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Proyectos en trámite en el Congreso

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Consejo de Derechos Humanos de la ONU inicia sesión con minuto de silencio por Fidel Castro

Cy7Auf8XcAEh-hr(El Demócrata/CNSnews)  Los integrantes del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU iniciaron la reunión del lunes con un minuto de silencio en honor a Fidel Castro, el recién fallecido tirano cubano. Lo paradójico es que este organismo tiene por objeto velar por los Derechos Humanos, algo que Fidel Castro no respetó.

Los miembros del Consejo de DD.HH. de la Organización de Naciones Unidas guardaron un minuto de silencio en honor al dictador cubano a petición de la representante de Venezuela, país en el que, paradójicamente, también se atenta contra los derechos fundamentales.

Este consejo de la ONU tiene como objetivo velar por defender los derechos humanos, lo que se opone a lo que comúnmente hacía Fidel Castro. La función de este organismo, según ellos mismos señalan, es “la promoción y protección de todos los derechos humanos en el mundo entero“.

Sin embargo, no todos los integrantes del organismo participaron de este homenaje. Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch -una organización de derechos humanos que monitorea el cumplimiento por parte de la ONU de los principios de su propia carta fundamental- calificó este episodio como “despreciable” y parmaneció sentado.

“Despreciable: delegados del Consejo de DD.HH. de la ONU se pusieron de pie para un minuto de silencio por el violador de los DD.HH. Fidel Castro. UN Watch permaneció sentado”, decía el tweet.

El homenaje

La presidenta saliente del Consejo de los Derechos Humanos, Choi Kyong-lim, de Corea del Sur, recibió la solicitud venezolana y le dio la palabra al representante de Cuba. Este catalogó a Fidel Castro como “un paradigma de la lucha por la justicia social” y “una inspiración para muchos hombres y mujeres dignos que han luchado y siguen luchando hoy para defender los principios de la independencia, la soberanía y la igualdad“.

El legado de Derechos Humanos de Castro

Las muertes son parte del sello de Castro. Es difícil determinar con exactitud la cantidad de fallecidos por el régimen, pero según Archivo Cuba, que es una iniciativa que “documenta las muertes y desapariciones por causas políticas de la revolución cubana“, calcula que al día de hoy la dictadura ha provocado la muerte de 7.179 cubanos: entre ellos se cuentan 3.110 fusilamientos, 1.170 ejecuciones extrajudiciales, 847 muertos y desaparecidos en combate, y 18 presos políticos fallecidos en huelgas de hambre. Distintas versiones hablan de números mayores, de las cuales no existe registro.

Otro tema que es catastrófico es el aumento de las cárceles y encarcelados desde la llegada de los Castro al poder. En el régimen de Fulgencio Batista, su predecesor, existían alrededor de 15 cárceles, pasando a más de 200 en la actualidad. En cambio, los encarcelados pasaron de cerca de 4.000 a más de 60.000, entre ellos más de 100 presos políticos.

La ceguera del consejo de Derechos Humanos

El Consejo de Derechos Humanos es el máximo organo de la ONU en el tema de Derechos Humanos, creado hace una década para reemplazar a la desacreditada Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos.

El régimen de los hermanos Castro ha jugado un rol despropocionado en el Consejo de 47 miembros, tienendo la posibilidad de ocupar un lugar durante la mayor parte de los 10 años. Cuba, ha pertenecido al Consejo de Derechos Humanos en los periodos 2006-2009, 2010-2012 y 2014-2016. Además fue reelegida el pasado mes para un nuevo periodo de tres años.

A lo largo de estos diez años, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha sido criticado por las presiones contra países del tercer mundo para la legalización del aborto y las uniones homosexuales. Por otro lado, a pesar del terrible récord de Cuba en cuando a Derechos Humanos, jamás ha sido objeto de una sola resolución crítica por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Los 47 miembros actuales del Consejo son: Albania, Argelia, Bangladesh, Bélgica, Bolivia, Botswana, Burundi, China, Congo, Costa de Marfil, Cuba, Ecuador, El Salvador, Etiopía, Francia, Georgia, Alemania, Ghana, India, Indonesia, Kenia, Kirguistán, Letonia, Maldivas, México, Mongolia, Marruecos, Namibia, Países Bajos, Nigeria, Panamá, Paraguay, Filipinas, Portugal, Qatar, Corea del Sur, Rusia, Arabia Saudita, Eslovenia, Suráfrica, Suiza, Macedonia, Togo, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Venezuela, y Vietnam.

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La realidad sobre los hijos de parejas homosexuales y el anticipado consenso de la “no diferencia”

LA FAMILIA ALTERADA

Como lo habíamos mostrado anteriormente existe un pequeño pero poderoso grupo de académicos, activistas LGBT y  medios de comunicación masiva, que se ha encargado de difundir e imponer una serie de mitos e ideas en torno a la homosexualidad. Las luchas ganadas por la población LGBT se han servido de una serie de argumentos presentados como verdades absolutas, pero que no tienen bases científicas sólidas.

Particularmente en el campo de la paternidad, las decisiones judiciales tomadas a partir de los argumentos de la “no diferencia” han dado a las parejas del mismo sexo prerrogativas en el tema de la adopción. Estos comportamientos permisivos por parte del poder judicial son el resultado de un anticipado consenso científico en torno a la hipótesis de que no existe ninguna diferencia, entre el comportamiento y desarrollo de un niño con padres homosexuales y uno criado en el seno de una familia tradicional.

Sin embargo, nuevas investigaciones siguen desvirtuando las “verdades” de los LGBT. Recientemente  el profesor del Departamento de Estudios de la Familia de la Universidad de Kansas, Walter R. Schumm,  publicó en la revista Psychological Review un artículo titulado A Review and Critique of Research on Same-Sex Parenting and Adoption, en el que hace una revisión crítica de un amplio número de estudios hechos desde la década de los 80 con respecto a la paternidad de parejas del mismo sexo. A partir de revisión Schumm concluye que las investigaciones que respaldan la “no diferencia”, además de tener limitaciones metodológicas que distorsionan los resultados, llevan a pensar erróneamente que la paternidad de personas del mismo sexo no tiene efectos negativos en los niños.

El autor muestra cómo la inestabilidad en las parejas del mismo sexo, dada por las relaciones basadas en la libertad antes que en el compromiso, prácticas no monógamas con reglas de sexualidad abierta, y los enfrentamientos que se pueden presentar entre la madre biológica y la madre adoptiva son factores de afectación en la vida de los niños. Las transiciones e interrupciones abruptas en las relaciones y los enfrentamientos entre los padres, sumados a la incongruencia entre la orientación sexual de los padres y la de los hijos producen una serie de comportamientos negativos .

En lo que respecta a los hijos biológicos de alguno de los miembros de la pareja homosexual, hay suficiente evidencia empírica para afirmar que quienes tienen padres gays, lesbianas y bisexuales experimentan:

  • Problemas relacionados con la autoestima baja, especialmente en las niñas.
  • Sexualidad precoz, que está dada por la existencia de reglas y valores progresistas.
  • Crimen y tendencia a tener problemas de conducta en ámbitos sociales.
  • Un nivel menor de ajuste y conformidad con su propia familia.
  • Síntomas de depresión y ansiedad
  • Desarrollo de género atípico, en el que los niños tienden a ser menos masculinos y las niñas menos femeninas; aspecto que se relaciona con la falta de modelos de género a seguir, comportamientos andróginos de las madres y a las expectativas que los mismos padres generan frente a sus hijos.

Igualmente se han encontrado casos que, a pesar de no ser los suficientes para hacer afirmaciones estadísticamente significativas, muestran la relación entre la orientación sexual de los padres y la aparición de problemáticas como el mal desempeño educativo, deficiencias en la salud mental, la falta de autocontrol y la impulsividad.

Por su parte, al comparar las familias adoptivas de padres homosexuales y heterosexuales, Schumm encontró que en ninguna de las investigaciones sobre funcionamiento familiar se reseña un número de casos lo suficientemente amplio y aleatorio, como para afirmar que los hijos adoptivos de parejas homosexuales no se diferencian de los criados en familias heterosexuales. Es más, las muestras encontradas permiten señalar que las parejas de padres heterosexuales tienen un mejor funcionamiento, en especial en el largo plazo, cuando los niños tienen la edad suficiente para entender las diferencias en la orientación sexual.

En ese mismo sentido, se evidenció que existe una relación entre la homosexualidad de los padres y las dificultades de los hijos en su etapa adolescente, en temas como el abuso del alcohol, el uso de sustancias ilegales, irregularidades en los comportamientos relativos al género y el inicio de la actividad sexual a temprana edad.

Aquí es importante resaltar que un error que pasa desapercibido en los estudios de la “no diferencia” es el análisis del comportamiento de los niños, a una edad en la que los efectos de la paternidad homosexual no son tan marcados; es en la adolescencia, en la juventud e incluso en la adultez cuando se materializan  los comportamientos problemáticos asociados a la orientación sexual de los padres.

Adicionalmente, Schumm desmiente el argumento según el cual tener dos madres o dos padres se equipara a tener padres heterosexuales separados. A este respecto el autor subraya que, en un número significativo de los estudios, el resultado para cada uno de los aspectos contemplados era mejor para los hijos de padres heterosexuales divorciados o que están en una nueva unión. Tendencia que se vuelve más marcada conforme aumenta la edad de los hijos, pues con el tiempo los niños empiezan a entender que existe una clara diferencia entre, por ejemplo, ser criado por madres lesbianas y ser criado por la madre y la abuela.

De esta manera el autor nos muestra cómo los argumentos de la “no diferencia” están basados en investigaciones limitadas, que verdaderamente no documentan los efectos negativos de la paternidad de parejas del mismo sexo. Efectos que son generados en su mayoría por la inestabilidad de estas uniones y por las diferencias en la orientación sexual de los padres y el hijo.

Así es como, contrario a lo que afirman los activistas LGBT , la realidad de los hijos de parejas homosexuales está atravesada por problemas de conducta, salud mental, desempeño educativo, abuso de alcohol y sustancias psicoactivas, sexualidad precoz, depresión, falta de autocontrol y comportamientos atípicos de género. Todos estos son síntomas de una sociedad que ha tomado malas decisiones con base en falsas “verdades” difundidas por unos pocos.

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martes, 6 de diciembre de 2016

Conferencia Episcopal promueve los acuerdos con las FARC en el día de la Inmaculada Concepción

screenshot-www.genial.ly 2016-12-06 09-45-50La Conferencia Episcopal de Colombia ha publicado una guía de oración para las familias en la víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, caracterizada en nuestro país como “la noche de las velitas”, en que las familias se reúnen para encender velas en honor de Nuestra Señora. En la guía, se introduce una petición por la “implementación de los acuerdos de paz”.

Concretamente, entre las peticiones se incluye:

Por los que gobiernan los destinos de Colombia, para que a través del diálogo con la guerrilla, logren implementar lo acordado  y dispongan a los ciudadanos a acoger la paz en actitud de perdón y de reconciliación.

Aunque la Conferencia Episcopal había optado por invitar a los católicos a votar en conciencia en el plebiscito, sin instruir a los católicos sobre votar Si o No. No obstante, varios prelados, como Mons. Luis Augusto Castro, apoyaron públicamente el acuerdo de paz y pidieron su implementación. Otros obispos y numerosas asociaciones de laicos, denunciaron que los acuerdos de paz imponían la ideología de género, bajo el disfraz del “enfoque de género”, así como la violación del derecho a la propiedad, la creación de una institucionalidad paralela y el acceso directo de las FARC al poder sin que respondan por sus crímenes.

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viernes, 2 de diciembre de 2016

Cuando las preguntas son percibidas como amenazas, hay una consciencia culpable, por Dr. Jeffrey Mirus

Reproducimos el siguiente artículo del Dr. Jeffrey Mirus, Ph.D. en historia intelectual de la Universidad de Princeton, y fundador de Trinity Communications y CatholicCulture.org, el cual fue publicado originalmente en Catholic Culture y traducido por Voto Católico Colombia.

Resultado de imagen para jeffrey mirus Mientras los efectos secundarios de Amoris Laetitia continúan presentándose, es difícil imaginar un ejercicio más esclarecedor que comparar recientes declaraciones hechas por el Obispo de San Diego Robert McElroy y el Cardenal George Pell. Las nuevas políticas del Obispo McElroy invitan a los divorciados vueltos a casar civilmente a discernir ellos mismos si deben o no recibir la Comunión. Pero el Cardenal Pell enfatiza en que “la idea de que usted puede de alguna manera discernir que las verdades morales no deben ser seguidas o no deben ser reconocidas, es absurda.”

Mientras tanto, el Decano de la Rota Romana, Mons. Pio Vito Pinto, mencionó que el Papa Francisco puede, si así lo escoge, disciplinar a los cuatro cardenales que recientemente formularon preguntas sobre Amoris Laetitia removiéndolos de su rango. Las cuestiones en juego son más complejas de lo que estas breves referencias pueden expresar, pero algunos pensamientos críticos saltan a la mente.

Por ejemplo, me llamó la atención que tanto el Obispo McElroy como Mons. Pinto enfatizaron en la autoridad de los sínodos. McElroy afirma estar implementando propuestas generadas por un sínodo diocesano sostenido el mes pasado. Y Pinto asegura que las preguntas sobre Amoris Laetitia son inapropiadas porque el documento refleja el trabajo del Sínodo de los Obispos, y en esa medida “no se puede dudar de la acción del Espíritu Santo”. En realidad, por supuesto, ni el sínodo de San Diego, ni los sínodos realizados regularmente en Roma, tienen autoridad especial alguna. Y mientras uno espera que los involucrados en esas reuniones estén abiertos a la indicación del Espíritu Santo, las recomendaciones de esos sínodos no disfrutan muy enfáticamente de la protección del Espíritu Santo.

Aun así, aparentemente la nueva moda es acudir a la autoridad sinodal en busca de nuevas interpretaciones de la doctrina Católica, del Derecho Canónico y de la política pastoral. Esto es extraordinariamente raro, especialmente desde que -sobre esta base- puede ser fácilmente probado que la mayoría de los obispos en los dos Sínodos de la Familia se opusieron precisamente a la misma propuesta que el Papa Francisco adoptó y alentó en privado, a pesar del hecho de que él mismo no pudo establecerlo claramente en Amoris Laetitia.

Preguntas y más preguntas.

No es una sorpresa, entonces, que el alto Clero continúe pidiendo al Papa aclaraciones. Cuando se le preguntó al Cardenal Pell si estaba de acuerdo con esas preguntas, él dio la respuesta obvia: “¿Cómo puedes no estar de acuerdo con una pregunta?” Desafortunadamente, aquellos que favorecen la famosa teoría de la “escala de grises” en relación con la recepción de la Eucaristía, se rehúsan categóricamente a contestar las preguntas. Siguiendo el precedente sentado por el Papa Francisco, optan por no explicar los principios morales involucrados, ni resolver los conflictos con el Derecho Canónico, tampoco dar ejemplos de las clases de situaciones en las que un divorciado o una pareja que se ha vuelto a casar civilmente (sin el beneficio de la anulación) puede presentarse correctamente para recibir la Eucaristía.

Además, en San Diego, el Obispo McElroy parece estar en la cúspide abogando por la misma clase de discernimiento personal para parejas gay y lesbianas, así como para parejas que conviven antes del matrimonio, argumentando que la creación de un ambiente de apoyo para esas parejas “puede requerir la reconsideración de prácticas que, aún teniendo cierta legitimidad, alienan a las parejas jóvenes y las dejan sintiendo que no son queridas en la vida de la Iglesia.” Una vez más, una observación del Cardenal Pell es muy acertada: citó la preocupación del Beato Jhon Henry Newman sobre una “miserable falsedad” de conciencia que promueve “el derecho al propio deseo”.

Hay muchos factores en la vida de la Iglesia que nos han llevado directamente a la confusión. Pero seguramente uno de estos es el más grande fracaso de los obispos en las últimas dos o tres generaciones para traer cualquier distinción significativa entre las enseñanzas morales de Cristo y los valores de la amplia cultura secular. Asombrosamente, en un gran número de diócesis y parroquias los Católicos pueden caer en la anticoncepción, la fornicación, la homosexualidad, y los matrimonios irregulares sin enfrentar directamente estas tentaciones como una batalla entre Cristo y el Mundo por la posesión de sus almas. Si en primer lugar no nos tomamos el pecado en serio, parece que es extraordinariamente insignificante retener la Comunión después del hecho.

Hemos llegado al punto en que incluso el esfuerzo por aclarar las enseñanzas y políticas de la Iglesia es percibido como una amenaza. Nuestro nuevo pasatiempo es especular sobre los castigos que pueden ser infligidos a aquellos que pidan ayuda para entender apropiadamente cuáles de las nuevas iniciativas son compatibles con la Fe Católica, y cuáles no. Pero hay algo familiar en tratar de problemáticos a aquellos que han planteado preguntas. Típicamente encontramos este comportamiento entre aquellos que están intentando forzar cambios antes de que otros puedan descifrar exactamente a qué se refieren, y qué consecuencias pueden derivarse de ello. Una consciencia culpable siempre ve preguntas como amenazas.

No en el Evangelio.

Esta valoración da justo en el blanco. En consecuencia, la respuesta habitual es ofuscarse. En algunos círculos tal oscuridad es considerada un servicio singular al Evangelio, como si se albergara un generoso énfasis en los fundamentos Cristianos de marcado contraste frente a una preocupación insignificante sobre las normas morales. Desafortunadamente, el único problema con este enfoque hacia el Evangelio es que no podemos encontrarlo en el Evangelio. En las Sagradas Escrituras, la misericordia de Dios está casi invariablemente acompañada por un sincero mandato, que Nuestro Señor expresó repetidamente en una amplia variedad de formas:

  • Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. (Jn 8:34)
  • Si yo no hubiera venido y les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora su pecado no tiene disculpa. (Jn 15:22);
  • Yo tampoco te condeno. Vete y en adelante no peques más. (Jn 8:11)
  • Si tu ojo derecho te está haciendo pecar, sácatelo y tíralo lejos. (Mt 5:29)
  • Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. (Mc 9:42);
  • Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios. (Mc 7:21)
  • Habrá más alegría en el cielo por un pecador que se convierta que por 99 justos que no necesitan convertirse. (Lc 15:7)
  • Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: "Vemos", su pecado permanece. (Jn 9:41).

Encontramos esta misma condenación al pecado, particularmente al pecado sexual, a través de las cartas de San Pablo. El gran Apóstol de los Gentiles repetidamente exige que aquellos que son culpables de sodomía, fornicación, adulterio, impureza y promiscuidad sean corregidos o evitados. Tales cosas, dice San Pablo, “ni siquiera se les mencione entre ustedes” (Ef 5:3; cf, inter alia Gal 5:19; Col 3:5; 1Cor 5:11). “No se hagan ilusiones,” escribe San Pablo a los Corintios, “ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredaran el Reino de Dios” (1 Cor 6: 9-10)

Nada de esto discute contra el amor, el arrepentimiento o el perdón. Pero todo esto discute en contra de albergar o incluso tolerar la ceguera espiritual. ¿Cómo es que no podemos entender la Palabra de Dios hoy? Como el Cardenal Pell señaló, nunca aconsejaríamos a los racistas/segregacionistas decidir por ellos mismos si están en un serio estado de pecado. Todos y cada uno de los católicos necesitan preguntar por qué tantos de nosotros –de arriba a abajo– condenamos sólo lo que el mundo condena, y acomodamos sólo lo que el mundo acomoda. Y si esa pregunta remuerde nuestra conciencia, podemos confiarnos en descartarla como una amenaza.

Dr. Jeffrey Mirus.

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jueves, 1 de diciembre de 2016

Aprobado proyecto de Técnicas de Reproducción Asistida en primer debate

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La Comisión Primera del Senado, aprobó hoy el Proyecto de Ley 56 de 2016 Senado que busca reglamentar las Técnicas de Reproducción Asistida, inluyendo la Inseminación Artificial, la Fecundación In Vitro, la donación de gametos, la manipulación de embriones, y el alquiler de vientres. Como lo hemos anunciado desde el inicio, el proyecto supone una aprobación de prácticas que son abietamente violatorias de la dignidad humana, cosificando tanto a la mujer que alquila su útero, como a los hijos producto de estas prácticas.

Al inicio del debate, varias semanas atrás, el proyecto fue criticado desde varias posiciones, por cuestiones de forma y de fondo. Aunque tres de los invitados al debate, expertos en cuestiones de bioética, expresaron duros reparos al proyecto por las violaciones a la dignidad humana de las prácticas que legaliza, los senadores escogieron debatir sólo acerca de los reparos de forma presentados por otros tres intervinientes, vinculados todos con clinicas privadas de fertilidad, que lucran con estas prácticas.
Los senadores presentaron sus diferentes propuestas modificatorias al proyecto, las cuales fueron:

Viviane Morales (Partido Liberal) presentó dos proposiciones: (1) Se propone eliminar la expresión “uso del útero” del artículo primero; y (2) Se propone eliminar el Capítulo IX denominado “Uso solidario del vientre”.

Carlos Fernando Motoa (Cambio Radical) presentó 4 proposiciones: (1) Se propone incluir en las definiciones “zigoto”, (2) Se propone modificar el artículo 8, para que los donantes, aportantes o depositantes sean las personas mayores de edad y plenamente capaces para obrar, (3) Se propone eliminar el artículo 13, (4) Se propone cambiar la palabra útero por vientre.

Jaime Amín (Centro Democrático), presentó 7 proposiciones: (1) Se propone incluir en las definiciones en el concepto de infertilidad, (2) Se propone en el artículo 4, cambiar el término de inseminación artificial por reproducción humana asistida, (3) Se propone incluir en el artículo 5° la frase “y de la mujer soltera en proceso de fertilidad”, (4) Se propone eliminar el Capítulo IX “Uso solidario del vientre”, (5) Se proponen 16 numerales en el artículo 35 sobre las prohibiciones, (6) Se propone un artículo nuevo sobre la clasificación de las técnicas de reproducción asistida y (7) Se propone cambiar el título así: por medio de la cual se reglamentan las técnicas de reproducción humana asistida y se dictan otras disposiciones.

Alfredo Rangel (Centro Democrático), presentó proposiciones: (1) Se propone modificar el inciso segundo del artículo 4, (2) Se propone adicionar un parágrafo al artículo 4, para que los gastos médicos asociados a las técnicas de inseminación artificial en ningún caso serán cubiertos por el Sistema General de Seguridad Social en Salud, (3) Se propone modificar de forma el artículo 22, sobre la prohibición del matrimonio, (4) Se propone modificaciones de redacción en el artículo 31 sobre el uso solidario del vientre, (5) Se propone al igual que en artículo 4, que los gastos médicos asociados a las técnicas de inseminación artificial en ningún caso serán cubiertos por el Sistema General de Seguridad Social en Salud, (6) Se propone eliminar “plenamente capaces, siendo solteras, casadas o en unión marital de hecho con el consentimiento de su cónyuge o compañero permanente” y que se agregue “mujeres mayores de edad”, “salud física y mental”. Claudia López (Partido Verde), sobre el artículo 34 propone eliminar “siendo solteras, casadas o en unión marital de hecho con el consentimiento del cónyuge o compañero permanente”.

Luego de unas semanas, se presentó a la comisión un informe con el nuevo texto propuesto, en el cual se acogían las proposiciones de los senadores, excepto la propuesta de la senadora Viviane Morales de eliminar el Alquiler de Vientres del proyecto, y la del senador Rangel de que los tratamientos no serían cubiertos por el Sistema General de Seguridad Social en Salud. En resumen, las modificaciones empeoran el proyecto, explicitando la posibilidad de prácticas eugenésicas para eliminar a los embriones que porten enfermedades congéntas, y la negación del derecho de los hijos de gametos donados o vientres de alquiler, la posibilidad de conocer la identidad de sus padres genéticos o a la mujer que los gestó.

El articulado propuesto por la comisión accidental fue aprobado en su totalidad. Adicionalmente a ello, Claudia López presentó tres proposiciones para los artículos 31, 32 y 33, que llevaban las firmas del ponente, aunque luego Benedetti pidió retirar sus firmas de esas proposiciones. Las proposiciones iban en el sentido de eliminar la condición de que únicamente podría acceder al alquiler de vientres la mujer que tuviera imposibilidad natural para procrear, pues según López, esa condición resultaba discriminatoria contra las parejas de hombres homosexuales que tampoco podían procrear naturalmente.

El senador Armando Bendetti afirmó haber retirado la firma, porque con la senadora Paloma Valencia ya se había conseguido una redacción que cumplía con ese propósito de permitir el alquiler de vientres para la población LGBT. Adicional a ello, aunque sospechosamente en contra de lo afirmado por Bendetti, Roy Barreras defendió que el tema de las parejas homosexuales se quedara por fuera del proyecto.

Al final las proposiciones fueron negadas, con lo cual parecería que el proyecto realmente impide el uso de alquiler de vientres por parte de parejas de hombres. No obstante, no parece difícil que la Corte lo avale como condición para la exequibilidad del proyecto, sobre todo cuando ya ha obligado a la Registraduría a registrar como hijos naturales de dos hombres, a dos niños producto de Alquiler de Vientres y donación de óvulos.

Votación final por el Proyecto de Ley


Por el Si: (15)

H.S. Juan Manuel Galan Pachón (Partido Liberal)
H.S. Doris Clemencia Vega Quiroz (Opción Ciudadana)
H.S. Hernan Andrade Serrano (Partido Conservador)
H.S. Roberto Gerlein Echeverria (Partido Conservador)
H.S. Manuel Enriquez Rosero (Partido de la U)
H.S. Armando Benedetti Villaneda (Partido de la U)
H.S. Horacio Serpa Uribe (Partido Liberal)
H.S. Roy Barreras Montealegre (Partido de la U)
H.S. Viviane Morales Hoyos (Partido Liberal)
H.S. Carlos Fernando Motoa Solarte (Cambio Radical)
H.S. Roosvelt Rodriguez Rengifo (Partido de la U)
H.S. Paloma Valencia Laserna (Centro Democrático)
H.S. Alfredo Rangel Suarez (Centro Democrático)
H.S. Jaime Amin Hernandez (Centro Democrático)
H.S. Jose Obdulio Gaviria Velez (Centro Democrático)

Por el No: (02)

H.S. Alexander Lopez Maya (Polo Democrático)
H.S. Claudia Lopez Hernandez (Partido Verde)

Resultado: Si 15, No 2

Viviane Morales, apoyó el proyecto, salvo unas proposiciones que presentó sobre maternidad sobrogada esperando que sean acogidas en el segundo debate. Jaime Amin, señaló que comparte completamente el concepto de la senadora Viviane Morales.

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Corte Constitucional expulsa a la Iglesia Católica de la dirección del SENA

1480538277_275694_1480540403_noticia_normalLa Corte Consitucional, con ponencia del magistrado Alejandro Linares Cantillo, ha declarado inexequible un aparte de la Ley 119 de 1994 mediante la cual se reestructuró el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y se contemplaba que la Conferencia Episcopal designara a una persona para que represente a la Iglesia Católica en el Consejo Directivo Nacional y en los Consejos Regionales del Sena. La norma reconocía, de este modo, el papel de la Iglesia Católica como cofundadora del SENA, que la Corte pretende borrar de un plumazo con la excusa del “Estado Laico”.

“Incluir un representante de la Iglesia Católica Romana en los órganos directivos nacional y regionales, contraría el carácter laico y pluralista del Estado colombiano”, dice la ponencia del magistrado Linares, ficha del presidente Santos, afirmando que la norma privilegia a la Iglesia Católica sobre las demás confesiones religiosas “debido a que están estimulando la participación de esa iglesia en la construcción de políticas públicas que les serán aplicables”.

Monseñor Francisco Nieto Súa, representante de la Conferencia Episcopal en la Junta Directiva del SENA, rechazó el fallo de la Corte. La Corte “quiere desconocer todo aquello que no esté de acuerdo con el pensamiento de unos pocos”, dijo, y recordó que en los estatutos “se necesita una representación de la Iglesia Católica precisamente porque nació con la iglesia católica”. “La Iglesia Católica, para que naciera el SENA, prestó muchos lugares como casas cúrales, colegios. La Iglesia nunca ha querido buscar poder con la representación”.

La participación de la Iglesia Católica en el SENA se remonta décadas antes de su fundación, pues la educación técnica llegó a Colombia en septiembre de 1890 cuando la comunidad de los Padres Salesianos llegó a Bogotá, y el 11 de febrero del mismo año fundaron el Colegio León XIII de Artes y Oficios, para la formación técnica de la juventud. Después de la Fundación del Colegio León XIII de Artes y Oficios, vino la creación de doce escuelas técnicas y varios institutos agrícolas para la capacitación de los trabajadores.

Cuando en el V Congreso de la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC) celebrado en Medellín en febrero de 1954 se propuso la creación de un instituto de formación profesional,  la UTC tenía como asesores a los sacerdotes Jesuitas, padres Vicente Andrade Valderrama y Francisco Javier Mejía. Así es como en el Acta No. 01 de su Consejo nacional, como cofundador partició el Padre Hector Jaramillo Duque, en representación del Cardenal Crisanto Luque, Arzobispo de Bogotá.

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Nula representación de los laicos católicos en el debate de refrendación de los acuerdos en el Senado

image_content_27488917_20161129192406Después de casi trece horas de sesión Plenaria , y con la votación favorable de 75 senadores,  fue aprobada la refrendación del Acuerdo de Paz en el Senado. En el debate fueron escuchadas las posturas de los partidos políticos, y las intervenciones de líderes y representantes de diversos sectores de la sociedad civil. Pese a que se hizo hincapié en la presencia de todos los sectores del NO en la discusión, y que fueron invitados pastores protestantes, no hubo ningún tipo de representación de los laicos católicos, que jugaron un papel fundamental en el resultado del plebiscito del 2 de octubre y fueron ignorados en el proceso de renegociación de los acuerdos, a pesar de los muchos comunicados en que reclamaron su derecho a participar.
Una vez finalizada la discusión se llevó a cabo la votación, de la cual se abstuvo de participar la bancada del Centro Democrático y cinco senadores de los partidos Conservador y Liberal, alegando que al votar la refrendación los senadores cometerían prevaricato. A continuación presentamos el listado de votación de cada uno de los senadores.
Acuerdos Senado
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martes, 29 de noviembre de 2016

Mons. Vito Pinto: Papa Francisco podría quitar el cardenalato a los que dudan de la Amoris Laetitia

Pio Vito, en el centro junto a Carlos Osoro.

Monseñor Pío Vito Pinto, Decano de la Rota Romana, ha afirmado para el portal español Religión Confidencial, que el Papa Francisco podría retirar el título de cardenales a los Cardenales Burke, Cafarra, Brandmüller, y Meisner, quienes enviaron al Papa una carta con cinco dubia (dudas) sobre la intepretación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia y su continuidad con el magisterio precedente, solicitando al Papa una clarificación de tales aspectos.

“¿Qué Iglesia defienden estos cardenales? El Papa es fiel a la doctrina de Cristo. Lo que han hecho es un escándalo muy grave que incluso podría llevar al Santo Padre a retirarles el capelo cardenalicio como ya ha pasado en algún otro momento de la Iglesia”, ha afirmado el decano, para luego matizar, “Lo cual no quiere decir que el Papa les retire su condición de cardenales, pero podría hacerlo”.

Según el Decano, los cuatro cardenales, que ya han sido apoyados públicamente por otros obispos, están cuestionando “dos sínodos de obispos sobre el matrimonio y la familia ¡no un sínodo sino dos! Un ordinario y otro extraordinario. No se puede dudar la acción del Espíritu Santo.”

Durante la conferencia Pío Vito dejó claro a los asistentes que el Papa no les ha respondido directamente a estos cuatro cardenales, “pero indirectamente les ha dicho que ellos solo ven blanco o negro, cuando en la Iglesia hay matices de colores”. Valga recordar que dado que los dubium son solicitudes formales al Papa, no se pueden dar por respuestas si no es por la misma vía formal.

Soprende que el canonista afirme que los cardenales estén causando escándalo y cuestionando la labor de los sínodos, cuando las dubium son un procedimiento tradicional y de uso regular en la Iglesia, por el cual se le plantean al Papa, o a la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuestiones sobre diversas materias para que, cumpliendo con su labor de preservar la Fe de la Iglesia, ofrezcan claridad sobre tales asuntos. En este caso, los cuatro cardenales han atestiguado las diferentes interpretaciones sobre la Amoris Laetitia que se han suscitado, en que unos obispos afirman que ahora se permite dar la comunión a los adúlteros públicos, y otros que no, y piden al Papa que defina claramente si con Amoris Laetitia se está cambiando la disciplina de la Iglesia a ese respecto.

Según recoge el Portal InfoVaticana, Mons. Pío Vito Pinto aparecería en la Lista Pecorelli, una lista de 116 clérigos pretenecientes a la Logia Masónica P2, recopilada por el periodista Mino Pecorelli y publicada en el Bulletin de l’Occident Chrétien Nr.12, Julio, 1976. La públicación de la lista habría sido el móvil del asesinato del periodista en 1979.

Post-scriptum (1/12/2016): El 30 de Noviembre, el portal Religión Confidencial publicó una rectificación sobre su entrevista, afirmando que debido a un error de traducción se habrían malinterpretado las palabras de Mons. Pinto. El sentido real de las declaraciones habría sido que “el Papa Francisco no es un Papa de otros tiempos, en los que sí se tomaron ese tipo de medidas, y que no iba a retirarles la dignidad cardenalicia.”

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La crisis arriana y la controversia actual sobre "Amoris Laetitia": un paralelo, por Claudio Pierantoni

Reproducimos el artículo del profesor Claudio Pierantoni de la Universidad de Chile, que ha sido publicado originalmente en Inglés por la revista alemana "AEMAET - Wissenschaftliche Zeitschrift für Philosophie und Theologie", y traducido al Español por José Arturo Quarracino, para el blog de Sandro Magíster.

screenshot-www.uandes.cl 2016-11-28 23-37-45Las reflexiones que siguen derivan su origen de una coincidencia bastante curiosa. En los primeros días de abril de este año, en efecto, en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Santiago de Chile se puso en movimiento un grupo de estudio sobre la controversia arriana.

En la primera reunión del grupo reflexionaron sobre la extraordinaria rapidez con la que la controversia suscitada por el presbítero alejandrino Arrio en el año 318 o 319 [d. C.], aparentemente reprimida con la condena de éste por parte de Alejandro (el obispo de la metrópoli), se difundió rápidamente en Palestina, y desde allí y en pocos años incendió todo el Oriente romano, obligando incluso al emperador Constantino a convocar un concilio ecuménico para resolverla. Aparentemente se trata sólo de un par de frases imprudentes sobre la relación del Hijo con el Padre, pero que pusieron al descubierto profundas diferencias doctrinales existentes en el episcopado, y desencadenaron una polémica evidentemente latente desde mucho tiempo atrás.

Ahora bien, justamente en esos mismos días de abril del 2016 se publicó la exhortación apostólica "Amoris laetitia", y poco tiempo después […] aparecieron las reacciones del cardenal Burke y las del cardenal Müller, y comenzó la polémica. No pasó mucho tiempo para comprender que el incendio que se estaba propagando rápidamente, justamente como en los tiempos de Arrio, era de vastas proporciones, a pesar de las modestas apariencias de basarse sólo en un par de notas imprudentes a pie de página, de las que el Papa afirmaba que ni siquiera las recordaba.

Me pareció entonces natural comenzar a hacer un parangón entre las dos crisis. […] En efecto, los dos momentos pueden ser vistos en analogía, porque en ambos casos muchos católicos perciben una intervención importante del magisterio como en conflicto con la doctrina anterior. Y además, en ambos casos se percibe un silencio ensordecedor de la jerarquía de la Iglesia Católica, naturalmente con sus excepciones.

En cuanto al contenido, las dos crisis son ciertamente diferentes. En el primer caso, el tema de la discordia es estrictamente teológico, referido al fundamento de la doctrina cristiana sobre el Dios uno y trino, mientras que en el segundo caso es teológico-moral, referido principalmente al tema del matrimonio.

Sin embargo, me parece que el elemento principal que acerca las dos crisis es el hecho que ambos afectan a un pilar del mensaje cristiano, que si es destruido el mensaje mismo pierde su fisonomía fundamental. […]

I. Paralelo entre las dos crisis, en los documentos doctrinales

Desde el punto de visto de los documentos doctrinales, el elemento paralelo que mayormente llama la atención es el carácter de ambigüedad presente en las fórmulas filo-arrianas de los años 357-360 d. C.

En efecto, […] la minoría filo-arriana, aun estando en el poder, no se arriesgó a proponer una posición que se opusiera muy claramente a la visión tradicional. No dice expresamente que el Hijo es inferior al Padre, sino que utiliza una expresión genérica, "semejante" al Padre, que podía prestarse a diversos grados de subordiacionismo. En síntesis, aun estando en el poder, la minoría filo-arriana intenta esconderse.

En modo análogo, la actual exhortación apostólica "Amoris laetitia", en el famoso capítulo VIII, no niega abiertamente la indisolubilidad del matrimonio, más bien la afirma explícitamente. Pero en la práctica niega las consecuencias necesarias que se derivan de la indisolubilidad matrimonial, pero lo hace a través de un discurso sinuoso y enrevesado, con formulaciones que abarcan una gama de posiciones diferentes, algunas más extremas, otras más moderadas.

Por ejemplo, dice que “en algunos casos” podría darse la “ayuda de los sacramentos” a las personas que viven en uniones “llamadas irregulares”. No se dicen cuáles son estos casos, por eso a partir del texto pueden darse al menos cuatro interpretaciones, de las cuales las más restrictivas son obviamente incompatibles con las más amplias. Por claridad interpretativa, es entonces útil clasificarlas en base al distinto grado de amplitud, partiendo de la más restrictiva hasta la más extensa:

1.    Sobre la base del principio de continuidad hermenéutica, la expresión “en algunos casos” debería interpretarse como referidos a los casos especificados en los documentos del magisterio vigente, como "Familiaris consortio", la cual dice que se puede dar la absolución y la comunión eucarística en esos casos en los que los convivientes prometen convivir como hermano y hermana.

Esta interpretación tiene desde ya un principio hermenéutico fundamental, el cual podría parecer irrefutable, pero esa interpretación está refutada por la nota 329, que afirma en forma explícita que justamente este comportamiento (es decir, la convivencia como hermano y hermana) sería potencialmente dañino, por eso hay que evitarlo.

2.    “En algunos casos” puede interpretarse en sentido más amplio como referido a la certeza subjetiva de la nulidad del matrimonio anterior, suponiendo que por motivos particulares no es posible probarla en un tribunal.

En tales casos podría darse ciertamente que en el secreto de la conciencia no haya culpa en la nueva unión: esto podría ser visto, en el plano de la doctrina moral, en forma acorde con "Familiaris consortio". Pero se mantiene una diferencia fundamental en el plano eclesiológico: la Eucaristía es un acto sacramental, público, en el que no puede tomarse en consideración una realidad en sí misma invisible y públicamente incontrolable.

3.     "En algunos casos” puede interpretarse, más ampliamente todavía, como referido a una responsabilidad subjetiva menor o también nula, debido a ignorancia de la norma, o bien a la incapacidad de comprenderla; o también a una “fuerza mayor”, en la que alguna circunstancia especial puede ser tan fuerte como para “forzar” a una convivencia "more uxorio", que entonces no constituiría culpa grave; más bien, incluso, según el documento, el abandono de la convivencia podría hacer incurrir en una culpa más grave.

Aquí tenemos ya serios problemas también de teología moral. Ignorancia e incapacidad de comprender pueden limitar efectivamente la responsabilidad personal, pero parece incongruente, por no decir contradictorio, invocarlas en este discurso, en el que se habla de un itinerario y de un discernimiento "acompañado", los cuales son procesos que precisamente deberían culminar en la superación de esa ignorancia e incapacidad de comprender.

En cuanto a la fuerza mayor, no es para nada obvio, más bien es contrario a toda la tradición y a importantes pronunciamientos dogmáticos que ella pueda justificar el no cumplimiento de la ley divina. Es verdad que no se puede excluir a priori que pueda haber circunstancias particulares, en las que la situación puede cambiar la especie moral de un acto externamente igual, también consciente y voluntario. Por ejemplo, el acto de sustraer un bien a alguien no puede configurarse como hurto, sino como acto de un pronto socorro a una persona o como un acto directo para evitar un mal mayor. Pero aun suponiendo, sin concederlo, que esto pueda aplicarse al adulterio, lo que aquí impide decididamente una justificación de este género es el carácter de permanencia del comportamiento objetivamente negativo: lo que es justificable en un momento puntual, de emergencia, no puede serlo en una situación estable, conscientemente elegida.

De todos modos, se mantiene firme también el principio eclesiológico por el cual en ningún caso puede hacerse mágicamente visible a nivel público lo que por su naturaleza pertenece al secreto de la conciencia.

4.    En la interpretación más extendida de todas, “en algunos casos” puede ampliarse hasta incluir a todos esos casos – que son además esos casos reales, concretos y frecuentes que todos tenemos en mente – en los que se da un matrimonio poco feliz, que fracasa por una serie de malentendidos e incompatibilidades y a los cuales les sigue una convivencia feliz, estable en el tiempo, con fidelidad recíproca, etc. (cf. AL 298).

En estos casos, parecería que el resultado práctico, en particular la duración y la felicidad de la nueva unión contra la brevedad e infelicidad de la anterior, puede interpretarse como una especie de confirmación de la bondad y, en consecuencia, legitimidad de la nueva unión. En este contexto (AL 298) se silencia cualquier consideración sobre la validez del matrimonio anterior y sobre la incapacidad de comprender y sobre la fuerza mayor. Y en efecto, cuando poco más adelante (AL 300) se pasa a considerar el tipo de discernimiento que deberá hacerse en estos casos, resulta todavía más claro que los temas en discusión en el examen de conciencia y en el arrepentimiento respectivo no serán otros que el buen o mal comportamiento frente al fracaso matrimonial y el buen éxito de la nueva unión.

Es claro aquí que el “arrepentimiento” que hay que considerar no se refiere en absoluto a la nueva unión en presencia de una unión legítima anterior; por el contrario, se refiere al comportamiento durante la crisis anterior y las consecuencias (no mejor precisadas) de la nueva unión sobre la familia y sobre la comunidad.

Es entonces evidente que el documento intenta ir más allá, tanto de los casos en los que se tiene certeza subjetiva de la invalidez del vínculo anterior, como también de los casos de ignorancia, de dificultad para comprender y de fuerza mayor o de presunta imposibilidad de cumplir la ley.

Ahora bien, es suficientemente claro que si la medida válida para juzgar la licitud de la nueva unión es, en última instancia, su éxito práctico, su felicidad visible y empírica, contra el fracaso y la infelicidad del matrimonio anterior – licitud que obviamente se supone para recibir la absolución sacramental y la eucaristía –, la consecuencia inevitable es que ahora el matrimonio anterior es considerado implícitamente, y también públicamente, sin efecto y, en consecuencia, disuelto: es decir, el matrimonio es disoluble. De este modo, en la Iglesia Católica se introduce de hecho el divorcio, mientras que se continúa afirmando de palabra su indisolubilidad.

Es también suficientemente claro que si el éxito del nuevo matrimonio basta para establecer su licitud, esto incluye la justificación prácticamente de todos los casos de nueva unión. En efecto, si se tuviera que demostrar que la nueva unión carece de éxito, no subsistirá el estímulo para justificarla y se pasará más bien a una unión ulterior, en la esperanza de un éxito mayor. Ahora bien, ésta y no otra es precisamente la lógica del divorcio.

De esto se puede luego deducir que la discusión sobre casos que podríamos llamar “intermedios”, esto es, los situados entre la posición tradicional y la más amplia – que como hemos mostrado incluye de hecho todos los casos –, si por una parte permite a muchos, más moderados, reconocerse en una u otra gradación y, en consecuencia, puede tener un valor “tranquilizador”, por el contrario, desde el punto de vista práctico termina por ser muy poco relevante. En efecto, en esencia y en líneas generales, el documento otorga carta blanca para resolver la gran mayoría de las situaciones reales con un criterio mucho más simple y en línea con la mentalidad dominante en nuestra civilización: en una palabra, está perfectamente en línea con la ideología del divorcio.

*

Volviendo a nuestro paralelo, todo esto recuerda muy de cerca la política del emperador Constancio, al buscar una expresión suficientemente genérica que se propusiera mantener contentas a muchas posiciones diferentes. En la controversia arriana, el carácter genérico de la expresión “semejante al Padre según las Escrituras” encuentra una perfecta confirmación en el carácter genérico de la expresión “en algunos casos” que encontramos en "Amoris laetitia". En teoría, se lo puede reconocer en casi todas las posiciones.

En consecuencia, las situaciones resultan análogas también en cuanto al resultado práctico. De la misma manera que casi todo el episcopado del imperio aceptó la fórmula de Rímini-Constantinopla del 359-60 d. C., así también hoy la abrumadora mayoría del episcopado ha aceptado sin quejarse el nuevo documento, aún sabiendo que esto legitima de hecho una serie de posiciones incompatibles entre ellas, algunas de las cuales es manifiestamente herética.

Hoy en día muchos obispos y teólogos calman su propia conciencia afirmando, tanto en público como a sí mismos, que decir que “en ciertos casos” los divorciados que se han vuelto a casar pueden recibir los sacramentos no es de por sí erróneo y puede interpretarse, en una hermenéutica de la continuidad, como en línea con el magisterio anterior. Justamente de la misma manera los antiguos obispos pensaban que no era de por sí erróneo decir que “el Hijo es semejante al Padre según las Escrituras”.

Pero en ambos casos, si bien en una y en otra fórmula tomada aisladamente se puede reconocer una amplia gama de posiciones, en el contexto de los respectivos documentos es muy claro que la posición ortodoxa, verdaderamente en línea con el magisterio anterior, es precisamente la que es netamente excluida. […]

En el caso de "Amoris laetitia", esto se lleva a cabo:

- con la negación de la formulación de "Familiaris consortio" sobre la abstención de la convivencia "more uxorio" como condición del acceso a los sacramentos;

- con la eliminación de los límites netos anteriores entre certeza de la conciencia y normas eclesiológicas sacramentales;

- con la instrumentalización de los preceptos evangélicos de la misericordia y del no juzgar, usados para sostener que en la Iglesia no sería posible la aplicación de censuras generales a determinados comportamientos objetivamente ilícitos;

- y por último, aunque no menos importante, censurando duramente a quienes tuvieran la “mezquina” y “farisaica” pretensión de invocar normas jurídicas precisas para juzgar cualquier caso individual, que por el contrario debe ser rigurosamente dejado al discernimiento y al acompañamiento personal.

De este modo, aún con la buena voluntad de respetar un principio hermenéutico ciertamente válido – el de la continuidad con los documentos anteriores -, se corre el riesgo de olvidar otro principio todavía más importante y evidente: el del contexto  inmediato en el que se formula una proposición.

Si se leen las afirmaciones particulares de "Amoris laetitia" no aisladamente, sino en su contexto, y el documento a su vez es leído en su contexto histórico inmediato, se descubre fácilmente que la "mens" general que lo guía es esencialmente la idea del divorcio, además de la idea hoy difundida de no plantear límites claros entre un matrimonio ilegítimo y una unión irregular. […]

II. Paralelo entre las dos crisis, en el desarrollo histórico

También se puede advertir un paralelo evidente desde el punto de vista del desarrollo histórico de la herejía arriana. Se asiste a su preparación durante la segunda mitad del siglo tercero; al hacerse pública, es condenada por el Concilio de Nicea, pero en Oriente, por el contrario, recibe un rechazo generalizado. Sin embargo, el rechazo de Nicea es más moderado en una primera fase, y el arrianismo verdadero y genuino es tolerado solamente como un mal menor, pero poco a poco esta tolerancia le permite retomar vigor, hasta que dadas las favorables circunstancias políticas llega al poder. Una vez alcanzado éste, siente sin embargo la necesidad de enmascararse: no se expresa en forma franca y directa, sino en una forma indirecta, apoyándose sobre la presión y la intimidación pública. Pero el hecho mismo de imponerse, aun cuando el arrianismo era una minoría, sobre una mayoría cobarde e indecisa, lo expone de todos modos a una refutación mucho más fuerte y clara por parte del sector más ortodoxo y consciente del episcopado que prepara, en forma gradual pero inexorable, la derrota definitiva en las dos décadas que siguen.

Análogamente, en el caso de la herejía actual, que a causa del nombre de su exponente principal podemos llamar “kasperiana”, hemos asistido a una lenta preparación, a partir de la segunda mitad del siglo XX. Se hizo pública y fue condenada en los documentos de Juan Pablo II (sobre todo en "Veritatis splendor" y "Familiaris consortio"). Pero desde un sector del episcopado y de la teología culta estos documentos fueron rechazados en forma más o menos abierta y radical, y la praxis ortodoxa fue omitida en amplias e importantes zonas de la catolicidad. Este rechazo fue tolerado ampliamente, tanto a nivel teórico como práctico, y desde allí adquirió fuerza, hasta que, dadas las circunstancias favorables, políticas y eclesiásticas, llegó al poder. Pero a pesar de haber alcanzado el poder, el error no se expresa en forma franca y directa, sino más bien a través de las no del todo claras actividades sinodales (2014-2015), y desemboca luego en un documento apostólico ejemplar por su tortuosidad. Pero el hecho mismo de haber llegado a aparecer en un documento magisterial suscita una indignación moral y una reacción intelectual mucho más fuerte y dinámica, y obliga a todo aquél que tiene los instrumentos intelectuales a repensar la doctrina ortodoxa, por una formulación todavía más profunda y clara de su parte, para preparar una condena definitiva no sólo del error puntual examinado, sino también de todos los errores vinculados a él, que llegan a incidir sobre toda la doctrina sacramental y moral de la Iglesia. Además permite, y esto no es poco, poner a prueba, reconocer y también reunir a los que adhieren verdadera y sólidamente al depósito de la fe.

Podemos decir que ésta es justamente la fase en la que nos encontramos en este momento. Recién ha comenzado y se preanuncia no privada de obstáculos. No podemos prever cuánto durará, pero debemos tener la certeza de la fe que Dios no permitiría esta gravísima crisis si no fuese para un bien superior de las almas. Será ciertamente el Espíritu Santo el que nos dé la solución, iluminando a este Papa o a su sucesor, quizás también a través de la convocatoria a un nuevo concilio ecuménico. Pero entre tanto, cada uno de nosotros está llamado, en la humildad y en la oración, a dar su testimonio y su contribución. Y a cada uno de nosotros ciertamente el Señor nos pedirá cuentas.

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Comunicado: Movimiento de Laicos Católicos de Colombia –Solidaridad– no es Laicos por Colombia

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El Movimiento de Laicos Católicos de Colombia –Solidaridad– ha publicado un comunicado a través de su página de Facebook para distinguirse de Laicos por Colombia, y así aclarar las confusiones en muchos católicos que a causa de la similitud en los nombres creían que se trataba de la misma organización.

El Movimiento Laicos por Colombia fue fundado en 1991 con el propósito de evangelizar la política, desde la Doctrina Social y Política de la Iglesia. Como partido político presentó varias candidaturas al Senado y la Cámara, consiguiendo la elección del Dr. Carlos Corsi Otálora como Senador desde 1991 hasta 2002. En 2003 con la aprobación de la reforma política para el fortalecimiento de los partidos y bancadas en el Congreso, que incluye el umbral mínimo de votación para el mantenimiento de la personería jurídica, Laicos por Colombia se convirtió en ONG, desde donde han venido trabajando a través del litigio y la veeduría ciudadana.

Por su parte, el Movimiento de Laicos Católicos de Colombia –Solidaridad– es una iniciativa surgida ante la renegociación de los acuerdos de La Habana entre el gobierno nacional y las FARC, con el propósito de exigir una representación propia de los laicos católicos en este proceso. En el comunicado, Solidaridad deja claro que no es un partido político, sino una organización de la sociedad civil.

A continuación el comunicado

ACLARACIÓN.

El movimiento de laicos católicos de Colombia - Solidaridad no es el mismo LAICOS POR COLOMBIA. Laicos por Colombia fue un partido político católico, nosotros no somos un partido político.

LAICOS POR COLOMBIA, es y sera un motivo de inspiración para nosotros y debe serlo para todo el laicado nacional. Ellos siguen trabajando incansablemente aunque a la fecha no son partido político. Laicos por Colombia es una organización que evangeliza la política, hoy son una ONG.

Al senador Carlos Corsi y a todos los LAICOS POR COLOMBIA, nuestro respecto, admiración y oración por tan digno ejemplo.

Nosotros somos un movimiento de la sociedad civil católica que busca con la oración y la acción llevar la catolicidad a la vida de lo publico. A los católicos no nos representan los pastores evangélicos ni en la Habana, ni en ningún lado.

Queremos defender nuestros valores y tradición de 2000 años para el bien de nuestras futuras generaciones.

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domingo, 27 de noviembre de 2016

Católicos se reunieron en toda Colombia a rezar un rosario por el futuro de Colombia

WhatsApp Image 2016-11-26 at 1.34.54 PMCientos de católicos se reunieron en las calles y´plazas de las principales ciudades de Colombia para elevar una plegaria por nuestro país. Recordando el mensaje de la Santísima Virgen en sus apariciones en Fátima, los laicos católicos se unieron para acudir al Santo Rosario para combatir los “errores de Rusia” que ahora pretenden instalarse en nuestro país, “promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia”.

La iniciativa, surgida de la Sociedad de Jóvenes de Cristo Rey en Bogotá, secundada por la Red Lepanto de organizaciones católicas de Medellin, y que el Movimiento de Laicos Católicos de Colombia convirtió en una gran convocatora nacional, movilizó el sentir de los fieles laicos, que ante la aparente inevitablididad de la instauración de un régimen anticristiano en nuestra patria, recurrieron a los medios sobrenaturales, siempre efectivos, ante la insuficiencia de los esfuerzos humanos. También se aprovechó para hacer un llamado a la jerarquía católica, a no permanecer muda e indiferente ante los planes del comunismo en nuestro país.

Los fieles meditaron con devoción y piedad los misterios del Santo Rosario, pidiendo por la obra de la Iglesia en nuestro país, para evitar el desarraigo de la Fe promovido por el secularismo y el Comunismo ateo; por la familias católicas que luchan por mantenerse en fidelidad a la Fe que les fue transmitida, que Dios las proteja de la agenda destructora del homosexualismo que busca su suplantación, parodia y destrucción; por la vida humana naciente, que Nuestro Señor y la Santísima Virgen la protejan de las instituciones públicas y privadas que maquinan por su eliminación; por la inocencia de los niños, que Nuestra Señora proteja en ellos la semilla de la Fe y la Virtud ante el adoctrinamiento corruptor de la Ideología de Género y el liberalismo hedonista; y por la Santa Iglesia Católica, para que el Señor Jesús la conserve en fidelidad al Evangelio que recibió y extirpe de su seno todos los errores y herejías que intentan sofocarla.

Al final del Santo Rosario, se invocó con fervor la protección de San Miguel Arcángel para nuestra patria y se renovó la Consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, pacto indeleble del Señor con su pueblo, con la Fe y la Esperanza puestas en sus promesas de salvación para nuestro país.

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sábado, 26 de noviembre de 2016

Encuesta sobre experiencia y participación en Voto Católico Colombia

En el pasado mes de septiembre, Voto Católico Colombia cumplió 5 años de funcionamiento. Han sido 5 años de muchas experiencias gratificantes en las cuales esta iniciativa ha podido crecer entre diversos éxitos y fracasos.

Ahora hemos querido aprovechar este momento de reflexión para concederles la palabra a nuestros lectores y conocer un poco más la experiencia que han tenido con Voto Católico Colombia. Con este fin, hemos diseñado una breve encuesta para nuestros lectores, suscriptores por correo y seguidores en las redes sociales. Las respuestas que nos concedan son cruciales para los posibles cambios que sufra la página en el 2017.

La siguiente encuesta busca evaluar la labor que realiza Voto Católico Colombia a la luz del propósito y principios con los que fue fundado, su interacción con los lectores, y el uso de medios de comunicación y medios de información católica como canales alternativos. La información que recolectemos a través de esta encuesta, servirá para el mejoramiento del servicio prestado por el portal, y la implementación de importantes reformas a nivel organizativo.

La encuesta toma alrededor de 15 minutos, y consta de 8 secciones en que se preguntará sobre el consumo de noticias por parte de medios masivos, el consumo de noticias en medios católicos, la experiencia con Voto Católico Colombia, la percepción frente a la calidad de información de Voto Católico Colombia, el nivel de participación en Voto Católico Colombia, y las diferentes posibilidades para el crecimiento del portal.

Acceder a la encuesta

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jueves, 24 de noviembre de 2016

Timochenko anuncia “gobierno de transición” para la implementación de los acuerdos

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El día de hoy, en el Teatro Colón de Bogotá, el Presidente Juan Manuel Santos y el Comandante de la guerrilla de las FARC, alias “Timochenko”, firmaron por segunda vez el acuerdo de La Habana con los retoques hechos luego del rechazo popular el pasado 2 de Octubre. En su discurso, Timochenko invocó la creación de un “gobierno de transición” compartido entre la “Unidad Nacional” y las FARC,  con el propósito de implementar los acuerdos.

“Destacamos la importancia que tendría para el país la conformación de un gobierno de transición cuyo propósito fundamental sea el cumplimiento cabal de los acuerdos de La Habana, el cual debería estar integrado por todas las fuerzas y sectores que han trabajado sin tregua por ello”

El anuncio confirma los temores de los promotores del NO en el plebiscito: Que los acuerdos apuntaban a llevar a las FARC al poder, desde donde podrían, en colaboración con la unidad nacional, imponer el acuerdo en contravía de la decisión del pueblo en el plebiscito y perseguir a toda oposición.

Aunque se ha insistido mucho en que el acuerdo ha recogido los aportes de todos los sectores, la realidad es que mientras las organizaciones LGBTI y los protestantes viajaron a La Habana para reunirse con las FARC, las organizaciones católicas que defendieron el NO en los acuerdos, como la Fundación Marido y Mujer fueron ignoradas por el presidente, a pesar de los muchos comunicados que enviaron, reclamando participación en la renegociación de los acuerdos.

En contravía de lo anunciado por el Presidente en un principio, de que “el pueblo tendría la última palabra” sobre el acuerdo de paz, las FARC y el gobierno anunciaron hoy la radicación del acuerdo ante el Congreso para su refrendación en esa corporación, en la cual el gobierno cuenta ya con las mayorías para su aprobación forzosa.

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La Voz Profética de Cuatro Cardenales de la Santa Iglesia Católica, por Mons. Athanasius Schneider

Reproducimos el siguiente Artículo de Mons. Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astana, Kazajistán, publicado originalmente por Rorate Caeli, y traducido por Adelante la Fe.

Athanasius-Schneider-3-cópia“Nada podemos contra la verdad, sino a favor de la verdad” (2 Cor. 13, 8)

Debido a “una profunda preocupación pastoral,” el 14 de noviembre de 2016, cuatro cardenales de la Santa Iglesia Católica Romana, Su Eminencia Joachim Meisner, Arzobispo emérito de Colonia (Alemania), Su Eminencia Carlo Caffarra, Arzobispo emérito de Bolonia (Italia), Su Eminencia Raymond Leo Burke, Patrón de la Soberana Orden Militar de Malta, y Su Eminencia Walter Brandmüller, Presidente emérito del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, publicaron un texto con cinco preguntas, llamadas dubia (“dudas” en latín), que habían enviado previamente, el 19 de septiembre de 2016, al Santo Padre y al cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, junto con una carta. Los cardenales solicitaron al papa Francisco que aclare la “grave desorientación y gran confusión” respecto a la interpretación y aplicación práctica de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, particularmente el capítulo VIII y los fragmentos relacionados a la admisión a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar, así como la enseñanza moral de la Iglesia.

En su declaración con título “Buscando Claridad: Una Súplica para Deshacer los Nudos de Amoris Laetitia,” los cardenales dicen que “para muchos – obispos, sacerdotes, y fieles, – estos párrafos aluden o inclusive enseñan explícitamente un cambio en la disciplina de la Iglesia respecto a los divorciados que viven en una nueva unión.” Al decir esto, los cardenales sólo manifestaron hechos reales de la vida de la Iglesia. Estos hechos son demostrados en orientaciones pastorales de varias diócesis y por declaraciones públicas de algunos obispos y cardenales que afirman que en algunos casos los católicos divorciados vueltos a casar pueden ser admitidos a la sagrada comunión  aunque continúen haciendo uso de los derechos reservados por ley Divina a parejas válidamente casadas.

Al publicar un pedido de claridad en un asunto que concierne simultáneamente a la verdad y a la santidad de tres sacramentos, el matrimonio, la penitencia y la eucaristía, los cuatro cardenales sólo cumplieron con el deber básico como obispos y cardenales, que consiste en contribuir activamente para que la revelación transmitida por los apóstoles pueda ser preservada sagradamente e interpretada fielmente. Fue especialmente el Concilio Vaticano Segundo que recordó a todos los miembros del colegio de obispos como legítimos sucesores de los apóstoles, su obligación según la cual “en virtud de la institución y precepto de Cristo [69], están obligados a tener por la Iglesia universal aquella solicitud que, aunque no se ejerza por acto de jurisdicción, contribuye, sin embargo, en gran manera al desarrollo de la Iglesia universal. Deben, pues, todos los Obispos promover y defender la unidad de la fe y la disciplina común de toda la Iglesia” (Lumen gentium, 23; cf. también Christus Dominus, 5-6).

Al publicar su solicitud al Papa, los obispos y cardenales debieron estar movidos por un afecto colegial genuino hacia el Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo en la tierra, siguiendo la enseñanza del Concilio Vaticano II (cf. Lumen gentium, 22); y al hacerlo ofrecer “ayuda consultiva a la función primacial” del Papa (cf. Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, 13).

En nuestros días, la Iglesia entera debe reflexionar sobre el hecho de que el Espíritu Santo no ha inspirado en vano a San Pablo para que escriba en la carta a los Gálatas el incidente de su corrección pública a Pedro. Uno debe confiar que el papa Francisco aceptará esta súplica pública de los cuatro cardenales con el espíritu del Apóstol Pedro cuando San Pablo le ofreció una corrección fraterna por el bien de toda la Iglesia. Que las palabras de aquel gran Doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, nos iluminen y nos reconforten: “en el caso de que amenazare un peligro para la fe, los superiores deberían ser reprendidos incluso públicamente por sus súbditos. Por eso San Pablo, siendo súbdito de San Pedro, le reprendió en público a causa del peligro inminente de escándalo en la fe. Y como dice la Glosa de San Agustín: Pedro mismo dio a los mayores ejemplo de que, en el caso de apartarse del camino recto, no desdeñen verse corregidos hasta por los inferiores.” (Summa theol., II-II, 33, 4c).

El papa Francisco realiza llamados frecuentes al diálogo abierto y sin miedo entre todos los miembros de la Iglesia en asuntos referidos a los bienes espirituales de las almas. En la Exhortación Apostólica Amoris laetitia, el Papa habla de la necesidad “de seguir profundizando con libertad algunas cuestiones doctrinales, morales, espirituales y pastorales. La reflexión de los pastores y teólogos, si es fiel a la Iglesia, honesta, realista y creativa, nos ayudará a encontrar mayor claridad” (n. 2). Más aún, las relaciones en todos los niveles dentro de la Iglesia deben estar libres de un clima de miedo o intimidación, tal como solicitó el papa Francisco en varios pronunciamientos.

A la luz de estos pronunciamientos del papa Francisco y del principio de diálogo y aceptación de la pluralidad legítima de opiniones, promovido por los documentos del Concilio Vaticano Segundo,  las reacciones extraordinariamente violentas e intolerantes de algunos obispos y cardenales contra la pacífica y cautelosa súplica de los cuatro cardenales provocan un gran asombro. Entre estas reacciones intolerantes uno podría leer afirmaciones tales como, por ejemplo: los cuatro cardenales son tontos, cismáticos, herejes e incluso comparables a los herejes arrianos.

Tales juicios despiadados y terminantes no revelan sólo intolerancia, rechazo al diálogo, y furia irracional, sino que también demuestran sometimiento a la imposibilidad de decir la verdad, sometimiento al relativismo en la doctrina y en la práctica, en la fe y en la vida. La reacción clerical antes mencionada contra la voz profética de los cuatro cardenales refleja, en última instancia, impotencia frente a los ojos de la verdad. Tal reacción violenta sólo tiene un objetivo: silenciar la voz de la verdad que perturba y fastidia la aparentemente pacífica y nebulosa ambigüedad de estos críticos clericales.

Las reacciones negativas a la declaración pública de los cuatro cardenales se asemejan a la confusión doctrinal general durante la crisis arriana del siglo cuarto. Es en beneficio de todos citar, en esta situación de confusión doctrinal de nuestros días, algunas afirmaciones de San Hilario de Poitiers, el “Atanasio del oeste”.

“Ustedes [los obispos de la Galia] que aún permanecen conmigo, fieles en Jesucristo, no se rindieron al verse amenazados por el surgimiento de la herejía, y ahora, al enfrentarse a dicho surgimiento han desatado su violencia. Sí, hermanos, ustedes han triunfado, para alegría inmensa de quienes comparten su fe: y su constancia inquebrantable obtuvo la doble gloria de mantener la conciencia pura y dar un ejemplo de gran autoridad.” (Hil. De Syn., 3).

“Su fe invencible [de los obispos de la Galia] mantiene la distinción honorable del valor consciente y, contentos en rechazar una acción astuta, vaga, o dubitativa, permanece segura en Jesucristo, preservando la profesión de su libertad. Debido a que todos nosotros sufrimos un dolor profundo y lamentable por las acciones de los malvados contra Dios, sólo dentro de nuestros límites se encontrará la comunión en Jesucristo, desde el tiempo que la Iglesia comenzó a verse agobiada por disturbios tales como la expatriación de obispos, la destitución de sacerdotes, la intimidación del pueblo, la amenaza de la fe, y la determinación del significado de la doctrina de Cristo por voluntad y poder humanos. Su decidida fe no pretende ser ignorante de estos hechos o profesar que puede tolerarlos, percibiendo que por el acto de consentirlos hipócritamente traería hacia sí el juicio de la conciencia” (Hil. De Syn., 4).

“He dicho lo que yo mismo creo, consciente de que era mi deber como soldado al servicio de la Iglesia, según la enseñanza del Evangelio, el enviarles por estas cartas la voz del oficio que sostengo en Jesucristo. Corresponde a ustedes discutir, proveer y actuar, que puedan guardar con corazones celosos la fidelidad inviolable que mantienen, y que continúen sosteniendo lo que hoy sostienen” (Hil. De Syn., 92).

Las siguientes palabras de San Basilio el Grande, dirigidas a los obispos latinos, pueden ser aplicadas en ciertos aspectos a la situación de quienes en nuestros días solicitan claridad doctrinal, incluyendo los cuatro cardenales: “El cargo que ciertamente asegura un severo castigo es mantener cuidadosamente las tradiciones de los padres. No estamos siendo atacados por riquezas, gloria, o beneficios temporales. Nos paramos en el campo a luchar por nuestra herencia común, por el tesoro de la fe profunda proveniente de nuestros padres. Aflíjanse con nosotros, todos ustedes que aman a sus hermanos, por el silencio de los hombres de verdadera religión y la apertura de los labios osados y blasfemos de todos los que pronuncian injusticias contra Dios. Los pilares y la base de la verdad desparramados hacia afuera. Nosotros, cuya insignificancia ha permitido que seamos ignorados, estamos privados de nuestro derecho a hablar libremente” (Ep. 243, 2.4).

Hoy, estos obispos y cardenales que solicitan claridad y que intentan cumplir su deber guardando santa y fielmente la Revelación Divina transmitida en relación a los sacramentos del matrimonio y la eucaristía, ya no están exiliados como lo estaban los obispos nicenos durante la crisis arriana. Contrario al tiempo de la crisis arriana, tal como escribió en 1973 Rudolf Graber, obispo de Ratisbona, hoy el exilio de obispos es reemplazado por estrategias para silenciarlos y campañas de difamación (cf. Athanasius und die Kirche unserer Zeit, Abensberg 1973, p. 23).

Otro campeón de la fe católica durante la crisis arriana fue San Gregorio Nacianceno. Él escribió la siguiente descripción del comportamiento de la mayoría de los pastores de la Iglesia de aquel tiempo. Esta voz del gran Doctor de la Iglesia debiera ser una advertencia beneficiosa para los obispos de todos los tiempos: ” Ciertamente los pastores actuaron como unos insensatos, porque salvo un número muy reducido, que fue despreciado por su insignificancia o que resistió por su virtud, y que había de quedar como una semilla o una raíz de donde renacería de nuevo Israel bajo el influjo del Espíritu Santo, todos cedieron a las circunstancias, con la única diferencia de que unos sucumbieron más pronto y otros más tarde; unos estuvieron en primera línea de los campeones y jefes de la impiedad, otros se unieron a las filas de los soldados en batalla, vencidos por el miedo, por el interés, por el halago o, lo que es más inexcusable, por su propia ignorancia” (Orat. 21, 24).

Cuando en el año 357 el papa Liberio firmó una de las denominadas fórmulas de Sirmium en la que descartaba deliberadamente la expresión dogmáticamente definida de “homoousios” y excomulgó a San Atanasio para tener paz y armonía con los obispos arrianos y semi-arrianos del este, algunos fieles católicos y obispos, especialmente San Hilario de Poitiers, se escandalizaron profundamente. San Hilario transmitió la carta que el papa Liberio escribió a los obispos orientales, anunciando la aceptación de la fórmula de Sirmium y la excomunión de San Atanasio. Con gran dolor y consternación, San Hilario agregó a la carta, en una especie de desesperación, la frase: “Anathema tibi a me dictum, praevaricator Liberi” (Yo te digo anatema, prevaricador Liberio), cf. Denzinger-Schönmetzer, n. 141. El papa Liberio quería paz y armonía a toda costa, incluso a expensas de la verdad divina. En su carta a los obispos heterodoxos latinos Ursace, Valence, y Germinius anunciándoles las decisiones mencionadas arriba, escribió que prefería paz y armonía antes que el martirio (cf. cf. Denzinger-Schönmetzer, n. 142).

“En qué contraste dramático yacía el comportamiento del papa Liberio frente a la siguiente convicción de San Hilario de Poitiers: “No conseguimos paz a expensas de la verdad, haciendo concesiones para adquirir la reputación de tolerantes. Conseguimos la paz luchando legítimamente según las reglas del Espíritu Santo. Hay un peligro en aliarse secretamente con el descreimiento que lleva el hermoso nombre de la paz.” (Hil. Ad Const., 2, 6, 2).

El beato John Henry Newman habló sobre estos lamentable e inusuales hechos con la siguiente afirmación sabia y equilibrada: “Si bien es históricamente cierto, no es de ninguna manera doctrinalmente falso que un Papa, como doctor privado, y mucho más los obispos, cuando no enseñan formalmente, pueden errar, tal como vemos que erraron en el siglo cuarto. El papa Liberio podía firmar la fórmula Eusebia en Sirmium, y la misa de los obispos en Ariminum u otro lugar, y a pesar de ese error seguir siendo infalible en sus decisiones ex cathedra.” (The Arians of the Fourth Century, London, 1876, p. 465).

Los cuatro cardenales con su voz profética demandando claridad doctrinal y pastoral  tienen un gran mérito frente a sus propias conciencias, frente a la historia, y frente a innumerables fieles católicos sencillos de nuestros días, empujados hacia la periferia eclesial por su fidelidad a las enseñanzas de Jesucristo sobre la indisolubilidad del matrimonio. Pero por sobre todo, los cuatro cardenales tienen un mérito grande a los ojos de Jesucristo. Debido al coraje de su voz, sus nombres brillarán ardientemente el día del Juicio Final. Debido a que obedecieron a la voz de su conciencia, recordando las palabras de San Pablo: “Nada podemos contra la verdad, sino a favor de la verdad” (2 Cor 13: 8). Seguramente, en el Juicio Final, los ya mencionados críticos de los cuatro cardenales, en su mayoría clérigos, no tendrán una respuesta fácil por su ataque violento al justo, valioso, y meritorio acto de estos cuatro miembros del Sagrado Colegio Cardenalicio.

Las siguientes palabras inspiradas por el Espíritu Santo retienen su valor profético, especialmente en vistas de la creciente confusión doctrinal y práctica respecto al sacramento del matrimonio en nuestros días: “Porque vendrá el tiempo en que no soportarán mas la sana doctrina, antes bien con prurito de oír se amontonarán maestros con arreglo a sus concupiscencias. Apartarán de la verdad el oído, pero se volverán a las fábulas. Por tu parte, sé sobrio en todo, soporta lo adverso, haz obra de evangelista, cumple bien tu ministerio.” (2 Tim. 4: 3-5).

Que todos quienes en nuestros días aún toman seriamente sus votos bautismales y sus promesas sacerdotales y episcopales, reciban la fortaleza y la gracia de Dios para reiterar, junto con San Hilario, las palabras: “¡Que pueda estar siempre en el exilio, a menos para que la verdad comience a predicarse otra vez!” (De Syn., 78). Deseamos de todo corazón esta fortaleza y gracia a los cuatro cardenales así como a quienes los critican.

+ Athanasius Schneider, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Saint Mary en Astana

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

¿Sacralización de la sodomía?, por Germán Mazuelo-Leytón

Reproducimos el artículo de Germán Mazuelo Leytón, publicado originalmente en su blog en el portal Adelante la Fe.

Resultado de imagen para germán mazuelo leytónSan Pablo denunció la estrecha asociación entre la cultura homosexual con el rechazo a Dios y la idolatría (Rom 1, 18-32). «La condenación fue hecha por causa de su asociación con la idolatría».

Como observa Santo Tomás, no lo hizo empujándolos al mal, sino abandonándolos, retirando de ellos su gracia. Así cayeron en grandes errores y en vicios vergonzosos (Gil. 5, 19; Ef. 4, 19).

Lo mismo hizo con Israel según el Salmo 80, 13. La Sagrada Escritura nos pone de aviso que esa forma pagana de vivir es incompatible con el Dios Verdadero[1], y San Pablo nos advierte que habrán tiempos en los que la verdadera doctrina será rechazada, despreciada, y los que la sigan perseguidos.[2]

«Por primera vez en la historia del Occidente cristiano, y quizás de la humanidad, la sociedad enfrenta no sólo a grupos dispersos de homosexuales influyentes sino a un movimiento organizado y visible de homosexuales declarados, que no sólo se jactan de sus hábitos, sino que se unen en un intento de imponer su ideología a la sociedad». «No es un movimiento de derechos civiles, ni aún un movimiento de liberación sexual, sino una revolución moral dirigida a cambiar la visión mortal que la gente tiene sobre la homosexualidad». [3]

Informes recientes señalan dos hechos bastante preocupantes:

El primero, indica que «los miembros de la Academia pontificia por la vida ya no tendrán que firmar una declaración manifestando que sostienen las enseñanzas pro-vida de la Iglesia».

Los estatutos aprobados por el Obispo de Roma, además de eximir a los integrantes de la misma, de firmar la Declaración de los servidores de la vida ha modificado partes sustanciales del objetivo de la Academia pontificia por la vida, por ejemplo el párrafo § 3, que en su nueva versión incluye la engañosa y ambigua palabra «género»:

«La Academia tiene una tarea de carácter prevalentemente científica, dirigida a la promoción y defensa de la vida humana (cf. Vitae Mysterium, 4). En particular, se estudian los diversos aspectos que se relacionan con el cuidado de la dignidad de la persona humana en las diferentes edades de la existencia, el respeto mutuo entre géneros y generaciones, la defensa de la dignidad de cada ser humano, la promoción de una calidad de la vida humana que integre valor material y espiritual, con vistas a una auténtica “ecología humana”, lo que puede ayudar a recuperar el equilibrio original de la Creación entre el ser humano y el universo entero».[4]

La Academia pontifica por la vida, al incorporar el término «género», incorpora sutilmente la falaz ideología de género como dice el prestigioso abogado argentino Jorge Scala una de las formas actuales de gnosticismo; es atea y anti tea: reconoce a Dios y pretende combatirlodestruyendo la familia.

Los lobbies promotores de leyes de género aplican su táctica, en un movimiento de pinzas, utilizando para ello los medios de propaganda (de ideas) y de publicidad (de mercancías), y el sistema educativo formal.

Es una estrategia en tres tiempos: «la primera consiste en utilizar una palabra del lenguaje común, cambiándole el contenido en forma subrepticia; luego, se va bombardeando a la opinión pública, a través de los medios de masas y la escuela -esto último por la mayor receptividad de los niños-, utilizando la vieja palabra, pero acercándose progresivamente al nuevo significado de la misma; y, finalmente la gente acepta el término antiguo, con el nuevo contenido. El prototipo de esta táctica es la palabra género.

Los promotores de dicha ideología sostienen que el sexo no es determinado genéticamente al nacer, sino que éste se construye, de tal forma que viene a ser el resultado del medio ambiente, los factores educativos y sociales y el deseo individual de cada cual el que determina la opción sexual.

Es diabólica esa teoría ya que busca eliminar al varón y la mujer, para llegar a una especie andrógina (que reúne los dos sexos en el mismo individuo).

El Papa Benedicto XVI ha dicho: «La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. (Con ella) el hombre moderno se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se auto-crea y se convierte en un dios para sí mismo».

Las leyes de género –graduales en los métodos pero radicales en los objetivos, al negar la naturaleza– abren las puertas de par en par a nuevas exigencias de grupos minoritarios que buscan, la destrucción del matrimonio y la familia.

El segundo hecho señala que mediados de este mes de noviembre 2016 «se han reunido en Asís más de 500 líderes de pastoral familiar para reflexionar sobre Amoris Laetitia y delinear las líneas pastorales en la materia. Aunque realmente había poco para reflexionar, sino que se trataba de tomar nota de lo que los responsables de la Conferencia Episcopal Italiana ya habían decidido. Y detrás de muchos discursos ahumados -al menos como aparece en la reseña de los tres días, publicada ayer en el periódico Avvenire- es evidente que los objetivos son dos, los de siempre: comunión de divorciados y vueltos a casar y promoción de la homosexualidad.[5]

En Italia precisamente muchas diócesis han establecido un «ministerio de acompañamiento a los homosexuales» que no es otra cosa que el fomento de las asociaciones LGBT, y que dada esa orientación no buscan el bien de las personas con tendencias homosexuales sino que se convierten en un activismo homosexualista.

«No es casualidad que la difusión y la creciente aceptación social de la homosexualidad estén acompañadas de una seria crisis en el ámbito del matrimonio y de la familia, con una mentalidad ampliamente difundida hostil a la vida, así como de una espantosa libertad sexual. (…) Sucesivamente, el ejercicio de la sexualidad se fue separando cada vez más del matrimonio y, sobre todo con la difusión mundial de los métodos anticonceptivos, de la procreación. Se afirmó que la “vieja” comprensión de la sexualidad correspondía a otra cultura, que en el ínterin se había transformado.» (Card. Ratzinger).

Apelando al argumento del sentimentalismo, los lobbies manipulan abiertamente las emociones del público. El movimiento homosexual tiene dos pilares básicos en forma de dogmas: Que se nace homosexual, y que no se puede cambiar. Nadie nace de esta manera, lo dice la ciencia, y por tanto, el cambio es posible.

Mientras la doctrina católica hace diferencia entre tendencia homosexual y conducta homosexual, los lobbies mentalizan en el público la idea de que la Iglesia se colocó fuera de la realidad, y que no toma en cuenta el desarrollo científico al respecto. Califican de carreristas y fanáticos de la Iglesia a los defensores del matrimonio según el Plan de Dios, y conjuntamente, buscan la aprobación de leyes que equiparen las uniones de personas del mismo sexo con el matrimonio, así como la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo. Paralelamente la inquisición rosa persigue a quienes no piensan como dichos promotores de la ideología homosexualista.

Afirma James Parker ex líder del lobby gay de Londres: «Ahora tengo claro que la persona no nace gay y que cualquier persona puede desarrollar esta identidad (heterosexual) que yo he encontrado».

La doctrina católica, como sabemos, se opone a la posibilidad de que una pareja homosexual o lesbiana pueda adoptar niños, por el daño psicológico y moral que éstos puedan recibir. Pero no sólo la Iglesia. La lesbiana francesa Nathalie de Williencourt, líder de Homovox, una de las asociaciones homosexuales más influyentes de Francia, declaró lo siguiente: «creemos que los niños tienen derecho a tener un padre y una madre, posiblemente biológicos, que posiblemente se amen. Un niño que nace del fruto del amor de su padre y de su madre tiene el derecho a saberlo. Si las parejas homosexuales adoptan niños que ya están privados de sus padres biológicos, entonces (los niños) estarían sin un padre y sin una madre por segunda vez».

En las uniones del mismo sexo el «misterio nupcial» –don que procede de Dioses prostituido al carecer de reciprocidad, y al rechazar la diferencia sexual asimétrica. Podemos decir, pues, que lo esencial para el matrimonio, como sacramento, es el «lenguaje del cuerpo», releído en la verdad. Precisamente mediante él se constituye, en efecto, el signo sacramental. [6]

Como dice Monseñor Straubinger: La perversión sexual tan extendida en los centros de cultura moderna, es consecuencia de la apostasía de nuestro siglo, que lo asemeja a aquellos tiempos paganos señalados por S. Pablo. La santa crudeza con que habla el Apóstol nos sirva de ejemplo de sinceridad y amor a la verdad. «El mundo suele escandalizarse de las palabras claras más que de las acciones oscuras».

Estremecedora la pastoral de los obispos de Italia que sacraliza, ni más ni menos, la práctica sodomítica.

Germán Mazuelo-Leytón


[1] cf. Éxodo 34,13; Sirácides 48,1; 1 Reyes 18, 21.

[2] cf. Hebreos 13, 9.

[3] En defensa de una Leyu superior, Acción Familia.

[4] cf. Quirógrafo, 15 de agosto de 2016.

[5] http://religionlavozlibre.blogspot.com/2016/11/conf-epicopal-italiana-promovera-la.html

[6] JUAN PABLO II, 12-01-1983.

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