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miércoles, 27 de marzo de 2013

Entrevista al arzobispo de San Francisco sobre el "matrimonio gay" (trad. Pato Acevedo)

Reproducimos la traducción de esta entrevista hecha por Pato Acevedo para InfoCatólica.

A continuación les ofrezco mi traducción de la entrevista que el Arzobispo de San Francisco Salvatore Cordileone ofreció al periódico estadounidense USA Today, con motivo de que la Corte Suprema de los EUA, próximamente revisará el fallo que dejó sin efecto la Proposición 8 de California, donde los votantes de ese Estado decidieron mantener el matrimonio como una relación sólo entre un hombre y una mujer.

¿Cuál es la principal amenaza en permitir que gays y lesbianas se casen?

La mejor pregunta es ¿Cuál es gran bien en proteger la pública concepción de que para constituir un matrimonio necesitas un esposo y una esposa?

Puedo ilustrar mi punto con un ejemplo personal. Cuando era obispo de Oakland, vivía en una residencia en la catedral, que tenía vista al Lago Merritt. Es muy hermosa. Pero más allá del lago, donde las calles iban de 1st Avenue a los límites de la ciudad en la 100th Avenue, esas cien calles consistían completamente de barrios urbanos plagados de padres ausentes y todo el sufrimiento que eso produce: violencia juvenil, pobreza, drogas, crímenes, pandillas, deserción escolar y una tasa de homicidios increíblemente alta. Al caminar por esas calles puedes ver con tus propios ojos: una sociedad que es descuidada en unir a padres y madres para educar a sus hijos en una familia amorosa está casando enorme sufrimiento.

Legalizar el matrimonio entre dos personas del mismo sexo instauraría en la ley el principio de que las madres y los padres son intercambiables o irrelevantes, y que el matrimonio es esencialmente una institución acerca de los adultos, no de los niños; el matrimonio no significaría nada más que dar a los adultos reconocimientos y beneficios en su relación más significativa.

¿Cómo podemos hacerles esto a nuestros niños?

Si la Corte Suprema abre las puertas al matrimonio homosexual en California (o más allá) ¿Cuál será el resultado?

Si la corte suprema deja sin efecto la Proposición 8, esto no pasará a la historia como la decisión Loving v. Virginia (que invalidó la prohibición de matrimonios interraciales, N del T), sino como la Roe v. Wade (que permitió todo tipo de abortos) de nuestra generación.

Sin importar lo que decida la Corte Suprema, este debate no está concluido. El matrimonio es demasiado importante y los temas levantados al tratar las uniones del mismo sexo como matrimonios son demasiado fundamentales para que simplemente se vayan. Tal como Roe v. Wade no cerró la conversación acerca del aborto, una decisión que intente insertar el matrimonio homosexual en nuestra Constitución no cerrará el debate sobre el matrimonio, sino que lo intensificará.

Tendremos un país amargamente polarizado, dividido en el tema del matrimonio, por años, si no generaciones.

¿Por qué esto es de tanta importancia para los niños?


¿Por qué virtualmente todas las civilizaciones conocidas a lo largo de la historia reconocieron la necesidad de unir hombres y mujeres para juntos formar y educar a la siguiente generación? Claramente hay algo importante en juego, o los seres humanos de tan diferentes culturas, historias y religiones no arribarían una y otra vez a la misma idea básica del matrimonio como una unión de hombre y mujer.

Cuando nosotros como una cultura abandonamos esa idea e ideal, los niños sufren, las comunidades sufren, las mujeres sufren, y los hombres son deshumanizados al serles dicho que no son importantes para el proyecto de la vida familiar.

La evidencia de la ciencia social moderna generalmente apoya la idea de que el ideal para un niño es una madre y un padre casados. Los estudios científicos de niños educados por dos hombres o dos mujeres están en su infancia… varios estudios recientes… están pintando un retrato menos sanguíneo de los que algunas organizaciones profesionales todavía han reconocido, acerca de si dos papás pueden compensar la ausencia de una mamá, o viceversa.

Todos conocemos a madres solteras heroicas que han hecho un gran trabajo criando a sus hijos (tal como hay personas gay que cuidan bien a sus niños). Pero la cuestión de la definición del matrimonio no versa sobre el éxito o fallo en la crianza en un caso particular cualquiera.

El trabajo de las madres solteras es difícil precisamente porque nosotros como sociedad no estamos criando a los niños para pensar que necesitan convertirse en esposo fieles y padres, hombres que se preocupan de sus niños y los protegen, y a las madres de sus niños, en el matrimonio. Y no estamos criando a las niñas para ser el tipo de joven mujer con altos patrones y autoestima para esperar y apreciar a esos hombres, y no conformarse con menos.

¿Cómo la alegación de que los oponentes son intolerantes lleva a que sus derechos sean ignorados?


Fíjese en el primer derecho que ha sido negado: el derecho de 7 millones de californianos que dedicaron tiempo y dinero al proceso democrático, para votar por nuestra común visión del matrimonio. Quitar el derecho de la gente para votar sobre el matrimonio no es en sí mismo un asunto menor.

Pero el panorama que se está volviendo cada vez más claro es que este no es sólo un debate acerca de lo que dos personas pueden hacer en su vida privada, es un debate sobre una nueva norma pública: o apoyas la redefinición del matrimonio para incluir a dos personas del mismo sexo o quedas sujeto a la acusación de la ley y la cultura, de intolerancia y discriminación.

Si quieres saber qué significará esta nueva norma pública social y legal que estigmatiza a los creyentes tradicionales, para personas reales, pregunta a David y Tanya Parker, que objetaron a que su hijo recibiera enseñanza acerca del matrimonio homosexual luego que la Corte Suprema de Massachusetts lo legalizó en ese estado y quisieron retirarlo de clases durante esa lección. Fue arrestado y esposado por intentar proteger la educación de su hijo, y se les dijo que no tenían derecho a hacerlo.

Pregunta a la buena gente de Ocean Grove Methodist camp en New Jersey, que vio parte de su exención de impuestos removida porque no permiten ceremonias de uniones civiles del mismo sexo en sus recintos. Pregunta a Tammy Schulz de Illinois, que adoptó a cuatro niños (incluyendo un grupo de hermanos) a través del Evangelical Child Family Services –que fue cerrado porque rehusaron ubicar niños con parejas del mismo sexo– (lo mismo ocurrió en Illinois, Boston y Washington D.C. con los servicios de adopción de las Caridades Católicas)… Pregunta al doctor en San Diego County que no quería personalmente crear un niño sin padre a través de la inseminación artificial, y fue castigado por las cortes… Pregunta a Amy Rudnicki que declaro ante la Legislatura de Colorado recientemente que si las Caridades Católicas son expulsadas del negocio de las adopciones por una nueva legislación, su familia perderá el niño que esperaban adoptar este año… Nadie está mejor si las agencias de adopción religiosas son excluidas de ayudar a encontrar buenos hogares para niños abandonados o abusados, pero el gobierno está haciendo esto porque el principio de “anti discriminación” está aplastando la libertad y la compasión…

Cuando la gente dice que la oponerse al matrimonio gay es discriminatorio, como oponerse al matrimonio interracial, no pueden también decir que sus opiniones no dañan a nadie más. Ellos buscan crear e imponer una nueva normalidad legal y moral que estigmatiza a quienes ven el matrimonio como la unión de un esposo y una esposa… no es amable y no parece llevar a un pluralismo de “vive y deja vivir".

Ud. ha hablado del matrimonio gay como una imposibilidad natural". Pero en términos de procreación ¿En qué es diferente de parejas heterosexuales que son ancianas o infértiles?


Nuestros cuerpos tienen significado. La unión conyugal de un hombre y una mujer no es una fábrica de producir bebés; el matrimonio buscar crear una comunidad total de amor, una unión de “una carne” de mente, corazón y cuerpo que incluye una voluntad de cuidar juntos de cualquier niño que su unión corporal produzca.

Dos hombres y dos mujeres pueden ciertamente tener una relación emocional comprometida, amorosa y cercana, pero nunca podrán unirse como una carne en la forma única que lo hacen un esposo y esposa.

La infertilidad es, como bien dices, parte del ciclo natural del matrimonio (¡la gente envejece!), así como un desafío y una decepción que algunos esposos y esposas deben pasar. La gente que ha estado casada por 50 años no está menos casada porque ya no pueden tener hijos.

La adopción puede ser un maravilloso final feliz para niños que carecen incluso de un padre capaz de cuidar de ellos, o que quiera hacerlo. Pero fíjate que cuando un hombre y una mujer no pueden tener hijos juntos, ese es un accidente de las circunstancias, la excepción a la regla. Cuando un esposo y una esposa adoptan, están reflejando el patrón impuesto en la naturaleza misma…

Tratar las relaciones entre personas del mismo sexo como un matrimonio es el corte final del vínculo natural entre el matrimonio y la grandiosa tarea de unir a hombre y mujer y criar a la siguiente generación, juntos y en amor.

¿Es particularmente difícil para Ud. tomar un rol de liderazgo contra el matrimonio gay en un lugar como San Francisco? ¿Cambia eso su relación con los feligreses gay?


En verdad, estoy muy contento de estar en San Francisco. Recuerdo la primera vez que vi la ciudad cuando era niño y nuestra familia vino de San Diego para encontrar a mi padre que estaba descargando su barco de atún aquí ¡Para mí San Francisco era y es La Ciudad! Representa la vida vibrante, pulsante, creativa y cosmopolita, y me encanta. Por supuesto, me doy cuenta que mucha gente en San Francisco no está de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y el sexo, pero también hay una cultura católica profundamente arraigada aquí, con mucha gente que entiende y acoge la enseñanza de la Iglesia. Mi trabajo como arzobispo es enseñar la verdad de nuestra fe y las verdades de la ley moral natural, y abrazo con entusiasmo cualquier desafío que ello implique.

Podemos aprender a respetarnos a través de nuestras diferencias e incluso a amarnos mutuamente. En todo caso, esa es mi esperanza. Y la descripción de mi cargo.

¿Ha sido más difícil oponerse al matrimonio gay con los años? ¿Parece que la marea está cambiando contra Ud.?


Hay un problema aquí –una injusticia, en verdad– en la forma como algunas personas tan frecuentemente son identificadas por aquello a lo que se oponen. La oposición al matrimonio homosexual es una consecuencia natural de aquello a lo que estamos a favor, esto es, preservar el concepto tradicional y natural de matrimonio en la cultura y en la ley.

Pero por supuesto las personas que están a favor de la redefinición del matrimonio para incluir dos hombres o dos mujeres también están en contra de algo: están en contra de proteger el concepto legal y social de que el matrimonio es la unión de un esposo y una esposa que pueden entregar a los niños un padre y una madre.

Entonces, en realidad existen dos ideas diferentes de matrimonio en debate en nuestra sociedad actualmente, y no pueden coexistir: el matrimonio es una unión conyugal de un hombre y una mujer diseñada para unir al esposo y la esposa entre sí y con cualquier niño que pueda provenir de su unión, o es una relación para el beneficio mutuo de adultos que el Estado reconoce y al cual otorga ciertos beneficios. Quien está a favor de uno, está en contra del otro.

Aquellos de nosotros a favor de preservar el concepto tradicional del matrimonio no lo hacemos porque queremos que las personas que experimentan atracción hacia su mismo sexo sufran. Reconocemos y respetamos la igual dignidad humana de todos. Todos deberíamos ser tratados con igualdad, pero no es discriminación tratar diferente las cosas que son diferentes. El matrimonio realmente es único por una razón.

¿Tiene amigos o familiares que son gay? ¿Cómo equilibra su posición pública con esas relaciones?


¡Por supuesto! Soy un baby boomer, y crecí en Sur California. La mejor pregunta que planteas acerca de mi relación con las personas que me importan es ¿Cómo podemos amarnos mutuamente a pesar de profundas diferencias en asuntos morales? La respuesta que he encontrado es que cuando queremos permanecer relacionados, podemos hacerlo y lo hacemos. El amor encuentra el modo. Cuando queremos excluir u odiar, encontramos las posiciones del otro literalmente intolerables.

Por supuesto, ayuda que mis amigos me conocen, directamente y sin filtros de otro origen. Cuando conoces a alguien personalmente, es mucho más difícil caer en el estereotipo o imágenes creadas por los medios. Es mucho más difícil ser odioso o prejuiciado contra una personas o grupo de personas, que uno conoce personalmente. Cuando hay un conocimiento personal e interacción humana, las barreras del prejuicio y las ideas pre concebidas caen.

¿Cuáles son sus metas principales? ¿Corte Suprema, cortes inferiores, legislaturas estatales, opinión pública, libertad religiosa?

Mi meta principal no es ninguna de esas. Soy un líder religioso, y mi meta principal es buscar crear una comunidad católica en San Francisco donde la gente sepa lo que la Iglesia enseña y use este conocimiento como una guía para sus propias vidas y así alcanzar el cielo. Quiero ayudar a la gente a entender la verdad del matrimonio natural y, para los de mi misma fe, el significado profundo, teológico, incluso místico del matrimonio como fue diseñado por Dios.

Sin embargo, usar palabras es sólo una forma de enseñar. Usualmente las acciones de uno hablan más fuerte que las palabras. Así que hay espacio para la manifestación pública de un principio. Las marchas de los derechos civiles de los ‘60 son un buen ejemplo de eso. Sí, fueron una forma de agitar por un cambio político largamente retrasado, pero también tenían un efecto de enseñanza, en que pudieron a la gente a pensar acerca de las injusticias del racismo.

Encontrarnos con la cultura también es parte de mi rol de enseñanza como arzobispo, y por supuesto mi derecho como ciudadano de los EUA.

¿Está preocupado de la tendencia reciente en las cortes y estados en su contra? ¿Cómo detener esta tendencia?


La ley natural tiene un poder escrito en el corazón humano, que no se termina.

Fíjate cómo no hay controversia en este país ahora sobre el mal de las leyes Jim Crow (que establecieron la segregación racial en edificios públicos). Poco después de las leyes de Derechos Civiles, el cambio cultural fue completo. Esto es porque era lo correcto. La verdad no puede ser suprimida indefinidamente.

Esto está en contraste con el movimiento pro-vida. Luego de la decisión Roe, se pensaba comúnmente que nuestra sociedad pronto aceptaría fácilmente la legitimidad del aborto. ¿Pero qué ha sucedido? El movimiento pro vida es más fuerte ahora, 40 años después, de lo que nunca fue. Esto es porque es la verdad: el aborto es dar muerte a una vida humana inocente. Esto no es una cuestión de opinión o creencia religiosa, es un simple acto que no puede ser negado.

El mismo principio se aplica con el matrimonio: es simplemente un hecho natural que necesitas un hombre y una mujer para hacer un matrimonio, y que el corazón de un niño añora el amor de ambos, tanto su madre y su padre. Incluso si la Corte Suprema decide contra esta verdad, la controversia no acabará, como no ha acabado en el tema del aborto.

El problema es que mientras más tiempo una sociedad funcione en negación de la verdad, más grande es el daño que se hará. Los ejemplos de las políticas racistas y las prácticas del pasado en nuestro país dejan esto claro, así como todo el daño que el aborto ha hecho a las mujeres y a todos en su ámbito de relaciones.

Con el matrimonio, tenemos que considerar el daño que se causará al establecer en la ley el principio de que los niños no necesitan una madre y un padre. Las circunstancias de nuestra lucha cambian, pero la verdad no.

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martes, 26 de marzo de 2013

La cuestión científica sobre la adopción por padres homosexuales

El pasado 21 de marzo, la Academia Americana de Pediatría publicó una declaración a favor de la adopción por parejas homosexuales en los Estados Unidos. Contrario a lo que afirman diarios como El Espectador, esta declaración no es un informe o un reporte científico, no es el resultado de una nueva investigación ni aporta información nueva al debate. Sólo se trata de una declaración por la cual las directivas de la AAP ratifica la línea política que han adoptado desde 2002.

¿Cuál es la información científica que hay hasta el día de hoy sobre la adopción de niños por parejas homosexuales?

En este tema específico se puede decir que abundan los estudios pero escasea la información. Como denuncian los doctores Jokin de Irala y Cristina López de Burgo en su documento “LOS ESTUDIOS DE ADOPCIÓN EN PAREJAS HOMOSEXUALES: MITOS Y FALACIAS”, existen diversos estudios que apoyan la inocuidad de la crianza por padres homosexuales en niños, pero al examinar su metodología se observan numerosas deficiencias que invitan a la duda sobre la validez de los resultados presentados.

Los doctores evaluaron el rigor metodológico de tales estudios según los siguientes criterios:

  1. La selección de las muestras comparadas: En muchos de los estudios se ha comparado a grupos de voluntarios homosexuales contra selecciones aleatorias de familias heterosexuales que no poseen las mismas condiciones socioeconómicas del primer grupo.
  2. El ajuste pertinente de las variables de confusión: Muchos de los análisis no consideran las múltiples variables que pueden influir en los resultados, como puede ser la estabilidad de la relación conyugal, la presencia de divorcios, la cohabitacíón, etc.
  3. Estudio de las variables de interés: Con cierta frecuencia no se estudian todas las variables que serían pertinentes para responder a la pregunta de la adecuación de la adopción por parejas del mismo sexo. En muchas ocasiones las conclusiones tienden a ser demasiado generales y abarcan aspectos que no se desprenden realmente de los datos.
  4. Tamaño muestral:  El tamaño muestral debe ser suficiente, sobre todo cuando se pretende concluir que «no hay diferencias entre los grupos comparados». Un tamaño muestral pequeño reduce la potencia del estudio, es decir, la probabilidad de detectar como estadísticamente significativa una diferencia que realmente existe. La ausencia de diferencias estadísticamente significativas en estudios con escasa potencia no quiere decir que los grupos comparados sean iguales.
  5. Representatividad de la muestra y generalización de resultados: Muchos estudios pretenden demostrar que no hay diferencias entre familias homosexuales y familias heterosexuales, cuando en el primer grupo sólo se examinan grupos de lesbianas, no de parejas de hombres, y para el segundo se acude a madres solteras, no a familias estables compuestas por ambos padres.
  6. Tiempos de seguimiento: El tiempo de seguimiento debe ser suficiente para poder observar ciertos desenlaces como la orientación sexual de los hijos, su integración social, los posibles problemas en la adolescencia, etc.
  7. Valoración adecuada de la exposición y los subsiguientes desenlaces: Algunos niños y niñas han crecido en un hogar de heterosexuales hasta que uno de los padres declara su homosexualidad y antes de vivir en un hogar de personas del mismo sexo. Esto no puede de ninguna manera representar el efecto que puede tener sobre un menor el ser adoptado por una pareja del mismo sexo.
  8. Validación de los instrumentos de medida: Con cierta frecuencia, los instrumentos (por ejemplo, cuestionarios) utilizados en los estudios no han sido validados y no se ha demostrado su capacidad de reproducibilidad. Por ejemplo, no sería correcto limitar las observaciones a «impresiones subjetivas de los hijos, de los padres heterosexuales o de parejas del mismo sexo».
  9. Sesgos de información: En algunos trabajos no se respeta el anonimato de los participantes al recoger la información y esto se asocia a sesgos como el de obsequiosidad o el de aceptabilidad social.

En este video producido por el Instituto Mexicano de Orientación Sexual, en EE.UU. se observan justamente tales deficiencias metodológicas de dos estudios que son frecuentemente citados dos para apoyar la adopción por padres homosexuales. Son justamente el Estudio realizado en el 2002 por la American Academy of Pediatrics, según el cual sustenta la declaración que hizo hace pocos días, y el realizado en 2005 por la división LGBT de la Asociación Americana de Sicología.

En 2002 la Universidad de Sevilla realizó un estudio, según el cual las parejas homosexuales incluso podrían ser mejores padres que las parejas heterosexuales. Este estudio fue utilizado por el gobierno para aprobar el matrimonio homosexual unos años después. Sin embargo, la crítica de diferentes expertos de España y de otros países hacia el estudio ha sido contundente en señalar los diversos sesgos metodológicos del mismo.

Entre otras cosas, en el estudio las personas se inscribían voluntariamente al estudio y podían abandonarlo en el curso del mismo. La muestra nunca cumplió los requisitos de representatividad, pues el 70% de las parejas tenían títulos universitarios y un alto nivel de ingreso. De las 60 familias con que comenzó, se desvincularon 13 durante el estudio. De las 47 que lo terminaron, se descartaron 19 por tener hijos mayores de 15 años (La edad en la cual comienzan a ser verificables las influencias de la crianza en la orientación sexual), y de las 28 restantes, 14 eran monoparentales, es decir, no eran criados por parejas homosexuales. Sólo 10 eran hijos adoptados. Nunca hubo parejas de  hombres en el estudio. También se denunció que la autora principal del estudio, la investigadora María del Mar González, mencionó públicamente los resultados de la investigación aún cuando esta no había terminado.

En el siguiente documento de la plataforma ciudadana Hazte Oir, hecho en 2005, se realiza una crítica a estos estudios y se presenta evidencia científica que la refuta.

Con base en estas críticas, los criterios señalados por los doctores de Irala y del Burgo, y la crítica metodológica del profesor Loren Marks al estudio de la APA, la Universidad de Texas organizó una investigación en el 2011, dirigida por el profesor Mark Regnerus, llamada “New Family Structures Study” en la cual se buscó corregir los principales problemas de validez de los estudios anteriores. Es el estudio más actual, y con mayor rigor metodológico que existe al día de hoy sobre este tema.

Los resultados han sido expuestos de forma interactiva en la página web http://www.familystructurestudies.com/es/, donde puede además observarse cómo el estudio divide a las personas que fueron estudiadas a partir de diferentes estructuras familiares (no sólo parejas homosexuales vs. parejas heterosexuales) por lo que se garantiza mucho más la representatividad de los mismos.

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domingo, 24 de marzo de 2013

Presentación sobre la Doctrina Política de la Iglesia

Hemos construido la siguiente presentación donde se esquematiza con bastante sencillez los puntos principales de la Doctrina Política de la Iglesia según como está resumida en el documento Católicos y Política del Padre José María Iraburu.

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jueves, 21 de marzo de 2013

Iglesia lanza campaña para el Día Internacional del Niño por Nacer

 logo25face1 La Iglesia Colombiana a través del Departamento para la Promoción y Defensa de la Vida ha lanzado una campaña para el próximo 25 de marzo, Día Internacional del Niño por Nacer. La campaña lleva el lema FECUN-DAR VIDA: “Porque todos somos hijos”.  La campaña será lanzada el 8 de abril, cuando se celebra la festividad de la Asunción por haber caído en Lunes Santo, pero desde ya se ha dispuesto material para que este 25 de marzo ls organizaciones pro-vida promuevan el “25 por la vida, una cita con los que esperan vivir, apoya a las madres gestantes”.

Pare ese día, varias organizaciones han convocado una procesión solemne en el centro de Bogotá a las 2 PM.

A continuación el dossier publicitario, y el enlace para descargar el material de campaña.

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miércoles, 20 de marzo de 2013

Procesión solemne, próximo lunes 25 de Marzo

11334_10151390038802949_1624140705_n Varias organizaciones están convocando a un procesión solemne que se realizará el Próximo 25 de Marzo para celebrar la Fiesta de la Anunciación, o la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo. Recordemos que el 25 de Marzo ha sido reconocido internacionalmente como el Día del Niño por Nacer. En esta procesión vamos a orar a Dios para pedir su protección sobre este país, y especialmente sobre todos los niños por nacer para que los proteja ante la terrible amenaza del aborto. También rogaremos a Dios para que proteja a las familias colombianas ante tantas iniciativas  políticas que buscan su disolución.

La procesión comenzará a las 2:00 PM en la Torre Colpatria y de allí, por la carrera séptima hasta la plaza de Bolívar. Se permitirá el uso de mensajes visuales a favor de la vida y la familia, pero no se admitirán arengas, por cuanto se trata de un acto religioso y no de una manifestación política. Este año la fiesta de la Anunciación ha quedado incrustada en la Semana Santa, por lo que la meditación del misterio de la encarnación del Señor, su descenso a la microscópica condición de la vida humana gestante, y la aceptación incondicional por parte de María del plan salvífico del Señor, será una excelente preparación para acercarse más profundamente al misterio de la pascua. A quienes no puedan acompañarnos con su presencia ese día, les pedimos su compañía espiritual con oraciones por estas intenciones.

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martes, 19 de marzo de 2013

Comunicado de organizaciones de la sociedad civil ante la anulación del decreto que reglamentaba el aborto

ANULADO EL DECRETO 4444 DE 2006 POR EL CONSEJO DE ESTADO - PARA APLICARSE EN COLOMBIA, EL ABORTO EN CASOS ESPECIALES DE LA SENTENCIA C-355 DE 2006, DEBE SER REGULADO POR UNA LEY DEL CONGRESO – TODA REGLAMENTACION DEL GOBIERNO NACIONAL HA SIDO ANULADA.

Org Soc-Civil La anulación del Decreto 4444 de 2006 por la sentencia del Consejo de Estado del 13 de Marzo de 2013 deja sin efecto las reglamentaciones del Gobierno de implementación del aborto despenalizado parcialmente y se deroga el avance de la imposición del aborto generalizado en el país.

Marzo 18 de 2013.- La nulidad definitiva del Decreto 4444 de 2006 del Ministerio de Protección Social, que ha sido decretada el pasado 13 de Marzo de 2013 por el Consejo de Estado, Sección Primera, es el resultado de la demanda del ciudadano Luis Rueda Gómez, abogado defensor de la vida, y es una decisión judicial actualmente en trámite de notificación, reivindica la función del Congreso para expedir las leyes sobre la protección legal de la vida humana, y que anula todas las reglamentaciones del Gobierno que se aplicaban hasta hoy en materia de los casos de aborto despenalizado parcialmente en Colombia.

El estado de las cosas hoy viene a ser el mismo que existía 7 años atrás, luego de la expedición de la Sentencia C-355 de 2006 de la Corte Constitucional: El aborto sigue siendo un delito, pero que no será penalizado en las tres circunstancias especiales, pero esto no significa que el Estado colombiano acepte en sus leyes el aborto despenalizado como un Servicio de Salud, deba promocionarlo, financiarlo con recursos de la salud, no puede obligarse a nadie a practicarlo, ni mucho menos imponerlo o sancionar con multas a quienes no lo acepten realizarlo como lo ordenaba la reglamentación del Gobierno. Así nos preguntamos quien debe responder por todas las vidas que se han extinguido con la practica de los abortos basados y financiados basados en una regulación viciada de nulidad ahora anulada por el Consejo de Estado.

Los contenidos de la reglamentación del Decreto 4444 de 2006 anulada que fue expedida por el Gobierno Nacional para la imposición del aborto despenalizado parcialmente en Colombia, fueron mucho más allá de la despenalización que había sido autorizada en unos pocos casos por la Corte Constitucional, pero que requieren ahora claramente una regulación por leyes para poder aplicarse en Colombia. A partir de la Sentencia del Consejo de Estado se recuerda que ésta regulación debe ser realizada por leyes del Congreso y no por decretos el Gobierno, como se realizó de manera ilegal a través del decreto que es ahora anulado. Todas las normas e implementaciones basadas en dicha reglamentación de autoridades del Gobierno quedaron sin efecto, y se altera por completo la actual implementación de la sentencia:

Así desde el 13 de marzo de 2013 con la nulidad del Decreto 4444 de 2006: No hay reglamentación vigente, no existe aplicación posible de la norma técnica vigente para el aborto de la Resolución 004905 de 2006 del Ministerio de Protección Social, ni procedimientos que antes eran autorizados por el ordenamiento reglamentario. De igual manera no hay posibilidad de dar la financiación con una inclusión legal del aborto quirúrgico e incluyendo aquel que se realiza de forma química a través de las drogas como el Misoprostol, en el POS Plan Obligatorio de Salud, ni hay la forma reglamentada de financiarlo, ni procedimientos legales para autorizar pagar los costos de dichas intervenciones. No hay una norma que imponga la aplicación obligatoria del aborto en las Instituciones Prestadoras de Salud, no se puede impedir la objeción de conciencia ni mucho menos imponer sanciones establecidas para quienes no realicen los procedimientos, así no hay una norma que limite el derecho de la Objeción de Conciencia institucional frente a la material.

Las decisiones tomadas por la Corte Constitucional en posteriores sentencias de revisión de Acciones de Tutela solo resuelven los casos específicos y no pueden constituir legalmente una reglamentación de la sentencia C-355 de 2006, porque esta potestad es exclusiva del Congreso de la República mediante leyes.

Por este motivo, será el Congreso de la República el que decida cuales son las reglas específicas para poder dar la implementación de la Sentencia en los casos de aborto despenalizado, y para ello la Sociedad Civil seguirá vigilante y los ciudadanos participaremos activamente de este importante debate del cual fuimos excluidos a través de acciones y presiones de organismos internacionales que llevaron al regular con decretos que hoy se prueba que no estaban ajustados al derecho de nuestro país. Los organismos de Control deben garantizar la aplicación de esta sentencia del Consejo de Estado.

Desde la Sociedad Civil haremos uso de todos nuestros derechos de veedurías ciudadanas, reconociendo el ejemplo y destacando la memoria del ciudadano Luis Rueda Gómez, y que nos anima para seguir vigilando, para proteger y defender los derechos de las mujeres, de las madres y de sus hijos e hijas, de la progenitura responsable y proveer así verdadero apoyo, información y alternativas para las mujeres que atraviesan circunstancias difíciles durante el embarazo.

Convocamos a la ciudadanía a seguir vigilando a las autoridades del Estado, destacar la derrota de las presiones realizadas por las ONG multinacionales promotoras del aborto, y para poder restablecer la protección legal al derecho a la vida que se había visto afectada y relajada por estas decisiones ilegales del Gobierno al regular el aborto sin tener una ley vigente del Congreso. Pedimos a los miembros del Congreso como representantes del pueblo, ocuparse del tema y recuperar sus funciones y expedir una ley adecuada sobre los casos extremos de aborto despenalizados, para evitar nuevos abusos que se han realizado, afectando la vida y salud de las mujeres y de los niños y niñas por nacer a quienes se venían desconociendo sus derechos fundamentales por la reglamentación anulada pues en Colombia “el Derecho a la vida es inviolable” según el artículo 11 de la Constitución.

Bogotá D.C. 18 de Marzo de 2013

ORGANIZACIONES DE SOCIEDAD CIVIL PROMOTORAS DE LA DEFENSA DE LA VIDA

Red Futuro Colombia
Andrés Forero Medina
Presidente

Hernando Salcedo Tamayo
Asesor Legal

Laicos Por Colombia
Carlos Eduardo Corsi Otalora
Presidente

Fundación Cultura de la Vida Humana – Vida Humana Internacional – Colombia
Gladys Buitrago de Amaya
Presidente

Consejo Nacional de Laicos de Colombia
Alfonso Martínez Villamizar
Presidente

A continuación, el Documento Anexo de la Red Futuro Colombia, donde se explican las consecuencias jurídicas y los alcances de esta decisión.

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lunes, 18 de marzo de 2013

Presidente Santos sancionó la ley anti-matoneo, caballo de Troya de la Ideología de Género

image El pasado viernes 15 de marzo, el Presidente de la República sancionó la Ley 1620 "Por la cual se crea el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para el ejercicio de los Derechos Humanos, la Educación para la Sexualidad  y la Prevención y Mitigación de la Violencia Escolar", conocida en los medios como Ley Anti-matoneo. Esta ley aparentemente responde a una política nacional para combatir el fenómeno del “matoneo” o violencia escolar, pero también incluye disposiciones para introducir el concepto “Derechos Sexuales y Reproductivos”, con lo que obliga a todos los establecimientos educativos a adherirse a las políticas de educación sexual y prevención del embarazo que formule el Estado.

El concepto “Derechos Sexuales y Reproductivos” es problemático por sí mismo, pues aún en la ONU hay fuertes discusiones sobre su contenido. El concepto fue introducido en las Naciones Unidas por parte de las organizaciones promotoras del aborto, afirmando que tal categoría sólo englobaba derechos que ya eran reconocidos en varios países, como el derecho a la familia y a la paternidad. Sin embargo, desde entonces, los mismos lobbies internacionales han utilizado la categoría para reinterpretar esos mismos derechos e introducir unos nuevos. Bajo ese concepto lo que se ha hecho es traducir toda la agenda del aborto y el homosexualismo político en términos de Derechos Humanos.

Esta ley, al reconocer a los niños, sin especificar la edad, la titularidad de tales “Derechos Sexuales y Reproductivos”, abre la puerta a que cualquier oposición a que se promuevan la anticoncepción, el aborto u homosexualidad entre los niños sea vista como una ‘violación a los derechos sexuales y reproductivos de los niños’. Se sancionaría a cualquier colegio que se resista a realizar tal adoctrinamiento en los niños y el Estado podría acabar por quitarle los niños a sus padres si estos pretenden objetar tales contenidos.

Resaltamos en particular un párrafo de la ley sancionada en donde define los programas obligatorios de educación sexual:

Los proyectos pedagógicos de educación para la sexualidad, que tienen como objetivos desarrollar competencias en los estudiantes para tomar decisiones informadas, autónomas, responsables, placenteras, saludables y orientadas al bienestar; y aprender a manejar situaciones de riesgo, a través de la negativa consciente reflexiva y critica y decir no a propuestas que afecten su integridad física o moral, deberán desarrollarse gradualmente de acuerdo con la edad, desde cada una de las áreas obligatorias señaladas en la Ley 115 de 1994, relacionados con el cuerpo y el desarrollo humano, la reproducción humana, la salud sexual y reproductiva y los métodos de anticoncepción, así como las reflexiones en torno a actitudes, intereses y habilidades en relación con las emociones, la construcción cultural de la sexualidad, los comportamientos culturales de género, la diversidad sexual, la sexualidad y los estilos de vida sanos, como elementos fundamentales para la construcción del proyecto de vida del estudiante.

A continuación, ponemos a su disposición el texto completo de la nueva ley (El subrayado y los comentarios son nuestros).

 

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Consejo de Estado anula Decreto 4444 de 2006 que reglamentaba el aborto dentro del POS

Bogotá, marzo 18 de 2013. (Boletín Consejo de Estado) El Consejo de Estado declaró la nulidad del Decreto 4444 del 2006, expedido por el Presidente de la República de Colombia, que reglamentó la prestación de algunos servicios de salud sexual y reproductiva.

La Sección Primera, con ponencia de la magistrada María Claudia Rojas Lasso, explicó que el Gobierno Nacional, al expedir dicha norma, trató de reglamentar la Sentencia C-355 del 2006 de la Corte Constitucional, que despenalizó el aborto en tres casos específicos, sin haber una ley de por medio.

A juicio del Alto Tribunal, el Gobierno solo puede ejercer la facultad reglamentaria que le otorga el numeral 11 del artículo 189 de la Constitución Política, cuando exista una ley previa que reglamentar.

El fallo no estudió el fondo del contenido del Decreto, es decir, no abordó temas como la objeción de conciencia ni el aborto, pues estimó innecesario hacerlo debido a que la simple expedición de la norma fue ilegal.

Sin embargo, aclaró que esta decisión no significa que el Gobierno o el Consejo Nacional de Seguridad Social no puedan posteriormente dictar medidas, reglamentar o definir las políticas de salud en relación con dichos temas, siempre y cuando se acaten los parámetros establecidos en materia de reglamentación legal.

Esta norma estaba suspendida provisionalmente desde el 2009, por decisión del Consejo de Estado.

Según el Decreto, las Entidades Promotoras de Salud, las Administradoras del Régimen Subsidiado, las Entidades Adaptadas, las Empresas de Medicina Prepagada, las Entidades Departamentales, Distritales y Municipales de Salud, las entidades responsables de los regímenes de excepción y los prestadores del servicio de salud de todo el territorio nacional debían tener disponibles los servicios de aborto para todas las mujeres, independientemente de su capacidad de pago y afiliación al Sistema General de Seguridad Social en Salud e impedía imponer barreras administrativas para postergar la prestación de dichos servicios.

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domingo, 17 de marzo de 2013

Los derechos sexuales y reproductivos, por José Alfredo Peris Cancio

Reproducimos un excelente análisis hecho por José Alfredo Peris Cancio publicado en la página Almudi.org

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Presentación.- 1. La reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos: a) Las lógicas de los derechos humanos; b) La funcionalidad de los derechos como exigencia ética, jurídica y política; c) El derecho a tener derechos y los derechos sexuales y reproductivos.- 2. Sintonías éticas de los derechos sexuales y reproductivos: a) La ciencia al servicio de la liberación personal; b) La centralidad del individuo; c) Los derechos de la mujer; d) La vivencia de la sexualidad sin traumas; e) La no discriminación.- 3. Los contrastes de los derechos sexuales y reproductivos: a) La tradición de la ley natural; b) La familia fundada en el matrimonio; c) La antropología del don y de la comunión; d) La vida social y el bien común; e) La solidaridad entre las generaciones.- 4. El discernimiento de la aportación de los derechos sexuales y reproductivos: a) Los criterios de razón común; b) Los criterios de razón iluminados por la fe.- 5. Conclusión.

PRESENTACIÓN

Los derechos sexuales y reproductivos están sirviendo como herramienta política para desplazar en los países de tradición católica -de modo muy principal los latinoamericanos- la moral sexual y familiar acorde con esta misma tradición(1). Es llamativo el inagotable número de páginas en Internet dedicadas a la difusión de este tipo de reivindicaciones políticas y de prácticas médicas y sociales.

El objeto de mi disertación será proponer un esquema de interpretación de los mismos que permita analizar, por un lado, su enorme capacidad de penetración en el tejido social y, por otro, sus graves errores de fundamento. Estudiar un tema de este tipo resulta árido porque continuamente hace gravitar sobre un universo de convicciones que resultan antagónicas para quien escribe estas líneas. Pero, por otro lado, muestra hasta qué punto un trabajo perseverante de educación adecuada en materia de sexualidad, vida humana y familia, resulta imprescindible en nuestros días. Se trata, sin duda, de un elemento clave de la nueva evangelización.

Para desarrollar este cometido comenzaré haciendo una breve referencia al lenguaje de los derechos, o mejor, a los lenguajes sobre los derechos. En este modo de plantear las exigencias éticas, jurídicas y políticas se encuentra la aparente plausibilidad de los derechos sexuales y reproductivos, y, sobre todo, la difícil situación en la que quedan los que se oponen a los mismos, al situarlos como enemigos de los derechos de los demás.

A continuación se profundizará en las claves que permiten ganar adeptos para los derechos sexuales y reproductivos. Ideales éticos o eslóganes políticos como la liberación personal, la centralidad del individuo, los derechos de la mujer, el bienestar sexual, o la no discriminación parecen tener cabida y alentar los derechos sexuales y reproductivos.

Para comenzar una crítica científica de los derechos sexuales y reproductivos hay que mostrar hasta qué punto sus propuestas dificultan una auténtica plenitud humana, vulnerando el edificio del aprendizaje moral de los pueblos y las personas, disolviendo la cultura familiar, rompiendo la vocación al amor del ser humano, desentendiendo a las personas del bien común y de la suerte de sus hijos.

Todo ello nos permitirá precisar qué criterios de razón común y qué criterios de razón iluminada por la fe merecen los derechos sexuales y reproductivos.

1. La reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos

La categoría "derechos sexuales y reproductivos" es imprecisa(2). Más bien, viene a agrupar las prácticas que desconectan la genitalidad humana de su potencialidad generativa, que favorecen la despenalización del aborto y que promueven los derechos de los homosexuales. Reivindicar la anticoncepción, el aborto y la fecundación al margen del acto conyugal son las líneas de fuerza de unos derechos que son secundados desde una lógica liberacionista, feminista radical y de cultura gay.

La estrategia reivindicativa de estas propuestas consiste en su articulación como derechos. Aunque ninguna de las grandes declaraciones clásicas de derechos ha albergado este tipo de contenidos, en los últimos veinte años tanto la Unión Europea como los Estados Unidos han empleado un lenguaje en donde se daba por supuesto que estos contenidos representaban auténticos derechos fundamentales y libertades públicas.

Resulta pertinente plantearse cómo es posible que los derechos humanos presenta una lógica tan permeable a este tipo de contenidos

a) Las lógicas de los derechos humanos(3)

La respuesta a este interrogante se encuentra en el propio carácter ambiguo de los derechos humanos, de las libertades públicas, de los derechos fundamentales. Los estudiosos de la Filosofía del Derecho encuentran enormes dificultades a la hora de precisar estos términos. Pero creo que se podrían realizar las siguientes precisiones para aclarar el panorama.

La expresión derechos del hombre tiene una indudable radicación ilustrada, y responde a las pretensiones de la ideología deísta: establecer un nuevo orden social con una justicia que procede del contrato social, del pacto entre los individuos y no de nada inherente al ser humano, ni muchos menos a Dios.

Es cierto que algunas declaraciones de derechos aluden a Dios y a la naturaleza humana. Pero se trata de una mención si relevancia política ni jurídica, y, de hecho, las declaraciones posteriores acaban expulsando este tipo de alusiones sin ningún tipo de dificultad.

Unos años después, a lo largo del siglo XIX, el derecho natural católico, alentado por el pensamiento de Tomás de Aquino y del magisterio de la Iglesia, realizará otra propuesta de lectura de los derechos humanos como derechos naturales que responden al plan de Dios y al orden de libertad moral que tienen los hombres.

El antagonismo entre ambos discursos resulta notorio a la hora de entender algunos derechos, especialmente el de libertad religiosa o el de propiedad. En ambos casos el pensamiento revolucionario sobre los derechos es corregido por el pensamiento católico aludiendo a la necesidad de respetar los derechos de la verdad o el destino universal de los bienes del planeta.

A finales del siglo XIX y principios del XX los derechos del hombre van modificando algunas de sus propuestas, para incluir elementos sociales y culturales. También desde el punto de vista católico se van realizando propuestas en las que los derechos de la verdad se traducen como derechos a proponer la verdad en un clima pluralista.

Estas modificaciones de los discursos permitieron que en 1948, a la hora de proclamarse por las Naciones Unidas la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, un autor como Jacques Maritain propusiera que tal declaración era la expresión del conocimiento moral de la humanidad, explicitación de la ley natural según el progreso moral de la humanidad de nuestros días.

La visión de Maritain tenía más carga de deseo que de reconocimiento estricto de la realidad. De hecho el filósofo francés se dio cuenta de que el consenso de la Declaración Universal era sumamente frágil. Se estaba de acuerdo con los derechos en tanto en cuanto no se preguntara por qué. Y eso daba cabida a un pluralismo de interpretaciones de los derechos humanos, de lenguajes de los derechos.

El recientemente fallecido Norberto Bobbio llevó este planteamiento al extremo al considerar que los Derechos así recogidos no podían ser fundamentados, pero sí debían ser aplicados. La escisión entre la comprensión de los derechos y su práctica pasó a ser total.

Sin perdernos en agotar la historia de las interpretaciones de los derechos se puede realizar un nuevo juicio. De 1948 la evolución de los derechos ha conocido dos frentes. El pensamiento revolucionario ha dado paso a un pensamiento liberal, que se presenta como su heredero y que considera que el lenguaje de los derechos sirve para vehicular exigencias éticas y políticas. Expresa el derecho a tener derechos. Por el contrario, el pensamiento de la Iglesia sigue manteniendo que los derechos humanos son un predicado de la dignidad del ser humano que permite juzgar la realidad social y política.

b) La funcionalidad de los derechos como exigencia ética, jurídica y política(4)

La lógica de los derechos propia del magisterio de la Iglesia acoge la lectura realista y personalista de los derechos humanos, lectura que sigue desarrollando con vitalidad propia en el campo de algunos cultivadores de la filosofía del derecho.

El esquema interpretativo es el siguiente: el ser humano, imagen y semejanza del Dios uno y trino, posee intrínsecamente un valor en su ser y en su actuar que debe ser respetado. Los derechos dan cuenta de ese valor antropológicamente fundado, y reaccionan contra los atropellos que se comenten contra él.

Los derechos plantean la responsabilidad moral que tenemos los unos con los otros, que tenemos con respecto a la construcción del bien común de la sociedad y de los distintos grupos sociales y, específicamente, la responsabilidad que tiene la autoridad política con respecto a su comunidad, así como las cabezas de los distintos grupos sociales con respecto a sus propios grupos, como la familia, el vecindario, la parroquia.

Esta responsabilidad moral puede ser recogida por el Derecho, y aún en muchos casos debe ser recogida por el Derecho. Es una obligación política de primer orden exigir que el orden jurídico este en consonancia con el orden de las obligaciones morales de convivencia.

El lenguaje de los derechos que plantea la Iglesia permite que los mismos cumplan las tres misiones: ética, jurídica y política. Pero resulta imprescindible fundamentarlos en una antropología adecuada, antropología que no se limita a los aspectos de razón común, sino que se abre a los aspectos de razón iluminada por la fe. Decir que los derechos humanos son los derechos de Dios sobre el hombre, es decir, el modo como se responde a la vocación originaria del ser humano como criatura, imagen y semejanza del Dios uno y trino, no rebaja contenido racional a su fundamento ni relaja su defensa. Al contrario, intensifica la razón y alienta decisivamente su defensa.

El derecho del no nacido a crecer y desarrollarse bajo el corazón de su madre, el derecho de la familia a ser reconocida como tal en su fundación matrimonial, el derecho a la verdad de los jóvenes en su educación o el derecho de los pobres a ser ayudados en la liberación de la pobreza, son ejemplos de exigencias morales, que deben ser recogidas por el ordenamiento jurídico, con el concurso del compromiso político en su favor.

Este tipo de planteamiento de los derechos humanos pone el énfasis en la verdad del ser humano, en el mejor discernimiento hacia su ser y su misión, y pone el Derecho y la Política a su servicio. Antagónicamente, el derecho a tener derechos lo que realiza es una subordinación de la verdad del ser humano a la eficacia política, y, por tanto, a la capacidad de influir en el poder.

c) El derecho a tener derechos y los derechos sexuales y reproductivos

El liberalismo político de John Rawls(5) ha desarrollado una justificación teórica de esta visión de los derechos que hoy en día es hegemónica. Los derechos conforman el ius gentium, los criterios de lo políticamente correcto para cualquier democracia decente, y esta es el reino de libertad igualitaria.

La libertad igualitaria es el núcleo de la tradición constitucional de los Estados Unidos, y en ella puede reconocerse la mejor tradición europea que no haya tenido devaneos totalitarios ni marxistas. Aprender de esta tradición es lo que garantiza la ciudad de los derechos. Las tesis del más aventajado discípulo de John Rawls, Ronald Dworkin(6), avalan este planteamiento.

El núcleo de la tradición de la libertad igualitaria es un sujeto racional que desea ser libre y que los otros lo puedan ser. La herramienta jurídico-política que permite articular espacios de libertad compatibles son los derechos individuales. La raigambre kantiana del proyecto es fácilmente reconocible.

Si los derechos son un asunto formal, sin más contenido que el ejercicio de una libertad compatible e igualitaria, resulta coherente que el derecho por excelencia sea "el derecho a tener derechos" es decir, a dotar libremente de contenido a esos ejercicios de libertad. Si la tecnología médico-farmacéutica ha permitido liberar la práctica de la sexualidad de su vinculación con la vida, la sexualidad y la reproducción pueden ser presentados como bienes de consumo que el Estado se debe preocupar de suministrar de una manera igualitaria.

El único requisito consiste en convencer a la opinión pública para que estas reivindicaciones puedan ser incluidas en los programas de los partidos que aspiran a gobernar. Para ello es necesario buscar un impacto mediático constante que transmita la impresión de que tales derechos son ejercicios de la libertad muy deseables para el conjunto de la sociedad, por lo que nadie se pueda negar a reconocerlos.

El último escenario de este tipo de argumentación es persuadir que nadie que sea partidario de la libertad dejará de reconocer esos derechos, incluso aunque el personalmente no desee ejercerlos.

Este esquema meramente pragmático de la vigencia de los derechos reproductivos no recoge suficientemente su fácil extensión en la opinión pública. Detrás de los mismos subyace una argumentación ética que interpreta de una manera sui generis gran parte de las aspiraciones de las sociedades modernas.

2. Sintonías éticas de los derechos sexuales y reproductivos

Los derechos sexuales y reproductivos no se limitan a reivindicar la ética de la libertad, sino que conecta perfectamente con argumentaciones éticas que se suelen presentar bajo el sufrido rótulo de "progresistas". Conviene realizar una serie de pinceladas sobre las mismas teniendo bien presente que no se trata de realizar un cuadro acabado. Es muy difícil agotar todas las pretendidas connotaciones éticas de este tipo de discurso, porque en su ambigüedad y en su imprecisión encuentra una ocasión para estar continuamente renovándose y reformulándose.

a) La ciencia al servicio de la liberación personal

Una de las invocaciones más eficaces de los derechos sexuales y reproductivos es su conexión con el progreso científico biomédico. Son derechos, se dice, que ponen los avances científicos en materia de salud reproductiva al servicio de la liberación personal.

En realidad el argumento revela toda su eficacia no tanto en la justificación de estos derechos, cuanto en la descalificación del que se opone a los mismos. El esquema es sencillo. Valga el ejemplo: "quien se opone al uso de métodos anticonceptivos revela una mentalidad precientífica en la consideración de la sexualidad humana".

La eficacia del argumento trasciende el arco de discusión política parlamentaria y sus connotaciones científicas y modernas lo ponen en el centro de lo políticamente correcto. Un nuevo ejemplo, "quien se opone al uso de los métodos anticonceptivos realiza una conducta semejante a la de los grupos religiosos que no captan las transfusiones de sangre". Los facultativos médicos dudan hasta qué punto deben respetar este tipo de demandas que parecen ampararse en una libertad religiosa fundamentalista.

Este tipo de situaciones se dan con frecuencia respecto de los padres y madres de familia con varios hijos que seguimos abiertos a la vida. Nos encontramos ante una asistencia médica que, salvo que sea conscientemente católica, se inclina por la lógica de anticoncepción y de la muerte del no nacido como inherente a su metodología científico-médica.

b) La centralidad del individuo

Los derechos sexuales y reproductivos alcanzan otra cota importante de refrendo socio-intelectual cuando se interrelacionan con la centralidad del individuo en la sociedad. Suprimiendo las taras propias de nuestra condición sexuada, se favorece la aspiración moderna de emancipación. Un mundo libre es un mundo que iguala las condiciones de elección.

El individuo se identifica con la libertad como ausencia de vínculos. Esa es la libertad más favorable de una sociedad regida por la sociedad de mercado. En un mercado siempre se sitúa mejor quien no pierde oportunidades de cambio, es decir, quien no pierde capital.

Los derechos sexuales y reproductivos liberan al individuo del peso que suponen los vínculos humanos que crea la reproducción humana. Frente a la tara propia que supone tener hijos, mantener vínculos estables, comprometer, en definitiva, la propia libertad, se diseña una maquinaria política en la que todas esas contingencias sean reducidas al máximo.

Los derechos sexuales y reproductivos buscan incorporar la familia como derecho, es decir, como realidad sometida absolutamente a la insobornable primacía de la libertad individual, del desarrollo personal excluyente y autónomo. Lo contrario es la familia tradicional, sinónimo funesto de una libertad hipotecada.

c) La ideología del género(7)

La centralidad del individuo necesita imperiosamente que ningún elemento condicione ni limite su libertad. Eso introduce que se interprete la relación del individuo con su corporalidad caracterizad por la indiferencia de la propia realidad sexuada, es decir, el sexo no es algo físico sino cultural y los rasgos morfológicos y anatómicos de la sexualidad son obstáculos a remover. La ciencia ayuda al progreso del individuo poniendo la tecnología bioética al servicio de la anula de la diferencia sexual. El sexo es un ejercicio lúdico de creación de roles. No hay dos géneros, masculinos y femenino, sino una combinatoria más amplia de las distintas opciones de transformismo sexual.

Así las reivindicaciones icónicas de esta ideología son la equiparación de la homosexualidad a un grado de opción legítima y alternativa frente a la heterosexualidad, la acción médica a favor del transexualismo, el llamado matrimonio homosexual, la adopción por parejas homosexuales…

Desde esta visión quien otorga un carácter sustantivo a la diferencia sexual comete un atropello contra la legítima libertad de otros. Es la propia subjetividad la que define el género sexual y es el Estado el que debe ponerse al servicio de esa subjetividad.

d) Los derechos de la mujer

La ideología del género enfoca los derechos de la mujer hacia conseguir que ella sea un individuo que consume sexualidad con la misma impunidad que lo hace el varón, y que elige la maternidad con la misma libertad que lo hace el varón. Realidades tan dispares y antagónicas como el aborto (supresión de la vida humana naciente) y la inseminación artificial (producción técnica de la vida naciente) son reclamadas con la misma finalidad: que la mujer sólo sea madre cuando libremente lo elija.

La conexión entre derechos sociales y reproductivos y derechos de la mujer alcanza su cenit cuando se plantea la extensión de los mismos a la mujer que viven en situaciones de marginación social, económica racial. El tenor de estas reivindicaciones apunta a que el aborto, al contracepción o la inseminación artificial sean accesibles a la misma como derechos básicos.

Se trata de un feminismo que en ningún caso valora la corporalidad femenina como un elemento propio y enriquecedor del ser persona. Cualquier argumentación de este tipo se considera que es una forma de dominio sobre la mujer a la que se sigue esclavizando y culpabilizando. El escenario de una sexualidad vivida se encuentra en el trasfondo de este tipo de argumentación.

e) La vivencia de la sexualidad sin traumas

Por tanto los derechos sexuales y reproductivos también se nutren de una visión liberacionista de la sexualidad, en la que el esquema de legitimación es muy sencillo: hay que pasar de la represión sexual a la liberación. La mejor manera de que la sexualidad no sea un tabú consiste en que no se desprenda ninguna consecuencia negativa de la práctica genital. Romper el nexo entre sexualidad y vida es la mejor manera de garantizar ese disfrute indoloro de la sexualidad.

Una propuesta de vivencia de la sexualidad de este modo se enfrenta radicalmente contra el pensamiento moral religioso, al que considera gratuitamente potenciador de la culpa. Hay que liberar a las personas de las consecuencias del disfrute de la sexualidad para que así se vean liberados de la culpa. No hay lugar para hablar de responsabilidad ante la propia sexualidad. No hay apertura al carácter sagrado de la relación sexuada fecunda. La liberación de la sexualidad consiste en entenderla como una mera función psicológica individual. La conexión interpersonal debe quedar reducida a meros contratos bilaterales en los que ambas parten manifiesten estar de acuerdo.

La sexualidad sin traumas no busca un modo correcto de vivir la sexualidad. Los ideólogos del sesenta y ocho consideraban que la revolución sexual acabaría con la prostitución como una forma degradada de vivir la sexualidad que refleja las injusticias económicas. Ese discurso ya no cabe en la perspectiva de los derechos sociales y reproductivos. Más bien de lo que se trata es de conseguir que el que se prostituye lo haga porque quiere y el que consume prostitución también. Hay que caminar hacia una prostitución profesionalizada porque en sí mismo cualquier intercambio sexual es legítimo si las personas implicadas en el mismo consienten libremente.

f) La no discriminación

Los derechos sexuales y reproductivos aparecen entonces como el medio idóneo de inculcar una tolerancia casi absoluta que no discrimine a nadie por sus conductas sexuales. Persiguen celosamente considerar que el pudor, el decoro, la decencia o el buen gusto son pérfidos aliados de la conducta más fundamentalista e intransigente.

El único criterio para discriminar conductas sexuales es el derecho penal de los Estados, y este sólo debe proteger un único bien: la libertad sexual de las personas. Incluso la minoría de edad es sorteada por algunos que piden valorar el grado de autonomía del menor en estos temas.

Una sociedad abierta y tolerante estará en condiciones de asumir todos estos derechos y se diferenciará claramente de aquellas otras sociedades represivas que siguen manteniendo elementos de orden público de contenido sexual.

g) Otros

No sería nada difícil encontrar otros argumentos pretendidamente morales para defender los derechos sexuales y reproductivos. Baste aquí apuntar a la aplicación de los mismos para los jóvenes, los niños, los ancianos, los minusválidos… Se trata de reivindicar para cada uno de estos colectivos aquellos elementos sociales y jurídicos que les permitan encontrarse con su propia sexualidad como si se tratara de un bien de consumo.

Lejos de agotar el panorama, lo expuesto tan sólo ha buscado ejemplificar hasta qué punto estos derechos aparecen como pretensiones de bien humano, y hasta qué punto rebatirlos está obligando a profundizar en el auténtico bien humano que hace ver los errores -y los horrores- de las elecciones que se realizan desde el ejercicio de estos derechos.

3. Los contrastes de los derechos sexuales y reproductivos(8)

Para comenzar la tarea de deconstrucción de los derechos sexuales y reproductivos un primer ejercicio obligado es comparar esta lectura del bien humano con otros lenguajes sociales que proponen una lectura plenamente contrapuesta del bien humano.

a) La tradición de la ley natural

La ley natural como tradición ha sido vivida por la humanidad en distintos contextos religiosos. Como mostró ejemplarmente C.S. Lewis(9) en la abolición del hombre, las grandes tradiciones religiosas, como el hinduismo, el budismo, el judaísmo, el islam, y el propio cristianismo han compartido un núcleo de convicciones básicas difícilmente erradicable del corazón humano.

Reconstruyendo libremente esta argumentación, señalaré que la ley natural muestra en primer lugar una lectura teónoma de la moral: lo mandado por Dios es lo mejor para el hombre; Dios es bueno y busca la felicidad del hombre. Por tanto, la sexualidad, la familia y la vida están custodiadas por mandatos divinos cargados de sabiduría y bondad. La castidad es la virtud que marca el recto orden en todos estas acciones humanas. Aunque posean sus diferencias, ninguna de las grandes religiones está totalmente al margen de una educación de la sexualidad a favor del mutuo respeto entre los esposos, de preservar la inocencia de los niños, de cuidar de la vida humana naciente.

Los contenidos que se expresan en esas matrices religiosas son igualmente comprensibles al margen de la misma. La ley natural es accesible a la razón(10), aunque su dimensión religiosa ayudará que sea más fácilmente aceptada y vivida.

Cuando los derechos sexuales y reproductivos se oponen frontalmente a los preceptos de la ley natural que favorecen la vida, la pureza y el cuidado y la educación de los niños nacidos o no nacidos, desarrollan un lenguaje que contradice la experiencia moral elemental del corazón humano, y esta se puede recuperar en el momentos más inesperado.

Aunque en el discurso público sea con frecuencia difícil desmontar las consignas de los derechos sexuales y reproductivos -nada más falso que las grandes asambleas como principios de verificación- el coloquio personal con las personas tiene bastantes más posibilidades de éxito si se consigue llegar al corazón de las mismas.

No son extrañas las conversiones de personas que han practicado el aborto, o de madres que han incurrido en él. Los remordimientos, lejos de ser una lacra para la persona, testimonian la indelibilidad de la ley natural, su carácter de guía indestructible para la persona que busca el bien.

b) La familia fundada en el matrimonio

El más grave error de la ideología de los derechos sexuales y reproductivos resulta de su incapacidad de contemplar el realismo, el valor y la hermosura del matrimonio y de la familia de fundación matrimonial. La familia de fundación matrimonial no se encuentra en el orden de las elecciones, ni de las creatividades humanas. Antes que una pregunta es una respuesta acerca de lo que conviene al ser humano, lo que lo eleva, lo que lo embellece.

A pesar de la propaganda a favor de las tesis de los derechos sexuales y reproductivos, las estadísticas siguen hablando de un número elevado de personas que se casan, de un número elevado de personas que valora la familia, y de la fuerza persuasiva que tiene una familia bien fundada y que funciona, tanto desde un punto de vista de su rentabilidad social, como desde el testimonio de plenitud humana que transmite.

Probablemente la ideología de los derechos sexuales y reproductivos se hace fuerte en contextos en los que las personas, y muy particularmente los jóvenes, consideran que un proyecto basado en la castidad y en recto orden moral es imposible, o en contextos en los que se ha instrumentalizado la sexualidad humana. O en contextos en los que se ha sacralizado la trasgresión.

Pero la fuerza con la que el amor hermoso convoca a las personas es realmente significativa. Hasta los corazones más embotados pueden volver a captar la hermosura de la misericordia, del comenzar de nuevo, del recuperar la inocencia pérdida.

El papel de los padres y de los educadores como defensores y garantes de la inocencia es crucial, sobre todo por los oleajes intensos que hoy pueden sufrir los jóvenes durante la adolescencia. La idea reductiva de libertad que presenta la ideología de los derechos sexuales y reproductivas puede ser sabiamente superada por una comprensión de la libertad que no deje de apuntar hacia los bienes más elevados de la vida.

c) La antropología del don y de la comunión

Los derechos sexuales y reproductivos poseen una contradicción interna que conviene resaltar: por un lado, necesitan generar una corriente de simpatía y solidaridad a favor de los mismos, para que sean recogidos por las legislaciones democráticas según el juego de las mayorías; por otro lado, por ellos mismos secan las fuentes de la solidaridad entre las personas. Iconos de solidaridad como la maternidad, la fraternidad, la filiación son cuestionados desde esta ideología, para la que nada se puede poner por encima de la libertad de elección.

Esta contradicción es insalvable y muestra que la ideología del egoísmo racional es incapaz de dar cuenta adecuada de la experiencia humana integral. El ser humana capta que hay más excelencia en dar que en recibir. De una manera ocasional puede dejarse llevar por elecciones egoístas que le suministran ventajas inmediatas. Pero como tenor continuo de la vida el egoísmo aleja de las personas la vida deseable, es decir, la vida que nos permite vivir como tales.

La antropología del don y de la comunión muestra también que una versión mitigada de la tesis anterior es igualmente falsa. En efecto, no faltan entre nuestros contemporáneos quienes defiende éticas de mínimos y éticas de máximos, haciendo de las primeras contenidos obligatorios refrendados por el derecho y de las segundas contenidos no obligatorios aunque admirables.

Este dualismo debe ser superado por una visión de continuidad entre los mínimos jurídicos y las opciones más virtuosas, de tal manera que se impida que el cumplimiento de lo menos esté en contradicción con el ejercicio de lo más. Quien vive la propia sexualidad en un egoísmo sinalagmático, de intercambio, se auto autoanula para comprender la lógica del don. El orden que los jóvenes han de aprender a introducir en la propia conducta sexual garantiza que puedan fundar matrimonios y familias sólidos.

d) La vida social y el bien común

La antropología del don culmina en la excelencia del bien común. La vida social no es una mera condición para poder ejercer mi libertad personal, sino que la vida social es la ocasión de plenificar mi libertad a través de mi contribución al enriquecimiento de los demás.

Los derechos sexuales y reproductivos son incapaces de comprender que la castidad, el recto orden de la vida sexual, no sólo es una virtud individual, sino un clima social imprescindible para el pleno desarrollo de las personas. Si no hay limpieza en las escuelas, en los hospitales, en los lugares de trabajo, en los tribunales, en los parlamentos, los seres humanos creamos contextos vitales en los que los deseos de unos -los fuertes- privan sobre la libertad de otros -los débiles-.

La llamada violencia de género, el acoso sexual, el abuso de menores, las agresiones domésticas no son conductas que surjan al margen de una matriz social. Son expresiones dramáticas de la falta de compromiso por un clima social sano, en el que los más débiles y desprotegidos -en muchos casos, las mujeres y los niños y niñas- sean protegidos antes de que llegue la acción penal.

Cuando alguien ejerce una libertad excesiva, el más débil sufre ese exceso. El más débil, por definición, es el que no sale victorioso de las composiciones espontáneas, del tráfico habitual de intercambios en la vida social. Los derechos sexuales y reproductivos son deliberadamente ciegos hacia los derechos de los más débiles, y no sólo en el notorio caso del aborto. Hacer imposible en los jóvenes la pureza es matar el alma de los que más necesitan cuidado.

Recuperar el sentido del bien común no requiere sino un análisis más justo de las situaciones. La pérdida de control personal no hace la vida más agradable para los demás. Muchas veces comprobamos cómo degrada el ambiente. No sólo en los aspectos físicos o ecológicos. También en los morales y humanos.

e) La solidaridad entre las generaciones

La ruptura de la solidaridad es sincrónica y también diacrónica. Los débiles no son sólo los que sufren los daños de un derecho injusto que se ejerce en un determinado momento, sino a los que se les imposibilita dar con su lugar en el mundo. El decretado por muchos como final de la historia es síntoma inequívoco de cerrazón hacia la esperanza y el futuro.

Nuestra civilización entendía que en situaciones de naufragio, los niños y las mujeres tenían preferencia. Los derechos sexuales y reproductivos quiebran esa lógica, pues los derechos de los niños, mientras se les puede ocultar como embrionarios o no nacidos no representan nada. Es más, los niños que tendrán que venir, esos que presentimos como nuestros nietos o los hijos de los hijos de nuestros nietos, dejan de ser el impulso de nuestro trabajo, para ser llevados a la quimera de la irrealidad.

La mentalidad anticonceptiva sembró eficazmente el silencio rebelde ante quien reclama sus derechos por aparecer en la historia. Pero algo en el corazón del ser humano le recuerda permanentemente la injusticia de este proceder.

4. El discernimiento de la aportación de los derechos sexuales y reproductivos

a) Los criterios de razón común

Los derechos sexuales y reproductivos invitan a tomarse muy en serio la libertad humana individual. El tema de la subjetividad moderna no es un ejercicio para intelectuales. Hoy en día es materia de educación ciudadana, y, por tanto, de elección responsable del tipo de educación que queremos tener.

Con frecuencia se oye que nos encontramos en la posmodernidad, que el tiempo de los grandes relatos ha terminado. Este juicio no es del todo exacto. Más bien lo que se ha instalado entre nosotros es un discurso en el que se considera que el futuro es lo mismo que un egoísmo confortable, y que la sociedad de consumo es la que tiene mejores visos de cumplir ese programa.

Algunos de los teóricos del liberalismo actual se refieren a esta situación como la de la subasta ideal, en la que cada uno puede vivir a su aire, sin envidiar el lote de los demás. Una sociedad en la que cada uno satisfaga su propia subjetividad de manera compatible a las satisfacciones de los demás es una sociedad ideal.

No es una situación en ruptura con la modernidad. Más bien es la convergencia de los discursos modernos del liberalismo hedonista y del marxismo, en una antropología atea, al modo de Epicuro. Sin esta clave difícilmente podríamos concebir como este liberalismo ha imantado tan bien otros registros éticos de las sociedades modernas.

La polémica con Epicuro devuelve toda su excelencia a la metafísica y a la ética clásica, y no es casualidad que los mejores críticos de las sociedades liberales sean lectores profundos de Aristóteles y santo Tomás de Aquino, porque hay argumentos básicos sobre el sentido de la realidad y de la acción humana que pueden ser perfectamente redituados desde estas coordenadas filosóficas. Ahora bien, un retorno a Aristóteles que pusiese entre paréntesis cuanto hay de teología en Tomás de Aquino no sería un beneficio.

b) Los criterios de razón iluminados por la fe

La fe desarrollada a través de la reflexión teológica proporciona argumentos que elevan a la propia razón. La imagen trinitaria que se refleja en el hombre pone un acento decisivo en la capacidad de comunión del ser humano. El misterio nupcial que muestra la relación necesaria y la belleza del vínculo entre sexualidad, procreación y matrimonio, tiene su analogazo más alto en la consideración del Dios Trino.

La teología Trinitaria muestra que la unidad de Dios es al mismo tiempo comunión de personas a través de la relación: el Padre lo es para el Hijo, el Hijo lo es para el Padre, el Espíritu Santo lo es para la comunión entre el Padre y el Hijo. El dato relacional no menoscaba la unidad de Dios sino que permite entender que se trata de un misterio de amor entre las personas.

Las personas humanas, en nuestra finitud, no tenemos está coincidencia ontológica entre nuestro ser y el amor. La plenitud de nuestro ser se va fraguando a través de nuestra transformación en el amor por medio de la persona de Cristo. En Él somos verdaderamente hijos amados en el Hijo que podemos recibir el mismo amor con que se aman las divinas personas.

La potencialidad transformadora de nuestra configuración con Jesucristo garantiza plenamente ese misterio de comunión, del que la Virgen María es prenda y signo. La Virgen Inmaculada muestra hasta qué punto el amor de Dios puede elevar la condición humana para que sin perder las notas de su personalidad, alcance la plena comunión con Dios.

La reflexión teológica brinda confirme dos certezas racionales: que el ser humano está llamado a la relación, al amor, al don y que está llamada va unida a la planificación del ser humano. Los seres humanos y las diversas culturas pueden llegar a comprender algo de esta realidad, con dudas y errores. La Revelación confirma y corrige.

La Revelación, además, ofrece a la razón el dato que sólo Dios podría comunicar de sí mismo, su plan salvífico con respecto al hombre como expresión de su ser amoroso. De este plan hay huellas en la creación, pero sólo en Cristo se produce su plena manifestación.

Entre estas huellas se encuentra el carácter sexuado del ser humano en varón y mujer. Es el lenguaje del cuerpo que permite que el ser humano no pueda no plantearse su vocación al amor al tener que dar cuenta de su conducta sexual y al tener de modo intrínseco a su naturaleza la vocación a la relación y al amor.

Los derechos sexuales y reproductivos desconocen y alteran este carácter estructural de la vocación del ser humano al amor. Podemos y debemos encontrar los restos del naufragio que produce esta catástrofe para rescatar a cuantos más podamos de sus consecuencias.

5. Conclusión

Los derechos sexuales y reproductivos son una propuesta ética errónea. Pero este juicio enunciado de este tipo sirve de bien poco en nuestro contexto intelectual si no va acompañado de un denodado afán por fundamentarse de modo crítico y científico, y va suministrando argumentos que permitan detectar sus errores de una manera verificada de algún modo. Las Universidades Católicas y los Institutos Católicos de Investigación estamos llamados a realizar empresas de este tipo.

Quienes en un momento de la historia combaten un error teológico y antropológico, una herejía, experimentan con frecuencia la ardua persecución, las incomprensiones, el agotamiento. Pero de su esfuerzo y su fidelidad se benefician las generaciones posteriores. Nuestro credo católico debe mucho, por ejemplo, a los reiterados exilios de San Atanasio.

Las explicaciones teológicas de San Atanasio han podido ser mejoradas. Pero su testimonio fue imprescindible. Lo que les acabo de comunicar en esta charla busca estar en plena comunión con el Magisterio de Juan Pablo II, y de sus actualizaciones en el episcopado español, a través de la Instrucción pastoral sobre matrimonio y familia, y del Directorio recientemente aprobado. Tengo para mí que estas actuaciones del Papa y de los Obispos en comunión sincera con él en temas de matrimonio, familia y vida corren una suerte paralela a la de San Atanasio, y preservan las costumbres cristianas de un ataque cultural sin precedentes.

Podemos y debemos mejorar estas explicaciones, como sin duda lo hace el magisterio del Papa y los Obispos con respecto al magisterio anterior.

Cada investigador católico debe tensar cuanto pueda su disciplina para contribuir a tan noble causa.

Pero siempre lo haremos desde la fidelidad y la gratitud hacia quienes están siendo los testigos de la verdad del matrimonio y la familia en un mundo hostil hacia la hermosura de castidad y hacia la alegría de dar vida.

Notas

1. Cfr. PERIS CANCIO, José Alfredo, "Diritti sessuali e riproduttivi", en Pontificio Consiglio per la Famiglia, Lexicon. Termini ambigui e discussi su famiglia, vita e questione etiche, Centro editoriales dehoniano, Bolonia (Italia) 2003, pp. 227-237.

2. Un ejemplo de bibliografía básica que se hace eco de la de la misma se puede encontrar en CORREA, S. Y PETCHESKY, R., 1994, "Reproductive and Sexual Rights. A Feminist Perspective", en Population Policies Reconsidered: Health, Empowerment and Rights, Sen G Germain A and Chen L (eds.), Harvard University Press, Cambridge, MA. International Planned Parenthood Federation (IPPF) (1996), Carta de IPPF de derechos sexuales y reproductivos, IPPF, London, 2000; UNFPA (United Nations Fund for Population), El derecho a elegir: derechos reproductivos y salud reproductiva, UNFPA, New York, 1997; VIDAL MARTÍNEZ, Jaime (coord.), Derechos reproductivas y técnicas de reproducción asistida, Comares, Granada, 1998; VEGA, Ana María, "Los "derechos reproductivos" y sus interpretaciones: Una causa que se promueve en la ONU", en Aceprensa-Vida familiar; DOMÍNGUEZ, Juan, "Los derechos reprodutivos, según la IPPF. Una interpretación que quiere pasar por única", Aceprensa-Vda familiar; NARAL Foundation, Los derechos reproductivos y la salud de la mujer de color, Los Ángeles, California, USA, 2000; GOMEZ SANCHEZ, Yolanda, El derecho a la reproducción humana, Marcial Pons, Madrid, 1994.

3. Una referencia bibliográfica básica sobre este tema: GEORGE, Robert Paul, The class of Orthodoxies. Law, Religion and Morality in crisis, ISI Books, Wilmington, Delaware, 2001; FINNIS, John Mitchell, Natural law and natural rights, Clarendon Press, Oxford, 1981; Aquinas. Moral, Legal and Political Theory, Oxford University Press, Oxford, 1998; PERIS CANCIO, José Alfredo, Diez temas sobre los derechos de la familia. La familia, garantía de la dignidad humana, Eiunsa, Madrid, 2002.

4. Cfr. PERIS CANCIO, José Alfredo, «Los fundamentos de los derechos humanos» en Simposio la Iglesia y los derechos humanos, Comisión Diocesana de Justicia y Paz, Siquem, Valencia 1999.

5. Cfr. John Rawls, A Theory of Justice, Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1971 [trad. cast.: Dolores González, Teoría de la Justicia, Madrid, FCE, 1978]; Political Liberalism, New York, Columbia, University Press, 1993 [trad. cast.: Antoni Domènech, El liberalismo político, Barcelona, Crítica, 1996]; «El derecho de gentes», en Stephen Shute y Susan Hurley(eds.), De los derechos humanos, Trotta, 1998. [tít. orig.: On Human Rights. The Oxford Amnesty Lectures, Basic Books, 1993. Tad.: Hernando Valencia Vila].

6. Cfr. Ronald Dworkin, Ética privada e igualitarismo político, Paidós, 1993.

7. Cfr. ALZAMORA REVOREDO, Oscar, "Ideologia di genere: pericoli e portata", en Pontificio Consiglio per la Famiglia, Lexicon. Termini ambigui e discussi su famiglia, vita e questione etiche, Centro editoriales dehoniano, Bolonia (Italia) 2003, pp. 455-470.

8. La bibliografía básica para esta sección argumental es SCOLA, Angelo, Hombre-Mujer. El Misterio Nupcial, Encuentro, 2001; D'AGOSTINO, Francesco, Elementos de una Filosofía de la Familia, Rialp, Madrid, 2002; VILADRICH, Pedro-Juan, La agonía del matrimonio legal, Rialp, Madrid, 2000; CRUZ CRUZ, Juan (ed.), Metafísica de la Familia, Eunsa, Pamplona, 1995.

9. C.S. Lewis, La abolición del hombre, Encuentro, Madrid 1994.

10. La reflexión clásica y fiable sobre la ley natural y sus caracteres, a la que hay que volver continuamente está en TOMÁS DE AQUINO, Suma Teológica, cuestión 94, De la ley Natural.

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sábado, 16 de marzo de 2013

Mensaje del Santo Padre Francisco a los Medios de Comunicación

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Sala Pablo VI

Sábado 16 de marzo de 2013

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Queridos amigos

Al comienzo de mi ministerio en la Sede de Pedro, me alegra encontrarme con vosotros, que habéis trabajado aquí en Roma en este momento tan intenso, que comenzó con el anuncio sorprendente de mi venerado predecesor, Benedicto XVI, el pasado 11 de febrero. Os saludo cordialmente a todos vosotros.

El papel de los medios de comunicación ha ido creciendo cada vez más en los últimos tiempos, hasta el punto de que se hecho imprescindible para relatar al mundo los acontecimientos de la historia contemporánea. Expreso, pues, un agradecimiento especial a vosotros por vuestro competente servicio durante los días pasados – habéis trabajado ¡eh!, habéis trabajado en los que el mundo católico, y no sólo el católico, ha puesto sus ojos en la Ciudad Eterna, y particularmente en este territorio cuyo «centro de gravedad» es la tumba de San Pedro. En estas semanas, habéis tenido ocasión de hablar de la Santa Sede, de la Iglesia, de sus ritos y tradiciones, de su fe y, sobre todo, del papel del Papa y de su ministerio.

Doy gracias de corazón especialmente a quienes han sabido observar y presentar estos acontecimientos de la historia de la Iglesia, teniendo en cuenta la justa perspectiva desde la que han de ser leídos, la de la fe. Los acontecimientos de la historia requieren casi siempre una lectura compleja, que a veces puede incluir también la dimensión de la fe. Los acontecimientos eclesiales no son ciertamente más complejos de los políticos o económicos. Pero tienen una característica de fondo peculiar: responden a una lógica que no es principalmente la de las categorías, por así decirlo, mundanas; y precisamente por eso, no son fáciles de interpretar y comunicar a un público amplio y diversificado. En efecto, aunque es ciertamente una institución también humana, histórica, con todo lo que ello comporta, la Iglesia no es de naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el Pueblo de Dios. El santo Pueblo de Dios que camina hacia el encuentro con Jesucristo. Únicamente desde esta perspectiva se puede dar plenamente razón de lo que hace la Iglesia Católica.

Cristo es el Pastor de la Iglesia, pero su presencia en la historia pasa a través de la libertad de los hombres: uno de ellos es elegido para servir como su Vicario, Sucesor del apóstol Pedro; pero Cristo es el centro, no el Sucesor de Pedro: Cristo. Cristo es el centro. Cristo es la referencia fundamental, el corazón de la Iglesia. Sin él, ni Pedro ni la Iglesia existirían ni tendrían razón de ser. Como ha repetido tantas veces Benedicto XVI, Cristo está presente y guía a su Iglesia. En todo lo acaecido, el protagonista, en última instancia, es el Espíritu Santo. Él ha inspirado la decisión de Benedicto XVI por el bien de la Iglesia. Él ha orientado en la oración y la elección a los cardenales.

Es importante, queridos amigos, tener debidamente en cuenta este horizonte interpretativo, esta hermenéutica, para enfocar el corazón de los acontecimientos de estos días.

De aquí nace ante todo un renovado y sincero agradecimiento por los esfuerzos de estos días especialmente fatigosos, pero también una invitación a tratar de conocer cada vez mejor la verdadera naturaleza de la Iglesia, y también su caminar por el mundo, con sus virtudes y sus pecados, y conocer las motivaciones espirituales  que la guían, y que son las más auténticas para comprenderla. Tened la seguridad de que la Iglesia, por su parte, dedica una gran atención a vuestro precioso cometido; tenéis la capacidad de recoger y expresar las expectativas y exigencias de nuestro tiempo, de ofrecer los elementos para una lectura de la realidad. Vuestro trabajo requiere estudio, sensibilidad y experiencia, como en tantas otras profesiones, pero implica una atención especial respecto a la verdad, la bondad y la belleza; y esto nos hace particularmente cercanos, porque la Iglesia existe precisamente para comunicar esto: la Verdad, la Bondad y la Belleza «en persona». Debería quedar muy claro que todos estamos llamados, no a mostrarnos a nosotros mismos, sino a comunicar esta tríada existencial que conforman la verdad, la bondad y la belleza.

Algunos no sabían por qué el Obispo de Roma ha querido llamarse Francisco. Algunos pensaban en Francisco Javier, en Francisco de Sales, también en Francisco de Asís. Les contaré la historia. Durante las elecciones, tenía al lado al arzobispo emérito de San Pablo, y también prefecto emérito de la Congregación para el clero, el cardenal Claudio Hummes: un gran amigo, un gran amigo. Cuando la cosa se ponía un poco peligrosa, él me confortaba. Y cuando los votos subieron a los dos tercios, hubo el acostumbrado aplauso, porque había sido elegido. Y él me abrazó, me besó, y me dijo: «No te olvides de los pobres». Y esta palabra ha entrado aquí: los pobres, los pobres. De inmediato, en relación con los pobres, he pensado en Francisco de Asís. Después he pensado en las guerras, mientras proseguía el escrutinio hasta terminar todos los votos. Y Francisco es el hombre de la paz. Y así, el nombre ha entrado en mi corazón: Francisco de Asís. Para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación; en este momento, también nosotros mantenemos con la creación una relación no tan buena, ¿no? Es el hombre que nos da este espíritu de paz, el hombre pobre... ¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres! Después, algunos hicieron diversos chistes: «Pero tú deberías llamarte Adriano, porque Adriano VI fue el reformador, y hace falta reformar...». Y otro me decía: «No, no, tu nombre debería ser Clemente». «Y ¿por qué?». «Clemente XV: así te vengas de Clemente XIV, que suprimió la Compañía de Jesús». Son bromas... Os quiero mucho. Os doy las gracias por todo lo que habéis hecho. Y pienso en vuestro trabajo: os deseo que trabajéis con serenidad y con fruto, y que conozcáis cada vez mejor el Evangelio de Jesucristo y la realidad de la Iglesia. Os encomiendo a la intercesión de la Santísima Virgen María, Estrella de la Evangelización, a la vez que os expreso los mejores deseos para vosotros y vuestras familias, a cada una de vuestras familias, e imparto de corazón a todos mi Bendición.

(Palabras en español) Les dije que les daba de corazón la bendición. Como muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia católica, otros no son creyentes, de corazón doy esta bendición en silencio a cada uno de ustedes, respetando la conciencia de cada uno, pero sabiendo que cada uno de ustedes es hijo de Dios. Que Dios los bendiga.

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