todas las edades.” Sin embargo, uno de los objetivos enlistados para lograr esta meta es, “Para 2030, asegurar acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva, incluyendo planificación familiar, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y programas nacionales.”

El Objetivo cinco es aún peor. El objetivo declarado es “alcanzar la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas”, y el último objetivo bajo este numeral es “asegurar el acceso universal a salud sexual y reproductiva y derechos reproductivos según lo acordado en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo y la Plataforma Beijing para la Acción.”

Uno de los principales arquitectos de los ODS es el promimente promotor del control demográfico, Jeffrey Sachs. Sachs, quien ha mantenido una presencia constante en el Vaticano durante los últimos 4 años, ha escrito varios libros promoviendo el control poblacional, diciendo cosas como, “en los países con servicios de aborto legal, los hogares tienen una opción menos riesgosa y menos costosa.” Sachs incluso afirma que “la legalización del aborto reduce significativamente la tasa de fertilidad de un país… y también su mortalidad materna”. De hecho, antes de la creación de los ODS, Sachs era la cabeza del Proyecto Millennum, en que fue responsable de un documento titulado “Acceso al Aborto Seguro: Una estrategia esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio para mejorar la salud materna, pomover la igualdad de género y reducir la pobreza.” 

Jeffrey Sachs y su agenda anti-población y abiertamente anti-católica serán discutidos el día 2 (18 de octubre) de la Conferencia Internacional sobre Control Demográfico por Riccardo Cascioli, director de La Nuova Bussola Quotidiana.

Por supuesto, no se puede mencionar a Jeffrey Sachs sin hablar también de su financiador primario, George Soros. Las conexiones de Soros con muchos personajes dentro de la esfera de influencia del Vaticano serán expuestas por la abogada defensora de menores, Elizabeth Yore.

Otros temas de la Conferencia incluyen los siguientes:

  • “El sacudón y quiebre de la Pontificia Academia para la Vida”, por Judie Brown, presidente de la American Life League.
  • “Ambientalismo y Cambio Climático como una avenida para el Control Demográfico” por Steven Mosher, presidente del Population Research Institute.
  • “Cambiando el Clima Católico en la Pontificia Academia para la Ciencia” por Ettore Gotti Tedeschi, ex presidente del Banco Vaticano.
  • “Control Demográfico en África y Asia: proyectos para el Mundo” por el P. Shenan Boquet & Brian Clowes de Human Life Internacional
  • “Ayuda Extranejera como el motor detrás del Control Demográfico – USAID, Fundación Gates y la Corrupción en la Ayuda Católica Internacional” por Michael Hitchborn, presidente del Instituto Lepanto.
  • “Las Naciones Unidas y sus agencias de control demográfico: UNFPA, UNDP, UNDG, y el desarrollo de sus políticas” por el Dr. Philip Njemanza, Médico e investigador.
  • “Control Poblacional en América del Sur” por Raymond de Souza, presidente del Sacred Heart Institute.
  • “Siguiendo las Enseñanzas de Juan Pablo II y Francisco sobre Control Poblacional” por John Henry Westen, editor general de LifeSiteNews.
  • “¿Qué es el control demográfico, quiénes son sus proponentes, y cómo lo esconden en programas de nombre rimbombante?” por Brian Clowes, Director de investigación en Human Life international.
  • “Vida Cristiana y Martirio” por Mons. Athanasius Schneider.

La Conferencia será transmitida onlina, por lo que cualquiera con una conexión a internet puede participar, y lo más importante, es gratis. Regístrate en www.PopulationConference.com.

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lunes, 9 de octubre de 2017

Pontificia Academia para la Vida no celebrará los 50 años de la Humanae Vitae en 2018

DLZzruTVAAAauKcNueva York, 6 de Octubre de 2017 (C-Fam) Luego de un año de agitación y especulaciones sobre su futuro, la Pontifica Academia para la Vida está llevando a cabo su primera sesión plenaria en el Vaticano.

El Papa Francisco abordó la plenaria de la academia el pasado jueves. En un discurso fuerte y directo, urgió a la Academia a luchar contra la ideología de género, a la que llamó una “utopía”.

Ser pro-vida obliga a la Academia a “re-pensar el valor semántico del término vida,” dijo el Presidente de la Academia, Monseñor Vincenzo Paglia, en una conferencia de prensa el Lunes.

Dijo que no había planes de celebrar los 50 años de la encíclica papal Humanae Vitae (de la vida humana) el próximo año, y que la academia en cambio estaba abriendo “nuevas fronteras para el debate”, mencionando específicamente el medio ambiente, la inmigración y el control de armas.

El término vida “no puede ser restringido a perspectivas específicamente bioéticas, si no en forma aún más limitada”, explicó Paglia, refiriéndose a el trabajo anterior de la Academia sobre el aborto y asuntos bioéticos como la objeción de conciencia, el cuidado sanitario en el final de la vida, la eutanasia, clonación, investigación con embriones, y tecnologías reproductivas.

“Si debemos ser pro-vida, debemos serlo siempe, en cualquier forma, y en todos lados pro-vida”, agregó, citando al Papa Francisco.

El ex miembro de la academia Luke Gormally dijo a Friday Fax que la Academia estaba “fuera de forma” y saludó los esfuerzos para reformar la institución. Empero, cuestionó la “degradación” del enfoque de la academia en bioética señalando el rápido desarrollo en las nuevas tecnologías reproductivas y la andanada de actividad normativa en temas bioéticos.

“La idea original de la academia era que debía haber un trabajo interdisciplinario entre la filosofía, la teología, el derecho, la ciencia, y el frente pro-vida de forma tal que ofreciera argumentos y prosiciones para los legisladores y formuladores de políticas públicas”, explicó Gormally.

Cuando atendió por última vez al pleno de la Academia en 2015, había planes de conmemorar la Humanae Vitae en 2018. Deben haber sido deshechados, dijo.

La Academia fue fundada por el Papa Juan Pablo II en 1994 junto al legendario científico pro-vida Dr. Jerôme Lejeune con el propósito de reunir científicos de las “múltiples ramas de las ciencias biomédicas” para “estudiar, informar y formar en lo que atañe a las principales cuestiones de biomedicina y derecho, relativas a la promoción y a la defensa de la vida, sobre todo en las que guardan mayor relación con la moral cristiana y las directrices del Magisterio de la Iglesia.”

Gormally dijo que el periodo dorado de la Academia fue bajo el liderazgo del Cardenal Elio Sgreccia como presidente y canciller. Una oleada de actividad en la Academia durante ese periodo condujo a discusiones de vanguardia y guías de la Academia en temas tales como clonación, investigación en embriones, biotecnología, aborto, eutanasia, incluyendo una colaboración muy importante con la Congregación para la Doctrina de la Fe en Dignitas Personae (la dignidad de la persona).

“La academia ha sido escuchada en una gran parte de su historia, y creo que todavía puede tener impacto”, dijo el Cardenal Sgreccia a Friday Fax, señalando el trabajo de la Academia siendo reconocido ampliamente en el debate público, incluyendo las Naciones Unidas.

El Cardenal Sgreccia, hoy consultor honorífico, indicó que muchos de los “nuevos” temas han estado siempre dentro del alcance de la Academia, incluyendo la justicia social y la ética ambiental.

Apuntó a la “Enciclopedia de bioética y ciencia legal”, la cual él co-editó. como un compendio de ideas y reflexiones de sus muchos años de trabajo en la academia, con contribuciones de muchos de sus miembros.

Sgreccia dijo que él espera que la Academia continúe respondiendo a los eventos y necesidades actuales.

La sesión plenaria de esta semana se enfocará en tecnologías reproductivas, cuidado en el final de la vida y cuidados paliativos.

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viernes, 6 de octubre de 2017

Abren en clínica de Cali unidad para realizar “cambios de sexo” en menores de edad

22089560_1698960930135682_9126670628407182246_nEl hospital Fundación Valle del Lili en el Valle del Cauca ha anunciado la apertura de “ la primera clínica de género en Colombia para niños y adolescentes”. En esta unidad de la clínica, practicarían tratamientos de bloqueo hormonal a los menores y las cirugías de mutilación genital, comúnmente llamadas “cambio de sexo”.

Según su director, el doctor Mario Angulo, esta iniciativa responde “a una necesidad médica, no a una ideología o religión. Es un problema médico con suficiente evidencia”. Según del doctor Angulo, la clínica tiene expertos que le ayudarán a los niños y jóvenes encontrar si se está ante un “niño transgénero”, y de ser así, ayudarle a hacer una transición social, para posteriormente, de ser confirmada esta identidad por el paciente, bloquear su pubertad para que no se convierta en el cuerpo “no deseado”.

Sin embargo, la evidencia médica apunta a una fuerte tendencia de insatisfacción con el “cambio de sexo”, y de problemas psicológicos que no se resuelven con el procedimiento quirúrgico. El doctor Miroslav Djorjevic, uno de los mayores expertos de cirugía de reconstrucción genital ha denunciado el aumento de consultas de varones arrepentidos por la cirugía, que luego de amputación de sus genitales masculinos han caído en depresión y hasta han tenido pensamientos suicidas. El aumento coincide con que la edad media de sus pacientes han bajado de los 42 a los 21 años.

Por otra parte, en una declaración el Colegio Americano de Pediatras deploró que se someta a los menores de edad a tratamientos hormonales y de “cambio de sexo”, pues “La pubertad no es una enfermedad, pero el bloqueo de las hormonas de la pubescencia puede ser muy peligroso. Bloquear este tipo de hormonas durante la pubertad induce un estado de enfermedad, es decir, provoca la ausencia de pubertad, inhibiendo el crecimiento y la fertilidad de un nino que, antes del proceso, era biológicamente sano.”Además “Según el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-V), el 98% de los varones y el 86% de las mujeres que durante la infancia confunden su género, finalmente aceptan su sexo biológico tras pasar por la pubertad.”

El Colegio de Pediatras recuerda que “Los ninos que utilizan bloqueadores de la pubertad para realizar un cambio de sexo, necesitarán hormonas del sexo opuesto durante una adolescencia tardía. La utilización de las hormonas sexuales como la testosterona  y los estrógenos del sexo opuesto conllevan riesgos peligrosos para la salud. La ingesta de hormonas puede provocar presión arterial disparada; coágulos de sangre; accidentes cerebrovasculares y cáncer.” y que “Las tasas de suicidio son veinte veces mayores en los adultos que usan hormonas del sexo opuesto y/o se someten a una cirugía de cambio de sexo.”

¿Puede hablarse realmente de una “necesidad médica”? Según el Dr. Djorjevic, la razón principal para la proliferación de los tratamientos de “cambio de sexo” es el dinero. “He oído historias de personas que acudían a quirófanos de los que sólo se comprobaba si tenían dinero para pagar. Tenemos que parar esto” Un diagnóstico similar ofrece el Colegio Americano de Pediatras: “Condicionar la educación de los ninos haciéndoles creer que la suplantación del sexo biológico mediante cirugías y productos químicos es algo normal y saludable es abuso infantil. Endosar la ideología de género de forma generalizada y a través de la educación pública y de los políticos confundirá tanto a ninos como a padres, lo que provoca que cada vez más ninos acudan a las “clínicas de género” para recibir medicamentos químicos que bloquean las hormonas pubescentes.”

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lunes, 2 de octubre de 2017

Editorial: El engaño de las encuestas

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Estamos en temporada pre-electoral y los medios de comunicación nos inundan desde ya con resultados de encuestas a cada rato. Se  pretende que las encuestas reflejan la opinión pública, cuando en realidad son más un instrumento de los medios para tratar de moldear la opinión pública según sus intereses.

Casos recientes son públicamente conocidos en que ciertos candidatos son artificialmente inflados con el propósito de desalentar a los votantes de un candidato con mayores opciones. El mismo resultado del plebiscito de hace un año es una prueba innegable de la poca fiabilidad de las encuestas. Los medios conocen el gregarismo propio del ser humano y saben que mucha gente podría estar dispuesta a cambiar sus opiniones o al menos a silenciarse si percibe que estas son impopulares.

Hace apenas un par de días, los medios de comunicación salieron a pregonar que según una nueva encuesta, el 65% de los colombianos estaría a favor de la legalización del aborto. Tal resultado no sólo es incoherente con todas las encuestas anteriores, que mostraban un rechazo al aborto de entre 67% y 80%, sino que de hecho es incoherente con otra encuesta de la misma empresa, Cifras y Conceptos, hecha en mayo de este mismo año, en la cual el 78% expresó su rechazo al aborto. Basta con ver que este estudio fue pagado por la organización abortista "Mesa por la vida y la salud de las mujeres", para ver que se trata de una estrategia engañosa de normalización del aborto en la sociedad colombiana.

Algo muy parecido ocurre con las encuestas presidenciales que están de moda en nuestro país. casi que cada semana sale una nueva encuesta con resultados completamente distintos. Los resultados entre encuestas son tan incoherentes entre sí, que si se les diera la mínima credibilidad habría que deducir que se trata de países completamente distintos. Para entender las encuestas, basta con ver qué medio la está financiando para saber leer en los resultados cuál es la apuesta del grupo político o empresarial al que representan, sea inflando al candidato de su preferencia, sea hundiendo en las cifras a sus competidores más fuertes, y así desestimar a sus votantes con la trampa del "voto útil".

Evidentemente, la gran sorpresa en la votación del plebiscito el año pasado fue gracias a que no había "voto útil". Sólo había que escoger entre dos opciones contrarias, no había postura intermedia, no había voto en blanco. Quienes salieron a votar lo hicieron en conciencia y así, los más de seis millones de colombianos que votaron NO, lo hicieron pensando en que muy seguramente no ganarían, pero que al menos la refundación del país a manos de las FARC no sería culpa suya. Recordemos pues, que como católicos ningún bien temporal o concesión amistosa puede valer lo que una conciencia tranquila, así que los invitamos a repetir lo hecho el año pasado, y sacudirnos la tiranía de las encuestas.

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viernes, 29 de septiembre de 2017

Se confirma sesgo izquierdista y pro-FARC de los magistrados de la Justicia Especial para la Paz

541757_1Se ha publicado la lista de los 51 magistrados elegidos para conformar el Tribunal Especial de Paz que debería juzgar a los jefes guerrilleros, pero de paso podrá juzgar a civiles y militares bajo la acusación de estar involucrados directa o indirectamente en el conflicto armado. Todas las sospechas que surgieron desde el año pasado, cuando se conoció el texto de los acuerdos con las FARC, se han visto confirmadas: El Tribunal tiene un sesgo ideológico absoluto, la absoluta mayoría de los elegidos ha estado vinculado a organizaciones de izquierda radical como DeJusticia, el Colectivo de Abogados Alvear Restrepo, o incluso la multinacional abortista Women’s Link Worldwide.

Fichas del gobierno Santos

Lo primero que salta a la vista en la hoja de vida de los magistrados elegidos es la gran cantidad de exfuncionarios del Gobierno Santos. La más evidente es Yesid Reyes Alvarado, ex ministro de justicia del gobierno Santos, y quien fue arquitecto de la Justicia Especial para la Paz en la negociación de los acuerdos. Otros funcionarios y contratistas del Gobierno son Ana Caterina Heyck Ruyana, Claudia López Díaz (ex esposa de Eduardo Montealegre), Mirtha Patricia Linares, Gustavo Adolfo Salazar Arbeláez, María del Pilar Valencia, Roberto Carlos Vidal, Heidi Patricia Baldosea, Juan José Cantillo, Catalina Díaz Gómez, José Miller Hormiga, Belkis Izquierdo, Julieta Lemaitre y Lily Andrea Rueda.

Líderes políticos de izquierda

Varios de los magistrados elegidos han sido líderes políticos en partidos y organizaciones de izquierda. Rodolfo Arango Rivadeneira, el primero en la lista, fue candidato al Senado por el Polo Democrático Alternativo, y es reconocido promotor del aborto, el laicismo y la agenda homosexual. Eduardo Cifuentes Muñoz fue candidato a la alcaldía de Bogotá por la Alianza Social Independiente. Reinere Jaramillo Chaverra perteneció a la administración de Gustavo Petro en Bogotá. A Sandra Gamboa se le vió muy activa en las manifestaciones citadas por Gustavo Petro en contra de su destitución por el Procurador General. Lily Rueda Guzmán trabajó en la organización pro-aborto Sisma Mujer, así como Alexandra Sandoval viene de la ONG abortista Women’s Link Worldwide, asociada a la multinacional del aborto Planned Parenthood. Julieta Lemaitre ha trabajado con la abortista Mónica Roa, y ha defendido públicamente la inclusión de la ideología de género en el currículum escolar. Tanto ella, como Mirtha Patricia Linares son citadas por el portal de izquierda “Pacifista” como “las mujeres que mejor aplicarían el enfoque de género en la justicia de paz”.

Defensores de las FARC y perseguidores de la Fuerza Pública

Es innegable el sesgo pro-FARC de los magistrados cuando se revisa su historial profesional: Casi parece que para el comité de selección, el haber estado involucrado en demandas contra la Fuerza Pública hubiera sido un requisito esencial. Cuatro de los magistrados (Sandra Gamboa, Danilo Rojas Betancourt, Nadiezhda Natazha Henríquez y Pedro Julio Mahecha) vienen del Colectivo de Abogados Alvear Restrepo, conocido por su guerra jurídica contra las Fuerzas Militares, especialmente por haber contratatado falsos testigos contra el general Uscátegui en el caso de la masacre de Mapiripán. Jesús Ángel Bobadilla ha sido defensor de las personas acusadas de lavado de activos a favor de las FARC. Óscar Javier Parra y Reinere de los Ángeles Jaramillo vienen de la Comisión Colombiana de Juristas, así como de la CIDH junto a Xiomara Cecilia Balanta, Marcela Giraldo y Pedro Elías Romero. Éste último fue director de la unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía en el caso Santo Domingo, en el cual fue acusado de haber suplantado la evidencia con el propósito de inculpar a la Fuerza Aérea.

¿Pluralidad? ¿Transparencia?

Resulta pues, risible que La Silla Vacía haya salido a alabar la “pluralidad” en la elección de los magistrados para el Tribunal de Paz. ¿De qué pluralidad están hablando si es más que evidente que el tribunal quedó dominado absolutamente por la izquierda más radical? Y es que tampoco cabía esperar algo distinto. Por más que el gobierno hable de transparencia, los resultados de la elección muestran que ni siquiera con los escándalos de corrupción en las altas cortes han aprendido a tener algo de vergúenza. Yesid Reyes, Óscar Javier Parra, Iván González Amado, Ana Caterina Heyck, todos ellos vienen de participar en el proceso de negociación con la guerrilla y el diseño e implementación de la Justicia Especial para la Paz. Es decir, conocían a la perfección los criterios y el mecanismo de elección sencillamente porque ayudaron en su construcción. ¿Alguien puede sorprenderse de que hayan salido elegidos? En cualquier otro tipo de concurso público habría sido causa de inhabilidad, pero ya está visto que de la famosa “Justicia Especial para la Paz” todo puede esperarse, menos justicia.

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jueves, 28 de septiembre de 2017

Intentan sabotear la Correctio Filialis con firma falsa de Alejandro Bermúdez director de ACIprensa

screenshot-www.aciprensa.com 2017-09-28 00-51-35-889El pasado fin de semana se hizo pública la Correctio Filialis, una corrección filial al Papa Francisco para solicitarle la retractación de siete afirmaciones heréticas contenidas en la Amoris Laetitia y en otras declaraciones suyas. La corrección fue firmada inicialmente por 62 laicos y sacerdotes católicos de varios países, y además se han venido añadiendo nuevas firmas a la solicitud. Al día de hoy, ya suman 146 los firmantes del documento.

Ayer en la mañana nos sorprendimos al encontrar entre los firmantes el nombre de Alejandro Bermúdez Rosell, director de ACIprensa, quien justo el día de ayer había publicado un “punto de vista” atacando a los firmantes del documento. Bermúdez consideró la carta como “irrelevante”, diciendo que “no representan a nadie” y que “62 personas son las personas que reunir si quisiera sacar una carta para recoger firmas en mi barrio”. Al mismo tiempo dijo que los firmantes representan “al tradicionalismo cismático” refiriéndose a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, a pesar de que sólo dos de las firmas pertenecen al movimiento, y fueron firmas de adhesión posterior al envío de la Correctio al Papa. Refiriéndose al contenido de la petición, Bermúdez afirmó que “las acusaciones están basadas en cosas que el Papa nunca dijo”, a pesar de que están basados en párrafos textuales de la Amoris Laetitia, y las declaraciones papales, que confirman la interpretación heterodoxa de los pasajes de la Amoris Laetita, se encuentran debidamente referenciada a las transcripciones oficiales de la página del Vaticano.

Luego de conocerse que la firma de Alejandro Bermúdez Rosell aparecía entre los firmantes de la Correctio Filialis, el portal ACIprensa publicó una nota de Alejandro Bermúdez en que desmentía haber firmado el documento y solicitaba su retiro. “Nunca he firmado su carta ni tengo intención de firmarla. Como periodista, me sorprende lo fácil que el nombre de una persona puede ser añadido a su lista sin verificar la autenticidad de la misma. Eso habla mucho de la falta de seriedad de su iniciativa. Por favor retire mi nombre inmediatamente”.

En respuesta, el Dr. Joseph Shaw, presidente de la Latin Mass Society, y portavoz de los firmantes anunció la eliminación del nombre de Bermúdez de la lista e hizo la siguiente declaración:

Los organizadores se han enterado de intentos de provocar vergüenza tanto a ellos como a algunas firguras católicas al suplantar a estos últimos y añadir sus nombres a la petición. Aunque un muy pequeño numero de nombres es afectado, los organizadores toman esta actividad fraudulenta muy seriamente y han tomado acciones para remover tales nombres de la lista y prevenir que esto ocurra de nuevo. Aquellos responsables por este fraude deberían estar conscientes de la gravedad moral y legal de sus acciones.

En efecto, ¿qué propósito puede tener alguien para añadir a la lista el nombre de un reconocido opositor al documento si no es el de sabotear la iniciativa y crear una excusa para criticarla posteriormente? Desde la publicación de la Correctio, los críticos, empezando por el mismo Bermúdez, se han dedicado a recurrir a la falacia ad hominem de descalificar a los firmantes, diciendo que no son nadie o acusándolos de lefebvristas, en lugar de presentar siquiera alguna contestación teológica a las afirmaciones contenidas en la carta. Semejante intento de sabotaje sólo puede buscar sembrar dudas sobre la seriedad del documento y así alejar el debate público del contenido del mismo.

De hecho, las declaraciones de Bérmúdez, diciendo que “me sorprende lo fácil que el nombre de una persona puede ser añadido a su lista sin verificar la autenticidad de la misma. Eso habla mucho de la falta de seriedad de su iniciativa”, confirman justamente que esa ha sido la intención del sabotaje y validan de alguna forma la acción del suplantador, pues en lugar de criticar su actuar, lo utiliza como excusa para redoblar sus ataques contra los organizadores. ¿Coincidencia?

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lunes, 25 de septiembre de 2017

62 Teólogos y sacerdotes piden al Papa corregir 7 proposiciones heréticas de Amoris Laetitia

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Un grupo de 62 teoólogos y sacerdotes de varios países han presentado al Papa Francisco una “corrección filial contra la propagación de herejías”, en la cual le solicitan formalmente al Papa Francisco que corrija 7 proposiciones sostenidas en varios puntos de la exhortación apostólica Amoris Laetitia y en otras declaraciones públicas del Papa. La carta fue enviada de forma privada al Papa Francisco el pasado 11 de Agosto, pero más de un mes después sin haber recibido respuesta, han decidido hacerla pública. No es cierto, como titula ACIPrensa, que los firmantes sean lefebvristas. Sólo dos de los 62 firmantes son de la fraternidad San Pío X, y sus firmas fueron añadidas con posterioridad a la redacción y envío del documento al Papa, los demás son laicos y sacerdotes diocesanos.

El documento es algo extenso, y por esta razón, para facilidad de nuestos lectores, ofrecemos este esquema de las partes más importantes del documento.

Ciertamente que el documento no tiene el mismo carácter que la “corrección formal” sugerida por los cardenales que presentaron las dubia hace un año. No obstante, tiene un indudable valor testimonial como sensus fidelium frente a la controversia y a la confusión causada por la Amoris Laetitia.

Resumen de la “Correctio filialis”

Una carta de veinticinco páginas, firmada por 40 clérigos católicos y académicos laicos, ha sido enviada al Papa Francisco el pasado 11 de agosto. Como no se ha recibido respuesta de parte del Santo Padre, el documento se hace público hoy, 24 de septiembre de 2017, Fiesta de la Virgen de la Merced y de la Virgen de Walsingham. La carta, que sigue abierta para nuevos firmantes, lleva ahora los nombres de 62 clérigos y académicos de 20 países, también representando a otros que carecen de la necesaria libertad de expresión. Tiene un título latino: ‘Correctio filialis de haeresibus propagatis’ (literalmente, ‘Una corrección filial con respecto a la propagación de herejías’). Afirma que el Papa, a través de su exhortación apostólica Amoris laetitia, como también por otras palabras, actos y omisiones que se le relacionan, ha sostenido siete posturas heréticas en referencia al matrimonio, la vida moral y la recepción de los sacramentos, y ha provocado que estas opiniones heréticas se propaguen en la Iglesia Católica. Estas siete herejías son expresadas por los firmantes en latín, la lengua oficial de la Iglesia.

Esta carta de corrección tiene tres partes principales. En la primera parte, los firmantes explican por qué, como creyentes católicos y practicantes, tienen el derecho y el deber de emitir dicha corrección al Sumo Pontífice. La ley de la Iglesia requiere que las personas competentes rompan el silencio cuando los pastores de la Iglesia están desviando al rebaño. Esto no implica conflicto alguno con el dogma católico de la infalibilidad papal, teniendo en consideración que la Iglesia enseña que el papa debe cumplir criterios estrictos antes de que sus declaraciones puedan ser consideradas infalibles. El Papa Francisco no ha cumplido con estos criterios. No ha declarado que estas posturas heréticas sean enseñanzas definitivas de la Iglesia, ni aseverado que los católicos deben creer en ellas con el asentimiento propio de la fe. La Iglesia enseña que ningún papa puede declarar que Dios le ha revelado alguna nueva verdad, que debería ser creída obligatoriamente por los católicos.

La segunda parte de la carta es la fundamental, puesto que contiene la “Corrección” propiamente tal. Enumera los pasajes de Amoris laetitia en los que se insinúan o alientan posturas heréticas, y luego enumera las palabras, actos y omisiones del Papa Francisco que evidencian, más allá de cualquier duda razonable, que él desea que los católicos interpreten estos pasajes de una manera que es, de hecho, herética. En particular, el papa, de manera directa o indirecta, ha apoyado la creencia de que la obediencia a la Ley de Dios puede ser imposible o indeseable, y que las Iglesia debiera, a veces, aceptar el adulterio como un comportamiento compatible con la vida de un católico practicante.

La última parte, llamada “Dilucidación”, discute dos causas de esta singular crisis. Una de ellas es el ‘Modernismo’. Teológicamente hablando, el Modernismo es la creencia de que Dios no le ha entregado verdades definitivas a la Iglesia, que ésta debiera continuar enseñando, exactamente en el mismo sentido, hasta el final de los tiempos. Los modernistas sostienen que Dios comunica a la humanidad sólo experiencias sobre las cuales los seres humanos pueden reflexionar, de tal manera que realicen diferentes aserciones sobre Dios, la vida y la religión; pero estas declaraciones son sólo provisionales, nunca dogmas inamovibles. El Modernismo fue condenado por el Papa San Pío X al comienzo del siglo XX, pero renació a mediados de la centuria. La gran y continua confusión que el Modernismo ha causado en la Iglesia Católica, obliga a los firmantes a describir el verdadero significado de “fe”, “herejía”, “revelación” y “magisterio”.

Una segunda causa de la crisis es la aparente influencia de las ideas de Martín Lutero en el Papa Francisco. La carta muestra como Lutero, fundador del Protestantismo, tenía ideas sobre el matrimonio, el divorcio, el perdón y la ley divina que se corresponden con aquellas que el papa ha promovido mediante sus palabras, actos y omisiones. También destaca el elogio explícito y sin precedentes que el Papa Francisco ha dedicado al heresiarca alemán.

Los firmantes no osan juzgar el grado de conciencia con el cual el Papa Francisco ha propagado las siete herejías que enumeran; pero insisten, respetuosamente, en que condene estas herejías, las cuales ha sostenido de manera directa o indirecta.

Los firmantes profesan su lealtad a la santa Iglesia Católica, garantizan al papa sus oraciones y solicitan su bendición apostólica.

***

CORRECTIO FILIALIS DE HAERESIBUS PROPAGATIS

16 de julio de 2017

Fiesta de la Vírgen del Carmen

Santo Padre,

Con profunda aflicción, pero impulsados por la fidelidad a Nuestro Señor Jesucristo, por el amor a la Iglesia y al papado y por la devoción filial hacia Usted, nos vemos obligados a dirigir una corrección a Su Santidad,a causa de la propagación de herejías ocasionada por la Exhortación apostólica Amoris laetitia y por otras palabras, hechos y omisiones de Su Santidad.

Nos está permitido emitir esta corrección por la ley natural, por la ley de Cristo, y por la ley de la Iglesia:para guardar estas tres leyes, Su Santidad ha sido designado por la divina providencia. Por la ley natural: pues tal como los súbditos tienen por naturaleza un deber de obedecer a sus superiores en todas las cosas lícitas, así también tienen un derecho a ser gobernados de acuerdo a la ley, y por lo tanto a insistir, donde fuera necesario, que sus superiores así gobiernen. Por la ley de Cristo: pues Su Espíritu inspiró al Apóstol Pablo a reprender a Pedro en público cuando este último no actuó de acuerdo a la verdad del evangelio (Gal. 2). Santo Tomás de Aquino notaque esta reprimenda pública de un súbdito a un superior fue lícita a causa del peligro inminente de escándalo concerniente a la fe (Summa Theologiae 2a 2ae, 33, 4 ad 2), y ‘la glosa de San Agustín’ agrega que en esta ocasión, “Pedro dio un ejemplo a los superiores, de que si en algún momento sucediera que se alejaran del camino recto, no deberían desdeñar ser criticados por sus súbditos” (ibid.). La ley de la Iglesia también nos constriñe, ya que establece que “el fiel a Cristo… tiene el derecho, en efecto, a veces el deber, de acuerdo con su conocimiento, competencia, y posición, a manifestar a los sagrados pastores sus visiones en materias que conciernen al bien de la Iglesia” (Códice de Derecho Canónico 212:2-3; Códice de los Cánones de las Iglesias Orddientales 15:3).

Ha sido dado escándalo a la Iglesia y al mundo sobre la fe y la moral, por la publicación de Amoris laetitia y por otros actos a través de los cuales Su Santidad ha dejado suficientemente claros el alcance y el propósito de este documento. En consecuencia, herejías y otros errores se han extendido a través de la Iglesia; pues mientras algunos obispos y cardenales han continuado defendiendo las verdades divinamente reveladas sobre el matrimonio, la ley moral y la recepción de los sacramentos, otros han negado estas verdades, y han recibido de Su Santidad no reprimenda, sino favor. Por el contrario, aquellos cardenales que han enviado dubia a Su Santidad, para que por medio de este método, de honorable tradición, la verdad del evangelio pudiera ser fácilmente afirmada, no han recibido respuesta, sino silencio.

Santo Padre, el ministerio de Pedro no le ha sido confiado para que Usted pudiera imponer doctrinas extrañas sobre los fieles, sino para que Usted pueda, como un fiel representante, guardar el depósito,hasta el día del regreso del Señor (Lc. 12; 1 Tim. 6). Adherimos sinceramente a la doctrina de la infalibilidad papal, tal como fue definida por el Concilio Vaticano I, y por lo tanto adherimos a la explicación que el mismo concilio dio de este carisma, el cual incluye esta declaración: “El Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe” (Pastor Aeternus, cap. 4). Por esta razón, Su Predecesor, el Beato Pío IX, alabó la declaración colectiva de los obispos alemanes, quienes afirmaron que “la opinión según la cual el Papa es ‘un soberano absoluto a causa de su infalibilidad’ está basada en una comprensión completamente falsa del dogma de la infalibilidad papal”1. Del mismo modo, en el Concilio Vaticano II, la Comisión Teológica que supervisó la Constitución Dogmática sobre la Iglesia, Lumen gentium, afirmó que los poderes del Pontífice romano están limitados de muchas maneras.2

Sin embargo, aquellos católicos que no comprenden claramente los límites de la infalibilidad papal están expuestos a ser conducidos por las palabras y acciones de Su Santidad hacia uno de dos errores desastrosos: o bien llegarán a adoptar las herejías que ahora están siendo propagadas, o bien, conscientes de que estas doctrinas son contrarias a la palabra de Dios, dudarán o negarán las prerrogativas de los papas. Además, otros de entre los fieles son llevados a poner en duda la validez de la renuncia al papado por el Papa Emérito Benedicto XVI. Así, el oficio de Pedro, otorgado a la Iglesia por nuestro Señor Jesucristo en aras de la unidad y la fe, es usado de tal modo que se abre un camino para la herejía y para el cisma. Además, notando que las prácticas ahora fomentadas por las palabras y acciones de Su Santidad son contrarias no sólo a la fe y disciplina perennes de la Iglesia, sino también a las afirmaciones magisteriales de Sus predecesores, los fieles reflexionan que las afirmaciones propias de Su Santidad no pueden disfrutar de mayor autoridad que las de los papas anteriores; y así el auténtico magisterio papal sufre una herida de la cual podría no sanarse pronto.

Sin embargo, creemos que Su Santidad posee el carisma de la infalibilidad y el derecho a la jurisdicción universal sobre los fieles a Cristo en el sentido definido por la Iglesia. En nuestra protesta contra Amoris laetitia y contra otros hechos, palabras y omisiones relacionadas con ésta, no negamos la existencia de este carisma papal o la posesión de éste por parte de Su Santidad, pues ni Amoris laetitia ni ninguna de las afirmaciones que han servido para propagar las herejías que esta exhortación insinúa están protegidos por aquella divina garantía de verdad. Nuestra corrección es, en verdad, requerida por la fidelidad a las enseñanzas papales infalibles que son incompatibles con ciertas afirmaciones de Su Santidad.

Como súbditos, no tenemos el derecho a dirigir a Su Santidad aquella forma de corrección a través de la cual un superior coacciona a los que le están sujetos con la amenaza o la administración de castigo (cf. Summa Theologiae 2a 2ae, 33, 4). Emitimos esta corrección, más bien, para proteger a nuestros hermanos católicos, -y a aquellos fuera de la Iglesia, a los cuales no se les debe quitar la llave del conocimiento- (cf. Lc. 11) en la esperanza de prevenir una ulterior difusión de doctrinas que tienden por sí mismas a la profanación de todos los sacramentos y a la subversión de la Ley de Dios.

*          *          *

Ahora deseamos mostrar cómo muchos pasajes de Amoris laetitia, en conjunción con actos, palabras y omisiones de Su Santidad, sirven para propagar siete proposiciones heréticas3.

Los pasajes de Amoris laetitia a los cuales nos referimos son los siguientes:

AL 295: ‘San Juan Pablo II proponía la llamada “ley de gradualidad” con la conciencia de que el ser humano “conoce, ama y realiza el bien moral según diversas etapas de crecimiento”. No es una “gradualidad de la ley”, sino una gradualidad en el ejercicio prudencial de los actos libres en sujetos que no están en condiciones sea de comprender, de valorar o de practicar plenamente las exigencias objetivas de la ley.’

AL 296: “Dos lógicas recorren toda la historia de la Iglesia: marginar y reintegrar […] El camino de la Iglesia, desde el concilio de Jerusalén en adelante, es siempre el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración […] El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre.”

AL 297: ‘Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio.’

AL 298: ‘Los divorciados en nueva unión, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral. Existe el caso de una segunda unión consolidada en el tiempo, con nuevos hijos, con probada fidelidad, entrega generosa, compromiso cristiano, conocimiento de la irregularidad de su situación y gran dificultad para volver atrás sin sentir en conciencia que se cae en nuevas culpas. La Iglesia reconoce situaciones en que “cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación” [nota 329: En estas situaciones, muchos, conociendo y aceptando la posibilidad de convivir “como hermanos” que la Iglesia les ofrece, destacan que si faltan algunas expresiones de intimidad “puede poner en peligro no raras veces el bien de la fidelidad y el bien de la prole”.] También está el caso de los que han hecho grandes esfuerzos para salvar el primer matrimonio y sufrieron un abandono injusto, o el de “los que han contraído una segunda unión en vista a la educación de los hijos, y a veces están subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no había sido nunca válido”. Pero otra cosa es una nueva unión que viene de un reciente divorcio, con todas las consecuencias de sufrimiento y de confusión que afectan a los hijos y a familias enteras, o la situación de alguien que reiteradamente ha fallado a sus compromisos familiares. Debe quedar claro que este no es el ideal que el Evangelio propone para el matrimonio y la familia. Los Padres sinodales han expresado que el discernimiento de los pastores siempre debe hacerse “distinguiendo adecuadamente”, con una mirada que “discierna bien las situaciones”. Sabemos que no existen “recetas sencillas”.’

AL 299: ‘Acojo las consideraciones de muchos Padres sinodales, quienes quisieron expresar que los bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar civilmente deben ser más integrados en la comunidad cristiana en las diversas formas posibles, evitando cualquier ocasión de escándalo. La lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral, para que no sólo sepan que pertenecen al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino que puedan tener una experiencia feliz y fecunda. Son bautizados, son hermanos y hermanas, el Espíritu Santo derrama en ellos dones y carismas para el bien de todos. … Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que les acoge siempre, los cuida con afecto y los anima en el camino de la vida y del Evangelio.’

AL 300: ‘Puesto que “el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos”, las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas. [nota 336: Tampoco en lo referente a la disciplina sacramental, puesto que el discernimiento puede reconocer que en una situación particular no hay culpa grave.]’

AL 301: ‘Ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada «irregular» viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante. Los límites no tienen que ver solamente con un eventual desconocimiento de la norma. Un sujeto, aun conociendo bien la norma, puede tener una gran dificultad para comprender “los valores inherentes a la norma” o puede estar en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa.’

AL 303: ‘Esa conciencia puede reconocer no sólo que una situación no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio. También puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo.’

AL 304: ‘Ruego encarecidamente que recordemos siempre algo que enseña santo Tomás de Aquino, y que aprendamos a incorporarlo en el discernimiento pastoral: “Aunque en los principios generales haya necesidad, cuanto más se afrontan las cosas particulares, tanta más indeterminación hay […] En el ámbito de la acción, la verdad o la rectitud práctica no son lo mismo en todas las aplicaciones particulares, sino solamente en los principios generales; y en aquellos para los cuales la rectitud es idéntica en las propias acciones, esta no es igualmente conocida por todos […] Cuanto más se desciende a lo particular, tanto más aumenta la indeterminación”. Es verdad que las normas generales presentan un bien que nunca se debe desatender ni descuidar, pero en su formulación no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares.’

AL 305: ‘A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado —que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno— se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia. [nota 351: En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos. Por eso, “a los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor”. Igualmente destaco que la Eucaristía “no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles”.]’

AL 308: ‘Comprendo a quienes prefieren una pastoral más rígida que no dé lugar a confusión alguna. Pero creo sinceramente que Jesucristo quiere una Iglesia atenta al bien que el Espíritu derrama en medio de la fragilidad: una Madre que, al mismo tiempo que expresa claramente su enseñanza objetiva, “no renuncia al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino”.’

AL 311: ‘La enseñanza de la teología moral no debería dejar de incorporar estas consideraciones.’

Las palabras, hechos y omisiones de Su Santidad a los cuales nos deseamos referir, y que, en conjunción con estos pasajes de Amoris laetitia están sirviendo para propagar herejías dentro de la Iglesia, son los siguientes:

– Su Santidad ha rechazado dar una respuesta positiva a las dubia enviadas a usted por los cardenales Burke, Caffarra, Brandmüller y Meisner, en las cuales respetuosamente se le pidió confirmar que la Exhortación Apostólica Amoris laetitia no suprime cinco enseñanzas de la fe católica.

– Su Santidad intervino en la composición de la Relatio post disceptationem para el Sínodo Extraordinario sobre la Familia. La Relatio propuso permitir la Comunión para los católicos divorciados y casados nuevamente sobre una base “caso a caso”, y dijo que los pastores deberían enfatizar los “aspectos positivos” de los estilos de vida que la Iglesia considera gravemente pecaminosos, incluyendo el nuevo matrimonio civil después del divorcio y la convivencia premarital. Estas propuestas fueron incluidas en la Relatio ante su insistencia personal, a pesar del hecho de que éstas no recibieron la mayoría de dos tercios requerida por las reglas del Sínodo para que una propuesta sea incluida en la Relatio.

– En una entrevista de abril de 2016, un periodista preguntó a Su Santidad si hay posibilidades concretas para los divorciados y nuevamente casados que no existían antes de la publicación de Amoris laetitia. Usted respondió ‘Io posso dire, sì. Punto’; es decir, ‘Puedo decir que sí. Punto.’ Luego, Su Santidad afirmó que la pregunta del reportero estaba contestada por la presentación dada por el Cardenal Schönborn sobre Amoris laetitia. En esta presentación el Cardenal Schönborn afirmó:

Mi gran alegría ante este documento reside en el hecho de que, coherentemente, supera la  artificiosa, externa y neta división  entre “regular” e  “irregular” y pone a todos bajo la instancia común  del Evangelio, siguiendo  las palabras de San Pablo: “Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos misericordia”. (Rom 11:32). …¿Qué dice el Papa respecto del acceso a las personas que viven en situaciones “irregulares”? Ya el Papa Benedicto había dicho que no existen “recetas simples” (AL 298, nota 333). Y el Papa Francisco vuelve a recordar la necesidad de discernir bien las situaciones (AL 298). “El discernimiento debe ayudar a encontrar los posibles caminos de respuesta a Dios y de crecimiento en medio de los límites. Por creer que todo es blanco o negro, a veces cerramos el camino de la gracia y del crecimiento, y desalentamos caminos de santificación que dan gloria a Dios” (AL 305). El Papa Francisco nos recuerda una frase importante que había escrito en Evangelii Gaudium 44: “un pequeño paso, en medio de grandes límites humanos, puede ser más agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus días sin enfrentar importantes dificultades” (AL 305). En el sentido de esta “via caritatis” (AL 306) el Papa afirma, de manera humilde y simple, en una nota (351), que se puede dar también la ayuda de los sacramentos en caso de situaciones “irregulares”.4

Su Santidad amplificó esta afirmación al aseverar que Amoris laetitia respalda el tratamiento a los divorciados y nuevamente casados que se practica en la diócesis del Cardenal Schönborn, donde se les permite recibir la comunión.

– El 5 de septiembre de 2016, los obispos de la región de Buenos Aires emitieron una declaración sobre la aplicación de Amoris laetitia. En ésta afirmaron:

6) En otras circunstancias más complejas y cuando no se pudo obtener una declaración de nulidad, la opción mencionada puede no ser de hecho factible. No obstante, igualmente es posible un camino de discernimiento. Si se llega a reconocer que, en un caso concreto, hay limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad (cf. 301-302), particularmente cuando una persona considere que caería en una ulterior falta dañando a los hijos de la nueva unión, Amorislaetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía (cf. notas 336 y 351). Estos a su vez disponen a la persona a seguir madurando y creciendo con la fuerza de la gracia. …

9) Puede ser conveniente que un eventual acceso a los sacramentos se realice de manera reservada, sobre todo cuando se prevean situaciones conflictivas. Pero al mismo tiempo no hay que dejar de acompañar a la comunidad para que crezca en un espíritu de comprensión y de acogida, sin que ello implique crear confusiones en la enseñanza de la Iglesia acerca del matrimonio indisoluble. La comunidad es instrumento de la misericordia que es «inmerecida, incondicional y gratuita» (297).

10) El discernimiento no se cierra, porque «es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena» (303), según la «ley de gradualidad» (295) y confiando en la ayuda de la gracia.

Ésta asevera que, de acuerdo a Amoris laetitia, no se debe generar confusión acerca de la enseñanza de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio, que el divorciado y nuevamente casado puede recibir los sacramentos, y que persistir en este estado es compatible con recibir la ayuda de la gracia. Su Santidad escribió una carta oficial fechada el mismo día al Obispo Sergio Alfredo Fenoy de San Miguel, un delegado de los obispos argentinos de la región de Buenos Aires, afirmando que los obispos de la región de Buenos Aires habían dado la única interpretación posible de Amoris laetitia:

“Querido hermano:

Recibí el escrito de la Región Pastoral Buenos Aires «Criterios básicos para la aplicación del capítulo VIII de Amorislaetitia». Muchas gracias por habérmelo enviado; y los felicito por el trabajo que se han tomado: un verdadero ejemplo de acompañamiento a los sacerdotes… y todos sabemos cuánto es necesaria esta cercanía del obispo con su clero y del clero con el obispo. El prójimo «más prójimo» del obispo es el sacerdote, y el mandamiento de amar al prójimo como a sí mismo comienza para nosotros obispos precisamente con nuestros curas. El escrito es muy bueno y explicita cabalmente el sentido del capítulo VIII de Amoris Laetitia. No hay otras interpretaciones”.5

– Su Santidad nombró al Arzobispo Vincenzo Paglia como presidente de la Pontificia Academia para la Vida y gran canciller del Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. Como jefe del Pontificio Consejo para la Familia, el Arzobispo Paglia fue responsable de la publicación de un libro, Famiglia e Chiesa, un legame indissolubile (Libreria Editrice Vaticana, 2015), que contiene las lecciones dictadas en tres seminarios promocionados por ese dicasterio sobre los tópicos de ‘Matrimonio: Fe, Sacramento, Disciplina’; ‘Familia, Amor Conyugal y Generación’; y ‘La Familia Herida y las Uniones Irregulares: Qué Actitud Pastoral’. Este libro y los seminarios que describe tuvieron el propósito de plantear propuestas para el Sínodo sobre la Familia, y promover el otorgamiento de la comunión a los católicos divorciados y nuevamente casados.

*- Bajo la autoridad de Su Santidad fueron publicadas directrices para la diócesis de Roma relativas a la recepción de la Eucaristía bajo ciertas circunstancias por los católicos civilmente divorciados y nuevamente casados que viven more uxorio con su pareja civil.

– Su Santidad nombró al Obispo Kevin Farrell como prefecto del recientemente establecido Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y lo promovió al rango de cardenal. El Cardenal Farrell ha expresado su apoyo a la propuesta del Cardinal Schönborn según la cual los divorciados y nuevamente casados deberían recibir la comunión. Él ha afirmado que la recepción de la comunión por parte de los divorciados y nuevamente casados es un ‘proceso de discernimiento y de consciencia’.6

– El 17 de enero de 2017, el Osservatore Romano, el periódico oficial de la Santa Sede, publicó las directrices emitidas por el arzobispo de Malta y el obispo de Gozo para la recepción de la Eucaristía por parte de las personas que viven en una relación adúltera. Estas directrices permitieron la recepción sacrílega de la Eucaristía por parte de algunas personas en esta situación, y afirmaron que en algunos casos es imposible para tales personas practicar la castidad y que es dañino para ellas intentar practicar la castidad. No se hizo ninguna crítica contra estas directrices por parte del Osservatore Romano, el cual las presentó como ejercicios legítimos de la enseñanza y autoridad episcopales. Esta publicación fue un acto oficial de la Santa Sede que no ha sido corregido por usted.

CORRECTIO

His verbis, actis, et omissionibus, et in iis sententiis libri Amoris laetitia quas supra diximus, Sanctitas Vestra sustentavit recte aut oblique, et in Ecclesia (quali quantaque intelligentia nescimus nec iudicare audemus) propositiones has sequentes, cum munere publico tum actu privato,propagavit, falsas profecto et haereticas:

(1)   “Homo iustificatus iis caret viribus quibus, Dei gratia adiutus, mandata obiectiva legis divinae impleat; quasi quidvis ex Dei mandatis sit iustificatis impossibile; seu quasi Dei gratia, cum in homine iustificationem efficit, non semper et sua natura conversionem efficiat ab omni peccato gravi; seu quasi non sit sufficiens ut hominem ab omni peccato gravi convertat.”

(2)   Christifidelis qui, divortium civile a sponsa legitima consecutus, matrimonium civile (sponsa vivente) cum alia contraxit; quique cum ea more uxorio vivit; quique cum plena intelligentia naturae actus sui et voluntatis propriae pleno ad actum consensu eligit in hoc rerum statu manere: non necessarie mortaliter peccare dicendus est, et gratiam sanctificantem accipere et in caritate crescere potest.”

(3)   “Christifidelis qui alicuius mandati divini plenam scientiam possidet et deliberata voluntate in re gravi id violare eligit, non semper per talem actum graviter peccat.”

(4)   “Homo potest, dum divinae prohibitioni obtemperat, contra Deum ea ipsa obtemperatione peccare.”

(5)   “Conscientia recte ac vere iudicare potest actus venereos aliquando probos et honestos esse aut licite rogari posse aut etiam a Deo mandari, inter eos qui matrimonium civile contraxerunt quamquam sponsus cum alia in matrimonio sacramentali iam coniunctus est.”

(6)   “Principia moralia et veritas moralis quae in divina revelatione et in lege naturali continentur non comprehendunt prohibitiones qualibus genera quaedam actionis absolute vetantur utpote quae propter obiectum suum semper graviter illicita sint.”

(7)  “Haec est voluntas Domini nostri Iesu Christi, ut Ecclesia disciplinam suam perantiquam abiciat negandi Eucharistiam et Absolutionem iis qui, divortium civile consecuti et matrimonium civile ingressi, contritionem et propositum firmum sese emendandi ab ea in qua vivunt vitae conditione noluerunt patefacere.” 7

Todas estas proposiciones contradicen verdades que son divinamente reveladas, y que los católicos deben creer con el asentimiento de la fe divina. Éstas fueron identificadas como herejías en la petición concerniente a Amoris laetitia que fue dirigida a los cardenales y patriarcas orientales de la Iglesia por 45 académicos católicos.8  Es necesario para el bien de las almas que sean condenadas una vez más por la autoridad de la Iglesia. Al enunciar estas siete proposiciones, no pretendemos dar una lista exhaustiva de todas las herejías y errores que un lector imparcial, intentando leer Amoris laetitia en su sentido natural y obvio, consideraría como afirmadas, sugeridas o favorecidas por este documento. Una carta enviada a todos los cardenales de la Iglesia y a los patriarcas orientales enumera 19 proposiciones como tales. Más bien, pretendemos listar las proposiciones que las palabras, hechos y omisiones de Su Santidad, tal como ya fueron descritas, han efectivamente apoyado y propagado, para  grave e inminente peligro de las almas.

En esta hora crítica, por lo tanto, nos volvemos hacia la cathedra veritatis, la Iglesia Romana, la cual por ley divina tiene pre-eminencia sobre todas las iglesias, y de la cual somos y pretendemos permanecer siempre hijos leales, y respetuosamente insistimos que Su Santidad rechace públicamente estas proposiciones, realizando así el mandato de nuestro Señor Jesucristo dado a San Pedro y a través de él a todos sus sucesores hasta el fin del mundo: “Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.”

Respetuosamente pedimos la bendición apostólica de Su Santidad, asegurándole nuestra devoción filial en nuestro Señor y nuestra oración por el bienestar de la Iglesia.

*   *   *

DILUCIDACIÓN

Con el fin de dilucidar mejor nuestra Correctio y para proporcionar una más firme defensa contra la difusión de errores, deseamos llamar la atención sobre dos fuentes generales de error que nos parecen promover la herejías enumeradas. Hablamos, en primer lugar, de aquella comprensión falsa de la Revelación divina que generalmente recibe el nombre de Modernismo y, en segundo lugar, de las enseñanzas de Martín Lutero.

A. El problema del Modernismo

La comprensión católica de la revelación divina es frecuentemente negada por los teólogos contemporáneos, y esta negación ha llevado a una extendida confusión entre los católicos sobre la naturaleza de la revelación divina y la fe. Para prevenir cualquier malentendido que pudiera surgir a partir de esta confusión, y para justificar nuestra afirmación sobre la actual propagación de herejías dentro de la Iglesia, describiremos la comprensión católica de la revelación divina y la fe, que es asumida en este documento.

Esta descripción también es necesaria para responder a los pasajes de Amoris laetitia donde se afirma que se debería seguir las enseñanzas de Cristo y del magisterio de la Iglesia. Estos pasajes incluyen los siguientes: “Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis” (AL 3). “Fieles a las enseñanzas de Cristo, miramos la realidad de la familia hoy en toda su complejidad” (AL 32). “Es preciso redescubrir el mensaje de la Encíclica Humanae vitae y la Exhortación apostólica Familiaris consortio” (AL 222). “Las palabras del Maestro (cf. Mt 22:30) y las de san Pablo (cf. 1 Co 7:29-31) sobre el matrimonio, están insertas —no casualmente— en la dimensión última y definitiva de nuestra existencia, que necesitamos recuperar” (AL 325). Estos pasajes podrían ser vistos como asegurando que nada en Amoris laetitia sirve para propagar errores contrarios a la enseñanza católica. Una descripción de la verdadera naturaleza de la adherencia a la enseñanza católica clarificará nuestra aserción de que Amoris laetitia, en efecto sirve para propagar tales errores.

Por lo tanto, le pedimos a Su Santidad que se nos permita recordarlas siguientes verdades, que son enseñadas por la Sagrada Escritura, la Sagrada Tradición, el consenso universal de los Padres y el magisterio de la Iglesia, que resumen la enseñanza católica sobre la fe, la revelación divina, la enseñanza magisterial infalible y la herejía:

  1. Los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, cuyo carácter histórico la Iglesia afirma sin vacilación, transmiten fielmente lo que Jesucristo, mientras vivía entre los hombres, hizo y enseñó realmente para su salvación eterna hasta el día en que Él fue elevado hasta el cielo.9
  2. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. En consecuencia, todas sus enseñanzas son enseñanzas de Dios mismo.10
  3. Todas las proposiciones que están contenidas en la fe católica son verdades comunicadas por Dios.11
  4. Al creer estas verdades con un asentimiento que es un acto de la virtud teologal de la fe, estamos creyendo el testimonio del hablante. El acto de fe divina es una forma particular de la actividad intelectual general de creer en una proposición porque un hablante la afirma, y porque el hablante es considerado como honesto y conocedor con respecto a la afirmación que está haciendo. En un acto de fe divina, se le cree a Dios cuando Él dice algo y se le cree porque Él es Dios y, por ello, es conocedor y veraz.12
  5. La creencia en el testimonio divino difiere de la creencia en el testimonio de los seres humanos, que no son divinos, porque Dios es omnisciente y perfectamente bueno. En consecuencia, Él no puede ni mentir ni ser engañado. Así, es imposible que el testimonio divino sea erróneo. Ya que las verdades de la fe católica nos son comunicadas por Dios, el asentimiento de fe que es dado a ellas es sumamente cierto. Un creyente católico no puede tener fundamentos racionales para dudar o descreer de cualquiera de estas verdades.13
  1. La razón humana puede establecer por sí misma la verdad de la fe católica basada en la evidencia públicamente disponible del origen divino de la Iglesia Católica, pero tal razonamiento no puede producir un acto de fe. La virtud teologal de la fe y el acto de fe pueden ser producidos sólo por la gracia divina. Una persona que tenga esta virtud, pero luego libre y a sabiendas elija descreer de una verdad de la fe católica, peca mortalmente y pierde la vida eterna.14
  2. La verdad de una proposición consiste en su decir, de lo que es, que es; escolásticamente expresado, consiste en la adaequatio rei et intellectus. Cada verdad es como tal verdadera, sin importar por quién o cuándo o en qué circunstancias sea considerada. Ninguna verdad puede contradecir cualquier otra verdad.15
  3. La fe católica no agota toda la verdad sobre Dios, porque sólo el intelecto divino puede comprender completamente el Ser divino. Sin embargo, cada verdad de la fe católica es entera y completamente verdadera, por cuanto las características de la realidad que tal verdad describe son exactamente como estas verdades las presentan que son. No hay diferencia entre el contenido de las enseñanzas de la fe y cómo las cosas son.16
  4. El discurso divino que comunica las verdades de la fe católica es expresado en lenguajes humanos. El texto inspirado de las Sagradas Escrituras, griego y hebreo, es él mismo pronunciado por Dios en todas sus partes. No es simplemente un reporte o interpretación humana de la revelación divina, y ninguna parte de su significado se debe sólo a causas humanas. Al creer en las enseñanzas de las Sagradas Escrituras estamos creyendo directamente a Dios. No estamos creyendo en las afirmaciones hechas por Dios sobre la base de creer en el testimonio de alguna otra persona o personas no-divinas.17
  5. Cuando la Iglesia Católica enseña infaliblemente que una proposición es una parte divinamente revelada de la fe católica y que se debe creer con el asentimiento de la fe, los católicos que asienten a esta enseñanza creen en lo que Dios ha comunicado, y creen en ello a causa de que Él lo ha dicho.18
  6. Los lenguajes en los cuales la revelación divina es expresada, y las culturas e historias que determinaron estos lenguajes, no limitan, ni distorsionan, ni agregan algo a la revelación divina que es expresada en ellos. Ninguna parte o aspecto de las Sagradas Escrituras o de la enseñanza infalible de la Iglesia concerniente al contenido de la revelación divina es producido sólo por los lenguajes y condiciones históricas en los cuales son expresados, y no por la acción de Dios al comunicar estas verdades. Por ello, ninguna parte del contenido de la enseñanza de la Iglesia puede ser revisada o rechazada sobre la base de que sea producida por circunstancias históricas más que por la revelación divina.19
  7. La enseñanza magisterial de la Iglesia posterior a la muerte del último apóstol debe ser entendida y creída como un único todo. No está dividida entre un magisterio pasado y un magisterio contemporáneo o viviente, que pueda ignorar la enseñanza magisterial anterior o revisarla a voluntad.20
  8. El Papa, quien tiene la suprema autoridad dentro de la Iglesia, no está él mismo exento de la autoridad de la Iglesia, de acuerdo con la ley divina y eclesiástica. Está sujeto a aceptar y mantener la enseñanza definitiva de sus predecesores en el oficio papal.21
  9. Una proposición herética es una proposición que contradice una verdad divinamente revelada que está incluida dentro la fe católica.22
  10. El pecado de herejía es cometido por una persona que posee la virtud teologal de la fe, pero posteriormente, de manera libre y conciente,elige descreer o dudar de una verdad de la fe católica. Tal persona peca mortalmente y pierde la vida eterna. El juicio de la Iglesia sobre el pecado personal de herejía es ejercido sólo por un sacerdote en el sacramento de la Penitencia.23
  11. El crimen canónico de herejía es cometido cuando un católico a) públicamente duda o niega una o más verdades de la fe católica, o públicamente rehúsa dar asentimiento a una o más verdades de la fe católica, pero no duda o niega todas estas verdades o niega la existencia de la revelación cristiana, y b) es pertinaz en esta negación. La pertinacia consiste en que la persona en cuestión continúe dudando o negando públicamente una o más verdades de la fe católica después de haber sido advertido por una autoridad eclesiástica competente de que su duda o negación es un rechazo de una verdad de la fe, y que esta duda o negación debe ser abandonada y que la verdad en cuestión debe ser públicamente afirmada como divinamente revelada por la persona que es advertida.24

Las descripciones anteriores del pecado personal de herejía y del crimen canónico de herejía son dadas sólo para poder excluirlas del asunto de nuestra protesta. Sólo nos conciernen las proposiciones heréticas propagadas por las palabras, hechos y omisiones de Su Santidad. No tenemos la competencia, ni tampoco la intención, de abordar el aspecto canónico de la herejía.

*          *          *

B. La influencia de Martín Lutero

En segundo lugar, nos sentimos obligados en consciencia a referirnos a las simpatías sin precedentes de Su Santidad por Martín Lutero, y a la afinidad entre las ideas de Lutero sobre la ley, la justificación y el matrimonio y aquellas enseñadas o favorecidas por Su Santidad en Amoris Laetitia y en otros sitios25. Esto es necesario, a fin de complementar nuestra protesta contra las siete proposiciones heréticas enumeradas en este documento; deseamos mostrar, aunque sea de manera sumaria, que tales errores no son desprovistos de una relación recíproca, sino que más bien forman parte de un sistema herético. Los católicos deben ser advertidos, no sólo contra estos siete errores, sino también contra este sistema herético como tal, en razón, en particular, del elogio dirigido por Su Santidad al hombre que lo originó.

Así, en una conferencia de prensa el 26 de junio de 2016, Su Santidad afirmó:

Creo que las intenciones de Martín Lutero no eran equivocadas, era un reformador. Tal vez algunos métodos no eran los indicados, pero en aquel entonces, si leemos por ejemplo la historia del Pastor ―un luterano alemán que, cuando vio la realidad de aquel tiempo, se convirtió y se hizo católico― vemos que la Iglesia no era precisamente un modelo que imitar. En la Iglesia había corrupción, mundanidad, apego al dinero y al poder. Y por esto él protestó. Además, él era una persona inteligente. Dio un paso hacia adelante, justificando el motivo por el que lo hacía. Y hoy, luteranos y católicos, junto con todos los protestantes, estamos de acuerdo con la doctrina de la justificación. Y sobre este punto tan importante no se había equivocado.26

En su homilía en la Catedral Luterana de Lund, Suecia, el 31 de octubre de 2016, Su Santidad afirmó:

Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros.

Jesús nos dice que el Padre es el dueño de la vid (cf. v. 1), que la cuida y la poda para que dé más fruto (cf. v. 2). El Padre se preocupa constantemente de nuestra relación con Jesús, para ver si estamos verdaderamente unidos a él (cf. v. 4). Nos mira, y su mirada de amor nos anima a purificar nuestro pasado y a trabajar en el presente para hacer realidad ese futuro de unidad que tanto anhela.

También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor. Sin embargo, había una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe, pero también somos conscientes que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente.

[…]

La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. “¿Cómo puedo tener un Dios propicio?”. Esta es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios propicio en la Buena Nueva de Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de “sólo por la gracia divina”, se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios.27

Además de afirmar que Martín Lutero estaba en lo correcto sobre la justificación, y en estrecho acuerdo con tal visión, Su Santidad ha declarado más de una vez que nuestros pecados son el lugar donde encontramos a Cristo (como en sus homilías del 4 de septiembre y del 18 de septiembre de 2014), justificando esta opinión con San Pablo, quien en realidad se gloría de sus propias “debilidades” (“astheneíais”, cf. 2 Cor. 12:5, 9) y no de sus pecados, para que el poder de Cristo pueda habitar en él.28 En un discurso a los miembros de Comunión y Liberación el 7 de marzo de 2015, Su Santidad dijo:

El lugar privilegiado del encuentro es la caricia de la misericordia de Jesucristo a mi pecado. Y por eso, algunas veces, me habéis oído decir que el sitio, el lugar privilegiado del encuentro con Jesucristo es mi pecado.29

Además, y aparte de otras proposiciones de Amoris laetitia que han sido listadas en una carta enviada a todos los cardenales y patriarcas católicos orientales, y que han sido allí calificadas como heréticas, erróneas o ambiguas, leemos también esto:

Sin embargo, no conviene confundir planos diferentes: no hay que arrojar sobre dos personas limitadas el tremendo peso de tener que reproducir de manera perfecta la unión que existe entre Cristo y su Iglesia, porque el matrimonio como signo implica ‘un proceso dinámico, que avanza gradualmente con la progresiva integración de los dones de Dios’ (AL 122).

Aunque es verdad que el signo sacramental del matrimonio implica un proceso dinámico hacia la santidad, está fuera de duda que por medio del signo sacramental la unión de Cristo con su Iglesia es perfectamente reproducida por la gracia en la pareja casada. No es una cuestión de imponer una carga tremenda sobre dos personas limitadas, sino más bien de reconocer la obra del sacramento y de la gracia (res et sacramentum).

Sorprendentemente advertimos aquí, como en muchas otras partes de esta Exhortación Apostólica, una relación cercana con la denigración del matrimonio por parte de Lutero. Para el revolucionario alemán, la concepción católica de un sacramento como efectivo ex opere operato, en un modo supuestamente ‘mecánico’, es inaceptable. Aunque mantiene la distinción de signum et res, después de 1520, con El exilio babilónico de la Iglesia, ya no la aplica más al matrimonio. Lutero niega que el matrimonio tenga cualquier referencia a la sacramentalidad, sobre la base de que en ningún lugar de la Biblia leemos que el hombre que se casa con una mujer reciba una gracia de Dios, y de que tampoco leemos en ningún lugar que el matrimonio fuera instituido por Dios para ser un signo de algo. Él afirmó que el matrimonio es un mero símbolo, agregando que aunque pueda representar la unión de Cristo con la Iglesia, tales figuras y alegorías no son sacramentos en el sentido en el cual usamos el término (cf. Luther’s Works {LW} 36:92). Por esta razón, el matrimonio -cuyo objetivo fundamental es concebir hijos y educarlos en los caminos de Dios (cf. LW 44:1112)- según Lutero pertenece al orden de la creación y no a aquel de la salvación (cf. LW 44:11-12); éste es dado sólo para aplacar el fuego de la concupiscencia y como un bastión contra el pecado.

Además, comenzando con su visión personal sobre cómo la naturaleza humana está corrompida por el pecado, Lutero está consciente de que el hombre no siempre está preocupado de respetar la ley de Dios. Por lo tanto, está convencido de que hay una doble manera por la cual Dios gobierna la humanidad, a la cual corresponde una doble visión moral sobre el matrimonio y el divorcio. Así, el divorcio es generalmente admitido por Lutero en caso de adulterio, pero sólo para las personas no-espirituales.

Su razonamiento es que hay dos formas de gobierno divino en este mundo: el espiritual y el temporal. Por medio de su gobierno espiritual, el Espíritu Santo lleva a los cristianos y a las personas rectas bajo el Evangelio de Cristo; por medio de su gobierno temporal, Dios refrena a los no-cristianos y a los perversos para mantener una paz externa (cf. LW 45:91). Dos son también las leyes que regulan la vida moral: una es espiritual, para aquellos que viven bajo la influencia del Espíritu Santo, la otra es temporal o mundana, para aquellos que no pueden cumplir con la espiritual (cf. LW 45:88-93). Esta doble visión moral es aplicada por Lutero al adulterio en referencia a Mt. 5:32: por ello, los cristianos no deben divorciarse incluso en caso de adulterio (la ley espiritual); pero el divorcio existe y fue concedido por Moisés a causa del pecado (la ley mundana). Así, el permiso para divorciarse es visto como un límite puesto por Dios sobre las personas carnales para refrenar su mal comportamiento y prevenir que actúen peor a causa de su perversión (cf. LW 45:31).

¿Cómo podemos no ver aquí una cercana similitud con lo que ha sido sugerido por Su Santidad en Amoris laetitia? Por un lado, el matrimonio está supuestamente salvaguardado como un sacramento, mientras que, por otro lado, el divorcio y el nuevo matrimonio son considerados ‘misericordiosamente’ como un status quo a ser integrado – aunque sólo “pastoralmente”– dentro de la vida de la Iglesia, contradiciendo así abiertamente la palabra de nuestro Señor. Lutero fue conducido a aceptar el nuevo matrimonio por su identificación de la concupiscencia con el pecado; pues reconoció el matrimonio como un remedio para la concupiscencia. En realidad, la concupiscencia no es pecaminosa como tal, así como el nuevo matrimonio no es un status cuando uno tiene un cónyuge vivo, sino una privación de verdad.

Sin embargo, la autocontradicción de Lutero, generada por su visión doble del matrimonio –visto él mismo como algo que pertenece propiamente a la Ley y no al Evangelio– es entonces supuestamente superada por la primacía de la fe: una “confianza cordial” para adherir subjetivamente a Dios. Él afirma que la fe justifica al hombre en tanto la justicia que castiga se retira hacia la misericordia y es cambiada permanentemente en amor que perdona. Esto se hace posible a partir de un “feliz intercambio” (fröhlicher Wechseln) por medio del cual el pecador puede decir a Cristo: “Tú eres mi rectitud tal como yo soy tu pecado” (LW 48:12; cf. también 31:351; 25:188). Por medio de este “intercambio feliz”, Cristo se convierte en el único pecador y nosotros estamos justificados a través de la aceptación de la Palabra en la fe.

En Su peregrinaje a Fátima para el comienzo de este centenario providencial, Su Santidad claramente aludió a tal visión luterana sobre la fe y la justificación, afirmando el 12 de mayo de 2017:

Cometemos una gran injusticia contra Dios y su gracia cuando afirmamos en primer lugar que los pecados son castigados por su juicio, sin anteponer —como enseña el Evangelio— que son perdonados por su misericordia. Hay que anteponer la misericordia al juicio y, en cualquier caso, el juicio de Dios siempre se realiza a la luz de su misericordia. Por supuesto, la misericordia de Dios no niega la justicia, porque Jesús cargó sobre sí las consecuencias de nuestro pecado junto con su castigo conveniente. Él no negó el pecado, pero pagó por nosotros en la cruz. Y así, por la fe que nos une a la cruz de Cristo, quedamos libres de nuestros pecados; dejemos de lado cualquier clase de miedo y temor, porque eso no es propio de quien se siente amado (cf. 1 Jn 4:18).30

El Evangelio no enseña que todos los pecados vayan de hecho a ser perdonados, ni que sólo Cristo haya experimentado el ‘juicio’ o la justicia de Dios, dejando sólo la misericordia para el resto de la humanidad. Aunque hay un ‘sufrimiento vicario’ de nuestro Señor para expiar nuestros pecados, no hay un ‘castigo vicario’, pues Cristo fue hecho “pecado para nosotros” (cf. 2 Cor. 5:21) y no un pecador. A partir del amor divino, y no como el objeto de la cólera de Dios, Cristo ofreció el sacrificio supremo de salvación para reconciliarnos con Dios, tomando sobre sí sólo las consecuencias de nuestros pecados (cf. Gal 3:13). Por ello, para que podamos ser justificados y salvados, no es suficiente tener fe en que nuestros pecados han sido removidos por un supuesto castigo vicario; nuestra justificación radica en una conformidad con nuestro Salvador alcanzada por medio de aquella fe que actúa a través de la caridad (cf. Gal 5:6).

Santo Padre, permítanos también expresar nuestra sorpresa y tristeza ante dos eventos ocurridos en el corazón de la Iglesia, los cuales igualmente hablan del favor del cual el heresiarca alemán goza en Su pontificado. El 15 de enero de 2016 se concedió a grupo de luteranos fineses la Santa Comunión en el curso de la celebración de la Santa Misa que tuvo lugar en la basílica de San Pedro. El 13 de octubre de 2016, Su Santidad presidió una reunión de católicos y luteranos en el Vaticano, dirigiéndose a ellos desde un escenario sobre el cual se había erigido una estatua de Martín Lutero.


[2] Relatio de la Comisión Teológica sobre el n. 22 de Lumen gentium, en Acta Synodalia, III/I, p. 247.

[3] Esta sección, por tanto, contiene la Correctio propiamente tal, y es aquella que los firmantes principal y directamente suscriben.

[4] http://es.radiovaticana.va/news/2016/04/08/presentaci%C3%B3n_del_cardenal_sch%C3%B6nborn _de_%E2%80%9Camoris_laetitia%E2%80%9D/1221248

[5] http://en.radiovaticana.va/news/2016/09/12/pope_endorses_argentine_bishops_document_on_am oris_laetitia/1257635

[6] https://www.ncronline.org/news/vatican/new-cardinal-farrell-amoris-laetitia-holy-spirit-speaking

[7] Por medio de estas palabras, hechos y omisiones, y por medio de los pasajes arriba mencionados del documento Amoris laetitia, Su Santidad ha apoyado, directa o indirectamente, y propagado dentro la Iglesia, con un grado de consciencia que no buscamos juzgar, tanto por oficio público como por acto privado las siguientes proposiciones falsas y heréticas:

1). ‘Una persona justificada no tiene la fuerza, con la gracia de Dios, para seguir las exigencias objetivas de la ley divina, como si cualquiera de los mandamientos de Dios fuera imposible para los justificados; o como significando que la gracia de Dios, cuando produce la justificación del individuo, no produce invariablemente, y de su propia naturaleza, la conversión de todo pecado grave, o no es suficiente para la conversión de todo pecado grave.’

2). ‘Los católicos que han obtenido el divorcio civil del cónyuge con el cual están válidamente casados y han contraído un matrimonio civil con alguna otra persona durante la vida de su cónyuge, y que viven more uxorio con su pareja civil, y que eligen permencer en este estado con pleno conocimiento de la naturaleza de su acto y con pleno consentimiento de la voluntad del acto, no están necesarimente en un estado de pecado mortal, y pueden recibir la gracia santificante y crecer en la caridad.’

3). ‘Un creyente católico puede tener pleno conocimiento de una ley divina y elegir violarla voluntariamente en una materia grave, pero no estar en un estado de pecado mortal como resultado de este acto.’

4). ‘Una persona, mientras obedece una prohibición divina, puede pecar contra Dios por medio de este mismo acto de obediencia.’

5). ‘La conciencia puede juzgar verdadera y correctamente que los actos sexuales entre personas que han contraído un matrimonio civil entre sí, aunque uno, o ambos, esté sacramentalmente casado con otra persona, a veces pueden ser moralmente correctos o reclamados o incluso mandados por Dios.’

6). ‘Los principios morales y las verdades morales contenidos en la revelación divina y en la ley natural no incluyen prohibiciones que condenen absolutamente ciertos tipos de actos, por ser siempre gravemente ilícitos a causa de su objeto.’

7). ‘Nuestro Señor Jesucristo quiere que la Iglesia abandone su antiquísima disciplina de denegar la Eucaristía a los divorciados y nuevamente casados, y de denegar la absolución a los divorciados y nuevamente casados que no expresen ninguna contrición, ni el propósito firme de enmendarse de su actual estado de vida.’

[8] Estas son las referencias que fueron incluidas en la carta a los cardenales y patriarcas para estas siete proposiciones:

  1. Concilio de Trento, sesión 6, canon 18: “Si alguno dijere, que es imposible al hombre, aun justificado y constituido en gracia, observar los mandamientos de Dios; sea excomulgado.” (DH 1568).

Véase también: Gen. 4:7; Deut. 30:11-19; Ecli. 15: 11-22; Mc. 8:38; Lc. 9:26; Heb. 10:26-29; 1 Jn. 5:17; Zósimo, 15° (o 16°) Sínodo de Cartago, canon 3 sobre la gracia, DH 225; Félix III, Segundo Sínodo de Orange, DH 397; Concilio de Trento, Sesión 5, canon 5; Sesión 6, cánones 18-20, 22, 27 y 29; Pío V, Bula Ex omnibus afflictionibus, Sobre los errores de Michael du Bay, 54, (DH 1954); Inocencio X, Constitución Cum occasione, Sobre los errores de Cornelius Jansen, 1 (DH 2001); Clemente XI, Constitución Unigenitus, Sobre los errores de Pasquier Quesnel, 71 (DH 2471); Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Reconciliatio et paenitentia 17: AAS 77 (1985): 222; Veritatis splendor 65-70: AAS 85 (1993): 1185-89 (DH 4964-67)

  1. Mc 10:11-12: “Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.”

Véase también: Ex. 20:14; Mt. 5:32, 19:9; Lc. 16:18; 1 Cor. 7: 10-11; Heb. 10:26-29; Concilio de Trento, Sesión 6, cánones 19-21, 27 (DH 1569-71, 1577); Sesión 24, cánones 5 y 7 (DH 1805, 1807); Inocencio XI, Proposiciones condenadas de los ‘Laxistas’, 62-63 (DH 2162-63); Alejandro VIII, Decreto del Santo Oficio sobre el ‘Pecado Filosófico’, DH 2291; Juan Pablo II, Veritatis splendor, 65-70: AAS 85 (1993): 1185-89 (DH 4964-67).

  1. Concilio de Trento, sesión 6, canon 20: “Si alguno dijere, que el hombre justificado, por perfecto que sea, no está obligado a observar los mandamientos de Dios y de la Iglesia, sino sólo a creer; como si el Evangelio fuese una mera y absoluta promesa de la salvación eterna sin la condición de guardar los mandamientos; sea excomulgado.” (DH 1570).

Véase también: Mc. 8:38; Lc. 9:26; Heb. 10:26-29; 1 Jn. 5:17; Concilio de Trento, sesión 6, cánones 19 y 27; Clemente XI, Constitución Unigenitus, Sobre los errores de Pasquier Quesnel, 71 (DH 2471); Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Reconciliatio et paenitentia 17: AAS 77 (1985): 222; Veritatis splendor, 6570: AAS 85 (1993): 1185-89 (DH 4964-67).

  1. 19:8: “La ley de Yahveh es perfecta, consolación del alma.”

Véase también: Eclo. 15:21; Concilio de Trento, sesión 6, canon 20; Clemente XI, Constitución Unigenitus, Sobre los errores de Pasquier Quesnel, 71 (DH 2471); León XIII, Libertas praestantissimum, ASS 20 (1887-88): 598 (DH 3248); Juan Pablo II, Veritatis splendor, 40: AAS 85 (1993): 1165 (DH 4953).

  1. Concilio de Trento, sesión 6, canon 21: “Si alguno dijere, que Jesucristo fue enviado por Dios a los hombres como redentor en quien confíen, pero no como legislador a quien obedezcan; sea excomulgado.” (DH 1571).

Concilio de Trento, sesión 24, canon 2: “Si alguno dijere, que es lícito a los cristianos tener a un mismo tiempo muchas mujeres, y que esto no está prohibido por ninguna ley divina; sea excomulgado.” (DH 1802).

Concilio de Trento, sesión 24, canon 5: “Si alguno dijere, que se puede disolver el vínculo del Matrimonio por la herejía, o cohabitación molesta, o ausencia afectada del consorte; sea excomulgado.” (DH 1805)

Concilio de Trento, sesión 24, canon 7: “Si alguno dijere, que la Iglesia yerra cuando ha enseñado y enseña, según la doctrina del Evangelio y de los Apóstoles, que no se puede disolver el vínculo del Matrimonio por el adulterio de uno de los dos consortes; y cuando enseña que ninguno de los dos, ni aun el inocente que no dio motivo al adulterio, puede contraer otro Matrimonio viviendo el otro consorte; y que cae en fornicación el que se casare con otra dejada la primera por adúltera, o la que, dejando al adúltero, se casare con otro; sea excomulgado.” (DH 1807).

Véase también: Ps. 5:5; Ps. 18:8-9; Ecli. 15:21; Heb. 10:26-29; Stgo. 1:13; 1 Jn. 3:7; Inocencio XI, Proposiciones condenadas de los ‘Laxistas’, 62-63 (DH 2162-63); Clemente XI, Constitución Unigenitus, Sobre los errores de Pasquier Quesnel, 71 (DH 2471); León XIII, Carta encíclica Libertas praestantissimum, ASS 20 (1887-88): 598 (DH 3248); Pío XII, Decreto del Santo Oficio sobre la “ética de situación”, DH 3918; Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, 16; Juan Pablo II, Veritatis splendor, 54: AAS 85 (1993): 1177; Catecismo de la Iglesia Católica, 1786-87.

  1. Juan Pablo II, Veritatis splendor 115: “Cada uno de nosotros conoce la importancia de la doctrina que representa el núcleo de las enseñanzas de esta encíclica y que hoy volvemos a recordar con la autoridad del sucesor de Pedro. Cada uno de nosotros puede advertir la gravedad de cuanto está en juego, no sólo para cada persona sino también para toda la sociedad, con la reafirmación de la universalidad e inmutabilidad de los mandamientos morales y, en particular, de aquellos que prohiben siempre y sin excepción los actos intrínsecamente malos.” (DH 4971).

Véase también: Rom. 3:8; 1 Cor. 6: 9-10; Gal. 5: 19-21; Apoc. 22:15; IV Concilio de Letrán, capítulo 22 (DH 815); Concilio de Constanza, Bula Inter cunctas, 14 (DH 1254); Pablo VI, Humanae vitae, 14: AAS 60 (1968) 490-91; Juan Pablo II, Veritatis splendor, 83: AAS 85 (1993): 1199 (DH 4970).

  1. 1 Cor. 11:27: “Quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor.”

Familiaris consortio, 84: “La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, ‘asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos’.”

II Concilio de Letrán, canon 20: “Ya que hay una cosa que claramente causa gran alboroto a la Santa Iglesia, a saber, la falsa penitencia, alertamos a nuestros hermanos en el episcopado y a los sacerdotes que no permitan que las almas de los laicos sean engañadas o conducidas al infierno por falsas penitencias. Es cierto que una penitencia es falsa cuando muchos pecados son ignorados y una penitencia es realizada por uno solo, o cuando es hecha por un pecado, del tal modo que el penitente no renuncia a otro.” (DH 717)

Véase también: Mt. 7:6; Mt. 22: 11-13; 1 Cor. 11:28-30; Heb. 13:8; Concilio de Trento, sesión 14, Decreto sobre la penitencia, cap. 4; Concilio de Trento, sesión 13, Decreto sobre la Santísima Eucaristía (DH 1646-47)); Inocencio XI, Proposiciones condenadas de los ‘Laxistas’, 60-63 (DH 2160-63); Juan Pablo II, Catecismo de la Iglesia Católica, 1385, 1451, 1490.

[9] Clemente VI, Super quibusdam, al Catholikón de los Armenios, cuestión 14, DH 1065: “Preguntamos si has creído y crees que el Nuevo y Antiguo Testamento, en todos sus libros, los cuales la autoridad de la Iglesia Romana nos ha heredado, contienen verdad indubitable en todas las cosas.”

Concilio Vaticano II, Dei verbum 18-19: “Pues lo que los Apóstoles predicaron por mandato de Cristo, luego, bajo la inspiración del Espíritu Santo, ellos y los varones apostólicos nos lo transmitieron por escrito, como fundamento de la fe, es decir, el Evangelio en cuatro redacciones, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan. La Santa Madre Iglesia firme y constantemente ha creído y cree que los cuatro referidos Evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilar, comunican fielmente lo que Jesús Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la salvación de ellos, hasta el día que fue levantado al cielo.”

Véase también: Lc. 1:1-4; Jn. 19:35; 2 Pet. 1:16; Pío IX, Syllabus, 7; León XIII, Providentissimus Deus, ASS 26 (1893-94): 276-77; Pío X, Lamentabili sane, 13-17; Praestantia scripturae, ASS 40 (1907): 724ff.

[10] 1 Jn. 5:10: “Quien cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. Quien no cree a Dios le hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.”

Concilio de Calcedonia, “Siguiendo a los santos padres, todos nosotros enseñamos con una sola voz la confesión de uno e igualmente hijo, nuestro Señor Jesucristo: igualmente perfecto en divinidad y perfecto en humanidad, igualmente verdadero Dios y verdadero hombre, de un alma racional y un cuerpo; consustancial con el Padre en cuanto a su divinidad, e igualmente consustancial con nosotros en cuanto a su humanidad.”

Concilio Vaticano II, Dei verbum 4: “Después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los Profetas, ‘últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo’. Pues envió a su Hijo, es decir, al Verbo eterno, que ilumina a todos los hombres, para que viviera entre ellos y les manifestara los secretos de Dios; Jesucristo, pues, el Verbo hecho carne, ‘hombre enviado, a los hombres’, ‘habla palabras de Dios’.” Véase también: Mt. 7:29; Mt. 11:25-27; Mc. 1:22; Lc 4:32; Jn 1:1-14; Pío X, Lamentabili sane, 27.

[11] Concilio Vaticano I, Dei Filius, 3: “La Iglesia Católica profesa que esta fe, que es ‘principio de la salvación humana’, es una virtud sobrenatural, por medio de la cual, con la inspiración y ayuda de la gracia de Dios, creemos como verdadero aquello que Él ha revelado.”

Pío X, Lamentabili sane, 23 (proposición condenada): “Los dogmas que la Iglesia tiene por revelados no son verdades que hayan descendido desde el cielo.”

Véase también: 1 Thess. 2:13; Pío X, Lamentabili sane, 23-26; Pascendi dominici gregis, ASS 40 (1907): 611; Pablo VI, Declaración Mysterium Ecclesiae de la Congregación para la Doctrina de la Fe, DH 4538.

[12] Jn. 3:11: “En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio.”

Jn. 14:6: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.”

1 Jn. 5:9-10: “Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, pues este es el testimonio de Dios, que ha testimoniado acerca de su Hijo. Quien cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. Quien no cree a Dios le hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.”

Concilio Vaticano I, Dei Filius, cap. 3, can. 2: “Si alguno dijere que la fe divina no se distingue del conocimiento natural sobre Dios y los asuntos morales, y que por consiguiente no se requiere para la fe divina que la verdad revelada sea creída por la autoridad de Dios que revela: sea anatema.”

Pío X, Lamentabili sane, 26 (proposición condenada): “Los dogmas de fe tienen que ser sostenidos sólo de acuerdo a su sentido práctico; es decir, como normas preceptivas de conducta y no como normas de creencia.”

Pío X, Juramento contra los errores del modernismo, DH 3542: “Mantengo con toda certeza y profeso sinceramente que la fe no es un sentido religioso ciego que surge de las profundidades del subconsciente, bajo el impulso del corazón y el movimiento de la voluntad moralmente informada, sino que un verdadero asentimiento de la inteligencia a la verdad adquirida extrínsecamente, asentimiento por el cual creemos verdadero, a causa de la autoridad de Dios cuya veracidad es absoluta, todo lo que ha sido dicho, atestiguado y revelado por el Dios personal, nuestro creador y nuestro Señor.”

Véase también: Jn. 8:46, 10:16; Rom. 11:33; Heb. 3:7, 5:12; Pío IX, Qui pluribus, Acta (Roma, 1854) 1/1, 6-13; Syllabus, 4-5; Pío X, Lamentabili sane, 20; Pascendi dominici gregis, ASS 40 (1907): 604ss; Juan Pablo II, Declaración Dominus Iesus sobre la Unicidad y Universalidad Salvífica de Jesucristo y la Iglesia, 7.

[13] Num. 23:19: “No es Dios un hombre, para mentir.”

Pío IX, Qui pluribus, DH 2778:“¿Quién es o puede ser ignorante de que toda fe se le debe a Dios que habla y que nada es más adecuado para la razón misma que asentir y firmemente adherir a lo que se ha determinado que es revelado por Dios, quien no puede ni engañar ni ser engañado?”

Concilio Vaticano I, Dei Filius, DH 3008: “La Iglesia Católica profesa que esta fe, que es ‘principio de la salvación humana’, es una virtud sobrenatural, por medio de la cual, con la inspiración y ayuda de la gracia de Dios, creemos como verdadero aquello que Él ha revelado, no porque percibamos su verdad intrínseca por la luz natural de la razón, sino por la autoridad de Dios mismo que revela y no puede engañar ni ser engañado.”

Concilio Vaticano I, Dei Filius, cap. 3, can. 6: “Si alguno dijere que la condición de los fieles y de aquellos que todavía no han llegado a la única fe verdadera es igual, de manera que los católicos pueden tener una causa justa para poner en duda, suspendiendo su asentimiento, la fe que ya han recibido bajo el magisterio de la Iglesia, hasta que completen una demostración científica de la credibilidad y verdad de su fe: sea anatema.”

Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 12: “La totalidad de los fieles, que tienen la unción del Santo, no puede equivocarse cuando cree.”

Pablo VI, Declaración Mysterium Ecclesiae de la Congregación para la Doctrina de la Fe, DH 4538: “Todos los dogmas, por el hecho de haber sido revelados, han de ser creídos con la misma fe divina.” Véase también: Ap. 3:14; Inocencio XI, Proposiciones condenadas de los “laxistas”, 20-21, DH 2120-21; Pío IX, Syllabus, 15-18; Pío X, Lamentabili sane, 25.

[14] Mc. 16:20: “Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.”

2 Cor. 3:5: “No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios.”

1 Pet. 3:15: “Dad culto al Señor, Cristo, en vuestros corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza.”

Tit. 3:10-11: “Al sectario, después de una y otra amonestación, rehúyele; ya sabes que ése está pervertido y peca, condenado por su propia sentencia.”

Apoc. 22:19: “Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa.”

Concilio Vaticano I, Dei Filius, cap. 3: “Para que el obsequio de nuestra fe sea de acuerdo a la razón, quiso Dios que a la asistencia interna del Espíritu Santo estén unidas indicaciones externas de su revelación, esto es, hechos divinos y, ante todo, milagros y profecías, que, mostrando claramente la omnipotencia y conocimiento infinito de Dios, son signos ciertísimos de la revelación y son adecuados al entendimiento de todos. Por eso Moisés y los profetas, y especialmente el mismo Cristo Nuestro Señor, obraron muchos milagros absolutamente claros y pronunciaron profecías […] Para que podamos cumplir nuestro deber de abrazar la verdadera fe y perseverar inquebrantablemente en ella, Dios, mediante su Hijo Unigénito, fundó la Iglesia y la proveyó con notas claras de su institución, para que pueda ser reconocida por todos como custodia y maestra de la Palabra revelada. Sólo a la Iglesia Católica pertenecen todas aquellas cosas, tantas y tan maravillosas, que han sido divinamente dispuestas para la evidente credibilidad de la fe cristiana.”

Concilio Vaticano I, Dei Filius, cap. 3: “Si bien el asentimiento de la fe no es de manera alguna un movimiento ciego de la mente, nadie puede, sin embargo, ‘aceptar la predicación evangélica’ como es necesario para alcanzar la salvación, ‘sin la inspiración y la iluminación del Espíritu Santo, quien da a todos la facilidad para aceptar y creer en la verdad’. Por lo tanto, la fe en sí misma, aunque no opere mediante la caridad, es un don de Dios, y su acto es obra que atañe a la salvación.”

Véase también: II Concilio de Orange, can. 7; Inocencio XI, Proposiciones condenadas de los “laxistas”Condemned propositions of the “Laxists” 20-21; Gregorio XVI, Tesis suscritas por Louis-Eugène Bautain, 6, DH 2756; Pío IX, Syllabus, 15-18; Pío X, Pascendi dominici gregis, ASS 40 (1907): 596-97; Juramento contra los errores del modernismo, DH 3539; Pío XII, Humani generis, AAS 42 (1950): 571.

[15] Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 15: “Juzga rectamente el hombre, que participa de la luz de la divina Mente, cuando afirma que por virtud de su inteligencia es superior al universo material. […] La inteligencia no se ciñe solamente a los fenómenos. Tiene capacidad para alcanzar la realidad inteligible con verdadera certeza.”

Juan Pablo II, Fides et Ratio, 27: “De por sí, toda verdad, incluso parcial, si es realmente verdad, se presenta como universal. Lo que es verdad, debe ser verdad para todos y siempre.”

Juan Pablo II, Fides et Ratio, 82: “Ésta es, pues, una segunda exigencia: verificar la capacidad del hombre de llegar al conocimiento de la verdad; un conocimiento, además, que alcance la verdad objetiva, mediante

aquella adaequatio rei et intellectus a la que se refieren los Doctores de la Escolástica.”

Véase también: Pío XII, Humani generis, AAS 42 (1950): 562-63, 571-72, 574-75; Juan XXIII, Ad Petri cathedram, AAS 1959 (51): 501-2; Juan Pablo II, Fides et Ratio, 4-10, 12-14, 49, 54, 83-85, 95-98.

[16] 1 Cor. 2:9-10: “Como dice la Escritura, anunciamos: lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman. Porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu.”

1 Cor. 2:12-13: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha otorgado, de las cuales también hablamos.”

Pío XII, Humani generis, DH 3882-83: “Algunos más audaces afirman que esto se puede, y aún debe hacerse, porque los misterios de la fe —según ellos— nunca se pueden significar con conceptos completamente verdaderos, mas sólo con conceptos aproximativos —así los llaman ellos— y siempre mutables, por medio de los cuales de algún modo se manifiesta la verdad, sí, pero necesariamente también se desfigura. Por eso no creen absurdo, antes lo creen necesario del todo, el que la teología, según los diversos sistemas filosóficos que en el decurso del tiempo le sirven de instrumento, vaya sustituyendo los antiguos conceptos por otros nuevos, de tal suerte que con fórmulas diversas y hasta cierto punto aun opuestas —equivalente, dicen ellos— expongan a la manera humana aquellas verdades divinas. […] Por lo dicho es evidente que estas tendencias no sólo conducen al llamado relativismo dogmático, sino que ya de hecho lo contienen.”

Pablo VI, Declaración Mysterium Ecclesiae de la Congregación para la Doctrina de la Fe, DH 4540: “El significado mismo de las fórmulas dogmáticas es siempre verdadero y coherente consigo mismo dentro de la Iglesia, aunque pueda ser aclarado más y mejor comprendido. Es necesario, por tanto, que los fieles rehúyan la opinión según la cual en principio las fórmulas dogmáticas (o algún tipo de ellas) no pueden manifestar la verdad de modo concreto, sino solamente aproximaciones mudables que la deforman o alteran de algún modo; y que las mismas fórmulas, además, manifiestan solamente de manera indefinida la verdad, la cual debe ser continuamente buscada a través de aquellas aproximaciones.”

Véase también: Pío X, Lamentabili sane, 4.

[17] 1 Ts. 2,13 “No cesamos de dar gracias a Dios porque, al recibir la Palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios.”

2 Tim. 3,16: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar.”

2 Pet. 1,20-21: “Ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios.”

Pío XII, Divino afflante Spiritu AAS 35 (1943): 299-300:“No es lícito en modo alguno, ‘o restringir la inspiración de la Sagrada Escritura a algunas partes tan sólo, o conceder que erró el mismo sagrado escritor’, siendo así que la divina inspiración ‘por sí misma no sólo excluye todo error, sino que lo excluye y rechaza con la misma necesidad absoluta con la que es necesario que Dios, Verdad suma, no sea en modo alguno autor de ningún error. Esta es la antigua y constante fe de la Iglesia’. Ahora bien: esta doctrina que con tanta gravedad expuso nuestro predecesor León XIII, también Nos la proponemos con nuestra autoridad.”

Concilio Vaticano II, Dei verbum, 11: “La santa Madre Iglesia, según la fe apostólica, tiene por santos y canónicos los libros enteros del Antiguo y Nuevo Testamento con todas sus partes, porque, escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor y como tales se le han entregado a la misma Iglesia. Pero en la redacción de los libros sagrados, Dios eligió a hombres, que utilizó usando de sus propias facultades y medios, de forma que obrando Él en ellos y por ellos, escribieron, como verdaderos autores, todo y sólo lo que Él quería.”

Véase también: Jn. 10:16, 35; Heb. 3:7, 5:12; León XIII, Providentissimus Deus, DH 3291-92; Pío X, Lamentabili sane, 9-11; Pascendi dominici gregis, ASS 40 (1907): 612-13;Benedicto XV, Spiritus Paraclitus, AAS 12 (1920), 393; Pío XII, Humani generis, DH 3887.

[18] 1 Ts. 2:13 “No cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la Palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios.”

Concilio Vaticano I, Dei Filius, DH 3008, 3011: “La Iglesia Católica profesa que esta fe, que es ‘principio de la salvación humana’, es una virtud sobrenatural, por medio de la cual, con la inspiración y ayuda de la gracia de Dios, creemos como verdadero aquello que Él ha revelado, no porque percibamos su verdad intrínseca por la luz natural de la razón, sino por la autoridad de Dios mismo que revela y no puede engañar ni ser engañado. […] Por tanto, deben ser creídas con fe divina y católica todas aquellas cosas que están contenidas en la Palabra de Dios, escrita o transmitida, y que son propuestas por la Iglesia para ser creídas como materia divinamente revelada, sea por juicio solemne, sea por su magisterio ordinario y universal.”

Véase también: Jn. 10:16; Heb. 3:7, 5:12; Pío XII, Mystici corporis Christi, AAS 35 (1943): 216.

[19] Pío XII, Humani generis, DH 3883: “La Iglesia no puede ligarse a un efímero sistema filosófico; pero las nociones y los términos que los doctores católicos, con general aprobación, han ido reuniendo durante varios siglos para llegar a obtener algún conocimiento del dogma, no se fundan, sin duda, en cimientos tan deleznables. Se fundan, realmente, en principios y nociones deducidas del verdadero conocimiento de las cosas creadas; deducción realizada a la luz de la verdad revelada, que, por medio de la Iglesia, iluminaba, como una estrella, la mente humana. Por eso no es de admirar que algunas de estas nociones hayan sido no sólo empleadas, sino también aprobadas por los concilios ecuménicos, de tal suerte que no es lícito apartarse de ellas.”

Pablo VI, Declaración Mysterium Ecclesiae de la Congregación para la Doctrina de la Fe, DH 4540: “El significado mismo de las fórmulas dogmáticas es siempre verdadero y coherente consigo mismo dentro de la Iglesia, aunque pueda ser aclarado más y mejor comprendido. Es necesario, por tanto, que los fieles rehúyan la opinión según la cual en principio las fórmulas dogmáticas (o algún tipo de ellas) no pueden manifestar la verdad de modo concreto, sino solamente aproximaciones mudables que la deforman o alteran de algún modo; y que las mismas fórmulas, además, manifiestan solamente de manera indefinida la verdad, la cual debe ser continuamente buscada a través de aquellas aproximaciones.”

Juan Pablo II, Fides et Ratio, 87: “Se debe considerar además que, aunque la formulación esté en cierto modo vinculada al tiempo y a la cultura, la verdad o el error expresados en ellas se pueden reconocer y valorar como tales en todo caso, no obstante la distancia espacio-temporal.”

Juan Pablo II, Fides et Ratio, 95: “La palabra de Dios no se dirige a un solo pueblo y a una sola época. Igualmente, los enunciados dogmáticos, aun reflejando a veces la cultura del período en que se formulan, presentan una verdad estable y definitiva.”

Juan Pablo II, Declaración Dominus Iesus sobre la Unicidad y Universalidad Salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, 6: “La verdad sobre Dios no es abolida o reducida porque sea dicha en lenguaje humano. Ella, en cambio, sigue siendo única, plena y completa porque quien habla y actúa es el Hijo de Dios encarnado.”

Véase también: Jn. 10:35; 2 Tim. 3:16; 2 Pet. 1:20-21; Apoc. 22:18-19; León XIII, Providentissimus Deus, DH 3288; Pío X, Lamentabili sane, 4; Juan Pablo II, Fides et Ratio, 84.

[20] Gal. 1:9: “Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema!”

Concilio Vaticano I, Dei Filius, cap. 4, can. 3: “Si alguno dijere que es posible que en algún momento, dado el avance del conocimiento, pueda asignarse a los dogmas propuestos por la Iglesia un sentido

distinto de aquel que la misma Iglesia ha entendido y entiende: sea anatema.”

Pío X, Juramento contra los errores del modernismo, DH 3541: “Recibo sinceramente la doctrina de la fe que los Padres ortodoxos nos han transmitido de los Apóstoles, siempre con el mismo sentido y la misma interpretación. Por esto rechazo absolutamente la suposición herética de la evolución de los dogmas, según la cual estos dogmas cambiarían de sentido para recibir uno diferente del que les ha dado la Iglesia en un principio. Igualmente, repruebo todo error que consista en sustituir el depósito divino confiado a la esposa de Cristo y a su vigilante custodia, por una ficción filosófica o una creación de la conciencia humana, la cual, formada poco a poco por el esfuerzo de los hombres, sería susceptible en el futuro de un progreso indefinido.”

Véase también: 1 Tim. 6: 20; 2 Tim. 1:13-14; Heb. 13:7-9; Judas 3; Pío IX, Ineffabilis Deus, DH 2802; Pío X, Lamentabili sane, 21, 54, 50, 60, 62; Pascendi dominici gregis, ASS 40 (1907): 616ss.; Pío XII, Humani generis, DH 3886; Pablo VI, Declaración Mysterium Ecclesiae de la Congregación para la Doctrina de la Fe, DH 4540.

[21] Concilio Vaticano I, Pastor aeternus DH 3070-71: “El Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles […]Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos, y de manera que todo el rebaño de Cristo pueda ser alejado por ellos del venenoso alimento del error y pueda ser alimentado con el sustento de la doctrina celestial.”

Concilio Vaticano II, Dei verbum¸ 10: “Pero el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo. Este Magisterio, evidentemente, no está sobre la palabra de Dios, sino que la sirve, enseñando solamente lo que le ha sido confiado, por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo la oye con piedad, la guarda con exactitud y la expone con fidelidad, y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como verdad revelada por Dios que se ha de creer.”

Véase también: Mt. 16:23; Graciano, Decretum, Parte 1, Distinción 40, Capítulo 6; Inocencio III, Sermón II Sobre la Consagración del Supremo Pontífice, ML, 656; Sermon IV Sobre la Consagración del Supremo Pontífice, ML 670;Pío IX, carta Mirabilis illa constantia a los obispos de Alemania, DH 3117 (cf. DH 3114).

[22] Cf. Juan Pablo II, 1983 Código de Derechocanónico, 751; Código de losCánones de las Iglesias Orientales, 1436.

[23] Cf. Mc. 16:16; Jn. 3:18; Jn. 20:23; Rom. 14:4; Gal. 1:9; 1 Tim. 1:18-20; Judas 3-6; Concilio de Florencia, Cantate Domino, DH 1351; Concilio de Trento, Sesión 14, can. 9.

[24] Cf. Mt. 18:17; Tit. 3:10-11; Pío X, Lamentabili sane, 7; Juan Pablo II, Código de Derechocanónico, 751, 1364; Código de losCánones de las Iglesias Orientales, 1436.

[25] Los firmantes no pretenden, en esta sección, principalmente describir el pensamiento de Martín Lutero, tema sobre el cual no todos poseen la misma competencia, sino más bien describir ciertas falsas nociones del matrimonio, de la justificación y de la ley, que les parecen haber inspirado Amori sLaetitia.

[26] https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2016/june/documents/papafrancesco_20160626_armenia-conferenza-stampa.html

[27] https://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2016/documents/papafrancesco_20161031_omelia-svezia-lund.html

[28] http://en.radiovaticana.va/news/2014/09/04/pope_recognize_your_sins_and_be_transformed_by_ christ/1105890;

http://en.radiovaticana.va/news/2014/09/18/pope_at_santa_marta_the_courage_to_admit_we_are_s inners/1106766

[29] https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/march/documents/papafrancesco_20150307_comunione-liberazione.html

[30] https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2017/may/documents/papafrancesco_20170512_benedizione-candele-fatima.html

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LISTADO DE FIRMANTES

Dr. Gerard J. M. van den Aardweg

Director para Europa del Empirical Journal of Same-Sex Sexual Behavior

Prof. Jean Barbey

Historiador y jurista. Ex docente de la Universidad de Maine

Claude Barthe

Sacerdote diocesano

Philip M. Beattie

BA (Leeds), MBA (Glasgow), MSc (Warwick), Dip.Stats (Dublin)

profesor adjunto de la Universidad de Malta

Jehan de Belleville

Religioso

Dr. Philip Blosser

Profesor de filosofía del Seminario Mayor del Sagrado Corazón, Arquidiócesis de Detroit

Robert Brucciani

Provincial de la FSSPX en Gran Bretaña

Prof. Mario Caponnetto

Catedrático de universidad, Mar del Plata (Argentina)

Robert F. Cassidy

Licenciado en teología

Isio Cecchini

Párroco de Toscana

Salvatore J. Ciresi, M.A.

Director del St. Jerome Biblical Guild, profesor en el Notre Dame Graduate School of Christendom College

Linus F Clovis, Ph.D., JCL, M.Sc., STB, Dip. Ed,

Director del Secretariado para la Familia y la Vida de la Arquidiócesis de Castries (Sta. Lucía)

Paul Cocard

Religioso

Thomas Crean OP

Doctor en teología

Matteo D’Amico

Profesor de historia y filosofía en un instituto de enseñanza media de Ancona (Italia)

Dra. Chiara Dolce PhD

Investigadora de filosofía moral, Universidad de Cagliari (Cerdeña)

Nick Donnelly MA

Diácono

Petr Dvorak

Director del Departmento de Pensamiento Antiguo y Medieval de la Facultad de Filosofía de la Academia Checa de Ciencias, Praga; profesor de filosofía en la Facultad de Teología Santos Cirilo y Metodio, Universidad Palacky, Olomouc, República Checa

H.E. Mgr Bernard Fellay

Superior General de la FSSPX

Christopher Ferrara

Presidente y fundador de la Asociación Estadounidense de Juristas Católicos

Michele Gaslin

Profesor de derecho público en la Universidad de Udine (Italia)

Corrado Gnerre

Profesor del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Benevento, Pontificia Universidad Teológica del Sur de Italia

Dr. Ettore Gotti Tedeschi

Expresidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), profesor de ética en la Universidad Católica del Sagrado Corazón, Milán

Dra. Maria Guarini STB

Pontificia Universidad Seraphicum, Roma; directora del portal web Chiesa e postconcilio

Robert Hickson PhD

Profesor emérito de literatura y estudios culturales estratégicos

John Hunwicke

Ex Senior Research Fellow, Pusey House, Oxford

Jozef Hutta

Sacerdote diocesano

Isebaert Lambert

Profesor titular de la Universidad Católica de Lovaina y de la Universidad Católica Flamenca de Lovaina

Dr. John Lamont

Licenciado en teología Doctor en filosofía (Oxford)

Serafino M. Lanzetta

Doctor en teología

Catedrático de teología dogmática en la Facultad de teología de Lugano (Suiza); sacerdote titular de St Mary’s, Gosport, diócesis de Portsmouth

Massimo de Leonardis

Profesor y director de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, Milán

Mons. Prof. Antonio Livi

Académico de la Santa Sede

Deán emérito de la Pontificia Universidad Lateranense

Vicerrector de la iglesia of Sant’Andrea del Vignola, Roma

Dr. Carlo Manetti

Profesor en universidades privadas de Italia

Pietro De Marco

Ex profesor de la Universidad de Florencia

Roberto de Mattei

Ex professr de historia de la Cristiandad en la Universidad Europea de Roma; ex vicepresidente del Consejo Nacional de Investigación italiano(CNR)

Cor Mennen

Profesor de derecho canónico en el Seminario Mayor de la diócesis de Bolduque (Países Bajos). Canónigo de la catedral de la diócesis de dicha ciudad

Stéphane Mercier

Catedrático de filosofía en la Universidad Católica de Lovaina

Alfredo Morselli

Licenciado en teología

Párroco de la arquidiócesis de Bolonia

Martin Mosebach

Escritor y ensayista

Dr. Claude E. Newbury M.B., B.Ch., D.T.M&H., D.O.H., M.F.G.P., D.C.H., D.P.H., D.A., M. Med;

Exdirector de Human Life International para el África subsahariana y exmiembro de la Comisión de Servicios Humanitarios de la Conferencia Episcopal Sudafricana

Prof. Lukas Novak

Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Carolina de Praga

Guy Pagès

Sacerdote diocesano

Paolo Pasqualucci

Profesor jubilado de filosofía en la University of Perugia

Claudio Pierantoni

Profesor de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Univesidad de Chile; Former Profesor de historia de la Iglesia y de patrística en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile

Anthony Pillari,J.C.L., M.C.L

Prof. Enrico Maria Radaelli

Filósofo y editor de las obras de Romano Amerio

Dr. John Rao

Profesor agregado de historia, Universidad St. John’s, Nueva York; director de Roman Forum

Dr. Carlo Regazzoni

Licenciado en filosofía por la Universidad de Friburgo

Dr. Giuseppe Reguzzoni

Investigador externo de la Universidad Católica de Milán y ex editor adjunto de la edición italiana de la revista internacional católica Communio

Arkadiusz Robaczewski

Ex profesor de la Universidad Católica de Lublin (Polonia)

Settimio M. Sancioni

LIcenciado en teología y Sagradas Escrituras

Prof. Andrea Sandri

Investigador adjunto de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán

Dr. Joseph Shaw

Profesor de filosofía moral, St Benet’s Hall, Universidad of Oxford

Paolo M. Siano

Doctor en historia de la Iglesia

Dra. Cristina Siccardi

Historiadora de la Iglesia

Dra. Anna Silvas

Fellow agegada de investigación, Universidad de New England, NSW, Australia

Dr Thomas Stark

Profesor de filosofía y teología en la Universidad Benedikt XVI, Heiligenkreuz

Rev. Glen Tattersall

Titular de la parroquia Beato John Henry Newman, arquidiócesis de Melbourne; Rector de la iglesia de St Aloysius

Giovanni Turco

Profesor agregado de filosofía del derecho público en la Universidad de Udine; miembro correspondiente de la Pontificia Academia Santo Tomás de Aquino

Prof. Piero Vassallo

Ex editor de la revista teológica Renovatio, del Cardinal Siri

Arnaldo Vidigal Xavier da Silveira

Ex profesor de la Pontificia Universidad de São Paulo

Mons. José Luiz Villac

Ex rector del seminary de Jacarezinho (Brasil)

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