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jueves, 31 de mayo de 2012

Felipe Zuleta Lleras inaugura el Delito de Opinión

Lo sé, suena a ironía, pues el mismo Felipe Zuleta en su columna en El Espectador criticó incontables veces al gobierno Uribe acusándolo de querer implantar el delito de opinión. Pues ahora va a ser que el delito de opinión llegó a Colombia a través de Felipe Zuleta Lleras y gracias a una ley aprobada en el gobierno Santos: el Estatuto Antidiscriminación. En los últimos días Felipe Zuleta ha demandado a todo aquel que se expresa en contra de la Ideología de Género y su proyecto político, incluyendo a Mons. Juan Vicente Córdoba, Obispo de Fontibón y Secretario General de la CEC.

Se veía venir. Ya en todos los países donde el lobby homosexualista ha logrado imponer su “concepto de familia” en el sistema jurídico, lo que sigue es una oleada de ataques y persecuciones contra toda persona que ose dudar de los dogmas de la Ideología de Género. Por obvias razones, el objetivo predilecto de la Gaystapo son los obispos de la Iglesia Católica, pues “heriré al pastor y se dispersará el rebaño”(Mt 26, 31). Hace unos meses fue el obispo de Alcalá de Henares en España, Monseñor Juan Antonio Reig Plà quien sufrió el linchamiento mediático por haber predicado la Verdad del Evangelio en su homilía de Viernes Santo. También el obispo de Campeche en México, Monseñor Ramón Castro Castro, ha sido amenazado por parte de un partido político que pretende meterlo a la cárcel si sigue enseñando la doctrina de la Iglesia.

En Estados Unidos la administración del presidente Obama quiere obligar a todas las instituciones católicas a pagar anticonceptivos, esterilizaciones y abortifacientes, y en Canadá el gobierno de Ontario quiere obligar a los colegios católicos a promover “clubes gay”. “Tengo que decirle a los Obispos: No se les permitirá hacer eso nunca más”, dijo Glenn Murray ministro del gabinete de Ontario, refiriéndose al deber de los Obispos de predicar y enseñar la doctrina de la Iglesia. En todos los lugares donde los obispos se mantienen fiel al Evangelio y a la Doctrina de la Iglesia, son perseguidos mediática y políticamente por “los hijos de las tinieblas” (Lc 16, 8). ¿Por qué iba a ser diferente en Colombia? Monseñor Córdoba ha defendido a la familia ante los medios de comunicación, y por eso ha dado cumplimiento a la palabra del Señor:

"Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes." (Mt 10, 16 – 20)

La gran ramera y la bestia del ApocalipsisZuleta ha querido tomar el papel de gran inquisidor de la Gaystapo para asegurarse de silenciar toda disidencia frente a la Ideología de Género, el discurso impulsado por las nuevas élites del poder global. No tiene reparos en revelar la perspectiva de sus intenciones.

Felipe Zuleta aseguró que llegará hasta instancias internacionales, si es necesario, para lograr condenas en estos casos. “Queremos ver a alguno de los dos presos, para que el país entienda que no es aceptable el discurso de la intolerancia”, apuntó.

Nótese cómo aquí la expresión ‘el discurso de la intolerancia’ se refiere directamente a la doctrina de la Iglesia. Al igual que en Canadá, el Evangelio y la Doctrina de la Iglesia “no son aceptables”. Que no queden dudas, esta demanda no es cosa de Monseñor Córdoba exclusivamente, en él se está demandando a todos los católicos de este país, a toda la Iglesia, cuerpo de Cristo, por enseñar un Evangelio que “no es aceptable” para los poderes de este mundo.

“Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí, diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.” (Hch 4, 15 – 18)

Así que ahora, para Felipe Zuleta Lleras, tener una opinión discordante con la Ideología de Género es delito de cárcel y se pagará con persecuciones. Toda postura que no sea su ideología es “homofóbica” y “discriminatoria”. Así las cosas, nosotros, en comunión con los apóstoles, respondemos: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” (Hch 5, 29). No estaría de más recordarle a Zuleta la Ley de Libertad Religiosa (Ley 133 de 1994):

ARTICULO 7º. El derecho de libertad religiosa y de cultos, igualmente comprende, entre otros, los siguientes derechos de las Iglesias y Confesiones religiosas:
...
f) De anunciar, comunicar y difundir, de palabra y por escrito, su propio credo a toda persona, sin menoscabo del derecho reconocido en el literal g) del artículo 6o. y manifestar libremente el valor peculiar de su doctrina para la ordenación de la sociedad y la orientación de la actividad humana;

Así pues, es él quien, con esta demanda, está violando la Libertad Religiosa y la Libertad de Expresión. El lobby homosexualista se ha quitado la careta de víctima y se ha lanzado temerariamente a contraatacar para intimidar a sus opositores. El tiro le puede salir por la culata y provocar, no sólo el rechazo generalizado a tales pretensiones de tiranía que frene el avance de la Ideología de Género en la Corte Constitucional, sino además un reforzamiento por parte de la justicia del derecho a la Libertad Religiosa que ponga en evidencia la tergiversación progresiva que ha tenido el concepto de Estado Laico en Colombia.

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Secretario de la Conferencia Episcopal de Colombia es demandado

Bogotá (Jueves, 31-05-2012, Gaudium Press) Mons. Juan Vicente Córdoba, Obispo de Fontibón y Secretario de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) es uno de los primeros colombianos acusados bajo el llamado "Estatuto Antidiscriminación", recientemente aprobado. El demandante basa su acusación en el contenido de una reciente Carta Pastoral de Mons. Córdoba a los fieles de su diócesis y una entrevista concedida por el prelado a un periódico de difusión nacional. "El límite en sus declaraciones debe ser el que indique la Ley, y eso es lo que estamos reclamando", afirmó el demandante.

En su carta pastoral a los fieles de la diócesis de Fontibón (ver noticia anterior), Mons. Córdoba enunció los motivos por los cuales la Iglesia se opone a la alteración legal de la definición del matrimonio, que la Constitución colombiana reconoce como la unión entre un hombre y una mujer. En ella, hizo un llamado a "defender la vida y la naturaleza auténtica de la familia" y aclaró que la negativa a la pretensión de algunos homosexuales no significa estar "contra el reconocimiento de sus legítimos y auténticos derechos" , sino simplemente exigir "una sana y correcta interpretación" de la ley.

El segundo hecho que de acuerdo el demandante constituiría un delito bajo la nueva ley es el contenido de una entrevista concedida por el Secretario de la CEC a un diario de circulación nacional. En la entrevista, Mons. Córdoba afirmó: "Para dar en adopción a unos niños hay que estar muy seguros de que los adoptantes son una pareja conformada por un hombre y una mujer, o por un señor solo o una señora sola, con una psicología estable".

Siempre en términos de respeto, el prelado criticó la decisión de una agencia gubernamental de conceder dos niños en adopción a un periodista que se reconoce homosexual. "No lo conozco y no lo estoy acusando de nada, pero hay una cosa clara y es que tiene una tendencia homosexual y va a recibir a un niño de 10 años y a un adolescente de 13, y entre ellos no hay una relación de padre a hijo", afirmó Mons. Córdoba.

En un programa radial, el demandante se había referido a estas declaraciones y había anunciado su intención de iniciar un proceso penal contra el Obispo. El día de hoy anunció a los medios de comunicación que entabló formalmente la demanda el pasado 29 de mayo y que pretende llevar el proceso "hasta las últimas consecuencias".

Asociación de laicos respalda al Obispo

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El presidente de la fundación Laicos por Colombia, el abogado y ex senador Carlos Corsi Otálora redactó una fuerte carta abierta rechazando la demanda y exponiendo las razones por las cuales no prosperaría. En su comunicación, el abogado manifiesta que la opinión del Obispo es "compartida por una inmensa mayoría de ciudadanos" quienes se han pronunciado ante las instancias legales correspondientes.

El estatuto antidiscriminación, ley 1482 de 2011, no puede impedir la difusión de ideas filosóficas y religiosas, explicó Corsi, debido a una "objeción presentada por el Presidente de la República y aceptada por el Congreso", en el momento de su sanción por parte del mandatario. De limitarse a través de un recurso legal la libertad que tienen los Obispos para enseñar la doctrina de la Iglesia se "establecería el peor de los totalitarismos" afirmó con vehemencia el abogado, "silenciando la voz de una importante corriente de opinión que no puede ser ignorada".

El jurista también denunció que el demandante ataca la libertad de expresión, "con lo cual niega la esencia misma de su profesión de periodista" y recordó que esta libertad tiene el carácter de derecho fundamental en ese país. Finalmente, señaló que el periodista estaría incurriendo en el delito de "falsas imputaciones ante la justicia" y lo desafió a un debate público en el escenario que el demandante escoja.

A continuación la Carta abierta de Laicos por Colombia:

Carta abierta - Felipe Zuleta

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martes, 29 de mayo de 2012

Por qué la conciencia es importante, por la USCCB

Boletín de la Conferencia Episcopal de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, sobre los ataques de la Administración Obama a la Libertad Religiosa. Versión en PDF Aquí.

Durante el movimiento de derechos civiles de las décadas de 1950 y 1960, los estadounidenses hicieron que brillara la luz del Evangelio sobre la oscura historia de la esclavitud, la segregación y la intolerancia racial. El movimiento de derechos civiles fue esencialmente un movimiento religioso, una llamada a despertar las conciencias.

En 1963, en su famosa “Carta desde la cárcel de Birmingham”, el Rev. Martin Luther King Jr., expresó de forma audaz: “El objetivo de Estados Unidos es la libertad”. Como pastor cristiano, argumentó que para lograr que EE. UU gozara al máximo de esa libertad, se necesitaba la contribución específica que los cristianos estaban obligados a hacer. Sus argumentos legales y constitucionales sobre la justicia los enraizó en la antigua tradición cristiana: “Estoy de acuerdo con San Agustín cuando dijo: ‘Una ley injusta no es una ley’.[…] Una ley justa es un código hecho por el hombre que encuadra con la ley moral o la ley de Dios. Una ley injusta es un código que no está en armonía con la ley moral”.

Algunas leyes injustas imponen tales injusticias en individuos y organizaciones que desobedecer esas leyes puede justificarse. Hay que hacer todo lo posible para que sean anuladas. Cuando bienes humanos fundamentales, como el derecho de conciencia, están en juego, es posible que sea necesario dar testimonio de la verdad resistiendo la ley e incurriendo en sus sanciones.

La Iglesia cristiana no pide que se le trate de forma especial, simplemente pide los derechos de libertad religiosa para todos los ciudadanos. El Reverendo King también explicó que la Iglesia no es ni el amo ni el esclavo del Estado, sino que es su conciencia, su guía y su crítico.

Los católicos y muchos otros grupos estadounidenses han criticado fuertemente el reciente mandato del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, sigla en inglés) que requiere que casi todos los planes privados de seguros médicos cubran los anticonceptivos, la esterilización y las drogas abortivas. Por primera vez en nuestra historia, el gobierno federal obligará a las instituciones religiosas a facilitar y pagar por algo que es contrario a sus enseñanzas morales, pretendiendo definir cuáles instituciones religiosas son “suficientemente religiosas” como para ameritar una exención. La cuestión es que si las personas e instituciones religiosas deben ser forzadas por el gobierno a proveer tal cobertura aun cuando estas prácticas violen su conciencia.

Lo que pedimos es solo nuestro derecho a seguir nuestra conciencia en cómo vivir nuestra fe. Este derecho no consiste solo en asistir a misa los domingos o rezar el rosario en el hogar. Se trata de poder contribuir al bien común de todos los estadounidenses. ¿Podemos hacer el bien que nuestra fe nos pide sin transigir en los principios que sostienen esa fe? Sin una comprensión correcta de lo que es la libertad religiosa, todos los estadounidenses se verán afectados al faltarles aportes esenciales como educación, servicios de salud, asistencia a los que sufren hambre, derechos civiles y servicios sociales, contribuciones que los ciudadanos creyentes realizan cada día.

Lo que está en juego es si Estados Unidos continuará teniendo una sociedad civil libre, creativa y fuerte, o si será únicamente el Estado el que determine quién puede contribuir al bien común, y cómo lo podrá hacer.

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¿Moral Cristiana vs Moral Pública?

Escribió Mauricio García Villegas, una columna en El Espectador, el principal diario anticatólico de Colombia, en la cual continuaba sus ataques contra la Doctrina de la Iglesia iniciados hace dos semanas con motivo de la Carta Pastoral de Mons. Juan Vicente Córdoba “Unidos por la Vida y la Familia”. En la columna, el autor critica el precepto cristiano de “amar al prójimo como a uno mismo”, lo desecha como impracticable, y defiende el establecimiento de una moral pública basada en el utilitarismo relativista: “Mi libertad llega hasta la libertad del otro”. Reproduzco lo párrafos donde se aclara su argumentación.

Pues bien, luego de escribir esa columna me quedé pensando en esa regla católica que ordena amar al prójimo. En ella se consigna un ideal admirable, pero muy difícil de alcanzar (¿por qué habríamos de amar a tanto sátrapa que anda por ahí haciendo el mal?). Por eso mismo, por ser una norma tan exigente, sólo los santos o los héroes la pueden cumplir. Jesús de Nazaret y muchos de los primeros cristianos (antes de que su credo se convirtiera en religión oficial) se comportaban de esa manera y todavía hoy vemos católicos admirables que tienen ese talante.

Pero las personas así son escasas. La Iglesia misma, como institución, ha dedicado buena parte de sus energías a sembrar el odio y la querella contra quienes no piensan como ella. Obispos como Juan Vicente Córdoba dicen amar a todos los demás, empezando por los pecadores (entre los cuales incluyen, claro, a los homosexuales), pero su amor tiene muchas excepciones: los que no se arrepienten, los que reniegan de su fe o simplemente los que pertenecen a otras religiones.

El hecho es que esa moral para santos (asumida con autenticidad por pocos y con hipocresía por la gran mayoría) ha impedido el desarrollo de una moral cívica, más modesta, más humana y más eficaz. Una moral para ciudadanos, no para correligionarios. Una moral que no se funde en el amor al prójimo, sino en el respeto del otro; que no pretenda dar la vida por los demás, sino reconocer que todos somos iguales; una moral de reglas mínimas pero exigibles, no de reglas máximas e ilusorias; una moral centrada en el respeto de lo público, no en la salvación de las almas o en la redención del mundo.

(…)

En los países en donde las revoluciones liberales lograron imponer la separación efectiva entre la Iglesia y el Estado fue posible difundir (a través de la educación pública) esa moral cívica. Pero en los países en donde esto no fue posible, como en Colombia, la moral católica colmó todos los espacios sociales, empezando por los públicos, y el Estado desatendió su deber de inculcar una moral cívica. Nos quedamos con la regla del amor al prójimo, reducida a los ámbitos familiares, y sin la regla cívica. Resultado: la cultura del respeto de lo público nunca prosperó.

En algunos países las cortes constitucionales han llenado ese vacío y se han convertido en algo así como las “iglesias” de las sociedades contemporáneas. Aquí todavía no lo logramos y la prueba más evidente es la indignación de monseñor Córdoba contra la Corte Constitucional.

Comienzo por refutar aquellas afirmaciones sobre la moral cristiana en que se asienta tan falaz agumentación: "Pues bien, luego de escribir esa columna me quedé pensando en esa regla católica que ordena amar al prójimo. En ella se consigna un ideal admirable, pero muy difícil de alcanzar (¿por qué habríamos de amar a tanto sátrapa que anda por ahí haciendo el mal?). Por eso mismo, por ser una norma tan exigente, sólo los santos o los héroes la pueden cumplir. " Premisas falsas, conclusiones falsas (falsedad intencional en este caso).

Santo Tomás: «Amar a los enemigos en la medida que son enemigos es censurable. La caridad no hace eso» (Summa Theologiæ, II-II, 25, 8 ad 3).

Se ama al prójimo en tanto que prójimo, es decir, en tanto que hombres llamados al bien y a la verdad. De ahí que el amor implica buscar el bien del otro, y que el otro se oriente hacia el bien. La corrección fraterna es inseparable del amor.

Benedicto XVI: «El «fijarse» en el hermano comprende además la solicitud por su bien espiritual. Y aquí deseo recordar un aspecto de la vida cristiana que a mi parecer ha caído en el olvido: la corrección fraterna con vistas a la salvación eterna. Hoy somos generalmente muy sensibles al aspecto del cuidado y la caridad en relación al bien físico y material de los demás, pero callamos casi por completo respecto a la responsabilidad espiritual para con los hermanos. No era así en la Iglesia de los primeros tiempos y en las comunidades verdaderamente maduras en la fe, en las que las personas no sólo se interesaban por la salud corporal del hermano, sino también por la de su alma, por su destino último.» (Mensaje para la Cuaresma, 2012)

Jesús de Nazaret: «Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.» (Mt 18, 15-18)

El amor cristiano no es “moral para santos”, es camino de santidad, es decir, que todos estamos llamados a cumplirlo. Es curioso cómo la argumentación que subyace a toda la columna resulta ser no más que una declaración de mediocridad. No es raro, la mediocridad es conditio sine qua non de todo relativismo, sólo convenciendo a la gente de abandonar toda esperanza de alcanzar lo mejor se logra que compren lo peor. Cuando la Iglesia llama a los homosexuales a la castidad, sólo les extiende el mismo llamado que hace hacia los heterosexuales. La Iglesia está convencida de la dignidad inherente de toda persona homosexual y por eso los llama a la santidad, esto es, al mayor bien posible.

Lo que el autor llama "moral cívica", no es una versión modesta de la moral, sino una versión opuesta a la misma: Un relativismo moral fundado en la indiferencia absoluta del hombre frente a sus semejantes. Un relativismo aparente, pues si en la letra se supone "que cada quien haga con su vida lo que quiera", en la práctica el mantenimiento del orden social requiere justamente limitar esa "libertad absoluta" a un espacio mínimo donde "no interfiera con la libertad del otro". Límites impuestos arbitrariamente desde arriba que convierten el espacio de lo público en un régimen totalitario en el cual sólo ingresan quienes se sometan a esa "moral pública", todo a cambio de una apariencia de libertad en nuestra cada vez menor "vida privada".

En ese orden, es menester reconocerle al autor la certeza con que dice: "En algunos países las cortes constitucionales han llenado ese vacío y se han convertido en algo así como las “iglesias” de las sociedades contemporáneas. Aquí todavía no lo logramos y la prueba más evidente es la indignación de monseñor Córdoba contra la Corte Constitucional."

La Corte Constitucional ha utilizado el concepto de "Estado Laico" como un caballo de Troya, un comodín con el cual ha convertido la pretendida "neutralidad religiosa" en un nuevo confesionalismo donde la moral y la antropología impuestas por las sentencias de la Corte son la nueva Sharia, la nueva ley divinamente revelada. Sólo así se explica que la Corte pretenda que sus mandatos estén por encima de la libertad de conciencia de los ciudadanos, o que se haya dicho públicamente que la pertenencia de Alejandro Ordóñez a una religión particular le impedía ser Procurador General. La Corte Constitucional ya se ha declarado a sí misma omnipotente frente a los demás poderes, y es evidente que pretende, en forma velada como es habitual, que solo sus correligionarios tengan derecho de participar en la vida pública. Gracias a Dios, todavía no lo logramos.

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Bingo Pro-vida en Medellín

Boleta Bingo Provida 23  jun 2012
La gente de Colombia Provida nos informa que quienes están en la ciudad de Medellín que ya están disponibles las boletas del bingo provida. Tienen un valor de $5.000. 
El bingo provida es una actividad que realizará cada año con el fin de recoger fondos para  cubrir las necesidades de los centros de ayuda de Sabaneta y Medellín. También se quiere con el dinero que se recoja hacer publicidad provida para la ciudad y pagar los servicios de la casa cuna durante el segundo semestre del año que corre. 
Para mayor información pueden comunicarse con Patricia Gallo al teléfono fijo 2530041 o al celular 3187083520

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Fue presentado en Roma el libro "Juan Pablo II en el corazón de Colombia"

Roma (Martes, 29-05-2012, Gaudium Press) El pasado miércoles 23 de mayo se llevó a cabo el lanzamiento del libro "Juan Pablo II en el corazón de Colombia" en la sede de la Embajada de Colombia ante la Santa Sede, en Roma. Con las anécdotas y recuerdos del Cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos y la exposición de su autor, el embajador César Mauricio Velázquez, el texto fue presentado como un escrito especialmente pensado para los jóvenes, que no habían nacido o no recuerdan la visita del beato Juan Pablo II a Colombia.

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"Con la paz de Cristo por los caminos de Colombia", fue el lema de la visita del beato pontífice a tierras colombianas, y este mensaje de paz y reconciliación fue destacado por el embajador, autor del libro, según registró Zenit. "La violencia engendra nueva violencia, recordó el beato Juan Pablo II en uno de sus viajes a Colombia, y esto es cierto", afirmó el embajador Velázquez. "Quien cobra venganza puede ser feliz por un día pero quien perdona es feliz toda la vida. El perdón libera y dispone la razón y el alma humana a la comprensión. No es debilidad."

"Es claro que el perdón no significa desconocimiento de la ofensa", aclaró. "En el proceso de verdad y justicia el mal hecho debe ser reconocido y en la medida de lo posible reparado. Un proceso que ayuda a purificar la memoria". El perdón es, es su opinión, "una arma poderosa que desarma a los espíritus agresivos, mentirosos, soberbios y arrogantes".

El Cardenal Darío Castrillón aprovechó el lanzamiento del libro para enviar un mensaje a los colombianos, quienes aún viven el conflicto armado que preocupó al beato Juan Pablo II. Los colombianos, víctimas de la violencia, " han sufrido mucho. Yo les diría que no olvidemos que somos un país creyente, que nuestra tradición católica para perdonar como perdonó Jesús en la Cruz".

El prelado también encomendó a sus compatriotas a Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia. "Que no olvidemos que tenemos una Madre, (...) que el manto protector de la Santísima Virgen tenga cobijados a todos los colombianos especialmente a los que más han sufrido de manera que Ella misma haga una sanación para perdonar con generosidad y con amplitud".

El embajador destacó finalmente que recordar el mensaje de paz del beato Juan Pablo II será "un gran aporte a las nuevas generaciones de América Latina y en países como el mio, Colombia". El autor propuso "que se enseñe esto a los niños en sus hogares, desde la escuela a los jóvenes, desde los medios de comunicación". Para el diplomático este legado de fe y esperanza es fundamental para el futuro de Colombia: "Podemos tener progreso material, más petróleo, más gas, más energía, pero si nos seguimos odiando y matando, eso sirve a poco".

El libro ya había sido presentado en Colombia, en un acto que contó con la presencia del Nuncio de Su Santidad, Mons. Aldo Cavalli, el Secretario de la Conferencia Episcopal de Colombia, Mons. Juan Vicente Córdoba y el Obispo de Engativá, Mons. Héctor Gutiérrez Pabón. (ver nota anterior).

Con información de Zenit

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viernes, 25 de mayo de 2012

Tendencias culturales y demográficas, por Pedro González

Artículo de Pedro González en su blog en InfoCatólica.

Pedro GonzálezMe ha llamado la atención varios enlaces acerca de datos estadísticos en Estados Unidos que me han pasado juntos.

Una es una estadística de la U.S. Census Bureau sobre la proporción de la minorías en EEUU. Sin tener en cuenta los fenómenos de inmigración y teniendo en cuenta únicamente los nacimientos dentro del país, hoy en día el segmento de población mayoritaria (blancos a excepción de los latinos) es aproximadamente un 70% que disminuirá a escasamente a la mitad de la población del país para el 2050. Los nacimientos entre 2010 y 2011 de niños de grupos minoritarios han sido entorno al 50,4%. Parece ser que los grupos minoritarios tienen tasas de fecundidad más altas que la generación masivamente esterilizada actual. Según esta encuesta los índices de mayor crecimiento son producidos por los hispanos seguidos por los asiáticos. Supongo que cuando la mitad de los nacimientos de un país son de grupos minoritarios los cambios culturales que se producirán serán bastante acentuados. En fin, todavía hay gente con ganas de vivir y tener descendencia. Y supongo que las inquietudes futuras de estos aún bebés será distinta a la de la población “mayoritaria” envejecida cuyos retoños tendrán bastantes más ancianos a su cargo. Los intereses familiares supongo que serán distintos en uno y otro caso. Ya veremos.

Quizá, aunque no lo tengo tan claro, uno de esos cambios tenga que ver con dos cosas que al final son la misma, apertura a la vida y la defensa de la vida desde su comienzo hasta su fin natural.

Y, por ejemplo en este artículo, se mantiene la tesis de que la tendencia es que en el futuro la población será más religiosa y más provida. Lo que más me llama la atención del artículo es el punto de partida, básicamente consiste en afirmar que con el tiempo las fronteras sociales en las batallas culturales tienden a solidificarse. Es decir, a medida que se van definiendo las posiciones en cuestiones culturales hay menos trasiego de población entre ellas, la población adherida a cada posición se mantiene fiel a ella con el tiempo. Si esto es cierto, la principal conclusión es que la cuestión demográfica cobraría más importancia, pues las diferentes tasas de fertilidad de cada grupo marcarían la tendencia cultural. Llegan incluso a decir que el porcentaje de población que se manifiesta como provida podría alcanzar el 75% a finales de siglo. Otro resultado también sería el descenso del secularismo y de la cultura de la muerte por falta de reemplazo.

Lo que yo no veo muy claro es el punto de partida, pero vaya usté a saber…

El otro enlace es otra estadística de Gallup que tiene que ver con la población que se considera pro-vida y la que se considera abortista. Aunque los datos netos de niños asesinados son estremecedores, lo único con lo que consolarnos es que la tendencia de quienes se consideran provida (ya veremos a qué llaman “provida") es positiva.

Mientras que los que se declaran provida agrupan aproximadamente el 50% de la población, los que se declaran abortistas son entorno al 41%.

Por afinidad política la tendencia es aproximadamente así:

  • Hay un pequeño ascenso del 7% en los que toman posturas provida en el partido republicano.
  • Se mantiene estable la relación entre los provida y abortistas entre los demócratas.
  • Y un claro ascenso del 17% de personas que se declaran provida e independientes.

Otra es la relación entre los que consideran el aborto moralmente equivocado (pasa de un 45% en 2001 al 51% en 2012) frente a los que lo consideran aceptable (disminuye de un 42% a un 38%).

Y la última interesante, donde reside gran parte del meollo del asunto. La gráfica en verde oscuro se refiere a aquellas personas que consideran aceptable el aborto en ciertas circunstancias, pasa del 58% al 52%. La de color verde claro las que consideran el aborto aceptable en cualquier circunstancia, se mantiene estable entorno al 25%. Y la de color verde-amarillo, color oliváceo como el árbol de la paz, la de aquellos que consideran la defensa de la vida. Como se puede ver la de aquellos valientes -cual Daniel en el foso de los leones- oscila del 15% al 20%.

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Abrumadora mayoría de colombianos se opone a adopción gay

Abril 25 2012 El Tiempo B BOGOTÁ, 24 May. 12 / 10:45 am (ACI).- La primera reacción a la decisión de la Corte Constitucional de conceder la adopción de dos menores a un homosexual, es de contundente rechazo. Una encuesta de Noticias Caracol, el principal medio informativo del país, realizada poco después de conocerse el fallo, revela que más del 67% de los internautas colombianos se opone a la medida.

A las 10:30 (hora local), la encuesta llegaba casi a nueve mil votos. Más de seis mil encuestados se manifestaba en desacuerdo con "respecto a la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo". La votación responde a la polémica generada por la adopción de dos niños colombianos por parte del periodista estadounidense homosexual Charles Ellis Burr, columnista del New York Times, quien ya vive con los pequeños en Estados Unidos.

Para un experto consultado por ACI Prensa, este caso abriría la puerta a la adopción gay en Colombia, como un antecedente a una decisión que se encuentra pendiente en la Corte Constitucional de ese país desde comienzos de 2012, sobre el caso de una mujer que quiere adoptar a la hija biológica de su pareja lesbiana.

Para ver la encuesta ingrese a http://noticiascaracol.com/encuesta-265826

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Corte Constitucional avaló la adopción de dos niños colombianos por parte de periodista gay de EEUU

BOGOTÁ, 23 May. 12 / 04:21 pm (ACI/EWTN Noticias).- El periodista estadounidense Charles Ellis Burr, columnista del New York Times, logró que la Corte Constitucional le permita adoptar a dos niños de ese país, pese a que burló a las autoridades de este país ocultando su homosexualidad. Según informa Noticias Caracol, Burr vive con los niños en su casa de Nueva York desde diciembre pasado, luego que una juez en Bogotá contradijera la decisión del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que le quitó la custodia por ocultar su condición de homosexual.

El ICBF, que entre otras tareas está cargo de la política de adopción en Colombia, formalizó en marzo de 2011 la custodia de los niños a Burr, quien había iniciado las gestiones para adoptarlos en 2009, cuando tenían 13 y 8 años de edad. Sin embargo, una funcionaria de esta entidad frenó la salida del país del periodista y los menores al enterarse de la orientación sexual de Burr y recurrió a la tutela, el recurso constitucional de amparo, para recuperar la custodia.

La decisión judicial de diciembre pasado permitió a Burr llevarse a los menores fuera del país. La Procuraduría General de la Nación (PGN) impugnó la adopción porque Burr no informó sobre su condición de homosexual y no permitió que se evaluara su idoneidad como padre adoptivo. Además de impugnar el proceso, la PGN solicitó al ICBF realizar "un seguimiento mensual más minucioso a este caso" y "revisar el trámite otorgado a las solicitudes de adopción provenientes de familias monoparentales y solicitantes solteros". Sin embargo, la Corte Constitucional, que en los últimos años ha dado numerosas sentencias contra la vida y la familia, falló finalmente a favor de Burr.

Se espera que en los próximos días la Procuraduría General presente un recurso de nulidad en contra del fallo de la Corte Constitucional. La procuradora delegada para la infancia y familia, Ilva Myriam Hoyos, explicó a la prensa que el recurso que se interpondría buscará la revisión de ese fallo y pidió no usar este caso particular para generalizarlo "en todo tipo de adopciones".

Sin embargo, una fuente consultada por ACI Prensa, consideró que esto abre "así la puerta a la adopción gay en Colombia, constituyendo el antecedente perfecto para la decisión que está pendiente en la Corte Constitucional desde comienzos del año, de una mujer que quiere adoptar a la hija biológica de su pareja lesbiana". Además, la fuente reiteró que el caso Burr constituye un esfuerzo "del lobby gay internacional, que hizo que los medios de comunicación, el Departamento de Estado de Estados Unidos, la embajada estadounidense en Colombia, el Gobierno Colombiano y, posteriormente, el ICBF terminara dando en adopción a dos menores de edad, con cierto retraso mental y una situación muy difícil".

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jueves, 24 de mayo de 2012

Florence Thomas, madre de la mentira

Escribió Florence Thomas en su columna en el tiempo de este martes, celebrando los seis años de la genocida sentencia C-355 de 2006 con la que la Corte Constitucional desvirtuó el artículo 11 de la Constitución. El artículo no es más que una concatenación de falsedades, mentira sobre mentira hasta formar una torre, lo que no es una novedad: el movimiento abortista es en sí mismo una reivindicación de las mentiras. Sin embargo, tomo la oportunidad para desmentir una de las mentiras más grandes y más venenosas contra la Iglesia Católica. La mayoría de organizaciones pro-vida en el país procuran no involucrarse en las cuestiones de fe, cuestiones que curiosamente son casi siempre planteadas por los abortistas, por lo que, como Voto Católico Colombia, creo deber propio poner a la verdad donde ilumine entre las tinieblas del engaño.

Dice Florence Thomas, repitiendo algo de las autodenominadas “Católicas” por el derecho a Decidir:

Con mis amigas feministas católicas, he vuelto a mirar qué dice este código en relación con el aborto y muy particularmente en los cánones 1323 y 1324. Pues, sorpréndanse... porque encontramos que las mujeres que recurren al aborto en determinadas circunstancias no pueden ser excomulgadas, es decir, que el aborto no se considera siempre pecado. Y al mirar las circunstancias de algunos incisos del canon 1323, nos damos cuenta de que seis incisos cubren la casi totalidad de las razones por las cuales las mujeres toman la decisión de abortar. Les daré solo tres ejemplos: cuando la mujer es menor de 16 años; cuando actuó presionada por el miedo; si lo hizo por necesidad. Los otros tres casos quedan para su consulta.

Primera mentira que por sí sola sobresale a la vista: no sé de dónde saca ella que porque el aborto no siempre está penado con excomunión, significa que no siempre sea pecado. Juan Pablo II lo dejó más que claro:

Con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos -que en varias ocasiones han condenado el aborto y que (...), aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente sobre esta doctrina-, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal. (Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium Vitae, n. 62)

¿Qué dice el Código de Derecho Canónico sobre el aborto? El aborto se encuentra regulado de forma muy breve en el Título VI (De los delitos contra la vida y la libertad del hombre) del Capítulo II (De las penas para cada uno de los delitos) del Libro IV (de las sanciones en la Iglesia):

1398  Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae.

Las otras tres veces que se menciona la palabra “aborto” se refiere al impedimento para los sacramentos que se produce con la excomunión. Quisiera hacer ver que el sujeto a quien se refiere el CDC es “Quien procura el aborto”, no dice “las mujeres que aborten”, y hago esta anotación para recordar que el aborto no es cosa exclusiva de las mujeres, esto no es más que una estrategia argumental, una cortina de humo, para que el público desvíe su atención de otro de los protagonistas del aborto: La Industria Abortista, de la que las abortistas nunca hablan, a pesar de que es quien les paga el sueldo. De ahí que diga Juan Pablo II:

"La excomunión afecta a todos los que cometen este delito conociendo la pena, incluidos también aquellos cómplices sin cuya cooperación el delito no se hubiera producido" (Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium Vitae, n. 62).

Nótese además, que se habla en este caso de excomunión latae sententiae, es decir, automática, sin que medie ningún proceso canónico, de modo que no hay espacio para leguleyadas. Ahora, ¿Qué dicen los cánones 1323 y 1324 que cita Florence Thomas?:

1323  No queda sujeto a ninguna pena quien, cuando infringió una ley o precepto:
1 aún no había cumplido dieciséis años;
2 ignoraba sin culpa que estaba infringiendo una ley o precepto; y a la ignorancia se equiparan la inadvertencia y el error;
3 obró por violencia, o por caso fortuito que no pudo preverse o que, una vez previsto, no pudo evitar;
4 actuó coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un grave perjuicio, a no ser que el acto fuera intrínsecamente malo o redundase en daño de las almas;
5 actuó en legítima defensa contra un injusto agresor de sí mismo o de otro, guardando la debida moderación;
6 carecía de uso de razón, sin perjuicio de lo que se prescribe en los cc. 1324 § 1, 2 y 1325;
7 juzgó sin culpa que concurría alguna de las circunstancias indicadas en los nn. 4  ó 5 .

1324  § 1. El infractor no queda eximido de la pena, pero se debe atenuar la pena establecida en la ley o en el precepto, o emplear una penitencia en su lugar, cuando el delito ha sido cometido:
1 por quien tenía sólo uso imperfecto de razón;
2 por quien carecía de uso de razón a causa de embriaguez u otra perturbación semejante de la mente, de la que fuera culpable;
3 por impulso grave de pasión, pero que no precedió, impidiéndolos, a cualquier deliberación de la mente y consentimiento de la voluntad, siempre que la pasión no hubiera sido voluntariamente provocada o fomentada;
4 por un menor de edad, que haya cumplido dieciséis años;
5 por quien actuó coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un perjuicio grave, si el delito es intrínsecamente malo o redunda en daño de las almas;
6 por quien actuó en legítima defensa contra un injusto agresor de sí mismo o de otro, pero sin guardar la debida moderación;
7 contra el que provoca grave e injustamente;
8 por quien errónea pero culpablemente juzgó que concurría alguna de las circunstancias indicadas en el c. 1323, 4  ó 5;
9 por quien, sin culpa, ignoraba que la ley o el precepto llevaban aneja una pena;
10 por quien obró sin plena imputabilidad, con tal de que ésta siga siendo grave.
§ 2.    Puede el juez hacer lo mismo, si concurre cualquier otra circunstancia que disminuya la gravedad del delito.
§ 3.    En las circunstancias que se enumeran en el § 1, el reo no queda obligado por las penas latae sententiae.

Como puede verse, estos dos cánones no hablan del aborto, sino de las penas eclesiásticas en general. Y quedan expuestas las mentiras de Florence Thomas, pues ni dice nada acerca de los motivos del aborto, ni dice que el aborto deje de ser pecado. El aborto es siempre pecado independientemente de los motivos por los cuales se haya cometido, creo que Juan Pablo II es bien claro en ello. Resulta obvio que no puede caer la culpa del aborto sobre la mujer que no tomó la decisión de hacerlo, en este caso el aborto no deja de ser pecado, sino que la culpa del mismo recae sobre quien tomó la decisión por ella. Pero, ¿no es acaso “El derecho a decidir” lo que defiende Thomas y sus amigas anticatólicas? Pues, deberían tener en cuenta que el “derecho a decidir” es lo que hace responsable y culpable a quien delinque. Y para que no quede duda, cito el Catecismo de la Iglesia Católica:

El aborto

2270 La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida (cf Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 1, 1).

«Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado» (Jr 1, 5).

«Y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo hecho en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra» (Sal 139, 15).

2271 Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral.

«No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido» (Didajé, 2, 2; cf. Epistula Pseudo Barnabae, 19, 5; Epistula ad Diognetum 5, 5; Tertuliano, Apologeticum, 9, 8).

«Dios [...], Señor de la vida, ha confiado a los hombres la excelsa misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de modo digno del hombre. Por consiguiente, se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes abominables» (GS 51, 3).

2272 La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.

2273 El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación:

“Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado. Entre esos derechos fundamentales es preciso recordar a este propósito el derecho de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae 3).

“Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho [...] El respeto y la protección que se han de garantizar, desde su misma concepción, a quien debe nacer, exige que la ley prevea sanciones penales apropiadas para toda deliberada violación de sus derechos” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae 3).

2274 Puesto que debe ser tratado como una persona desde la concepción, el embrión deberá ser defendido en su integridad, cuidado y atendido médicamente en la medida de lo posible, como todo otro ser humano.

El diagnóstico prenatal es moralmente lícito, “si respeta la vida e integridad del embrión y del feto humano, y si se orienta hacia su protección o hacia su curación [...] Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de sus resultados, de provocar un aborto: un diagnóstico que atestigua la existencia de una malformación o de una enfermedad hereditaria no debe equivaler a una sentencia de muerte” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae 1, 2).

2275 Se deben considerar “lícitas las intervenciones sobre el embrión humano, siempre que respeten la vida y la integridad del embrión, que no lo expongan a riesgos desproporcionados, que tengan como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia individual” (Instr. Donum vitae 1, 3).

«Es inmoral [...] producir embriones humanos destinados a ser explotados como “material biológico” disponible» (Instr. Donum vitae 1, 5).

“Algunos intentos de intervenir en el patrimonio cromosómico y genético no son terapéuticos, sino que miran a la producción de seres humanos seleccionados en cuanto al sexo u otras cualidades prefijadas. Estas manipulaciones son contrarias a la dignidad personal del ser humano, a su integridad y a su identidad” (Instr. Donum vitae 1, 6).

No se dejen engañar: el día que un abortista deje de mentir, o se ha hecho cínico o se ha hecho pro-vida. La Iglesia nunca dejará de rechazar el aborto, pues a ello obliga necesariamente la fe en Jesús, Hijo de Dios encarnado en el vientre de María Virgen. Jesús nunca mencionó la palabra aborto, pero resulta obvio lo que pensaba del aborto cuando dijo: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo." (Mt 25, 40)

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martes, 22 de mayo de 2012

Cifras del aborto en Colombia están aumentadas 18 veces

BOGOTÁ, 22 May. 12 / 06:05 am (ACI/EWTN Noticias).- Un grupo de científicos publicó recientemente un artículo desmintiendo las "abultadas" cifras sobre el aborto en América Latina difundidas por el abortista Instituto Guttmacher, que en algunos casos llegó a sobreestimar 18 veces la cifra real.

El artículo científico, titulado "Sobrestimación del aborto inducido en Colombia y otros países latinoamericanos", revela que para obtener la cifra difundida por el Instituto Guttmacher, de los supuestos 400.400 abortos realizados en Colombia en 2008, "no hay datos objetivos basados en hechos vitales reales". En el análisis, los especialistas revisaron detalladamente el método de estimación del Instituto Guttmacher, "por las implicaciones que este informe pudiera tener en distintas áreas de interés".

Los científicos latinoamericanos, entre los que se encuentra el chileno Elard Koch, criticaron que en el estudio difundido por el instituto abortista "toda la estimación se basa en números imaginarios subyacentes de opiniones". Koch también es uno de los autores de un estudio que desmiente la relación entre el aborto y la reducción de la mortalidad materna, como afirman diversos grupos abortistas en el mundo.

El artículo critica que en el estudio de los abortistas, "aún como encuesta de opinión, la técnica de muestreo tuvo graves sesgos de selección en el levantamiento de la información". Los científicos revelaron que la metodología usada por el Instituto Guttmacher sobrestima en más de nueve veces las complicaciones hospitalarias por aborto inducido, y en más de 18 veces el número total de abortos en siete países de Latinoamérica además de Colombia.

Los otros países afectados por las cifras infladas del Instituto Guttmacher son Argentina, Brasil, Chile, México, Perú, Guatemala y República Dominicana. "Estos resultados llaman a la cautela con este tipo de informes que alarman a la opinión pública", alertaron los científicos.

El Instituto Alan Guttmacher es una organización fundada por la multinacional abortista Planned Parenthood para producir las cifras con las cuales presiona por la legalización del aborto en los países donde es ilegal. A pesar de su evidente sesgo, y los intereses con los cuales tal información es producida, las cifras del Instituto Guttmacher son las usadas por instituciones públicas de numerosos países y organizaciones internacionales como la OMS, el UNFPA o el comité de la CEDAW.

Para leer el artículo completo puede ingresar a :http://www.nietoeditores.com.mx/ginecologia-y-obstetricia-de-mexico/5/4883-sobrestimacion-del-aborto-inducido-en-colombia-y-otros-paises-latinoamericanos.html

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domingo, 20 de mayo de 2012

Una buena madre, por Luis Ignacio Amorós

Artículo de Luis Ignacio Amorós en su blog en InfoCatólica.

Alrededor del mediodía del lunes 14 de mayo apareció en la puerta de una guardería de la población almeriense de El Ejido una bolsa deportiva con una niña de pocas horas de vida. Acompañaba una nota manuscrita presumiblemente por su madre que decía: “Por favor, ruego la cuiden y la lleven al hospital para reconocerla. Nació hoy 14/5 a las 6 de la mañana. No tengo ni casa ni trabajo, y su padre me abandonó nada más saber del embarazo, y no sé nada de él. Por favor no me juzguen pues es lo más duro que he hecho en mi vida”. Una breve nota, tan sencilla como desgarradora.

La noticia en Antena 3, diario El País, diario ABC y Diario de Sevilla.

El bebé, de rasgos amerindios, fue trasladado por la policía local al Hospital de Poniente de El Ejido, donde se certificó su buen estado de salud. La niña presentaba signos de haber nacido en una casa particular, pues el cordón umbilical estaba atado con una media, había restos de sangre sin limpiar y en vez de pañal llevaba una compresa.

La Junta de Andalucía se ha hecho cargo de ella y le buscará una familia de acogida mientras la policía nacional investiga la identidad de su madre. La noticia ha sido muy divulgada, y ha provocado diversos tipos de reacciones en muchos particulares, sobre todo solicitando a la niña para adopción, pero también proporcionando ayuda a la madre, como un empresario de Badajoz que le ha ofrecido trabajo e incluso un vivienda temporal.

Pide la madre de esta niña que “no se le juzgue” por lo que ha hecho. En realidad, lo que pide que no se le condene. Ciertamente, nadie puede juzgar su corazón, salvo Dios, que es el único que conoce lo que en él hay. Sin embargo, como seres morales que somos las personas, sí podemos juzgar el acto en sí. Es obvio que no conocemos en detalle las circunstancias que rodean a este abandono, pero sí sabemos algunas, suponiendo cierto lo que la nota cuenta.

La historia de esta mujer es muy común en nuestros días, tanto entre españolas como inmigrantes. Se emparejó a un hombre, buscando tal vez cariño, o protección. Como tantas otras, no unió el sentimiento al amor verdadero que proporciona el compromiso, ni incluyó a Dios como parte fundamental de su unión, por medio del sacramento matrimonial. No quiso o no supo seguir las enseñanzas cristianas que sin duda sus mayores sí habían tenido en cuenta.

Y como tantas otras historias, cuando la cópula tuvo su consecuencia natural y de la unión apareció una nueva vida (porque la sexualidad acaba generando aquello para lo que está naturalmente ordenada), su “pareja” demostró qué poco amor había en aquella relación, y huyó para seguir manteniendo su irresponsabilidad.

Lo que debería haber sido la mayor alegría y la mejor de las bendiciones, el traer al mundo una nueva vida (carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre) a través del amor conyugal, se convirtió en una condena, en un lastre, en un infierno. En plena crisis económica quedó sin trabajo, sin el falso amor de un hombre y con un niño a su cargo en camino. Así pues, sí podemos juzgar un acto. Ella se dejó arrastrar por su sentimiento, por su deseo, y probablemente engañada por toda una cultura de la relación hombre-mujer superficial e incomprometida (falsamente llamada “amor libre”, pues ni es amor, ni es libre) se instaló en el concubinato, construyendo su relación sobre la arena de la filosofía modernista, en vez de sobre la roca sólida del amor cristiano.

Pero esta mujer, bien por su formación o creencias, bien simplemente por esa base de ley natural que en la conciencia de todo ser humano reside, aunque no haya conocido el mensaje liberador de Cristo, supo que lo que crecía en su vientre era una persona, unida a ella, pero independiente,un hijo que merecía la vida y el amor de unos padres. Conociendo la sociedad en que vivimos, no hemos de tener duda que sabía perfectamente los medios que existen, que son ofertados continuamente, y presentados como algo éticamente aceptable, para matar al fruto de su vientre: pastillas, abortorios y métodos mecánicos estaban al alcance de su mano. El demonio, disfrazado de feminismo mentiroso (pues la verdadera dignidad de la mujer no se halla en ideologías antinaturales), sin duda le susurró al oído, diciéndole que se “deshiciera del error”, para que todo volviera a ser como antes, unida otra vez a su hombre, sin los sacrificios económicos y vitales que exige un hijo, con las posibilidades de encontrar trabajo que a una mujer embarazada se le cierran (¡qué sociedad más egoísta y suicida hemos creado!), sin las burlas y los desprecios de sus conocidos por “haber dejado que la preñaran”.

Mas ella rechazó esos cantos de sirena. Llevó adelante su embarazo (sin duda en secreto, pues de no ser así hubiese parido en un centro sanitario) y entendió que su primer error no se solucionaba con un error aún mayor, que el pecado no se resuelve con un crimen. No pudiendo hacerse cargo de ella, prefirió entregarla para que otros la cuidaran, aunque fuera lo más duro que había hecho en su vida. Sabía que en nuestro medio su hija abandonada no iba a ser maltratada, sino que iba a tener todo aquello que ella no le podía dar, desde protección a cuidados materiales. Todo, salvo su madre auténtica.

¿Juzgarla? Sí, me atrevo a juzgar su acto al abandonar a su bebé a la puerta de una guardería. Me atrevo a juzgar a una mujer, débil como todos nosotros, que planteó equivocadamente su vida conyugal, pero tuvo la valentía de poner por encima de todo el mayor regalo que le hacía a su hija, la vida. Gracias a su acción, esa niña tiene un futuro por delante. Tendrá unos padres adoptivos que la querrán, tendrá una buena educación, una vida para vivir, una oportunidad, gracias a que su madre se negó a matarla, aunque el uso social, y hasta la ley, le alentaban a ello. Aunque para Dios no hay nada imposible, es probable que nunca pueda tener junto a sí a su padre natural, pero tal vez en el futuro su auténtica madre pueda volver para estar con ella, y darle aquello que no pudo darle cuando la trajo al mundo.

Una mujer pecadora y débil, como todos lo somos, sí, pero valiente. Lo sepa ella o no, con su gesto ha entendido que la Redención es posible, que Cristo vino a sanar a los pecadores, y que la misericordia de Dios es infinita. No quiso tapar su primera equivocación, que tiene remedio, con el asesinato de su hijo, que ya no tiene remedio. ¡Cuántas mujeres hoy en día, más de cien mil cada año sólo en nuestro país, no tienen tal gesto de amor hacia sus hijos! Todas ellas, aunque lo políticamente correcto les justifique, aunque nadie más que su conciencia sepa lo que han hecho, han obrado con mayor egoísmo, cobardía y pecado que esta madre que abandona a su hija para que pueda tener una opción.

No es una madre óptima, pero sí es una buena madre.

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viernes, 18 de mayo de 2012

La primera y más preciada de nuestras libertades. Declaración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos

Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos
Comité Ad Hoc de Libertad Religiosa
La primera y más preciada de nuestras libertades
Declaración sobre la libertad religiosa

Somos católicos. Somos norteamericanos. Estamos orgullosos de esto y agradecidos por el regalo de la fe que poseemos como discípulos cristianos. Y también estamos agradecidos por el regalo de la libertad que tenemos como norteamericanos. Ser católico y norteamericano debería significar no tener que elegir entre uno o el otro. Nuestros compromisos son diferentes pero no deben ser contradictorios sino que deben complementarse. Las enseñanzas de nuestra fe católica nos obligan a trabajar junto a nuestros conciudadanos por el bien común de todos los que vivimos en este país. Esta es la base de nuestra nación y de nuestra Constitución, la que garantiza a los ciudadanos de todas las creencias religiosas el derecho a contribuir a una vida en común.

La libertad no es solamente para los norteamericanos, pero la consideramos como algo especial de nuestra herencia por la que se luchó a un alto precio, y que nosotros ahora debemos proteger. Somos pues administradores de este regalo, no solamente para nosotros, sino para todas las naciones y pueblos que desean ser libres. Durante muchas generaciones los católicos de Norteamérica han cumplido admirablemente el deber de salvaguardar la libertad.

James Gibbons, Arzobispo de Baltimore, durante su visita a Roma en 1877 para recibir el solideo púrpura y ser nombrado segundo cardenal de la Iglesia católica en Norteamérica, defendió la herencia americana de la libertad religiosa. Hablando del gran progreso que la Iglesia Católica había realizado en los Estados Unidos, Gibbons se lo atribuyó a “las libertades civiles que disfrutamos en nuestra ilustre república”. Y luego hizo una declaración más audaz cuando dijo que “en medio de esta maravillosa atmósfera de libertad, [la Iglesia] florece como una rosa”1.

Mucho antes del Cardenal Gibbons, los católicos en Norteamérica ya habían sido defensores de la libertad religiosa. En sus enseñanzas sobre la libertad religiosa, el Concilio Vaticano II utilizó la experiencia de los Estados Unidos como punto de referencia. Esta libertad religiosa ha sido uno de los grandes orgullos de la Iglesia en este país. Hemos sido acérrimos defensores de la libertad religiosa en el pasado, y tenemos el deber sagrado de seguir siéndolo hoy.

Cuando nuestras libertades son amenazadas debemos hablarlo abiertamente entre nosotros, y ese momento ha llegado. Como obispos católicos y como ciudadanos norteamericanos hacemos un llamado urgente a nuestros hermanos católicos norteamericanos para que estén en guardia en este momento en que la libertad religiosa está siendo atacada tanto en nuestro país como en el extranjero.

Advertimos que esto sucede cerca de nosotros y lejos de nosotros. El Papa Benedicto XVI habló recientemente sobre su preocupación de que la libertad religiosa en los Estados Unidos se estaba debilitando. La llamó “la más preciada de las libertades americanas”, y verdaderamente lo es. Con más razón tenemos que prestar atención a las advertencias del Santo Padre -amigo y aliado de Norteamérica en la defensa por la libertad-, quien en su reciente discurso a los obispos de los Estados Unidos nos dice:

Son especialmente preocupantes ciertos intentos de limitar la libertad más apreciada en Estados Unidos: la libertad de religión. Muchos de vosotros habéis puesto de relieve que se han llevado a cabo esfuerzos concertados para negar el derecho de objeción de conciencia de los individuos y de las instituciones católicas en lo que respecta a la cooperación en prácticas intrínsecamente malas. Otros me habéis hablado de una preocupante tendencia a reducir la libertad de religión a una mera libertad de culto, sin garantías de respeto de la libertad de conciencia.

En todo ello, una vez más, vemos la necesidad de un laicado católico comprometido, articulado y bien formado, dotado de un fuerte sentido crítico frente a la cultura dominante y de la valentía de contrarrestar un laicismo reductivo que quisiera deslegitimar la participación de la Iglesia en el debate público sobre cuestiones decisivas para el futuro de la sociedad estadounidense2.

Atacada la Libertad Religiosa-Ejemplos Concretos

¿Está siendo amenazada la más preciada de nuestras libertades? Tristemente sí lo está. Es una disputa teológica y legal con verdaderas consecuencias a nivel mundial. Consideremos lo siguiente:

  • El mandato de la HHS sobre anticoncepción, esterilización y drogas abortivas. El mandato del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés) ha recibido una amplia atención, y ha encontrado nuestra más vigorosa y unificada oposición. De forma sin precedentes en la historia de los Estados Unidos, el gobierno federal obligará a las instituciones religiosas a facilitar y pagar por algo que es contrario a sus enseñanzas morales, pretendiendo definir cuáles instituciones religiosas son “suficientemente religiosas” como para ameritar la protección de su libertad religiosa. Estas peculiaridades de los “servicios preventivos” del mandato de la HHS hacen que esta sea una ley injusta. El Designado Arzobispo William Lori de Baltimore, Presidente de nuestro Comité Ad Hoc de Libertad Religiosa, testificó ante el Congreso, diciendo: “Esto no es un asunto de que si el gobierno deba prohibir la anticoncepción. No es siquiera un asunto de que si la anticoncepción deba ser apoyada por el gobierno. Se trata de que si las personas e instituciones religiosas deben ser forzadas por el gobierno a proveer cobertura de anticonceptivos o esterilización, aun cuando estas prácticas violen sus creencias religiosas”3.

  • Leyes estatales de inmigración. Recientemente algunos estados han pasado leyes que prohíben lo que el gobierno considera como “amparo” a inmigrantes indocumentados, y que la Iglesia considera como caridad cristiana y cuidado pastoral de esos inmigrantes. Quizás el más notable de todos los estados es Alabama, donde los obispos católicos, en cooperación con los obispos episcopales y metodistas de ese estado, han presentado una demanda contra esta ley. La demanda expresa:

Es con tristeza que presentamos esta acción legal pero con un profundo conocimiento de que como personas de fe, no tenemos otra alternativa que defender el derecho al libre ejercicio de la religión que se nos ha dado como ciudadanos de Alabama [...]. La ley convierte en ilegal el ejercicio de nuestra religión cristiana la cual, como ciudadanos de Alabama, tenemos el derecho a practicar. La ley prohíbe casi todo lo que podría resultar en ayuda a un inmigrante indocumentado, o a alentar a que un inmigrante indocumentado resida en Alabama. Esta nueva ley de Alabama hace ilegal que un sacerdote católico bautice, escuche la confesión, administre la unción de los enfermos, o predique la palabra de Dios a un inmigrante indocumentado. Tampoco se nos permite animarlos a que asistan a Misa o a que los transportemos a Misa. Es ilegal dejar que asistan a reuniones de grupos de adultos que estudian las escrituras, o a clases de doctrina cristiana o de catecismo los domingos. Es ilegal que un clérigo lo aconseje en momentos de dificultad o en preparación para el matrimonio. Es ilegal que vengan inmigrantes indocumentados a las reuniones de Alcohólicos Anónimos o que asistan a otras reuniones de grupos de rehabilitación en nuestras iglesias4.

  • Modificación en la estructura y el gobierno de la Iglesia. En el 2009, el Comité Judicial de la Legislatura de Connecticut propuso un proyecto de ley que hubiera forzado a las parroquias católicas a ser reestructuradas de acuerdo a un modelo congregacional -evocando una controversia del siglo diecinueve sobre administración parroquial laical,- e insinuando las pretensiones del gobierno federal a en los años venideros definir para la Iglesia lo que son un “ministro religioso” y un “empleador religioso”.

  • Estudiantes cristianos en el campus universitario. Por primera vez en sus más de cien años de historia, la Facultad de Derecho de la Universidad de Hastings en California, le ha negado categoría de organización estudiantil a un solo grupo: la Christian Legal Society, porque esta organización requería que sus directores fueran cristianos, y que se abstuvieran de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.

  • Servicios católicos de cuidado tutelar y de adopción. Las ciudades de Boston y San Francisco, el Distrito de Columbia y el estado de Illinois han hecho que las Caridades Católicas (Catholic Charities en Inglés) no puedan ofrecer servicios de adopción y de cuidado tutelar revocándoles sus licencias, cancelando contratos gubernamentales, o ambas cosas -porque las Caridades Católicas se han negado a situar a niños en hogares con parejas del mismo sexo, o con parejas de ambos sexos pero que cohabitan juntos sin haberse casado.

  • Discriminación contra las pequeñas congregaciones de iglesias. La ciudad de Nueva York promulgó una ley que prohibió a la Bronx Household of Faith y a otras sesenta iglesias, rentar escuelas públicas los fines de semana para llevar a cabo allí servicios religiosos. Sin embargo, los grupos que no son religiosos pueden rentar los mismos colegios para una diversidad de usos. Aunque esto no afectaría frecuentemente a las parroquias católicas, quienes por regla general son propietarias de sus edificios, si resultaría devastador para muchas congregaciones pequeñas. Esto un simple caso de discriminación contra los creyentes.

  • Discriminación contra los servicios humanitarios católicos. A pesar de que el Departamento de Servicios de Inmigración y de Refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos ha desempeñado de manera excelente su labor en la administración de contratos de servicios para las víctimas del tráfico humano, el gobierno federal ha cambiado los requisitos en su contrato y ahora obliga a que ofrezcamos o remitamos a estas personas a servicios de anticoncepción y de abortos, que son servicios que violan las enseñanzas católicas. Las instituciones religiosas no deben ser descalificadas de un contrato gubernamental por sus creencias religiosas, y no tienen por qué perder su identidad religiosa o su libertad cuando firman esos contratos. Sin embargo, una corte federal en Massachusetts ha cambiado el significado de lo que es libertad religiosa, y desde entonces declara que esa descalificación es requerida por la Primera Enmienda a la Constitución Americana ya que el gobierno, de cierta forma, viola la libertad religiosa cuando permite que las organizaciones católicas entablen contratos consistentes con sus creencias sobre anticonceptivos y abortos.

Libertad religiosa es más que libertad de culto

La libertad religiosa no consiste solamente en asistir a Misa el domingo, o rezar el rosario en el hogar. Se trata de poder contribuir al bien común de todos los norteamericanos. ¿Pero, podemos hacer el bien que nuestras creencias nos indican que debemos hacer sin tener que claudicar en esas mismas creencias? Si no se entiende lo que es la libertad religiosa, los norteamericanos estarán en desventaja al faltarles contribuciones esenciales como son la educación, el cuidado de la salud, el dar de comer a los hambrientos, las libertades civiles y los servicios sociales, contribuciones que los norteamericanos creyentes realizan cada día, tanto aquí en nuestro país como en el extranjero.

Lo que está en juego es si Norteamérica continuará teniendo una sociedad civil libre, creativa y fuerte, o si será el estado el que determine quién puede contribuir al bien común, y como lo podrá hacer. Los creyentes constituyen parte de la sociedad civil de los Estados Unidos, que incluye a vecinos que se ayudan mutuamente, a asociaciones comunitarias, fraternidades, ligas de deportes y grupos juveniles. Estos norteamericanos contribuyen a nuestra vida en comunidad y no necesitan permiso del gobierno para hacerlo. Las restricciones a las libertades religiosas son un ataque a la sociedad civil y al ingenio de los norteamericanos para crear asociaciones voluntarias.

La Unión de Congregaciones Ortodoxas Judías de América emitió una declaración sobre el mandato de la Administración con relación a los anticonceptivos y la esterilización que refleja exactamente el peligro al que nos enfrentamos:

Muy preocupante es la lógica empleada por la Administración al tomar su decisión que aparenta ser la de si una entidad religiosa no trabaja de forma individual, sino que está comprometida con la sociedad, entonces pierde sus libertades y su carácter de ser “religiosa” y libre. Muchas religiones creen firmemente que deben estar abiertas y comprometidas con la sociedad y con sus conciudadanos de otros credos. El mandato de la Administración hace que esta forma abierta de funcionar sea una violación. Esto es profundamente decepcionante 5.

Este no es un asunto católico. Este no es un asunto judío. Este no es un asunto ortodoxo, mormón o musulmán. Este es un asunto de los norteamericanos.

La Más Preciada de las Libertades de Norteamérica

En 1634 un grupo de colonos católicos y protestantes llegaron de Inglaterra a la isla de St. Clement, en el sur de Maryland, a bordo de los buques Ark y Dove. Habían venido invitados por el católico Lord Baltimore a quien el rey protestante, Carlos I de Inglaterra, le había entregado Maryland con el fin de que allí se estableciera una sociedad donde personas de diferentes credos pudieran convivir en paz. Esta idea pronto fue legislada en Maryland en 1649, y conocida como el Decreto sobre la Religión (también llamado Decreto de Tolerancia), y que fue la primera ley que se decretó en nuestra nación para proteger los derechos de libertad de conciencia del individuo.

Bandera de Estados Unidos

Bandera de Estados Unidos

La antigua historia de Maryland nos enseña que, al igual que cualquier otra libertad, la libertad religiosa requiere vigilancia y protección continua, de lo contrario puede desaparecer. Pero el experimento de tolerancia religiosa de Maryland terminó unas pocas décadas más tarde. La colonia de pobladores fue colocada bajo la autoridad del rey, y la Iglesia de Inglaterra se convirtió en la religión oficial. Se implantaron leyes discriminatorias, incluyendo la pérdida de derechos políticos contra los que se negaran a cumplirlas. Se cerraron las capillas católicas, y los católicos fueron restringidos a practicar su fe solamente en sus hogares. Bajo estas condiciones vivió la comunidad católica hasta la Revolución Americana.

A finales del siglo dieciocho, los fundadores de nuestra nación adoptaron la libertad religiosa como una condición esencial de una sociedad libre y democrática. James Madison, muchas veces llamado el Padre de la Constitución, describió la conciencia como “la más sagrada de todas las propiedades”6, y escribió: “La Religión de todo hombre debe ser dejada a la creencia y conciencia de cada hombre, y es el derecho de cualquier hombre hacer uso de la religión como éstas le dicten”7. George Washington escribió que “el establecimiento de la Libertad Civil y Religiosa fue el Motivo que me indujo al campo de batalla”8. Thomas Jefferson aseguró a las Hermanas Ursulinas -quienes desde 1727 habían estado sirviendo en Luisiana a una población que en su mayor parte no era católica, con un hospital, un orfelinato y varios colegios- que los principios de la Constitución eran una “garantía segura” de que su ministerio se “gobernaría por sí mismo de acuerdo a sus propias reglas optativas, sin la interferencia de la autoridad civil”9.

Por lo tanto, fue apropiado que cuando se ratificó la Declaración de Derechos, la libertad religiosa se distinguiera en ser la Primera Enmienda. La libertad religiosa es, indiscutiblemente, la primera de las libertades. La Primera Enmienda garantiza que: “el Congreso, por este medio, no decretará ninguna ley relacionada con el establecimiento de la religión, o prohibirá su libre ejercicio”.

Recientemente, en una sentencia de la Corte Suprema que afirmaba la importancia de la Primera Enmienda, el Presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos explicó que la libertad religiosa no es solo la primera enmienda o la primera libertad de los norteamericanos, sino que es la primera en la historia de las libertades democráticas, teniendo sus orígenes en las primeras cláusulas de la Carta Magna del 1215. Para dar un ejemplo, el Magistrado John Roberts, Presidente del Tribunal Supremo, ilustró nuestra historia de libertades religiosas con un tema católico, decidido por James Madison (conocido como el arquitecto de nuestra Primera Enmienda y quien presentó la Declaración de Derechos ante el Congreso):

[En 1806] John Carroll, el primer Obispo católico de los Estados Unidos, solicitó una opinión ejecutiva para determinar quién debería ser nombrado para dirigir los asuntos de la Iglesia Católica en el recién adquirido territorio de Luisiana. Después de consultar con el Presidente Jefferson, el entonces Secretario de Estado, James Madison, respondió que la selección de los “funcionarios” de la Iglesia era un asunto “completamente eclesial” y dejado al juicio de la Iglesia. La “escrupulosa política de la Constitución en salvaguardar toda interferencia política en asuntos religiosos”, explicó Madison, “impedía al gobierno dar una opinión en la ´selección de personas eclesiásticas´”10.

Esta es nuestra herencia Americana, nuestra más preciada libertad. Es la primera de las libertades, porque si no tenemos libertad de conciencia para practicar la religión, todas las demás libertades se vuelven frágiles. Si los ciudadanos no son libres desde sus conciencias, ¿cómo podrán ser libres en relación con los demás, o con el Estado? Si nuestras obligaciones y deberes para con Dios son impedidos, o peor aún, contradichos por el gobierno, entonces no podremos seguir afirmando que ésta es la tierra de la libertad y el faro de esperanza para el mundo.

Nuestras Enseñanzas Cristianas

Durante el movimiento de derechos civiles de las décadas de los años 1950 y 1960, los estadounidenses hicieron que brillara la luz del Evangelio sobre la oscura historia de la esclavitud, la segregación y la intolerancia racial. El movimiento de derechos civiles fue esencialmente un movimiento religioso, una llamada a despertar las conciencias, y no fue solamente un reclamo a la Constitución para que Norteamérica respetara su herencia de libertad.

En 1963, en su famosa “Carta desde la cárcel de Birmingham”, el Rev. Martin Luther King, Jr. expresó de forma audaz, “El objetivo de Norteamérica es la libertad”. Como pastor cristiano que era, argumentó que para lograr que los Estados Unidos gozaran al máximo de esa libertad, se necesitaba la contribución específica que los cristianos estaban obligados a hacer. Sus argumentos legales y constitucionales sobre la justicia están enraizados en la antigua tradición cristiana:

Estoy de acuerdo con San Agustín cuando dijo: “Una ley injusta no es una ley”. Entonces, ¿cómo se diferencia una de la otra? ¿Cómo podemos determinar si una ley es justa o injusta? Una ley justa es un código hecho por el hombre que encuadra con la ley moral o la ley de Dios. Utilizando una expresión de Santo Tomás de Aquino, ´una ley injusta es una ley humana que no está cimentada en la ley eterna ni en la ley natural´11.

Da mucho que pensar el hecho de que nuestro gobierno promulgue una ley injusta. Una ley injusta no se puede obedecer. Confrontados con una ley injusta, no se debe buscar acomodarla, especialmente cuando para acomodarla se utilizan como recursos palabras ambiguas y prácticas engañosas. Si hoy nos enfrentamos con un panorama de leyes injustas, los católicos de Estados Unidos en solidaridad con nuestros conciudadanos, deberíamos tener el valor de no obedecerlas. Ningún norteamericano desea esto y ningún católico lo quiere, pero si estas leyes llegasen a recaer sobre nosotros, entonces debemos rechazarlas como deber ciudadano y obligación de la fe.

Es esencial comprender la distinción entre lo que es un objetor de conciencia y lo que es una ley injusta. El objetor de conciencia permite la mitigación a los que objetan a una ley justa, siendo el reclutamiento militar el mejor ejemplo. Una ley injusta “no es una ley”, y no se puede obedecer. Por lo tanto, no se busca su mitigación sino su revocación.

La iglesia cristiana no pide que se le trate de forma especial, simplemente pide los derechos de libertad religiosa para todos los ciudadanos. El Reverendo King también explicó que la iglesia no es ni el amo ni el esclavo del estado, sino que es su conciencia, su guía y su crítico.

Como católicos también sabemos que nuestra historia tiene sus sombras en cuanto a libertad religiosa, como cuando no extendimos a otros el respeto debido en cuanto a la primera de nuestras libertades. Pero la enseñanza de la Iglesia es absolutamente clara sobre la libertad religiosa:

La persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia... en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos... Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil12.

Como católicos estamos obligados a defender el derecho a la libertad religiosa, tanto para nosotros como para los demás. En este empeño estamos felizmente acompañados por nuestros hermanos cristianos y fieles de otras creencias.

Una reciente carta dirigida al Presidente Obama y firmada por unos sesenta líderes religiosos, incluyendo cristianos de muchas denominaciones así como judíos, argumentaba que “está claro que no sólo los católicos están objetando fuertemente a este requisito de comprar planes de salud que deben ofrecer cobertura de anticonceptivos que incluyan algunas drogas que son abortivas”13.

Más completa aun es una declaración de la organización Evangelicals and Catholics Together (Evangélicos y Católicos Unidos) que es rica en teología, y políticamente prudente. Esta resaltó de forma enérgica, que como testigos unidos y animados por el Evangelio de Jesucristo14, hay necesidad de una mayor vigilancia en defensa de la libertad religiosa. Esta declaración presenta claramente que como cristianos de diferentes tradiciones, objetamos a un “foro público despojado de discurso religioso”, despojado de argumentos religiosos y despojado de creyentes. No estamos buscando un “ruedo o foro público” que confiera privilegios y beneficios especiales a ciudadanos religiosos. Lo que buscamos es un foro público civil en el cual los ciudadanos puedan hacer su contribución al bien común. Es lo que nosotros podríamos llamar el foro público de América.

El Señor Jesús vino a liberarnos del pecado. Las libertades políticas son una parte de esa liberación, y la libertad religiosa es la primera de esas libertades. Junto a nuestros conciudadanos cristianos, unidos con nuestros hermanos judíos, y en alianza con los norteamericanos de otras tradiciones religiosas, afirmamos que nuestra fe nos conmina a que defendamos la libertad religiosa otorgada por Dios, y que está protegida por nuestra Constitución.

Mártires alrededor del Mundo

En esta declaración, y como obispos de los Estados Unidos, nos preocupamos por la situación que encontramos aquí en nuestro país, pero también estamos conscientes y tristes de que en muchas partes del mundo la libertad religiosa es un peligro mucho mayor. Nuestra obligación aquí en casa es defender firmemente la libertad religiosa, pero no podemos pasar por alto la lucha mucho más grave a la que los creyentes, la mayoría de ellos cristianos, se enfrentan hoy por todo el mundo. La época del martirio no ha pasado. Los asesinatos, las bombas en las iglesias y las antorchas tiradas contra orfanatos son solamente algunos de los ataques más violentos que los cristianos han sufrido por creer en Jesucristo.

En las leyes de algunos países vemos los rechazos más sistemáticos a los derechos humanos más básicos, así como las persecuciones dirigidas contra los adeptos de otros credos.

Si la libertad religiosa es socavada aquí en nuestro país, entonces será menos probable que los Estados Unidos defienda las libertades religiosas en el extranjero. Y una amenaza común, tanto a nivel doméstico como internacional, reduciría la libertad de religión a solamente libertad de culto. Por lo tanto nuestra tarea en este y otros aspectos es fortalecer la libertad religiosa aquí en nuestro país de manera que podamos defenderla más vigorosamente en el extranjero. Con este fin, la política externa de los Estados Unidos así como la amplia red internacional de agencias católicas deben promover la libertad religiosa como una prioridad urgente y continuada.

“Todas las Energías que la Comunidad Católica Pueda Manifestar”

Lo que pedimos no es más que nuestro derecho, otorgado por Dios, para que la libertad religiosa sea respetada. Lo único que pedimos es que la Constitución y las leyes de los Estados Unidos, que reconocen este derecho, sean respetadas.

Insistiendo en que sean respetadas nuestras libertades como norteamericanos, sabemos como obispos que lo que ha dicho el Santo Padre es correcto, y que esta lucha le pertenece a “un laicado católico comprometido, articulado y bien formado, dotado de un fuerte sentido crítico con respecto a la cultura dominante”.

Aunque el mundo de la política pertenece propiamente a los laicos católicos comprometidos y valientes, como obispos buscamos llevar la luz del Evangelio a nuestra vida pública. Los exhortamos a que sean participativos y articulados en insistir que como católicos y como norteamericanos, no tenemos que escoger entre uno o el otro. Hay una necesidad urgente de que los fieles laicos, tanto cristianos como judíos y de otras religiones, reiteren enfáticamente a los representantes electos la importancia de una protección continuada de las libertades religiosas en una sociedad libre.

Le dirigimos unas palabras en especial a aquellos que guardan cargos públicos. Es su noble deber gobernar por el bien común. Pero tratar las obras que realizan los creyentes como si fueran una amenaza a la vida en común, no es dar servicio al bien común. Estas obras que los creyentes realizan son esenciales para el buen funcionamiento de la sociedad. También es su deber como funcionarios públicos, proteger y defender esas libertades fundamentales garantizadas por la Carta de Derechos Humanos. Esta no deber ser una cuestión partidista. La Constitución no es para demócratas o para republicanos o independientes, sino que es para todos nosotros, y nuestros representantes electos deben hacer un gran esfuerzo, no partidista, que asegure que esto permanezca así.

Sabemos que una responsabilidad especial recae sobre aquellos católicos que están a cargo de nuestro admirable conglomerado de hospitales, clínicas, universidades, institutos, agencias de adopción, proyectos de desarrollo en el extranjero y agencias de servicios sociales que ofrecen asistencia a los pobres, a los hambrientos, a los inmigrantes, y a aquellas que enfrentan crisis en sus embarazos. Ustedes realizan la labor que el Evangelio nos manda hacer. Quizás sean ustedes quienes sean forzados a escoger entre las buenas obras de la fe y su fidelidad a ésa misma fe. Los animamos a que se mantengan firmes, a no ceder, y a insistir en lo que les pertenece por derecho como católicos y como norteamericanos. Nuestro país se merece lo mejor que le podamos dar, y esto incluye resistir a las violaciones de nuestra Primera Enmienda.

A nuestros sacerdotes, particularmente a aquellos que son responsables de parroquias o que son capellanes en universidades y escuelas, les pedimos que ofrezcan una catequesis sobre libertades religiosas a los fieles bajo su cuidado. Como obispos, nosotros les podemos ofrecer una guía para ayudarlos, pero el valor y el celo para realizar este trabajo no pueden venir de afuera, sino que deben estar arraigados en la preocupación por su rebaño y alimentado por las gracias que recibieron en el momento de su ordenación.

Una catequesis sobre libertades religiosas no es un trabajo solamente para los sacerdotes. La Iglesia católica en los Estados Unidos está bendecida con un número inmenso de escritores, productores, artistas, publicistas, cineastas y blogueros que utilizan todos los medios de comunicación, tanto antiguos como modernos, para exponer y enseñar la fe. Ellos también tienen un papel crítico en esta batalla por la libertad religiosa. Les pedimos que usen sus habilidades y talentos en defensa de la Primera Enmienda Constitucional.

Finalmente, nos dirigimos a nuestros hermanos obispos. Nos exhortamos mutuamente con caridad fraterna para que seamos audaces, claros e insistentes en advertir a otros sobre las amenazas a los derechos de nuestro pueblo. Usando las palabras del Reverendo King, vamos a tratar de ser “la conciencia del estado”. Muchos hablaron fuertemente a consecuencia de la decisión del mandato sobre anticonceptivos y esterilización. Un ejemplo son las palabras de uno de nuestros hermanos mayores, el Cardenal Roger Mahony, con treinta y cinco años como Obispo, y que recientemente se jubiló después de veinticinco años como Arzobispo de Los Ángeles. Él nos ofrece un modelo: “No puedo imaginar un ataque más directo y frontal a nuestra libertad de conciencia como esta resolución de hoy. Esta decisión debe ser combatida por la comunidad católica con todas las energías que pueda manifestar”15.

Una Quincena por la Libertad

En particular, recomendamos a nuestros hermanos obispos que enfoquemos “todas las energías que la comunidad católica pueda manifestar”, y de forma especial este próximo verano. Como pastores del rebaño, nuestra privilegiada tarea es la de dirigir a nuestros fieles cristianos en oración.

Tanto nuestro año civil como el litúrgico nos señalan en varias ocasiones la herencia de libertad. Este año proponemos una especial “quincena por la libertad” en la cual los obispos en sus diócesis puedan preparar eventos especiales para dar relieve a la importancia de defender nuestra primera libertad. Nuestras instituciones católicas también pueden ser alentadas a hacer lo mismo, especialmente en cooperación con otros cristianos, con judíos, y con gentes de otros credos, y por supuesto, con todos los que deseen defender nuestra preciada libertad.

Les sugerimos que por catorce días, comenzando el 21 de junio -vigilia de las Fiestas de San Juan Fisher y Santo Tomás Moro- hasta el 4 de julio, día de la Independencia, sean dedicados a esta “quincena por la libertad” como un gran himno de oración por nuestro país. Nuestro calendario litúrgico conmemora una serie de mártires importantes quienes se mantuvieron fieles frente a la persecución del poder político: San Juan Fisher y Santo Tomás Moro, San Juan Bautista, los Santos Pedro y Pablo, y los primeros mártires de la Iglesia de Roma. Este período especial de oración, estudio, catequesis y acción pública que culmina con el día de la Independencia, podría hacer énfasis en nuestra herencia cristiana y americana por la libertad. Las diócesis y parroquias de todo el país podrían escoger una fecha durante ese tiempo para desarrollar eventos especiales que podrían convertirse en una campaña nacional de enseñanza y testimonio por la libertad religiosa.

Además de esta celebración en el verano, también los instamos a que la Solemnidad de Cristo Rey, una fiesta que nació por la resistencia a las incursiones del totalitarismo contra la libertad religiosa, sea un día específicamente dedicado por obispos y sacerdotes, tanto aquí en el país como en el extranjero, a predicar sobre la libertad religiosa.

Urgimos a todos nuestros amigos católicos a intensificar las oraciones y el ayuno para que haya un renacer de la libertad en nuestro amado país. Los invitamos a que se unan a nosotros en una plegaria urgente por la libertad religiosa:

Dios Todopoderoso, Padre de todas las naciones,
para la libertad nos has hecho libres en Jesucristo (Gal 5, 1).
Te alabamos y bendecimos por el regalo de la libertad religiosa,
la institución de los derechos humanos, la justicia y el bien común.

Concede a nuestros dirigentes la sabiduría para proteger
y promover nuestras libertades;
que por Tu gracia tengamos el valor de defenderlas,
tanto para nosotros como para todos los que viven en esta bendita tierra.

Te lo pedimos por la intersección de María Inmaculada, nuestra Patrona,
Y en el nombre de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
en la unidad del Espíritu Santo,
con quien vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

Reconocimientos

El documento La primera y más preciada de nuestras libertades: Declaración sobre la libertad religiosa, fue elaborado por el Comité Ad Hoc de Libertad Religiosa de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), y aprobada por el Comité Administrativo de la USCCB durante su reunión de marzo del 2012 como una declaración de dicho Comité y que ha sido autorizada por el que suscribe.

Mons. Ronny E. Jenkins, JCD
Secretario General, USCCB


Comité Ad Hoc de Libertad Religiosa

Presidente
Reverendísimo William E. Lori, Designado Arzobispo de Baltimore

Obispos Miembros
Cardenal Donald Wuerl, Arzobispo de Washington
Reverendísimo Charles J. Chaput, OFM Cap, Arzobispo de Filadelfia,
Reverendísimo Wilton D. Gregory, Arzobispo de Atlanta
Reverendísimo John C. Nienstedt, Arzobispo de St. Paul-Minneapolis
Reverendísimo Thomas J. Rodi, Arzobispo de Mobile
Reverendísimo J. Peter Sartain, Arzobispo de Seattle
Reverendísimo John O. Barres, Obispo de Allentown
Reverendísimo Daniel E. Flores, Obispo de Brownsville
Reverendísimo Thomas J. Olmsted, Obispo de Phoenix
Reverendísimo Thomas J. Paprocki, Obispo de Springfield, IL

Obispos Asesores
Reverendísimo José H. Gómez, Arzobispo de Los Ángeles
Reverendísimo Stephen E. Blaire, Obispo de Stockton
Reverendísimo Joseph P. McFadden, Obispo de Harrisburg
Reverendísimo Richard E. Pates, Obispo de Des Moines
Reverendísimo Kevin C. Rhoades, Obispo de Fort Wayne-South Bend

Notas

1 Cardenal James Gibbons durante su alocución, después de tomar posesión de Santa Maria in Trastevere, 25 de marzo 1887.

2 Benedicto XVI, Discurso a los Obispos de los Estados Unidos durante su visita Ad Limina, 19 de enero de 2012.

3 Reverendísimo William E. Lori, Director del Comité Ad Hoc de Libertades Religiosas de la USCCB. Testimonio oral ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, 28 de febrero de 2012.

4 Reverendísimo Thomas J. Rodi, Arzobispo de Mobile, 1 de agosto de 2011.

5 Union of Orthodox Jewish Congregations. Declaración del 24 de enero de 2012.

6 James Madison, “Property”, 29 de marzo de 1793, en The Founding Fathers, Philip B. Kurland y Ralph Lerner Editores. Chicago: The University of Chicago Press, 1987.

7 James Madison, “Memorial and Remonstrance Against Religious Assessment”, 20 de junio de 1785, en The Founding Fathers.

8 Michael Novak y Jana Novak, Washington´s God, 2006

9 Anson Phelps Stokes, Church and State in the United States, Harper & Brothers Pub., 1950, pág. 678

10 Hosanna-Tabor Evangelical Lutheran Church and School vs. EEOC, 565 U.S. __, 132 S. Ct. 694, 703 (2012).

11 Martin Luther King, Jr., “Letter from Birmingham Jail”, 16 de abril de 1963

12 Concilio Vaticano II, Declaración sobre la Libertad Religiosa (Dignitatis Humanae), núm. 2

13 Carta de Leith Anderson et al., al Presidente Obama, 21 de diciembre de 2011.

14 Evangelicals and Catholics Together, “In Defense of Religious Freedom”, First Things, marzo, 2012

15 Cardenal Roger Mahony, “Federal Government Mandate for Contraceptive/Sterilization Coverage”, Cardinal Roger Mahony Blogs L.A. (blog), 20 de enero de 2012.

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