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sábado, 17 de agosto de 2013

Editorial: #Firmesyfieles

"Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos." (Mt 5, 44-45)

El día de ayer compartimos con un buen número de jóvenes de diversos movimientos la experiencia de defender el nombre de Cristo ante la violencia y la blasfemia. Estuvimos en la Universidad Javeriana orando al Señor frente a la amenaza que habían hecho de quemar imágenes religiosas.

Quisiera reflexionar sobre el hecho de que, contrario a lo planeado, se hubiera acabado por alternar entre oraciones y arengas, pues la experiencia ha de llevarnos a reflexionar sobre las tentaciones que corremos al defender la fe de la manera equivocada. Basta empezar por mencionar que mientras oramos, los de rosa se mostraban impotentes, pues por más que gritaban, sus arengas lucían sosas, vacías frente a la constancia de nuestros rezos. No estábamos en un mismo plano, y eso les perturbaba. Por el contrario, cuando empezamos a arengar, vieron que podían competir por ver quién gritaba más.

Con esto busco advertir sobre el error de pretender defender la fe como se defiende una ideología cualquiera. Poner nuestra esperanza en vanidades como nuestra fuerza o nuestro número sólo arriesgará nuestras almas. "Unos confían en sus carros, otros en su caballería; nosotros invocamos el nombre del Señor, Dios nuestro" (Sal 19). ¿Dios necesita defensores? No, pero si los pide (Mt 10, 32), no con las armas humanas, sino con las armas de la gracia que él mismo nos concede, "Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas." (Ef 6, 12)

Nuestros enemigos no son los homosexuales, ni quienes promueven la Ideología de Género, sino el maligno, a quien no le interesa tanto derrotarnos en gritos o en número, sino perder nuestras almas. Las provocaciones y blasfemias como las que vimos ayer, son claras tentaciones que buscan atacar nuestro espíritu para que cedamos a la ira o a la soberbia. "Velad, y orad para que no caigáis en tentación" (Mc 14, 38), decía Jesús a sus discípulos mientras los guardias iban por él.

El cierre del 'Ciclo Rosa Académico' ha traído consigo una oleada de ataques, principalmente contra nuestros obispos y contra este proyecto. A nombre de Voto Católico, quiero agradeceros a todos quienes nos han brindado su apoyo en esta hora difícil y pediros vuestras oraciones para que en nuestra debilidad brille con más fuerza el poder y la gracia de Dios (2 Cor 12, 10).
Jesús Herrera
Director Voto Católico Colombia
www.votocatolico.co

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